N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...
CAPÍTULO 22: PELIGRO
Era domingo por la mañana y Blaine había pasado la noche en casa de Sebastian. El castaño había estado trabajando el día anterior y su novio le había preparado una cena tranquila y romántica en casa para relajarse. Al final, el moreno se había quedado a dormir porque se le había hecho tarde.
La alarma sonó muy pronto porque el ojiverde tenía que volver a trabajar. Los dos se movieron en la cama, separándose porque sus piernas y brazos estaban enredados.
– ¿Tienes que trabajar? – El más joven preguntó sin abrir los ojos.
– Sigue durmiendo, no tienes que levantarte tan pronto. – El policía besó la frente de su amado.
– ¿No puedes quedarte un ratito más? – Anderson hizo un puchero.
– Me encantaría, pero me toca turno de fin de semana. Te llamo cuando acabe. – Smythe volvió a besarlo.
– Ten cuidado. – Blaine susurró, casi se había vuelto a dormir, pero siempre tenía esa preocupación cuando su novio iba a trabajar.
– Siempre lo tengo, es la única manera de volver a tu lado cuando acabo. – Sebastian lo arropó mejor para que no tuviera frío ya que él no estaba para darle calor. Después se fue a la ducha para poder comenzar su día.
Tres horas después, Blaine se levantaba y pasaba su mano por el lado en el que Sebastian solía dormir. No le gustaba que cambiara tanto de horarios porque impedía que pasaran juntos todo el tiempo que quisieran. Sus estudios también eran otro obstáculo para estar juntos, pero aprovechaban cada segundo que tenían para verse.
Decidió desayunar e irse a ver a Sam y Hunter, que su novio estuviera trabajando ese domingo no significaba que él debiera quedarse allí o en casa con su hermano. Cuando el rubio abrió la puerta, sonrió ampliamente antes de dejarlo pasar.
– Dichosos los ojos que te ven... Últimamente sólo vienes a nuestra cita semanal, el resto de tu tiempo libre lo pasas con Sebastian.
– Déjalo Sam, es normal. Tienen que recuperar el tiempo perdido. Suficiente es que los dos puedan andar. – El castaño bromeó.
– ¡Chicos! – Las mejillas de Anderson estaban rojas por la vergüenza.
– Vamos... Es una broma... No te enfades. – Evans lo agarró de los hombros y lo dirigió al sofá. – ¿Has desayunado?
– Sí, he comido algo antes de venir. – Blaine respondió y Clarington contuvo la risa porque su mente seguía en otros asuntos diferentes a la comida. – ¡Hunter!
– Vale, lo siento... Pero me gusta verte así, feliz... Por eso me atrevo a bromear... – El castaño pasó su brazo por los hombros de su amigo y lo apretó un poco contra su propio cuerpo.
Los tres estaban viendo la televisión aunque no le hacían demasiado caso mientras hablaban de sus cosas. Sam les había hablado de Brittany, su novia, a la que había conocido porque iba a algunas clases con Blaine ya que estudiaba danza. El moreno habló sobre Sebastian aunque seguía siendo algo reticente a hablar de cosas demasiado íntimas. Hunter no tenía pareja, pero no le importaba aconsejar a sus amigos.
Y ahora les contamos una noticia de última hora. Un hombre se ha atrincherado en el National Bank y parece que habría varios rehenes. Fuentes policiales no han confirmado nada, pero según nuestras investigaciones, todo apunta a un hombre que estaría en algún problema económico.
– Mira, es Sebastian. – Sam señaló la pantalla y subió el volumen para escuchar lo que decían. En la pantalla se veía a Smythe, que estaba ejerciendo su labor de policía, indicándole a algunos viandantes que debían alejarse del banco.
– ¿Dicen que tiene una bomba? – Blaine preguntó asustado.
– Tranquilo, todo son rumores, no hay nada confirmado. – Hunter intentó mantener la calma.
Las imágenes seguían mostrando los alrededores del banco en directo. La mayor parte del tiempo, no veían a Sebastian, que estaba en la parte que no se veía del edificio, presumiblemente cerca del lugar donde estaba el hombre que amenazaba con estallar la bomba.
– ¿Ha llegado el negociador? – Sebastian preguntó a su supervisor.
– Sí, pero parece que no hace ningún avance. Tendremos que esperar. Siga dando vueltas por el edificio para asegurarse que nadie se acerca. Tenga cuidado, no sabemos si está armado. – El jefe ordenó.
El castaño asintió antes de cumplir órdenes. Caminaba atento a los alrededores, intentando alejar a cualquiera que pudiera querer acercarse a la zona con la intención de curiosear. Se habían enterado de lo que los medios estaban diciendo y eso le hacía preguntarse por qué querían estar tan cerca.
Había dado media vuelta y estaba cerca de la entrada cuando la radio que llegaba en la cintura reflejó una orden de su superior.
"Alejaos todos"
Smythe no lo pensó dos veces y comenzó a alejarse.
Hunter cambiaba de canal cada vez que se iban a publicidad, siempre buscando canales que dieran imágenes en directo para saber qué estaba pasando. No era que les interesara demasiado lo que estaban contando, no parecía que hubiera noticias nuevas. Sin embargo, intentaban ver su en alguna imagen se veía a Sebastian.
Blaine estaba muy nervioso. Se comía las uñas y se mantenía sentado porque Sam lo sostenía. Su cuerpo temblaba porque tenía miedo de lo que pudiera pasar. Todo parecía tranquilo hasta que vieron unos policías correr y lo que pareció una explosión.
El corazón del moreno se detuvo y dejó de escuchar lo que decían los reporteros. Evans lo agarró con más fuerza mientras seguía mirando las imágenes de la televisión intentando distinguir a Sebastian en el lío de policías, bomberos y médicos que corrían de un lado a otro intentando atender a las personas heridas.
Clarington intentó contactar con él pero no contestaba, por lo que decidió llamar a la comisaría pero sólo consiguió que una operadora aceptara avisar a Smythe de que lo estaban buscando. La verdad era que empezaba a ponerse nervioso pero no podía dejar que el pánico lo dominase.
– La reportera ha dicho que están llevando a los heridos al LA Hospital. Será mejor que nos acerquemos para preguntar si Sebastian está allí. Tal vez así tengamos más información. – Sam intervino con seriedad mientras ayudaba a su mejor amigo a levantarse.
Salieron a la calle sin pensar y les costó mucho tiempo encontrar un taxi. Cuando finalmente llegaron al hospital, todos los trabajadores estaban moviéndose a toda velocidad y algunas ambulancias llegaban con heridos. Sam y Hunter sujetaron a Blaine porque cada vez que entraba alguien en una camilla él intentaba acercarse para ver quién era. Sin embargo, Clarington se acercó a la recepción y habló con una empleada para informarle del motivo por el que estaban ahí. Ella les dijo que debían esperar porque todavía no sabían la identidad de algunos heridos y fallecidos y de los que sí sabían todavía no habían hecho lista, por lo que no podían ayudarle.
– ¿Fallecidos? – Esa fue la única palabra que Anderson pudo entender y sintió los brazos de sus amigos que lo llevaban hacia la sala de espera. Todavía no había mucha gente porque había pasado muy poco tiempo desde la explosión.
Sam sacó el móvil e intentó llamar a Smythe una vez más, pero seguía sin contestar. Esperaban que fuera sólo porque estaba muy ocupado, no porque lo habrían llevado hasta allí en una ambulancia.
– Ese es un compañero de Seb. – Blaine señaló a un agente que estaba ahí.
– ¿Estás seguro? – Hunter preguntó.
– Sí, lo vi con él una vez. – El moreno asintió.
– Vamos a preguntarle si sabe algo. – El rubio propuso algo nervioso.
