Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15,

pueden encontrar la versión en inglés en el perfil de Iva Ren.

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15: Los días sin ti.

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"Me duele amarte

sabiendo que ya te perdi

tan solo quedara la lluvia

mojando mi llanto y me hablara de ti

me duele amarte

los sueños que eran para ti

se fueron con cada palabra

con cada momento que espere vivir

me duele tanto sospechar

que ni tu sombra volvera para abrigar

mi alma en pedazos.

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~Me duele amarte - Reik~

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Hola Nick –saludó la coneja –mira ven, ¿quieres conocer a tu hija?

Nick estaba ahí de pie en el umbral de la puerta, totalmente estático y sin reaccionar, miró a la coneja acercarse a él, tomó la mano del zorro y la jaló hacia la cuna, Nick puso observar en el interior a su pequeña Hazel, apaciblemente dormida, el zorro no pudo contener la ternura de la niña, la tomó en sus manos, era tan diminuta, que le cabía en una mano.

Hola mi vida –le habló Nick –no sabes lo ansioso que estaba por verte –comenzó a acariciar su mejilla –de sentir tu cuerpecito en mis brazos.

Tiene tus ojos –mencionó la coneja.

Nick observó como la niña abría lentamente sus ojos y soltaba un quejido suave, eso sacó una sonrisa del pelirrojo, estaba sumamente feliz.

¿Dónde está mi niño Oliver? –preguntó mirando a la cuna

¿Que no lo sabes? –dijo la coneja con cierta tristeza.

¿Que? ¿Qué pasó? –la preocupación se manifestó en su rostro.

El no sobrevivió, Nick –dijo la coneja con la mirada en el suelo.

!Que! –exclamó sorprendido –¿de que estas hablando?

El niño está muerto, Nick –el rostro de Judy estaba serio.

!No!, estas mintiendo –el zorro empezaba a desesperarse

Tú no tienes hijos, Nick –escuchaba la voz de la coneja

Nick se miró y Hazel ya no estaba, estaba muy desconcertado por todo lo que estaba pasando, no entendía nada.

Nick abrió sus ojos con lentitud, cada día que pasaba era el mismo sueño, la misma pesadilla, aún tenía esa incertidumbre de si el niño vivía o no, ¿cómo estaba? le ardía el corazón de pensar en sus bebitos, sin importar cuantos meses pasaran la incertidumbre de no saber nada de ellos lo consumía por dentro.

—Buen día, corazón –habló Lucy a su lado.

Nick se limitó solo a mirarla para dedicarle una sonrisa, los rayos de la mañana le hacían bien a su pelaje haciéndola ver muy hermosa, el zorro la quería sin duda, sentía ese aprecio hacia su esposa, y por eso intentaba cada día dar de su parte por mantener su matrimonio de pie, al final de cuentas Lucy no tenía la culpa de los actos de la coneja y suyos.

—Es hora de levantarse –le sonrió la zorra –anda arriba.

—Hoy no estoy con muchos ánimos, tesoro –gruñó debajo de la almohada.

Lucy se levanta para abrir las cortinas y dejar entrar la luz del sol, eso provocó que Nick se escabullera aún más bajo las sábanas.

—El deber llama, querido –dijo Lucy con entusiasmo –anda vamos –lo despoja de la manta.

Nick se gira boca arriba y mira al techo, nuevamente el pensamiento de la coneja invadió su mente, se levantó de mala gana y caminó hacia el baño, escucho a Lucy en la ducha, entro para liberar su vejiga.

—¿No quieres que compartamos la ducha? –pregunto la zorra mientras deslizaba la cortina dejando ver su cuerpo desnudo frente al zorro.

El depredador se rascó la nuca, no tenía para nada deseos de estar con Lucy, pero era ya demasiado evidente que el la evitaba en este aspecto dado la desesperación de su esposa en procrear, para tener pronto un año de casados sus relaciones sexuales eran muy escasas y su esposa demandaba que el cumpliera, normalmente Nick tenía que estar fingiendo mucho cansancio después del trabajo o simplemente hacerse el dormido.

El zorro entró a la ducha con Lucy mientras llenaba su cuerpo de besos, rápidamente la hizo suya.

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Nick miraba la puerta a pesar de haber reunido el valor para venir aun no era capaz de llamar, este era su intento desesperado por saber algo de sus hijos, aunque era demasiado evidente que solo traería pésimas consecuencias.

Finalmente tocó el timbre y espero que alguien abriera, la cara de la persona que lo recibió lo dijo todo, efectivamente no era bienvenido en ese lugar

—¿Nick, pero qué? Sera mejor que te vallas, antes que alguien más te vea, no tienes nada que hacer aquí — le sugirió el hermano de Judy que atendió la llamada en la puerta.

—Phillip ¿quién es? —preguntó alguien a los lejos, los dos machos se miraron y el conejo vio la evidente desesperación en los ojos del zorro, sintiendo lastima por él.

—Era solo el correo —respondió entrecerrando la puerta para que nadie viera a Nick.

—Phillip por favor, no puedo seguir viviendo sin saber nada de los niños, de mis bebés —suplicó el zorro —Tan solo una foto o una noticia de ellos y me voy sin hacer ningún ruido, lo prometo.

—Si papá te ve aquí es capaz de matarte, Nick, por favor sólo vete, los niños están bien créeme, las peores noticias son las primeras en saberse, los he visitado y ambos son preciosos, mira, no sé ni me interesa las razones en las que tú y mi hermana terminaron metidos en este lio, pero ella se alejó por tu propio bien, Wilde estas casado con Lucy, si alguien más llegase a saber tu infidelidad ambos quedarían mal ante el mundo, entiéndelo — le comentaba el conejo.

—No me hace ningún bien tener a mis hijos lejos de mí, cada día es un vacío que crece y crece en mi corazón, deseo tanto verlos, poder abrazarlos y tenerlos entre mis brazos... — pero fueron interrumpidos por los gritos del interior de la casa.

—Phillip ¿Esta alguien en la puerta? — el conejo suspiró profundamente pero antes que pudiera responder su madre ya estaba frente a ellos.

—Nick —habló la señora Bonnie.

—Señora Hopps si me permite tan solo dos minutos de su tiempo — intentaba el zorro obtener más novedades, pero fue interrumpido.

—Mamá, yo solo le estaba diciendo que los niños están bien que no se preocupara, ya le pedí que se retire — comentó Phillip.

—Está bien cariño, él tiene derecho a saber al menos eso de los bebés, pero nada más, Nick por favor, vete en esta casa no eres bienvenido, no compliques más las cosas —aseveró Bonnie.

—Es muy injusto, si ella me hubiera dicho la verdad desde un principio nada de esto hubiera pasado, lo sabe —los labios del zorro comenzaban a temblar y tuvo que morderlos para controlarlos, las lágrimas empezaban a asomarse por sus ojos, el sufrimiento que cargada era demasiado evidente, logrando conmover a la abuela de sus hijos.

—Restaurante Steps, espérame ahí en 15 minutos y podremos hablar con calma, pero unos minutos Nick, ahora vete, a mi esposo no le agradaría verte y puede terminar todo muy mal — el zorro afirmó con su rostro a la petición de Bonnie y dio media vuelta para buscar el lugar que le indicaron, susurrando un gracias logrando que Madre e hijo se miraran a los ojos.

El zorro llegó al lugar, usaba gorra y ropa deportiva tratando de lucir diferente para evitar ser reconocido, se sentó en la mesa más alejada, pidió dos cafés y esperó, tal como prometió en pocos minutos la señora Bonnie apareció tomando el asiento frente a el.

—Lamento mucho ponerla en esta situación —se disculpó el zorro — pero entiéndame, estoy desesperado por saber cualquier cosa de ellos, no deseo incomodarlos, solo... cualquier noticia me haría muy feliz, se lo suplico, por favor.

—Judy no quiere verte —le recalcó Bonnie — lo que ustedes hicieron fue engañar a sus respectivas parejas en ese momento y yo no crie a mi hija para que se comportara de esa forma, creyó estar embarazada de Jack y no fue así, dejando al descubierto su infidelidad, empezando por ahí ya todo esto es muy delicado.

—Ese malnacido no la merecía —comentó el zorro con mucha molestia.

—Lo sé, estoy al tanto de lo que le hizo a mi hija, ella me lo dijo me lo conto todo, créeme que yo también me he reprochado mucho haber puesto a Jack en su vida, ahora sé que nunca pretendía nada serio con ella, lo lamento —esta disculpa inesperada de Bonnie dejo a Nick sin palabras.

—Ya no importa —susurró el zorro para sorber un poco de su café.

—Nick, no puedes decirle a la persona que la amas cuando ese día vas a casarte con otra — ya con esas palabras no cabía duda que Bonnie si lo sabía todo —¿tenías que verte totalmente contra la pared para querer luchar por ella? ese fue tu error, debiste ser sincero mucho antes, te tomaste demasiado tiempo en decirle la verdad de tus sentimientos y peor ya te habías comprometido con alguien más, ¿en verdad creías que ella se interpondría para que tú no te casaras?, si tanto querías cancelar la boda debiste hacerlo por ti, no esperando que mi hija correspondiera tus suplicas para poder usar eso como excusa, al final no fuiste lo suficientemente valiente.

Los argumentos de la señora Hopps eran demasiado concisos dejando al zorro totalmente sin defensas

—Tengo derecho sobre los niños, son mi sangre aun si ella no quiere reconocerlo —fue todo lo que pudo decir a su favor.

—Y acaso ¿tú ya los reconociste? — el zorro no entendió el contexto total de la pregunta, Bonnie siguió hablando —es decir, ¿ya le dijiste al mundo que tienes dos hijos? y no me refiero a tus amigos cercanos, me refiero a tu trabajo, a tu esposa, ¿ya afrontaste las consecuencias de tu engaño? estoy segura que no, eso se debe a que en el fondo sigues aferrándote a que sea Judy la que solucione tu vida Nick, esperas que ella aparezca con los niños y cuando vean los ojos de Hazel por ejemplo, que son tan verdes como los tuyos, así sepan todos que son tus hijos, porque tú sigues sin tener los pantalones de asumir las consecuencias por tu propia cuenta — la coneja sabía que estaba siendo muy dura con el zorro, pero lo hacía por su hija.

—Tiene razón —aceptó el zorro —solo soy un cobarde, pero yo... amo a esos niños con toda mi alma se lo juro, ni siquiera conozco el rostro de mi hijo, de mi Oliver —no pudo seguir hablando estaba sollozando y soltó algunas lágrimas.

—Como ya te dijo Phillip antes, los niños están bien, ya se ponen de pie solos, seguramente caminaran pronto, balbucean y dicen mamá, esa fue su primera palabra —con cada pequeño detalle los ojos del zorro se iluminaban —Judy casi no duerme entre el trabajo y los niños, es una buena madre y no lo digo porque sea mi hija, pero tiene tanta paciencia y ternura con ellos siempre sin importar cuan cansada este.

—No dudo de eso, ella siempre hace algo entregándolo todo de sí misma —comentó el zorro.

—Oliver tiene mucho de ti, mucho —enfatizó Bonnie sin entrar en el detalle que era un zorro también, si alguna vez el padre los vería será mejor que se llevase esa agradable sorpresa —es muy calmado, así como tú, mientras que Hazel siempre tiene demasiada energía igual que su madre a decir verdad, pero con tus ojos, no puedo darte más detalles Nick, lo siento.

—No, está bien, saber algo de ellos desde nacieron me reconforta —el zorro se limpiaba las lágrimas, sacó la pequeña caja de su bolsillo y la extendió en la mesa —en un mes será el primer año de los niños, es algo que mande a hacer para ellos, hágaselo llegar a Judy por favor, tal vez lo bote en la basura, pero al menos sé que intente darles algo a mis hijos, me retiro antes de causarle más molestias —dijo al tiempo que se levantaba de la mesa, la coneja lo vio llegar a la caja y pagar para luego salir del lugar, abrió la caja y eran dos collares de plata con un dije de zanahoria que llevaba el nombre de cada uno.

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Semanas después…

—Bien Judy –el doctor armadillo examinaba el expediente –por lo visto todo indica que todo marcha bien con Hazel.

—¿Qué hay de Oliver, doctor? –la coneja mostro su preocupación por su otro hijo.

Judy estaba sentada frente al escritorio del doctor, Bonnie estaba a su lado sosteniendo a Hazel, la coneja llevaba en sus brazos a Oliver, ambos bebés dormían apaciblemente.

—Oliver es un poco más delicado –menciono el médico –no es como un zorro normal…

—¿Normal? –el temor en ella aumentaba – ¿cómo que no es normal?

—Mira Judy –el médico se quita los lentes –Oliver nació en condiciones inusuales, por ser de diferente especie la madre y el hijo, hubo irregularidades en los tiempos de gestación.

—No entiendo –la coneja estaba confundida.

—A Oliver le hacía falta un poco de más tiempo para terminar de desarrollar al máximo sus pulmones, si tan solo el parto se hubiera pospuesto un par de semanas mas no habría problema, pero entonces la niña hubiera estado pasada de tiempo, así que cuando Hazel estuvo lista fue el parto pero para Oliver no fue suficiente –dijo el doctor mirando al pequeño zorro –las gestaciones interespecie son bastante complicadas Judy, muchas veces la cría que no es de la especie de la madre no logra desarrollarse por completo o muere al momento del nacimiento.

Judy mira a su niño, se veía tan tierno, tan tranquilo, tan feliz, no evitó abrazarlo más hacia ella.

—Tu pequeño tuvo mucha suerte –dijo el armadillo con una sonrisa, pero se incorporó –desgraciadamente el problema pulmonar parece ser algo permanente.

—¿Entonces que va a pasar con él? –preguntó con angustia.

—No te preocupes, te daremos un tratamiento especial, es probable que tengas que cargar un inhalador contigo todo el tiempo, las crisis respiratorias pueden ser muy frecuentes en su etapa –el doctor escribía en un recetario —también contacté el mejor centro pediátrico en tu ciudad, pasaré la historia clínica de los bebés al mejor doctor allá, para Oliver estos viajes no son nada buenos.

—Gracias por todo doctor, de verdad —le decía la coneja con toda sinceridad.

Judy y Bonnie salían del hospital, Judy no se imaginaba que su Oliver tendría alguna complicación permanente, por un instante necesitó las palabras de aliento de su zorro, quiso escuchar su voz diciéndole que todo iría bien, que él estaría a su lado, sin embargo, no había Nick, estaba sola.

—Debo explicarle todo a la nana –dijo Judy caminando a lado de su madre.

—Hija, creo que esta vez ya deberías notificar a Nick, aprovecha que estamos aquí en Zootopia –Bonnie se mostraba con preocupación.

—Mamá ¡No! –la interrumpió rápidamente deteniéndose en seco a mitad de la acera –no quiero hablar sobre eso, ya habíamos quedado en algo.

—Judy, sabes que yo te apoyo en todo, hija –su madre quería que entrara en razón –pero no siempre podremos estar si algo malo sucede, estamos muy lejos y…

—Tengo a la nana, madre –interrumpió Judy

—La nana no siempre está contigo, Judy, necesitas a alguien 24 horas contigo, necesitas a su padre –Bonnie alzaba su voz a cada palabra.

—Madre, he dicho que !NO! –casi gritaba la coneja –ya es muy tarde para…

—Nunca es tarde mi niña –la interrumpió su madre

—Yo sabré como arreglármelas – le explicó Judy y continuó caminando

—Te empeñas tanto en negárselos a su padre mi niña, y tu también sufres en ese proceso.

—No se puede llamar padre a alguien que ni siquiera recuerda como los hizo, no quiero hablar de Nick mamá, en serio solo... basta de tocar ese tema —le pidió Judy antes de que convirtiera todo en una discusión

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—Oficial Hopps –la llamaba el jefe de su comisaria –necesito expediente del caso numero 645

—Señor, ese caso no fue llevado a cabo aquí –la cara de la coneja empezaba a cambiar de expresión –ese caso fue en...

—Zootopia –el puma completó la frase –lo sé, pero hay fuentes de que ese criminal anda rondando en esta zona, necesito el archivo para ver con qué nos enfrentamos.

—Entiendo, pero que quiere que yo…

—Quiero que vayas a la comisaria del centro de allá para te proporcionen ese archivo, estoy seguro que Bogo no pondrá ningún problema –la interrumpió por segunda vez.

Las orejas de Judy decayeron ante la petición

–Puede solicitar esa información por fax —sugirió.

—Sabes bien que nuestra red es bastante lenta, esta ciudad está muy alejada de todo, para cuando envíen esa información ese criminal ya habrá acabado con todo nuestro equipo, es más rápido si vas a la ciudad — ante estas razones de su Jefe no podía oponer ninguna queja.

Judy suspiró y miró al puma – ¿cuándo quiere que vaya?

—Entre más pronto mejor, puedes ir ahora mismo –le indicó.

La coneja no cabía en las ironías de la vida, ¿porque precisamente ella? ¿Porque a esa ciudad? ¿Porque a esa comisaria? ¿Porque? Muchas preguntas y sin respuestas, pareciera que el destino empezaba a conspirar en su contra, aunque su preocupación era evidente, no quiso alterarse tanto, para la hora que era seguramente llegaría a mediodía, sabía que a esa hora el zorro estaría en su ronda por el distrito Forestal, no había oportunidad de toparse con él, quería creer en eso, ya que ya habían pasado medio año desde su ida de Zootopia, ya no sabía que tantos cambios existían ahora.

La rutina que Judy tenía en sus días era bastante monótona, de día en la comisaria de la ciudad de las Praderas, poco después de las cinco de la tarde se encontraba con la nana Anne, una liebre bonachona de pelaje marrón claro, siempre la esperaba con un coche de bebes fuera de la comisaria, la hora favorita de Judy, encontrándose con sus pequeños hijos, prefería que la esperara ahí y no en casa, así tendría los últimos minutos de luz del día para pasear con ellos en el parque y disfrutar el momento.

Era tan encantador verlos juguetear en la caja de arena, empezaban a gatear y a balbucear palabras, apenas aprendían a decir: mamá, eran sin duda su mayor tesoro. Sin embargo, ahora con esta petición de su jefe, su momento con Oliver y Hazel tendría que esperar, no se había separado de ellos para salir de la ciudad, se despidió de ellos por el altavoz del móvil, la coneja aguardaba el tren en la estación, solo oía los balbuceos de sus pequeños del otro lado de la línea.

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Nick conducía con su compañero de rondas por la ciudad, faltaba por para el mediodía, a la 1 sería su hora de almuerzo, estaba fastidiado y cansado, miraba por la ventanilla de la patrulla, a la expectativa de algo inusual, algún crimen, pero nada sucedía, solo multitudes caminando entre las calles.

Nick agachó sus orejas un momento, pero volvió a levantarlas a ver entre la multitud a una coneja, no cualquier coneja, sino la que él había estado esperando, o al menos quiso creerlo así, no sabía si eran alucinaciones o era realidad, le entraron deseos enormes de pedir a su compañero que siguiera a la coneja, pero esta se adentró a la plaza principal, era imposible acceder con la patrulla a ese lugar.

Sabia a donde se dirigía, iba directo a la comisaria, era el acceso más corto para llegar a ella, pero para su mala suerte, tendría que rodear media ciudad para poder llegar hasta allá, pidió a su compañero a que acelerase el paso y se apresurara, pero un mal conductor se les cruzó en el camino e intentó escapar luego de casi chocarlos iniciando una corta persecución que retrasó su llegada.

Tardaron más de treinta minutos en llegar, el zorro se apresuró a bajar de la patrulla para dirigirse a la recepción donde estaba Garraza, tan feliz y sonriente como siempre.

—¿Donde esta? –Nick jadeaba y se encorvo para recuperar el aliento.

—¿Quien? –pregunto confundido el Chita.

—Hopps –logró decir con la respiración agitada – ¿dónde esta Hopps?

—Oh estuvo aquí hace un momento –dijo con una sonrisa –fue agradable volver a verla por aquí.

—¿Sigue aquí? ¿A dónde se fue? –lo tomó por la ropa, la desesperación se apoderaba de el.

—No, solo vino por un archivo, salió justo hace un minuto.

El zorro se apresuró y salió corriendo de la comisaria, no podía haber ido lejos, si hacia un minuto que se había ido, podría interceptarla antes de que llegara de nuevo a la estación del tren, corrió lo más rápido que le permitían sus patas, esquivando a todos los animales que se interponían en su camino, inclusive se arriesgó a cruzar varios cruces en los que los peatones tenían su semáforo en rojo, casi era arrollado por un auto conducido por una jirafa.

Tuvo que detenerse en seco ante el tráfico entre varias filas de hámster que pasaban, eso lo hacía entrar en total desesperación, al fin la oportunidad de encarar a la coneja había llegado y toda clase de obstáculos se hacían presentes en esa odisea.

Alcanzó a visualizar la silueta de Judy entrando a la estación de trenes, él se encontraba al menos a unos 150 metros de ahí, había demasiada multitud, como pudo se apresuró a caminar, por fin logro llegar al andén.

—Lo siento, no puede pasar –le dijo la llama que estaba en la entrada –muéstreme su boleto.

—¿Boleto? –hablaba con rapidez –¿qué boleto?

—Necesita su boleto para ir a su destino, señor —le indicó la trabajadora de la estación.

—¿Que? –empezaba a impacientarse –pero… Oficial ZPD solo necesito.

Pero la llama no le importó —Lo siento Señor no hay reportes de algún caso especial que necesite a la policía aquí, así que por favor su boleto — estaba siendo muy obstinada y eso desesperó a Nick

El zorro corrió a la taquilla y adquirió un boleto a un distrito cercano, pero para su mala suerte, la cebra que estaba atendiendo no lo hacía con rapidez, miraba su reloj a cada rato hasta que por fin logro obtener un boleto, corrió de nuevo a la entrada del andén y mostro su boleto a la llama, sentía demasiados nervios, pero todo eso fue disipado al ver al tren partiendo, suspiro profundamente y observo como el tren se alejaba, todo había sido en vano.

La esperanza se le escapó, sentía tan cerca el encuentro, una lagrima de coraje quiso escaparse de sus ojos, pero se contuvo totalmente, empuño sus manos y soltó una patada al aire, con la cabeza baja regresó a la comisaria.

Terminó lo que le quedaba de su turno totalmente abatido, no prestaba atención a nada, se la pasó el resto de la tarde con las orejas caídas y no paraba de mirar por la ventanilla de la patrulla. El jefe Bogo lo había estado observando, no les gustaba para nada ver a su oficial en ese estado, durante esos meses pareciera que ya no era el, era un alma sin vida, siempre deprimido. Al final del día, lo mandó a llamar.

—Permiso Jefe ¿Quería verme? –dijo Nick en el umbral de la puerta

El búfalo lo miró, estaba sentado sobre su escritorio, el zorro tenía sus manos dentro de sus bolsillos, lucia desganado y con una mirada perdida.

—Tengo un nuevo cargo para ti, Wilde –anunció Bogo

—¿Qué clase de misión? –dijo con algo de desinterés mientras se acercaba unos pasos.

—En ciudad Praderas hay poco personal y hemos decidido mandar a nuestros mejores oficiales para cubrirlos, solo será algo temporal, es para el turno nocturno debo aclarar –le entrega una carpeta.

Nick la toma en sus manos –¿cuánto tiempo estaré ahí?

—No lo suficiente, tengo entendido que nuevos oficiales estarán arribando en un par de semanas –mintió el búfalo –espero que el cambio de aires te distraiga un poco –se atrevió a decir.

Estaba planeado, Bogo deliberadamente quería que Nick encontrase a esa coneja, alguien tenía que hacer algo al respecto, tanto por el bien del zorro como el de ella.

El semblante del zorro no cambió, estaba demasiado deprimido como para mostrar entusiasmo.

—Supongo que tiene razón –se dio la media vuelta –hasta mañana –se despidió.

Nick dio una larga caminata hasta el departamento, se sentía aturdido por todo, no quería siquiera llegar a su propia casa, no quería ver a Lucy, ni lidiar con ella, ni siquiera oír su voz, se sentía mal por ello, la chica no tenía la culpa de nada, al contrario, ella solo ha sido una víctima en toda la situación, lo que él quería era ver a sus niños, saber de ellos.

Llego a la puerta del apartamento, el solo meter la llave en la cerradura le bajaba aún más el ánimo, abrió la puerta y se adentró.

—Cariño, ya llegué –dijo fingiendo felicidad.

La sala estaba solitaria, caminó hacia la cocina y noto que había algo en el horno, eso significaba que Lucy estaba ahí.

—Cariño –volvió a llamarla – ¿estás aquí?

Nadie respondía, supuso que estaría arriba, así que subió por las escaleras en su búsqueda, entró a la habitación y no había nadie, camino hacia el baño y encontró la puerta abierta.

—¿Cielo? –miró a la zorra de espaldas estaba sentada en el borde de la bañera.

La zorra se giró a mirar a Nick, tenía una sonrisa pacifica, el zorro terminó de examinarla de pies a cabeza, pensando en alguna razón por la cual ella estuviese ahí sentada, el corazón empezó a acelerarse al ver lo que Lucy tenía entre sus manos, era un test de embarazo, sus ojos se abrieron como platos ante las fatídicas ironías de la vida.

—¿Quieres ver el resultado por mí? –preguntó Lucy extendiendo su mano con el dispositivo.

Continuará…