Este es un bello proyecto creado conjuntamente por "Iva Ren" y "cpbr15"
Ambas somos más de Universo alterno en humanos, nos salimos de nuestra zona de confort para traerles un fic furry, esperamos que lo disfruten
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7: Te llevare dentro de mí
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Eres todo lo que pedi
Lo que mi alma vacia
Queria sentir
Eres lo que tanto esperaba
Lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubri
Tu has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazon
Ni ojos para nadie
Solo para ti
~Solo Para Ti-Camila ~
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Lucy aprovechó los primeros rayos de la mañana de ese domingo para levantar su mano y que la joya del anillo que ahora llevaba en su dedo brillara, estaba tan feliz que sentía su corazón querer salirse de su pecho, miró a su lado y Nick yacía dormido junto a ella.
Lo amaba, con tanta intensidad, Nick llegó cuando menos lo esperaba a su vida y alivió su corazón, ella creyó no ser capaz de volver a enamorarse nunca y ahí estaba detallando el rostro del macho que sería su esposo, anoche bajo la mirada de todos en el restaurante Nick le pidió matrimonio y ella sin dudarlo un segundo le dijo que sí.
Escuchó a Nick decir algo entre sueños y solo pudo sonreír al verlo tan profundamente dormido, suavemente acarició el rostro de su amado, estar así con él era todo lo que deseaba en la vida.
Luego de una mañana juntos, los zorros tomaron camino al restaurante acordado con Judy, deseaban darle la notica lo más pronto posible, ellos llegaron unos minutos antes de la hora y la coneja apareció al poco tiempo, saludando a ambos con un fuerte abrazo.
Judy no necesito ni dos segundos sentada en la mesa para entender por qué la citaron, el anillo brillaba en el dedo de Lucy y así la coneja lo comprendió todo, sintió todo su estómago revolverse y unas enormes ganas de vomitar querían salir corriendo de ahí, no quería escuchar cómo eran tan felices esos dos.
Los zorros seguían hablando, pero era obvio que la coneja no los estaba escuchando, estaba demasiado perdida en sus pensamientos.
—Zanahorias — Nick alzó un poco su tono de voz para devolverla a la realidad, Judy parpadeo un par de veces.
—Lo siento, es que es algo abrumador… pero… estoy tan feliz por ustedes, se merecen eso y más — fue lo que comentó la coneja con una gran sonrisa, ni ella sabía que podía ser tan buena fingiendo.
—Queremos que seas la madrina de bodas — Le comentó Lucy.
—Bueno… en realidad soy muy mala organizando cosas — dijo Judy tratando de evadir esa propuesta sin sonar grosera.
—Entre las dos podemos hacer algo bueno estoy segura — Lucy tomo entre su manos la de Judy —nos conocemos desde niñas, realmente deseamos que seas tú, por favor — insistió la zorra.
La coneja tomó un gran suspiro, no tenía excusa para negarse, debía ser fuerte por su bebé y por sus amigos, llorar por dentro y darles su mejor sonrisa —Bueno, entonces si, dale, será un placer ayudarles, ¿Cuándo tienen planeada la boda? — preguntó expectante, así como los zorros habían decidido su futuro ella también lo hizo con el suyo.
—Pensamos que tal vez en tres meses — comentó Nick
— ¡NO! — Exclamó Judy y todos la quedaron mirando extrañados —digo… para que esperar, ambos se aman, será algo pequeño además, entre más pronto mejor —
—Tienes razón — la apoyó Lucy con emoción en su dicha podría ir y casarse ya mismo.
—Un mes, tengo pendiente unas vacaciones, si Lucy también me regala de su tiempo, podemos hacerlo pronto ¿qué les parece? — propuso la coneja.
— ¡Hey! Piensas dejarme todo el trabajo— le reclamó Nick.
—Vamos zorro llorón, será por una buena causa — bromeó la coneja, al final la boda se decidió en las fechas que Judy necesitaba.
Se despidieron y Judy se fue en taxi, tan pronto la puerta se cerró y ellas los perdió a los lejos, modio sus labios para controlar las enormes ganas de gritar, apretó sus ojos para controlar las lágrimas
—Espera hasta la boda Judy, tu puedes, luego solo desapareces de sus vidas— se dijo a sí misma, había tomado una decisión pedir un traslado a otra ciudad, lejos de ellos, lejos de todo.
La coneja llegó a su departamento y se sentó en la cama, en su interior aun corría un rio de emociones, miraba el resultado de la prueba en la mesa y su primera ecografía que el medico insistió en hacer tan pronto supo la noticia, venían dos bebes, sacó cuentas una y otra vez pero tenía sus dudas, luego que el doctor le afirmase que era posible salir embarazada por alguien de otra especie, todo se volvió más confuso, la pregunta era: ¿Quién era el padre?
Aquella noche que el zorro no podía recordar, ninguno de los dos se protegió, fue tanto el deseo de Judy por tenerlo suyo que no pensó en las consecuencias. Por otro lado, con Jack siempre lo hicieron sin protección, entonces se encontraba realmente en un gran lio.
No podía decírselo a Nick, fue ella la que lo llevó a la cama y se aprovechó de su embriaguez, su mejor amigo era tan feliz con su pareja, que Judy no podía ser tan egoísta como para cambiarle la vida ahora por culpa de ella.
Pero ¿decírselo a Jack? ¿Cómo iba a tomar la noticia? Él siempre había mostrado su desinterés por los hijos, casi no tenía tiempo para una novia, mucho menos para una familia.
Estaba algo conmocionada, no sabía si era por el estrés o las hormonas, por primera vez acarició su vientre, sonrió y una lágrima se filtró por sus ojos, dentro de ella estaba creciendo vida.
En el fondo deseaba fuertemente que ese pedacito que se quedó en su interior, fuera de Nick.
Estaba feliz, a pesar de todo, lo estaba, eran demasiadas emociones juntas como para expresarlas todas al tiempo, seria madre, esa era su nueva realidad, no lo espero, pero sus bebes eran su mayor felicidad, el verdadero amor de su vida, estaba en su vientre.
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Se levantó muy animada esa mañana, incluso más de lo que normalmente era y luego de prepararse casi voló a la comisaria, llegando una hora antes de lo normal, le gustase o no debía hablar con su jefe acerca de la novedad de su condición, en especial por que los embarazos en los conejos suelen ser muy cortos y necesitaría su permiso maternal pronto.
Tocó la puerta de la oficina de su superior y éste le dio permiso de pasar, aún estaba revisando los casos en la mesa, eso significaba que acababa de llegar, la coneja tomó asiento y fue al grano.
El jefe Bogo quedó con la boca abierta por la noticia, aún estaba procesando la información.
—Bueno— carraspeó el búfalo para aclarar su voz — según tengo entendido ustedes los conejos tienen embarazos muy, pero muy cortos.
—Sí señor, de mes y medio a dos meses solamente, y según el examen estoy en mi tercera semana— le informó Judy a su jefe.
—Pues felicidades, Hopps, por esta nueva etapa de tu vida, ya mismo proceso tu permiso, tienes un mes por el embarazo y tres meses para estar con los bebes, supongo que tendré que prescindir de mi mejor agente por cuatro meses, nos las arreglaremos.
—En realidad son más de cuatro meses los que me ausentaré, señor— le comentó Judy con nerviosismo —por favor mire la otra carta.
Bogo examinó rápidamente el otro documento, una solicitud de traslado, esa notica fue aún más dura para él.
— ¿Estas totalmente segura respecto a esto? —Le preguntó Bogo a su oficial, con la solicitud entre sus dedos.
—totalmente segura señor, solo le pido que me permita ser yo quién le informe a mi compañero, de mi novedad, por favor — suplico la coneja.
—En eso último ambos estamos de acuerdo, ve a casa Hopps, estas fuera de servicio desde hoy.
—Muchas gracias, señor — se despido y salió de la comisaria
Directo a su próximo destino.
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Llegó a la oficina de Jack, en el vidrio de la puerta decía en letras rojas Jack Savage Investigador privado, no había tenido necesidad de venir antes, pero no dejaría pasar un día más sin que él estuviera enterado, tocó la puerta, pero no recibió respuesta, así que giró la perilla de la puerta y entró.
La recibió la secretaria de su novio una cebra muy señorial, al decirle quien era la dejó pasar a su oficina sin problemas indicándole que estaba detrás de la puerta café, Judy sentía que sus patas fallaban, tomó un gran suspiro y decidió enfrentar su verdad de una vez por todas.
—Amor — Jack sin duda estaba sorprendido por la visita —que bueno verte por aquí, aunque ahora estoy bastante ocupado.
—Seré breve — le dijo Judy jugando con sus dedos con cierto nerviosismo.
—Claro que sí, cuéntame— por alguna razón esta situación no le gustaba para nada al joven, pero nada lo preparó para lo siguiente que escuchó
—Estoy embarazada — Judy soltó la noticia dejando a Jack congelado de la impresión y con la boca abierta.
Jack carraspeó, sentía como sus patas temblaban, un enorme vacío se acababa de abrir en su pecho, se levantó de la silla y pasó al lado de Judy para abrir la puerta de su oficina y salir, se dirigió a su secretaria y pidió que los dejaran solos, lo que estaba a punto de decirle a su novia, no quería que nadie más lo escuchara.
Cerró la puerta y se reposó sobre su escritorio, Judy aun permanecía de pie expectante esperando la reacción de él, la liebre se limitó a pasar sus manos por su rostro y rascarse la nuca, no sabía aun como recibir la noticia.
— ¿Cuánto tiempo tienes? — fue todo lo que Jack pudo preguntar.
La aparente calma de Jack desconcertó a Judy, aun así se limitó a responder —Según los exámenes tres semanas.
—Veo — Jack carraspeó — ¿desde cuándo lo sabes?
—Desde el jueves, quise decírtelo antes, pero incluso para mí ha sido difícil y como no te vi ni siquiera ayer domingo, pero ya no pude esperar un día más — La coneja le regalaba a Jack su mejor sonrisa, las probabilidades que fuera el padre de los bebes era del noventa y nueve por ciento, al menos eso creía ella.
—Tres semanas…. — Jack ladeaba su rostro y mordía sus labios para controlar la ira que lo estaba consumiendo.
Para cualquier otra pareja este hubiera sido un momento lleno de lágrimas y abrazos de felicidad, pero no para estos dos.
— Jack… — los labios de Judy comenzaron a temblar, la reacción de sus pareja era lo que menos esperaba.
— ¿Por qué lo hiciste Judy? — le preguntó Jack tratando de contener las lágrimas —Creí en ti, yo soy un torpe en el amor y aun con mis errores di lo mejor de esto para los dos y tu….
—Jack, esto es… amor, sé que es complicado y tal vez no lo esperábamos, pero ¿acaso no es maravilloso? — Judy trató de mejorar el ambiente entre los dos, vio a Jack dar unos pasos para acercase a ella, creyó que la abrazaría que le diría que todo estaría bien y saldrían adelante con sus bebes, pero nada la preparó para la bofetada que recibió.
El golpe fue tan fuerte que la coneja cayó al piso, sintió el sabor a sangre en su boca, y las lágrimas comenzaron a filtrarse de sus ojos, comenzó a temblar, todo su cuerpo tenía miedo, estaba tan desconcertada y posó su mano en su barriga por instinto para proteger a sus bebes.
—Creí que eras diferente, pero no, NO — Jack había perdido la calma y empezó a gritar — MALDITA BASURA, MENTIROSA, ERES UNA CUALQUIERA, UNA CUALQUIERA —se agachó y tomó a Judy por sus orejas.
—Jack, por favor… por favor — suplicaba Judy llorando a todo pulmón, mientras abrazaba su barriga, la oficial más importante de la ciudad estaba muerta de miedo, su instinto maternal era más fuerte que nada en estos momentos, temía por que lastimaran a sus bebes.
— ¿Tienes miedo? Acaso estas protegiendo a esos bastardos, por eso es lo que son unos malditos engendros, tienen como madre a una puta — Jack actuaba como un demente, lastimando a Judy quien seguía arrinconada por él en el piso llorando.
—Jack — la coneja sollozaba y le costaba pronunciar cualquier palabra por el temblor de sus labios —Por favor, son tus hijos, por favor…
Esas ultimas líneas que dijo Judy descontrolaron aún más a la liebre se levantó y con él a Judy empujándola contra la pared, tomó el rostro de ella entre sus manos, Judy nunca había visto tanto odio en una mirada.
—Deja de querer verme la cara de estúpido— los gritos no se hicieron esperar —DEJA DE MENTIR, MALDITA PUTA, YO SOY ESTERIL, ES IMPOSIBLE QUE ESOS BASTARDOS SEAN MÍOS — esa verdad quebró todo entre los dos.
Continuará…
