N/A: Muchas gracias por leer y comentar... Esta historia tendrá 25 capítulos, por lo que este es el penúltimo capítulo. Siento no haber avisado antes, la verdad es que no sabía que escribiría lo que faltaba en tan pocos capítulos...


CAPÍTULO 24: LA SINCERIDAD

A la mañana siguiente, Blaine llegó al hospital y sonrió al ver a Sam y Sebastian despiertos. Se acercó a su novio y le dio un beso en los labios y luego besó la mejilla de su amigo.

– ¿Qué tal la noche? – El moreno preguntó.

– No hemos dormido mucho, pero bien. – El castaño respondió e hizo una mueca.

– ¿Te duele? – El ojimiel preguntó preocupado. No se dio cuenta de la mirada que su mejor amigo le dirigía al otro.

– Sí, pero es normal. – El policía intentó mantener la calma.

– ¿Llamo a una enfermera? – Anderson quiso saber.

– No, ya no pueden darme más medicación. No te preocupes, ¿vale? – El herido agarró la mano de su novio con suavidad y Evans carraspeó.

– ¿Pasa algo? – Blaine miró a su mejor amigo con el ceño fruncido.

– No... Será mejor que me vaya y os deje solos, seguro que tenéis mucho de qué hablar. – Sam se levantó.

– Descansa, parece que no has dormido mucho. – El moreno comentó y el otro sonrió antes de salir.

– Tenemos que hablar. – Sebastian dijo nada más escuchar que la puerta se cerraba.

– ¿Por qué será que no me gusta como suena eso? – El ojimiel quiso saber, aunque realmente no esperaba respuesta.

– Ayer Sam y yo discutimos porque se dio cuenta de que te había mentido. – El castaño explicó y sintió que el otro lo miraba intensamente.

– ¿Por qué me mentiste? Sé que no le di importancia a que me ocultaras tu identidad cuando nos conocimos pero eso no te da libertad para hacerlo cuando quieras. – Anderson estaba serio.

– No quería preocuparte... Yo... – El ojiverde desvió la mirada porque no aguantaba ver las lágrimas que su novio estaba conteniendo. – Ayer estaba peor de lo que te dije pero al verte mal preferí no decírtelo. Lo siento.

– Seb... – Blaine se sentó en la cama de su novio y lo obligó a que lo mirara. – Ayer estaba asustado porque llevaba mucho tiempo esperando noticias tuyas. Te vimos por la televisión y nada más escuchar la explosión, supe que algo había pasado. Todo fue tan rápido que cuando llegamos todavía faltaban heridos por llegar. Todo fue una pesadilla y me costó relajarme a pesar de que doctora dijo que te pondrías bien. Sin embargo, me habría gustado que me dijeras que te dolía porque habría hecho algo para intentar ayudarte.

– No creo que pudieras ayudarme. – Smythe dijo muy serio.

– ¿Ahora te duele? – El moreno preguntó.

– Sí.

– Vamos a ver si mi método funciona.

Anderson se acercó y lo besó con dulzura. Su objetivo era que Sebastian se olvidara del dolor y se centrara en el beso, en su compañía, en lo felices que eran... Y después de unos segundos supo que había conseguido su objetivo.


El tiempo que Sebastian tuvo que pasar en el hospital no fue agradable para nadie. Tanto Cooper, como Sam, Hunter y Thad se turnaban con Blaine para hacerle compañía al castaño e intentaban animarlo pero parecía que nada lo conseguía. Sin embargo, por fin le dieron el alta y se pudo ir a su casa.

El castaño pensaba que todos se quedarían con él pero en cuanto estuvo acomodado en el sofá, se fueron todos menos Blaine. Después de un rato intentando relajarse y mantener una conversación tranquila, dejó salir sus miedos.

– ¿Qué voy a hacer ahora con mi vida? ¿Voy a estar siempre esperando a que vuelvas a casa para hacerme compañía?

– Mi amor... – El moreno lo besó con todo el amor del mundo, esperando consolarlo. – No vas a estar en casa esperándome. Vamos a encontrar algo para ti. Puede que ya no puedas correr pero la doctora ha dicho que podrás volver a andar. Ahora es en lo que tienes que centrarte, aunque puedes pensar en qué hacer cuando puedas moverte por ti mismo. Sabes que puedes quedarte en las oficinas de la comisaría, aunque sé tan bien como tú que no serías feliz ahí pero podríamos encontrar otra cosa. ¿Y si buscas algún curso que te llame la atención? No hablo de hacer una carrera en la Universidad pero tal vez pasar tiempo aprendiendo algo nuevo pueda ayudarte.

– De momento no puedo hacer nada... – El ojiverde se mostró molesto.

– Eso es mentira y lo sabes. Puedes moverte con las muletas y me opongo a que te quedes todos los días encerrado. En vez de lamentarte por lo que ha pasado, ¿por qué no le das la vuelta? Podrías haber muerto pero tienes una segunda oportunidad, aprovéchala para hacer cosas y, sobretodo, para ser feliz. – Anderson acarició la mejilla de su novio.

– No lo había pensado así. – Smythe reconoció.

– Lo sé, pero yo no he podido pensar en otra cosa. Durante unos minutos pensé que no te volvería a ver y eso casi me mata a mí. Cuando la doctora dijo que sobrevivirías sentí un gran alivio. – El más joven dejó caer una lágrima que el otro limpió rápidamente con su pulgar.

– Lo siento, cariño.

– Sé que soy egoísta, pero yo estaré más tranquilo sabiendo que no vas a salir a enfrentarte a todos los delincuentes de Los Angeles. – Blaine confesó.

– No eres egoísta, es sólo que te preocupas por mí. Lo entiendo, no eres el único que se siente así... La mayor parte de parejas de mis compañeros también se preocupaban. Yo... – Sebastian no sabía como explicarse. Sentía que estaba dañando a su novio y eso no le gustaba.

– Prométeme que, pase lo que pase, seremos sinceros y no nos ocultaremos cosas que puedan destruir nuestra relación.

– Te lo prometo... Si tú me prometes que si en algún momento ésto es demasiado para ti, me lo dirás. – El mayor miró los ojos color avellana que tanto le fascinaban esperando encontrar sinceridad en ellos.

– Te lo prometo.


Cuando Blaine llegó al apartamento que compartía con su hermano, vio a éste esperándolo en el salón viendo la televisión. Apagó el aparato en cuanto vio al joven para centrar toda su atención en él.

– ¿Cómo está? – Cooper preguntó.

– Me gustaría decir que está bien pero... Le ha afectado mucho lo de la pierna. – El ojimiel se sentó a su lado.

– Necesita tiempo para asimilarlo. – El mayor lo intentó animar.

– Eso espero, porque tengo una sensación rara en mi estómago cada vez que hablamos del futuro o de nuestra relación... Y no me gusta. – Blaine admitió.

– Es un momento difícil para los dos, pero estoy convencido de que lo superaréis, juntos, y eso os hará más fuertes. – El ojiazul insistió, no le gustaba ver a su hermano así.

– O nos destruirá. – El menor de los dos bajó la mirada para ocultar las lágrimas que se estaban formando. El mayor corrió a su lado para consolarlo y se fundieron en un abrazo.

Los dos sabían que se acercaban tiempos difíciles y que el amor entre Sebastian y Blaine se pondría a prueba. Además sabían, porque Sam se lo había contado a ambos, que el primer pensamiento de Smythe había sido romper la relación para que el joven pudiera encontrar a otro que le pudiera hacer feliz. Tal vez eso había aumentado los miedos de Blaine, que temía por su relación y por lo que el policía pudiera hacer. A pesar de todo, sabía que sólo el tiempo podría aliviar sus miedos.