"ECOS DE TUS SENTIMIENTOS"

.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Este es un bello proyecto creado conjuntamente por "Iva Ren" y "cpbr15" Esta historia participa en el concurso "¡Trabajando en parejas! Del foro "Cuartel General del ZPD".

Ambas somos más de Universo alterno en humanos, nos salimos de nuestra zona de confort para traerles un fic furry, esperamos que lo disfruten

.

.


3:Caminos Separados


.

.

Tal vez hay alguien más,

que siempre en tu mente está,

pero tienes que saber,

que nadie como yo, te va a querer.

Dame una oportunidad

y no te arrepentiras

No pierdas tiempo solo fijate

.

~Corazón abierto – Nikki clan~

.

.

Con un fuerte impulso el zorro se despertó de su sueño. Su cabeza daba vueltas igual que todo alrededor, daba suaves masajes en su frente tratando de controlar ese sonido de campana que lo desorientaba.

Tosió un par de veces para aclarar su garganta, sintió ese amargo sabor en su boca, se pasó de copas sin duda, pero si no bebió suficiente en el bar ¿entonces?, los ojos de Nick se abrieron como canicas cuando cayó en cuenta de su situación, tocó su pecho con las manos, y si, efectivamente estaba desnudo, su cuello se giró como tornillo oxidado para mirar a su lado y ella estaba ahí.

Vagos recuerdos pasaron por su mente muchas copas en el departamento, y luego algunas imágenes de la hermosa chica jadeando mientras él la embestía estando encima y luego ella sobre de él, habían hecho el amor sin duda.

La hermosa figura de la zorra adornada aquella habitación, la chica dormida boca abajo dejando ver su espalda desnuda, Nick tapo sus ojos con las manos lamentándose por llevar a una hembra tan atractiva a una situación así.

Nick se alteró cuando escuchó el sonido de su celular, estaba al borde de la cama así que tratando de hacer el menor ruido posible se levantó, primero recogió su ropa interior del piso y luego tomó su celular de la mesa, solo con ver la hora quedó frio como el hielo era casi media noche *Mierda* pensó.

Las notificaciones eran muchísimas y venían de una sola persona: Judy Hopps, llamadas, mensajes, en todos preguntando dónde estaba y si tenía pensado llegar esa noche a casa, se apresuró a teclear que ya se encontraba en camino, entonces sintió a la chica hacer algunos ruidos, su celular se le cayó de las manos por el nerviosismo y cuando giró, Lucy solo se había colocado a medio lado en la cama.

Era preciosa sin duda, parecía un ángel cubierto con esa sábana blanca, la única luz venia de la lámpara en una mesa que con el bello tono cobrizo de su piel resaltando todo su pelaje.

Nick se dejó caer al suelo apoyado su espalda a la pared, tomó el celular y borró el mensaje, sin importar las circunstancias era un macho de treinta y cinco años y ante todo un caballero, no podía irse y dejar tirada a la Lucy de esa manera, ella sólo le ofreció confort en su soledad.

Prefirió escribir otro mensaje *Lo siento Zanahorias no llegaré esta noche a tu casa, nos vemos mañana* desconectó los datos y ocupó su lugar nuevamente en la cama, se tomó algunos minutos para apreciar el rostro de la joven antes de permitir que Morfeo hiciera el resto.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

No hubo reclamos, solo un gran silencio incómodo entre los dos amigos, además de muchas evasivas, ambos compañeros de trabajo hicieron como si nada hubiera pasado, en especial Nick quién no dio razones claras que dónde estuvo y la coneja prefirió no insistir.

El zorro miró por la ventana del tren, aun tenia la imagen de Lucy regalándole un beso antes de salir de su departamento diciéndole que todo estaría bien y que no había necesidad de mantener contacto, ella no quería ataduras, pero el sentía que no estaba haciendo lo correcto, se quedó al pie de su puerta por algunos minutos pero no tuvo el coraje de volver a tocar, al final sólo dio la espalda y se fue.

Para esa mañana del primer día de trabajo de la semana ambos retomaron sus vidas a la rutina de siempre.

— ¡Mañana por fin día libre! —Exclamó Nick mientras estiraba su espalda luego de estar horas en el escritorio, cuando se giró en la silla Judy seguía tecleando sin parar.

Se levantó sigilosamente y le habló a su oreja —Colita de algodón — susurro, la coneja pegó un brinco.

— ¿Qué? ¿Qué pasó? — preguntó Judy un poco exaltada.

El zorro reía a carcajadas apoyado sobre la mesa de trabajo de su compañera — Zanahorias, solo quería saber ¿te gustaría salir juntos mañana? Es nuestro día libre, también podemos sólo ver películas en mi departamento — pero el silencio y la expresión de Judy opacó la sonrisa en Nick.

—En realidad — la coneja carraspeo un poco para aclarar su voz — Me comprometí pasar el día de mañana con alguien más, lo siento — evadiendo la mirada de su compañero.

— ¿Con Jack? — Preguntó Nick con un nudo en la garganta.

—Si— confesó mientras pasaba sus manos sus orejas.

—Me alegra mucho por ti, Zanahorias — comentó al colocar su garra en el hombro de Judy — Parece que conseguiste el conejo para hacer tu camada — sonó tan natural que incluso él se sorprendió por la forma como disimuló la partidura de su corazón.

Al escucharlo decir eso último Judy logró hacer contacto visual con él y regalarse su peculiar sonrisa —Gracias tonto — fue lo que pudo decir.

Lo cierto es que hablaba con Jack por mensajes y llamadas todos los días y tenía la semana esperando por su segunda cita, esta noche sería una eternidad mientras aguardaba por ver al chico que robaba sus sueños en las noches.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Judy aguardaba en su departamento a la espera de que su pretendiente arribará por ella, se miraba en el espejo, tenía un sentimiento nostálgico, aun en su mente vagaba la duda de: ¿donde había estado Nick esa noche, y con quién?

Negó con su cabeza rápidamente para sacarse esos pensamientos, no podía ponerse a pensar ese tipo de cosas, estaba punto de tener una cita con un conejo, alguien de su especie.

—Debes dejar de pensar en él, Judy — se decía a si misma

Fue interrumpida por el timbre de su puerta, se dirigió a la puerta y corrió a abrir, su rostro no pudo disimular una sonrisa.

—Hola — le dice Judy con cierto nerviosismo

—Vengo muy temprano? –preguntó Jack con amabilidad

—No, no, no –sonrió con nerviosismo — está bien, llegas a muy buena hora.

Judy lo examinó, no tenía dudas de que el conejo era muy encantador, terriblemente apuesto.

Jack le ofrece su brazo — ¿nos vamos?

—Claro — enganchando su brazo con el de él mientras cierra la puerta.

Ambos salieron del edificio, hacía una tarde preciosa.

—No te molesta si vamos caminando? —preguntó Jack mirándola –yo soy más de caminatas.

—No, claro que no — sonrió Judy —recuerda que también crecí en el campo.

La confianza entre los conejos se fue forjando poco a poco, al grado que cada fin de semana, era para hacer algo nuevo, Judy pasó de lado sus actividades recreativas con su compañero zorro, a pasar su tiempo con el conejo cada que tenía días libres.

Los dos sin duda, compartían algo, que no podían explicarse, no pasaron muchas semanas antes de que ambos pudieran experimentar el primer beso, una sensación desconocida para Judy, algo que no imaginaba, muchas veces había imaginado ese momento, pero lo hacía con la persona equivocada.

Un sentimiento comenzaba a crecer dentro de su corazón, aun no sabía exactamente si era amor verdadero, pero estar con Jack la hacía sentir bien, y el momento que marcaría la vida de Judy iba a comenzar en aquel día de otoño.

—Quédate conmigo esta noche — le pidió Jack

Judy abrió su mirada mostrándole una sonrisa ante la petición, su corazón le indicaba que no, pero su mente le decía: Adelante.

Sus bajos instintos primarios guiaron a la coneja al departamento de Jack, donde apenas tuvo la cordura al verse a si misma compartiendo sus labios con los de su ahora novio sobre la cama de éste.

Ambos conejos se miraron el uno al otro, dispuestos a dar un importante paso, no solo para él sino para ella misma, estaba por entregarle algo que ya no podría entregarle a nadie más.

Estaba entrando en algo desconocido, sentía la lujuria de las caricias así como lo estremecedor que podían ser los besos que Jack le proporcionaba en todo su cuerpo, Jack comenzaba a deshacerse de la estorbosa ropa de Judy, entre los dos había un calor que empezaba a hacerlos sudar.

Judy dejó su mente en blanco dejándose llevar por las sensaciones que su novio le brindaba, su respiración se agitaba de manera muy acelerada, los nervios empezaban a manifestarse, Jack se percató de ello.

—¿Estás nerviosa? –preguntó Jack con una mirada tranquila

Judy asintió con la cabeza –está bien, quiero hacerlo.

—Eres tan hermosa –le susurró al oído acariciando suavemente su rostro.

Judy no evitó gemir de dolor al sentir la intromisión del miembro de Jack en su interior, su respiración se aceleró estrepitosamente, las lágrimas fueron inminentes. Jack terminó por introducirse por completo en una estocada, miraba la expresión de Judy, no era para nada una cara de placer.

—Perdóname –le dijo en voz baja con una sonrisa –¿quieres que pare?

—No –interrumpió la coneja con una sonrisa –esta bien, solo será esta vez.

Jack la miró con suma ternura —Te quiero— finalmente lo dijo.

Judy no vio venir esas palabras, sintió una punzada en su corazón —También, te quiero— correspondió.

Ambos terminaron de entregar sus cuerpos esa noche, todo con mucha pasión, deseo y cariño, terminaron exhaustos y acostados uno al lado de otro, Jack se había quedado dormido casi de inmediato, Judy tardó un poco más, su cerebro terminaba de procesar lo acontecido, se giró de lado dándole la espalda a Jack.

*Judy, ¿estarás haciendo lo correcto?*- pensó

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Meses después…

El zorro se acostumbraba a su rutina matutina sin su compañera, ya no había Judy al salir del departamento, ya no había cafés y donas compartidas en el desayuno, ya no había muchas cosas de aquellas que solían hacer juntos.

Esa mañana llegó más temprano que lo usual por su café, Katy la leona de la caja, lo recibió con mucha amabilidad como siempre, pidió un capuchino para llevar, para luego salir a caminar un rato mientras llegaba a la comisaria.

Su celular sonó y se encontraba en su bolsillo trasero, por inercia bajo su cabeza mientras lo buscaba y esos segundos de distracción fueron suficientes para que todas las cajas le cayeran encima.

—Lo siento mucho, ¿se encuentra bien? — preguntó una dulce voz que sonó muy familiar para el zorro.

Nick tocó el golpe en su cabeza primero, estaba tirado en el piso con muchas cosas encima, lo primero que vio fue la garra de una zorra extendida y sus ojos se abrieron de par en par al buscar el rostro de la persona, su corazón se aceleró tanto que quiso salirse de su pecho, era Lucy.

La expresión en el rostro de la chica también cambió — ¿Nick? — preguntó y se podía percibir la incredulidad en su voz.

Nick al darse cuenta que seguía tirado en el piso se levantó rápidamente y le estrechó la mano —Ha pasado mucho tiempo — fue su saludo, la mejilla de la zorra se tornaron rojas y desvió su mirada, entonces Nick soltó su mano, al entender la incomodidad de la situación para ella.

Lucy estaba muy nerviosa, no pensó encontrárselo en la enorme ciudad, pero ahí estaba frente a ella, aquel zorro que pidió quedarse en su vida y ella prefirió dejar marchar.

—Tranquilo, solo han sido cuatro meses, trece días y dieciocho horas, ni que eso fuera mucho tiempo ¿no?— bromeo para romper la tensión y le regaló una sonrisa, este le correspondió.

—Claro que no — aseguro Nick —el tiempo a veces pasa muy rápido, yo siento que fue ayer —

— ¿Sabes? Me encantaría seguir esta conversación, pero tengo que recoger todo lo que se cayó al piso y llegar al trabajo — interrumpió Lucy al zorro.

—Déjame ayudarte — le pidió Nick y se agachó para empezar a tomar las cosas — fui yo quien se cruzó en tu camino — le habló muy cerca al rostro cuando tocó la primera caja en sus garras.

Lucy no hallaba que hacer, era justo lo que recordaba de él, un poco torpe pero al mismo tiempo dulce, Nick se esforzaba en recoger y organizar todas las cosas, cuando la última caja estaba lista, no se la entregó, prefirió hacer un cambio de planes.

—Te propongo algo ¿Llevo todo esto por ti, si me acompañas un café esta mañana?, es justo el mío se perdió cuando una bella chica me tumbó sus cosas encima — le planteó a Lucy, aún tenía mucho tiempo antes de llegar a la comisaría.

— ¿Es solo un café o es una cita? — Esa pregunta lo dejó fuera de base.

—Es una treta tesoro, ¿Qué dices? — sentía sus manos temblar, estaba frente a la zorra más hermosa que jamás había visto, chantajeando una cita por un café.

—Nada me encantaría más en este mundo que compartí un café contigo, Nick Wilde — aceptó Lucy con sus mejillas coloradas.

Nick posó sus garras en su cintura y ella rodeó su brazo —Acabas de alegrar mi día y hasta mi vida Lucy Grey — le dijo el zorro para sellar el reencuentro entre los dos.

Continuará…