Enamorada de mi profesor
Capítulo 2
Tratar de evitar a Damon en la escuela fue todo un reto, había pasado ya una semana desde la cita, una semana desde que lo empecé a evitar, doy gracias al cielo que él no me da clases de historia, sino fuese sido todo un desastre, pero baje la guardia por que justo en este momento venia caminando hacia mí. No sabía dónde meterme
- Damon – grito una alumna de primero – ¿me ayudarías a resolver este problema?
- no soy profesor de matemáticas – dijo sin prestar atención – no es a mí a quien tienes que pedir ayuda.
Yo aproveche ese momento y me escabullí a uno de los salones que aun tenia las puertas abiertas, no podía dejar que me viera.
- ¿no puedes resolverlo aunque seas profesor? – pregunto la muchacha
Ya había pasado, así que decidí salir de mi escondite, cuando empezó a sonar mi teléfono
- ¿hola? – conteste
- Bella – grito Elena – tu profesor está interesado en mi… digo en ti
- ¿Qué? – grite yo también
- le pregunto a mis amigas que si le podían dar mi número (tu numero), las chicas no sabían que responder así que me llamaron para preguntar y les dije que les respondía luego, eso fue hace 5 minutos, ¿Qué dices le doy tu numero?
Damon quería mi número… Damon quiere mi número. Esto solo pasa en mis mejores fantasías
- disculpa pero ¿puedes dejar de gritar? Esto es una escuela, se viene a estudiar no a gritar como su fuese un antro
Dios la he cagado, si antes logre evitarlo ahora si me va a descubrir… Salí corriendo como si no hubiese un mañana. Cuando estuve a una distancia segura le dije a Elena que le diera mi número. Él me iba a llamar, aun no puedo creer que quiera mi número.
*.*.*.*.*.*.*
Al llegar a casa solté todas mis cosa en la sala y entre me fui corriendo al cuarto de Elena como perro por mi casa… bueno técnicamente si es mi casa, Elena vive aquí porque sus padres murieron en un accidente automovilístico. Busque a Elena por todas partes y le encontré en la cocina, extendí mi teléfono para que viera el mensaje de Damon.
- Mira lo que me mando Damon
- Ah, ya lo llamas por su nombre
- Sí, siempre lo he hecho, solo que no en su presencia
*hola soy Damon, el de la cita en grupo, ¿Cómo estás? ¿Te gustaría quedar para salir después? *
- Oh, que directo es – dijo lanzándome mi teléfono – podría haberte sacado un poco de conversación, ser menos directo, mostrar un poco más de interés ¿no dijiste que era un ligón?
- Si – Elena tenía razón, porque algún como él estaría interesado en mi
- Bueno, lo que sea, puedes salir con él, pero recuerda bella, se supone que debes ser yo cuando estés con él – dijo molesta
- No importa, aunque sea un momento estaré feliz de estar con él. – dije sonriendo
- Si esto está bien para ti… - dijo con indiferencia
Sé que está mal seguir con la farsa de fingir que soy Elena, pero ahora puedo habar con Damon ahora puedo saber más cosas sobre él.
*hola, si te recuerdo, estoy bien ¿tu? ¿Salir? ¿Cuándo?* espero no sonar desesperada
*estoy bien, este fin de semana voy a ayudar a mi hermano a mudarse, ¿lo dejamos para la semana que viene?
*¿Mudarse?*
*si, estudiaba afuera, pero decidió regresar ¿quieres ayudar?* su propuesta me asombro. Un minuto después llego otro mensaje *es broma*
*no me molestaría ayudar si necesitas* puedo verlo este fin de semana (un día más de felicidad), esto parece un sueño.
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- Gracias por ayudarme – dijo al subirme al coche – como mi hermano llega mañana quiero dejar todo listo para que solo tenga que pasar sus cosas, así que como estaremos moviendo cosas creo que esa ropa no te va a ayudar a moverte con facilidad
- ¿He? No, no hay problema – dije sonrojada
- Cuando lleguemos a mi casa te prestare algo de ropa
- En serio, no es necesario – dije apresurada
- Te ensuciaras – dijo encendiendo el auto
Jesús, estoy en el auto de mi profesor, camino a su casa y además de que me prestara su ropa, fantasía cumplida, de una manera un poco retorcida… pero cumplida.
Su casa no era una casa, sino una mansión. Era hermosa.
- ¿puedo hacerte una pregunta? – dije cuando estábamos en lo que yo creí que era la sala de estar
- Lo acabas de hacer – dijo sonriendo de medio lado.
- Cierto, entonces haré otro, ¿Por qué teniendo una casa tan grande necesitas despejar una habitación para tu hermano? Apuesto lo que quieras a que tienes muchas libres
- Claro, hay muchas libres, pero la que vamos a despejar son las cosas de la habitación de mi hermano. Veras esta casa a estado en mi familia por años lo que quiere decir que mi hermano tiene la suya ya equipada, pero como no ha estado en casa desde que se mudó a casa de un familiar, eso ya hace 5 años hay cosas de las que deshacerse.
- Oh, ya entiendo – dije. Su casa por fuera era linda, pero por dentro era una hermosura, te deja sin aliento.
- Bueno, deja te llevo a la habitación para que te cambies ¿sí?
- Está bien
Subimos las escaleras a la habitación, cuando dijo que quería sacar algunas cosas pensé que solo era unos cuantos libros y muebles que ya no les servían a su hermano, pero esto es de locos, esta parece la habitación de un acumulador.
- ¿Seguro que son solo 5 años que estuvo afuera? Hay muchas cosas aquí
- Si, a mi hermano le encanta leer, y en lugar de devolver los libros a la biblioteca, los dejaba regados aquí. No te sorprendas si te encuentras con algún diario suyo. Él es todo un poeta. – me entrego la ropa para cambiarme. – puedes cambiarte en el baño, es esa puerta. – me señalo
Cuando termine da cambiarme y salir, él se quedó observándome, su ropa me quedaba enorme, su camisa me llegaba a las rodillas y su pantalón tuve que hacerle 2 vueltas para no arrastrarlo.
- Me gustaba como estabas vestida antes, pero te prefiero así.
Parecemos una pareja, pensé. Después de que mi sonrojo bajara su intensidad, comencé a ayudarlo a llenar las cajas de los muchos libros que estaban regados por todos lados, el piso, el escritorio hasta debajo de la cama, además de meter la ropa en bolsas para llevar a la lavandería, me dijo que de eso se encargaría su hermano.
Algunos de los títulos de los libros eran interesantes, más de uno los abrí para leer un poco su contenido, cuando en uno de ellos se resbalo una fotografía, al observarla veo a un Damon más joven pero no es nada de como es ahora, usaba lentes y se vestía como un nerd, quede impactada. A su lado estaba un niño, supongo que era su hermano.
- No veas eso – me arrebato de las manos la fotografía – ¿lo viste?
- ¿eh? – me desconcentre
- No mires las cosas sin permiso – estaba levemente sonrojado – yo fui el típico nerd, hasta mi último año de secundaria. Yo era al que sometían los demás estudiantes, también era tímido
- Damon… tu tuviste una época así entonces – el solo se rio
- Si, en mi último año de secundaria un profesor llamado Alaric Saltzman se hizo mi amigo. A partir de ahí yo quise ser como él – estaba en shock con lo que me decía – tú dices que para el amor no importa las diferencias ¿no? – se quedó observando la fotografía – pero yo quisiera seguir siendo profesor por mucho tiempo, es por eso que yo jamás me enamoraría de una estudiante – no quería escuchar estas palabras que me partían el corazón.
¿Qué cara debía poner? ¿Qué le decida? Mi garganta está cerrada, no salía nada de mis labios.
- ¿no dirás algo? ¿no es embarazoso lo que dije?
- Creo que… - trate de que las palabras salieran lo más claras posibles – creo que eres el tipo de persona que se gana la amistad de sus estudiantes… por eso… sigues siendo ese profesor y amigo de los estudiantes como tu profesor fue… – no sé de donde salieron esas palabras pero ya las había dicho, antes de pensar – no hay dudas de que todos gustan de ti – puse mi mejor sonrisa, porque por más que mis palabras me dolieran, eran ciertas – disculpa, dije algo extraño – su cara reflejaban asombro por mis palabras.
Me tomo del codo alzándome para que me levantara del suelo, estuvo viéndome por un rato como debatiéndose si decirme algo o no.
- ¿acaso tu… - dijo por fin - ¿acaso a ti te gusta alguien Elena?
- Bueno…
- Si te gustara alguien no estarías aquí ¿verdad? – me interrumpió, yo estaba más roja que una manzana – me estas ayudado con la habitación y además que estas aquí sola conmigo – me jalo hacia él, abrazándome – ¿das a entender que estas interesada en mi… - susurro en mi oído – o solo eres una buena chica que le gusta ayudar?
Tenía tantas ganas de decirle que lo amaba, estuve a punto de decírselo cuando sus palabras sonaron en mi mente "jamás me enamoraría de una estudiante". No soy la chica que él cree, no soy la chica adecuada…. Para el siempre seré Elena. No sé en qué momento se acercó tanto a mi rostro que cuando me di cuenta ya está terminando de cerrar la distancia buscando mis labios.
regrese! ya a pasado un tiempo... si no mal recuerdo un año ya! lo siento! pero ya estoy de regreso y de esta historia ya tengo varios capitulos solo falta pasarlos a la computadora... pero como no estoy trabajando en mi laptop se me hace un poco dificil porque es la pc de mi tia y ella la usa mas que yo :S pero tratare de subir el proximo pronto!
