Me alegro mucho de que os parezca interesante la historia. La verdad es que no estaba muy segura de ella cuando la empecé, pero creo que no está saliendo demasiado mal. Harry está más calmado, sí, pero es normal, no solo por la guerra sino también por lo que pasó después. Bueno, eso ya se verá más adelante. Lo de acceder a la mente, bueno, después de tener a Snape, Voldemort y probablemente Dumbledore accediendo a su mente cuando querían, me pareció que Harry haría lo posible para que algo así no se repitiera, ¿no? Además, si el profesor lo supiera todo, dejaría de ser tan divertido sorprenderlo. Ciertamente a los X-Men les quedan todavía muchas sorpresas y no solo a los X-Men, quizá en algún momento aparezcan los Vengadores y se sorprendan también. Solo espero que la historia no acabe decepcionándoos.

Capítulo 2

Harry sonrió, satisfecho de haber convencido al profesor de que le permitiera pagar por su alojamiento. Había tardado un buen rato y necesitado todos los argumentos a su disposición.

Incluso había llegado a pensar en ahorrarse toda esa discusión quedándose en su propia casa, pero intuía que el profesor se había dado cuenta de que eso era lo que haría si seguía negándose a aceptar su dinero y había cedido.

— ¿Seguro que no quieres asistir a las clases?

—No, gracias, profesor. Mi nivel de estudios en las materias que ustedes ofrecen sería el equivalente al de un niño de once años y necesitaría estudiar todo lo anterior para poder ponerme al día con su escuela. Pero gracias por la oferta, si cambio de idea le avisaré.

— ¿El nivel de un niño de once años? ¿Es que en tu mundo no hay escuelas?—preguntó Tormenta con preocupación.

—Oh, sí que las hay, yo mismo asistí a una de las más antiguas y prestigiosas. El caso es que allí no estudiamos las mismas cosas que los muggles, no las necesitamos. Tenemos asignaturas especiales para habilidades que solo nuestra especie es capaz de usar. Todo es demasiado diferente para que la ciencia pueda servir de mucho.

— ¿Y por qué estudiáis como los… muggles hasta los once años, entonces?—indagó Jean.

—Oh, eso. No todos nacen en ese mundo y no preguntéis, por favor, no voy a decir nada de eso por ahora.

— ¿Y podemos saber qué asignaturas estudiáis?

—Quizá en otro momento, profesor.

—Muy bien. Si cambias de idea, podrías recibir clases privadas para ponerte al día con lo que necesites.

Harry asintió con la cabeza e imitó al agente Coulson cuando este se puso de pie.

—Bueno, señor Potter, si necesita cualquier cosa, solo tiene que llamarnos. Ha sido un placer conocerlo y, le agradecería si me avisara para venir cuando haya decidido contarles su historia.

—Por supuesto, yo sé muy bien lo fascinante que mi mundo puede ser y no me atrevería a negarle escuchar hablar de él. —Asintió con comprensión. —Y, por favor, llámeme Harry.

El agente asintió y, tras despedirse de todos, salió. El profesor les indicó de nuevo a Logan y Tormenta que le mostraran su habitación y Jean y Scott salieron para hacer algo por el profesor.

— ¿Te importa si me quedo estas dos plantas, Harry? Tengo una especie de invernadero en el ático y me encantaría poder añadirlas a mi colección. —Pidió Tormenta.

—Claro, los Narcisos Pitantes no son peligrosos y no tienen ningún cuidado especial, excepto que debes ser muy cuidadosa con ellos. Trata de no golpearlos o cualquier cosa que pueda hacerles daño o pasaremos un mal rato. —Instruyó antes de que los recogiera de la mesa.

Harry siguió a sus guías en silencio, almacenando la información sobre los lugares por los que pasaban. No tardaron en cruzarse con un grupo de niños que volvían de los jardines y se lo quedaron mirando.

—Es un mundo muy interesante del que vienes. —comentó Ororo.

—Sí, sí que lo es. —coincidió con un pequeño suspiro de añoranza.

— ¿Por qué lo has dejado si es tan maravilloso?—preguntó Logan con sarcasmo al final de la pregunta.

—Eso es… complicado. —respondió algo reticente mientras se pasaba la mano por el pelo.

Logan bufó, pero no dijo nada más. No tardaron en llegar al tercer piso, donde los profesores y huéspedes tenían sus cuartos, y a su habitación.

Era amplia y acogedora, lo que no sorprendió a Harry teniendo en cuenta que así era el resto de la casa. Logan y Tormenta lo dejaron para que pudiera deshacer el equipaje con tranquilidad y le dijeron que podía preguntar a alguien por la cocina si tenía hambre.

Cuando se quedó solo, se dejó caer en la cama. El lugar era muy agradable y descubrió con sorpresa que se alegraba de quedarse. Fue entonces cuando se acordó de que, de todas formas, tendría que ir a casa de vez en cuando.

Después de la guerra había descubierto que tenía varios familiares. Hedwig había sido el primero, pero ella había muerto durante el episodio de los siete Potter.

Cuando los bloqueos que Dumbledore había colocado sobre su magia al nacer se deshicieron, Harry había sentido varios nuevos vínculos familiares.

Debido a que eran familiares, había tenido que traerlos con él. El cariño que se transmitía mediante el vínculo era tal que no habría podido dejarlos aunque quisiera. Habría sido como dejar una parte de sí mismo en Inglaterra.

Ese había sido el motivo por el que había alquilado una casa a las afueras de Nueva York y la había protegido de visitantes indeseados.

Algunos eran animales grandes e incluso peligrosos si querían serlo. No habría sido agradable volver de un día de compras y darse cuenta de que se habían comido a un desafortunado muggle.

Suspirando, se levantó y estiró. Tendría que hablar con el profesor la próxima vez que lo viera para decirle que pasaría los fines de semana fuera y que se iría a casa durante una hora cada día para alimentar a sus mascotas.

Decidiendo que sería mejor si bajaba a buscar la cocina y comía algo, salió de la habitación y bajó por las escaleras hasta el primer piso, donde Ororo le había dicho que estaba una de las cocinas.

Por el camino se encontró con chico de pelo rubio oscuro y ojos azules y se acercó para preguntarle si podía indicarle el camino a la cocina.

—Oh, claro, es por aquí. Yo también iba hacia allí, si quieres puedes acompañarme.

—Gracias. Me llamo Harry.

—Bobby, pero por aquí también me conocen como Iceman. —se presentó el joven.

— ¿Tiene algo que ver con tu habilidad mutante?—preguntó Harry al recordar el nombre de Ororo y que Logan también tenía algo en común con su alias.

—Sí, puedo controlar el hielo. Ya sabes, convertir el agua en hielo, el hielo en agua… Esas cosas. —respondió sonriendo.

—Vaya, esa es una habilidad útil. ¿Te importaría enseñármela en algún momento?—Preguntó de nuevo, su curiosidad sacando lo mejor de él.

—Claro. De todas formas esta noche tendrás una exhibición de poderes. Todos te pedirán que muestres el tuyo y tratarán de impresionarte con el suyo.

Harry sonrió encantado y habló un poco con Bobby sobre lo que solían hacer por allí en su tiempo libre. No tardaron en llegar a la cocina donde Bobby le confesó que no se le daba muy bien cocinar y Harry se ofreció a preparar algo para los dos.

Al final preparó algo de chocolate caliente para los dos porque todavía quedaba un rato para la comida y se sentaron a hablar en los taburetes de la isla.

—Entonces, ¿cuál es tu poder?—preguntó Bobby también con curiosidad.

—Yo no tengo un solo poder. Puedo hacer muchas cosas. —respondió dubitativamente.

— ¿Qué quieres decir?

— ¿Qué te parece si le preguntas al profesor Xavier lo que sabe sobre mí y esta noche te hago una demostración?

—Está bien. —murmuró Bobby cada vez más intrigado con el nuevo chico.

Harry le sonrió ampliamente y siguieron tomando el té en un cómodo silencio.

XXX

Logan caminó en silencio hasta su habitación y se dejó caer sobre el colchón con un gruñido.

El chico nuevo era un misterio y a Logan no le gustaban los misterios, porque significaban que no tenías toda la información y eso era peligroso. Pero por algún motivo, la idea de conocer los secretos de este joven le seducía.

El mundo del que venía también parecía fascinante, por mucho que le costara admitirlo. No iba a fingir que no creía al chico en eso, ya había dado pruebas de que era cierto. ¿Qué más cosas escondería ese mundo tan diferente del suyo?

Se había sorprendido de que S.H.I.E.L.D. hubiera enviado alguien allí y había esperado algo espectacular. Después de lo que le había hecho a Cíclope, no estaba decepcionado.

Su edad también lo había desconcertado. No parecía tener más de veinte años. ¿Qué había hecho alguien tan joven para llamar la atención de S.H.I.E.L.D.? Pero de todas formas, solo había que fijarse en Spiderman.

Era evidente que desprendía poder y había demostrado que no solo lo tenía sino que sabía controlarlo.

Tenía un aura de confianza en sí mismo e inocencia que atraía, pero nada de eso encajaba con sus ojos.

Cuando sus ojos se habían encontrado por primera vez, lo había desconcertado no solo el poder y la confianza que reflejaban, sino también la tristeza y el dolor que había en ellos. Eran los ojos de alguien que ha vivido mucho tiempo y ha visto demasiadas cosas. Los ojos que él relacionaba con los soldados y con la guerra, no con los niños.

¿Cómo podía tener alguien tan joven unos ojos así?

El chico era un misterio y Logan sabía que, esta vez, disfrutaría de resolverlo.

—Logan, el profesor quiere vernos en el estudio. —Avisó Jean desde el otro lado de la puerta.

—Voy. —gruñó levantándose de nuevo de la cama.

Sacó un cigarro y lo encendió antes de abrir la puerta y saludar a Jean. Caminó a su lado en silencio e ignoró sus preguntas sobre lo que pensaba del chico nuevo. Probablemente era lo que iba a preguntarles Charles.

Llegaron a la primera planta encontrándose solo con un grupo de chavales que iban al jardín y agradeció que fuera fin de semana y no tuviera que dar "clases" antes de entrar en el estudio del profesor.

—Logan, Jean, sentaos.

Jean tomó asiento junto a Tormenta, que ya estaba allí, y Lobezno se apoyó contra la pared contraria a Cíclope.

— ¿Qué os ha parecido nuestro invitado?

Logan estuvo a punto de soltar un bufido. Había acertado en el interés del anciano al reunirlos.

—Parece educado e inteligente. —Dijo Tormenta. —Yo creo que podría ser una compañía agradable y me gustaría mucho aprender cosas de su mundo. Me tiene muy intrigada.

A su lado, Jean asintió.

—Se comporta de forma madura para su edad. Y parece poderoso. Es cierto que me cuesta creer que haya otro mundo oculto entre nosotros sin que nadie se dé cuenta, pero viendo lo que hemos visto… bueno, yo le creo.

— ¿Scott?—preguntó el profesor mirando a su antiguo alumno.

—Estoy de acuerdo con Jean, parece poderoso. Es… diferente de lo que estamos acostumbrados a encontrarnos. —Añadió algo reticente.

El profesor asintió lentamente y miró a Logan, esperando a que diera su propia opinión.

—Parece un buen chaval, supongo. —Concedió sacándose el cigarro de la boca. —Me pareció alguien muy curioso, la verdad.

— ¿Y eso por qué?—preguntó el profesor con una sonrisa.

—Porque es lo bastante curioso para ir a una escuela de mutantes solo para conocerlos.

—Podría ser simplemente una petición de S.H.I.E.L.D. —Contradijo Scott.

—Si es así, al chaval no parecía molestarle en absoluto.

—Eso es cierto, Logan. ¿Algo más?

—Parecía saber lo que decía cuando hablaba de pelear. —Añadió encogiéndose de hombros.

El profesor asintió lentamente de nuevo, meditando.

— ¿Qué viste en su mente, profesor?

—Nada, Scott. Y no, no era por falta de intentarlo. Ni siquiera podía sentir su mente, es por eso que me sorprendió cuando entró. No sabía que él estaba ahí.

Ni siquiera Logan pudo ocultar su sorpresa ante esto, aunque él tenía un aspecto más bien divertido por el hecho de que alguien pudiera ser indetectable para Charles. En vez de alarmarlo como debería haber hecho, lo atraía aún más.

— ¿Y qué piensas tú de él, profesor?—Preguntó Jean cuando se hubo recuperado de la sorpresa.

—No estoy seguro. Harry parece un buen chico, educado, curioso y amable, como habéis dicho. Pero también parece saber mucho más de la vida de lo que debería alguien de su edad.

Todos asintieron, habiendo pensado lo mismo cada vez que lo habían mirado a los ojos.

—Me he puesto en contacto con el director Furia para preguntarle sobre nuestro joven invitado, pero no me ha dicho mucho. Solo que Harry fue el que pidió poder conocer la escuela, aunque no supuso problema para ellos porque esperan que se familiarice con los poderes que trabajan para la agencia. —Explicó el profesor. —También me confirmó que todo lo que Harry nos ha contado hoy sobre su mundo es cierto. Por desgracia no ha querido dar más información. Lo único que Furia ha dicho sobre él es que Harry tiene una historia mucho más sorprendente que las nuestras, pero está en sus manos decidir cuándo y a quién contársela. Tendremos que esperar a que Harry decida hablarnos de él y su mundo.

El profesor esperó unos segundos para que tuvieran algo de tiempo para absorber la información y las implicaciones de esta antes de hacer una última petición.

—Me gustaría que compartierais un poco vuestros gustos y poderes con Harry. Quiero que se sienta cómodo con nosotros. Quizá si se da cuenta de que realmente somos de confianza, decida contarnos algo más.

Scott pareció ser el más sorprendido de todos y cuando salió, tenía una expresión pensativa. Logan estuvo a punto de hacer un comentario sobre su cabeza echando humo de tanto esfuerzo, pero decidió que ya se había divertido suficiente a su costa por un rato.

Nunca dejaría que olvidara lo ridículo que estaba colgado de una fuerza invisible retorciéndose en el aire.

XXX

Phil llegó al helitransporte en un tiempo récord y se dirigió directamente a la zona de pantallas privadas. Al parecer, Furia había supuesto que iría a buscar la información sobre Harry en cuanto llegara, porque estaba esperándolo.

—Agente Coulson, ¿cómo ha ido el traslado?

—Bien, director. ¿Puedo preguntar qué hace aquí?

—Estoy aquí para advertirte que los archivos que vas a abrir son de máxima seguridad. He de decirte que jamás podrás hablar de su contenido con nadie que no lo conozca ya.

—Eso lo sé, director. No tengo intención de revelar el contenido de estos archivos a nadie. —Respondió desconcertado de que el director viera la necesidad de recordarle el nivel de seguridad en que estaba a punto de entrar.

—Me alegro de oírlo, agente Coulson, pero creo que no me ha entendido. No se trata de que deba o no revelar esta información, se trata de que le resultará física y mentalmente imposible hablar de ello con alguien que no lo sepa, aunque quisiera. Hay fuerzas mayores que se lo impedirían. Incluso el profesor Xavier, si le leyera la mente y buscara la información, solo encontraría un espacio en blanco y un dolor de cabeza.

Phil miró al director con el rostro en blanco y asintió, sin entenderlo del todo aún, pero con una idea de lo que significaba.

El director asintió y le dio el acceso a los archivos que necesitaba antes de salir y dejarlo para que leyera la ficha del chico al que había sido asignado a partir de ahora.

Se acomodó en el asiento frente a la pantalla, sin poder imaginar lo mucho que esa información cambiaría su mundo.