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Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15,
pueden encontrar la versión en inglés en el perfil de Iva Ren.
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18: Tiempo de Avanzar
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Y me pongo a pensar
En todas las cosas, que no te he dado
todas las veces, que te he fallado
y yo lo que quiero, es arreglarlo
y cuanto antes
~Cuanto Antes- Alex Ubago~
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Judy lo miró por algunos segundos, esa figura tan anaranjada y encantadora no dejaba de cautivarla —Nick —le llamó y este se giró en el acto, a simple vista se notaba que no había dormido nada.
—!Hey! Zanahorias —escucharlo llamarla de esa forma la hizo sonreír —buenos días.
—Hola —le dijo con algo de miedo —supuse que aún no has desayunado, traje algo para ti, lamento que te sancionaran ayer — entregándole en sus manos el café y el pan, éste lo aceptó con gusto.
—No yo... tambien tengo que disculparme lo siento y gracias, no debiste haberte molestado, la verdad es que si estaba un poco hambriento —sonrió Nick torpemente, mientras se acomodaba en la silla —Oliver ¿como está?
—Mucho mejor —Judy también tomó asiento —no es su primera crisis, por la diferencia en el tiempo de gestación con su hermana, sus pulmones no estaban a tiempo cuando nació, ha sido así desde siempre y lo será toda su vida.
—Es nuestra culpa —afirmó Nick, sintiéndose muy acongojado por la situación de su hijo —si hubieran sido de Jack, tal vez...
Pero Judy no le permitió seguir hablando —!No! — pensó las palabras adecuadas —no digas algo así, solo... —mordió sus labios, las lágrimas estaban reclamando dejarse fluir junto con todos sus sentimientos —Jack es estéril, me lo confesó el día que... tu sabes, me agredió, le dije que estaba embarazada y supo en ese instante que lo había engañado con alguien más — confeso.
—Debiste decírmelo, ¿cómo vengo a saberlo hasta ahora?, eso significa que al final nunca pretendió tener una familia contigo, solo te tenia para acostarse contigo, lo engañaste, oh bueno, yo me sobrepasé contigo, pero aun así no tenía derecho a lastimarte, debiste dejar que le partiera la cara a ese imbécil.
—Fru Fru se encargó que tuviera su merecido —le comentó Judy — y lo que pasó entre los dos, fue porque yo también lo permití Nick, fue cosa de dos.
—Pero yo no puedo recordarlo, debiste sentirte como una cualquiera al despertar y verme con un anillo para proponérselo a otra hembra, fui un imbécil, zanahorias, lo siento —el zorro hablaba con total sinceridad.
Judy se obligó a si misma a no llorar ante las palabras del zorro —es momento de seguir adelante con nuestras vidas Nick, no vale la pena seguir enfrascándonos en el pasado, tu estas casado, y yo intento ser la mejor madre para Hazel y Oliver.
—!Pero no estás sola Judy! —gritó el zorro—a los niños yo los amo, desde el momento en que me dijiste que estabas embarazada, algo aquí —le hablaba Nick señalándose el corazón —se llenó de tanta felicidad al saber que ellos venían en camino, solo déjame estar cerca de ellos por favor.
Esos ojos brillando de felicidad mientras hablaba de los niños era una escena conmovedora, dejando su orgullo a un lado se atrevió a preguntar — ¿Podrías cuidarlos esta tarde? —las orejas y la cola del zorro se alzaron en acto, quiso decir algo pero Judy se adelantó —La señora Jones me comentó que hoy solo podría estar con ellos hasta medio día, así que necesito alguien que los cuide toda la tarde hasta que yo salga de mi turno, sería perfecto si puedes traerlos a la estación, así tu vienes a trabajar mientras yo me hago cargo al terminar mis labores.
La sonrisa de felicidad en el rostro de Nick era demasiado tierna sin duda —Podría ir ya mismo a cuidarlos si quieres —propuso el zorro.
—Necesitas descansar —le recordó Judy —además aun no sabes la energía que tiene Hazel, agota a cualquiera, acaba todo esto — señalando la pila de fotos —ve por ellos a la una de la tarde a la casa, déjame escribo la dirección.
—Avenida Animalsur casa 34 —se adelantó Nick y su compañera lo miró extrañada, éste solo alzó sus hombros, sin duda siempre estaba un paso adelante, ya antes había buscado los registros de Judy.
—Zorro astuto —fue todo lo que pudo decir Judy señalando con el dedo, compartieron una sonrisa de complicidad, por ese pequeño instante era como si fueran los mismos de antes.
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El zorro tocó el timbre de la puerta podía escuchar las voces del otro lado, luego de un par de minutos la señora Jones abrió la puerta, lo cierto es que Judy tuvo razón, necesitaba esas horas de sueño, ahora con mas energía estaba listo para pasar la primera tarde con sus hijos.
—Buenas tardes Señora Jones —saludó el zorro primero.
—Me alegra mucho verle tan pronto Nick, estaba tratando de terminar de darles su almuerzo, pero ya que estas aquí, creo que ahora es tu trabajo.
—Haré mi mejor esfuerzo —exclamó Nick con muchos ánimos.
—Pasa entonces —le pidió la señora jones, llevando al zorro hasta la cocina donde Oliver y Hazel estaban sentados en la mesa, la coneja juagaba con su comida, mientras su hermanito solo miraba el plato con cara de miedo —como ves tienes mucho oficio por delante —bromeó la liebre.
Nick tomó asiento al lado de Oliver mientras escuchaba las indicaciones de la nana, fueron muchas cosas a la vez, pero trató de memorizar los mas que pudo, cualquier cosa improvisaría, era bueno en eso
—Tendré todo en cuenta no se preocupe, por cierto... ¿porque no puede quedarse con ellos esta tarde? al final Judy no me dijo la razón — la liebre solo sonrió ante la pregunta del zorro.
—Alguien ayer dijo que quería estar con sus niños —le guiñó el ojo a Nick y este entendió todo.
—Gracias— fue todo lo que Nick pudo decir mientras trataba que Oliver terminara su comida, llevándole la cuchara a la boca.
—No tienes nada que agradecer, nos vemos después —indicó la liebre, Nick se ofreció a acompañarla a la puerta, pero esta se negó recordándole que debía mantener los ojos siempre en los pequeños y solo necesitó dos segundos luego que se cerrara la puerta para comprobarlo.
—!Tomida! —gritó Hazel, había volcado su plato y este yacía en el piso, el zorro se apresuró a levantarlo, pero ya no le era posible darle esas pastas a la pequeña la cual hacia pucheros y tenía sus manos extendidas esperando por la comida.
Nick no sabía que hacer miró a Oliver que no se inmutaba ante la situación, le colocó el plato vacío a la niña, pero Hazel era muy perspicaz al darse cuenta que no había nada, metió su mano en el plato de su hermano, éste la miró muy molesto y jaló su plato lejos de su hermana
—Hazel !NO! —exclamó Nick y la coneja al sentirse regañada empezó a mirarlo con ganas de llorar.
—No, no, no, tranquila, déjame ver si la señora Jones dejó algo mas — le decía mientras rápidamente buscaba entre las ollas que estaban en la mesa y la estufa.
Al destapar una se encontró con más pastas en ella, rápidamente tomó el plato de Hazel y le sirvió otra porción tan pronto colocó la comida frente a ella el rostro de la conejita se iluminó y con su cubierto volvió a intentar devorar lo poco que llegaba a su boca, pues en el proceso de tomarlo y comerlo dejaba caer mucho, sin duda era una pequeña muy independiente.
Nick observaba a su hija completamente cautivado, entonces vio como Oliver intentaba imitar a su hermana a pesar de doblarle la altura y contextura se veía más frágil que la coneja, Nick volvió a sentarse a su lado, los dejó ser, no quería niños mimados, deseaba con todo su ser que sus hijos fueran intrépidos y aventureros, sabía que con Oliver no sería tan fácil, pero no desistiría, no ahora que estaba a su lado.
Luego que acabaran su almuerzo, sus caras y ropa llenas de salsas era digna de ser fotografiada, Nick se llevó a los niños a la sala mientras los colocaba en la zona de juegos, la cual era un espacio cerrado por una especie de cerca de madera y pisos de goma puesto para que los niños juagaran sin problemas, busco entre las cosas paños húmedos para limpiarlos un poco, tomó primero a Hazel entre sus brazos y luego Oliver dejando sus caras sin rastros de comida.
—La señora Jones dijo que luego de la comida tenemos una siesta, lo que no me dijo es como dormir dos niños al tiempo —Nick les hablaba a los pequeños que lo miraban aun inseguros de él, mientras se rascaba la cabeza, buscando una manera, al final solo se le ocurrió cansarlos con juegos, los sacó de su zona de confort y prendió la televisión buscando el canal infantil, se encontró con un programa de baile y canto, justo lo que necesitaba.
Entre juegos la tarde paso muy rápido para compartir todo lo que Nick deseaba con sus hijos, cuando se vio corto de tiempo los cambió como pudo y se apresuró a llevarlos con él a la estación.
Para ser un zorro "astuto" que vivía engañando a la gente aparentando cuidar de un "niño" anteriormente, parece que la experiencia de Nick con niños reales era prácticamente nula, Judy no cabía de la impresión al ver a su hijos en el coche, Oliver llevaba una gorra azul de cuando tenía seis meses pues no le calzaba bien, su suéter gris con estampado de elefantes (el cual era de una pijama en realidad) una sudadera roja que le quedaba tan corta que se podía ver la medias de diferentes colores, mientras que Hazel tenía un vestido amarillo como blusa y unos pantalones rosas con los tenis blancos, sin duda esas mezclas en las ropas decían claramente "Vestidos por papá" en realidad era tan tierno saber que el pelirrojo hizo su mejor esfuerzo que le fue imposible enojarse.
—!Hola Zanahorias!, vinimos a recibir a mamá —exclamó Nick con una gran sonrisa, mientras sacaba a los niños del coche.
—Nick, espera ellos aún no saben ca... — quiso recordarle Judy pero en cambio tuvo que llevarse las manos a la boca al ver a sus niños caminando agarrado de la mano de su padre uno a cada lado.
—!Mami! —repetían una y otra vez los pequeños a sus pies, Judy se agachó para abrazarlos.
—¿Sorprendida? —preguntó Nick, la coneja se limitó a responder afirmativamente con su rostro.
—¿Cómo fue que? —Judy aún no cabía de la felicidad.
—Mientras los cuidaba me di cuenta que ellos ya se ponen de pie por si solos y caminaban agarrados de las cosas, así que me puse a caminar con ellos para que perdieran el miedo, sobra decir que Hazel lo logró al segundo intento, es demasiado inquieta sin duda, con Oliver me costó un poco más, pero ya vez, vine enseguida para que lo vieras, aun se tambalean así que debes tener cuidado.
—Gracias —escuchar a la coneja decir estas palabras mientras la veía sonreír, hizo que las mejillas del zorro se tornaran carmesí, giró su rostro y se rascó la cabeza disimulando la ternura que le producía ver a Judy con sus hijos.
—Judy yo... ¿podría verlos mañana también? por favor —suplicó el zorro.
La coneja no necesito pensar la respuesta por mucho tiempo —Te daré el número de la señora Jones, puedes ponerte de acuerdo con ella para verlos en las tardes ¿te parece? —le propuso.
—Ya tengo su teléfono, así que eso es un si —miró a Judy esperando una respuesta, pero esta solo se encogió de hombros —es un treta tesoro —agregó Nick, haciendo sonreír a la coneja.
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El tiempo fue demasiado corto, las dos semanas pasaron tan rápido que parecieron ser solo un abrir y cerrar de ojos, su vida se trataba de dormir en las mañanas, pasar la tarde con sus hijos, llevarlos a recibir a Judy al atardecer para que jugaran el parque mientras lograba algunas cortas conversaciones con ella, aun no hablaban con la confianza de antes, pero al menos no hubo más discusiones, tratar de no dormirse en las noches gracias a sus rutinarios y aburridos turnos de trabajo, casi se había acostumbrado a llevar esta vida, casi, de no ser por los continuos mensajes y llamadas que sostenía con su esposa recordándole que esta felicidad era solo temporal y pronto debía volver a casa.
Nick incluso logró sacarle muchas fotos a su hijos, por fin su celular estaba lleno de muchas imágenes de sus pequeños, el zorro recorría la galería pasando las fotos, se sorprendió por la imagen que estaba viendo en esos momentos, la tomó tan disimuladamente que hasta olvidó que la tenía, era Judy, esa tarde mientras él jugaba con los niños y la coneja estaba sentada en el banco mirándolos, una señora se le acerco a preguntarle algo, Nick aprovechó y le tomó una foto de perfil mientras sonreía, la amaba, por muy molesto que estuvo con ella por sus acciones, el sentimiento que sentía por su antigua compañera no había cambiado en nada, aún estaba perdidamente enamorado de aquella coneja de ojos violetas.
La magia se disipó al ver la llamada entrante de Lucy, Nick carraspeó un poco para aclarar su garganta antes de contestar — Hola linda.
—Hola cariño, ¿aún no sales del trabajo? —la voz de Lucy sonaba tan dulce como siempre.
—No, me queda una hora más por delante, tú debes estar preparándote para ir a la oficina.
—Si, casi termino de desayunar, estos días sin ti han sido eternos Nick, ya quiero que sea pasado mañana para verte —todos los sentidos del zorro se activaron con esas palabras, olvidó que hoy sería su ultimo día en el traslado —Nick, Nick —insistía Lucy en el teléfono.
—Si dime —se repuso el zorro.
—¿Ya tienes todo listo para volver?
—No, pero tranquila, traje una maleta pequeña, empacar no me llevara mucho tiempo.
—Nick, estoy ansiosa por que llegues, no quería decírtelo antes, pero logre una cita en la clínica más prestigiosa de fertilidad aquí en la ciudad, es la próxima semana.
—Lucy —le interrumpió Nick con brusquedad, el tema que planteaba su esposa no era algo de lo que quería hablar —hablaremos cuando este allá, tranquila, nos vemos en dos días, no tienes de que preocuparte — le mintió.
—Si, claro —se pudo sentir la decepción en la voz de la zorra —te amo, Nick —le dijo Lucy pero no tuvo la respuesta que esperaba.
—Debo volver a trabajar, nos vemos en Zootopia —fue la despedida del zorro para luego colgar la llamada.
Se llevó las manos al rostro, sintió pena por Lucy y vergüenza por él, por no ser capaz de amarla de la misma forma que ella a él, por no darle la felicidad que se merece, por no hacerla madre como ella tanto desea, por no poder seguir con esta farsa, ya dejó ir la felicidad una vez, era momento de enfrentar las consecuencias de sus actos y tratar de ser enmendar su vida.
Se levantó de la silla y salió hasta la recepción, Quill apenas estaba llegando a su turno
—Hola amigo —saludó Nick al mapache.
—!Hey Nick! —le respondió el cola anillada mientras hacían ese juego de manos que hablaba de la confianza entre los dos compañeros de trabajo.
—¿Sabes si el jefe Torredo ya llegó? — pregunto el zorro — esta noche seria mi último día aquí, parece que ya se cumplieron mis dos semanas, quería hablar con el respecto a eso.
—Wow! —exclamó el mapache —pero si apenas fue ayer que llegaste, el tiempo pasa demasiado rápido.
—Tienes razón, fue muy corta la estancia para mi gusto.
—Lo dices por tus hijos ¿cierto? —el zorro se limitó a dar un si con su rostro —pues tienes suerte acaba de llegar —le señaló el mapache al jefe que caminaba en dirección a su oficina —ve con él.
—Gracias —se despidió Nick con un choque de puños, espero en la puerta por algunos segundos antes de reunir el valor que necesitaba, tocó y escuchó como le permitían el paso.
— Buenos días, Jefe —saludó Nick.
—Wilde, pasa, siéntate por favor —le pidió el puma —justo necesitaba llamarte, parece que hoy será tu última noche aquí, es una lástima, tu trabajo es muy bueno para ser sinceros.
—De eso también quería hablar con usted señor, necesito hacerle una petición —solicito el zorro
—Qué clase de petición? —preguntó el puma, vio como Nick suspiró y empezó a hablar.
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Judy caminaba hacia la cocina mientras estiraba sus brazos, Oliver pesaba cada día mas, ya no necesitaba cargarlo todo el tiempo como antes, pero las veces que el niño se aferraba a ella no le quedaba más que tomarlo entre sus brazos, luego de mucho batallar finalmente los niños estaban dormidos, este era su momento de paz en el dia.
Abrió al nevera buscando algo para tomar, pero sus orejas se alzaron al escuchar el timbre, miro el reloj eran más pasada las nueve de la noche, "¿quién seria a esta hora?" se preguntó, "tal vez solo sea mi imaginación" concluyó, pero otro sonido le confirmó que no se trataba de ningún producto de su imaginación, con un poco de molestia se dirigió a la puerta antes que volvieran a tocar y el sonido terminara por levantar a los niños.
—Ya voy, ya voy —hablaba en voz alta, abrió la puerta sin siquiera mirar antes de quien se trataba, quedo estática al ver a Nick frente a ella.
—Perdona por venir a esta hora sin avisar —el zorro habló primero.
—Los niños están dormidos, Nick —le recordó Judy, pero vio el gesto negativo en el rostro de su amigo que la desconcertó.
—No vine a verlos a ellos, no esta vez, ya sé que a esta hora están dormidos, yo... necesitaba de ti, Zanahorias —se notaba el nerviosismo en la voz del zorro —¿puedo pasar? hay algunas cosas que me gustaría hablar contigo.
Nick estaba muerto de miedo, sus piernas temblaban mientras estaba de pie viendo a la madre de sus hijos que no sabía que responder, tal vez era una mala idea venir a esa hora, pero ese era su intento desesperado por dar un paso, para recuperar a su familia, porque ella y los niños eran el hogar que siempre ha anhelado su corazón.
Continuará…
