Unos días después, la nave por fin aterrizaba en un planeta vivo donde la raza alienígena de Boros se encontraba, Saitama miro por la ventana, era un mundo ciertamente avanzado, con estructuras altas y, montañas voladoras, parecía un mundo sacado de los cuentos, solo que era mucho más tecnológico, los cielos estaban teñidos de un color extraño entre verde y purpura, no pudo evitar fascinarse, se veía hermosos

-te gusta la vista?- pregunto Boros, que se había colocado a su lado

-….hm- asintió el calvo sin apartar su mirada de la ventana

-iremos al castillo que vez allá, es donde vivía-

-ha si?, y quien gobierna aquí?-

-yo por supuesto, los demás solo son simples peones, que hacen todo el trabajo de crear naves más fuertes y construir más edificios, tengo que dejar a alguien a cargo-

-… ya veo- soltó simplemente, no entendía porque si él era un rey con obligaciones, dejaba su mundo a su suerte, ha… es cierto, es un alienígena aburrido de su vida y por eso disfruta haciendo maldades y secuestrando gente.

Volaron hasta una zona aún más tecnológica, donde naves de todos tamaños zarpaban y aterrizaban por doquier, aunque la nave donde venía era ciertamente mucho más grande que las demás, los edificios metálicos llegaban hasta el cielo, Saitama se sentía diminuto

La nave aterrizó

,,,,,,,,,,,,…

Genos se adentró más, más y más profundo en esa cueva, llegando hasta una parte done el clima era estable, pero….

-¡!?, que es esto?, aquí, la cantidad de oxigeno es casi nula- pensó

Obviamente nadie entraría ahí, no había condiciones para vivir, tan solo la basura galáctica y cosas radioactivas, que bueno que el era 90% metal, pero si creen que solo eso era bueno para sobrevivir, estarían muy equivocados, tuvo que hallar un camino seguro para que los fuertes vientos succionadores no lo jalaran demasiado, tenía que sostenerse fuerte cada cierto tiempo

Mientras avanzaba más, recordaba a Saitama, su hermoso rostro, su cuerpo torneado y perfecto, las veces que lo hicieron con vigor, sus besos húmedos y sensuales.

Haaa, como deseaba tenerlo entre sus brazos en ese mismo momento, hacerlo suyo o dejar que el otro le rogara porque lo tomara, su adictivo pasatiempo de poseer al calvo lo quemaban. Solo esperaba que se encontrara bien.

Saitama camino hacia la salida seguido de Boros y los demás extraterrestres, mirando todo a su alrededor, todo era tan tecnológico, parecía un centro de investigación, no se imaginaba lo grande que podía ser, estaba maravillado

Todos los demás monstruos recibieron al Rey con clemencia, aunque a Boros no pareciese importarle, la mayoría de los monstruos miraban a Saitama con extrañeza, algunos no parecían malos, pensaba Saitama.

-lord Boros- un extraterrestre delgado y alto, de piel azul muy clara, brazos largos y una cola hermosa parecida a la de un pavorreal con colores turquesas le dio la bienvenida al Rey haciendo reverencia, Saitama observo a la creatura, por su voz creería que fuese una hembra, en términos ficticios, era hermosa

-no necesitas formalidad Lahyzzflimenees-

-no esperaba su regreso-

-Saitama, ella es la gobernante en mi ausencia-

-es… es un placer-

-Lahzzflimenees, no estaré por mucho tiempo, continúa tu trabajo, vine aquí por asuntos personales- hablo Boros mientras la multitud se acercaba

-no has estado aquí por muchísimo tiempo, todavía sigues atacando los planetas?-

-te atreves a cuestionarme?-

-…no, por favor suba a la habitación real- les abrió el paso para poder entrar a una nave que los guiaría al castillo

-no necesito eso- dijo Boros tomando al calvo en sus brazos y empezó a transformarse para dar un gran salto volando hasta la cima del mundo, miles de metros, Saitama solo se sostuvo del cuello

-por que lo hiciste tan rápido?, eres el rey, has venido después de mucho y no le preguntas como ha ido todo?- hablo con su rostro de siempre

-no necesito preguntárselo, ella gobierna bien, sé que todo está en orden-

-por que siento que no te importa lo que le pase a tu mundo?-

-no tiene caso preocuparse, ahora solo quiero que disfrutes de las riquezas de este mundo y te prepares para tomar mi mano- sonrió mirándolo con picardía

-humm?...-

Llegaron hasta la cima del castillo, la zona más alta de ese mundo, grande como la vida parecía más un castillo de plata, torres delgadas que terminaban en punta, puentes altos y diseños extraños, casi se podía ver la estratosfera, ahora se encontraban en el balcón de la habitación real donde se podía ver toda la ciudad ficticia, se veía muy alto, si se lanzara desde ahí calculaba tardaría más de media hora en llegar al suelo.

Sin perder el tiempo, Boros se arrodillo ante él tomando su mano para besarla, llamando la atención del calvo

-Saitama, quiero que te cases conmigo, aceptarías ser mi reina?-

Y se lo preguntaba?, acaso tenía derecho a negarse?, si se quería casar, con solo decirle "te vas a casar conmigo" en forma de orden sería lo más sencillo y punto, ¿Por qué hacerse el romántico y molestarse en inclinarse, sabiendo que aceptaría de todas formas, forzadamente claro, el calvo hiso una cara neutra rodando los ojos claramente cansado

-si quiero boros, acepto ser tu reina- dijo firmemente recibiendo una sonrisa colmilluda por parte de su futuro esposo Rey, suspiro cerrando los ojos con fatiga.

Genos estaba preocupado, a medida que avanzaba más por ese túnel, se le hacía difícil seguir caminando, porque cada vez que daba un paso al frente, la presión aumentaba y el clima se volvía cada vez más caliente.

Llego a un punto donde sus sensores le informaban que alcanzaba el máximo grado de calor y que sería peligroso si aumentaba más, pero no podía quedarse asi, ignorando su sistema de seguridad, siguió caminando.

…..-

No había pensado que una boda sería tan rápido, pero esta era una boda alienígena, sin embargo ahí estaba el, batallando mucho para ponerse ese traje luminoso, ajustado a su cuerpo, con una capa larga y ancha, con extrañas piedras puntiagudas, no se sentía del todo cómodo, era pesado con esa capa, pero el traje se sentía fresco y calientito a la vez

-Saitama sal ya, ¿por qué tardas tanto?- gritaba Boros afuera de la pequeña sala que estaba el calvo, esperando que saliera, al parecer se casarían ese mismo día, el mayor ya había arreglado todo para hacerlo lo más pronto posible aunque decía que solo era una simple presentación para que todos supieran que tendría una Reina ahora.

-ya casi acabo, espera un poco!- respondió

-vamos, debemos estar allá antes de que la luna roja se coloque arriba de nosotros….-

El menor salió deslizando las cortinas, dejando ver el hermoso traje en todo su esplendor, era una ajustada vestimenta, de colores brillantes platinados y blancos, con garigoleados extravagantes, con esa capa larga con un diseño galáctico azul marino que se sujetaba del cuello rodeándolo con picos de cristal lilas, Boros se detuvo observándolo con su ojo bien abierto, admirado de la belleza frente a él,

-me queda bien, pero es demasiado brillante-

-…, …hu, te queda perfecto, te ves hermoso – un sentimiento extraño invadió su corazón, se sentía dichoso y nervioso al mismo tiempo.

-ahórrate tus palabras, acabemos con esto de una vez- camino hacia la salida seguido de Boros.

Genos cayo de rodillas, el calor era demasiado, y la presión continua aumentada lo atraía hacia el piso más y más, comenzaba a dudar de que pudiera sobrevivir, retrocedió un poco alejándose de esa entrada al infierno, solo para recobrar energías, aun le faltaba mucho.

La multitud de extraterrestres estaba reunida en el centro del castillo, en un pabellón con el techo en forma de domo totalmente de cristal por donde se veía el cielo galáctico, la infraestructura era plateada y dorada, en el centro de esta, había una torre altísima donde se colocarían Boros y Saitama.

La alíen a cargo llamó la atención de todos para dar inicio al ritual de casamiento, que consistía en esperar a la luna roja que se colocara justo arriba de la torre alta, iluminando a la pareja mientras se tomaban de ambas manos.

El calvo caminaba al lado del mayor mientras se sujetaba del brazo de este, levantando su mirada para observarlo todo, se subieron a esa alta torre y comenzaron a ver la luna roja

-justo a tiempo- dijo Boros sonriendo

-¿por qué tenemos que hacer todo esto?-

-no es que me importe mucho hacerlo formal, de todas maneras serias mío aunque te negaras, pero quiero que todos se enteren que eres mío, que eres mi reina, es una tradición creer que a la luz pura de la luna roja justo arriba de nosotros, mientras sello tus labios hará que tu alma se entregue a mí, no tengo nada que perder-

Saitama estaba desconcertado, era ridículo pensar así, pero esas eran las costumbres de ese mundo, pensaba que sería algo absurdo y anticuado.

Después de un rato, la luna ilumino todo el pabellón, se postro justo arriba de ellos hasta que sus sombras quedaran a 180° bajo de ellos, esa intensa luz se reflejó por el cuello cristalino de Saitama, formando destellos preciosos alrededor del rostro del calvo, ocasionando la fascinación de Boros.

La alienígena azul hablo para decir que el Rey Boros había elegido a la Reina Saitama, todos les desearon larga vida mientras el Rey se inclinaba para sellar los labios del calvo, quien sin ninguna emoción dejo cerrar sus ojos para aceptar lo inevitable.

Después de esa "boda" Boros cargo a Saitama hasta su habitación, el calvo estaba sudando frio, en la tierra era costumbre, olvido que después de un evento así, seguía la noche de bodas, deseaba que no tuvieran esa tradición en este planeta y estaba nervioso.

-estas bien Saitama?- pregunto el de un ojo a su ahora reina

-si, tengo mucho sueño- mintió

-jajaja, aun no es momento reina mía, nos falta hacer algo mas- dijo posicionándolo delicadamente sobre la cama

"hay no" pensó el menor nervioso y rojo,

Boros le quito ese traje ajustado ágilmente y sin destruirlo, el calvo se tensó cuando se sintió desnudo por completo, el alienígena procedió a separarle las piernas, pero el otro estaba tan rígido, que no lograba hacerlo

-vamos Reina mía, ábrete de piernas, muéstrame lo que eres, o quieres que sea malo contigo?-

-..jhm…- gimió sonrojado y después abrió sus piernas lentamente, dejado ver su flácido miembro, aunque no por mucho tiempo, Boros se inclinó hasta lamer esa parte, mucho tiempo, con fuerza y avidez que saitama no pudo evitar reaccionar,

-Haaa!,,…haa …-

-mmmh-

Fue tan intenso y perdurable que se corrió en su boca, el mayor se tragó toda su esencia gustoso, con sus dedos masajeó la entrada del menor mientras gemía.

-haa,…. Boros…. Mmh-

El mayor no apartaba la vista de los ojos de Saitama, eso ocasionaba mayor vergüenza en el calvo, Luego saco su miembro de entre sus pantalones, Saitama lo miro con ojos abiertos temerosos, recordando el primer momento que vio la enorme cosa, era verdaderamente grande, volteo la cabeza cerrando los ojos, esperando el momento de la estocada, pero sintió una caricia en su cabeza, la mano de Boros lo acariciaba

-no tengas miedo- pronunció el más grande descolocando al otro, quien se quedó mirándolo sorprendido

-….-

Boros empujo con cuidado su miembro, despacio para no lastimarlo, cerciorándose de que se acostumbrara, tomo las manos del calvo dirigiéndolas a abrazarlo

-sostente de aquí-

-hu hhh-

Entro más profundo envistiéndolo con lentitud mientras se agachaba para lamer el cuello de Saitama, este solo ladeo su cabeza para dejarlo pasar.

Saitama se despertó con la intensa luz del "día", o al menos eso creía, el cielo se veía verde claro y la blancura de ese castillo lo hacía resaltar más, estaba cansado de tanta oscuridad en aquella nave que la luz de ese lugar era gratificante, se dio cuenta de que Boros no se encontraba con él, recordó la noche pasada, no sabía por cuantas horas lo hicieron, pero fue bastante intenso, aunque…. Había notado que fue diferente, al principio lo había violado, pero esta vez sintió un cambio en la actitud del mayor

Respiro hondo tratando de no seguir pensando en eso, quiso al menos echarle un vistazo a la habitación, y se levantó de la cama buscando un baño. Al parecer encontró un tipo de baño termal, al aire libre, era un estanque con rocas blancas alrededor, el agua extrañamente rosa claro humeaba despertando sus ganas de darse un buen baño relajante.

Se despojó de lo que le quedaba de ropa y se metió en el estanque que al parecer burbujeaba, el cálido vapor lo relajo al instante y hundió su cuerpo hasta la mitad de su rostro

-"….¿cuánto tiempo ha pasado?...2…4….6…8….12….15, más de un año con unos cuantos meses desde que dejamos la tierra, haaaa, ¿que será de Genos en estos momentos?, honestamente creo que le llevara más tiempo de lo que pienso, si Genos no hubiera venido conmigo, no tendría ninguna esperanza ahora, espero que este bien, estoy consciente de que sabrá operar ese sistema, pero no puedo evitar sentirme preocupado, por el momento debo distraer a Boros para que se olvide de buscarlo, seguirle el juego de "el rey y la reina",…. no quiero imaginarme lo que vendrá después,…

Hu…

Pero….. que fue lo de anoche?, note un cambio en la actitud de Boros, bueno…. Últimamente había estado actuando raro, ayer… fue ummm….más gentil o algo así, tal vez no quería ser tan rudo como la última vez, o tal vez…. No, no puede ser… AAAAGHH mierda, ¿no puedo creer que me haya casado con el, bueno, no es como si tuviera otra opción, pero el pensar que estoy casado con un alienígena ciclope de dos metros o más, que a su vez es un conquistador de planetas, un rey irresponsable y aburrido de su vida es tan exageradamente absurdo, nadie me va a creería, haaaa los líos en los que me meto…. Mmm, será mejor que no piense en eso ahora, ya he estado bajo estrés mucho tiempo….mientras me mantenga callado y sumiso ante Boros, no lo hare enojar".

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Boros corría de regreso a su habitación, tuvo que ir a una reunión donde la gobernante lo había llamado, reuniones de siempre en ese planeta donde Boros obviamente casi nunca estaba presente, solo cuando se le ocurría ir de paso, solo pensaba en Saitama desde que se levantó de su cama y se separó de su reina, ansiaba verlo cuanto antes, era la primera vez que sentía algo así, y eso lo extrañaba, al principio solo deseaba tenerlo y humillarlo, sabiendo que se sacrificaría por proteger su mudo, no tenía problemas con eso, claro que si destruía la tierra, el héroe, siendo más fuerte, los mataría a todos, sabía que no tenía oportunidad contra el, por eso intervenir amenazando su planeta lo mantendría a sus pies. Alguien tan poderoso como Saitama debía ser parte de su tripulación.

Pero después de un tiempo, mientras pasaron los días, con sus constantes visitas no solo querían tenerlo para si, deseaba dominarlo, por eso lo violó aquel dia,… …. No había pensado en casarse, eso fue repentino al pensar que deseaba que fuese suyo, y cuando lo hicieron por segunda vez Saitama se veía tan pequeño y frágil, que no quiso…. Lastimarlo, no quería que fuese así siempre, fue un momento donde no pensó sólo en sí mismo, pensó en el hombre primero, eso no sabía explicarlo, era la primera vez que se preocupaba de alguien más que no fuese el solo.

Al llegar a su castillo, vio al calvo saliendo de los baños vaporizados envuelto en una túnica blanca a medio vestir tratando de ajustárselo, sonrió al pensar en lo tierno que se veía

-MI reina - pronuncio más para sí mismo, como un susurro que Saitama pudo escuchar y volteó para ver al intruso, quien se caminó hacia Saitama. –siento haberme ido sin avisarte, me extrañaste?- dijo mientras lo abrazaba de la cintura con ambos brazos,

-haa, si~-dijo dejándose hacer

Boros se mantuvo mirándolo con una sonrisa, como lo más magnifico del universo, era hermosos. Después de un rato Saitama también le sonrió disimulando su incomodidad

-me gusta verte sonreír, eres perfecto-

-enserio?-

Si, haa, siento que te anhelo más que ayer, estoy tan feliz de haberme casado contigo, sé que seremos felices juntos- lo beso fugazmente

Saitama estaba perplejo, no entendía por que empezaba a decir cosas cursis, solo era extraño.

-dime ¿a dónde fuiste?- dijo el calvo tratando de cambiar el tema

-siento haberme ido sin avisarte, no tenía por qué pero me dijo que era una reunión importante, pero me Salí enseguida, quería verte cuanto antes... –

-no puedes hacer eso!, -saitama comenzó a hablar directamente y un tanto molesto, - debe ser una reunión importante, eres un Rey, cumple con tus obligaciones, este es tu planeta! – decía regañándolo con el dedo índice arriba. Boros tenía el ojo bien abierto, no era una amenaza, era solo una observación por parte de su reina, guardo silencio un rato para luego sonreírle diciendo – me gusta que seas responsable, y no tienes que preocuparte por mi, yo estaré aquí esperándote- eso ultimo hiso que Boros se estremeciera

-..hhha, si con eso puedo hacerte feliz, lo are, pero mi único defecto seria no poder verte mientras tenga que irme- tomo su mano y la beso dulcemente - prometes estar aquí cuando regrese?-

-ya te lo dije, aquí estaré- el mayor lo miro

-está bien- se inclinó un poco cerrando su ojo, Saitama creyó que lo besaría, pero se detuvo a unos centímetros, quería que el correspondiera al beso, dudo por unos segundos, pero después se puso de puntillas y unió sus labios entrecerrando sus ojos un poco, pudo notar un sonrojo en el mas alto, extraño.

Después de aquel beso, Boros camino hacia la salida aun sonrojado

Saitama se quedó mirándolo con las manos en la cintura, su seño ligeramente fruncido, con cara de confusión, sospechando, incluso un alienígena cruel y despiadado podía tener ese tipo de emociones, fue muy extraño, pero quiso ignorarlo, "no puede ser", pensó para si mismo, riéndose de lo que había pensado, ¿acaso Boros sentía amor?, no era posible, el solo quería poder.

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Saitama se encontraba sentado en una de los techos más altos del castillo, sumergido en sus pensamientos al parecer el héroe se sentía más aburrido, creyó que estar en ese mundo le vendría bien pero no se sentía calmado.

De pronto una voz monstruosa conocida lo saco de sus pensamientos

-Saitama sama, es peligroso estar aquí-

-ha, hola Kapi, tranquilo no me pasaría nada, soy fuerte-

-lo se, pero Lord Boros me ordeno mantenerte vigilado-

- tsk, "ese sujeto"- pensó molesto

-le gusta la vista desde aquí Reina?-

-quisieras dejar de llamarme así, no soy una Reina-

-si para el rey Boros,- le contestó

-hmmm… dime Kapi, ¿Por qué si ya hay una buena gobernante aquí, Boros sigue siendo el Rey-

-aquí, como en muchos otro lugares, el más poderoso es el que tiene derecho por sobre todos, Lord Boros es el ser más fuerte de este planeta, automáticamente le corresponde el derecho a un trono, ya sea buen Rey o no-

Saitama vaciló un poco sus palabras, tenía sentido pero para un lugar tan avanzado, era algo primitivo y anticuado, si, Boros era muy poderoso, pero no parecía interesando en su mundo, si no en obtener poder, riquezas y hacer lo que se le diera la regalada gana.

-ya veo-

-pero…- interrumpió el monstruo

-hu?-

-he visto en nuestro rey algo diferente, realmente me sorprende que haya elegido alguien con quien casarse-

-por qué?-

-desde hace un buen tiempo que no conquista planetas aunque hayamos visto muchos, siento que, aunque sea un poco has cambiado la actitud de Lord Boros, puedo verlo en su rostro-

El hombre guardo silencio, también lo veía así, pero no entendía realmente el por qué…. O solo lo ignoraba, suspiro mientras se levantaba de su lugar

-bueno, ya me voy de regreso, se hace tarde- dijo caminando dentro de la torre

-por favor tenga cuidado- se despidió el alíen

Saitama pensaba que Boros, al estar siempre pensando en dominar planetas, no encontrar un rival digno de enfrentarlo, obviamente se sentiría aburrido, tal vez se sentía solo en ese aspecto, acostumbrado a dominar, a que los demás le tuvieran miedo, boros se sentiría solo en ese frio mundo; llego a pensar que si ese era el caso, él mismo lo podría cambiar como lo estaba viendo hacerlo, boros le decía que él(Saitama) era el único que le ha causado conmoción, que lo ha cautivado, siempre diciéndole cosas cursis

Durante esos días, cuando Boros sentía ganas de hacerlo solo lo besaba y tocaba, no tenía caso resistirse, aunque nunca lo hacía violándolo, cuando Boros regresaba de sus quehaceres se sentaban a comer con deliciosos platillos que ordenaba solo para el menor mientras platicaban del día, a veces lo cargaba en su espalda para llevarlo a las montañas o conocer ese mundo, mientras le hablaba de la supuesta vida que formarían, conquistando otros planetas son el siendo su reina, y estarían juntos por siempre, cuando se bañaban juntos volvían a hacerlo y ya caída la noche dormían abrazados para al siguiente día volver a la rutina, Boros yéndose primero dándole el espacio personal que el calvo necesitaba

Prácticamente lo trataba como una flor en la adversidad, y lo complacía con cualquier cosa, siempre esperando una buena respuesta por parte de Saitama.

Pero él se sentía mal por no poder ofrecerle lo mismo, esperen ¿mal?, no era como que tuviera que corresponderle, más bien, le daba lastima, si es que Boros sentía amor, el nunca sentiría amor por el, no a alguien que literalmente lo obligo a estar con a su lado, amenazándolo hasta ahora con destruir su planeta, eso no era amor, eso era manipulación y poder.

-mi Reina, estas muy callado, no te gusta la comida que han preparado, puedo arreglar eso- decía Boros sin dejar de mirar al hombre

-no, no es eso, solo no tengo mucho apetito- decía algo nervioso, mientras se levantaba de su asiento, sabía que la forma de que Boros arreglara las cosas seria con violencia hacia los demás

A continuación el mas alto se paro también y camino hacia el, abrazándolo de la cintura

-…..Saitama….eres lo más hermosos de todo lo que he conocido… TE AMO-

El hombre calvo se quedó callado, mirando al alienígena, pero no creía que Boros supiera lo que significaban esas palabras, aun así le contestó

-Boros, yo también te amo, me he entregado a ti-

Al oír eso el mayor se abalanzo contra él y lo abrazo muy fuerte pegando su cabeza a su hombro, tratado de impregnase en el, frotando su cuerpo contra el con dureza, una inmensa sensación de bienestar lo invadia.