GUANTES NEGROS PARA MANOS BLANCAS
NOTA DEL AUTOR – Tengo que daros un aviso importante.
Aquí termina otro "arco argumental"; en el próximo capítulo ya regresaríamos con la perspectiva de Mikasa. Llevo algún tiempo dándole vueltas a la idea y creo que, teniendo en cuenta lo que sé que va a pasar después, desde un punto de vista narrativo, esto es lo más conveniente para la historia.
Otra razón es que, bueno… Me temo que ha acabado pasándome lo mismo que con "Catarsis": estoy un poco quemado. Cada vez me cuesta más escribir los capítulos de "Guantes negros", prácticamente tengo que pelearme con cada palabra hasta lograr ponerla en el papel y luego en la pantalla.
Es un pequeño infierno, para alguien que quiere escribir una historia: intentarlo con todas tus fuerzas… y ver que aun así no es suficiente.
No sé qué haré para recuperar la inspiración. ¿Bastará con cambiar de perspectiva? ¿Debería tomarme un descanso? ¿Quizás terminar alguno de mis viejos fics? Una vez más, no lo sé.
"Qué será, será… el tiempo lo dirá."
Gracias a todos por venir. Vuestro interés, en parte, es lo que me ha permitido llegar hasta aquí.
Así que gracias… y adiós.
CAPÍTULO 27 – BUENAS INTENCIONES
Publicado el 22 de octubre de 2016, con una extensión de 1.762 palabras.
Y antes de que Armin pudiese decir nada más, Sasha le dio un beso en la frente.
Fue algo repentino; más tangible, más sonoro, que el leve aleteo de una mariposa.
Sus labios se posaron apenas un instante; una sensación cálida y ligeramente húmeda, agradable, que aún permaneció durante varios segundos después de separarse.
Todo ocurrió muy deprisa; y sin embargo, por un momento, a Armin le pareció que el tiempo se detenía…
Naturalmente, el hechizo no tardó en romperse.
Porque Sasha enseguida se dio la vuelta, girando sobre sí misma, y salió disparada escaleras abajo, casi derribando accidentalmente a Armin de un golpe con la enorme bolsa de bocadillos.
El chico creyó oír que su compañera, al desaparecer por aquella esquina, dejaba escapar un gritito de entusiasmo; algo así como una especie de "wiiiii"…
Sonrió ("seguro que parezco un tonto"), acariciando con suavidad la piel donde habían reposado aquellos labios.
"Sasha… Sasha me ha dado un beso. En la frente… Pero en fin, me ha besado. Y habrá sido cosa del momento, y de que ella simplemente es así de emotiva, siempre tan afectuosa… Seguramente lo habrá hecho sin pensar, sin darle más importancia de la que tiene, nada más que un beso en la frente… Pero en fin, me ha besado."
Y al mismo tiempo, una parte de Armin pensaba que no le importaría acostumbrarse a aquello.
"Es increíble la rapidez con la que puede cambiar de ánimo, en un abrir y cerrar de ojos… Hace un momento estaba al borde de las lágrimas, ahora casi se ha ido saltando de la alegría… Se cae cada dos por tres, pero enseguida vuelve a levantarse… ¡Ya quisiera yo tener tanta energía!"
Se pasó de nuevo los dedos por la frente; el mismo punto en el que aún sentía su calidez.
"Sasha es como… fuego. Estando cerca, no dejas de notar el calor de sus llamas. Me pregunto si…"
–¿Armin?
Y de repente, por alguna razón, el muchacho de ojos azules sintió frío; hacía ya un rato que no oía la voz de su mejor amigo.
"De hecho, ahora que lo pienso…" Armin se dio la vuelta, tragando saliva con aprensión. "No ha dicho ni una sola palabra, en todo el tiempo que he estado hablando con Sasha."
Aquella noción no contribuyó, precisamente, a disipar su creciente nerviosismo; y cuando volvió a mirar a Eren, el mal presentimiento se hizo todavía más intenso.
Porque aquellos ojos grises le contemplaban como si fuese un extraño.
"Los dos somos amigos desde la infancia. Ninguno de nosotros tendría que mirar así al otro."
Armin se consideraba un experto, a la hora de interpretar las distintas expresiones del moreno; un ceño fruncido podía significar muchas cosas, en función de las sutiles diferencias.
Ahora, por ejemplo, desde el otro extremo de las escaleras y a pesar de la oscuridad, se veían contraídas sus facciones en la mueca que normalmente reservaba para situaciones con las que no estaba de acuerdo; haciendo quizás todavía un esfuerzo para intentar comprender mejor lo que pasaba.
Armin iba sintiendo una vaga sensación de culpa, que por alguna razón le resultaba familiar. También notaba cada vez más inquietud, por el hecho de que su amigo no había vuelto a pronunciar palabra, algo muy poco habitual en él; no solía tener pelos en la lengua, casi nunca dudaba en decir lo que pensaba. Que ahora en cambio estuviese callado… no auguraba nada bueno.
La tensión de aquel silencio siguió creciendo hasta que ya no pudo soportarlo más.
–¿Qué es, Eren? –preguntó al fin Armin, sin evitar que se reflejase cierta irritación en su voz–. Lo que sea que tengas que decir, dilo de una vez.
Cualquier otra persona seguramente se habría molestado con aquel tono, pero el chico de ojos grises no era "cualquier otra persona". Eren estaba casi siempre, no con los nervios, sino con la rabia a flor de piel; y quizás por eso, lo que sentía era más bien respeto, las pocas veces que el rubio también se dejaba llevar por la ira.
Del mismo modo que cualquier otra persona seguramente habría respondido: "Ah, tranquilo, no pasa nada, no tiene importancia…"; al moreno, en cambio, aquello le sirvió para terminar de decidirse.
–Lo has llevado bastante bien –dijo Eren; su tono era neutro, su expresión seria–. Seguro que con esto Sasha ya no pone ninguna pega para ayudarnos.
–¿Acaso te ha molestado que actuara por mi cuenta, sin consultarlo antes contigo? –Ahora quien frunció el ceño fue Armin; una parte de él esperaba que simplemente se tratara de eso… y al mismo tiempo temía que fuese lo contrario.
Aun sin saber del todo en qué consistía, aquel temor ya se iba asomando a su subconsciente; y recordó la inquietud, la sensación de culpa vagamente familiar…
–Es sólo que, bueno… –Eren pareció buscar por un instante las palabras–. Antes criticabas a Ymir por abusar de Sasha, y ahora tú…
Armin sintió encenderse de pronto algo dentro de él; y pese al claroscuro de las escaleras, por un momento lo vio todo rojo.
"¿Con qué derecho me mira desde arriba? ¿¡Cómo se atreve a juzgarme, comparándome con esa…!?"
Y por un momento, se sintió como un auténtico demonio.
–¡YO NO…!
Su voz resonó con tanta fuerza que Armin casi saltó del susto. "¿Ése soy yo?" Sin embargo, aquello no apagó el fuego de su ira; sólo lo mitigó un poco.
–Yo no me parezco en nada a Ymir –continuó en voz ya más baja–. ¿Me oyes? ¡En nada!
A todo esto, Eren se había limitado a fruncir más el ceño, observando a su amigo en silencio; y Armin, sin poder evitarlo, rellenó aquel vacío con todo tipo de dudas y recriminaciones dirigidas contra sí mismo.
"¿Acaso no tiene él razón? Ahora he sido yo, y no Ymir, quien casi ha hecho llorar a Sasha. Ni siquiera necesitaba complicarme tanto, podría haber conseguido su ayuda de manera mucho más sencilla… y menos cruel. ¿Qué me está pasando?
"¿Acaso me meto con Sasha por el mero hecho de ser ella y no otra persona? Alguna vez he leído que quienes sufren abusos luego tienen más probabilidades de convertirse en abusones. Todas esas veces que los matones de Shiganshina me insultaban y me golpeaban… ¿Es eso? ¿He degenerado yo también hasta ese nivel, hasta el punto de meterme precisamente con quien sé que no se va a defender? ¿Y desde cuando considero el 'es que los demás también lo hacen' como una excusa válida? Entonces no sólo me he convertido en un matón, sino encima en uno bien patético… Me doy asco."
Armin se llevó las manos a la cabeza, metiendo los dedos entre los rubios cabellos de sus sienes; miraba ya sin ver, abrumado por una especie de aprensiva desesperación. Se dio la vuelta…
Y de repente se encontró con Sasha, o más bien su cara, a apenas unos centímetros de la suya.
Armin no gritó… pero poco le faltó para hacerlo, y de paso salir disparado hacia atrás, saltando de la sorpresa todo aquel tramo de escaleras.
"Je, sería ridículo caer así de repente en brazos de Eren…"
Y sin embargo, preferiría mil veces aquel ridículo a sentirse de nuevo tan repugnado consigo mismo.
Sasha tendría todo el derecho a estar enfadada, después de lo que él le había dicho; pero en vez de eso, la muchacha prácticamente resplandecía, rebosando aún la misma alegría y vitalidad que antes.
–¡Ya está! –exclamó con entusiasmo la chica de Dauper, dedicándole una amplia sonrisa a su compañero; sus dientes brillaban incluso en aquella penumbra–. Al final he logrado guardar por lo menos la mitad de los bocadillos.
Armin levantó una ceja, escéptico; miró a la cazadora, de arriba abajo, sin que le pareciese ver nada abultando demasiado o asomando por debajo de su abrigo pardo.
"Lo disimula bastante bien…"
Luego se dio cuenta de que examinar así a su compañera, y más aún tan de cerca, podría interpretarse en otro sentido completamente distinto; la idea le hizo sonrojarse un poco.
Sasha, naturalmente, seguía pensando en la comida que había conseguido "rescatar".
–Je je, supongo que siempre salgo preparada, por si acaso… –la joven se pasó una mano por la nuca, ligeramente avergonzada y orgullosa al mismo tiempo de su pequeño logro–. Como no tenía suficientes bolsillos, he utilizado varias bolsas y cordeles que suelo llevar conmigo.
Armin se limitó a asentir con la cabeza, todavía asombrado por lo ingeniosa que podía llegar a ser su compañera.
"Para lo que le interesa, claro."
Sin embargo, la cazadora confundió aquel estupor con incredulidad, tomándolo casi como una afrenta personal.
–¡No miento! Lo que digo es verdad. Si quieres te enseño…
Hizo el gesto de abrirse el abrigo… y Armin, quizás por una mala jugada de su subconsciente, la detuvo en el acto; sujetándola de nuevo por los hombros, con una mano a cada lado.
–No hace falta, Sasha. En serio. Te creo.
A pesar de su voz tranquila y serena, sentía como si hubiese un pequeño incendio en sus mejillas.
"¿Pero qué me pasa hoy? Menos mal que las escaleras están oscuras…"
Sus compañeros no parecieron darse cuenta; y si lo habían visto, tuvieron el detalle de no comentar nada al respecto… ni siquiera Sasha, que seguía justo allí delante, pensando en lo suyo y haciendo las cosas a su propio ritmo, de una manera que a veces sólo ella entendía.
–¡Hola, Eren!
–¡Vaya! ¿Ahora me saludas? Pues llevo aquí un buen rato…
El moreno se cruzó de brazos y refunfuñó algo, pero tampoco estaba de tan mal humor; incluso torció los labios, en una leve sonrisa.
Sasha parpadeó un par de veces, ligeramente confundida, sin decir nada más… y por un momento, se hizo el silencio; no necesariamente incómodo, aunque sí un poco raro. Armin, por su parte, aprovechó aquella oportunidad para poner en marcha la siguiente fase de su "plan".
–Bueno… –retiró las manos y dejó libre a su compañera; ahora fue él quien se rascó la nuca–. ¿Qué tal si nos vamos ya, antes de que nos descubran?
Eren asintió con un gruñido. Sasha, en cambio, miró al rubito con especial intensidad… y un brillo hambriento en sus grandes ojos castaños.
–Oye, Armin… –de pronto parecía muy seria–. ¿Crees que guardan la carne en la misma planta donde duermen los oficiales?
Y de repente, por alguna razón, el chico sintió un escalofrío. Tragó saliva lentamente, pensando con cuidado en lo diría a continuación.
"Es insaciable… ¡y ambiciosa!"
–Je, quizás en otro momento… –sonrió–. Venga, salgamos de aquí.
