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Este es un bello proyecto creado conjuntamente por "Iva Ren" y "cpbr15"
Ambas somos más de Universo alterno en humanos, nos salimos de nuestra zona de confort para traerles un fic furry, esperamos que lo disfruten
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8: La verdad no me liberará
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¿En donde estas? Que no me quieres llevar
cuándo fue que yo te empecé a estorbar
¿en donde estas?, que no te puedo acompañar
que paso entre los dos
¿que fue que hicimos mal?
Quiero saber que es lo que piensas
si debí luchar por ti si ya yo te perdí...
~¿En Donde Estas? - Soraya ~
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—Nick — la forma tan sexy como Judy susurraba su nombre mientras se aferraba a el con tanta intensidad, ese roce de sus pelajes solo lograba excitarlo mas, intensificando el ritmo.
El rostro de placer de la coneja dejaba en evidencia el deleite de la situación, cada gemido era música para sus oídos.
Nick podía verla, era ella, era Judy, en todo su esplendor debajo de él, quién llamaba su nombre, sentía sus besos, sus caricias tan cálidas.
—Te amo, Nick – le susurró la coneja
—Que dijiste? – preguntó sorprendido ante la declaración.
Judy sonrió y repitió de nuevo la oración pero Nick no lograba distinguir lo que decía.
—Nick, Nick — escuchaba
El zorro se levantó con algo de dificultad, luego de ese sueño no quería abrir sus ojos, frente a él estaba Lucy vestida para dirigirse a su trabajo en la oficina financiera de la ciudad, siempre vestía de traje.
—Buenos días, cariño — le dijo la zorra con una sonrisa
Nick la miraba mientras se obligaba a si mismo a despertarse, torpemente se sentó en la cama, bostezó y frotó sus ojos y frente, aun no se reponía de esas imágenes, el mismo sueño no hacía más que repetirse una y otra vez.
—Te dejé el desayuno listo, voy saliendo, apresúrate o llegarás tarde a la comisaria, te amo — le dijo Lucy para luego despedirse con un beso en la mejilla.
Nick se limitó a darle una torpe sonrisa mientras salía de la habitación, dejo caer su espalda a la cama y centro su mirada en el blanco techo, con desesperación revolvió el pelaje de su cabeza al rascarse fuertemente —Judy — susurró su nombre.
Aquel sueño de ellos dos haciendo el amor, lo atormentaba, no comprendía como si era un simple sueño se sentía tan real, ¿Porque siempre eran las mismas imágenes?, ¿Acaso fue aquella noche?, se lamentó haber tomado tanto ese dia, conocía bien a la coneja, aun si ese fue lo que pasó, al estar con Lucy ella jamás se lo diría.
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El zorro llegó muy animado esa mañana a la estación, buscó rápidamente a su compañera pero no la vio por ningún lado, Lobato le comentó que la vio temprano salir de la oficina del jefe y luego marcharse, el zorro decidió esperar por ella seguramente aparecería para la reunión diaria, pero para su sorpresa el asiento a su lado quedó vacío, espero que todos salieran para preguntarle al jefe Bogo sobre Judy, pero este solo le dijo que ella se encontraba indispuesta, con sus orejas caídas el zorro dio media vuelta.
—Wilde — le llamó el búfalo a su oficial cuando este le dio la espalda, era obvio que aun no conocía las novedades de su compañera, dudo un poco en decirle o no, pero prefirió respetar la decisión de Judy.
—Búscala y habla con ella, no creo que Judy vuelva por estos días— le comentó el búfalo en un intento que el zorro entendiera la gravedad de la situación.
—Eso haré jefe— le aseguró Nick para luego seguir su camino y comenzar la ronda asignada por la ciudad esa mañana.
Uno, dos, tres, diez intentos de llamada y seguía sin obtener una respuesta al teléfono por parte de Judy, con el pasar de los minutos la desesperación invadió al zorro, "¿Acaso la tierra se la había tragado?", "¿Porque se fue esa mañana sin avisarle nada?", "¿Que sabía el jefe que él no?", "¿Que estaba pasando entre los dos?" a veces tan cercanos y otras tan distantes, eran de demasiadas preguntas las que rodeaban por su mente.
—Torpe coneja — Nick la llamo al viento, tenia un mal presentimiento de todo esto.
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Judy esperaba por su dada de alta, hace solo un rato Jack había descargado toda su ira contra ella con golpes, estrujándola contra la pared y el piso un par de veces, pero cuando la liebre mencionó que la haría perder a sus bastardos, los instintos protectores de la coneja se activaron más que nunca y logró como pudo colocarlo contra el piso, para luego salir corriendo de aquel lugar directo al hospital.
Totalmente abatida y con muchas lágrimas en los ojos el médico la recibió, se trataba del mismo armadillo que le dio la noticia de su embarazo, por suerte estaba de ronda esa mañana, Judy mintió diciéndole que se trataba de una "caída", pero el rostro y la insistencia del doctor le mostraron que no creía en sus palabras, luego de revisarla le indicó que afortunadamente sus bebes estaban bien, pero le recomendó mucho reposo.
—Es un zorro — comentó Judy al médico y éste comprendió lo que ella quería decir, se trataba del padre de los bebes.
—Esa es la razón por la cual solo son dos crías, es una mezcla de especies, los genes son muy selectivos y parece que solo dos juegos compaginaron lo suficiente para lograr la fecundación — le explicó al tiempo que tomaba su mano para calmarla.
—Tengo miedo — le confesó con muchas lágrimas y sus labios temblorosos — ¿que sucede si no puedo tenerlos? no quiero que les pase nada a mis bebés — la coneja sollozaba sin poder controlarlo.
—Todo estará bien, pequeña, pero debes ser muy cuidadosa esta "caída" no se puede repetir, debes tener muchísimo cuidado, es probable que uno de los bebes, si no es que los dos, sean zorros y eso te pone en una situación delicada con todo en nuestra contra — el doctor mostraba su sincera preocupación a la coneja.
—El padre de los bebes... — los labios de Judy temblaban, se mordió fuertemente el inferior para obligarse a hablar — él no lo sabe y quiero que siga así — le pidió al médico.
Éste bajó la cabeza para luego levantarse de la silla —Haré la vista gorda si veo a algún zorro acompañándote, por ahora descansa, lo necesitas— fue lo último que dijo antes de retirarse del cubículo de su paciente.
Judy se vio tentada a llamar a Nick, para que viniera por ella, pero en su lugar prefirió marcarle a su mejor amiga, la cual entraba a observación en esos momentos.
El gran oso polar colocó a Fru Fru en las manos de la coneja y esta la trajó contra su mejilla —Judy, lo siento tanto — le decía entre lágrimas la musaraña a su amiga.
Las dos se mantuvieron unidas por un largo tiempo, finalmente cuando le dieron de alta, Fru Fru se ofreció en llevar a la coneja hasta su departamento y esta no se negó.
—Es estéril... nunca tuvo intenciones de tener una familia conmigo, solo me vio la cara de estúpida — le confesó la coneja a su amiga.
—No te lastimes asi, él es un imbécil Judy, tienes en tu vientre los bebés de quien amas en realidad ¿acaso no es maravilloso?— Fru Fru intentaba animar a la coneja.
—Si, son de Nick, es tan increíble — una leve sonrisa se marcó en el rostro golpeado de Judy, abrazó su barriga donde crecían el fruto del instante pasajero en que ella y el zorro estuvieron juntos.
—Judy, esta vez no me quedaré de brazos cruzados, no después de cómo te dejó, amiga, mírate, perdóname pero le pediré a papá que lo ponga en su lugar — le ofreció Fru Fru.
Por primera vez Judy no necesitó pensarlo dos veces, no apoyaba la violencia, pero su amiga tenía razón, Jack no podía quedarse como si nada, se limitó a darle un si con el rostro.
Llegaron al edificio donde Judy vivía, Fru Fru le pidió que descansara e insistió en quedarse a su lado pero la coneja se rehusó comentándole que deseaba estar sola, al final su amiga cedió y le recordó que contara con ella para lo que necesitara.
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Judy sentía su cuerpo tan adolorido que subir cada escalón le costaba un esfuerzo sobreanimal, finalmente llegó a la puerta de su departamento, deseando tirarse en la cama y simplemente hundirse en las sabanas y descansar de este día.
Giró la perilla de la puerta y entró al departamento, cerró la puerta, estaba algo oscuro y apenas podía distinguir, apenas iba a encender la luz y cuando creyó que nada podía ser peor, ahí estaba Nick frente a ella, con el examen y la ecografía en sus manos mirándola con enorme decepción, ambos quedaron estáticos al verse.
Judy por instinto se giró un poco su cabeza para ocultar su mejilla hinchada y su ojo en sangre por los golpes, lo que menos necesitaba era enfrentar a Nick en estos momentos, maldijo en sus adentros el momento en que le dio a su compañero una copia de su llave.
—¿Desde cuándo lo sabes? — Nick habló primero, tiró a la mesa los exámenes — ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿Acaso estás loca Judy? estas embarazada de un malnacido, di lo que quieras ambos sabemos que Jack es un imbécil — el zorro trataba de controlar su tono de voz para no gritar.
Judy se limitó a morder sus labios y le dio la espalda al padre de sus hijos, su cuerpo temblaba de miedo, pero esta vez era un miedo diferente, ese que te invade cuando no sabes que decir ni que hacer estando a punto de ser descubierto.
—No estoy para reclamos Nick, solo... déjame sola, por favor — le pidió sin darle la cara.
—No lo haré, maldita sea Hopps, no tienes permitido callar este tipo de cosas, ¿no se supone que somos amigos? — seguían los reclamos del zorro, que se rascaba la cabeza mientras intentaba controlar las ganas de partirlo todo de la frustración.
—Es mi vida — le respondió Judy —tu vas a hacer la tuya al lado de alguien, así que no tienes ningún derecho a meterte en la mía.
Esas últimas palabras fueron un golpe bajo para el zorro, éste tragó en seco, su compañera tenía razón, respiró profundamente para dirigirse a ella — ¿estas segura que Jack es el padre? — con esta pregunta las caídas orejas de Judy se alzaron, era obvio que Nick aun sospechaba de que algo había sucedido aquella noche.
Era el momento, Judy podía decirle la verdad, tenía que hacerlo, sin embargo aunque su mente pensara la respuesta su boca articuló otras palabras.
—Si — mintió, titubeo algunos segundos —no hay forma que sea alguien más.
— No se lo merece, él no te merece — los celos estaban hablando por Nick — ES UN IMBÉCIL, ¿POR QUE DE ÉL? ¿POR QUE?— gritó para dejar salir su enojo, respiro profundamente para calmarse entonces notó como Judy temblaba de miedo.
Pero "¿Quién era él para reclamarle?" pensó el zorro, con que derecho le hablaba asi a su amiga, porque eso es justamente lo que Judy era, su AMIGA.
—Vete por favor— le pidió nuevamente Judy y su voz quebrada dejó en evidencia las lágrimas que corrían por su rostro.
—No lo haré — le susurro Nick quien sorprendió a Judy con un abrazo a su espalda.
Esta liberó las lágrimas cayendo ambos de rodillas, Nick ahora podía percibir el temblor de Judy y apretó mas el abrazo —Auch — gimió de dolor la coneja empujándolo con sus codos lo que obligó a Nick a caer sentado.
La fuerza del zorro lastimó el golpeado cuerpo de Judy —Zanahorias ¿Que sucede? — preguntó desconcertado.
—Nick, te pedí que te fueras... SOLO HAZLO POR FAVOR— gritó y el poco aire la obligó a no hacerlo de nuevo —necesito estar sola en estos momentos, por favor — rogaba la coneja, que no podría soportar ni un minuto mas esta situación.
— Al menos, mírame — le exigió el zorro, quien tomándola del brazo la obligo a voltearse, el dolor del apretón logró que Judy no opusiera resistencia.
Un enorme nudo en la garganta se le hizo a Nick, sus labios se movían sin pronunciar ninguna palabra y sus pupilas totalmente dilatadas mostraban su incredulidad, frente a él, Judy con su mejilla marcada con esos tonos verdosos y morados de un claro golpe, su ojo izquierdo tenía unos puntos rojos de sangre.
—Oh — otro gemido de dolor de Judy mientras intentaba que Nick le soltara el brazo, este finalmente reaccionó y se separó de ella.
Nick aun no creía lo que veía, estaba en shock a causa de la imagen tan deprimente que observaba de su coneja en esos momentos, empuñó sus dedos y golpeó la pared arrinconando a Judy.
—¿Fue él cierto? — le preguntó, pero ella solo desvió la mirada — MALDITA SEA JUDY, NO ME MIENTAS, ¿COMO DEJASTE QUE PASARA ESTO?— el zorro había perdido totalmente la calma.
—ME DEJÓ— le confesó en medio de las lágrimas, ambos respiraban con agitación —nunca me quiso, ya lo se, ¿estas feliz ahora?, ahora que sé que fui una estúpida siempre, le di la noticia y perdió el control, traté de defenderme pero vez que él fue mas fuerte, se acabó Nick — sus lágrimas caían sin control en el piso —se acabó — le hablaba entre sollozos.
Nick sentía tan profundamente todo el dolor que venía de Judy, la abrazó nuevamente y también se fue en lágrimas, se reprochaba asi mismo haber permitido esto, si tan solo hubiera dicho sus sentimientos antes, si no la hubiera dejado ir sola a esa cita aquella tarde, tal vez las cosas fueran diferentes.
—Voy a matarlo — confesó Nick, quien respiraba con agresión — Nunca mas volverá a tocarte o acercarse a ti y los bebes, lo juro.
—¡No¡ — exclamó Judy, tomando el rostro de Nick entre sus manos —Nick tú no eres eso, no hagas ninguna estupidez, mírame ¿acaso crees que volveré a dejar que se acerque a mi? a mis hijos, porque ahora son solo míos, por favor Nick, no cometas ninguna locura.
Nick quitó las manos de Judy y negó con su rostro, se levantó para abrir la puerta y salir corriendo a buscar a Jack, la coneja se abrazó a sus caderas.
—Nick, por favor — le suplicaba —Mr. Big lo hará pagar, Fru Fru me trajo del hospital, me pidió reposo y que ella se haría cargo, yo confío en ella, por favor, detente — al pronunciar las palabras le hacía falta el aire, el llanto la tenía tan agitada que le costaba respirar.
El zorro golpeó la puerta varias veces descargando su ira, se dejó caer de rodillas y ahora era Judy quien lo abrazaba por la espalda
—Perdóname — le pidió a la coneja.
—No tengo nada que disculparte tonto, tu eres a quien a... aprecio con todo mi corazón — mordió sus labios para controlar sus palabras por un segundo Judy casi le dice que lo ama.
Nick se levantó y la tomó entre sus brazos para luego sentarla en el borde de la cama, él se quedó en el suelo así pudo quedar a la altura de ella, acarició suavemente la mejilla golpeada de Judy, cuanto quería decirle lo que sentía por ella en estos momentos, mandar todo lo demás al diablo y pedirle que no llorara mas, que él se haría cargo de esos niños, pero era tarde, muy tarde para confesar sus sentimientos por ella.
Ahi estaban los dos, brotando el amor por sus ojos mientras se trataban solo como amigos, tragandose su propia mentira.
Nick solo se limitó a sonreírle con ternura y limpió las lágrimas que le quedaban en las mejillas.
—Déjame estar contigo durante el embarazo, te lo suplico, no quiero que estés sola en ningún momento — pidió con total sinceridad el zorro apoyando su frente en la barriga de la coneja —Déjame cuidar de ti y de ellos por favor — agregó, para luego mirarla a los ojos.
Era imposible negarse a esos ojos verdes mirándole con tanta devoción —claro que si tonto, tu eres... — "el padre" pero no fue capaz de completar la oración, ya le mintió, era mejor por la felicidad de él que las cosas siguieran así —tu eres mi mejor amigo — fue lo que finalmente salió de sus labios.
—No te dejaré sola ningún instante – le sonreía
—Ahora el problema es… – Judy tragó en seco –decirle a mis padres que serán abuelos.
—¿Quieres que te lleve? – le preguntó el zorro.
—No, Nick, yo puedo ir sola, tú tienes una boda que planificar –Judy estaba regresando a la realidad.
—No creo que Lucy le importe, sabiendo que necesitas todo el apoyo posible – le comentó el zorro acercándose a ella –como dije, no te dejaré sola ningún instante.
Se miraron y ambos empezaban a obedecer lo que sus corazones querían, empezaron a acercarse el uno al otro, Judy lo abrazo por el cuello, sintió su corazón desbocarse, latiendo con tanta fuerza, estaban tan cerca que podían sentir sus alientos que anhelaban los labios del otro, Nick ya tenía sus manos sobre su rostro, cerro sus ojos y se acerco a ella a punto de acabar con esas ansias de tenerla en sus labios
—Nick – le susurró la coneja.
—Judy – alcanzó a decir el depredador.
El sonido del móvil de Judy interrumpió totalmente la conexión que estaban a punto de realizar, ambos se incorporaron y Judy miró por la pantalla al culpable de su momento.
—Es… – el rostro de Judy decayó –es Lucy.
Nick le dio la espalda para mirar por la ventana mientras Judy contestaba la llamada.
—Si, ¿diga? – contestó la coneja fingiendo estar bien.
—Hola, Judy – respondió la zorra con entusiasmo –llamaba para decirte que ya tengo la cita para elegir el vestido.
—Oh si –dijo con desilusión –tu vestido de novia – miraba a Nick con tristeza.
—Será la próxima semana, te pasaré la dirección, anota – dijo Lucy con emoción.
—Si – Judy buscaba algo en qué escribir –muy bien, ahí estaré, no te preocupes – sus ojos estaban cerrados conteniendo la ruptura de su corazón.
Judy colgó y miro a Nick con dolor –creo que es mejor que te marches.
Nick se giró hacia ella con un nudo en la garganta, no sabía porque pero se sentía frustrado, solo se acercó a la coneja y la sostuvo delicadamente de la barbilla.
—Te llevaré con tus padres en cuanto estés mejor – se despidió dándole un beso en su frente para luego salir del departamento.
Judy se acercó a la puerta y se recargó en ella, allá iba el amor de su vida, el padre de sus hijos, quien se iba a casar con otra.
Por otro lado, Nick también se encontraba del otro lado de la puerta, no se quedó por mucho, se retiró dejando en ese departamento al amor de su vida, a quién dejó ir en aquella cita, el eco de sus sentimientos resonaba en al aire, pero ellos no eran capaces de aceptarlo, de decirlo.
Continuará…
