Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15, pueden encontrar el fic en ingles en el perfil de Iva Ren.

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12: Habla ahora o calla para siempre.


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"yo quería parar el tiempo, con tus ojos viéndome

con las ganas de quedarme así abrazándote

y parar aquel momento, cada vez que tu te ibas

yo quería, si quería

yo quería cambiar el mundo, pero el mundo es como es

cuantas ganas de escarbar dentro de tu alma

yo quería tenerte sola y que fueras para siempre mía

yo quería, si quería"

~Yo quería- Cristian Castro~

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El calor de las caricias aumentaba de manera inaudita, el zorro tomó a Judy con cuidado y la llevó hasta la cama, la coneja accedía a cada beso, a cada caricia, a cada suspiro que sentía en su cuello.

— Nick — la coneja entraba en razón — no creo que...

— Sshh — el depredador puso un dedo sobre sus labios — disfrutemos mi despedida de soltero — le dijo con una picara sonrisa

El zorro beso con suavidad su cuello, empezaba a deshacerse de la ropa de la coneja, primero la bata que cayo al piso, Judy deseaba tanto poder estar con él, pero el doctor le había prohibido toda actividad sexual, era arriesgado por su embarazo.

Sin embargo eso no evitó que ella tomara posesión de él para besarlo con deseo y todo el amor reprimido en su interior, Judy no se deshizo de la ropa de su compañero, solo desató su corbata y con sus suaves manos bajó hasta la entrepierna del zorro, agarrando su masculinidad y ofreciéndole suaves movimientos que fueron subiendo de nivel con el paso de los segundos.

Nick se volvió loco al sentir el tacto de Judy contra su miembro se permitió disfrutan de este por algunos minutos, la atrajo para besar sus labios, quería estrujarla contra su pecho y hacerla suya ahí mismo, pero la gran barriga que Judy tenía no les permitía acercarse tanto.

— No quiero lastimar a los bebés, me corrijo a mis bebés, mis niños— soltó Nick al momento de tomar la mano de Judy para sacarla de adentro de sus pantalones — ven aquí — se recostó a su lado abrazándola, para la coneja el gesto con los niños sin duda solo confirmaba cuanto Nick amaba a sus hijos, el zorro necesito solo un segundo para quedar profundamente dormido.

Judy suspiró por ese momento, sería el último en el que pudiera tenerlo así de cerca, así de juntos, se aferró a su pecho, sintió una punzada de dolor tanto en su corazón como en su barriga.

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Judy despertó lentamente, creyó que todo había sido un sueño pero al girar su cabeza, el zorro yacía dormido a su lado, no fue su imaginación, aún podía percibir el sabor de los labios del depredador, despertó con los brazos del pelirrojo abrazando su barriga, con cuidado lo alejó de ella para poder levantarse.

Lo cobijó y se recostó a su lado acariciando el pelaje de su cabeza, esa iba a ser la última vez, después de este día, el torpe zorro iba a ser de otra y ahora sin duda, lo habría perdido para siempre.

Un ligero dolor recorrió su espalda baja, eso hizo que se levantara de la cama, tocó su barriga, los pequeños se movían, siempre es así al sentir a su padre cerca, ese pensamiento la hizo sonreír, aunque el malestar no se disipaba se dirigió al baño y lavó su cara, escuchó al zorro gemir, de seguro tenía resaca, esta vez no habría manera de seguir callando lo sucedido la noche anterior, sería mejor enfrentarlo, Judy se detuvo en el umbral del baño — Buenos días — dijo primero con cierta seriedad.

Nick la miró con un ojo abierto y enseguida se levantó como resorte — ¿Que hago aquí? — su cara estaba llena de confusión.

"Genial, no podría tener mas mala suerte" pensó Judy, el zorro no recordaba como llegó a su departamento, por consecuencia tampoco los besos, la coneja se llevo las manos a su rostro en señal de molestia y frustración.

— Finnick te trajo — suspiró Judy con un aire de tristeza.

— ¿Porque? — el zorro se rascaba la nuca.

" ¿por que? Como diablos debería saberlo" pensó, pero en cambio calló varios segundos, tomó otro gran suspiro para calmarse y no perder el control — no lo sé — mintió

— Hicimos...- — insinuó el zorro

— No — interrumpió cortantemente la coneja — solo te desplomaste en la cama — mintió por segunda vez, desviando la mirada.

Nick por alguna razón está vez no le creía — ¿estas segura? — insistió

Las orejas de Judy se alzaron, ¿que significaba esa pregunta?, ¿acaso el si recordaba algo?, descartó fácilmente esa idea de su mente, lo conocía demasiado bien, Nick y el alcohol es una combinación de vacíos memoriales.

— ¿Segura de qué? — contra preguntó la coneja con incredulidad, una ceja alzada y evidente molestia.

Tal vez era el embarazo, pero Judy se había vuelto algo impaciente y malhumorada en los últimos días, quizás sólo era la idea de perderlo que la colocaba a la defensiva.

— ¿No pasó nada entre los dos? — Nick se levantó para acercarse a ella con lentitud.

— No, Nick — aseguró la coneja con firmeza.

— Que lástima — soltó el zorro — que perdida de tiempo entonces haber venido y no haber hecho nada.

— !Nick! — exclamó Judy un tanto molesta — ¿que es lo que pasa? ¿porque dices eso?

— !Porque estoy harto de que actuemos como idiotas! — aseveró el zorro algo alterado — Por favor Zanahorias es mas que obvio.

— ¿Qué es obvio? — le interrumpió la coneja que se cruzó de brazos.

— Que los dos sentimos cosas que no queremos admitir — Nick la tomó de los hombros — es bastante evidente lo que llevamos dentro.

Judy abrió sus ojos de par en par, pero no debía caer ante la vulnerabilidad de sus emociones — Es que no sé de qué hablas, Nick — la coneja intentaba hacerse la fuerte.

El zorro la soltó y se dio media vuelta, estaba comenzando a perder la paciencia, se dio cuenta que era el momento de agotar todos los recursos — Judy... — respiró profundamente — tal vez no haya otra oportunidad de que pueda decirte lo que realmente siento.

La cara de Judy cambió, se venía la oleada de sinceridad, el corazón comenzó a latirle con mucha fuerza, nuevamente sus pequeños pateaban con brusquedad por dentro de su vientre, como si se tratara de alguna señal.

— Te amo — confesó el zorro con la mirada baja y su voz quebrada para después caminar hacia ella — siempre te he amado.

La verdad finalmente quedo al descubierto, aquella que ambos sabían pero nunca se habían dicho, el zorro no necesitaba escuchar de su boca las mismas palabras el brillo en los ojos de Judy hablaban por ella y aquello que se empeñaba en callar, las lagrimas asomaron en ambos.

— Nick.. — susurró Judy casi con el corazón desbocado, sus manos y labios temblaban sin control, lo había dicho, el zorro acaba de pronunciar las palabras que ella siempre quiso escuchar, pero sabia que era tarde, muy tarde para darse una oportunidad.

— Si tan solo me dices que sientes lo mismo, cambiarías todo, te amo a ti, y a esos bebés que llevas dentro, los amo profundamente, déjame estar contigo, seamos una familia, por favor — Nick seguía dejando al descubierto sus emociones.

— Las cosas no son tan simples, Nick — la coneja intentaba ser realista — si yo hablo cambiaría todo, y no quiero eso — las lágrimas protestaban por el control que ella ejercía — mereces ser feliz y... — mordió sus labios para seguir, ansiaba solo aceptar la propuesta de Nick y dejar todo atrás.

— Tu me haces feliz — la interrumpió Nick tomándola de los brazos — te necesito, necesito estar a tu lado, a lado de esos niños, que los siento míos, mi corazón me lo dice, solo di que si, estoy desesperado, suplicándote que por favor acabes con mi sufrimiento — Nick apoyo su frente en el hombro de Judy — por favor...

— Pero no son tuyos.- intentó mostrarse seria — no son tus hijos, Nick — esa mentira ya era un veneno que la lastimaba tanto.

— Judy... — El zorro no comprendía que mas decir o hacer para que ella cediera.

— No, Nick — interrumpió la coneja con un nudo en la garganta — no debiste hacerte ideas erróneas sobre mi.

— !No soy estúpido! — se exasperó el pelirrojo — ¿porque demuestras cosas diferentes a lo que dices? ¿Por qué te empeñas en enterrar nuestra felicidad?

La coneja guardó silencio, a estas alturas no podía echarse para atrás, pero ver esos ojos verdes mirándola con tanto amor y sinceridad le estaba dando las fuerzas para atreverse, tomo una gran bocanada de aire, pero al intentar decir algo el zorro se adelanto.

— Respóndeme algo... — suspiró Nick — ¿alguna vez me amaste?

Judy comenzó a hiperventilar ante la pregunta, la respuesta era obvia sólo tenía que soltarla de sus labios sin remordimientos, este era el momento de hablar con la verdad o el silencio le haría peso toda su vida, Sin darse cuenta comenzó a afirmar moviendo su rostro en vertical y gracias a esto el corazón del zorro estaba a punto de salirse de su pecho, la vio como sus labios se abrieron para articular la respuesta.

Ambos se desconcertaron por el sonido de la puerta, que dejó a los oficiales estáticos — Judy tudy — exclamaron al otro lado, se miraron pues sabían que esa combinación de palabras venía de una sola persona, el Señor Stew.

Judy se alarmó y se dirigió a la puerta, miró a Nick haciéndole señas con su rostro que se escondiera su compañero entendió el mensaje.

— Hola, son mis padres — los saludó Judy con una gran sonrisa-— llegaron antes — enfatizó en eso sin abrirles la puerta aún.

Si el departamento era pequeño el baño aún más estaba a un lado de la entrada y no daba espacio para nada, Nick se encontraba escondido ahí.

— Pues con esa barriga, siendo la madrina creíamos que necesitarías mucha ayuda, así que vinimos antes —le comentó su madre a la coneja, las expresiones de Judy eran muy evidentes — ¿pasa algo cariño?— indagó la madre.

— No para nada, todo está bien…

— ¿Podemos pasar? — preguntó el padre.

— !Si claro! Adelante — les dijo Judy mientras abría la puerta — como ven aún no estoy lista, y todo está un poco desordenado — no había que ser detallista para notar que Judy escondía algo.

La señora Bonnie vio en la esquina de la cama la corbata tan peculiar y supo lo que pasaba, la tomó para ocultarla de su esposo — ¿como van los niños? — preguntó mientras guardaba la evidencia en su bolsillo.

— Hoy amanecieron las inquietos que nunca, debe ser la emoción por este día — comento Judy.

— ¿Jack sigue sin aparecer? Judy Tudy cuando vea a ese hijo... te juro que — el Señor stew comenzaba a alterarse.

— Cariño !por favor! — su esposa le regreso la cordura.

Para Judy recordar la situación de Jack solo hacia que se le revolviera el estomago — Fui yo quien le pedí que no me buscara nunca más, no lo quiero en mi vida, mis niños son solo míos, creí que ya habíamos hablado de eso — ante estas palabras todos guardaron silencio.

— ¿ya desayunaste mi niña? — preguntó su madre para romper la tensión.

— No, aún no — respondió su hija.

— Stew creo que vinimos demasiado temprano, vamos a buscar algo para que Judy pueda desayunar y así ella puede cambiarse también ¿les parece? — padre e hija respondieron afirmativamente.

Antes de salir la señora Bonnie tomo las manos de Judy — no tardaremos, espero tengas todo solucionado cuando regresamos — le comentó a su hija — aun estas a tiempo de decírselo — susurro para que su esposo no pudiera escucharla, acaricio la mejilla de su hija para luego dar media vuelta.

Judy no comprendió del todo el mensaje hasta que abrió sus manos y vio la corbata del zorro entre ellas, su madre sabía que Nick estaba ahí por eso se llevo a su padre a propósito.

— ¿ya se fueron? — pregunto Nick en la puerta del baño.

— Si, ya puedes salir — le indicó Judy.

— Zanahorias, esto es una locura, yo detendré esa boda y…

— No — fue interrumpido por Judy — vas ha casarte, vas ha tener tu propia familia y vas ha ser feliz, ella… Lucy te ama, no merece esto, tu la ilusionaste, le prometiste una vida a su lado y sé que ella puede hacerte muy feliz, yo no puedo corresponderte Nick, Perdóname — entregando en sus manos la corbata — vete, tienes que asistir a tu boda.

Nick la miró, sus ojos mostraban una expresión decidida a no ceder, cualquier cosa que dijera no cambiaría nada lo sabía, con la cola y las orejas bajas, se dirigió a la puerta, mientras veía a la coneja de espaldas recargando sus manos sobre la mesa, solo le dio una rápida mirada y salió de aquella diminuta habitación.

Judy reprimía su dolor, pero solo escuchar que la puerta se cerraba se fue en lagrimas, empuñó sus manos y soltó un gemido, lloraba por dos razones: dolor físico y emocional.

La coneja se preparó rápidamente para cuando sus padres regresaron con el desayuno estaba lista para afrontar ese día, estos trajeron unos ricos panes de canela que devoró en segundos y apaciguaron el movimiento de sus bebes.

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Los Hopps llegó pronto al lugar de la ceremonia, era un club campestre que la familia de Lucy reservó para ese día, una camino en medio del patio fue decorado para recibir a la novia y los invitados.

— Está todo muy lindo— comentó el señor Stew.

— Tienes razón, iré a buscar a Lucy para asegurar me que todo está en orden — les dijo Judy a sus padres para tomar otro camino.

— La noto un poco extraña ¿no crees? — le preguntó Stew a su esposa.

— Sólo debe estar agotada, esta en la última etapa del embarazo, tranquilo — a pesar de saber lo que sucedía con su hija, Boonie prefirió no presionarla, sabía que la carga emocional de ese día era suficiente, sus orejas caídas al caminar lo decían todo.

— Te ves hermosa — fue el cumplido con que saludo la coneja a la zorra.

Era cierto, el vestido color perla encajaba tan bien en el cuerpo de Lucy resaltando todos sus atributos, la decoración de encajes en el frente y su sencillo pero bello tocado en la cabeza la hacían una novia muy linda y elegante sin duda.

— Judy, me alegro tanto que llegarás, la decoradora está como loca preguntando por ti, ve con ella para asegurar que todo este en orden, aún no puedo creer lo estoy tan nerviosa — le dijo a la coneja mientras la tomaba de las manos.

— Hoy es tu gran día, me asegurare que todo salga bien, por ahora sólo preocúpate en ti y estar radiante para la ceremonia.

— Creo que debes pasar a ver a Nick, parecía más nervioso que yo.

— Eso no me sorprende, ambas sabemos que sólo se hace el duro por fuera — todos los presentes rieron con ese comentario.

— Iré a verlo y después buscaré a la decoradora, tu tranquila — La coneja sintió de nuevo un calambre en su espalda, la hizo fruncir el ceño, Lucy se percató de ello.

— Judy, estas bien? — se mostró preocupada

— Si — dijo algo calmada — no es nada, solo un pequeño dolor, ya esta pasando.

— ¿Segura? — Lucy se acercó a ella — ¿no es mejor que llamemos a tu doctor?

— !No! — Exclamo la coneja, no te preocupes es algo que pueda manejar, voy a ver a Nick. Vale

Antes de irse, Lucy le recordó que debía dar un discurso cosa que la coneja había olvidado por completo, mintió diciéndole que ya lo tenía listo.

En el camino hizo una pausa para tomar asiento, Judy le pidió a un mesero que le regalara hoja y papel, en pocos minutos las palabras estaban listas, dobló la hoja y la guardó en la cinta que rodeaba su cintura para luego dirigirse al cuarto donde estaba Nick, Tocó la puerta y éste le pidió que pasara.

Judy creyó que estaría acompañado pero al parecer sus amigos aún no llegaban, se saludaron de beso en la mejilla.

— Soy patético, uso corbata todos los días y aún no puedo lograr que este corbatín quede bien — bromeó Nick

— Sólo eres un zorro torpe— le dijo Judy mientras le ayudaba con el problema — listo, te ves muy guapo.

— Zanahorias gracias, sabes yo…

— Nick es tu gran día, no hablemos de nada que pueda dañarlo por favor — Ante estas palabras el zorro no le quedó más que resignarse a no insistir.

— ¿Ya está todo listo?— preguntó Judy

— Si ya, en mi caso sólo era el traje, los anillos los entregué hace rato y los votos están por aquí— hablaba mientras escuchaba en sus bolsillos, las púpilas de Nick se dilataron al notar que la hoja no estaba donde debería — oh no — se lamentó, llevándose las manos al rostro.

— ¿Qué pasa? — preguntó Judy

— Dejé los votos en la mesa de noche, creí que había tomado el pedazo de papel pero no.

— Si no tuvieras tu cabeza pegada al cuello, quien sabe donde la dejarías

— !Exacto!, hey... espera esa frase — Nick trataba de recordar.

— La dijiste cuando nos conocimos en aquella fila de la heladería, pensar que al final si funcionó por que termine comprando esa enorme paleta — la nostalgia de aquel recuerdo hizo a Judy sonreír, recordó el papel que tenía, lo tomo y le extendió la mano a Nick para que lo tomará.

— Estoy segura que serán unos buenos votos, sólo prometemos que no los leerás antes, confía en mi— le pidió a su amigo.

— ¿Acaso es una confesión de amor? — bromeó Nick.

— Tonto, son sólo… palabras muy lindas escritas con sinceridad, seguro que a Lucy le gustarán, lo sé — dicho esto Nick prefirió sólo confiar y guardo el doblado papel en su bolsillo.

— Gracias cola de algodón tu siempre salvándome — le sonrió

— Para eso estamos los amigos — la coneja respiró profundamente intentaba no fruncir el ceño, Nick se percató de tan peculiar expresión.

— Zanahorias? — se acercó a ella — ¿que pasa?

Judy se sobó la barriga, estaba muy tensa — nada, nada, solo un pequeño malestar.

— Quieres que te lleve al...

— No, no — interrumpió Judy — estoy bien, solo es un... — el dolor la interrumpió pero seguía conteniéndose — Hazel y oliver están muy animados este día, solo eso.

La coneja se incorporó luego de que el malestar se fuera, los compañeros charlaron sólo un par de minutos puesto que Judy necesitaba asegurar que todo lo demás estuviera en orden.

Primero fue a la cocina, luego con la organizadora para verificar el orden de las mesas y los invitados, entonces un de nuevo ese fuerte dolor la doblegó intentó no prestarle mucha atención y seguir normal pero las punzadas se intensificaban llegando un punto en que se hicieron insoportables Judy le pidió a su compañera que buscará ayuda, la cebra encargada de la logística y decoración se apresuró a ir en busca de los padres de Judy.

Finnick entraba al lugar y desde lejos apreció la situación de la coneja, miro a todos lados, evidentemente Nick no estaba presente, eso lo desconcertó, se acercó a ella.

— Hey Hoops, no luces nada bien ¿Quieres que llame a alguien? — preguntó el zorro rubio

— No — se quejaba Judy — ya vienen mis padres

— puedo llamar a Nick...

— !No! — casi gritaba la coneja interrumpiéndolo — no le digas nada, por favor, es su boda, ambos sabemos que seria capaz de dejar esto tirado, por favor, ya deben venir mis padres, te lo pido por los niños Finnick, no le digas nada a Nick — suplicaba con desesperación.

— Entonces si son sus hijos — aseguro el Rubio y el gesto de Judy desviando su mirada se lo afirmo — ¿No arreglaron nada, cierto? — se cruzó de brazos el pequeño depredador

La respuesta de Judy se vio interrumpida ante la llegada de sus padres y de un oso polar que llevaba a Fru Fru, cuando estos llegaron, sus rostros cambiaron a una preocupación alarmante al ver a la coneja sobre un charco de agua, Judy había roto fuente.

Continuará...