Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15, pueden encontrar el fic en ingles en el perfil de Iva Ren.
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13: El llamado de la sangre
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"tu vienes me acaricias y te marchas con el sol
me duele solo ser tu diversión
dices que me amas que no ahi nadie como yo
que soy la dueña de tu corazón
pero alguien mas esta en tu habitación
quiero ya no amarte y enterrar este dolor
quiero que mi corazón te olvide
quiero ser como tu, quiero ser yo la fuerte"
~La de la mala suerte- Jessy y Joy ~
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La hora había llegado, arrepentirse ya no estaba en los planes, los invitados estaban listos, la orquesta en su sitio, todos aguardaban a la ceremonia, Nick estaba viendo por la vereda en donde de un segundo a otro aparecería Lucy, el Juez se encontraba listo para llevar a cabo la ceremonia, el zorro no podía evitar sentir un nudo en la garganta, los nervios lo invadieron cuando vizualizo a la zorra llevada por la mano de su padre, todos los presentes se pusieron de pie, sin duda ella lucía tan radiante, tan hermosa, tan feliz..
El zorro se obligo a si mismo a sonreir, tomó la mano de Lucy y se acercaron al altar, los invitados tomaron asiento, Nick dio un vistazo detras suyo para ver a Finnick, sin embargo no había rastros de éste, otra ronda por el lugar con sus ojos en busca de la coneja y tampoco, empezó a desesperarse un poco pero sus pensamientos fueron interrumpidos.
—Estamos aqui reunidos para unir a esta pareja en sagrado matrimonio —empezó el juez
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Judy se quejaba fuertemente del dolor, tenía un miedo terrible, no entendía porque se estaba poniendo de parto tan pronto, ¿porque precisamente ese día?, sus niños buscaban venir a este mundo mientras su padre se casaba con otra, estaba en la habitación con su madre, quien trataba de tranquilizarla.
—Mamá, tengo miedo —la coneja apenas podia articular palabras.
—Tranquila hija, respira conmigo —la calmaba su madre mientras le indicaba que respirara lentamente.
El médico entró con preocupación, eso aumentó mas la tensión —Judy — decía el doctor preocupado mientras entraban unos enfermeros a prepararla —tendremos que hacerte una cesárea, el niño es demasiado grande para que lo puedas dar a luz.
—Haga lo que sea necesario doctor —lloraba Judy — solo prometame que mis bebes estaran bien, por favor— era presa del panico en esos momentos, en especial por el macho, aun no sabia a ciencia cierta si el niño estaba en buenas condiciones.
—Muy bien, puede venir con nosotros señora —le indicó el medico a Bonnie —le daremos ropa de quirófano.
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Nick suspiro profundamente era el momento de leer sus votos, los de Lucy fueron muy conmovedores, esperaba estar a la altura de las palabras de sus esposa, saco el papel de sus bolsillo para desdoblarlo y comenzar la lectura.
"Este dia es demasiado especial, para mi y para ti, son momentos como estos los que nos definen y se guardan en nuestros corazones y hoy amor mio, no te estoy pidiendo ser tu dueño, solo me basta que quieras estar a mi lado el resto de nuestras vidas, como complices de nuestra felicidad.
Tu, has convertido mi viida en luz y un bello manantial, pintaste de colores una exitencia que antes solo era gris, por eso prometo cuidar de ti, de este mundo que hemos construido para los dos, de tus sueños por muy raro que estos puedan llegar a ser.
Si tengo que confesar algo es que atrapaste mi corazon desde la primera vez que te vi, estoy seguro que la vida elige los momentos que van ha cambiarnos para siempre y el mio fue sin duda cuando me regalaste una sonrisa por primera vez.
Y Cai, rendido ante esos hermosos ojos y la picardia que trasmitian, mostrabas tanta seguridad que era imposible negarse a esos encantos, a la ternura de tus palabras, y me enamore sin duda, de ti, de la facilidad como alegrabas mi vida con solo verte sonreir, pero el amor es una semilla que nace y debe ser regada para que florezca y haga raices fuertes en nuestros corazones.
Y tu lo lograste, sentar las raices de nuestro amor en mi alma, no tienes idea de cuanto amo nuestros silencios, esos momentos en que solos necesitamos mirarlos para entendernos y las palabras sobran, la capacidad que tienes de hacer que todo lo demas desaparezca y solo existas tu, podemos estar rodeados de tanta gente que a veces por tu compañia no soy capaz de percibirlos, mis sentidos te buscan a ti y solo a ti, mis ojos deseaban verte siempre, mis orejas escuchar la melodia de tu voz, mi olfato percibir el aroma de tus encantos, mi boca el sabor de tus besos y mi piel el contacto con la tuya.
Te amo de una manera que no tiene cabida en la cordura, quiero tenerle mia sin ataduras, darte mis alas para que alcanzes tus sueños, mis hombros para que apoyes tus ilusiones, mi vida para soportar la tuya, y le doy gracias al destino por conocerte, gracias al cielo por tu existir y a ti, gracias por haberme elegido entre tanta gente"
Después de darse cuenta de lo que estaba leyendo, sintió una punzada directo alcorazón alcorazón, miró a su alrededor buscando a su Judy, ella ya no estaba, todo fue planeado, se fue, le estaba confesando sus sentimientos en estas letras para que las leyera a su esposa ¿porque había sido tan cruel en hacer eso con él?
Lucy soltaba algunas lágrimas, sonriente y feliz le dijo un gracias en voz baja.
—Procedamos a las firmas —dijo el juez entregando el bolígrafo a Nick.
Nick tomó el bolígrafo pensativo, tragó saliva, aún no cabía en lo que acababa de leer en aquel papel, su corazón latía muy fuerte, en todo momento en su mente estaba Judy, la voz de aquella coneja no paraba de sonar en sus adentros, de nuevo aquel recuerdo de ellos haciendo el amor apareció como un flashazo, recordó las palabras de Finnick "¿Estas seguro que fue esa liebre quien la embarazó?"
*—Zanahorias —estaba recordando parte de la noche anterior —mi coneja*
Ya era muy tarde, Nicholas Wilde cerró sus ojos y respiró profundamente, debía seguir adelante, estaba cerrando un capítulo de su vida para escribir uno nuevo, todo conlcuyo al poner su firma lentamente en aquella acta de matrimonio.
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Judy se encontraba ya en la sala de parto, los doctores estaban listos para realizar la cirugía, la coneja se encontraba algo encandilada por las blancas y brillantes luces de la habitación, había una cortina celeste que le impedía mirar lo que los doctores hacían.
—Aquí viene la pequeña — le escucho decir al doctor
Judy sintió una fuerte presión en su barriga, se quejó ligeramente para después escuchar un tierno llanto, seguido de las manos del doctor levantando a la pequeña cría, cuando los ojos de la coneja hicieron contacto con aquel diminuto cuerpo de su hija, las lágrimas ya estaban cayendo por sus mejillas.
—!Oh ya esta! — exclamó emocionada la coneja a su madre –mama ya esta, !ya esta aquí!
—Mira como llora — menciono Bonnie llevándose las manos a la cara de la emoción.
Los médicos en seguida se llevaron a la pequeña conejita, la pesaron, la limpiaron y la envolvieron en una manta para entregarla a Bonnie, Judy no le quitaba la mirada de encima, era simplemente perfecta, su madre acercó a la bebé, quién no paraba de llorar, sin duda para Judy ese era el sonido más hermoso que había escuchado en su vida.
—Hola lindura –le habló a la pequeña —mi Hazel.
Judy acarició la mejilla de su hija quien con solo sentir el tacto de su madre se tranquilizó y abrió sus ojitos con lentitud y miró a Judy, esa mirada no podía ser de nadie más que de su padre, sus brillantes ojos verdes la obervaban reconociéndola como su madre.
—Ahora vamos por ese pequeño — dijo el doctor quien intentaba sacar a la otra cría – !oh por Dios!- Exclamó algo asombrado.
—¿Que pasa doctor? — la preocupación se hizo presente en el rostro de la coneja — ¿que le pasa a mi bebé?
—Es un poco más grande que la niña — los ojos del doctor seguían sorprendidos.
—¿Que está pasando?, dígame por favor –Judy estaba llena de angustia.
El doctor no contestaba, las lágrimas de felicidad de la coneja pasaron a ser de preocupación, podía esperarse lo que sea, que tal vez el pequeño no hubiera sobrevivido o peor aún, que el bebé no fuera un bebé, sino "algo" que no alcanzó a desarrollarse como se debe, el miedo la invadió por completo.
Sin embargo antes de que el corazón se le rompiera, escuchó al doctor que ya estaba fuera y que ahora todo tenia sentido, eso provocó que Judy alzara su mirada mientras observaba como el médico cortaba el segundo cordón umbilical, el doctor aún seguía maravillado con lo que estaba sosteniendo en sus manos, levantando al pequeño lentamente, Judy observó a Oliver en las manos del doctor, enrollado y tiernamente abrazando su cola, una sonrisa se dibujó en el rostro de la madre ante la imagen de su hijo.
—!Mi niño! –lloraba al ver al pequeño zorro pelirrojo.
Bonnie sonrió al mirar al bebé, ya no había la menor duda que Nick era el padre de esas criaturas, al igual que con la niña, pesaron y revisaron a Oliver, tenía su ceño fruncido, como si se mostrara algo molesto por haber sido sacado de su guarida, ya envuelto la enfermera lo acercó a Judy.
—Solo un momentito — dijo la enfermera acercando al pequeño zorro —hay que llevarlo a la incubadora.
Oliver hizo contacto con la mejilla de su madre, soltó un pequeño gemido de satisfacción, su expresión facial cambió radicalmente, se sintió más tranquilo, más a gusto, a Judy le tomó segundos para que se aprendiera de memoria a su hijo, estaba perfecto, no le hacía falta nada, tenía todos sus deditos en sus patas, en sus manos, era la viva imagen de Nick.
—Hola Oliver —le habló al niño —no sabes lo preocupada que estaba por ti.
—Tengo que llevármelo —interrumpió la enfermera —podrá verlo más tarde.
Judy con impotencia vio como se llevaban a su pequeño, miró a su madre y de repente sintió sus parpados pesados, los enfermeros le estaban administrando tranquilizantes para que pudieran terminar de hacer el procedimiento, cerró sus ojos lentamente con el pensamiento de Nick en su mente.
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—¿Como esta? ¿Que paso? ¿Que fueron? –Stew hacia muchas preguntas, él estaba en la sala de espera junto a Fru Fru
—Todo salió bien — dijo Bonnie contenta —fueron una niña y un niño, están en cuneros.
—Pues vamos a verlos — propuso Fru Fru, quien estaba emocionada
—Ya quiero verlos — Stew se levantó de la silla
La cara de Bonnie mostraba preocupación, era inminente que su esposo veria a los niños, "la verdad siempre te alcanza" penso , iba a armarse algo grande de seguro.
— Fru Fru ¿me regalas un momento a solas con mi esposo?, por favor — pidio la madre, la musaraña entendio todo al instante.
—Por supuesto señora Hoops, estare en la siguiente sala, llameme si dan alguna novedad.
Boonie vio a la pequeña retirarse y suspiro profundamente, era mejor ir apaciguando las cosas, miro a su esposo directamente a los ojos y hablo —Tu nieto, Oliver, es un bebé precioso— expreso la coneja.
—Me imagino, es nuestro nieto despues de todo — aludio stew con orgullo.
— Cariño, Judy nos necesita ahora más que nunca, cuando veas lo precioso que es Oliver estoy segura que lo amaras tanto como yo, ya cai rendida ante ese hermoso niño— Boonie aun no sabia como darle la noticia a su esposo.
—Lo amare muchisimo, no entiendo por que te preocupas — le dijo el conejo a su esposa mientras acariciaba su mejilla
— ¿aun si es un zorro?— Indago Boonie y la mirada incredula con la boca abierta de su esposo le indico que aun no procesaba bien la pregunta.
—No, no, ¿no entiendo de que hablas? — pregunto el Señor sin querer entender aun la noticia.
—Tu nieto es un zorro, igual que su padre — Boonie mordio sus labios de los nervios — Nick es el padre de los bebés.
—!pero ese malnacido se esta casando con otra! ¿como pudo hacerle eso a Judy? — le basto solo un instante al señor stew para exasperarse.
—Por que el no lo sabe Stew— le comento Boonie, pero su esposo parecio no escucharla.
—¿Que?, ¿como que no lo sabe?, ¿como pudo nuestra hija permitir esto? ¿Asistir a esa boda como si nada?
—!Escuchame por una vez! — grito Boonie —No lo sabe, no sabe que son sus hijos, Judy nunca se lo dijo, ella asi lo quizo, tampoco sabe que ella se va de esta ciudad la proxima semana, tal vez no es correcto lo que Judy ha echo pero es nuestra hija y debemos apoyarla — ante las palabras de su esposa no podia hacer mucho para objetar, el señor stew se limito a voler a tomar asiento y pedirle a Boonie que le contara todo lo que sabia.
Finnick llevaba rato en la sección de los cuneros, en una esquina de brazos cruzados, observando la incubadora donde se encontraba Oliver y a lado la cuna de Hazel, no era difícil adivinar que eran los hijos de la coneja y de su amigo el zorro, tenían una gran pegatina en el cristal donde decía el nombre de Judy y el número de habitación, sacó su móvil y enfocó una fotografía a la pequeña coneja, quien raramente lo miraba fijamente como si supiera que la estaban retratando.
En cuanto se percató que los Hopps y Fru Fru se acercaban, guardó su móvil en el bolsillo y se alejó lentamente para buscar la habitación de Judy.
Se encontraba en el dilema de notificar a Nick sobre el suceso, por un lado sabía que la coneja sería descubierta de todas formas, por otro lado no era su asunto.
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Judy abrió sus ojos en la habitación, inmóvil y adolorida miró que tenía un huésped en su habitación, Finnick casi en un rincón con sus brazos cruzados.
—Creí que nunca despertarías —se acercó el zorro rubio lentamente a ella, Judy intentó incorporarse pero era demasiado doloroso hacer cualquier movimiento y esfuerzo.
—Tranquila, no es necesario que te muevas —dijo Finnick mientras quedaba justo al frente de la cama —tuviste unos niños muy lindos.
Las orejas de la coneja se alzaron, sabía lo que eso pudiera significar, miró fijamente al zorro rubio — ¿le vas a decir? Te recuerdo que ahora mismo debe estar casandose con Lucy, ella es quien debe darle sus hijos no yo, no es necesario que lo sepa.
—No se — el zorro estaba pensativo — debería, pero... —se giró a mirar al techo pero volvió a mirarla —no sé, no es mi asunto.
—¿Entonces? –la coneja arqueó su ceja
—Al menos debería saber que estas aquí — sacó su móvil para textear a Nick.
—No, Finnick — la coneja se alteró ante el comentario —no se lo digas, no… por favor — suplicó.
—¿Porque no? —noterrumpió el zorro rubio —al menos debes la explicación de porqué te desapareciste de su boda de la nada ¿o no? — vio como Judy fruncia el ceño de impotencia —Ups — dijo Finnick con cierta altanería — ya se envió — mientras se dirigía a la puerta.
—No debiste acer eso — le reprocho Judy.
—Me lo vas a agradecer algún día — comento el zorro antes de salir por la puerta.
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Nick bebía de una copa mientras miraba la fiesta, la música empezaba a aturdirle, comenzaba a sentirse fastidiado, aún seguía sobrio, miró a Lucy con algunos invitados, bebió de nuevo mientras pensaba "¿en donde rayos se había metido esa coneja?", se sentía algo molesto con ella por la treta cruel que le hizo con esos votos, pero su enojo se vio interrumpido por la alerta que llegó a su móvil.
Nuevo mensaje de Finnick:
"¿Me estoy perdiendo de algo bueno?"
La cara de Nick frunció el ceño, el pequeño rufián también estaba desaparecido, como se atrevía a perderse su boda?
"Donde carajos estas?" —le contestó en el mensaje
Su móvil timbró de nuevo la alerta.
Aquí de visitando a la nueva mamá —le respondió el zorro rubio
Nick enseguida pensó en Judy, la coneja había dado a luz a los bebés, eso explicaba su ausencia, estaba muy sorprendido, pero sus ojos se abrieron de par en par cuando vio la fotografía adjunta que Finnick envió, la pequeña Hazel en la pantalla del móvil de zorro, seguido de otro mensaje de su amigo:
"No hay duda de que tiene los ojos de su padre"
Continuará…
