Tacto

Holiguiiss mi gente… El siguiente chapter serán el ultimo ya que solo es una idea muy rápida, soy solo la pionera de este AU y realmente es la primera vez que me atrevo hacer episodios tan extensos para un three-shot… Este fic está hecho con romance Vallartense, aventura Jalisciense y comedia Mexicana… que lo disfruten…

Miraculous Ladybug no es de mi autoría, es de Thomas Astruc, si fuera mi ya habría matado un personaje junto con un drama hecho de desmadre XD


Tacto


Tenía diez años cuando ocurrió, todo lo veía demasiado ajeno y los recuerdos muy borrosos como la cara de su madre. Ahora con su estado no recordaba su rostro.

Sabe que se parece a ella, con ojos verdes llenos de brillo y una sonrisa que podía cautivar a su padre; pero ahora lo único con el poder recordarla era las notas de piano y solo eso. Admitía que no era una mala manera de memorarla, pero no la correcta, una que solo reflejaba una acción y evitar la imagen de su madre. Eso lo frustraba al punto de terminar la nota en lágrimas que mojaban las teclas.

Ahora no sabía de ella, y eso lo aterraba. Si el incidente lo dejo ciego ¿Ella que consecuencia tuvo? ¿Está herida? ¿Perdida? ¿Vulnerable? Cada pregunta resonaba en su cabeza como el interminable ciclo del duelo por esa perdida.

No había cadáver.

No había tumba.

No lloró en un funeral.

Lloró en el departamento de policía en el Tibet mientras su padre lo acompañaba con las lágrimas, Gabriel fingió ser fuerte, a pesar que Adrien sintió el hombro húmedo por ese abrazo con intensión de calmarlo como todo niño al saber la noticia.

Y el tiempo cambio, ya no era el vulnerable niño discapacitado de la prensa para buscar provecho, ahora solo un adolescente y modelo de la compañía de su padre. Ser héroe sumaba otra responsabilidad para ayudar la gente, él siempre reparaba el alma rota de su padre desde que ella no está.

No es frío.

Tampoco indiferente en su presencia.

Solo diferente por su estado.

Lo comprendía, no había mucho ambiente familiar, de hecho las únicas veces que podía charlar con él era en el comedor y en algunas sesiones de modelaje.

Ese día, se levantó con un bostezo, su kwami curiosamente le sirvió de ayuda, tal vez el que se alimentara de queso todo el tiempo no le estropeaba la nariz como pensó, ahora solo necesitaba buscar más sinónimos para el poema y reacomodar sus ideas y la tendría como anillo al dedo.

Buenos días, Adrien―saludó de forma monótona mientras sorbía su café.

Buen día, padre ¿Despertaste bien? ¿Cómo esta clima?―cuestionó en rutina.

Con el pie derecho, esta soleado afuera con las nubes de algodón extendiéndose por el cielo azul―su hijo sonrió ante la explicación y se llevó a la boca el desayuno.

Desde que su hijo despertaba tenía la tarea de brindarle un ambiente cómodo, no supo muy bien como empezaron eso al que describiera el día; pero estaba seguro que la idea se le vino a la mente al leer ese libro de la segunda guerra mundial donde la niña describía a su amigo el clima. Y así empezó un extraño, pero acogedor desayuno estilo Agreste; a pesar que viajaba para asuntos importantes le pedía a Natalie que le diera el pronóstico junto con el lugar donde estaba.

Era un padre observador y protector con todo lo relacionado a su hijo, de hecho era la quinta vez que lo miraba por el rabillo del ojos suspirando mientras olía el pan que había traído su asistente cerca de un local del instituto del rubio.

¿Le sucede algo a tu pan?―casi se le caía la dona que traía en manos por la voz de su padre.

No-No es na-nada―tartamudeó mientras el calor subía a sus mejillas.

No me voy a reír si me lo confiesas, sabes muy bien que no hago esas cosas―afirmó mientras sorbía el café.

Escucho detenidamente las palabras de la boca de su padre, quería darle una sorpresa como algo por el estilo te presentó a la chica que se robó mi corazón; pero sabía que con Gabriel no se podía dar esos lujos.

Respiro profundo.

Bueno…―se rasco la nuca con la mano―Ha-ay una chica que me gusta―fue leve el sonido, pero su progenitor se atraganto con el café― ¿Algún consejo?―parecía idiota por el empleo de sus palabras, esas ultimas salieron involuntariamente.

¿Quién es ella?

¿Te acuerdas el citatorio del director?

Adrien, ya te lo dije. No todo en el arte de gustar es sexo…

¡No es eso!―se defendió exaltado―Ya te dije que me separe de Chloe un segundo y me sentí tan abrumado por todas las personas que se me cayó el bastón y me tropecé con la chica…

Basta, no quiero oír como hablas de eso mientras comemos, yo no te crié para que fueras un pervertido, hijo…―pudo percibir las risas de Plagg en su camisa.

¡El-El punto es que me gusta! ¡Y pienso conquistarla con tu ayuda o no!―exclamó decidido.

Y algo paso, un suceso que le hubiera gustado ver, pero solo pudo escuchar mientras sus mejillas se llenaban de vergüenza. Su padre se estaba riendo.

Una pequeña risa algo nostálgica.

¿Te estás burlando de mí? ¿Aun cuando me dijiste que no lo harías?―preguntó en shock.

No es eso. Me recordaste a tu madre―el rubio se quedó estático al escucharlo.

¿De qué manera?―cuestionó de forma inmediata, su progenitor puso la mano en el mentón.

De hecho algo similar a tu situación, pero fue ella que me manoseo…―afirmó pensativo mientras su hijo se pegaba la cara por la coincidencia―Pero, yo no fui quien enamoró a tu madre y ella se propuso en darse a conocer y poco a poco me empezó a gustar. Y antes que le dijera se me confeso de forma impulsiva.

Era increíble para él saber esa información, siempre pensó que él tuvo que enamorar a su mamá todo ese tiempo; pero todo ese tiempo fue a la inversa. Tal vez tenía esperanzas y por lo tanto se grabaría la imaginación de su padre sonreír levemente como un enamorado melancólico.

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Llegó a la escuela, Marinette no llegaba como sospecho en un principio, posiblemente ella se levantaría tarde y correría como alma endiablada al instituto. Sus pensamientos lo dejaron volar por las nubes mientras escribía el poema en braille después con toda la pena del mundo le pediría a Natalie que lo rescribiera para que ella lo leyera.

Daría vergüenza, pero era necesario.

Se tomó un tiempo y con sus manos leyó lo que escribió.

¡Wow, esto es gráfico!―dijo con un sonrojo.

¿Qué?―casi se sobresaltó al escuchar la voz de dueña de sus sueños.

Hola, Marinette―saludó fingiendo calma mientras su nariz buscaba el causante de no notar su presencia―Déjame adivinar ¿Horneando con queso?―ella afirmo asombrada.

No lo digas en voz alta, tuve que usar perfume para ocultarlo―exclamó avergonzada.

¿Gardenias?

Claro―esa afirmación le hizo recordar el florero del escritorio que tenía esas flores y del queso ni hablarlo, vivía consigo todo el tiempo―Aun así, ¿Qué es lo que escribes?

Sí ¿Por qué no nos dices, Adrien?

En este momento quería golpear a su amigo justo en la nariz y salir corriendo para transformarse. Pero eso se vería demasiado extraño ya que tropezaría con el último escalón ¡Siempre lo olvidaba y no importaba cuantas veces los contaba!

Es-es que es un asunto-to…

¡Marinette!

Hola Nathaniel ¿Qué pasa?―al escuchar ese nombre frunce algo el ceño― ¿Podrías por favor esperar a la salida? ¿Por el favor?―él lo sabía.

Marinette no era de esas personas que no podían decir no.

Lo único que pudo hacer era suspirar por esa derrota de una batalla sin proclamar. Nino lo miró cabizbajo junto con Alya ¡Todo el maldito salón sabía qué estaba enamorado de la chica! ¡Menos ella! Paso el receso y tuvo un al presentimiento, no le dio tiempo para advertir a Marinette, actuó por impulso para mantenerla a salvo del ese estruendo que apenas pudieron rozar.

En ese proceso pudo sentir sus labios muy cerca y como se esperaba o no quiso que sucediera de esa manera; beso por accidente a la chica, pero se separó rápido de ella, la chica estaba roja como un tomate a pesar de la vergüenza no se desconcentraría en buscar al akuma y poner en un lugar seguro a su "amigo". Pero él misteriosamente separación, la oriental no se preocupó tanto, era bueno para resguardarse del peligro y eso la alentaba a buscar un buen lugar.

Al poco tiempo de su transformación Chat Noir le siguió con su usual forma de coquetear. Bien su relación en si para ella eran puros juegos, solo sentía una inmensa amistad por el chico de negro; pero hace poco él toco su rostro y vio en él algo que la dejó marcada de por vida.

No importaba sí era ciego.

Él vio su alma.

Vio a la chica detrás del antifaz.

.

.

.

Y luego Adrien la besó por accidente.

Su cabeza era un lío, ellos no eran feos a decir verdad, no por nada uno de ellos era un modelo prestigiado y otro el superhéroe más ardiente de toda la población femenina; si ambos tenían sus virtudes que la hacían enloquecer.

¡¿No podía estar enamorada de ambas personas?!

De hecho ¡¿Por qué empezó a pensar en ellos dos!?

Su plan de vida siempre fue uno: conseguir buenas calificaciones, ayudar a sus padres en la panadería mientras iba a la escuela y luego derecho a la universidad para convertirse en la mejor diseñadora de Francia.

¡Nada de chicos en medio!

Por eso cuando derrotaron al akuma y chocaron los puños, ella se fue rápido en busca del artista; el favor fue demasiado sencillo. En un papel le dio el número de Juleka ya que después del incidente de "Evillustrador" se volvieron amigos y el chico comenzó a sentir algo por la chica gótica.

Marinette por su parte sintió que un peso se fue de ella, no tenía corazón para rechazar a un chico tan adorable como él. Cansada por la lucha, agarró sus cosas del casillero; pero sus acciones se vieron interrumpidas al ver un papel caer.

¿Un poema?

Tenía un olor a menta, con pena lo guardo asegurándose que lo leería después en la comodidad de su casa. Pasaron las horas entre atender a los clientes y diseños en su cuaderno, se hartó de las cosas para darse un baño y de paso ponerse el pijama. Después de cepillar su cabello, agarro su mochila en busca de una liga que se le rompió; pero en vez de eso desvío su atención al libro donde había guardado el poema.

Con las mejillas rojas, se acomodó en la cama y dispuesta para abrir el sobre; un ruido del balcón la asustó, la curiosidad la invadió y al abrir la puerta la tuvo que cerrar de nuevo porque algo había entrado a su habitación con rapidez.

O mejor dicho, alguien.

Miró con incredulidad a su compañero de lucha agonizando de dolor por una herida en su espalda; rápidamente busco los primeros auxilios que guardaba a un lado de la mesa de noche, le pidió con calma quitarse parte del traje para sanar la herida.

¿Qué te ocurrió?―interrogó con preocupación.

Nada del otro mundo, la vida de un superhéroe no se limita en akumas, princessrespondió coqueto, pero de inmediato se quejó por el fuerte olor del alcohol mezclarse con el agua oxigenada.

Después de unas galletas el minino estaba por irse, pero choco con la mesa de noche y el sobre dejó ver su contenido; ella miró con ojos de asombro.

¿Braille?―casi quería gritar al escuchar eso.

Se había confundido de nota y le había dado el original.

Chat, ¿me lo puedes leer?

No creo que sea…―huiría, se cambiaría el nombre y viviría en el bosque como un salvaje.

Por favor― ¡Demonios! No podía decirle que no con ese empleo de voz.

Con un rojo en la cara que ni el mugroso antifaz podría cubrir recitó el poema con tanto empeño le costó hacer. Marinette con cada verso se sonrojaba y más por los hechos que poco a poco se le revelaron al ver a su compañero leer la carta de un amigo enamorado de ella.

Y la venda cayó de sus ojos.

¿A…Adrien?

Y lo único que pudo hacer fue acariciar sus mejillas mientras asentía de forma leve.


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