La luz del Sol comenzó a colarse entre las persianas semi abiertas, acabando por posarse en los ojos del cansado italiano que había estado durmiendo hasta ese momento.

"Voy a matar al jodido Sol español", pensó, girándose en la cama. Al notar la resaca, no consiguió dormir más. "Maldición…"

Admiró la habitación donde se encontraba para analizar dónde estaba. Un armario grande cerca de la puerta hacia la salida, unas ventanas amplias con las persianas mal corridas, un español durmiendo a su lado, una mesilla a su lado la cual tenía una lámpara y echada por encima su ropa del día anterior… Eso quería decir que estaba desnudo, con su amigo durmiendo plácidamente a tan solo unos centímetros de él.

-No me jodas…

El joven se levantó de cintura para arriba y pasó una mano por su cabello alborotado. Intentó recordar algo de lo que había pasado. Lo único que se le venía a la cabeza era la conversación que había tenido con el hermano de España. Sentía que su cabeza iba a explotar si seguía forzándola de esa manera. Suspiró de forma ruidosa e intentó calmarse. "Bueno. Al menos no me duele el culo."

Un simple bostezo tras la ligera sacudida de sábanas causada al moverse su compañero hizo que Romano se estremeciera al pensar en lo que le esperaba.

España se levantó algo, aún somnoliento. Él sí llevaba ropa.

-Buenos días.

El otro se cubrió con las sábanas instintivamente, intentando que no se le viera nada. La nación mayor se dio cuenta de ese hecho.

-¿Qué haces desnudo en mi cama?- sonrió, algo juguetón- ¿Acaso es que quieres…?

-Tócame y te arranco el churro.- Amenazó, mientras su rostro tomaba el color de un tomate al imaginar semejante contacto- ¿Puedes explicarme que ha pasado?

El joven moreno se rascó la cabeza. Poco después, comenzó su relato.

–Estaba cantando junto con Pru, ya que a él se le dio por traer el karaoke, cuando te acercaste a mí después de pasarte la noche rehuyéndome. Hablamos un poco y noté que estabas bastante borracho, por lo que te quité la copa y te aconsejé ir a la cama, pero me insultaste y luego me ordenaste que me callara. Después me plantaste un beso en los labios- comenzó a reírse ante la reacción de sorpresa de su antiguo secuaz-. Poco después te llevé a tu habitación, aunque debí de confundirme y llevarte a la mía. He de decir que había bebido bastante.

Romano se cubrió la cara con ambas manos, preocupado ahora por su sonrojo y olvidando que debía cubrir algunas partes desnudas. España pudo notarlo.

-Ya van dos cumpleaños seguidos donde tú terminas por besarme. ¿No es mucha casualidad?- La expresión de su rostro había cambiado a una ligeramente más lasciva- ¿Sabes? Si hubieras querido un beso, solo tenías que haberlo pedido. Nada más.

El menor sintió un escalofrío recorrer su espalda al notar como su muñeca era fuertemente sostenida por la mano de su compañero. Poco a poco este se acercó a él, dejando tan solo un par de centímetros entre los labios de ambos. Romano cerró los ojos, esperando un beso que no llegó.

-Adelante. Pídelo.

El italiano se sintió algo molesto, mas no comentó nada al respecto. La mano de España se posó en su mejilla, haciendo que se sonrojara más y no pudiera evitar pedir lo mencionado.

-Da…dame un be…

Las puertas del armario se abrieron, dejando salir a Francia completamente desnudo y con una sonrisa en la boca mientras gritaba "¡Fiesta!", dejando a la pareja petrificada. Tras unos interminables segundos, el francés leyó el ambiente pero siguió a lo suyo.

-¿Sabes dónde está Prusia?

España se cruzó de brazos, pensativo.

-Si no recuerdo mal, se quedó a dormir aquí, al igual que todos menos Portugal. Habían bebido demasiado como para conducir, y era bastante tarde para un taxi.

-Merci. Ya os dejo a lo vuestro ~

-Eres muy amable.- Respondió, algo molesto.

Cuando salió de la habitación, Romano se levantó malhumorado de la cama con la sábana rodeando su cuerpo a modo de túnica.

-Cazzo, cazzo, cazzo, cazzo, cazzo

-¿Tomatito? ¿Qué pasa? ¡Espera!

Agarró la manta desde lejos, levantándola accidentalmente y consiguiendo que el italiano le propinara un cabezazo.

-¡Casi consigues engatusarme, bastardo! ¡Ni se te ocurra volver a hacer eso!

-Pero… Si eras tú el que quería besarme…

-¡Cállate!

España esbozó una sonrisa tonta.

-¿Si me callo volverás a besarme?

Lo único que recibió fue un portazo.

Romano bajó las escaleras ya vestido para encontrarse un paraje que parecía pos apocalíptico. Su hermano dormía sobre Alemania, tumbados en el sofá, y tenía bastantes dibujos en la cara, uno de ellos, por ejemplo, un pene. El culpable yacía a unos metros, tirado en el suelo con el rotulador todavía en la mano. Tanto había bebido que irradiaba cerveza. Al momento, se escuchó a España bajar las escaleras a toda prisa mientras se vestía la chaqueta de su traje. Cogió un pedazo de pan y se lo llevó a la boca. Después se dirigió a Romano.

-¡Lárgalos tú cuando se despierten! Olvidé que tenía una reunión, y ha empezado hace unos minutos.- Abrió la puerta que conducía a la salida- ¡Te quiero! Adiós.

El italiano suspiró pensando que su amigo era demasiado despistado. Unos segundos después analizó lo que le acababa de decir, mas prefirió no pensar en exceso en aquella confesión.

Comenzó a sacudir a su hermano menor, tratando de despertarlo mientras reprimía las ganas de reírse por aquellos garabatos.

-¡Tú, idiota, levántate!

Al comprender que por las buenas no lo conseguiría, decidió arrojarlo del mueble a bajo.

Fratello!- Se quejó este al recibir el impacto directamente en la cara.

- Ve a limpiarte. Prusia se divirtió contigo a noche.

-¿¡Qué!? ¿¡Qué me ha hecho!? ¿Me ha…?

-Pintado la cara. No pienses cosas raras.

Italia se arrastró hasta el cuarto de baño más cercano, gritando al abrir la puerta y encontrarse a Francia todavía desnudo.

"Menos mal que fuimos pocos…", caviló el mayor de los hermanos Italia.

-¡Otra vez el pene de Francia no!

El italiano comenzó a correr hacia su "amigo" alemán, el cual dormía todavía. Francia prefirió no acercarse a él pero sí a su hermano.

-Oye, Romano. ¿Puedo hablar contigo un momento?

-Me niego a mantener una conversación si no llevas pantalones.

-Está bien. Dame un momento. Espera en tu habitación. Sí, sé que tienes habitación propia.

Italia del Sur, reacio, aceptó. Completamente desconfiado, subió al segundo piso y cogió la llave de su habitación por si en algún momento a Francia se le antojaba intentar abusar de él. Mejor estar precavido y evitarlo. Se sentó en su cama, algo ausente ya que en momentos alternos se le venían recuerdos de hacía poco con España, cosa que le hacía enfadar y sentirse indefenso al mismo tiempo.

-Está bien- El francés abrió la puerta y se giró sobre sus talones, mostrando su ropa-. Completamente vestido.

-Te escucho, pero que no dé para largo.

-¿Qué tenéis el hermano España y tú?

Esa pregunta dejó en shock al joven de cabello castaño.

-Al veros hoy en su habitación, tú completamente desnudo y a punto de besaros, pensé que al fin habíais dado el paso. ¿Lo habéis dado?

-¿De qué mierda me estás hablando?- Blasfemó el otro, ruborizado hasta las orejas- ¿De qué paso estás hablando?

-Deja esa personalidad "Tsundere" (Me ha enseñado Japón el significado de esto) y responde. ¿Tenéis algo más que amistad vosotros dos? A noche le besaste, hoy te encuentro en su habitación… Quiero saber.

-Eso fue porque estaba borracho, idiota. No me interesa para nada el bastardo tomate.

-Oh, bien- Dibujó en sus labios una dulce sonrisa que escondía maldad en el fondo- En ese caso, no te importará que intente algo con él, ¿verdad?

Aquellas palabras hicieron hervir la sangre del menor, mas no comentó nada de eses sentimientos de odio y celos que comenzaban a crearse en torno al francés que se encontraba frente a él.

-Haz lo que quieras. Por mí como si te lo tiras.

-Genial. Sé lo haré saber.

-¿Qué? ¡No! ¡NI SE TE OCURRA CONTAR NADA!

La sonrisa amable de Francia tornó a una más macabra y burlona.

-Lo sabía. A ti te gusta ese español.

-¡No! Es solo que… ¡Largo de mi habitación! ¡Fuera, fuera, fuera!

Comenzó a arrojar lo primero que encontró al pobre rubio que tuvo que abandonar la habitación antes de que el malhumorado italiano le lanzara la lámpara de mesa.

...o...o...o...

Romano como siempre mostrando su lado "tierno" y "adorable" con todo el mundo. ¿Quién podría pensar que no es adorable?

Y no. Romano no fue violado (Para su desgracia y al menos de momento)