Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15,

pueden encontrar la versión en inglés en el perfil de Iva Ren.

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17: Alguien te amó


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A veces sé que sí, que pierdo la cabeza,

Y puedo aparentar que esto no me interesa,

Hasta puedo llegar a ser indiferente, si no estás conmigo.

Pero no mi amor, tú no eres así,

No me digas adiós, si esto no ha comenzado…

~Si no estás conmigo – Cinthya y José Luis~

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La tensión estaba claramente en el aire, Judy podía sentir como su pelaje era acariciado por el viento, aun su expresión firme y seria permanecía en su rostro, esperaba la respuesta del zorro, esperaba que le devolviera a Hazel a sus brazos.

—Ella también es mi hija —recalcó el pelirrojo incorporándose.

—Nadie te dio ese derecho —reclamó Judy acercándose para tomar a la niña.

—!Porque tú me lo has quitado! —exclamó el zorro con una ligera exaltación.

Después de la sesión conmovedora del zorro ante la revelación de sus pequeños, Nick comenzaba a sacar su lado depredador, venia lo negativo, el rencor, el coraje y la frustración querían manifestarse.

Judy por otro lado solo deseaba que la tierra se la tragara, tanto que había estado evitando ese momento, impedirlo a como diera lugar, muchos pensamientos le vinieron, ¿quien habría sido el soplón que le dijo en donde estaba? ¿Mama? ¿Phillip? ¿Fru Fru? En última instancia, ¿Finnick?

Se quedaba sin decir palabra, solo fruncía el ceño, su nariz temblaba, pero no de miedo, sino de coraje, quería salir corriendo de ahí.

—¿Cuantas oportunidades no hubo? —comenzó el zorro a hablar —¿cuantas veces pudiste decírmelo y acabar con toda esta locura? —sus labios le temblaba del coraje.

Judy se acercó para arrebatarle a la niña de sus brazos, se alejó dos pasos e intentaba evadir la mirada de Nick

—Sí, claro Nick, seguramente iba a impedir tu boda, iba a pararme en medio de ustedes y decirles a todos que ibas a ser papá —el sarcasmo se apoderaba de sus palabras.

—¿Porque lo hiciste? —le dijo en voz alta tomándola de los hombros y agitándola con cierta desesperación incluyendo a los niños, Oliver en especial temblaba seguía aferrado a su madre sin entender lo que pasaba —¿porque? No sabes todo lo que pasé intentando saber de ustedes, buscando como estúpido en todas partes, llamé infinidad de veces a tus padres, nadie quería darme información, todos estaban en mi contra.

La mirada de Judy evitaba hacer contacto con la del zorro, estaba demasiado alterado, la niña empezó a asustarse y a lloriquear, la coneja tuvo de soltarse de Nick para retroceder un par de pasos

—¿Que pretendías dándome esos votos ese día? —recordó Nick —¿no crees que fuiste muy cruel?, Declarando todo y después desaparecer así sin más y…

—¿Cruel yo? —interrumpió la coneja entregando a Hazel a la nana —no hablemos de crueldad cuando ni siquiera recuerdas como hiciste a tus hijos.

La cara de Nick se desconcertó por completo, no esperaba para nada ese golpe bajo.

—Me embarazaste y no eres capaz de recordarlo —le reprochó con enojo —¿cómo crees que me sentí? —se aferraba a abrazar el cuerpo de Oliver como si lo protegiera de la discusión de sus padres —hicimos el amor y pensé que lo recordarías, que después de ese día, las cosas iban a ser diferentes Nick —bajó la mirada con decepción —que después de esa noche lo que sentíamos iba a quedar claro… —una lagrima quería escaparse pero respiró profundamente para encarar nuevamente al zorro —pero no, Nick, lo que pasó fue solo una noche de despecho para ti mientras estabas a punto de proponerle matrimonio a Lucy.

El zorro se pasó las garras por el pelaje de la cabeza y contempló a la coneja, tenía razón, no fue muy prudente haberla buscado esa noche —aun así, ¡no debiste callarlo! —exclamó —esas cosas no se ocultan, Judy

—¿Y que querías? —la coneja también comenzaba a alzar su voz —¿que lo gritara a los cuatro vientos? ¿A media ciudad? ¿Crees que no pensé en Lucy? Ella no tiene la culpa nada

—!No pienses en los demás Judy! —le gritó —¿cuantas veces no te dije que podías detener esa boda? Podíamos haber parado todo, ¿porque no piensas en ti?

—Yo no soy egoísta Nick, a ti te correspondía terminar tu relación, no a mí, yo no quería ser la culpable de todo, no sabes el daño que se le puede causar a otros…

—Espera… ¿que no eres egoísta? —interrumpió con ironía el zorro, soltando una risa sarcástica —me negaste a mis hijos todo el embarazo, huiste con mis bebés sin decir a donde, !Les negaste a su padre! ¿y no estas siendo egoísta? ¿Que no sabes lo mucho que me has lastimado? ¡Maldita hipócrita! —masculló

Oliver soltó un quejido, haciendo que Judy lo balanceara de arriba abajo, mirando a Nick fulminantemente, la nana quería estar muy lejos de esos dos, no sabía para donde mirar, se limitaba a estar a algunos metros de ellos, pero era inútil, sus gritos eran bastante fuertes.

—No fuiste el único que salió lastimado, Nick —le recordó —no eres la victima aquí, tu decidiste casarte con Lucy, elegiste tu camino a lado de ella…

—Eso no tiene nada que ver…

—Claro que tiene que ver —lo interrumpió, su voz empezaba a subir de tono —tu tomaste la decisión de estar al lado de otra persona, nadie de obligó a nada, ni yo, ni ella, y ni aun leyendo mis votos te detuvo de casarte Nick —la decepción en sus palabras era evidente —ni eso bastó para que pararas esa boda, eso quiere decir que no me amabas lo suficiente como para enfrentar a todos, ni siquiera a mi —terminó de decir

Nick guardó silencio, no estaba preparado para contraatacar ese golpe, reflexionó de nuevo sobre ese día, ¿porque no detuvo la boda después de leer esos votos? ¿Porque siguió adelante? Era demasiado tarde para cuestionarse esas dudas.

—Solo olvídate de nosotros, Nick —susurró la coneja —tú ya tienes tu vida aparte, déjanos vivir la nuestra. Judy se dio la media vuelta mirando a la nana en señal de: hora de irnos, en cuanto la coneja quiso dar el primer paso, un brazo la detuvo.

—Podría olvidarme de ti —escuchó —pero no voy a olvidarlos a ellos.

Judy sintió una punzada ante lo dicho, aun sin mirar al depredador, cerró sus ojos con dolor —deberías, porque no tienes nada que hacer en nuestras vidas.

—Te equivocas —la interrumpió —no voy a renunciar a ellos.

—Lo hiciste desde el día en que te casaste con otra —murmuró

—No los involucres mas es esto Judy, son mis hijos también.

—Desde el principio hice esto sola —se giró a mirarlo con los ojos entrecerrados —y hasta ahora no he necesitado de ti.

—Tal vez tu no —le contestó alzando su tono de voz —pero ellos sí.

—No te necesitan, de eso estoy segura —la coneja quería parar de hablar, pero pareciera que necesitaba lastimarlo, que el sintiera todo el dolor que ella sintió —estamos mucho mejor sin ti.

La paciencia del zorro estaba llegando al límite, tenía demasiadas cosas en la cabeza, era imposible a esas alturas llegar a un acuerdo o al menos a una conversación civilizada con esa torpe coneja testaruda

—!NO PUEDES ALEJARME DE ELLOS JUDITH! —gritó exasperado acercándose unos pasos a ella —!SON MIS HIJOS! TENGO TODO EL DERECHO A ESTAR CON ELLOS.

—!CLARO QUE NO TIENES ESE DERECHO! —le respondió la coneja con desesperación —ESTUVE SOLA DESDE EL PRINCIPIO…

—!NUNCA ESTUVISTE SOLA! —la interrumpió rápidamente —!JAMAS TE DEJE SOLA!, ¡ESTUVE A TU LADO CADA DIA, JUDY, ¡CADA MALDITO DIA! —la respiración del zorro se agitaba a cada segundo —¡CADA PERMISO QUE PEDI POR ESTAR A TU LADO EN CADA CONSULTA MEDICA, PREFERIA ACOMPANARTE QUE ESTAR CON LUCY ELIGIENDO EL COLOR DE LAS MALDITAS SERVILLETAS! ¡YO TE AMABA! —la tomó de los hombros, en su rostro denotaba una gran frustración, las lágrimas luchaban por querer escapar de sus ojos —te amé como un estúpido, amaba a esos niños, aun sabiendo que no eran míos, !los amaba demasiado! ¿Eso no bastaba para que me dijeras la verdad?

—No, Nick —suspiró Judy con decepción —no bastó

—Entonces mi amor no significaba nada para ti —soltó a la coneja con cierta tristeza.

Nick se dio media vuelta dándole la espalda a Judy, empuñó sus garras con impotencia y volvió a girarse hacia ella —No voy a renunciar a ellos —dijo firmemente

—Más vale que lo hagas porque esta es la última vez que los veas…

—¡NO, NO ME AMENACES! —el zorro volvió a alterarse —!NO LOS USES CONTRA MI! —regresó a acercarse a ella —no se te ocurra volver a desaparecer con ellos, soy capaz de quitártelos y serás tú quien no los vuelva a ver...

Judy no pudo procesar al cien la oración, apenas se dio cuenta y su mano azotó fuertemente contra la mejilla del zorro, todo el temor de ese reencuentro se vio disipado ante la amenaza de saber que él podría arrebatarle a sus bebés.

—!NI SE TE OCURRA! —le gritó con furia —ni siquiera lo pienses Nicholas Wilde, sería lo último que harías en este mundo.

Judy bajó su mirada ante la agitación que sentía en sus brazos, miró a Oliver jadear de una manera peculiar —¿Oliver? —su expresión de furia cambió a preocupación. La nana se acerca al ver la escena, algo estaba mal —!el inhalador! —suplico Judy.

—¡Oh por Dios, Oliver! —la voz de la coneja se quebraba.

—¿Que sucede? —el rostro de Nick también cambió drásticamente.

—Oliver —Judy aún estaba desesperada con el niño en brazos —¿dónde está el inhalador?

—¿Qué le pasa? —Nick empezaba a perder también los estribos.

—El niño está teniendo un ataque de asma —le contestó la nana buscando entre la maleta el bendito inhalador.

—Oliver por favor, pequeño tranquilízate —intentaba calmarlo su madre

—Judy, ¿que rayos está pasando? —preguntó Nick exasperado

—!El niño está enfermo Nick!, porque es un zorro y yo una coneja ¿que no ves? —le contestó la coneja con angustia —debo llevarlo al hospital.

—Vamos, los llevaré —se ofreció el zorro.

—!No! —la coneja caminaba algunos pasos con rapidez.

—No seas ridícula Judy, ¡el niño está mal! —la reprendió Nick

Judy miro al niño agitándose cada vez más, el color de su nariz y labios cambiaba a un tono azul, debía actuar pronto.

—Señora por favor, hágale caso, lo importante ahora es atender al niño —le pidió la nana

Judy pensó un par de milisegundos pero accedió, Nick tenía la patrulla cerca y podría llegar en un dos por tres al hospital más cercano, ninguno hablo ni una palabra durante los eternos cinco minutos que Nick condujo hasta el hospital, llegaron directamente a la sala de urgencias, intervinieron rápidamente al niño y lo separaron de su madre.

Judy quedó estática frente a la última puerta en donde le permitieron acceso, llevaba sus manos a su boca con total desesperación, Oliver nunca había tenido una crisis como esa, la nana permanecía en la sala de espera junto con Nick, quien tenía a la niña en sus brazos, cualquier oportunidad que tuviera de estar con ella, sería muy bien apreciado por él.

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Nick miro su reloj hace una media hora que se llevaron al niño,

esperaba afuera estaba recostado a la patrulla mientras cargaba y jugaba con Hazel en brazos, por tratarse de una bebé no lo dejaron entrar al hospital, no había vuelto a cruzar palabra con la coneja en este rato, afortunadamente la nana salió a ofrecerle un café.

—¿Ya dijeron algo? — pregunto el zorro.

—Le están aplicando el medicamento por intravenosa, mientras le dan una terapia respiratoria para ayudarle a controlar la respiración, no se preocupe siempre que tiene una crisis hay que traerlo y esperar que lo estabilicen y lo dan de alta enseguida, normalmente toma una o dos horas como máximo— le indicó la nana dejando claro que no era la primera vez que sucedía esta situación.

—¿Desde cuándo está enfermo el niño? —el zorro necesitaba información, sabiendo que Judy callaría, tal vez la nana podría proporcionársela.

—Desde que nació, tengo entendido —respondió la liebre mirando a la niña, sin duda tenía los ojos de su padre la igual que Oliver.

—Usted cuida a los niños mientras ella trabaja, ¿cierto? —cuestionó.

—No quiero tener problemas con la señora Hopps —la nana empezaba a incomodarse por el interrogatorio —entiendo que ustedes no se llevan bien, pero al menos intenten llevar una relación pacifica por los pequeños, sobre todo Oliver.

—Entiendo —suspiró el zorro sonriéndole a Hazel, quien no hacía más que jugar con la cola de su padre —no quiero causarle problemas, no se preocupe, yo... lamento el espectáculo que vio hace un rato.

—No sé bajo que circunstancias usted y la señora Judy se distanciaron, pero les agradecería que eso no se volviera a repetir frente a los niños, ¿no querrá darles esa impresión a sus hijos? —cuestionó la liebre.

—!No! claro que no, yo... debí medir mis palabras, me disculparé con Judy mas tarde, esto es mi culpa.

—Ambos se alteraron demasiado, solo quiero decirle que yo aprecio mucho a los niños, Hazel como puede ver está llena de energía, quiere jugar todo el tiempo, pero Oliver, es un poco diferente, casi no habla, no le gusta el contacto con gente desconocida, es como si le asustara todo a su alrededor, acercarse a él no será fácil, espero que sea muy paciente, para que poco a poco pueda ganarse la confianza de su hijo —le aconsejó la liebre.

—Lo seré! —aseguró Nick —haré lo que sea por ellos, por compartir a su lado, por tenerlos cerca, lo que más deseo en la vida, es poder verlos crecer, verlos sonreír, entiéndame, no los había visto, ni siquiera cuando nacieron y aún no he podido tocar a Oliver y ya provoqué que tuviera una crisis, fui tan tonto —las orejas caídas del zorro acompañaron sus palabras de culpa, el celular del zorro sonó y mostró el número de Quill en pantalla, el zorro entrego a Hazel a la nana y respondió.

—Lo siento mucho Quill, solo necesito una hora más, por favor — saludo a su compañero al otro lado de la línea.

—Amigo, sé que estas en una situación delicada ahora, aun no supero la impresión de tu anterior llamada gritándome que eres el padre de los hijos de Hopps, pero Wilde, dejaste tirado tu primer día de trabajo, el supervisor esta como loco preguntando por ti, ¿sabes? mejor ven y le explicas todo tu mismo, Nick abandonar tu puesto en el primer día, no es una buena forma de comenzar aquí — comentó el mapache.

—Tienes razón, ya mismo voy a la estación, perdona por ponerte en esta situación —se disculpó Nick, cruzaron un par más de palabras disculpándose y colgó —creo que me tengo que ir —le comunicó a la nana mientras se giraba para verla.

—Yo me quedo con Hazel no se preocupe —sacó una nota y se la extendió al zorro —es mi numero —haciendo el gesto de silencio con su dedo, Nick entendió claramente lo que quería decir.

—Muchísimas gracias, es usted muy amable —se despidió dándole un beso a Hazel en la frente. la pequeña no dejaba de sonreír.

Nick subió a la patrulla y se despidió a lo lejos, no dejaba de mirar a su niña, era preciosa sin duda, con el corazón dividido en dos tomó rumbo a su trabajo.

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Judy aguardaba por noticias Oliver yacía a su lado, espero minutos más, hasta que el doctor se apareció, para darle novedades.

—Señora Hopps, Oliver está mostrando ya una respuesta positiva, como sabes estos momentos es de controlarlos, los medicamentos hicieron su efecto —le indicaba el león que atendió al niño.

—Me alegra mucho escuchar eso —expresó la coneja, con un corazón más calmado al saber que su pequeño estaba mejor.

—Le entregué a la enfermera jefe su orden de salida, también pediré que se acerque para que le retiren la intravenosa al niño, mucho cuidado con él por favor, en el puesto le darán además una copia de la historia clínica y la receta médica para más inhaladores.

—Muchísimas gracias doctor —la coneja tomó a su pequeño y siguió las indicaciones del médico, retiró los papeles necesarios y salió con su pequeño zorro envuelto por la puerta, miró alrededor y encontró a la nana con Hazel en brazos, sentadas afuera, rápidamente se acercó hasta ellas.

—¿Todo en orden? —preguntó la liebre.

—Por el momento, si, es hora de ir a casa —propuso Judy, no pregunto por Nick no era algo que le interesara, tomaron un taxi, dejó primero a la señora Jones en su hogar disculpándose de nuevo por las molestias, finalmente llego a su Hogar, le costó un poco de trabajo entrar con dos niños dormidos, los acomodó en la cama y se dejó caer a su lado.

Miró a Oliver que se notaba tan tranquilo, Judy le dio un beso a su pequeño, sin duda era la viva imagen de Nick, pero con una personalidad completamente opuesta a la de su padre, reflexionó un poco, sus ojos no la engañaron ahora estaba segura el zorro tenía la placa del Departamento de Policía de Ciudad Praderas, antes escuchó que esperaban un nuevo compañero de traslado, pero jamás se imaginó que sería su antiguo compañero. ¿porque él?, vino tan lejos justamente para no tener que volver a verlo y aparece como si nada frente a ella.

Recordó las palabras de Nick "te amé como un estúpido, amaba a esos niños, aun sabiendo que no eran míos, los amaba demasiado! ¿Eso no bastaba para que me dijeras la verdad?", cerró los ojos y era casi como si viviera ese momento de nuevo, el ceño fruncido de Nick su cara de dolor y frustración mientras le reclamaba en un intento por comprender sus acciones, pero jamás las entenderá, sentirse tan vacía, saber que él no recordaba nada, ver como seguía adelante en su deseo de casarse con otra y algo que le dolía más que nada, que Nick solo la buscara si estaba borracho.

Judy sacudió un poco su cuerpo no quería seguir pensando en Nick, abrazo a sus pequeños que yacían profundamente dormidos y a pesar de las inmensas ganas de llorar se contuvo, luego de mucho batallar pudo conciliar el sueño.

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La coneja llegó a la estación le había costado mucho levantarse esta mañana, ser madre agotaba más energía que el trabajo sin duda.

—Buenos días —saludó al mapache de la recepción.

Quill le preguntó por los niños y le comentó que no había hablado con nadie de la situación entre ella y Wilde, Judy le agradeció por la prudencia, mientras compartían un café y donas.

—Hopps no sé en qué situación quedaron tú y Wilde, pero espero no te incomode trabajar aquí mientras él esta, igual es solo un traslado temporal, eres una excelente oficial, por favor no te vayas —le pidió el mapache a su compañera.

—No te preocupes, me gusta mucho trabajar aquí, a pesar de las largas jornadas y las horas extras, además el clima de esta ciudad es muy bueno para mi hijo, su salud me es más importante que cualquier otra cosa —respondió la coneja regalándole una gran sonrisa.

—El pequeño Oliver, es igual a su padre —comentó el mapache sin saber si era bueno o no decirlo, espero la reacción de la coneja y se sorprendió al verla tan pensativa.

—Son como dos gotas de agua, lo sé, a propósito ¿Nick ya se fue? — ni siquiera ella sabía lo que estaba haciendo.

—No, recuerda que por estar contigo ayer se llevó su primer memorando al dejar su puesto de trabajo, le asignaron trabajo extra, además, está digitalizando las evidencias de varios casos muy antiguos, aún debe de estar en la sala de escáner —le indicó el mapache.

Judy lo pensó por algunos segundos antes de decidirse, era mejor dejar las cosas claras desde el comienzo —iré a verlo —le dijo a Quill para luego despedirse, camino primero hacia la máquina de expreso

La coneja esperó por el café, luego a la máquina de dulces donde compro el pan dulce de su preferencia, cruzó un largo pasillo hasta llegar a la puerta, tenía sus manos ocupadas, empujo con su hombro y al entrar lo visualizó en el acto, ahí estaba Nick de espaldas de pie a la maquina con una pila de fotografías a su lado, tomó un profundo suspiro, era el momento de dejar las cosas claras, lo sabía.

Continuará…