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Este es un bello proyecto creado conjuntamente por "Iva Ren" y "cpbr15"
Ambas somos más de Universo alterno en humanos, nos salimos de nuestra zona de confort para traerles un fic furry, esperamos que lo disfruten
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5: Ahora o nunca.
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Siempre temí entregar mi vida,
hoy ya no es así, me decidí,
y nada habrá que me lo impida
quiero que mi corazón lo goce,
un sentimiento él desconoce,
el de amar sin freno entregándose.
-Mi voluntad, Ana Lobo
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—No tienes que hacer esto — le pedía Nick a su pareja agarrando fuertemente su brazo.
—Judy vino para hablar contigo, me he quedado todas estas noches, casi parezco que vivo aquí, ella te necesita, te prometo que vendré mañana sin falta — Lucy le dio un suave beso en la mejilla
Nick la tomó entre sus brazos por un largo tiempo para luego darle un beso en los labios, finalmente Lucy se fue bajando las escaleras.
Lo sabía sin duda, Lucy ya estaba consciente que la persona por la que Nick se emborrachó el día que se conocieron era la coneja, ella era el amor imposible del zorro, esa misma coneja estaba sentada en su sala en estos momentos, a pesar de eso, prefirió no decir nada, ella era la novia de Nick, no tenía que preocuparse, se repetía así misma, trabajan juntos, son solo compañeros.
Nick no siente nada especial por ella, al menos eso pensaba, luego de bajar dos pisos, apoyó su espalda sobre la pared y tapo sus ojos en un intento fallido por evitar las lágrimas.
Nick estaba nervioso de entrar a su propia casa, hacía meses que Judy no venía a visitarlo y llega en medio de la lluvia llorando sin decir nada más y con la mirada perdida, estaba muy preocupado por ella y en fondo tenía miedo que la razón por la que la coneja estuviera así fuera el otro imbécil.
—Lucy Grey, que sorpresa, había olvidado que trabajaba aquí en la ciudad, es una zorra muy hermosa — Judy fue la primera en hablar, sus manos temblaban a tal punto que la taza de té caliente que antes Lucy le ofreció prefiero dejarla en la mesa para que no cayera al piso.
Nick se sentó a su lado, por primera vez en su vida no sabía que decir.
Judy estaba totalmente abatida, primero Jack y ahora Nick, este último no había hecho nada malo, pero era obvio que la coneja terminó siendo un estorbo en este momento para él.
—Intenté decírtelo –titubeó el zorro —muchas veces, pero nunca tuviste tiempo, planeé muchas cenas para que se conocieran, pero al final siempre me dijiste que no podías, así que simplemente dejé de insistir – notaba como la coneja no sabía dónde concentrar su mirada –tu estabas demasiado absorbida en tu propia vida, y aun lo estas.
Judy se sintió morir con las palabras de Nick, tenía toda la razón y ella no podía reprochárselo en lo más mínimo, fueron tantas las veces que rechazó las invitaciones para salir y hablar que un día el solo dejó de hacerlo.
—Será mejor que me marche — dijo la coneja levantándose de golpe sobre sus patas, las cuales temblaban aun de la impresión por todo lo ocurrido en su vida en estos últimos veinte minutos.
—No vas a ningún lado. – el tono de voz muy molesto de Nick la colocó muy nerviosa, éste también se levantó y la tomó por ambos brazos, estremeciéndola mientras le reclamaba.
—Te conozco demasiado bien, tonta coneja, o al menos eso creía, pero si estas así es porque de seguro el otro imbécil te lastimó.
Judy comprendió que Nick la conocía casi a la perfección, no pudo evitar sentirse patética ante las predicciones del zorro.
—Entonces si vienes a mí, pero se acabó. –Nick sonaba con mucha convicción y con una pizca de reproche —en este punto de mi vida no sé qué es lo que somos, antes decíamos ser amigos, pero ¿ahora? te miro a los ojos y me das pena. – El rostro de la coneja cambió por completo a una expresión de sorpresa –sí, PENA, no eres más que una arrastrada por un macho que… –sus palabras parecían vómito verbal. – esa no es la Judy Hopps que yo conocía, te perdiste tanto en él, que olvidaste quien eras tú, lo siento no pienso ser tu pañuelo de lágrimas — paró para tomar un gran suspiro y la soltó, dejándola caer sentada sobre el mueble.
La coneja soltó a llorar, no tenía como responder a nada de las cosas que Nick la estaba acusando, al verla así, entendió cuanto se sobrepasó con ella y no soportó un segundo más el dolor de Judy, se abalanzó para acurrucarla en su pecho.
—Perdóname. –miraba como la coneja forcejeaba con él para apartarse de sus brazos
Judy intentó hacerse la ofendida pero la tristeza y la decepción eran aún más fuertes que su orgullo, terminó por ceder a los brazos del depredador
-Perdóname. –Repitió el zorro –solo que… me sentí tan echado a un lado en tu vida, pero ya pasó, tranquila déjalo salir todo — vio como ella se aferró a él con más fuerza, permitiendo que las lágrimas fluyeran incontrolablemente — tranquila, tranquila, aquí estoy para ti — le repitió el zorro, mientras la abrazaba.
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— ¿Seguro que esto les gustará? – preguntó Nick a Judy mientras ella le acomodaba el nudo de la camisa. –nunca antes me vestí con ropas tan formales, gracias por ayudarme a escogerlo, zanahorias
—Es una noche especial para ti, ¿Quién lo diría? El torpe zorro está nervioso por una cena — La coneja bromeó logrando que Nick soltara una carcajada —Los señores Grey son muy amables de seguro te aprueban, no tienes de que preocuparte — le dijo en un intento por calmar los nervios de su mejor amigo.
—Lo único que daña mi felicidad es saber que aun sigues con el otro imbécil — le recordó.
—Bueno… no es tan malo como parece — fue todo lo que pudo responder la coneja.
Jack apareció al día siguiente de aquella noche donde Judy llegó abatida al departamento de Nick, rápidamente las palabras se convirtieron en una acalorada discusión, la liebre le decía que aquella coneja era solo una cliente que por favor confiara en él, pero Judy se negó echándolo, el joven se presentó día tras día en su puerta rogando perdón, hasta que finalmente ambos se reconciliaron.
Aun el día de hoy Judy no sabía a ciencia cierta porque lo perdonó, tal vez simplemente se resignó a que sería la persona con la que estaría de su raza, lo que si conocía con mayor claridad eran sus sentimientos por Nick, cuando poco a poco le dedicó más tiempo a su mejor amigo, la relación de complicidad volvió, logrando que ella no pudiera seguir negando más su mayor verdad, estaba perdidamente enamorada del zorro, pero éste a su vez estaba enamorado de alguien más.
Para Judy la felicidad de Nick era la único que le importaba de todo corazón, así que calló y se limitó a ser lo único que entre los dos oficiales podían llegar a acontecer, mejores amigos.
— ¿Sabes? pensar que conocí a Lucy mientras trataba de ahogar mis penas por que… me gustabas tanto y tú no te dabas cuenta, Salí de tu casa aquella tarde y llegue justo al bar donde estabas teniendo tu primera cita con Jack — habló con tanta naturalidad de aquel suceso que no se dio cuenta de la impresión que generó en Judy al enterarse de eso.
—Tu… ¿sentías algo más por mí? — le preguntaron sus temblorosos labios.
—Eras la única que no se dio cuenta, pero ya no importa, tu estas con Jack, cosa que no me gusta mucho y yo conseguí a la hembra que cambio por completo mis días, al final fue mejor así, no estábamos echo el uno para el otro, después de todo ¿un zorro y una coneja? Por favor –intentaba ser optimista – era aún simple capricho de seguro — esa última frase si fue una total mentira, creyó que nunca podría hablar de sus viejos y en el fondo muy disimulados sentimientos por ella, ahora que había sido sincero esperaba su reacción.
Judy golpeó su hombro — ¡Vamos zorro! somos mejores amigos, nada puede ser mejor que eso, seguro solo fue agradecimiento por la persona que creyó en ti y te apoyó a ser mejor, pero Nick, eres demasiado importante para mí, nunca dudes de eso — Judy le respondió con la sonrisa más grande que pudo, ya tendría tiempo para lamentarse haber sido tan ciega y estúpida cuando él se fuera.
De regreso a su departamento Judy tiró su cuerpo contra el colchón y con la almohada ahogó sus gritos de frustración que acompañaban su llanto, él la quería, más que como una amiga la vio en ese entonces y ella no fue capaz de darse cuenta a tiempo, lo perdió.
Estaba pagando con su dolor el precio por haber sido una ciega, por no atreverse a dar ese paso en aquella época, por no decirle que ella también estaba confundida respecto a sus sentimientos, por haberse lanzado a los brazos del primer macho de su especie que llamo su atención aun sabiendo que su corazón tenia cabida para una sola persona: Nick.
Ella fue un imposible para el zorro y ahora este era inalcanzable para ella, ya no podía decirle que lo amaba, no podía ser tan egoísta, ya no valía la pena confesar sus sentimientos, los ojos de Nick solo podían ver a una persona: Lucy.
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Los fuertes golpes en su puerta despertaron a Judy, ni siquiera supo en qué momento se quedó dormida, miro su celular eran casi media noche, se levantó de golpe cuando escuchó que le decían Zanahorias, no cabía duda que se trataba de Nick.
Abrió la puerta en el acto y el zorro, se tambaleó cayendo al piso de su departamento, tenía la copia de la llave en su mano aun, como pudo Judy lo giró un poco, desprendía un fuerte olor a alcohol.
—Esta llave que me diste no sirve Zanahorias — exclamó el zorro.
—Nick vamos estas muy… tomado, déjame ayudarte — le dijo mientras lo levantaba del piso, pero este la abrazó quedando encima de ella.
—Los Grey dijeron que era muy poca cosa para su hija, ¿puedes creerlo?
Esa poca información le fue suficiente a Judy para saber que las cosas no terminaron bien y de seguro del restaurante Nick se fue a beber hasta reventar.
—Nick — le susurró mirándolo a los ojos
Su corazón empezó a acelerarse al grado que sentía una gran presión en su pecho.
—Nick, por favor — intentaba levantarse
—Eres tan hermosa –le dijo el zorro, su voz sonaba algo mareada
—No hagas esto — le pidió Judy, comenzaba a ponerse nerviosa levantándose del suelo
Nick la retiene tomándola del brazo —no, tu no hagas esto!
—Me lastimas! –Judy empezaba a preocuparse por su estado.
Nick la jaló hacia él, acariciando su rostro, Judy lo miraba, el zorro tenía la mirada algo perdida, era muy probable que ni siquiera estuviera consciente de lo que hacía.
—Nick — le susurró mientras sentía los fuertes latidos del zorro contra su pecho.
—Judy— fue todo lo que pudo articular el zorro.
Judy se alejó con gentileza –Nick, no, tu estas con Lucy— le recuerda Judy en un intento desesperado por hacerlo entrar en razón.
—Sshh — le dice Nick, mientras pone un dedo sobre su boca. — No pienses en nada –tambaleaba sus pies avanzando hacia la coneja
— ¿Porque me haces esto? — la coneja empezaba a frustrarse con el comportamiento del zorro
—Te necesito — Le confeso Nick, quien encerró a Judy contra la pared con sus brazos
—Nick no — intentaba empujarlo —no hagas esto, por favor— Judy estaba a punto del colapso, si su amigo no se detenía ella no tendría fuerzas para negarse a lo inevitable.
La coneja agachó su cabeza ante la vulnerabilidad de la situación, palabras que anhelaba escuchar estaban saliendo de la boca de quién amaba, pero no estaba consciente, eso la lastimaba más, lo tenía ahí a su merced sin poder hacer algo al respecto.
Nick la tomó por la cabeza para obligarla a mirarlo a los ojos — voy a pedirle que se case conmigo—
Judy lo miró, el asombro y la tristeza empezaron a manifestarse tanto en su cara como en sus ojos, las lágrimas querían desbordarse.
—Dime que no me amas —Nick meneaba la cabeza ligeramente, no podía mantenerse con una postura derecha — DÍMELO PARA PODER OLVIDARME DE TI, DE UNA VEZ POR TODAS — le grito Nick, en un intento desesperado de su subconsciente por doblegar a Judy.
La coneja sollozaba evitando el contacto de sus ojos con el zorro —no te amo. — le susurró
—NO TE CREO— le gritó Nick, volviendo a levantar su cabeza para que se lo dijera de frente — mírame y dímelo, dime que no me amas, no como yo que te amo como un estúpido! — Nick estaba sollozando tambien.
—No!- chilló Judy apartando las manos de Nick de su cabeza
Judy se tapó la cara soltando unas cuantas lágrimas más, de pronto se vio sorprendida por los brazos del zorro sobre ella abrazándola fuertemente a su espalda.
—Lo siento — las lágrimas salían a chorro — lo siento, Nick, no puedo, no puedo.
Nick la alejó un poco para verla de frente, la tomó de la barbilla y la acercó hacia a él para atrapar sus labios, Judy pudo saborear el licor en su aliento, había comenzado el frenesí, ya no podía separarse de él
—Te amo, Nick — finalmente le confeso, la coneja seguía entre lágrimas —pero ya es tarde.
Nick callaba a Judy con largos y apasionados besos, sus respiraciones se aceleraban incontroladamente, ambos sentían el sabor de las lágrimas, Judy no quería pensar más en que no podría estar con él, no quería que existiera Lucy, ni Jack, ni nadie que les impidiera estar juntos.
— ¿Que va a pasar mañana? — preguntaba Judy entre las transiciones de besos y caricias
—No pienses en mañana — contestó la poca cordura del zorro —piensa en hoy.
Judy alzó sus orejas en modo de alerta mientras abría sus ojos pensando por un momento, al mismo tiempo que el depredador empezaba a despojarla lentamente de su ropa.
(Puede que esta sea la única oportunidad que tenga para estar con él) pensó la coneja, mientras con sus manos también comenzaba a desvestir al zorro — que sea ahora o nunca — susurró
Judy podía sentir el calor de Nick contra su piel, la temperatura de ambos aumentaba haciéndolos sudar, los dos aterrizaron sobre la cama, no despegaron sus labios ningún instante más que para respirar ya que si no lo hacían podían quedar fundidos entre ellos.
La coneja se apoderó del cuerpo de Nick poniéndose sobre él, aprisionándolo con sus patas, quería aprovechar cada segundo, cada centímetro de piel, respiración, latidos y miradas para guardar absolutamente todo en su mente y no olvidar ninguna sensación.
Judy se deshizo de las últimas prendas que la cubrían dejando ver todo el suave y brillante pelaje de su cuerpo, el zorro la contempló con devoción, sin duda lucía extraordinariamente hermosa, era perfección pura para sus ojos, la tomó de la espalda para acercarla hacia él.
Nick no perdió más tiempo para acariciar cada milímetro de su piel, sin dejar de saborear sus dulces labios se apoderó del cuerpo de su presa para acorralarla debajo de él, Judy no podía sentirse más plena en ese momento, una sensación de electricidad se estremecía desde la punta de sus orejas hasta sus patas cuando el zorro acariciaba aquella parte de su cuerpo que la obligó a arquear su espalda de una manera descomunal, algo diferente que no había sentido antes, ni con Jack.
Abrigaba demasiado con tan sólo besar sus labios, Nick devoraba tan apasionadamente su cuerpo, casi parecía que lo hacía con la agresividad del desenfreno de sus instintos, era algo que a Judy le agradó, ya que ella se encontraba de la misma manera, comenzó a notar en su entrepierna aquella manifestación de excitación del zorro, rozando su pierna queriendo profanar su interior con sumo anhelo.
—Hazme tuya, torpe zorro — le susurraba al oído —antes de que cambié de idea.
El zorro obedeció el deseo de Judy, bajó sus pantalones y sacó su miembro totalmente erecto y ansioso por ser saciado, Judy dudo por un momento en sí ¿podrían lograr concretar la unión?, ya que era demasiado grande para ella, pero no lo pensó demasiado, abrió sus patas lo más que pudo para darle entrada.
Nick se introdujo dentro de la coneja con lentitud, no estaba consciente si a Judy le dolía o no, solo lo hizo lento sin detenerse pero evidentemente provocó un grito ahogado en la coneja que estaba sufriendo por la intromisión del miembro del zorro dentro de ella, Nick la observaba preocupado
—Estoy bien, estoy bien — le dijo Judy, al tiempo que se secaba las lágrimas con una sonrisa.
Judy no podía darse el lujo de arruinarlo, quería terminar lo que empezaron, solo respiró profundamente mientras cerró sus ojos, el zorro comenzó a embestirla con delicadeza, ya no era tan doloroso, distrajo su mente abrazándose de Nick acariciando su cobrizo pelaje, perdiéndose entre sus cabellos y soltando algunos delicados gemidos.
Judy se sentía más allá del cielo, más completa y feliz, sabía que no volvería a sentirse así a menos que ella y Nick fueran uno. Su mente estaba llena de Nick, de nadie más, lo deseaba, lo anhelaba, por Dios, lo amaba, lo amaba demasiado, ya no le importaba nada, solo quería estar al lado de ese torpe zorro, quería estar con él todos los días, así, juntos, uno arriba de otro, demostrándose cuando se amaban entregándose todo ese amor tan embriagante y perfecto.
Judy tomó el control del zorro, poniéndose sobre él y moviendo sus caderas, eso excitaba más a Nick haciéndolo gemir de tanto placer, tomaba los pechos de Judy mientras ella seguía con su danza sobre su amante, cada movimiento que hacía era tan placentero que comenzaba a creer que iba a morir ahí de un paro cardiaco de la inmensa sensación que estaba manifestándose dentro de su cuerpo, soltó un gemido suave pero largo cuando su cuerpo llego al orgasmo se dejó caer sobre el pecho de Nick.
Él la miraba sonriente, Judy cerró sus ojos soltando un suspiro enorme mientras observó a Nick y le dio un profundo beso.
El depredador aun no había terminado con su presa, nuevamente la acorraló debajo de él, esta vez la puso de espaldas, para proceder a embestirla de nuevo con mucha enjundia.
Judy creía que iba a salir partida en dos de lo fuerte que Nick la penetraba, pero no se quejaba, todo le encantaba, era tan apasionado y perfecto como para detenerlo, era tan placentero sentir su miembro cálido dentro de su cuerpo, era inaudito como él estaba hecho a la medida de ella.
Nick se aferró con sus garras a la cama para soltar su cálido líquido en el interior de la coneja, Judy supo que el final ya estaba llegando, después de esto, no volvería a tocarlo, a sentirlo dentro suyo, la idea de eso la hizo soltar algunas lágrimas por lo que ayudada por su mano lo atrajo a sus labios para sellar el desenlace de su acto de amor.
Nick cayó rendido a lado de la coneja y a los pocos minutos quedó totalmente fundido en el sueño, Judy lo observaba dormir mientras acariciaba su rostro.
—Te amo, Nick. — le susurró con melancolía.
Continuará…
