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Este es un bello proyecto creado conjuntamente por "Iva Ren" y "cpbr15"

Ambas somos más de Universo alterno en humanos, nos salimos de nuestra zona de confort para traerles un fic furry, esperamos que lo disfruten

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6: No es el final.


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Es dolor el saber
que lo nuestro se puede terminar
porque simple y sencillamente
nunca he sabido actuar

Y sé que mueres por mí, vives por mí
y nunca me has dejado atrás
aunque sabes que a veces yo soy solo miedo .

Pero vives en mí, junto a mí en mi interior
en este corazón confundido
por eso te pido por favor

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~ Enseñame - RBD~

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Judy abrió sus ojos con lentitud creyendo que todo había sido un sueño, uno demasiado perfecto, pero no, giró su cabeza y Nick se encontraba a su lado aun dormido, se sentó con lentitud y lo primero que experimentó fue un fuerte dolor en sus patas, en su mente aparecieron todos los sucesos de la noche anterior, sonrió ligeramente ante el recuerdo.

Se miró totalmente desnuda al igual que el zorro, Judy se levantó como pudo para vestirse, el zorro estaba tan perdido en el sueño que ni sintió los ruidos de Judy moviéndose de un lado a otro en el pequeño cuarto, la coneja se sentó en el borde de su cama y con algo de miedo acaricio la mejilla del zorro, aún seguía en el trance de los recuerdos, todavía tenía la sensación cálida de aquellos besos.

Observó la escena, se dio cuenta que las sábanas estaban totalmente rasgadas, eso la hizo revivir ese momento en que los dos estuvieron unidos con tanta pasión, Judy ya no estaba feliz, no sabía que es lo que iba a pasar, que explicación iba a haber entre ellos, sus pensamientos se vieron interrumpidos por el zorro, acomodándose en la cama, decidió dejarlo dormir, lo cubrió con la sabana y haciendo uso de la colcha que guardaba se acomodó en el piso.

Nick despertó con un malestar y un dolor de cabeza terrible, apenas y podía tolerar la luz que entraba a la habitación, se observó a sí mismo y se vio solo con la sabana sobre su pelaje, abrió sus ojos con confusión para descubrir que no estaba en su departamento., se alteró y dio un brinco por el cual cayó al piso, pero para su sorpresa la caída no fue dolorosa.

— ¿Dónde esto… — La cara de Nick cambió totalmente por una de pánico al ver a Judy acostada en la colcha.

Sus ojos estaban abiertos como canicas, trató de reparar rápidamente los recuerdos de la noche anterior, pero luego del bar todo era confuso, se levantó del piso moviendo a Judy a su paso, la coneja se levantó de golpe al sentir que la estrujaron.

—Has despertado – le comento Judy mientras bostezaba y se frotaba los ojos, cuando su vista se aclaró un poco vio a Nick moviéndose de lado a lado con sus manos en la cabeza, claramente trataba de comprender lo sucedido, la coneja comenzaba a ponerse nerviosa.

Nick era un nudo de sentimientos y confusión, los ojos abiertos de par en par de Judy junto a sus mejillas coloradas, le dijeron que tenía algo y cuando se vio de reojo y noto que aun estaba desnudo, se lanzó a la cama para cubrirse con la sabana nuevamente.

Judy soltó una fuerte carcajada —zorro torpe, ni siquiera te diste cuenta que estabas sin ropa, ¿Por qué andas haciendo espectáculos en el cuarto de una dama? — bromeó para tratar de romper la tensión.

—No es gracioso, Zanahorias — le reclama con voz seria para disimular su vergüenza, se percató que las sábanas estaban totalmente deshechas, marcas que solo él pudo hacer por sus garras, entonces sintió su estómago revolverse.

— ¿Qué fue lo que pasó aquí? –Preguntó con preocupación, sus manos comenzaron a temblar –nosotros…

— ¿No recuerdas nada? –Judy empezó a indagar en la conciencia del zorro.

Nick se rascó la nuca intentando recordar nuevamente su transición del bar al departamento de Judy pero sus recuerdos estaban en blanco.

—Estaba en el bar. –intentaba esforzarse por recordar algo, tenía miedo de escuchar lo que pasó –pero no sé cómo llegué aquí.

Judy se levantó y se sentó a su lado, este por reacción se tapó más con la sabana, ella junto sus manos sobre su pecho, aparentemente el zorro no recordaba nada de lo ocurrido la noche anterior.

— ¿Estás seguro? –Preguntó con insistencia – ¿no recuerdas nada?

— ¿Porque? ¿Pasó algo? –el zorro empezó a interpretar el nerviosismo de la insistencia de la coneja, estaba por comenzar a suplicar perdón por cualquier tontería.

—No –interrumpió rápidamente Judy, tenía una gran sonrisa en sus labios, ahora que tenía plena conciencia que solo ella conservaba los recuerdos le era más fácil, pensar en algo para distraerlo –es que… llegaste muy borracho.

—Pasó algo aquí –aseguró el zorro — no me digas que no, mira como deje tu cama — Nick no compendia por qué insistía en tener una respuesta diferente.

—Tonto, te dije que no pasó nada — le aseguró la coneja, ella notó como su nariz temblaba por el nerviosismo, desvió su mirada para caminar con dificultad hacia la ventana, sus piernas la estaban matando del dolor.

— ¿Te hice daño? — pregunto Nick

Judy mordió sus labios, era evidente que Nick estaba atormentado por saber si hubo intimidad entre los dos, siguió lo que había decidido anoche, mentirle — no, no, para nada, es sólo que… me costó bajarte de la cama ya que no querías hacerlo y destrozaste las sabanas.

— ¿No hicimos nada cierto? – Nick se levantó de la cama — ¿por que como carajos terminé desnudo? — estaba por exasperarse por las evasiones de Judy

— ¿Cómo qué? –Judy estaba jugando con él y fingió un completo desistieres.

—Sobrepasarme contigo – al decir esto la cara de Nick se mostraba muy seria

"(Fui yo quien se aprovechó de ti)" pensó Judy

Judy lo contempló algunos segundos para terminar de decirlo –No, Nick, no pasó nada, llegaste aquí y me dijiste que los padres de Lucy te menospreciaron — notó como el zorro si recordaba la cena con Lucy —estabas muy mal anoche.

—Lamento haberte molestado con mis asuntos — el zorro se veía avergonzado.

—No, está bien – la coneja se acercó a él para tomarlo del hombro —para eso estamos los amigos, después empezaste a decir cosas como: Pero si soy un gran macho, mírame — Judy hacía gestos graciosos mientras le contaba la historia inventada — y después comenzaste a bailar mientras te quitabas la ropa, gritabas: soy el mejor.

Nick estaba totalmente avergonzado, se tapó la boca, no podía creer lo estúpido que debió haberse visto.

—Viéndolo bien, deberías dar tus servicios en las despedidas de solteras, ósea ese baile mientras te quitabas la ropa fue muy "sexy" — se burló la coneja —por mucho que te jalé por las patas te aferraste a la cama y rompiste todas mis sabanas, al final solo caíste dormido, estaba muy cansada y solo te dejé ahí y te tapé con la sabana.

Nick sonrió ligeramente sabía que era capaz de una tontería así, se talló sus ojos buscando su pantalón — creo que es mejor que me vaya, debo llegar a casa a ducharme y…

—Oh puedes hacerlo aquí, si quieres, igual ya conozco todo de ti – le comentó la coneja con ironía, mientras alzaba sus hombros.

—No es gracioso, zanahorias — le reclamó Nick mientras se colocaba el pantalón, estaba tan apenado —Necesito ropa limpia – sonrió el zorro abotonando su camisa — además ya bastante hiciste dejándome quedarme aquí y todavía que hice destrozos en tu cama.

Judy miró la cama — no, no te apures por eso.

—Aun así, gracias por recibirme anoche –se acerca a ella para besar su frente —te veré en la comisaria.

Nick se dirige hacia la puerta pero Judy interrumpió su salida. –Anoche me dijiste que…. — lo pensó un segundo — ibas a casarte con ella.

Nick se detuvo mirarla a los ojos, ser franco era la mejor opción — esa cena era para la petición de su mano — su mirada bajo al suelo — ni siquiera pude mencionárselo.

— ¿Y lo harás? — preguntó, su voz sonaba con cierta tristeza

—Si –contestó el zorro mientras sacaba de su bolsillo la pequeña cajita negra — creo que lo haré en estos días.

—Pues... — Judy intentó tragarse el nudo de su garganta —suerte con eso.

Nick le sonrió mientras abre el pomo de la puerta para irse, Judy se quedó con un vacío enorme dentro de sí cuando el zorro dejó el departamento, le entraron unas ganas enormes de salir corriendo a perseguirlo y confesarle todo, pero gracias a esa estúpida cajita negra que llevaba en su bolsillo se lo impidió. Su amado Nick estaba por pedirle matrimonio a su novia, a SU NOVIA.

Se apoyó de espaldas en la pared y se dejó caer al piso, no pudo evitar soltar las lágrimas de nuevo, ahora si ya había perdido a su amado zorro para siempre. Su tristeza fue interrumpida por el sonido del móvil, Judy se acerca a la mesita de noche y ve la pantalla, era un mensaje de Jack deseándole unos buenos días, tiró su celular los lejos, en ese momento no tenía cabeza para Jack.

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—No sentí nada — confesó Judy llevándose sus manos a su rostro, no podía articular palabras sus labios temblaban tanto —fue bueno pero… me siento como una cualquiera — dejando que algunas lágrimas rodaran por sus mejillas.

—Judy amiga, por favor, no seas tan dura contigo misma— le insistía Fru Fru —Estuviste con la persona que amas, luego de eso no importa con quien hagas el amor, nunca te sentirás completa de nuevo, Jack, tiene sus defectos, pero es quien está contigo.

—Sí y por eso fui y me acosté con Jack la noche siguiente de estar con Nick creyendo que así olvidaría al zorro, pero no, no sentí nada al estar con Jack, fue tan… Nick se va a casar con otra, Fru Fru, lo perdí, lo perdí para siempre— el pecho de Judy latía con fuerza, sollozaba y no podía controlar las lágrimas.

La pequeña musaraña no sabía que más hacer para confortar a su amiga, se limitó a dejar que Judy soltará todo el dolor de su interior

—Pase lo que pase, sabes que estaré siempre para apoyarte, aunque sigo creyendo que debes decirle la verdad a Nick, pero si haz decidido callar y dejarlo ir, entonces llora Judy, sácalo todo, tienes una vida que seguir con el o sin él.

—Gracias — susurro Judy mientras secaba las lágrimas.

Los días siguieron su rumbo, Judy aún no sabía si Nick ya le habría dado ese anillo a Lucy, eran ya cerca de las 6 de la tarde, Jack había prometido pasar por Judy para cenar en un restaurante cerca, la verdad no tenía mucho ánimo de verle la cara a Jack si es que este se dignaba a aparecer y no excusarse con sus múltiples citas con clientes y dejarla plantada.

Recibió su mensaje poco después de su salida de la comisaria, honestamente no se había sentido bien esa mañana, no sabía si era por el asunto de Nick casándose con Lucy o el estrés del trabajo y todo lo demás acumulado, al menos tenía que fingir algo de alegría al ver a la liebre.

Jack y ella se asentaron en el restaurante, Jack parloteaba una y mil cosas sobre su trabajo, Judy solo apoyó su codo contra la mesa y posó su cabeza en su mano, el mesero trajo los platillos, Judy no se sentía muy bien al ver el aspecto de la comida, probó el primer bocado y su expresión fue una de desagrado.

— ¿Judy? – Jack miraba a la coneja con confusión — ¿todo bien?

Judy masticaba con el ceño fruncido — ¿no te sabe diferente?.

Jack probó la comida — No, sabe igual que siempre— no comprendía los gestos de desagrado de su novia.

Judy negó con su cabeza y regreso el bocado a la servilleta —no, no me siento bien — se levantó de la mesa

La coneja corrió hacia el baño, se sentía con el estómago revuelto, sintió como su presión sanguínea bajaba, empezó a sudar frio apenas podía mantenerse en pie, consiguió llegar a uno de los cubículos del baño y vomitar lo poco que había consumido en ese día, después de esos minutos, el malestar se empezó a disipar y se levantó y caminó hacia los lavabos, arrancó varias toallas de papel, las empapó en el agua y se las pasó por toda la cara.

"¿Que está pasándome?" se preguntaba viendo su reflejo en el espejo, Judy respiraba profundamente cada bocanada de aire.

— ¿Judy? – Escuchaba la voz de Jack desde afuera del baño — ¿estás bien?

—Si — mintió la coneja —no es nada, no te preocupes – Judy salió del baño ya como si nada, eso extrañó mucho a la liebre

— ¿Te sientes bien? — la liebre lucía preocupada, parecía que en fondo si podía interesarse por el bienestar de su pareja.

—Sí, estoy bien — Judy no servía para fingir.

—Deberías checarte, no vayas a enfermarte de algo— le sugirió Jack, sus ojos mostraban completa sinceridad.

—He estado muy estresada estos días, solo estoy cansada — resopló la coneja.

— ¿Quieres que te llevé a tu casa? — preguntó Jack tomándola gentilmente del hombro.

—Si, por favor.

Salieron de aquel restaurante para llegar al departamento de Judy, Jack no se tragó el cuento de que ella estaba bien, había algo más pero no le prestó demasiada atención, pudiese ser que era cosas de mujeres.

Ambos se encontraban en la entrada — ¿segura que vas a estar bien?

—Sí, tomaré un baño y me recostaré, lo que necesito es una buena noche de sueño. —sonrió la coneja.

—Está bien — Jack le da un beso en su frente — descansa, te veré mañana— trataba de ser más atento con ella, desde la vez que terminaron por el malentendido de la cliente en su carro.

Judy entró en su departamento, se desvistió y se metió en la ducha dándose un largo y relajante baño, su mente estaba en blanco, no quería pensar en nada, solo quería perderse en el agua tibia cayendo sobre su pelaje.

Duró cerca de media hora sumergida en la ducha, se levantó y tomó la toalla para secar su cuerpo, sentía sus pechos adoloridos y hasta los sentía más hinchados, se puso su ropa interior y la pijama, se recostó en la cama tratando de pensar en su futuro, hasta quedarse dormida.

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Apenas amaneció y Judy solo se limitó a mirar el techo de su habitación, ese espacio era tan pequeño que Nick siempre decía que no debía ser llamado apartamento, no se había podido levantar gracias a un fuerte mareo que la azotó al despertar, nuevamente esa sensación de sudar frio la invadió, corrió al baño, esta vez no vómito, simplemente se sentó sobre el váter esperando a que el malestar desapareciera.

Tomó su ropa y empezó a vestirse, abotonaba su blusa mientras se miraba en el espejo de pronto se detuvo notando una peculiaridad, analizó su reflejo con detenimiento y se puso de perfil e inclinó su cabeza, deslizó su mano sobre la superficie de la blusa, en los últimos botones la tela se estiraba ligeramente.

Su expresión cambio aún más cuando se percató que sus pantalones ya no cerraban, se volvió al espejo y levantó su blusa, pasó su mano sobre su vientre que empezaba a sobresalir muy ligeramente, se cruzó de brazos para después pasarse las manos sobre su cara con angustia.

—No puede ser. – susurró –es imposible.

Judy soltó una risa con euforia e incredulidad, no sabía que estaba pasando exactamente, tomó su móvil y llamó a la comisaria.

—Garraza, tendré que llegar más tarde de lo usual, tengo que ir al doctor.

No perdió más tiempo, se puso otra ropa y salió del departamento.

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Judy esperaba en la sala a que llamaran su nombre, no tardó mucho en ser llamada y que la metieran en una habitación donde le sacaron sangre y la revisaran.

— ¿Cuando fue tu ultima relación sexual? –preguntó la enfermera una jaguar muy amable.

Judy quedo pensativa, no evitó recordar aquella noche tan gloriosa a lado de su zorro. –hace cuatro días. – contestó con sinceridad, esa fue la última vez que estuvo con Jack.

La enfermera anotó la información en un expediente –en un momento el medico estará contigo. –le informó.

Judy sentía algo extraño dentro, no sabía si estar triste, nerviosa, eran demasiadas emociones, no tenía ni idea de que es lo que iba a pasar después de lo que fuera a decirle el doctor.

—Judy Hopps –interrumpió el médico, un armadillo bastante mayor — ¿lista para conocer el resultado de tus análisis? – preguntó con una sonrisa.

Judy no estaba lista, pero necesitaba saberlo — no lo sé — confesó con una sonrisa de nerviosismo.

—Bueno, preparada o no ya tienes que saberlo — el médico le entregó el resultado en las manos —aquí tienes, es mejor que lo veas por ti misma.

Judy tomó con temor aquella hoja que estaba doblada en tres partes, la abrió con cuidado para leer su contenido, leyó las ocho letra del resultado, casi arrugaba el papel de la conmoción, Ni siquiera percibió la lágrima que rodó por su mejilla.

—Felicidades — el doctor intentó animarla.

Judy intentó sonreír ante la felicitación, suspiró y miró al armadillo, una risa aún más nerviosa salió de su boca, debía actuar ya.

— Un bebe — finalmente exclamó, sus manos temblaban de la emoción —Necesito que me haga una carta para solicitar mi permiso de maternidad. – pidió la coneja, aún estaba anonadada por la noticia.

Continuará…