Proyecto conjunto creado por Iva Ren y Cpbr15,
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Último capítulo: La decisión final.
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Judy yacía de pie sobre el umbral de la puerta, Nick estaba a la expectativa de alguna respuesta, la coneja solo abrió mas la puerta e hizo el gesto con la cabeza para dar a entender que pasara.
Nick avanzó algunos pasos y se dirigió a la sala, Judy cerró la puerta y bajó su mirada un momento, quería hacerse la fuerte, no quería desmoronarse o verse vulnerable ante él, pero su corazón latía con tanta ansiedad por la situación, que temia no poder controlarlo.
—¿De qué quieres hablar? —la coneja rompió el silencio, con un tono de voz serio.
El zorro tenía sus dedos entrelazados —hoy es mi último día aquí ― su rostro mostraba resignación
Las orejas de Judy se alzaron —Entonces ya te vas —comentó mientras avanzaba hacia él.
—Debo resolver ciertas cosas en Zootopia —anunció Nick mirándola.
—No veo porque me dices estas cosas, Nick, no tienes que explicarme nada —la coneja quería que ese zorro entendiera que ella no era nada de él.
Nick hizo caso omiso al comentario de Judy y decidió agarrar el valor para iniciar de nuevo la verdadera conversación, no más vueltas al asunto —recuerdas que el día que te pregunte, ¿si alguna vez me habías amado?
Claro que Judy recordaba ese momento, ¿cómo iba a olvidarlo? Si ese día él se casó con otra, respiro profundamente antes de responder —sí, lo recuerdo, ¿a qué viene eso? —indagó.
—Ese día no contestaste a mi pregunta —inquirió
—Porque estas recordándolo ahora Nick? —era claro que la coneja no quería tocar el tema.
—Porque tengo el derecho a saber —respondió Nick
—Ve al grano Nick —sugirió la coneja cruzándose de brazos
—Esto es respecto a nosotros y lo sabes —la interrumpió.
—Entre nosotros no hay nada más que dos hijos, Nick —contestó Judy mirándolo a los ojos.
—Eso lo sé — aseguró el zorro —y quiero estar en sus vidas.
—Y podrás ser parte de su vida tanto como quieras…
El zorro aprovechó ese comentario —¿Y en la tuya? —la volvió a interrumpir.
Judy lo miró algunos segundos, sabia a la perfección a lo que él se refería —Nick, tú ya tienes tu vida…
—Entiéndelo, Judy —el zorro se aproximó muy cerca de ella para tomarla de los hombros y mirarla a los ojos —mi vida está aquí —la apretujo ligeramente —mis pensamientos están contigo, con ellos, cada maldito minuto del día, solo son ustedes tres en mi mente, nadie más —refiriéndose a los niños.
La coneja miraba al zorro con seriedad, luchaba por no sacar ningún sentimiento, no verse convencida por sus palabras, no quería caer —eso no demuestra nada, igual te casaste.
—¿Eso es lo que no me perdonas? —Nick la soltó para alejarse un par de pasos —¿el que me haya casado con Lucy?
La coneja bajó su mirada al suelo, quería girarse y darle la espalda para poder dejar a sus ojos soltar algunas lágrimas de conmoción —no es fácil ver a quien amas casarse con alguien que no eres tu —lo dijo, sabía que se iba a arrepentir por lo dicho, pero ya lo hizo.
—¡Entonces sí! —el zorro se cruzó de brazos —sí, me amaste.
Judy lo miró —¡Sí! lo hice —respondió con un suspiro —pero eso ya no importa ahora.
—¡Me importa a mí! —dijo rápidamente volviéndose a acercar a ella —porque yo no he dejado de amarte.
—Nick no…
—¡No! déjame hablar —la interrumpió —te necesito —la tomó de las manos —no sabes la falta que me has hecho, como anhelaba ver a nuestros hijos, sé que fui un completo idiota al dejarte ir, pero aquí estoy ahora.
—¿Y qué? ¿Ya con venir hasta acá a decirme todo esto crees que todo estará bien? —Judy lo soltó y lo miro con un toque de desilusión fingida.
—¿Si? —contestó con incredulidad el zorro
Judy arqueó su ceja ante la respuesta de Nick.
—No, claro que no —se incorporó el zorro entendiendo que la coneja se estaba poniendo difícil —el punto es que estoy aquí porque quiero luchar por mi familia.
—Tu familia te aguarda en Zootopia, Nick, ahí estará Lucy que no tardará en darte hijos…
—¡Deja de meter a Lucy en esto! —el zorro se exasperó un momento —estamos hablando de nosotros, ¡ya entendí que cometí un terrible error al casarme con ella!
—Lo siento, pero es que no deberías estar aquí diciendo que quieres luchar por tu familia cuando estas casado, no entiendo ¿Qué quieres entonces de mí, Nick? —la coneja también empezaba a desesperarse y a alzar su voz
El zorro se acercó de nuevo a ella para tomarla de los brazos —¡TE QUIERO A TI! —exclamó, trago saliva y continuo ―A ti y solo a ti, Judy, entiéndelo de una vez por todas.
Judy lo miraba con los ojos sumamente abiertos, el contacto ocular que hicieron se prolongó algunos segundos, Nick no soportaba tenerla lejos, que ella fuera tan indiferente a sus palabras, sabía que esa coneja fingía, porque quería hacerse la fuerte si lo que sentía era bastante evidente, el zorro acarició la mejilla de Judy aun perdido entre sus ojos.
—Puede que tus palabras digan una cosa —continuó —pero tu corazón difiere de tus palabras —le sonrió —puedo sentirlo, Zanahorias, aun me amas.
—No sé qué te hace pensar eso —murmuró la coneja.
Nick podía sentir la rapidez de los latidos de ella, la tomó de la cabeza con ambas manos para acercarla a él, ella no opuso resistencia, pareciera que también estaba perdida entre sus ojos verdes, sus labios parecían hacer un roce ligero, ambos escuchaban sus agitadas respiraciones, sus frentes hicieron contacto.
—Permíteme un beso que pueda recordar —le susurró el zorro.
La coneja no dijo palabra alguna, cerró sus ojos para perpetuar el sabor de este contacto, sus labios y los de él hicieron contacto, era igual a como ella memoraba, finalmente pudo saborear otro profundo y suave beso de aquel zorro, esta vez no hubo obstinaciones, no había ese sabor a licor, no existirían amnesias, todo ese sentimiento reprimido estaba saliendo a la luz a través de aquel tacto, algunas lágrimas salieron de sus ojos, comenzó a rodear con sus brazos el cuello de Nick, a cada segundo la fricción se intensificaba, el zorro la abrazaba fuertemente de la cintura, ambos se vieron obligados a separarse para no quedarse sin respiración.
—No esperes que con esto todo vaya a cambiar —le susurró la coneja con los ojos cerrados aun perdida entre aquel beso.
—No esperaba que cambiara algo —le contestó el zorro acariciando su mejilla.
El zorro quiso acercarse para un segundo beso, pero el sonido de un llanto interrumpió la magia.
—Es Oliver —dijo Judy en voz baja Ambos se alejaron, Judy estaba por subir las escaleras —Creo que es mejor que te vayas, Nick —le sugirió la coneja
El zorro la contempló algunos segundos para nuevamente acercarse a ella —esta conversación no ha terminado, zanahorias —le sonrió mientras beso su frente —no te libraras de mi tan fácilmente.
Judy miró como el zorro tomó el pomo de la puerta para girarlo y salir, este dio un último vistazo a la coneja
—Por cierto, te mandaré la solicitud para darle mis apellidos a los niños —el zorro le dio una ligera sonrisa y cerró la puerta,
Judy se quedó estática algunos segundos y subió para atender el llanto de su hijo quien se calmó en sus brazos mientras se aferraba a su cuerpo, miraba por la ventana mientras arrullaba a su pequeño, pensativa en todo lo que había ocurrido, no tenía la menor duda de que amaba a Nick, ese beso solo había venido a sacar a la luz ese sentimiento que había estado intentando enterrar desde hacía un año.
Se recostó sobre su cama con su niño en brazos, este dormía apaciblemente, Judy acariciaba su suave pelaje con una sonrisa en su rostro, sin darse cuenta el cansancio se apodero de ella y terminó profundamente dormida, sumida entre sus ilusiones y deseos.
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Nick terminó lo que restaba de su turno, con Judy y los niños siempre en sus pensamientos, apenas dieron las 6 am y corrió directo a la estación para tomar el primer tren que se dirigiera a Zootopia, un nudo en la garganta se le formó de solo pensar que dejaba atrás a su querida coneja y a sus hijos, pero sabía que debía enfrentar la realidad, no deseaba seguir huyendo ni tampoco seguir fingiendo más.
El viaje se le hizo un tanto corto, tal vez era porque su mente estaba invadida por aquel beso tan cálido y lleno de sentimientos, pasaba sus dedos por sus labios recordando el sabor de Judy, una sonrisa salía de su rostro, tampoco tenía dudas, la amaba, la amaba demasiado.
Estaba consiente que no iba a llegar a tiempo para alcanzar a Lucy, así tan pronto arribo a la ciudad se dirigió directamente a la comisaria a entregar su reporte de sus dos semanas en Ciudad Praderas, y solicitó hablar con el jefe Bogo, no fue una plática larga, a decir verdad, fue una conversación bastante corta, una vez finalizada su labor en la comisaria, cerca del mediodía, salió caminando entre las calles, se dedicó a buscar algún abogado, no recorrió mucho cuando entro a un gran edificio de 5 pisos, llegó con la recepcionista y solicitó una cita.
Nick caminó por el pasillo y tocó la puerta un par de veces.
—Adelante —dijo una voz detrás de la puerta.
El zorro abrió la puerta y se encontró a un borrego sentado en su escritorio con un montonal de papeleo.
—Buenas tardes —saludó Nick —me dijeron que viniera con usted siendo especialista es casos de familia.
El borrego alzó su vista y dejó todo lo que estaba haciendo —Claro bienvenido y dime ¿en qué te puedo ayudar? —preguntó.
—Me dijeron que era un experto en este tipo de situaciones, realmente necesito una asesoría en estos momentos—comentó el zorro.
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Nick por fin había llegado a casa, eran pasadas ya las nueve de la noche, suspiró antes de poder girar el pomo de la puerta, estaba al tanto a quién iba a encontrar ahí, no estaba seguro si estaba preparado para verla, pero ya no quería seguir huyendo de su destino.
Entró sin avisar, dejó las llaves en la mesita de la entrada y avanzó unos pasos, atravesó la sala para llegar a la cocina y ahí estaba Lucy, tan sonriente y radiante, Nick tragó en seco, ella no tenía la culpa de nada, no había sido más que solo una víctima, tan dulce y comprensiva, poso una de sus manos sobre el respaldo de una silla.
—¡Oh estas aquí! —exclamó emocionada la zorra corriendo hacia el para abrazarlo.
Nick apenas pudo responder al abrazo, la zorra enseguida quería abalanzarse sobre él para besarlo, pero este la evadió girando su cabeza, solo se limitó a besar su frente.
—Pensé que estarías aquí cuando regresara del trabajo —le dijo con una sonrisa
—Había un par de pendientes en la comisaria —comentó el zorro pasándose las garras por la nuca.
—¿Tienes hambre? —preguntó Lucy —la cena casi esta lista.
—No, yo… —Nick tomó una bocanada de aire —bueno si…
—¿Que pasa cariño? —el rostro de la zorra lucía con preocupación.
Nick miró a la zorra, no podía siquiera mirarla a los ojos —solo estoy cansado —la tomó de su mano.
Ambos tomaron asiento en la mesa y comenzaron a degustar la cena, Lucy hablaba sin parar sobre su día, con su cara sonriente y con mucho entusiasmo, Nick apenas podía probar bocado, pensando siempre en Judy, su mente estaba muy lejos de ahí, ni siquiera escucho la pregunta de Lucy.
—¿Cielo? —volvió a llamarlo
Nick se incorporó —perdón, ¿qué decías?
—Que como te fue en Ciudad Praderas, ¿el ambiente es bueno?
El corazón se le encogió —si —respondió con un desaire —es bastante bueno.
"Es ahora o nunca Nick, tienes que hacerlo" se dijo a sí mismo —Judy se había trasladado allí —lo dejó salir.
La cara de la depredadora cambió por completo, hacía ya meses que no se tocaba el tema de Judy.
—¡Oh! —dijo con desgane, desvió su mirada —¿y como esta? ― dijo tratando de sonar amable.
—Bien —contestó Nick con un hilo en su voz —conocí a sus pequeños, son preciosos.
―Me imagino ―comentó Lucy queriendo acabar el tema en ese instante.
―Oliver, es bueno, especial ― las palabras se quedaban atoradas en su garganta.
― ¿En qué sentido?
―Lucy verás… Oliver es… es un zorro, igual que su padre ―el rostro de sorpresa y dolor se marcó en la zorra con las palabras de su esposo.
―Igual que tu―intuyó la depredadora, quien miró a Nick con el ceño fruncido mientras llevaba su mano para tapar el rostro de vergüenza, ese gesto se lo confirmó.
―Ellos no tienen la culpa de mis errores, de esto—refiriéndose a su matrimonio ―Son mis hijos y los quiero conmigo ―sentenció el zorro al tiempo que sacó el móvil para desbloquear la pantalla y se levantó de la mesa, se lo extendió a Lucy para que viera la imagen en la que el cargaba a los niños dormidos, ella se quedó estática varios segundos mirando aquella fotografía de Hazel y Oliver.
—Lamento mucho esto, yo no… —Nick rompió el silencio
—Supongo que… —Lucy lo interrumpió, las lágrimas querían salir de su rostro se levantó lentamente de la silla, bajó su mirada y suspiró —en el fondo lo sabía, algo dentro de mí lo gritaba, pero estaba totalmente ciega, no quería ver la realidad —el llanto se apoderaba de su voz.
―Perdóname ― le pidió Nick abrazándola por la espalda, Lucy se llevó las manos a su boca y se fue en llanto.
Quitó a Nick de un empujón logrando que este retrocediera unos pasos ―¡Me engañaste! ¿Cómo pudiste? Sabes lo que sufrí por el engaño antes, te lo conté, por eso fue que nos conocimos, ¿Por qué me haces esto a mí Nick? ¿Por qué? ¡eres un hipócrita! Tú y esa coneja, ¿Cómo diablos lo callaste hasta ahora? ― gritaba desconsolada.
―Lucy, permíteme explicarte, las cosas no son tan fáciles― suplicó Nick, pero sabía que el daño estaba hecho.
―¡Me importa un pito como fueron las cosas! Te acostaste con ella mientras estabas conmigo, ¡Eres un maldito infiel, igual que todos los machos! Me viste la cara de estúpida y yo caí, yo te creía ―las lágrimas no cesaban.
―Lucy, por favor.
―Porque te casaste conmigo si ella estaba embarazada de ti? ―dijo con seriedad ―porque permitiste que esto llegara así de lejos?
―Porque no lo sabía ―alzó la voz ―ella no me había dicho nada hasta hace dos semanas y ni siquiera me lo dijo, tuve que verlo para saberlo.
―Aun asi Nick ―lo miro con enojo ―me engañaste.
―Estaba borracho.
―Aun así, Nick ―lo interrumpió entre llantos ―¿dónde está ese amor que me declaraste el día en que nos casamos? ¡Todo fue una mentira!
―Lucy…
―Sabes lo mucho que te amaba ―le gritaba ―tanta ilusión que tenía que fuéramos a esa clínica para poder concebir un hijo.
―Entiende no sabía que…
―No Nick! ―lo volvió a interrumpir ―no digas nada más! No quiero escucharte, lo arruinaste todo ―estaba envuelta en tristeza y frustración ―solo… ―suspiró ―solo vete Nick…
―Lucy, por favor, tenemos que hablar esto con calma…
― ¡QUE TE LARGUES HE DICHO! ¡NO QUIERO VOLVER A VER TU CARA EN MI VIDA! ―se quitó el anillo y se lo tiró en la cara, todo el dolor y el enojo estaba hablando por ella.
―Lucy…
― ¡MALDITA SEA QUE TE LARGUES DE UNA BUENA VEZ! ―la zorra fue hasta la puerta y la abrió para él ―asegúrate no volver a aparecer nunca más por aquí Nick.
Nick visualizó el semblante tan deprimente que mostraba la zorra, totalmente abatida y destruida por dentro, no quiso mover más las turbias aguas de la situación.
No le quedó más que tomar la misma maleta con la que llegó y salir sin poder decir alguna otra palabra, tan pronto puso un pie afuera la puerta, se cerró de golpe, podía escuchar el llanto desgarrador de Lucy desde el otro lado, ella no merecía esto, lo sabía, pero nada cambiaria las cosas entre los dos, el vínculo que los unía se quebró esa noche.
Nick encaminó su rumbo al único que sabía a pesar de un mal genio podría recibirlo esa noche, Finnick, seguro el zorro del desierto le señalaría una y otra vez "te lo dije".
―Estas jodido ―le reprendió Finnick ―no vengas a joderme a mí.
―Ya lo sabe ―le dijo el zorro.
La cara de Finnick cambio y descruzo sus brazos, ambos caminaron a un bar cercano.
―Porque tardaste tanto en decírselo? ―le preguntó el zorro rubio
―Por cobarde ―contesto Nick queriéndose embutir toda la botella de tequila.
―Tranquilo viejo ―el rubio le arrebató la botella ―te quiero consciente.
El zorro pelirrojo reposó sus brazos en la mesa, visualizó el lugar, era parecido al restaurante en donde conoció a Lucy, nada alentador.
―Como sea ya fui a ver al abogado para solicitar el divorcio ―Nick se pasó las manos por la cabeza.
―Crees que ella quiera firmarlo? ―indagó Finnick.
―Qué sentido tendría seguir casados? ―suspiró ―está furiosa no puede negarse, dijo que no quería volver a verme.
―Tal vez por coraje no querrá dejarte el camino fácil ―el rubio estaba metiendo demasiada cizaña, pero conocía a las mujeres mejor que su amigo pelirrojo, las mujeres pueden ser bastante complicadas en ese aspecto ―una mujer despechada puede destruir tu vida.
―No llames a la mala suerte, viejo ―le respondió Nick.
―Como sea, tendrás que resolver ese asunto y rápido ―le incito el rubio.
―Por ahora me soportaras contigo algún tiempo en lo que se resuelve ese problema.
―Y yo tengo que pagar los platos rotos ―se burló Finnick.
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Pasaron unas tres semanas desde la separación de Lucy y Nick, no se habían visto las caras ni escuchado sus voces desde entonces, ni llamadas ni textos, ni disculpas del uno al otro, ni reproches ni reconciliación, solo una cita del abogado de Nick para proceder con la firma del divorcio, Lucy no opuso resistencia ni negación, ¿qué caso tendría retener a ese depredador si no la amaba a ella?
Ambos se encontraban sentados en la oficina, ninguno decía palabra alguna, no se miraban, el abogado les especifico todo el documento y les entregó una pluma, Nick firmó el papel, sin mostrar emoción alguna, a diferencia de Lucy que lo hizo con total seriedad, seguían sin cruzar palabras, después de escuchar al hombre que los había divorciado, la zorra se levantó y se giró hacia Nick.
―Espero que sean muy felices juntos ―le dijo con seriedad y una pizca de sarcasmo.
Eso fue lo último que escuchó de la depredadora para después mirarla retirarse de la oficina y no volver a verla jamás.
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Algunos días después…
Judy llegaba luego de una extenuante jornada de trabajo y disfrutar con los niños en el parque, desde que caminaban era más difíciles controlarlos, en especial por ser dos, Hazel estaba dormida, mientras Oliver balbuceaba palabras sentado en el coche, la coneja temia por que levantara a su hermana.
― ¡Apá! ― exclamó el pequeño zorro moviéndose de la emoción.
La coneja quedo impresionada por la felicidad que mostraba su hijo, miró al frente para darse cuenta que Nick yacía sentado en la puerta de la casa con una maleta a su lado.
El zorro le saludó moviendo su mano, mientras se levantaba hasta llegar a ellos que se encontraban a unos dos metros de la puerta
―Hola― saludó Nick primero.
―Apá, Apá ―repetía el pequeño Oliver con sus brazos extendidos indicando que lo cargaran, cosa que su padre hizo al instante, para luego hacerle algunas cosquillas.
Judy aún no cabía de la impresión, en esas semanas no había sabido nada de él.
― ¿Todo bien? ―preguntó temerosa.
― ¡Excelente! ―dijo con una sonrisa ―he resuelto todos mis asuntos en Zootopia, ahora mi vida será tal como la imaginaba.
― ¿Te mudaras aquí? ―preguntó la coneja viendo la maleta a lado del zorro.
―Sí ¿sabes? A decir verdad, me gustó mucho la ciudad, pedí un traslado permanente y Bogo era demasiado feliz con la idea de no tener que soportarme, así que ¡aquí me tienes!
―Debemos buscarte un lugar para que puedas vivir ―comentó la coneja por inercia.
―Estoy en casa Judy, mi hogar es al lado de la hembra que amo y mis hijos, no quiero ni necesito ir a ningún otro lado.
La coneja sintió unos enormes deseos de llorar por aquellas palabras, suspiro para calmarse mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas ―Nick … yo ―pero este la interrumpió antes.
―Solo dime que aún me amas, así como yo te amo tanto torpe coneja, lo he dejado todo por ti y lo haría de nuevo, sé que debí haberlo hecho mucho antes, perdóname por eso, pero aquí estoy, lo que sea, con tal de estar a tu lado y el de mis niños, ustedes tres, lo son todo en la vida para mí― le comentó mientras acariciaba su mejilla, sintió como la lágrima hacia contacto con sus dedos, se apresuró a secarla.
―¡Claro que te amo! ―confesó Judy después de tanto tiempo ― Te he amado desde el instante en que nos conocimos, aún recuerdo ese momento Nick, fue tan común y aun así supe que tu serias demasiado importante para mí, aun lo eres y estoy segura que no cambiará nunca por mucho que pase el tiempo, te amo, te amo tanto zorro astuto ― el pelirrojo selló su boca contra la de ella llevado por la dicha de las palabras que acababa de escuchar.
La fricción de sus labios desprendía todo el amor guardado durante tanto tiempo, tuvieron que separarse por los sonidos de molestia del pequeño Oliver que había quedado en medio de los dos, pronto el pequeño comenzó a llorar, mientras su padre intentaba calmarlo, el grito levantó a su hermana y Judy se apresuró en cargarla
Ambos tenían en brazos a uno de los niños, con el brazo que les quedaba libre se tomaron de las manos, mirándose a los ojos que ahora guardaban la complicidad entre los dos .
― Bueno, hora de entrar y…
―Antes de entrar a la casa… ―la interrumpió el zorro ―hay algo que debemos dejar claro ―decretó Nick mientras metía una de sus manos a su bolsillo y se arrodillaba con el niño en brazos frente a ella.
―Nick? ―la coneja no estaba preparada para lo que se avecinaba, sus ojos se llenaban de lágrimas al ver el hermoso anillo que estaba en las manos del zorro.
―Prometo que ahora la boda que debes planificar será la nuestra ―le sonrió de lado.
Los padres se regalaron una sonrisa, Judy soltaba algunas lágrimas de felicidad, asintió y extendió su mano para que el zorro colocara el brillante anillo en su dedo,
―No habrá vuelta atrás después de esto, tesoro ―le advirtió.
―No lo olvidarás en la mañana, ¿cierto? ―se burló la coneja.
―No ―sonrió el zorro ―nunca olvidaré este día.
La presa y el depredador se unieron en otro beso, sus frentes permanecieron juntas unos segundos, se regalaron la mirada más llena de amor que pudiesen haber brindado a alguien, una sonrisa se dibujó en sus rostros. Judy tomó a Hazel y tomó la mano de Nick, quien tenía a su hijo en el otro brazo, los cuatro entraron a casa, cuando la puerta se cerró, la familia Wilde-Hopps finalmente estaba reunida.
Fin.
Hemos llegado al final del viaje, queremos agradecer a todos y cada uno de ustedes quienes se tomaron su tiempo en leer cada capítulo, en dejar algún comentario. Lo apreciamos en serio, significa muchísimo para nosotras, lamentamos romper sus corazones en los momentos crueles, pero ya ven que todo salió bien, Esperamos que les haya gustado y que lo sigan recomendando a sus amigos.
Y si se quedaron con más ganas de Nicudy, queremos invitarlos a leer más fics de Zootopia aquí en el perfil de Cindi con Vínculos irrompibles y en el perfil de Iva Ren con Acuerdo perfecto, que también prometen romper sus corazones y hacerlos sufrir :p
De nuevo muchísimas gracias, los queremos.
Atte. Cindi e Iva Ren
