En un lejano planeta a millones de años a la distancia, se enfocaba en un lugar alejado de las ciudades tecnológicamente avanzadas, un mundo enorme con vegetación y población, el planeta era gobernado por el rey Boros, ahora sereno y soberano, dedicado y persistente por la plenitud de tener todo en su vida, Saitama, el ser más poderoso sobre el universo conocido, que eso no era lo más importante, el ser más brillante por el que su mundo interior giraba y latía. Boros sentía una felicidad que nunca había conocido y que le faltaba en su vida, podría decirse que él y su mundo necesitaban la luz de Saitama y jamás se alejaría de él otra vez.

Ahora se habían convertido en una verdadera familia, él, Saitama y su preciado hijo hibrido de pelo rosa, quien se divertía descubriendo nuevas cosas y conviviendo con su padre, Boros estaba al tanto siempre de su reino como debía de ser, el altísimo castillo de Lord Boros era el hogar de Saitama y su hijo, se había asegurado de que el calvo tuviera todo lo que deseara, no tendría por que trabajar y podía hacer lo que se le antojara, básicamente vivía lujosamente, aunque para Saitama lo único que quería era vivir su vida tranquilamente con sus dos amores.

Los años pasaron y ya cumplidos los 12 años como familia, Saito se convirtió en un apuesto chico de 15 años, desarrollo sus poderes con suma destreza, desde su estancia en el mundo se dedicó a aprender todo lo que pudiese caberle en su extravagante e hiperactiva mente, sabiendo armar y crear diferentes cosas más tecnológicas y mejores, algo maravilloso para Saitama y Boros….

Pero como todo adolecente en su flor de la juventud, se divierten de una manera única, y para un chico tan inestable como Saito, sus formas de divertirse eran un tanto….desastrosas, al menos para toda esa raza de alienígenas.

En las colosales montañas del planeta, zonas en ruinas alejadas de la población, se encontraba el ya crecido Saito en la cima de un gigantesco risco de varios kilómetros a lo alto, portaba el atuendo similar al de su padre, una armadura fuerte como piedra y fuertes hombreras, dispuesto a lanzarse al vacío sin dejar de sonreír audaz y preparándose para sentir adrenalina, Saito corrió y de un salto se aventó de la roca cayendo al vacío,, las montañas del planeta eran tan altas como la nube más alta, por lo que caer de una tardaría minutos en llegar al suelo, tiempo suficiente para que el joven se relajara antes de probar su poder. Saito ilumino sus marcas en purpura, al mismo tiempo de que luces azules desprendieran de sus brazos y piernas, se pegó más a la montaña hasta tocarla y empezar a correr sobre ella hasta una rampa que lo impulso hacia arriba otra vez, y con su velocidad comenzo a destruir los terrenos, pulverizarlos y triturarlos con sus poderes, no habia problema en eso, ya que esas zonas no importaban que fuesen destruidas, mas bien debían serlo para construir otras ciudades.

La fuerza con la que se movía cortaba el viento como un avión, siempre gustaba de aventurarse en las zonas más peligrosas del planeta por diversión, hasta donde conocían, Saitama y Boros eran los únicos inmunes a todos los desastres y monstruos del planeta y Saito quería serlo también, aunque tuviera mucho que aprender.

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Saito callo desde lo alto en una de las entradas de los cuarteles enormes, donde se reunían todos los monstruos con su padre, el rey, para discutir sobre cualquier cosa que tuviera que ver con el reino de su padre, pero a Saito gustaba de colarse en las casillas solo para divertirse.

-Saito sama, no debería estar aquí- dijo uno de los guardias de piel de roca

-ho, no te preocupes Chihatus, hoy vengo solo a esperar a papá muy tranquilo para no molestarlo- dijo irónicamente el joven, a lo que el guardián solo lo miro desconfiando, era la costumbre de que Saito siempre causaba problemas y los demás tenían que lidiar con ello y peor aun, enfrentarse al rey.

-e…este….solo le suplico que no haga mucho ruido, Boros sama está ocupado- dijo nervioso

-claro, seré silencioso –

Con eso el monstruo se fue no muy seguro de la veracidad del príncipe, quien sonrió malicioso con su travesura en la mente.

El pelirosa comenzó a andar por todas las salas llegando hasta una sala de control, vio a un monstruo pulpo que monitoreaba todas las pantallas rojas y se contuvo la risa por lo que iba a ser, entonces hiso eco de sus pisadas y grito

-rápido señor mi padre lo llama!-

-he?- se sobresaltó el monstruo, deteniendo lo que estaba haciendo - e…. Boros sama?-

-si!, apresúrese es importante!- eso altero al monstruo que enseguida se fue de la sala para dirigirse a buscar al rey, pero en realidad no pasaba nada y Saito cerró la puerta encerrándose para que nadie lo molestara, una vez solo, monitoreo algunas pantallas e hiso aparecer de un pequeño holograma a una guitarra eléctrica que el mismo se construyó, activo unos circuitos y movió sensores de volumen, se relamió los colmilludos dientes y se preparó

Todo el mundo estaba tranquilo, los alienígenas seguían sus tareas tranquilamente y circulaban por las salas, hasta que de la nada, súbitamente se escuchó un estruendo radical que hubiera causado infartos a todos, el sonido de una melodía ruidosa y fuerte se escuchó por todas partes, y unos segundos después la voz a través de los cristales, la voz de Saito era un canto agudo acompañado de los sonidos rápidos de la guitarra, como si fuera una música de power metal.

Unos minutos después los guardias abrieron la puerta donde Saito se encontraba, dispuestos a detener el escándalo, pero esa era la forma en la que Saito se divertía, se escapó de los monstruos sin dejar de tocar su instrumento y andando por todos lados mientras cantaba y reía al mismo tiempo.

Pero a veces, casi siempre, se le salía de control, en su huida llego a un punto donde no tenía permitido entrar y los guardias hicieron de todo para detenerlo, pero aun así Saito se defendía y hiso uso de sus nuevos poderes, estos eran unos rayos de energía que salían de sus dedos y género una explosión sin querer, luego quiso volar para alejarse lo más que podía pero el espacio era algo reducido y con su velocidad no pudo controlarla…..

Boros estaba sentado en su trono real, algo cansado por la extensa platica que tenía con los alienígenas que se encargaban de diferentes ciudades, Boros recargaba su cabeza sobre su mano escuchando discutir a los demás, en ese momento solo quería que terminara pronto para volver con su amado y planear una exquisita cena para él….

De repente oyó el sonido de golpes metálicos a lo lejos, que se hacían cada vez más grandes, todos los invitados detuvieron su discusión para escuchar y rumorar lo que era eso, y de repente de la puerta alta se abrió súbitamente y de ella entro Saito sin controlar su caída

-WAAAAHH!-

-Saito?-

El chico callo rodando sobre el piso arrollando a todos los presentes y casando daños a la sala, arrastrándose precipitadamente hasta los pies de Boros, quien lo miraba con el ceño fruncido, Saito levanto la vista algo aturdido por su caída, pero se dio cuenta de su vergonzosa aparición y miro arriba para reír nerviosamente a su papá

-jejeje, hola padre, jejejeje, ¿Qué tal tu día?-

-muuuy oportuno hijo- lo dijo con sarcasmo en su voz - la reunión a terminado!- dijo a todos los presentes, tomando de la espalda del traje a Saito y caminando para salir del lugar ante la confusión de los demás.

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-cuantas veces te tengo que decir que no interrumpas las reuniones que son cada 51 dias- decia Boros regañando a Saito en uno de los balcones al aire libre

-lo siento padre, no quería importunarte, se me salió de control- dijo rascándose atrás de a cabeza

-si? No me digas-

-lo lamento papá, pero fue culpa de los guardias, se me echaron en sima y solo quería divertirme,- se excusaba

-si lo vuelves a hacer, no seré tan considerado- le advirtió

-Si!, no volverá a suceder padre!- dijo muy dispuesto tomando una pose recta y una mano en la frente como saludo militar

.. eso dice todos los días, haaa, vuelve a casa mientras arreglo esto, dile a tu madre que regresare más tarde por tu culpa- finalizo señalando la dirección del castillo

-ha si papá- obedeció despidiéndose de él y vio como su padre regresaba dentro del cuartel por la alta puerta.

Después de un rato solo volteo a ver el enorme centro tecnológico, acostumbrado a eso, respiro profundamente y dejo salir un suspiro extenso, Saito era feliz, amaba ese planeta y estaba contento con todo lo que tenía, pero esos últimos días había estado pensado y reflexionando en algunas cosas, quiso caminar de regreso hacia el castillo.

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En el altísimo castillo plateado de Boros, Saitama veía desde la habitación más alta el paisaje elevado de todo el terreno, se veían las ciudades hasta abajo como si fueran charcos pequeños, a lo lejos las montañas flotantes con pequeñas ciudades tecnológicas, algunas extrañas naves voladoras y mucha vegetación, el cielo se pintaba lila claro y a hasta el infinito se alcanzaba a ver 2 planetas gigantes difuminados en el cielo, como estar dentro de un sueño, Saitama sonrió, portaba una hermosa túnica plateada, algo especial exclusivo para él calvo, algo cómodo como le gustaba, no como esos trajes apretados de antes, esta era una manta parecida a un kinagashi, que solo podía portar la reina de Boros, y sacaba a la luz su hermosa presencia en el castillo, que a pesar de los años, seguía manteniendo su hermoso y brillante rostro, casi no había cambiado, le gustaba su nueva vida, se acostumbró rápido a las rutinas y disfrutaba ver crecer a su hijo, y estaba con el amor de su vida, Boros era ahora alguien responsable y cariñoso, siempre dispuesto a ofrecerle todo, aunque el solo quería pasarla bien con él, su amor por Boros creció y estaba seguro de todo, aunque había veces que extrañaba a Genos y Youji, siempre recordaba la última vez y la sonrisa en la decisión de su pequeño de pelo negro.

-Papi!- saludaba el pelirosa entrando por un portal

-hola Saito, saliste muy temprano hoy, ¿Qué hiciste?- le pregunto con una sonrisa tranquila

-fui a las montañas del templo en ruinas, destruí una torre de pixeón- dijo refiriéndose a una torre de material duro que existía en ese mundo

-ni siquiera desayunaste verdad?, espera aquí, pediré que te traigan algo de comer o te quieres esperar a la comida de la tarde?-

-estoy bien papi, creo que esperaré- dijo el chico quitándose la armadura de su torso y dirigiéndose al enorme balcón, Saitama se extrañó por ese comportamiento, normalmente Saito regresaba de sus actividades con una hambre atroz y no esperaba para devorar el menú que le correspondía, siempre enérgico y contando sus nuevos descubrimientos, así que solo lo miro cruzar las ventanas del balcón mientras lanzaba rocas al aire.

Saitama vio a su hijo sentado en una de las esculturas, viendo todo desde lo alto, abrazando sus piernas mientras reposaba la cabeza sobre ellas, algo no andaba bien, Saito solo se ponía así cuando estaba preocupado por algo, el calvo fue hasta donde estaba.

-Saito-

El mencionado volteo a verlo

-hola papi- dijo sin ganas aventando una piedra al vacío

-que tienes?, te dijo algo tu padre?, te peleaste con tus amigos?- cuestionaba

-no, nada de eso- volvió a lanzar una piedra

-entonces que te pasa, se que algo te preocupa, dime Saito- dijo dulcemente para que confiara en él

-…..haaaa…no lo he visto en 12 años papi- hablo sintiendo algo de nostalgia, Saitama pensó un poco, pero se dio cuenta a que se refería

-….hhh…..hablas de tu hermano-

-si, haaa, solo me hiso recordar, ya ha pasado un buen tiempo, no sé nada de él ni de papá Genos, he pensado en que tal vez podríamos no se… de algún modo verlos otra vez- dijo mirando hacia el cielo

Saitama guardo silencio escuchando a su hijo, también lo hiso recordar, pero nunca había pensado en regresar a la tierra, es decir, quería estar con Boros, y cuando se mudó, su plan era quedarse ahí para siempre.

-papi, me gustaría verlo una vez más, quiero saber cómo es ahora, quiero escuchar su voz y saber que todo está bien, y quisiera decirle muchas cosas, mostrarle lo que puedo hacer, seria genial ir a de nuevo no te parece?, podemos ir? Si?-

A saitama se le hiso gracia por los gestos de su hijo y también pensó en que sería buena idea, aunque no sabia si se pudiera, no todas las maquinas de transportación estaban diseñadas para recorrer esa enorme distancia, acariciando la cabeza de Saito dijo con una sonrisa

-hay que preguntarle a tu padre – con eso el pelirosa se emocionó ya haciéndose ideas de todo lo que haría cuando viera a su hermano, volvió a sonreír feliz.

-si!, eso es!, le pediré a mi padre, sé que él lo podrá hacer!- dijo animado preparándose para salir de la habitación directo al cuartel, pero fue detenido por la voz de Saitama

-espera Saito!-

-he?- lo miro confundido, el calvo le mostraba un rostro serio y autoritario, y es que ya conocía muy bien a su hijo, principalmente su insistencia por algún caprichi y su impaciencia por conseguir algo, y por eso solía causar problemas, no solo a él, sino a Boros también,

-no te apresures, no quiero que interrumpas a tu padre otra vez, recuerdas lo que paso aquela vez que lo avergonzaste frente a todos en la inauguración de las naves?, has causado muchos problemas, asi que espera a que salga de sus asuntos-

-haaa, pero es…..-

-nada!, si vuelves a irrumpir en su trabajo te voy a ….eee… te voy a quitar el rollo de melocotón que tanto te gusta de tu menú, entendiste?-

Ante eso el pelirosa hiso un gesto de sorpresa, Saitama continuo

-asi que te pido que seas más paciente y esperes a su salida, no quiero oír más quejas sobre ti, podrás ser el príncipe, pero debes de ser más responsable con lo que haces, no todo es diversión, además tu padre ha estado trabajando duro, no le des más problemas, no quiero que pierda los estribos- decía como regaño a su hijo, este asintió bajito aun sorprendido - bueno, mientras yo iré a jardín de los metamorfos, espero que hagas las cosas bien, así que buena suerte Saito-

Saitama Se despidió saliendo por la puerta, no sin antes cargar un gran costal aparentemente muy pesado que contenía alimento para los animales, dejando a Saito parado y con los ojos abiertos

-…no el rollo de melocotón- dijo triste

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Mientras tanto Boros se encontraba en la amplia sala de maquinas, moviendo con sus manos dígitos azules y viendo todo un mapa del planeta entero, todo a su alrededor mostraba hologramas y pantallas gigantes.

Pero lo que pensaba mas detalladamente eran las imágenes de grabación de su amado esposo caminando hacia los jardines de animales, había cámaras por todo el castillo, así podía ver a su amado todo el tiempo, eso le sacaba sonrisas y lo motivaba a seguir siempre, Saitama lo amaba y lo sabía, lo hacía feliz y deseaba estar siempre con él.

Otros monstruos entraron al cuarto y Boros volvió a su semblante serio para atenderlos.

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Saito camino apresurado por el gran pasillo, algunos monstruos lo saludaban con mucho respeto como: " Saito sama, buenos días", o " ¿Cómo esta joven príncipe?" y esas cosas, a las que el pelirosa no les contestaba, estaba muy decidido a hablar con su padre y pedirle lo que quería, llego hasta la entrada a la enorme puerta donde se encontraba el Rey pero un monstruo lo detuvo parándose en frente

-puedo ayudarlo príncipe Saito?-

-quiero hablar con mi padre- le dijo mostrándose serio y rodeando al monstruo para seguir su camino, pero este volvió a detenerlo un poco nervoso

-ha…pe pero Boros sama está en un asunto importante, me ordeno que nada entrara por esta puerta-

-pero soy yo, quiero ver a mi padre- volvió a decir

-espere por favor, ya esta por terminar, solo espere un momento alteza- le suplicaba el monstruo, mas que nada porque cualquier daño o desorden en la sala, en el caía la responsabilidad por dejarlo pasar, y francamente por que el joven príncipe causaba muchos problemas, Saito suspiro

-haaa, está bien- dijo resignado recordando lo que Saitama le había dicho, pero como siempre él era tan inestable y no era de él solo esperar.

Unos minutos después por fin salió Boros de la sala junto con otros monstruos siguiéndolo, en ese momento saito corrió hacia el rey

-padre!-

-Saito?, por que estas aquí?, no te dije que esperaras en casa?- se sorprendió al verlo

-si, pero tengo que hablar contigo, quiero decirte algo- le decia tomándolo un poco del brazo

-dímelo en casa, solo tardare unos minutos más y estaré allá- le explicaba

-no, tengo que decírtelo ahora ahora ahora- dijo más desesperado

Boros suspiro con cansancio pero accedió diciéndoles a los demás que se adelantaran, y guio a su hijo a un lugar privado

-bien, que tienes que….-

-quiero ir a la tierra- dijo sin más rodeos, eso sorprendió a Boros quitándole todo el cansancio para abrir el ojo

-…que?-

-podemos ir si si?-

-que dices Saito?- no entendia muy bien a que se refería

-se que puedes hacer que vaya a la tierra, podemos usar la nuevas máquinas-

-no lo creo, no estas creadas para recorrer tanta distancia y además, por que te…..-

-pero tu puedes hacerlo, seguramente tienes una mejora de la que hiciste en la tierra, padre, quiero ver a Youji una vez más, puedo?- insistía mirando a Boros con suplica, el mas grade estaba confundido, se lo habia dicho muy rápido pero solo penso en decir

-no- rotunda respuesta

-por que?!-

-dije que no, no podrías ir tu solo-

-mi, mi mama me acompañara-

-con menor razón! – dijo más molesto, sobre todo por que odiaba la idea de que Saitama se fuera

-pero papa!~~- esta vez el menor mostraba una cara de disgusto

-ya te lo dije, no iras- dijo Boros con autoridad rodeando a su hijo para regresar a donde debía asistir

-Papá por favor, es lo único que te pido~~- Saito estaba que casi lloraba de su berrinche

-no hablare más de esto, así que olvídalo- dijo simplemente para retirarse

-HAAAAA ERES MALVADO!- grito enojado y no quiso seguir hablando, sabia bien que convencer a su padre de algo era difícil, pero en eso era algo muy personal, salió disparado volando lejos de ahí,

Boros lo vio irse por los cielos, no era que no podía hacer que visitara la tierra, pero esa petición era muy repentina y le daba miedo si saitama también se fuera, pero odiaba que Saito se molestara con él, aun así debía entender que no siempre se consigue lo que uno quiere.

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Saitama le gustaba visitar una colonia de animales metamorfos, donde sus favoritos eran unas especies de gatos monteses, de 3 ojos, todos del tamaño de un león y algunos más pequeños, eran animales salvajes pero por ser Saitama siempre emitía un aura que hacía que nadie lo atacara y solo se encariñaban con él, también habitaban extrañas creaturas, entre ellas una especie de pequeños cachorritos adorables, pelajes azulados y en tonos pastel, con grandes ojos, colas esponjadas y unos pequeños cuernos que nacían de sus cabezas como los de los venados, tipos de conejos en miniatura y hasta animales tan grandes como el dinosaurio más alto, eran unas de las tantas maravillas que existían en el planeta. Y como siempre saitama disfrutaba de alimentar y acariciar a los felinos de manera tranquila y pacifica… pero….

-PAPAAAA!-

Los animales gruñeron ante el grito y en poco tiempo ya estaban corriendo lejos, como espantando pájaros, quitándole todo lo tranquilo al momento

-haa, tenía que ser- dijo Saitama incorporándose y dirigiendo la vista a su hijo - que pasa Saito?-

-mi padre no me dio el permiso~- dijo resignado y lloriqueando como niño regañado, - no me dio explicaciones, no quiere que valla-

-tranquilo hijo, no es para tanto- trataba de tranquilizarlo

-si que lo es! quiero ver a Youji….papi~~-

Saito abrazo a Saitama pegando su rostro en el pecho del calvo, sintiéndose desilusionado por la desaprobación de Boros

-en verdad quiero ir a ver a mi hermano papi- restregaba su rostro en el pecho de Saitama, quien pego su barbilla a la cabeza del menor y lo abrazo maternalmente

-ya ya- acariciando su cabeza Saitama vacilo unos segundos, siendo el cumpleaños de su hijo sería una gran idea poder ir a la tierra una última vez, y saber cómo estaban las cosas allá, quizá ya era tiempo, aunque sabia que Boros le costaría aprobarlo, beso la cabeza de Saito y y la acaricio diciéndole

-, ve a jugar , cuando venga tu padre hablare sobre esto ok?-

-no me trates como un niño….pero, en serio?, lo harás papi?, de acuerdo!- dijo feliz abrazando a su papa, sabia que podía contar con él, luego despidiéndose de él e irse corriendo, era muy fácil volver a Saito feliz en unos segundos, aunque cuando se ponía triste o enojado era una verdadera tormenta andante.

-no causes problemas por favor!- grito antes de que desapareciera de su vista

-sii!-

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Cuando Boros regreso, entro por la puerta que daba a su enorme habitación que compartía con su amado, lo único que hiso fue abrir los brazos a Saitama que corría hacia él, saltando para abrazarlo del cuello y besarlo en el instante

-mmh, Boros, tardaste más hoy en día- mostraba una sonrisa de plenitud, como siempre cuando llegaba su amado esposo

-lo siento, tuve que arreglar unas cosas que Saito destruyo esta mañana- dijo cargando al calvo y llevarlo hasta los cómodos sillones que eran de gran tamaño, y se avento con el calvo en brazos cayendo bruscamente en él, dando un largo suspiro por el dia de trabajo y de que por fin podía estar con su esposo

-hablaste con él?- dijo Saitama

-si, un poco, empezó a decir cosas sobre si podía regresar a la tierra, y su cumpleaños sobre eso, fue raro, creo que le gustaría ir al planeta tierra por unos días-

Saitama solo lo miro sin decir nada

-que….ya te lo había dicho?-

-lo hiso esta mañana, me dijo que si no sería posible hacer un viaje a la tierra para ver a su hermano-

-qué?, irse lejos de aquí? Y tu se lo permitiste?-

-solo por unos días…¿Qué te parece?-

-por supuesto que no , no lo consientas mucho, además, no puedo ir yo por que tengo mucho que hacer y no podría ir el solo- Boros seguía reteniendo la idea de no dejarlo ir

-bueno…..yo podría ir con él- menciono despacio rascando su mejilla pareciendo no darle mucha importancia al asunto

-…tu Saitama?, quieres ir a la tierra otra vez?-

-Boros, Saito me pidió que te convenciera,…... pronto tendrá 16 años, él quiere ver a Youji para entonces, no puedes negarle esa petición, después de todo es su familia, y Youji es mi hijo también, quiero verlo, quiero abrazarlo una última vez, ya ha pasado mucho tiempo, por favor, si?-

-…..me pides algo difícil…..no- otra rotunda respuesta apartando la mirada

-…..haaaa, se que puedes hacerlo, hazlo por Saito- dijo intentando besar a su esposo

-….., no voy a dejarme sobornar por tus poderes hipnóticos- empezó a decir divertido

-poderes?, asi que no puedo hacer que cedas?- dijo más roncamente acercándose al mayor sensualmente,

-estoy trabajando en eso para no perderme en tus sobornos- rio algo nervioso pero se le notaba una vena a explotar, siempre que Saitama quería algo, se lo concedía sin esperar algún tipo de insistencia, pero no cedería a la petición de irse a la tierra, no. Lo tomo de los hombros y lo aparto despacio y se giro dándole la espalda al calvo.

-vamos, no te comportes asi, Saito te lo pidió por favor- decia volviendo a acercarse y susurrarle al oído con suavidad, pero Boros no cedia

-sigo pensando que lo consientes mas a él que a mi- le reprocho

-pero puedo consentirte de un modo distinto- esta vez lo obligo a mirarlo tomándolo del rostro y encimando su cuerpo al otro, rozo sus labios con los del contrario suavemente mientras en grande se llenaba de exitacion por los toques de saitama,

-eres un verdadero manipulador- sonrrio

-mira quien lo dice- se besaron con amor

Boros comenzó a desvestirlo con gentileza, sonriendo mientras lo besaba, Saitama se movía con él, ofreciéndole la libertad para hacer lo que quisiera, el calvo lo sujetaba del rostro y lo besaba intensamente, Boros siempre sentía una agradable sensación en los besos del calvo que lo hacían adormecer y sentirse en un sueño, el grande lo cargo dirigiéndose a la cama,

-haaa, Saitama…..te amo demasiado-

-haa….hm, lo se….yo también te amo-

-en verdad quieres ir a la tierra otra vez, solo a ver a tu hijo Youji?-

-si….Boros, si lo preguntas por no confiar en Genos, deberías saber que solo quiero saber cómo están, y siempre volveré a ti, porque te amo-

-huu, pero Genos es importante para ti-

-si lo es, pero no lo veo como a ti, tú eres mi esposo- lo sujetaba del rostro hablándole con sinceridad, el mas grande se estremeció, esas simples palabras lo hacían recobrar conciencia de que el calvo en verdad lo amaba, y no tendría por qué preocuparse, tomo la mano del hombre y la beso dulcemente acariciándola con su mejilla.

-hmm, si, confió en ti mi amor-

-gracias Boros…haaa, podemos continuar ahora?- dijo seductor dedicándole una risita

-si!- exclamó con una alegría y procedió a abrazarlo y hundirlo en la cama.

Unas horas después Saito por fin regreso adentrándose sigilosamente a la habitación de sus padres, se acercó sin decir nada viendo a ambos recostados en la cama durmiendo pacíficamente, Saitama estaba vestido solo con una túnica blanca a medio vestir y tapado por las sabanas y su padre sin camisa y con sus pantalones anchos. Saito no espero y de un salto se abalanzo encima de los mayores causando movimientos bruscos por Boros, que ya estaba furioso por el travieso joven que reía divertidamente

-SAITO!-

-Buenas noches papa!- grito casi en su cara y esquivando a su padre cuando trataba de agarrarlo

-ya deja de hacer eso!-

-jejeje, déjalo Boros- decía Saitama adormilado frotándose los ojos, la túnica caía un poco dejando al descubierto uno de sus hombros, Boros agarro las sabanas y lo envolvió calmándose del enojo mientras Saito mostraba una cara divertida

- Saito, debes tocar la puerta hijo- dijo el calvo pegándose al pecho del más grande

-tengo que saber la respuesta papi- esta vez mostro un rostro serio levantándose y parándose firmemente saitama miro a su esposo fijamente, Boros no queria hablar pero el ligero empuje del menor lo hiso aspirar con profundidad

-haaaa, pues….si puedes ir….a la tierra- con un tono de fatiga y molestia

-AAAAHH SIIIII!- el príncipe salto y corrió por toda la habitación, Boros e recostó de nuevo en la cama cubriéndose el rostro demostrando su inconformidad, y Saitama solo sonrió y se volvió a dormir

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- Saitama, estas muy seguro, no hay problema si se desperdicia esa energía sabes- decía el alienígena con insistencia, estaban en una de las torres más altas donde se instaló la máquina de transportación, ese era el día en que después de muchos años regresarían a la tierra, Boros se demoró unos días en programar la máquina y darle un repaso para que todo saliera bien, después de todo se lo había prometido a su hijo, de todos modos era un regalo para él, pero aun asi, el que Saitama lo acompañara también era más preocupante, sin embargo éste le habia dicho que no debía estarlo, porque lo amaba y eso no cambiaría nunca, pero bueno, ya estaban ahí y no podía hacer nada mas que hablar y hablar.

-Boros, ya estamos por irnos, estaremos bien, solo serán unos días- le contestó el hombre

-si pero…..s solo ….recuerda que este es tu hogar y te amo-

Saitama lo miro algo confundido, el grande parecía nervioso y bajaba la mirada avergonzado, el calvo sonrió ante el gesto de su esposo

-jejej, crees que por ver a Genos decidiré quedarme allá?- se acercó a él

-…..esque... bueno, yo….-

-ho Boros cariño – el menor le dio un dulce beso y lo abrazo por el cuello, Boros solo lo recibió amorosamente - no comprendes que te amo demasiado, ere tonto, te elegí y no pienso renunciar a ti, asi que no tienes que preocuparte-

-….hm, de acuerdo, pásenla bien entonces- sonrió a medias, pero ya más calmado

Cuando rompieron el abrazo Saito llego abalanzándose para abrazar a Boros

-gracias padre, eres el mejor!, te traeré un recuerdo- decia feliz

-solo diviértete y cuida de tu madre entendiste?-

-hum!- asintió

Asi, Saito y saitama subieron a la maquina, mientras Boros los observaba al lado del interruptor, no sin tantes besar la mano de su esposo, y mirándolos una vez más,

la encendió.

Los aros metálicos rodearon la esfera mientras irradiaba luz, mas y mas rápido, hasta que se destello la luz cegadora que se proyectó hacia arriba y en unos segundos ambos hombres habían desaparecido,

Boros se quedó algo preocupado.