En el último extra se aclara el porqué de lo que va a pasar

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Nada más aterrizar en tierra española, la nación fue agarrada por un par de hombres los cuales no le permitieron zafarse.

-¿¡Pero qué hacéis!? ¡Soltadme!

En ese momento el móvil vibró indicando que tenía un mensaje. Si lo hubiera podido leer, habría leído la disculpa por parte del portugués. Había cometido un error al estar completamente dormido y debido a ello notaran el intercambio

Desgraciadamente supo en aquel instante el cual fue arrojado junto al mandamás que su "libertad" se había esfumado completamente.


Romano abrió los ojos y se estiró buscando al español, mas recordó que este se había tenido que ir en plena noche. Chasqueó la lengua y agarró la nota que este le había dejado.

"Si te duele algo por lo de anoche, te mando un conjuro de la buena suerte, para que sanes. Fusososososososo.

Te quiere, España"

Romano sonrió hasta que se dio cuenta que sí le dolía algo, realmente todo. ¿Qué diablos le había hecho el español? ¿Pasarle por encima cómo si fuera una apisonadora o algo similar? Especialmente le dolía su trasero y espalda. Maldijo el momento en el cual había decidido permitirle hacer esas cosas. Se levantó, cansado y sin poder mover bien los músculos agarrotados, para descubrir en el espejo las múltiples marcas violáceas que el moreno había dejado por todo su cuerpo. "¿En qué momento las había hecho…?". Resopló, aunque en el fondo no le desagradaba la idea de que hubiera sido tan pasional, a pesar de no recordar prácticamente nada debido a la embriaguez de placer que había sentido.

Su puerta se abrió con un golpe permitiendo la entrada del hermano menor de este.

Fratello! ¿Al final vino Es…?

Ante la desnudez del mayor, Italia cerró la puerta de nuevo con una sonrisa en el rostro a la par que sorpresa. Supuso que el lubricante de regalo ya había sido estrenado.

Romano prefirió ni molestarse en buscar una excusa a su hermano menor. Se vistió como pudo, buscando un jersey de cuello alto para cubrir los chupones que el demasiado pasional español le había dejado, y bajó de mala manera las escaleras.

-¿Y bien?- Preguntó Veneziano, expectante, mas no recibió ni una sola palabra- ¡oh, vamos! Puedes contarme.

El otro ni se inmutó. Cogió la leche de la nevera y preparó un par de tostadas. Fue a sentarse a la mesa, caminando como un pingüino.

-¿Dónde está España?

-Se fue por los problemas con nuestras naciones. Me explicó lo sucedido. Aún estoy esperando a saber si llegó bien a su país.

-Si hubiera un accidente en el avión, no tendrías que preocuparte siquiera. Como es una nación, no puede morir por eso.

Romano le dedicó una mirada de "Deja de intentar ayudar que lo empeoras", la cual su hermano pequeño entendió perfectamente.


Pasaron un par de días sin que el italiano supiera algo sobre su pareja. Finalmente, un mensaje del nuevo número de este fue recibido. En este ponía que se trataba de Portugal y no de España. También explicaba que este había sido pillado debido a un error del portugués y se disculpaba por ello. Finalmente, explicó que el otro estaba recluido en un sitio cuyo paradero no sabía y pidió que no empeorara las cosas.

El italiano no pudo evitar gritar de rabia, arrojando el teléfono a un lado de la casa. Se llevó ambas manos a la cabeza y acabó en cuclillas en el suelo, llorando. Dependía de España desde hacía demasiado tiempo, y el hecho de que se lo arrebataran completamente acabó por conseguir que este tuviera una crisis nerviosa, y es normal. ¿Qué ocurre si la única persona que mostraba afecto por ti durante más de quinientos años, el cual siempre te protegió cuando estuvo al alcance de su mano impidiendo que pasara nada malo, es completamente alejado de ti? Ante los constantes llantos, su hermano acudió junto él, abrazándolo sin miedo a ser atacado. Acarició un par de veces la cabeza de Romano y susurró palabras tranquilizadoras, consiguiendo que este se calmara un poco.

-¿Qué ha pasado?

-España… Lo descubrieron y ahora está encerrado. Es mi culpa. Si hubiera estado en aquel congreso, quizás nada de toda esta mierda…

Italia volvió a acariciar la cabeza de su frágil hermano mayor.

-No es culpa de ninguno de nosotros, y cálmate. Piensa que la disputa entre naciones no dura para siempre. ¿Recuerdas en el siglo XVI, con la aparición de la leyenda negra española(1)? Hasta tú te pusiste en contra de España, pero luego las cosas se calmaron.

-¿Y si pasa como con Francia e Inglaterra? ¿O Estados Unidos y Rusia? Están constantemente en disputas desde hace siglos.

-Pero eso es diferente. Ellos… Se odian en cierta forma. Vamos. Sólo es cosa de un gobierno inmaduro e impulsivo. En cualquier momento esto se termina y volvemos junto a nuestro español. Quiero decir… tú español- Se corrigió al ver la expresión que había puesto el castaño.

-Sólo quiero que sea ya.


La reunión mundial ocurrió como siempre, sólo que esa vez España no estaba. En su lugar un representante miraba a las naciones, confundido al no entender el idioma completamente. Romano al descubrir que el joven de ojos verdes no estaba en la reunión, se fue sin miramientos, dejando sólo a su hermano. Se sentó en el rincón dónde su pareja y él habían comido tranquilamente la anterior conferencia y miró hacia el móvil, en busca de algún mensaje. Ese gesto se había vuelto algo común en el desde la desaparición del país, aparte del hecho de ver las noticias sólo para saber qué ocurría por la península Ibérica. Parecía cómo que la gente estaba más desanimada que antes, según los reportes. Emociones que se reflejaban gracias a la depresión que el ojiverde tenía al encontrarse aprisionado.

Unos pasos resonaron en la explanada vacía. Francia le tendió un móvil al joven. Ante su expresión de confusión, se acercó más al italiano y susurró.

-He conseguido contactar con "el tomate". Toma el móvil. Ya me lo agradecerás más tarde.


Leyenda negra española(1): Opinión en contra de todo lo español aparecida por Europa. En Italia apareció debido principalmente a la molestia de ser dominados por una fuerza extranjera.

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Oh, vaia, vaia. Parece ser que Francia se une a la causa. El pervertido no era tan malo después de todo...

Lo sé. Este capítulo ha sido muy corto, pero tengo una buena noticia: ¡El próximo será el último! No sé cuánto de largo será, como unas 2000 palabras o así. Es igual, lo que dure. Por mis narices que es el último. Trataré de ser puntual y todo eso.

Muchas gracias por dejar vuestros comentarios. ¡Me alegran el día!