.SWEET DREAMS.
.BELL*STAR.
"Como decía Shin-Chan (Crayons) en su día: Un niño divertido, gracioso y extrovertido. Y a todos suelo enfadar. Shinosuke nunca para y no te dejará en paz. Cuando hay que conquistar, soy todo un profesional. Soy un niño muy ligón, con la fuerza de un ciclón. Miedo, mucho miedo. Todos sienten mucho miedo si me ven aparecer. Come on baby, come on baby. El Pimiento sabe muy mal. Mira que trompa, que pedazo de trompa. Y todos saben que soy Shin-chan…"
En Efecto, que gran poema. Coincido con su crítica auto-constructiva. Es muy… "Vintage", tirando a un poco de "Urban" y quizá un tanto de Trendy". Ah, por cierto:
¡Hola a todos!
Cada día hago las Entradas más extrañas, lo sé, lo sé, ¿qué esperáis de un ser cuya cabeza en un caos? Pues historias como esta, que se le va a hacer. Ya que estamos, que viva Shin-chan crayon, marcó grandes risas a lo largo de mi infancia, y ahora… Ahora también, para que engañarnos… (LOL.)
Aquí volvemos con la continuación de este Fic nacido gracias al (poco) intelecto de Bell, cuyos personajes son de ese señor que come Sushi rancio bailando con un tanga la macarena, sobre un cubo. (Atsushi Ohkubo) También se dice así…
Como siempre, (porque yo esto, ¡únicamente lo hago por di-ver-sión y para que os di-vir-táis!) este Fic, va dedicado a todas esas personas que me leen y me dejan un reviewcillo, dándome muchas ganas de seguir, y en especial a candelaa-97 por ser mi nueva "compi tuitera." (LOL.)
Queridos/as:
Hoshi Miyuki, kuroneko-evans, Ai-chan Wayland, Lightning Claire, Evangeline 17, Nitta Rawr, happy senseii, candelaa-97, Ami V'ns, cata chan 1, doshi-shan y DarkAlizz.
Yo… Os debo un baile sexy y ridículo. (Oh my God… Iré poniendo las lentejuelas de colores… xD) Muchas gracias. (Me arrodillo a lo Japonés, ante vuestra merced, diciendo palabras en japonés, las cuales no entiendo demasiado bien. Black*Star es mi profesor, como comprenderéis no avanzamos lo que se dice mucho…)
Gracias a todos por leer, ¡espero que os guste!
Music Recommended:
.Naihi Shinsho.
"La cantidad de pecados que he cometido te hablarán sobre la soledad."
"¿Y aun así lo verá un adulto y seguirá diciendo gilipolleces sobre ello?"
"No puedes decirlo, no puedes verlo, ¿será que ni siquiera quieres verlo?"
"Pero no hay escapatoria posible."
"No se puede evitar, no se puede, pero no es así en verdad."
"Simplemente lo mantengo en mi interior, lo mantengo en mi interior."
"No puedo dejar que salga de mi boca, así que..."
"Tengo algo que esconder, algo que esconder."
"Decirlo me da miedo, así que..."
"Simplemente lo mantengo en mi interior, lo mantengo en mi interior."
"No pasa nada si nadie lo sabe, así que..."
"Tengo algo que esconder, algo que esconder."
"No te preocupes por mí."
…
(ONE OK ROCK)
.Capítulo Segundo.
"Kill the sound, you are maybe alive."
(ONE OK ROCK)
Secretos y Murmullos
Nueva en el colegio Shibusen
Año 2003.
Mañana del 8 de Enero.
(Primer día de clases en Death City)
(Maka)
09:00 A.M.
Era temprano. Odio levantarme temprano, con toda mi alma. No me gusta vivir pensando siempre en los horarios. Hace un frío horrible. Y hoy, sonaba lo nuevo de Linkin Park en la Radio.
"¡Vive la vida sin reloj!"
Mi padre, o ese ser que se hacer pasar por padre "en proceso de educación", ha de ser un Brujo o un ser Inmortal traído del Averno. Siempre mantiene la misma cara de idiota. De felicidad. Sea la hora que sea. Haga el tiempo que haga. Vuelen aviones o Unicornios rosas por el cielo. En el fondo me da envidia, que bonito es ser ignorante y no tener preocupaciones en la vida. Pero yo, por buena o mala suerte, no tengo ese súper-poder.
-¡Que tengas un buen día cielo! ¡Pórtate bien!-Gritaba Spirit desde el coche, sonriendo como un chimpancé, saludándome con la manita.-
El Edificio en sí, era bonito, totalmente blanco, lleno de árboles cuyo nombre no sé pronunciar, como un jardín. O más bien un laberinto. Yo me esperaba algo más… Rozando la Mediocridad. Pero me equivoqué. Por ahora, esto marcha bien.
-Spirit… ¡Para! Por favor que vergüenza…-Me puse tras el cristal, intentando taparle mientras cargaba con la mochila de una marca deportiva y americana, que no conozco.-Espero que nadie te vea...-Susurré.-No tengo 5 años "papi", no es necesario que hagas esto.
-Bueno, ¡ya está la adulta quejándose!-Teniéndote como padre, si no me quejara sería algo realmente insufrible.-Anda, vete, o llegarás tarde…-Dejó de saludar de manera estúpida y se llevó la mano a la nuca. Rascándosela con pereza y cansancio.-
-Ya voy…-Si por mí fuera, me hubiese quedado en mi "dulce morada". Estamos con la mudanza y hay mucho desorden en la casa nueva. "Mi nuevo hogar". Si a ese cuchitril se le puede llamar nuevo… Mi cuarto, parece una habitación de Motel exclusivo para la mafia rusa.-Hoy sólo es la presentación, sólo estaré unas horas. Da igual.-Le quité importancia separándome del cristal poco a poco. Me sigo sin fiar de este hombre…-
La campana sonó. Spirit rió e hizo pitar el claxon… Siempre tiene que llamar la atención y hacer el ridículo, nació sin remedio.
-Anda, ve… Mi princesita… ¡Como te adoro!
"Lo retiro, esto no marcha nada bien…"
Los estudiantes, o los compañeros que pronto conoceré y con los que compartiré gran parte de mi adolescencia, comenzaron a ir llegando. Mientras entraban en el edificio era imposible no oír a mi padre. Probablemente ahora le estén oyendo en El Sáhara, de los gritos que pega, las jirafas y los leones han de tener un trauma por su culpa. Todo el Mundo se paraba a mirarnos, algunos más despistados se reían tapándose la boca con la mano, cuchicheando…
"Todo es tan maravilloso…"
Yo a este hombre no lo conozco de nada. Sólo pasaba por aquí.
-Oh, vamos, ¡no seas tan vergonzosa Makita de mi corazón!-¡Deja de tocar el claxon! Desaparece por favor… Sólo quiero tener un primer día normal. Sólo te pido eso.-¡A que salgo y te doy un beso enorme! ¡Ay mi niña!-¡Eso jamás! ¡Ni se te ocurra! Esto ya lo haces aposta… Quiero meter la cabeza en un hoyo como un avestruz y no salir nunca más. Sería Maka, la niña-Avestruz… Otra buena historia que contar.-
Además, él no puede salir del coche, no en estas circunstancias, no tendrá valor.
-Esto… No llevas pantalones… ¿Verdad papá?
Se rió a carcajadas, apunto del llanto.
-¡Pues claro que no cariño!-Y siguió desternillándose de la risa, rozando la locura. Está loco.-¡Jajajajaja!-¡No tiene gracia! Un día pierdes la cabeza. Por lo menos no tendrás que peinarte…-
-Lo sabía.-El motor del coche sonó de golpe como si irrumpiesen cientos de tigres en su interior, dándome la señal de que debía apartarme rápidamente. Cosa, que debí haber hecho mucho antes.-
-Hasta luego hija.-Sonrió. Pisando el acelerador de lleno, Spirit salió disparado como alma que lleva el Diablo. Si, mi padre es bastante Heavy.-
-Hasta… Luego.-Suspiré. Se fue tan rápido que no me dio tiempo. Mejor así.-
Y en pocos segundos, me percaté de que estaba sola, ya no había nadie alrededor. Todos habían entrado. Y yo, para no variar…
-¡Llego tarde!
"¿Y si huyo? No. Esta vez no."
(POV ¿?)
10:00 A.M.
-¡Buenos días!-Bajó a trompicones por las escaleras del salón hacia la cocina, mientras yo preparaba el desayuno.-¿Aún con sueño?-Le vi desperezándose como un oso soltando un gruñido mañanero.-
-Un poco…-Se revolvió el pelo.-
-Más vale que esta vez te comas el desayuno, que para algo me esfuerzo en prepararlo cada mañana.-Levanté una ceja.-Me da igual que estés harto de mí.
-Que si…-Se echó de espaldas sobre el respaldo de la silla. Con los dedos de las manos se apretaba el puente de la nariz, soltando un murmullo de molestia, de dolor.-
-Deberías ir a que te miraran eso…-Me quité el delantal de corazoncitos rosas. No sé porque sigo guardando esto…-¿Estás durmiendo bien?
-Hmmm…-Me miró, para después agachar la cabeza con un semblante un poco triste. Reposando la cabeza sobre la mesa de la cocina, con un leve suspiro. Dándome como respuesta un leve gruñido de angustia.-
"Que cabezones somos en esta familia."
-Ya veo… Me encanta lo sociable que eres por las mañanas.-Ironicé.-Venga, ¡arriba!-Golpeé sobre su cabeza con suavidad, revolviéndole el pelo blanco despeinado.-¡Qué se te enfría!-Sonreí, y él me devolvió con una risa sorda.-
Comencé a mirar de un lado a otro, buscando esa leve y delgada figura que completa todos mis días. Pero no la encuentro. Trago saliva; empiezo a sudar.
-Wes… ¿Dónde está tu hermano?-Pregunto entrecortadamente, nervioso, con los ojos bien abiertos. Apoyándome en el marco de la puerta de la cocina.-
-¿Qué?-Wes me mira con una tostada en la boca a medio comer.-No-No lo sé…-Tartamudea. Negando con la cabeza velozmente, dando rápidos parpadeos.-¡Pensé que estaba contigo! ¿¡No sabes dónde está!?-Se el cae el tenedor, asombrado. Levantándose raudo.-
El corazón comienza a latirme a mil por segundo, como si tuviera dentro del pecho un hombre tocando la batería.
-Yo… Yo no sé donde está…-Me recorre el miedo, ese pensamiento que me hace pensar todas las peores soluciones posibles.-No sé donde está…-Repite mi boca sola. Me sujeto gracias a la pared mientras mi hijo me observa con la mirada, asustado.-
"¿Dónde estás ahora? No me hagas esto, por favor…"
-Mierda.-Wes se lleva las manos a la cara, arañándose las sienes con las sienes con las uñas. Chillando varios insultos, anduviendo de un lado a otro de la cocina, mientras le miro desde el frío suelo.-¡Mierda!- Estaba nervioso. Dio una fuerte patada a la mesa y a la silla del comedor. Varios platos cayeron al suelo.-
-¡Wes!-Grité alarmado, yendo a sujetarlo.-
Él, más calmado y sereno, para en seco, dando un gran golpe sobre la encimera con el puño. Se hace daño, pero no lo manifiesta.
-Lo siento…-Respira poco a poco.-Perdón…-Da un chasquido con la lengua, odia mantenerse impotente ante toda este tema.-
Asiento débilmente, nos agachamos, y juntos recogemos los trozos de vajilla corrompida y esparcida el suelo. Wes se corta un poco con el cristal. Él no le da importancia, pero ya se la daré yo más tarde. Pongo la silla derecha y él, mantiene la cabeza agachada plasmando toda esa impotencia en los puños, apretando la mandíbula.
-No.-Levanta la cabeza decidido. Y sale corriendo disparado. Buscando un abrigo en el perchero de la entrada, se lo pone con rapidez. Aún sigue en pijama.-
-¿A dónde vas?-Pregunto indeciso, temeroso de la respuesta. Acercándome sigilosamente poso mi mano sobre su hombre. Él termina de enrollarse una bufanda roja al cuello. Su favorita.-
"No quiero perder a nadie más"
-A traerlo de vuelta.
(Maka)
Colegio Shibusen.
Clase: Luna Creciente.
¿En verdad tengo que hacer esto? Me cago… En Buda.
-Hola… Soy Maka…-Y soy vuestra nueva atracción de Circo. Adelante, ¡burlaos de mí!-Te-tengo, di-dieciséis años…-Y por lo que se ve, soy tartamuda… ¡Burlaos mejor de esto!-So-Soy nueva…-¡Cómo si no lo supieran! Todo Dios se conoces en este asqueroso pueblo, o pequeña ciudad, o lo que sea...-Espe-Espero que nos llevemos bien de-de ahora en-en ade-delante.-¡Adelante y hacia tras! ¡Bailemos un Vals! Si pienso gilipolleces no me da tanta vergüenza. Aunque la cagada, me sale la misma al hablar.-
Agaché la cabeza con fuerza, con presión. Como una tortuga frente al peligro inminente. Mientras los demás alumnos me miraban atónitos. No quiero saber lo que están pensando, no quiero que se rían. Pero solamente me observan con atención, con esos ojos de besugo, abiertos como… Como las partes íntimas de Paris Hilton. No hay nada más abierto que eso.
-Bueno… Muy… Original la… Presentación… Esto, Mara.-Me alentó la profesora. Menudos ánimos me da esta mujer…-
"¿Por qué puñetas he de venir a clase? ¡Si a mi lo que me gusta es pintar, escribir, o tocarme las narices!"
-Es Maka.-Gilipollas. Se lo hubiera gritado en la cara.-
-Ah, ¡claro!-¡Y tan claro! Me dio palmaditas en la espalda, haciéndome entender que empezase a andar o me empujaría ella y no precisamente con amabilidad.-Y gilipollas lo será tú padre…-Se acercó a mí mientras su mirada se ensombrecía, hablando en voz baja. Me recorrió un mal presentimiento de pies a cabeza. Como si me hubiera maldecido un gitano…-
La cara de los demás estudiantes era indescifrable, pero el terror corría por las venas sus caras.
-¿Qué?-Pregunté atónita.-
-¡Nada!-Se rió, apartándose de mí con astucia, tapándose esa gran boca de arpía instigadora. Abriéndola desmesuradamente. Me da miedo. ¿Me suda la frente? Me suda la frente.-Siéntate de una vez, niña.-Dejó de balbucear carcajadas malvadas sin sentido, llevándose una mano a la frente. Será mejor hacerla caso, algo en mi interior me lo dice, llámalo X.-
"La cuestión es que me resulta familiar…"
No parece que haya caído muy bien de buenas a primeras, y con eso me refiero a que la profesora me odia. Sólo para empezar. No está nada mal...
-¡Venga bonita, que no tenemos todo el día! Siéntate al fondo, a la derecha.-Señaló la profesora los ventanales, gritándome sin pudor. Ni que fuera al baño de una casa embrujada… Este curso va a ser complicado… Estaría bien que ahora gritase que es la de la limpieza, que está loca y que le gusta colarse en las aulas para llamar la atención, ya que en casa sólo tiene 12 gatos mal amaestrados que se comerán su cadáver el día que muera por intoxicación de pastillas… Estaría bien, pero no es así.-
-Vo-voy…-Recta y de forma robótica, aún con el miedo en el cuerpo, recorro el estrecho pasillo que hay entre los pupitres, y soy capaz de hacerlo sin mutilarme un miembro por el camino chocándome contra algo puntiagudo. Éramos unos 25 alumnos, no me parecían gente malvada, ni terroristas, ni barriobajeros, lo normal. Pero siempre tiene uno ese típico miedo del que dirán. Y como serán… El miedo por lo que no conoces. Y yo siempre tengo mucho miedo. Para comenzar, no sé bien donde sentarme, así que sigo andando.-
Aquí no hay ningún sitio "al fondo a la derecha." Más bien está ocupado.
Paro en seco en el supuesto sitio en donde debería sentarme, viendo que un chico ya lo está ocupando.
-Esto…-Me rascó la cabeza. ¿Y ahora qué hago?-Yo…-Intentó sacar fuerzas para hablar, gesticulando con los dedos.-Verás…-El chico lleva una capucha puesta. Probablemente no me oiga, pero tampoco sé muy bien que hacer ahora. Él está cruzado de brazos, echado sobre el pupitre. Juraría que estaba durmiendo, si no fuera por el hecho de que se digno a mirarme por el rabillo del ojo, levantando por primera vez la cabeza desde que he entrado. Ignorándome, para no variar.-
-¿Y tú que coño quieres?-Habló con voz ronca y apagada. Me miró con odio. Retrocedí un paso. Sus ojos daban miedo, eran diferentes. Llenos, abastecidos de fuerza. Algo tan profundo, algo distinto a todo lo que había visto antes. Y entonces lo descubrí.
"Quiero pintar esos ojos, quiero encontrarlo, plasmar ese color. Quiero pintarte."
Él seguía a su rollo mientras yo me embobaba conmigo misma y mis sentimientos. Apoyado con los brazos cruzados, a forma de almohada. Así que optó por pasar de mí en rotundo y seguir durmiendo con la cabeza agachada.-Tché.- "Oh, que encantador…" Escondí la cabeza entre los hombros, si me odia no le puedo hacer nada, no es el primero, no le doy importancia. De nuevo, me pregunto, ¿dónde he oído yo eso antes?
-Pe-pero yo…-Me bloqueo. ¡Patada interna hacia Maka! El encapuchado gana esta batalla. Buda se vengará de mí, yo confío en él.-
-¿Mara, bonita, qué haces?-Se acercó la profesora, con unos andares altaneros, de cisne esquelético, o un ganso… Mejor un Ganso, sin duda.-
-Es Maka, y…-Recalco. Como me vuelva a llamar Mara, ¡la meto una tiza en la boca para que sus próximas defecaciones sean cal durante más de un mes!-No tengo donde sentarme…-Levantó los brazos, lo cual es mala idea porque casi se cae mi mochila de marca americana extraña y moderna.-
-¿Qué, como dices?-¿Es qué no me cree, o qué narices la pasa? ¡Digo que no tengo sitio, ¿es qué no lo ve?!-Oh vaya…-Se acerca a nosotros, alejándose un metro del pupitre, de nuestra posición. ¿Qué hace ahora?-S-Soul… Has… Venido a clase… Que sorpresa…-Se ríe de una manera falsa. Muy falsa. Y aquí todo el mundo calla, es extraño. Nadie habla, y ahora me doy cuenta que desde que estoy aquí parada, nadie nos mira, nadie se atreve. Exceptuando a un chico que lleva unos cascos enormes y azules puestos en la cabeza. Ese más que mirar, parece que se está divirtiendo, está justo al lado de este pupitre. En la penúltima fila. Él único que está cerca de este pupitre. Que raro…-Bu-bueno… Está bien… Me alegro de que hayas… Vuelto…-Sigue riéndose aquella mujer, nerviosa, como si algo estuviera apunto de atacarla. Menuda y pequeña. Ni que le tuviera miedo a ese chico… ¿Verdad? Verdad…-
¿Soul? ¿Esta Anciana malhumorada? Un momento…
-…-Él apenas se digna a mirarla por un segundo, ignorándola al igual que conmigo. Es "muy educado"… La profesora suspira, sudorosa, como si se hubiese quitado un peso de encima. Alegre, contenta de que quizás él no le haya respondido a su amabilidad fingida. Ella comienza a alejarse con velocidad.-
¡Son ellos! ¡Son la vieja bruja y el albino cuya nariz se parece a la de Rudolph el reno! La premonición de mi estúpido padre se ha cumplido. Llevaba razón… Y eso me da miedo…
-Bien, entonces, ¡empecemos con la presentación!-¡Ah, genial! ¿Entonces qué? ¿¡Me cambio de nombre a "chica rubia de Espíritu pobre" y me siento en el frío suelo como un triste Indio!? Maravilloso.-
"Realmente, mi nombre es Indio, simboliza la tierra. Lo juro. Lo vi por… Ese sitio mágico hecho de pixeles y maldad… Eh… Internet."
-¿Y yo dónde me siento?-Los demás comienzan de nuevo a reírse, una vez ha pasado el conflicto, por llamarlo de alguna forma, vuelven a carcajearse, pero sólo es una pequeña risa, no es una risa de burla, créeme se distinguirlas. De todos modos, no voy a quedarme callada. He aprendido, que nada resolverá el quedarte callado, al menos has de intentarlo, o nunca sabrás que pudiese haber pasado, y eso te reconcomerá por dentro.-
-Ah, ¡es cierto! Perdona Mara…-Otra vez…-Que despiste.-Se la va la cabeza.-Eh… Esto, ¡Black!-Buscó la profesora con la mirada, hasta dar con un punto azul de la clase. Un chico que resaltaba entre toda esta muchedumbre con el trasero deforme por culpa de la incómoda silla. Se encontraba justo a mi derecha, era el chico de los cascos…
Oh venga ya… ¿Dónde está la cámara oculta? Si es una burda broma, no tiene ninguna gracia. ¿Voy a encontrarme con todos los del metro? Ya sé que es un transporte rápido y no contaminante pero… ¿De qué estaba yo hablando? Ah sí, ¡El chico del tren, el sordo!
-¿Serías tan amable de acompañar a Maka a por un pupitre?- Él movía su cabeza al son de la música, dando palmadas sobre su regazo, balanceándose hacia adelante y hacia atrás en la silla sin parangón. Como si estuviera en un Bar de pueblo.-¿Por favor?-Pidió con dulzura, lo cual me parece fuera de lugar en la personalidad de esta mujer, que se hace pasar por profesora. Yo sé que en realidad es una mujer triste y rodeada de gatos. No lo puede negar.
-…-El chico asintió, no creas que se quitó los cascos, él seguía en su mundo de música a todo trapo, moviendo la cabeza sin ton ni son. Va a dislocarse el cuello, lo veo venir. Por eso no estaba segura sin en verdad está oyendo algo, o no. Sin embargo se levantó, me rozó con su brazo al caminar, y fue hacia la puerta, llamándome con un ladeo de cabeza.-
"¿Me ha tomado por su mascota? Me ha tomado por su mascota."
-Oh, ya voy…-Me acerqué hasta él, tropezando ligeramente con el liso suelo. En mí es normal. Oí las risas de los demás… Me lo merezco.-
A diferencia de los demás, el chico de los cascos no se reía, estaba serio… Indiferente más bien. Me parecía interesante. Me abrió la puerta demostrando algo de caballerosidad. Lo cual no le pega para nada, pero no hay que juzgar un libro por su portada.
-Gracias…-Dije mientras caminábamos por el pasillo con destino a: no-sé-a-donde-me-llevan.-
-Ah…-Gesticuló con los labios, y volvió a cerrar los ojos para sentir la música, algo de Punk se oía a través de los audífonos. Anda sin saber a donde va. Espero que sea porque se lo sepa de memoria…-No es nada…-Andaba deprisa, como si le persiguiera algo más a excepción de mí. Odio correr.-Es aquí.-Señaló la sala de material. Lo suyo no es la comunicación… Ya somos dos.-
El chico de pelo azul abrió la puerta y me mostró su gran hombría y ferocidad al llevar sobre su hombro un pupitre de hierro de unos 15 kilos, y eso no es todo, en el otro brazo cargaba la silla incómoda y recta.
-¿Te-Te ayudo?-Di que no. Sé un hombre y cárgalo todo. Soy una señorita, no estoy para cargar con cosas pesadas. No, si lo que estoy, pero no me apetece.-
-No, da igual. Puedo yo.-Y así fue. Salimos de la habitación, él salió primero dando suspiros sin aliento y yo como no, detrás, cerrando la puerta con un movimiento sexy de culo. Por el esfuerzo de recorrer el largo pasillo sus cascos acabaron en el cuello, dejando a relucir una preciosa cabellera azul al viento. Bueno, sin viento.-
Por fin, llegamos a la puerta.
-Me gusta tu pelo.-Solté. ¿¡Pero qué clase de estupidez sufro!? Estoy por darme golpes contra la pared. Mierda.-
"¿Y si piensa que soy una acosadora?"
Pero, sin embargo, él sonríe, sonríe y me gusta como lo hace. Es una de esas sonrisas que son dulces, no son forzadas por el momento o la vergüenza. Me gusta. Aunque sé que en el fondo se estará carcajeando de mí internamente. Sólo es educado.
-A mí me gusta el tuyo…-Ahí me sorprende. Suerte que tengo a la pared de mi lado y puedo apoyarme en ella ligeramente. Él se sonroja, y cada uno mira hacia otro lado por vergüenza irracional. Por un despiste, el pupitre se resbala de su brazo y cae al suelo, dando a parar minuciosamente sobre el pie del pobre chico…-Joder…
-¿E-estás bien?-Me acerco, pero sin llegar a tocarle. Suelta una lagrimilla de dolor, pero no se queja, hace como si nada hubiese pasado, pero yo sé que está rabiando y maldiciendo en su interior.-
-S-si…-Respira, y vuelve con fuerza a cargar ambos muebles sobre sus hombros. Abriendo la puerta con el pie. Está rota, de un golpe se abre.-Anda… Entremos…
Asiento lentamente. De nuevo, hacia la boca del lobo.
-Este año, las reglas van a ser cumplidas a rajatabla.-Comenzó a dar el sermón sin razón ni motivo aparente la tal Medusa. La vieja bruja.-¡La Uniformidad ha de ser perfecta y vuestra educación un ejemplo a seguir para los más pequeños!-Como se motiva, parece un sargento.-¿Lo habéis entendido haraganes inservibles?-¿Y ahora por qué insulta? Está hablando sola. Nadie la escucha y ella lo sabe.-Y ahora os explicaré el modo de evaluación de la Literatura, el Lenguaje-Y sus artes oscuras… Con esas pintas es lo único que puede enseñar en serio, parece sacada de una novela de J.K. Rowling…-La sintaxis es algo muy importante en nuestras vidas.-No, es lo más inútil que ha inventado el ser humano. Después del Abre-fácil, claro está.-Y así es como os evaluaré a lo largo del año, ¿alguna pregunta?-Salgo de mi embobamiento. Quería imitar al albino gruñón que tenía delante y dormir como si no hubiese mañana. Pero no quiero más amenazas por parte de la vieja bruja, digo Medusa. La profesora de Lengua.-
-Madre mía…-Suspiré. Sólo han pasado 15 minutos.-Esto es interminable.
Me habían colocado a mi suerte, como si hubiesen tirado un dado al tablero, y la fortuna me trajo al final del todo, la fortuna y las estúpidas elecciones de la vieja Bruja, digo mi profesora. Está al lado de la ventana. No está tan mal. Pero estoy detrás del albino malhumorado. Y no estoy muy segura, pero juraría que todos aquí le tienen miedo. Eso no está tan bien… Aunque justo al lado del albino está el chico de los cascos, dibujando algo, eso no está tan mal… Aunque no sepa su nombre. Eso no está tan bien.
Pero sobretodo, lo que más odio, lo que no está para nada bien, lo que me parece repugnante…
Es que confundan mi nombre.
-Mara, ¿tienes algo que compartir con tus compañeros? ¿O conmigo?-¿Cuándo ha llegado la vieja bruja a mi asiento? Es rápida para tener esa edad… Mantengo la cabeza sujeta en la palma de la mano y el codo de esta sobre el pupitre, el cual esta lleno de chicles mascados y pasados de fecha.-
-Eh, no, no, nada…-¿Y por qué viene a mí? ¡Si yo soy inocente, como un bebé recién nacido! No lloro ni pataleo, por dignidad.-
"Dignidad… ¿Eso se come?"
-Ah, claro… Juraría haber oído que esto te parecía "Interminable"…-Decía con malicia, lentamente. Me ha pillado. Agacho de nuevo la cabeza. Comprendiendo, que por muy bajo que hable, esta señora tiene oído supersónico de águila real y me oiría aunque estuviese susurrando desde la estratosfera. Me resulta inquietante, y raro a la par. Sobretodo eso último.-
-Oh, pe-perdón…-No sé mentir, lo confieso. Atrayendo de nuevo las risas que me desintegran por parte de los demás, mientras la bruja de mi profesora se marcha hacia la Pizarra con una regla de 90 centímetros en la mano. A explicar cosas absurdas que nadie escuchará jamás… Eso también me daba miedo.-
-Bien, continuemos con la clase. La Edad Media comienza en el siglo…-Comenzó a escribir con las tizas de colores. Que "creativa." Lástima que todos pasen de ella como el autobús que va hacia otro destino.-
Las pequeñas risas de la mañana proseguían, intentaba esconderme de ellas echándome cada vez más hacia abajo en el respaldo de la silla. Genial, "soy el nuevo payaso de clase"…
Aunque había varios que no se reían, tres, para ser exactos. Tengo un buen ángulo desde esta posición, incluso podría tirar bolitas de saliva con una puntería digna de los Dioses… De los Dioses de las bolitas.
Esas tres personas, en realidad dos, porque uno era el albino, y lo único que hace es estar ahí tirado como un Perezoso mirando hacia la ventana con melancolía, o si no, en cuyo caso, durmiendo. Otro de ellos era el chico de "melena azul sin viento"; estaba dibujando sobre la mesa, no sobre el papel, tiene pintas de artista callejero, pero claro al tener de nuevo los cascos puestos no parecía enterarse de mucho, estaba metido completamente en su música… Y en cuanto a la última persona…
-Disculpa… Se te ha caído esto antes.-Me llamaba la chica morena de mi derecha, alzando su mano hacia mí con una horquilla entre sus pálidos dedos.-
-Oh, gracias…-Intenté plasmar una sonrisa en mi cara, estirándome hacia ella, tocando sus manos al recoger aquel pasador. Con forma de calavera, por supuesto, yo no llevo otra cosa.-
Ella sonreía, no tengo ni idea de cómo se llama. Pero parece buena persona. Me produce esa sensación extraña, ese miedo de no conocer a alguien del todo, y a la vez intuir en tu interior que es alguien en quien puedes confiar. Aunque no sabía porque ella no se estaba riendo. Simplemente era un misterio para mí.
"La típica chica buena que sobrevive en las historias de miedo junto al protagonista más guapo, más valiente y más estúpido, todo a la vez."
La chica alta y morena no paraba de asentir ante la tal habladuría chismosa que la estaba deleitando una rubia despampanante que es encontraba a su derecha… No volví a verla la cara, pero si yo fuera ella ya me hubiese dislocado de tanto asentir sin razón. No me parecía muy interesante así que volví a mi mundo de Yupi donde el recreo son todas las clases y las matemáticas se suicidaron hace mucho tiempo por no encontrar a su media "X".
"Haz el Amor, no las Matemáticas."
-¡Muy bien! Poneos con quien tengáis más cerca, máximo grupos de tres, quiero que hagáis un pequeño resumen de vuestras Navidades pasadas.-¿Eh? ¿Cuándo? ¿Qué? Lo malo que tiene estar demasiado en tu propio mundo, es que pierdes la noción del de verdad…-Y que sea de una cara, no de medio folio…-Amenazó la Bruja, digo, Medusa. ¿Y cuál es la diferencia entre las dos?-¡Vamos!
Este momento era culminante, porque al estar en la esquina sólo tenía tres opciones. Una de ellas, la morena dirigió su silla hacia un par de rubias, la cotorra despampanante y otra más bajita con cara de… De loca…
Por lo tanto sólo me quedan dos. Y como he dicho antes, uno de ellos es el albino dormido. Sólo me queda uno, o quedarme sola entre la inmundicia de este pupitre con chicles pegados en el respaldo..
Así que, "de perdidos al río".
Me acabé juntando con mi querido Hulk de pelo azul. Me encanta ponerle motes, y eso que no lo conozco. Él mismo me llamó, y al final terminamos los dos en la mesa del albino cascarrabias. Y cuando digo cascarrabias, lo digo de verdad. No sólo porque hoy no se haya peinado y parezca un Gremlin. No sólo por ese pelo blanco tapado por una capucha improvisada, típico en brujos malvados de novela fantástica. Sobretodo porque le daba igual todo, nos habíamos sentado a escasos centímetros suyos y ni siquiera se había dignado a levantar su pesada cabeza del pupitre. Puede que tuviese un mal día como lo tenemos todos, pero al menos podía ser amable, en vez de murmurar cada vez que hablo con ambos o me muevo un milímetro.
"Menudo cuadro de Picasso."
En cuanto a mi querido Hombre-Cascos de pelo azul, había empezado a escribir algo, esta vez sobre el papel… Mantenía sus ojos cerrados mientras movía el bolígrafo de plástico al son de la música. ¿Por qué no le dicen nada? Porque nos hemos sentado aquí como si nada.
"¿Acaso se conocen?"
Si se conocen, sinceramente, no lo parece en absoluto. ¡No se han dirigido la palabra en los diez minutos que llevo aquí sentada! No ayuda mucho que el albino esté con cabizbajo, apoyado sobre el pupitre con una chaqueta enmarañada. Además, el otro no oye con la música y sólo se ha parado a mirar varias veces, levantando la cabeza, hacia el querido albino con complejo de enano gruñón. ¿¡Qué clase de amigos son estos!?
La gente comenzaba a alzar la voz cada vez más y más fuerte, lo normal. Lo que no era normal es que la profesora estuviese fumando en la ventana el cigarrito de la mañana hablando sola, pronunciando el nombre de un hombre que no llego a comprender, sólo espero que no sea mi padre… Iría corriendo, la empujaría cuando estuviese despistada, y: ¡capúm! Adiós Bruja. Digo Profesora.
Mientras observaba como el albino se cernía ante el sol de la mañana, cada vez más alejado de nosotros, con cara de sufrimiento, como si tuviéramos la peste, el chico de pelo azul alborotado me pasó un folio blanco, con algunas palabras escritas en ella:
No hables con él.
Él me miraba, alzando los ojos con la cabeza agachada. Su cara se puso en modo de aviso, peligro inminente.
Yo leía con astucia la "carta de amor", fruncí el ceño y empecé a escribir con el bolígrafo del bazar chino y barato donde compraba mi padre usualmente. Con la cara de una gata deforme incrustada en la tapa. De marca "Jellow Pitty"…
Muy original por su parte.
El chico seguía escuchando música, tarareando los estribillos de las canciones, con voz muy baja, casi inaudible. Dándose de palmaditas en el regazo. Muy risueño él. Captando su atención, le respondí…
¿Por qué?
Lo subrayé varias veces. Levanté las dejas y él se rió con una media sonrisa arrebatadora en la cara. Cogió la hoja con cuidado y siguió escribiendo debajo:
No sirve de nada.
No con él.
Se entristeció de repente. Me asombré un poco, pero seguí la extraña conversación…
¿Siempre es tan irritante?
Él volvió a reír por lo bajo, no con malicia. Me gusta su sonrisa, no pienso negarlo.
Ni te lo imaginas.
Rodó los ojos con cansancio. Carcajeé. Si que es importante este chico. Es como si todo el mundo le temiese o algo por estilo.
¿Por qué seguimos hablando así?
Le miré, pestañeando varias veces con una sonrisa en los labios.
-Ah, perdona, es la costumbre…-Dio un pequeño vistazo de un segundo de largo hacia el albino y volvió a mirarme a mí. Eso no lo he entendido muy bien…-Admite que así es más interesante.-Me reí de nuevo. ¿La espera lo hace más interesante?-
"Sabe hablar, ¡bien! Punto para Maka."
Dejé descansar la cabeza sobre la palma de la mano y el brazo de esta sobre el pupitre. Posando la vista sobre el chico de pelo azul.
-¿Cómo te llamas rubia?-Preguntó.-
-Maka…-Sonreí con astucia.-¿Y tú, monstruo de las galletas?-Respondí chocante. No me acaba de gustar eso de "Rubia"… Tienen un gran parecido, es la verdad. Él no se lo tomó a mal, seguía sonriéndome.-
-¡Eh, esa ha sido buena!-Es que yo soy buena… Bueno no… Se echó hacia atrás en la silla, bajando un poco la tensión del momento, estirando sus brazos.-Me llamo Black.
-¿Black? ¿En serio?-¿Me estaba vacilando?-
-Black Star. De los Star de California.-¿Qué? Vuelta a la risa.-
-Si, los conozco. Buena familia si señor.-Le seguí el juego.-
-¿A qué si? Todos me conocen…-Se dio aires de grandeza, gesticulando. Eso es… Curioso.-Sabes, juraría… Que te he visto antes…-Cambió de tema rápidamente, pillándome por sorpresa. Sólo espero que no haya visto mi discusión mañanera con mi progenitor Alias: Estúpido Spirit; a la entrada del colegio… Oh Buda, yo te suplico…-
Iba a dar una excusa torpe, pero el prosiguió, como si una bombilla reluciente y redonda se hubiese encendido sobre su enorme cabeza de pelo azul.
-¡Claro que te conozco, eres la chica del Metro!-¡Ah, el tren! Era eso, menos mal… Volví a respirar. Casi rompo mi bolígrafo nuevo de "Jellow Pitty"-
-¡Es verdad!-Me hice la sorprendida. A un hombre hay que darle la razón, así están contentos, lo sé, vivo con mi padre. Creo que es un hombre… Está por demostrar aún.-
Pensaba que no se acordaría de mí, es decir, él estaba a su rollo hablando con otro chico sin parar, escuchando su preciada música. No pensaba que se estuviera fijando en los alrededores. Pero me equivoqué, es más atento de lo que yo creía. Touché.
-No eres de por aquí, ¿verdad?-Preguntó, Afirmó más bien.-
-Si… Bueno…. Soy nueva aquí. En la ciudad…-Soy muy obvia, como se puede observar, ¡ni que viviéramos en un plato de spaghettis!-Acabo de mudarme…
-Ya decía yo, que no me sonaba tu cara…-Hizo un mohín. ¿Es que en este pueblucho se conocen hasta las ratas, o qué?-Me acordaría de tu cara…-Black mira para otro lado y yo me sonrojo, sin venir a cuento. Espero que eso haya sido un cumplido. Me lo tomaré como tal.-
-Yo tampoco me olvidaría de tu cara, quiero decir, es enorme con esos cascos puestos.-Bromeé. Creyendo que se lo tomaría a mal, pero no parece enterarse de nada. Sólo sonríe conmigo sin molestarse un ápice, y eso me gusta. Es muy tolerante, en cuanto a lo que opine sobre él.-
-En realidad los llevo para llamar la atención, la música es sólo por moda y porque estoy un poco sordo… ¿¡Cómo te has dado cuenta!?-Me la devolvió. ¿Lo de que está sordo irá en broma?-
-Soy vidente.-Y budista. Asentí, con seguridad. ¡Más puntos para Maka!-Trabajo todos los 30 de febrero. Hoy me pillas con tiempo. Es muy duro.-Nos reímos otra vez. Empezó a mover el bolígrafo en su mano con destreza, cosa de la que yo no dispongo. Agudizó la vista.-
-¿Ah sí? A ver… Adivina, mi pelo es natural, ¿o no lo es?-Levantó levemente las cejas. Echándose de nuevo hacia atrás en la silla. ¡Oh oh…! Que la he liado. Haré un gran uso de mi gran invención fortuita… Lo dejaré a la suerte, vamos.-
"Es lo que suelo hacer, cuando no sé que hacer..."
-Pues, yo diría que… Estarías muy loco como para teñirte el pelo así qué…-Soy interrumpida. Entre tanta risa absurda, el albino "levantó la oreja" y cambió de postura muy molesto. No le dejábamos dormir. Seguía con la cabeza escondida entre ambos brazos y aquella capucha. Mirando hacia la ventana. Dijo un murmullo silencioso con una voz ronca. Probablemente hacia nosotros. Preferí callar y seguir las enseñanzas de mi querido "monstruo de las galletas".-
Y justo cuando yo pensaba que el chico amable y de pelo azul al que acaba de conocer, no se enfadaba por nada, va la Ley de Murphy, y me da una patada interna.
Black había fijado su vista en el albino, tenía apretados los dientes, con un semblante serio. No de odio, sólo serio, con el ceño fruncido.
Y de repente soltó:
-Sabes Maka, aquí, en Death City, todos estamos un poco locos. Ten cuidado o puedes contagiarte.-Por primera vez, su voz me sonó a mucho rencor. O a impotencia quizás. No era capaz de plasmarlo como es debido.-
¿A qué ha venido eso?
De golpe, y sin que nadie se lo esperase, el albino salta de su sitio, alzando por primera vez la cabeza, y golpeando la mesa con sus manos con una fuerza increíble. Mandando mensajes de odio hacia Black*Star, hasta con las respiraciones. Su capucha cayó rápidamente hacia su espalda.
Anteriormente no me había fijado bien, pero desde esta distancia, que digo, todos podían verlo, hasta los que estaban bastante lejos; se podía observar las heridas del albino, aquellas que le hicieron en el tren... Ese labio roto y morado con una pequeña cicatriz que desaparecería en un tiempo, y aquella nariz roja y amarillenta, ligeramente hinchada, que debía de doler bastante. Sin vendas ni nada. No me extraña que estuviese tan arisco. ¡¿Cómo se le ocurre venir así?!
Black, se mantenía sentado, serio, con la cabeza alta, estaban mirándose entre sí. Él no dijo nada más. Se mascaba la tensión en el ambiente, como los chicles pegados en mi pupitre, es que son bastante grandes… Esto empezaba a asustarme, y mucho.
"Si no se llevan bien, ¿por qué Black se sienta aquí? Son masoquistas."
Todo el mundo, yo sin ser excepción, se quedó mirando la escena, con impresión, con temor a lo que pudiese ocurrir en los próximos segundos. Todas las cabezas de besugo mirando hacia aquí, hacia estos dos. Incluso la profesora que sin saber que hacer, seguía apegada en el cristal, con cara de asombro, con la boca abierta como un buzón de correos, hace un minuto, se le había caído el cigarro por la ventana del susto. Adiós tabaco.
Sea cual sea el problema que tengan… ¿No lo pueden resolver en otro lugar? ¿Y si se lían a golpes? No me apetece salir herida, por favor. Tengo miedo. ¿Qué hago? ¿Me escondo bajo la mesa? ¿Retrocedo? ¿Les palmaditas en las espaldas? Buda, quien sea, ayudadme. Van a matarse…
Sin embargo, mis súplicas son oídas. Y hoy, ahora, estoy salvada por la campana.
La clase sólo había durado unas dos horas, por lo que aún era medio día. Y yo tenía hambre. Y miedo.
Todos se pusieron a recoger sus cosas y a marcharse poco a poco del aula. A excepción del albino, que fue el primero en salir a toda velocidad. Es muy rápido, lo admito.
-Recoged, y fuera de mi vista. Vagos…-Nos alentó la "profesora-bruja", sacando otro cigarrillo de su bolso roto.-
Los estudiantes de este pueblo actúan muy extraño, al sonar el dulce pitido del timbre que nos sacaba de este infierno, cada uno actuaba normal, como si no hubiese pasado nada malo. Dejando los problemas para luego, no murmuran o culpan, simplemente, lo dejan pasar. Black, únicamente se queda sentado, mirando… Al vacío.
"¿Y aquí no ha pasado nada?"
Hago fruto de mis dotes para seguir al rebaño, metiendo mis cosas en la pequeña mochila de cuya marca no quiero acordarme, saliendo por la puerta de salida, dejando atrás el maravilloso calor de los dioses producido por la calefacción y dando paso a un terrible frío de puro Invierno que me hiela la piel. Antes muerta que el idiota de Spirit venga a recogerme de nuevo. Así que, fui caminando lentamente hacia mi nueva casa, que está un poco lejos y aún por amueblar.
Mientras deambulo medio perdida por las calles estrechas, oigo pasos tras de mí. Pasos ligeros. No vuelvo la vista atrás, quizá por el hecho de que veo demasiadas películas de terror. Sin embargo, saco cierto valor procedente de mi supervivencia como persona, porque yo valiente no soy. Miro por el rabillo del ojo hacia la espalda.
Es Black Star. Vuelvo a respirar. Paro en seco. Por un momento he llegado a pensar que me violarían y lo idiota que fui al no llamar a Spirit para viniera a buscarme, gracias a Buda, eso ya paso.
Mi querido chico de los cascos, se despide de otros chicos más mayores que él. No son de clase, me acordaría. Sé observar.
-Eh, ¡hola Maka!-Me llama con alegría, corriendo hacia mí como si nada. Su pelo azul destacaba entre tanta nieve que caía desde el cielo, amontonándose en el suelo gris.-¿Qué haces?-Sonríe como un bobalicón... Buscar el arca pérdida. No te jo… Fastidia...-
-Ah, pues, volver a casa.-Señalo el camino con el dedo, y empezamos a caminar juntos.-¿Y tú?
-Igual.-Asiente.-A mi casa también se va por aquí…-Espero que eso sea verdad y no que me esté siguiendo como un acosador. Pero parece sincero. Al final, resultará que somos vecinos…-
-Entonces hazme de guardaespaldas anti-violadores, ¿vale?-Le pido bromeando. Él se ríe de nuevo conmigo.-
-Hecho.-Sonríe alzando las comisuras de sus labios. Dando paso a un silencio un tanto incómodo, tapado por el susurro incesante de los audífonos de Black Star. Es roto una vez llegamos a pasar por una ladera, que da paso a un descampado. Miro hacia abajo desde el asfalto, todo el césped estaba cubierto por un manto blanco de nieve.-Oye…-Me llamó él, con los brazos tras la nuca, tras los cascos por los que aún sonaba aquella música.-
-Dime…-Respondo cortada.-
-Siento… Lo de antes…-Me dice con sinceridad.-No ha estado bien… Y te he puesto a ti en medio….-Se disculpa.-Lo siento, de verás.
-No pasa nada.-Le quito importancia al asunto. Yo estoy perfectamente. No es para entristecerse.-Lo importante es que está todo bien…-Doy una excusa improvisada. Y sonrío con amabilidad. Él permanece serio, mirándome mientras caminamos.-¿Por qué lo está, no?-Black abre los ojos rápidamente, como si le hubiera sacado de su propio mundo. Sé lo que se siente.-
-Si… Bueno, ya sabes…-No, yo no sé nada.-Las personas cambian…-Termina de explicarme y vuelve a ponerse los cascos de nuevo. Pero yo prosigo, curiosa, ladeando la cabeza con suavidad.-
-Y… ¿Por qué te sentaste junto a él si no os lleváis bien?-¿¡Y por qué me arrastraste a mí también en el proceso…!?-No sería mejor… ¿Evitaros el uno del otro?-Pensaba que no obtendría respuesta alguna, ya que él seguía escuchando música. Pero me equivoco de nuevo. Ladea su cabeza hacia mí, frente a frente, mientras caminamos puedo notar sus ojos tristes, algo que esconde en ellos. Tiene la cara un poco roja, será por el frío. No quiero imaginarme como estoy yo. Tengo los pies tan helados, que si les echo ahora mismo nata me salen dos polos deliciosos con sabor a Maka.-
Black abre la boca, y cuando está apunto de contestarme. Es interrumpido, otra vez. Por algo inesperado.
Por una pelea de hermanos. Paramos él y yo de golpe. Me doy cuenta de lo mucho que hemos avanzado. Ya estamos a mitad de camino, lo sé porque hemos llegado al puente que separa ambos lados de la ciudad, estamos a escasos metros de él. Es un puente bajo, corto para un río profundo, de gran caudal. Shibusen se encuentra en la punta de una colina y tenemos que bajar para poder llegar hasta casa.
En pleno puente, viniendo del otro lado, se encuentran dos hermanos, no lo sé con exactitud, pero confío en que son hermanos. Hermanos que se pelean.
"Hermanos que ya conozco."
-¡Suéltame! ¡Imbécil!-Grita el menor de la pareja de albinos, corriendo delante de su hermano. Zafándose de él. De su agarre.-¿¡Qué!? ¿¡Me quieres hacer daño otra vez!?-Escupe el albino las palabras hacia el mayor. Puro odio le acompaña en cada frase.-¡Te odio!-Al mayor de ellos parece dolerle mucho las palabras de su hermano, mientras es arrastrado por la fuerza del menor.-¡Que me sueltes!
-¡No digas tonterías, Soul! ¡Quieres hacer el favor de estarte quieto! ¿A dónde has ido? ¿A dónde ibas? Me tienes harto, al menos ponte algo, ¿¡Es qué no ves que hace un frío horrible!?-Le gritaba su hermano detrás de él, sujetando su brazo con fuerza, con fiereza para no soltarlo. Intentado ponerle al albino menor su propio abrigo, él cual le queda enorme y el pequeño lo rechaza una y otra vez sin descanso.-
-¡¿Y a tí que te importa?!-Se para en seco el albino menor, de golpe, cara a cara contra su hermano, matándole con la mirada mientras éste sigue sujetándole.-¡Suéltame!-Le grita.-
-No quiero.-Le tira del brazo el mayor, atrayéndole hacia él.-Vámonos a casa… Por favor.-Ruega a su hermano pequeño, sujetándole la barbilla, para mirar a su hermano a los ojos, el pequeño le evade apartando la mirada, dándole un manotazo para escaparse de su agarre.-
-Oye… Vámonos de aquí… Black…-Black se queda mirando la escena expectante, más recto que una regla, compungido, triste y serio, con los puños bien apretados por, ¿impotencia? Mientras yo, le tiro del brazo que no se mueve ni un centímetro. Él tiene mucha fuerza, y yo menos cero coma. Mi plan de huir no está funcionando, y tampoco me voy a ir sola dejándole aquí.. No es de mi incumbencia los problemas familiares de los demás. No soy quien para juzgar u observar esto. No… No me parece bien. Pero Black, no se inmuta.-Oye…
¡Hazme caso, socorro!
-¿¡Por qué no te mueres!?-Grita el albino menor, peleando con su hermano por conseguir salir de entre sus brazos. Haciéndose daño a sí mismo. Sólo le faltaba morderle. Esto está llegando a palabras mayores, pero hasta ahora, el hermano mayor no le ha golpeado ni un solo momento.-¡Déjame Wes!
-¡Ya vale Soul! ¡Ya está bien!-Le suplica su hermano con la voz cortada y llorosa.-Vuelve a casa, vale. Papá está preocupado, y yo también…-Se agachó hacia el albino menor. El pequeño, le miraba estupefacto, y sonriendo solamente con sus labios, respondió.-
-Cállate…
-Pero Soul…-El mayor suplicaba entre sollozos.-
-¡Suéltame!-Gritó a todo volumen, consiguiendo librarse del agarre de su hermano de un fuerte empujón, mandando al mayor al suelo, haciéndole daño en la espalda, y a él…-
-¡Cuidado!-Grito yo esta vez, asustada. La fuerza del albino menor, le había jugado una mala pasada. Tal es fue la fuerza con la que se zafó de su hermano, que no se había dado cuenta de que se estaba acercando al borde hecho de hormigón del puente, tropezando con él y cayendo de espaldas, al agua helada.-
"¡Se ha caído!"
Su hermano, al darse cuenta, se levanta velozmente, aún dolorido por la espalda. Nos quedamos todos de piedra. Black, abrió los ojos con puro miedo y terror en ellos. Se muerde los labios.
-¡Soul!-Grita el mayor con fuerza, horrorizado, viendo que su hermano no sale a flote del agua, la corriente es bastante fuerte... Agarrándose con fuerza al borde del pequeño puente de hormigón. Se dispone a saltar, sin embargo. Otro ya lo ha hecho antes.
Porque antes de que me diese cuenta, Black Star me tira encima su mochila, y sale corriendo lo más rápido que he visto a una persona correr en toda mi vida. Es un buen atleta…
Corro a mi velocidad permitida, aun así soy bastante rápida esta vez, con dos mochilas en mano. Llegando hasta el hermano mayor que no sale de ese sentimiento entre la sorpresa fortuita y el miedo estático, viendo a Black Star, aún con los cascos puestos y la música sonando, posando fuertemente una mano sobre el bordillo, como un digno jóven que realiza Parkour. Y una vez que se ha colocado, con rapidez, salta de cabeza al torrente de agua.
Y está vez, me toca a mí gritar asustada, con miedo en el cuerpo…
-¡Black Star!
"¡Al agua patos!"
Espacio Beru*:
Oh no… Estoy confundida… ¿¡Quién es el hermano malo ahora!? Oh dios mío. (LOL.) En algunos países en Enero hace un calor del demonio, así que... Imaginaos que es ¿Agosto? Lo dejo a vuestra elección preciosos.
Antes de nada, me gustaría resolver una duda que me habéis comentado en el capítulo anterior.
Ehm, si, lo cierto es que me encanta Germán Garmendia. (Sigo su filosofía astral sobre: ¡chupar el perro! Y hacer el PEACE DANCE. xD) Es muy divertido, y demás cosas cursis que no voy a mencionar… Pero me agrada mucho oírle todas las semanas, adoro el acento de Chile. (¡Moláis Chilenos, moláis!) Todo sea dicho. Y también he de deciros que me apasiona otro llamado "El Show de Sofía" e Ignacio, me parto en sobremanera con esos dos. ¿De dónde son? ¿De Perú? ¿Son de Perú? No lo sé… ¿Si hay algún peruano en la sala que me ilumine por favor? Muchas gracias. (LOL.)
Este capítulo es sólo de introducción, ¡pronto vamos a dejarnos de presentaciones inquietantes y comenzaremos fuerte! ¡Esto va a ser canela en rama, queridísimos! (LOL.)
No voy a deleitaros con más verborrea cansina, perdonadme por tardar más de lo debido, Beru os quiere, haced el amor (amad al Spanglish) y matad a las matemáticas. (¡Un review por mi estupendo Pacifismo por favor! xD) No, en realidad lo quiero para saber en que puedo mejorar y si os está gustando. ¿Os he dicho ya que os quiero? ¿Si? Me da igual, os quiero. Hoy me siento querida, por trivialidades de la vida. Así es, mi perro me ama… Y ya… Ya está. (Por ahora… (Risa del mal))
Nos vemos en el próximo capítulo de Sweet Dreams lectorzuelos:
Capítulo tercero. Perro mojado. Revistas Porno.
(Adelante, por favor, haced teorías conspiratorias sobre el porqué del título indebido.)
¡Bell se despide, bueeeeeeeeeeeena semana!
Así, con tantas E's. :)
*CIAO! CIAO! ¡Poder Monkie!*
Ah, que se me olvida, el pelo de Black*Star es—
