.SWEET DREAMS.

.BELL*STAR.

(BAILEMOS) ¿Sabéis que ya casi somos 2000 Fics en el Fandom de Soul Eater Español? (BAILEMOS)

Thank's Section: a Ami Vn's, candela-97, Evangeline 17, Nitta Rawr, kuroneko-evans, Doshi-san, d34th carla m4k3nshi,Ai-chan Wayland, Lightning-Claire, Cata-Chan1, Angel de Death, Olivia Casablancas (Espero que su esposo se encuentre bien, les deseo todo lo mejor.), Hoshi Miyuki y Saeko Evans. Muchas gracias por vuestros maravillosos reviews, sois personas encantadoras, pienso responderos a todas por PM como es debido, a partir de ahora empezaré a agradeceros también en los Fics, como en los viejos tiempos. Gracias por seguir conmigo, pronto cumpliré un año escribiendo en FanFiction, y ha sido maravilloso conoceros. Gracias por leerme, por comentarme, por ese Favorite o ese Follow que siempre me saca una sonrisa.

Extra:

31 de Octubre. Noche de Halloween 5 de la mañana, España:

-¡Oré! ¡Taconeo, Taconeo! ¡Oré Oré y Oré!

-¡Black*Star!

-¿¡Qué quieres!? Uno no puede emborracharse a gusto, ¡un día me dejas sordo, condenada!

-Si, bueno, a nadie le importan tus problemas. Dime. Ahora. ¿Quién esta orando?

-¿Eh? ¿Orando? ¡No! Es Atsushi, nuestro creador. Después de mí, claro está. Ja… Jaja… ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!

-¡Ay mi torrito, ay torrito guapo! ¡Llieva botines y no va descarzo! ¡Oré!

-Si, si, lo que tú digas, deja la risa psicótica para luego. ¿Qué "cosa" esta haciendo ahí arriba? ¡Va a romper el escenario!

-A mí no me vengas con rollos, ¡eres tú quien le ha dejado los tacones, y el vestido andaluz! ¿Y de dónde habéis sacado la peineta? Me esta robando protagonismo… ¡Béllstupida!

-¡Cállate Starado! ¡No es culpa mía! Además, ¿es mujer no? Tenía que dejarle un disfraz como el mío. Lo hemos sacado de un mercadillo.

-¿A Atsushi?

-¡A la peineta! No a ella.

-¿Pero no es un hombre?

-…

-…

-Dejémoslo en Chrona.

-Por mi vale... ¿Y ahora qué?

-A ver, si tener, tiene mucho arte "el chiquillo", pero es que lo va a destrozar todo.

-¿Le decimos "que se rompa una pierna" "mi arma"?

-Venga. "Corasón." Saca el sombrero que yo llevo el abanico golpeador de marca ACME, digo "Maka". Que parezca un accidente…

-¿Acaso asesinamos de otra forma?

-Jojoi… Sabes que no. Voy a irme acercando a nuestro querido invitado bailando a lo Thriller de Michael Jackson, tú ve comenzando con el capítulo. A ser posible antes de que venga Excalibur… ¡Deprisa, corre por tu vida!

-Voy… Me tienes martirizado, Bruja…

-¡Sevillana Zombie!

-Lo que sea. ¡Esperamos que os guste! ¡Muchas gracias a todos por la espera! Y… Un momento… ¡Yo también quiero bailar! ¡Todos vais contra mí! ¡No me robéis protagonismo, es mío! Sois unos…


Music Recommended: (2ª PARTE.)

.Naihi Shinsho.

"¿Las mentiras son el inicio de los ladrones? ¿O es el comienzo de la soledad?"
"¿Lo entiendes? ¿¡No lo sabes!? ¡No hay nada que decir!"

"En ese caso, no quiero hablar."

"Fingiendo que lo entienden, esos obsesos del deseo se acercan."
"Las personas tan sumamente inmorales llevan el cuello subido, estamos en una época así, pero..."

"En verdad me gustaría decir estas palabras en alto, así que..."
"Desearía que alguien lo supiera, porque es doloroso estar solo."

"Simplemente lo mantengo en mi interior, lo mantengo en mi interior."
"Porque dentro de este mundo"
"Tengo algo que esconder, algo que esconder."
"Estoy asustado cada día."
"Simplemente lo mantengo en mi interior, lo mantengo en mi interior."
"Ni siquiera quiero estar involucrado."
"Tengo algo que esconder."
"Pero nunca lo dejes de lado."

"¡Acuérdate de este sentimiento!"

(ONE OK ROCK)


.Capitulo Tercero.

"Una ciudad que nos atrapa, un amigo que traiciona."

(Nach)

.Perro Mojado. Revistas Porno.

Enero.

Hospital. Death City.

Consulta del Doctor Stein "Frank-Flipado".

(¿?)

-Hola.

-Hola.

-¿De qué quieres hablar hoy?-Preguntó. Una luz tibia entraba por las rendijas de la persiana. Me molesta. Cerré con fuerza los párpados, estaba cansado. Miré por la ventana sin interés.-

-Hace buen tiempo. Me gusta el buen tiempo.-Le respondí, despacio, atontado. Me reiría, pero no tengo ganas. No tengo ganas de nada en particular.-

-Ah…-Abrió la boca de forma descomunal, con una sorpresa irónica.-Claro.-Su risa apareció seguida de un largo suspiro. Jugueteando con el bolígrafo, haciendo que el muelle saltará sobre la mesa. A eso si le presté atención…-¿En serio no se te ocurre nada mejor? Ya que pasamos todos los días una hora juntos, podrías sacar temas nuevos…-Siguió jugando con su gran bolígrafo azul capaz de botar sobre las mesas, sin mirarme apenas.-

-Ponis… Hablemos sobre Ponis.

-¿Ponis? ¿Ponis, Soul?-Se llevó la mano a la frente. ¿Y por qué no?-¿Nada más? ¿Nada te preocupa?

-Los Ponis son importantes.-Agregué con decisión, subiendo las piernas sobre la silla. Me gusta sentarme así.-

-¿No tienes nada más en que pensar?-Gesticuló con las manos.-

-Yo ya no pienso.-Levanté los hombros, mirando al techo. Había una mancha. Se parece a Jesús. ¿Jesús eres tú? ¿Qué haces aquí, también te han pillado? Se veía venir.-

-Eso tampoco es nuevo.-Dio chasquidos con los dedos, atrayéndome de nuevo al mundo real. Si entiendes por Real, una puta mierda. Es lo que es.-No te me despistes, ya que no me escuchas nunca, al menos presta atención.

-Eres tú el que no quiere hablar de Ponis.-Bufé, girando la cabeza, cruzándome de brazos para luego esconderla ahí dentro. Aunque no haya lugar donde esconderse.-

-¿Por qué te pones a la defensiva? Deja de evitar las cosas que te hacen daño. Por mucho que las ignores, no se van a ir porque sí. Seguirán ahí.

-Pues que esperen. No es mi problema.-Golpeé en la mesa con la mano varias veces. No sé porque, sólo lo hago.-

-Unas narices no es tu problema, señor egoísta.

-No hombre, llámame Soul. Tutéame.-Bromeé, creo que bromeé, no estoy seguro. Él dio otro suspiro interminable, echando la cabeza hacia atrás.-

-Egoísta.

Repitió sílaba por sílaba. Que me lo diga más veces no hará que me quede más claro.-

-¿Por qué? No quieres hablar sobre el tiempo, no quieres hablar sobre Ponis, ¡no quieres hablar sobre nada!-Fui alzando la voz sin darme cuenta. Suele pasar.-

-Eres tú el que tiene que hablar, ¡no yo!-Explotó un poco. Levantándose de golpe, para luego mirarme con desesperación, rendirse, agachar la cabeza y volverse a sentar. Siempre hace lo mismo.-

-Sino quieres hablar sobre Ponis…

-¡Ni lo menciones! Por favor.

-Vale… ¡Pero no me grites!

-¡No me grites tú! Yo sólo hablo alto.-Alzó la cabeza de manera femenina. Debería reírme, pero no me hace gracia.-

-Tranquilícese, Doctor Frank-Flipado.-Le hice señas de relajación con la mano.-

-No te inventes motes estúpidos. Soy Stein. Tu psiquiatra. ¿No entiendo que te hace tanta gracia?-Nada. ¿Acaso me ves riendo?-

-Encantado. Yo soy Soul, y te odio.-Y en eso no bromeo.-

-La madre que te…-Apretó las manos a modo de puño sobre la mesa. Si estuviésemos en la calle probablemente me golpearía sin pensárselo dos veces, pero no.-Eso es…-Murmuró en silencio, relajado. Malas noticias para mí, fruncí el ceño.-¿Quieres hablar sobre "mamá", Soul? ¿Te crees capaz?-Dijo seriamente, sin vacilar. Y por alguna extraña razón, eso sí que me hizo gracia. Mucha gracia. Me llevé ambas manos a la cabeza.-

"Me dan risa las cosas que no dan risa."

-¿Mi madre?-Seguía riendo sin parar. No podía parar. No sabía lo que sentía. Era… Extraño.-

-Si… Nunca la has mencionado desde que te conozco.-Y no veo porque si habría de hacerlo. La verdad.-Cuéntame algo sobre ella. Lo que sea.

-No hay nada que contar. Ahí tienes algo.-Le ignoré, dejando de reír como un imbécil. Volví a mirar al techo buscando a Jesús, pero… Ya no estaba.-Se ha ido Jesús.

-¿Qué?-Hizo una mueca, curioso. Seguí sin prestarle atención.-

-Nada importante.-Me mentalicé, aburrido. Sólo estoy loco, no pasa nada.-Adoro la religión.-Si entiendes por "adoro", me importa un rábano. Tampoco tengo nada en contra de los rábanos...-

-Me parece estupendo, pero cuéntame algo sobre tu madre.-Que pesado.-Ya me has repetido hasta la saciedad, que tu padre te odia y que tu hermano es imbécil, no estaría mal hablar de ella de vez en cuando. Di lo que tú quieras.-Y un gato. También puedo hablar de ello.-

-No quiero, ¿a quién le importa?-Dije de mala gana. Me quedé mirando un buen rato el bolígrafo de nuevo. Empezaba a ver las cosas distorsionadas, otra vez.-

-A mí me importa.-Escondió el bolígrafo. Mierda.-Venga, dispara.-Me quedé estático ante esa última frase. Frío...-

"¡Dispara!"


Maka.

Hoy es Lunes, 8 de Enero, hoy sonaba lo nuevo de Linkin Park en la radio. La Navidad pasó hace un tiempo, dejando a la gente con promesas endebles que no cumplirán ahora ni nunca, unos kilitos de más que tardarán en marcharse, o no, y regalos, regalos que serán parte del pasado, que al año siguiente sustituirás por algo nuevo y mejorado. Nadie quiere cosas viejas… Hasta en los lugares más remotos, como aquí, en Death City, el Invierno lo cubre todo de blanco grisáceo, las plantas mueren y los insectos forman una tregua con los perros sarnosos. Hay un dedo de nieve a ras del suelo, estamos a 5 grados bajo cero. Y como habréis notado, no hace un precioso día para nadar.

Se ha caído… ¡Se ha tirado!

-¡Soul, Black!-Gritaba el chico albino a mi derecha, asustado. El supuesto clon hermano mayor del tal Soul. Yo sujetaba con fiereza la mochila de Black*Star mientras el maxi-albino por así llamarlo, apoyaba con fuerza los puños sobre el filo del puente de cemento. Aterrorizado, al igual que yo, mirábamos hacia abajo, de un lado a otro, buscando dos figuras delgadas en el torrente de agua gigantesco que se imponía ante el frío helado, sin detenerse nunca.

Sin embargo, ninguno de las dos figuras salía a flote, el tiempo pasaba y el miedo podría palparse en los grandes y abiertos ojos rojos del "hermano mayor".-Soul…-Murmuraba con una voz apenas inaudible. Yo no tengo hermanos, puesto que no puede saber lo que siente, pero, está tan asustado, que ni el vaho producto del Invierno salía de su boca. No respiraba en sí.-

-¡Black!-Dejé la mochila a un lado, y juntando las manos hacia los labios comencé a gritar, a llamarle.-¡Black!-Pero era inútil, no obtenía respuesta alguna. Sólo se oía la corriente del río corriendo con fiereza. Un silencio atronador. Nada salía de él. Ellos no salían.-

Empezaba a perder Esperanza, me mordí el labio inferior, y se me humedecieron los ojos. A mi lado el albino, de gran altura por cierto, se mantenía estático, apegado al borde de cemento, al puente. Sabía que tarde o temprano él también se acabaría tirando al río sin pensárselo dos veces, si esto seguía así.

Más sin previo aviso, algo cambió.

-¡Eh!-El albino mayor gritó. Señalando un cúmulo de burbujas a lo lejos. Ambos agudizamos la vista, él pegado a mí, yo pegado a él. Y al final, avistamos una cabeza. Una maraña de pelo enorme y sin peinar, que podrías diferenciar hasta a un kilómetro de distancia. Inconfundiblemente, era Black*Star.

¡Bingo!

Volvimos a respirar.

Black*Star el primero, pataleando en el agua, intentando aferrarse a algo, mientras la tos le atacaba sin cesar. Sin previo aviso, en su brazo derecho, bien agarrado por Black, emergió el albino, inconsciente…

-¡Vamos!-Antes de que me diera tiempo a contestar, el hermano mayor me cogió de la mano y a toda prisa rodeamos el puente cubierto de hielo, bajando la ladera de nieve hasta el descampado, en tiempo récord.-¡Corre!-No le conocía de nada, pero no era el momento ni el lugar para hacerme la remilgada. No tenía respuesta certera para momentos como estos. Lo que si se me daba bien era ser torpe, por el camino me resbalé 3 veces y casi bajo la ladera rodando como una bola de nieve, por suerte el hermano mayor me tiene bien sujeta. Sino es por él ya hubiese muerto, o tendría serios golpes en la cabeza.-

Nos acercamos a toda prisa al río, el agua iba machacando la tierra a su paso, haciendo su caudal todavía más ancho. Las paredes eran de barro y al estar mojadas Black*Star resbalaba sin poder sostenerse, menos teniendo en cuenta la velocidad con la que el río les arrastraba y el peso medio muerto del albino en uno de sus brazos. Peleando por respirar, tampoco pensaba soltarlo.

El hermano mayor del albino tomo iniciativa, con valor, cosa de la que una servidora tampoco carece, pero para una persona torpe como yo andar en la nieve es todo un desafío contra natura, sólo me aseguraba de seguirle, de agarrarme a su mano, de ir detrás de él. Sin embargo, teníamos un gran problema entre manos.

El albino, a mi lado, intentaba apoyarse al filo del río para llegar hasta Black*Star y ayudarle a salir, a agarrarlo con los brazos, con la mano, con los dientes, con lo que fuese. La corriente no disminuía, y cada vez iba más y más rápido. Era impenetrable. Si eso de por sí ya era un gran dilema, además, si el hermano mayor quería sacarlos de ahí, debía mantenerse firme a la orilla del río, pero al estar cubierta de barro no hacía más que resbalarse. Si alzaba un poco más la mano, si intentaba acercarse se caería con ellos. Era yo la que tenía que asegurarme de que no se hundiese en el barro, tirando de él, con mi maravillosa "fuerza-pedo".

No podía sostenerse.

Por lo tanto, el hermano mayor de los albinos, nervioso, me miró decidido y elaboró un plan, muy descabellado a mi parecer…

-Vale… No me queda otra.-Entre jadeos por el esfuerzo, apretó con fuerza mi mano, acercándome a su pecho. Dejándome impresionada.-Dime… ¿Cómo te llamas guapa?

-¡Ma-Maka…!-¿He dicho mamá? Me está asustando. Pero me gusta estar muy cerca de un hombre atractivo que me halaga, pocos lo hacen. Me conformo.-

-Bien… Es un nombre precioso.-Me cogió por la cintura, atrevido y enérgico. Es fuerte, no lo dudo.-Maka, vas a tener que confiar en mí. ¿De acuerdo?

-¿Qué? ¡Ah!-Acercándose de forma segura al arroyo, agarrándome fuerte de la mano izquierda y de la cintura con ambos brazos, me lanzó sobre el río. Me estiré, como si lo sobrevolara. Todo pasaba demasiado deprisa ante mis ojos.-¿¡Qué haces!?-Me acercaba lentamente a Black*Star y al albino menor. Black intentaba subir, pero con sólo una mano libre era bastante complicado. Únicamente podía sacar a flote ambas cabezas, mientras intentaba nadar con un brazo, pero sobretodo protegiendo al albino. Y en cuanto a mí, voy a morir con ellos…-

"Podría al menos decirme su nombre."

-Venga Maka, ¡tú puedes!-Me gritaba animándome el hermano mayor desde atrás.-¡Puedes hacerlo!-Eché la mirada atrás por un segundo. Sólo un segundo, cerré los ojos con fuerza, para después volver a la carga. Me mentalicé, estirándome lo más posible hacia él. No me quedaba otra alternativa. Tenía que confiar en todos.-¡No voy a soltarte! ¡Sólo un poco más, lo estás haciendo muy bien!-Si lo miras de otra manera, parece que estoy de parto…-

-¡Black dame la mano!-Chillé con nerviosismo, con la suerte de que ningún gallo estruendoso escapara de mi garganta. Él intentó acercarse mientras se esforzaba por respirar, disputando contra el torrente.-¡Dame la mano!-Repetí, no llegaba hasta él, se estaban hundiendo, hacia mucho frío, no aguantarían más, y si el hermano mayor trataba de avanzar más hacia el margen del torrente, finito, caeríamos los dos. Puesto que el albino menor está fuera de combate, de él depende salir con vida o no de ésta.-¡Black*Star!

Él alargó el brazo. Nuestros dedos se rozaron, ya casi lo tenía, sólo hacia falta un impulso, un empujón. Pese a ello.

Black*Star se hundió. Juntos, el albino y él cayeron.

-¡No!-Grité, quería cogerle, en verdad quería poder cogerle. Mis manos tocaron el agua, haciendo que el hermano mayor resbalará un poco, pero seguía sujetándome, seguía manteniéndose firme.-

"Nunca puedes hacer nada por nadie."

Tanteaba el agua, buscándoles a tristes chapoteos. Saqué el brazo del agua, estaba helada. ¿No hay salida? ¿Se han ido? ¿Se acabó?

-¡Black!-Me niego.-¡Black*Star!-Y a veces, cuando piensas que está todo perdido, que no puedes hacer nada más, que todo se ha terminado. Viene el Karma y te da con un canto en las narices.-

-¡Maka!-Una mano se aferra a mi muñeca, una mano fría, pero segura. Fuerte. Agarré la suya y tiré con fuerza sin pensármelo dos veces.-

-¡Te tengo!-Grito sonriente, feliz, emocionada. Me lo repito a mi misma una y otra vez.-Os tengo…-Y aunque esté mojado, aunque se me resbale la mano, aunque duela el agarre, no la soltaré.-


Maka.

-¡Muy bien! ¡Eso es! ¡Arriba!-El hermano mayor no fue menos y nos atrajo con firmeza hasta la orilla.-¡Ya está!

Subimos todos, alejándonos del maldito río. Yendo a duras penas a gatas, nos sentamos como si acabáramos de correr el triatlón. Black*Star abrazaba al albino, y yo a él. Black parecía un cubito de hielo azul, tiritando con el albino en brazos. Estarán congelados de cuello para abajo.

"Voy a dudar en ducharme cuando llegue a casa, le voy a coger pánico al agua por un tiempo…"

-Bien hecho Maka,-Choqué la mano con el hermano mayor. Somos un buen equipo. Supongo…-¿Estáis todos bien?-Se acercó chillando el albino mayor, nervioso, llamando a su hermano pequeño.-¡Soul!-Black*Star se soltó de mi agarre, mientras dejaba con cuidado el cuerpo del albino tumbado entre la nieve.-

-Soul… ¡Soul, despierta!-Gritaba Black*Star dando pequeños golpes en la mejilla del albino. Me acerqué un poco a ellos, junto con el hermano mayor, estaban realmente asustados. El pequeño albino estaba completamente blanco…-¡No respira!-Chillaba Black aterrorizado, mirando a la cara del albino, él cual se había quedado pasmado sin saber que hacer. En modo alerta preventiva.-Soul…-

Les miré de lado a lado. Black*Star parecía estar apunto de estallar en llanto, zarandeando al albino de un lado para otro. Mientras que el hermano mayor se había quedado paralizado apretando el hombro de su hermano pequeño.

Ya que nadie estaba por la labor de acabar de salvar el día, y ni un alma andaba por aquí cerca a la que pedir ayuda, tuve que saltar yo.

-El Pecho.-Les dije a ambos, serena. En estos casos hay que mantener la calma. Si lo piensas bien, es el que más agua ha tragado…-¡Comprímele el pecho!-Grité, echándome hacia delante, quedando de rodillas entre medias de los dos.-

-¡Tienes razón!-Me miró Black*Star con los ojos como platos. ¡Pues claro que la tengo!-¡V-voy!-Cogió aire, calmándose así mismo, impidiendo que alguna que otra lágrima traviesa escapara de sus ojos. Y empezó a golpear el pecho del albino con ambas manos cruzadas. El hermano mayor se le quedó mirando asombrado. Son chicos después de todo...-

-Eso es. Hazlo pausado.-Posé mi mano sobre su espalda helada, mojada. Amparándole. No les conozco mucho y no me cae muy bien, pero tampoco quiero que le pase nada al albino gruñón.-

Aun así, pasaba el tiempo y nada parecía funcionar. Black*Star empezaba a sudar, estaba cansado. Me miraba de vez en cuando.

-Oh, no...-Musité para mis adentros, no quería que me oyesen. Por mucho que Black lo intentará, el albino no reaccionaba. Y si lo dejamos así, entonces él…-¡Ya sé! Hay que meter aire en sus pulmo…-Una idea perversa voló sobre mi mente. Muy perversa. Sin embargo, antes de poder decir nada, Black*Star paró de lleno, bajando los brazos, dejándolos muertos. Él cerró los ojos con fuerza, seguro de sí mismo. Fruncí el ceño.-

-¿Eh?-Murmuré, abriendo los ojos de par en par. Como si Black me hubiese leído la mente, se acercó al cuerpo inerte del albino.-Oh. Oh…-Si fuera en otra ocasión, el hermano mayor y yo estaríamos mordiéndonos las uñas de la emoción. Acercamos ambos cabezones a la escena, mientras que nuestro amigo pelo-pincho se arrimaba cada vez más al pequeño albino… ¿Lo va a hacer? ¡Lo va a hacer!-Ah…-Black ya estaba muy cerca, y sus labios empezaron a rozarse lentamente…-

¡Que le va a besar! Y yo sin cámara ni nada… Me estaba poniendo mucho más nerviosa que ellos. Por una razón me gusta, pero por otro lado no… Aunque sólo sea un boca a boca. Es como si quisiera pararle de golpe... La cara del hermano mayor también era un cuadro, probablemente sentía lo mismo que yo.

Todo muy precioso y caótico. Hasta que Black comenzó a inyectar a presión aire en los pulmones del albino menor, justo en ese momento…

-Que cojones… ¿¡Estás haciendo!?-Gritó el albino durmiente, arremetiendo de golpe. Despertándose con el ansiado beso. Sólo duró apenas unos segundos…-¡Quítate de encima ahora mismo!-Chilló furioso, intentando separarse de Black*Star, queriendo sentarse erguido, vanamente, puesto que nada más hacerlo se cayó de bruces a la nieve escupiendo tristemente agua como un grifo roto, mientras Black intentaba sujetarlo por las sacudidas que daba su garganta.-

No sé de qué se queja. Era eso, o tirarle uno de mis libros al torso, eso también hubiese funcionado. Yo sólo lo digo.

-Anda… Ponle de lado.-Le dije a Black*Star, él me hizo caso como un buen siervo, ya más tranquilo, girando el cuerpo del albino para que éste pudiese echar mejor el agua. Caímos todos de espaldas al suelo, suspirando.-

¿Y ahora se despierta? No hay derecho, ¡yo quería verlo entero!

"Me doy asco…"

-Aleluya…-Amén. Me dije para mis adentros.-Ahora tendré que ir todos los domingos a la Iglesia…-Murmuraba sin sentido, el albino mayor, tumbado en el suelo bocarriba comenzó a mover brazos y piernas… Estaba haciendo un angelito de nieve…-Joder, idiota, ¡¿tienes idea del susto que nos has dado?!-Se levantó, propinándole un golpe en la cabeza a su hermano mayor. Haciendo que el menor se sobara la cabeza.-

-¿Pero qué hacéis todos aquí rodeándome?-"Bailar la danza del fuego…" Decía el albino menor, bastante confuso.-¿Qué ha pasado?

-¿¡No es evidente!?-El albino observó sus "mojados ropajes."-

-Ah, esto…-Respondió tranquilo. Su hermano mayor le dio otro golpe…-¡Para ya!-Le gritó dándole de manotazos. Acaba de recobrar el sentido y ya están peleando otra vez… Les gusta.-

Di pequeños golpes en la espalda de Black*Star, el pobre no paraba de toser.

-Estoy, estoy bien…-Decía todo rojo, por la tos. Se echó hacia adelante, apoyando las manos en la nieve, arrodillado. Todavía tendría mucha agua en el pecho. Sólo me faltaba que se ahogase él ahora. Aunque si hay que dar besos, ¡me presento voluntaria!-Gracias Maka…-Me decía con una tierna sonrisa en la cara. Esas que al verlas te reconfortan por dentro nada más mirarlas. Apoyé mi mano sobre su hombro, estaba empapado.-

Los otros dos hermanos seguían gruñéndose él uno al otro.

-Dale las gracias a Black*Star ahora mismo, Idiota.-Nos señaló el albino, seriamente enfadado. Es decir, que se conocen. Por lo visto yo no contaba en el grupo de salvamento…-

-¿Eh?-Hizo una mueca curiosa, el albino dirigió la vista hacia nosotros. Le sonreí.-Ah.-Abrió la boca, para luego mirar a otro lado. No es muy amable la verdad, no lo es en absoluto.-Podía… Haber salido yo solo…-Se levantó sin perder tiempo, sacudiéndose la nieve de los pantalones.-

No tardó su hermano en golpearle de nuevo en la cabeza, haciéndole caer al suelo otra vez. Su hermano es una especie de hombre "Karma"… Es "Karma-man." El héroe de todos los oprimidos en la injusticia. O algo parecido.

-Eres un imbécil.-Lo secundo.-

-¿¡Quieres parar ya!?-Ambos se fulminaron con la mirada.-Joder, todo el día pegándome. ¡Búscate otro Hobbie!-Gritó el albino menor, sarcástico. Se sujetó la cabeza con fuerza, como si le estuviese dando un vértigo o un vahído. Pero su boca no emitía ningún sonido. Su labio y su nariz habían empezado a sangrar de nuevo, levemente.-

-Cállate.-Suspiró el albino mayor.-Será que te has golpeado con algo. Es probable…

-¡Oh! ¡Ahora eres experto en probables!-Ironizó el menor. Lo mejor sería no meternos en el meollo que están montando.-Mira tú por donde.

"Estaba más mono inconsciente…"

-Soul…-Apretó el puño el hermano mayor, matando con la mirada al pequeño, mientras el otro sonreía. Por suerte para el albino menor, acabó en un largo suspiro por parte de "Karma-man".-

El albino dio un chasquido con la lengua, apartando la mirada. Su hermano se acercó a él y por la fuerza, cogió uno de sus brazos y lo paso por encima de sus hombros.

-Que no me toques.-Se intentaba zafar de nuevo, cabreado. Tiene tan mal temperamento como el monstruo de barrio sésamo, ese que se tiraba todo el día metido en un cubo de basura haciendo vete tú a saber qué…-

Su hermano le ignoró. Sonriente, observó Black*Star, asintiendo. Black*Star hizo lo mismo, como una forma de gratitud… ¿Qué hacen?

No entiendo a los hombres.

-Hasta luego.-Saludó el albino con la mano, mientras el otro soportaba a un hermano gruñón y dolorido.-¡Gracias Maka! Eres increíble.-Me gritó mientras se marchaban. Sonreí ruborizándome, mientras Black*Star reía. Ya era hora. Soy la heroína de todo este asunto. Claramente…-Y tú, ya estás tirando.-Estiró la mejilla de su hermano con astucia, recibiendo más quejas por parte del otro.-

Los albinos se alejaron en la neblina, el mayor llevaba apenas al pequeño a cuestas. Al final, lo llevó cargando ya que el otro se negaba a andar pegado a él. Hasta que al final los perdimos de vista. Quedándonos sentados sin saber que hacer como un buen par de idiotas, mientras la nieve caía con fuerza.

-Que gente…-Murmuré, rascándome la cabeza. Había olvidado preguntarle al mayor su nombre…-

Nah, son…-Black*Star se puso en pie, ofreciéndome la mano, ayudándome a levantarme. Me restregué la nieve del trasero y él sacudió la cabeza como un perro.-Son los Evans.-Hizo una mueca divertida. A mi me recuerdan más bien a la familia Adams…-

"Los Evans."

-Será mejor que volvamos…-Fijé la vista en Black*Star, empapado hasta los huesos, había comenzado a tiritar.-Sino te vas a poner malo.-Me desabroché el abrigo, pasándolo por encima suyo, consiguiendo sacarle una risa interminable.-¿Qué… Qué te hace gracia?-Pregunté, avergonzada.-

-No… Es que…-Seguía riéndose, hasta ponerse a llorar de la risa.-Normalmente, esto no me suele pasar así…-Me reí con él.-

¿Acaso ha de ser siempre el hombre el que le de su chaqueta a la mujer? Por cambiar no creo que pase nada. Menos ahora.

-Gracias…-Me mostró una sonrisa partida. Y ya van tres hoy, me siento alagada.-Pero no puedo aceptarlo.-Se lo quitó, volviendo a colocármelo encima. Lo sujeté con fuerza, ruborizada.-Soy indestructible, no me pasará nada.-Se señaló así mismo con el pulgar. Yo sujeté con fuerza el abrigo.-¡Atchú!

-Como quieras…-Dije entre suspiros.-No sabía que la gente indestructible estornudaba…-Vacilé, empezando a caminar en dirección "mi mochila cubierta de nieve".-

-Indestructible…-Se rascó la nariz, y dándose calor en los brazos frotando las manos en ellos.-Hasta que se demuestre lo contrario…-Sonrió delante de mi cara seria. Le eché el vahó de mi garganta en la suya, haciéndole estornudar de nuevo.-¡Atchú!-Se llevó las manos a la cara.-

-Eso lo demuestra.-Señalé mientras subíamos la colina hacia el puente. Andando despacio es más fácil de lo que parecía antes.-

-¡Atchú!-Sorbió por la nariz.-Como quieras…-Puso morritos, imitándome.-

Ya…-Una vez llegamos al puente, me planteé una idea interesante. No me sabía bien dejar a Black*Star solo, así… Yo no soy así. Paré en seco, dándome la vuelta hacia él.-Oye…

-¿Ehm?-Volvió a sorber por la nariz, estremeciéndose por el frío, mientras sus dientes traqueteaban solos. Subió la cabeza, mirándome a los ojos.-¿Qué pasa? ¡Atchú!

Me va a duchar con tanto estornudo…

Bueno… Eh...-Jugueteé con los dedos. Nerviosa.-¿A cuánto está tu casa de aquí?-Él ladeó la cabeza, curioso.-

-1 hora andando, 45 minutos a lo mínimo si voy a trote.-Lo dijo tan deprisa que apenas pude entenderle.-

-¿Te haces todos los días una hora de camino a pata?-Volvió a estornudar. Está zumbado.-

-Así, me tonifico…-Pues menuda manera de hacerlo.-Además, ya me he pegado bastantes golpes con la moto por culpa de la nieve.-Se cruzó de brazos, pensando para sí mismo. Ósea que era eso. Tiene más sentido.-Y la bicicleta me da pereza sacarla…-Subió los hombros.-¡Atchú!

-Estás como una cabra.-Le solté. Girando el cuerpo hacia un lado.-Es mucho tiempo. Vais a ir… ¿Así?

-¿Tienes un tele-transportador en la mochila?

-No.

-Entonces sí.-Se llevó su mochila y la mía al hombro, adelantándome.-

-Oh… Espera…-Le llamé, descuidada. Tocándome el pelo.-Te gustaría… Te gustaría…

-¿Eh?-Se giró hacia mí.-

-¿Te gustaría venir a mi casa? Está a diez minutos…-Me puse roja.-

-¡Atchú!


(¿?)

"Tienes miedo, ¿verdad? Como siempre."

Oyes un portazo proveniente del umbral de la entrada. Notas como entra sigilosamente una brisa de frío polar por ella.

Te diriges rápidamente hacia el vestíbulo.

Ves a ambos peleando otra vez. Siempre peleando. Pero no les recibes aún, sólo vigilas, vigilas que no pase nada. Observas que Soul está empapado, como tira el abrigo de Wes al suelo, como pasa a tu lado y corre escaleras arriba. A encerrarse de nuevo en sí mismo.

Wes le grita desde abajo, frustrado, enfadado. Y se marcha al salón, a tumbarse de golpe bocabajo en el sofá, igual de frustrado, igual de enfadado, cansado. Frunces el ceño. Le sigues y le preguntas.

-¿Qué ha pasado?-Wes permanece quieto, aún bocabajo, recoge un cojín y se lo pone sobre la nuca, sobre los oídos.-

-Vigílame papá. Vigílame…-Dice seriamente, el sofá ha engullido su cabeza.-Porque un día de estos, voy a matarlo.-Sabes que él no lo dice en serio. Pero aun así la propia idea de que eso ocurra te asusta. Y tienes miedo. ¿Verdad?-

También sabes que no sacarás nada en claro ahora, tendrás que esperar a que se enfríen los humos. Tienes que esperar. Todo está caliente. Salvo alguien.

Dejas a Wes un rato solo, para que se calme, suspirando vas hacia el armario, pronto tienes que ir a trabajar, llegarás tarde pero no te importa. Ya no.

Entonces buscas unas toallas, las que sean, y subes arriba, vas al cuarto de Soul.

Llamas a su puerta, percibes que no va a responder, como siempre. Pero entrar tampoco sería buena idea. Como siempre.

-Soul…-Le llamas.-Sé que estás enfadado pero… No sé porque pero confío en que luego me lo cuentes, ¿de acuerdo?-No obtienes respuesta, pero sabes que te está oyendo. Lo intuyes.-Te dejo aquí unas toallas para que te seques.-Las dejas en el suelo.-Cógelas por favor. Me voy a trabajar…-Aún que no deseas irte, has de hacerlo. Te preguntas si Soul estará llorando, ¿verdad? Porque desde entonces Soul siempre está llorando. Solo.-Te quiero.-¿Estás seguro?-

Ves como la pequeña Blair, la gata, ronronea frotándose en tus tobillos. Araña la puerta de Soul, y espera. Espera frente a la puerta.

Sabes que el gato tiene más valor que tú. Y aun así, te diriges a las escaleras para irte al trabajo. Das unos pasos y esperas antes de bajar. Oyes que una puerta se abre. Sonríes lastimeramente, pero al mirar atrás ya está cerrada. La puerta está cerrada. Sólo hay un problema, no están las toallas, no está la gata. Suspiras, y esperas que él te haga caso, quieres que lo haga. También es algo que deseas. ¿Verdad?

Bajas las escaleras, y allí está Wes, sigue bocabajo pero seguro que ya no está tan enfadado. Wes no tiene temperamento, no es tan cabezota como su hermano. Va por libre.

-Me tengo que ir…-Atraes su atención.-Cuida de la casa, ¿vale?-¿La casa? ¿O sólo a Soul?-Volveré para cenar.

-Hasta luego.-Se da la vuelta y te saluda con la mano. Más tranquilo.-

Le sonríes, y por fin sales por la puerta, esperando sentir el frío en la piel. Pero tú siempre te sientes como si estuvieras ardiendo. Como si llevarás una cruz encima. ¿Verdad?

Como siempre.

No quieres admitirlo, pero te da miedo. ¿Verdad? Te gustaría huir. Te gustaría marcharte. Muy lejos. Dejarlo todo atrás. A todos. A ellos. Y olvidar. Y olvidar que un día tuviste una familia. Pero claro, ¿que voy a saber yo?

Que va a saber alguien, que ya está muerto.

"¿Verdad?"


Maka.

Dejamos los zapatos llenos de barro y nieve en la entrada, y nos pusimos unas bambas blancas para no rallar la tarima.

-Vaya…-Hizo una mueca graciosa.-Cuando me dijiste que tu casa estaba desordenada… Decías la verdad.-Se reía.-

-Eh, deja mi-Asquerosa y pequeña.-casa en paz. Te dije que estábamos de mudanza.

-Vale, vale, no te enfades…-Me dijo, extendiendo sus manos. Le invite a pasar.-

Era una casa del terror, a cada paso que dabas más miedo sufrías. Hacía bastante frío dentro, quizá más que afuera en la nieve. Mi padre y yo sólo llevábamos aquí un día, no me ha dado tiempo a limpiar ni a recoger, y por supuesto mi padre no va a estar por la labor de hacer nada. Todo estaba lleno de cajas que el camión de la mudanza había traído días atrás. Había mucho polvo entre las baldosas, las ventanas estaban sucias y alguna que otra gotera se atrevía a crecer en las esquinas. Habría que pintar un par de habitaciones y arreglar el tejado, para hacerlas desaparecer.

Era bastante pequeña, pero para dos personas, estaba perfecto, no necesito más.

-Voy a "humanizar" el salón.-Levanté los brazos. Más vale que empiece a limpiar si queremos sentarnos en algún sitio. Hoy mi habitación constaba de un colchón en el suelo. Mi padre lo llama estilo "Indie", a lo que yo llamo: papá somos pobres.-

-¿Quieres que te ayude?-Me preguntó Black*Star mientras se sobaba los brazos e investigaba las cajas, haciendo que el polvo se extendiese.-¡Atchú!

-No. No quiero que molestes…-Bromeé con autosuficiencia.-

-¡Eh!-Se cruzó de brazos, hinchando los mofletes. Causándome una risa estruendosa.-

-Tú si quieres date una ducha y quítate esa ropa, mientras yo limpio.-Le ofrecí.-

-¿Puedo?-Sonrío, juntando las manos.-

-Pues claro.-Le dije dulcemente.-Vas a pillar una pulmonía como te quedes así.-Y más importante aún, vas a mojar y ensuciar mi suelo. Más de lo que está.-

-¿Y qué me pongo?-Levantó los hombros, curioso.-

-No sé, ya te buscaré algo…-A saber… Alguna cosa habrá por ahí.-Déjame la sucia en el cesto del baño y la lavo. A lo mejor la tienes seca para luego.

-Ah no, tranquila, no hace falta. Que… Lo hagas…-Se estaba poniendo rojo.-

-No me importa. No me molesta, de verdad.-Le empecé a dar golpes suaves con las palmas de las manos en la espalda. Dirigiéndole al baño. Por suerte es lo único que está humanamente decente en esta casa de mala muerte.-No voy a dejar que te quedes así, ¡venga!-Sino me hace caso voy a empezar a darle patadas.-

-Voy, voy, tranquila… No me pegues.-Levantó los brazos, dejando que le condujera al baño, subiendo las escaleras. Hay tres en total, un aseo abajo, el de mi padre y el mío. Que era el más grande. Es lo que más me gusta.-

Tras tres horas interminables de buscar jabón, champú y toallas entre las cajas, más luego explicarle a Black*Star como salía el agua caliente, me dispuse a limpiar. Resultaba ser que para él era muy complicado comprender que Rojo significa Calor, y Azul significa Frío, de toda la vida de Dios. No parecía entenderlo y no creo que lo haya entendido. Decidí rendirme y que hiciese lo que pudiese. Y si eso no era suficiente, acabó mojándonos a los dos porque la alcachofa del grifo también era demasiado complejo para él. Para rematar la broma, al mojar mi camiseta se burlo de lo pequeños que son mis pechos, por supuesto, volví abajo, me cambié, y busqué una enciclopedia con la que matarlo. Y ahí se quedó, medio muerto en el frío suelo del baño.

Luego le ayude a levantarse, a ver si me van a denunciar por malos tratos feministas.

-Vale, Maka, ¡vamos a ordenar!-Me mentalicé, hablando sola para no variar.-

Apenas tuve tiempo, pero dejé el salón casi perfecto. Soy bastante rápida si me lo propongo, todos los hombres deberían amarme por ello. Quité el polvo de la chimenea y la prendí con un poco de madera que mi padre cortó el otro día en el jardín. El calor fue extendiéndose por la sala de estar. La cocina estaba pegada al salón, muy diáfana. Era diminuta, como yo. Está hecha para mí.

Para mala o buena suerte, decidí preparar chocolate caliente. No es que se me de mal, pero olvidé que nuestra caldera aun no funciona muy bien. Por lo que al coger agua caliente del grifo de la pequeña cocina, la de cualquier otro lugar de la casa saldría fría, helada. Como en el polo sur, con los pingüinos. Y si sacaba agua fría, en otro sitio de mi adorado hogar saldría ardiendo como el fuego del mismísimo Infierno.

Black*Star también pareció notarlo. Un fuerte grito de agonía se oyó en el piso de arriba. Sumado a unas increíbles maldiciones muy bien construidas, dignas de un gitano enfurecido porque le han robado el cobre; insultos que nunca antes había oído y que ningún niño inocente debería oír nunca.

"Soy un genio."

En el fondo me divertía. Cerraba y abría el grifo con desdén, oyendo los gritos de Black*Star, a lo mejor saldría enfadado del baño deleitándome con un cabello lacio lleno de espuma y una toalla frágilmente atada a la cintura. Me mataría, pero que admitir que mis últimos momentos de vida serían interesantes…

En cinco minutos terminé de hacer el chocolate caliente, no muy espeso, ni muy cargado. Y sobretodo mucho azúcar. Ese es el truco.

-¡Maka! ¡Ya está!-Me gritó desde arriba, sacando la cabeza por la puerta, mientras el vapor del baño escapaba libre desapareciendo en el techo.-

-¡Voy!-Subí arriba corriendo, y entre en el cuarto de mi padre. A lo mejor en alguna de sus cajas tendría ropa que poder robar indiscriminadamente y dársela a Black.-Espero que esto le sirva…-Cogí una camiseta ancha, unos pantalones y un jersey azul con capucha. Claramente, yo suelo escoger la ropa de mi padre. Salvo el pantalón de chándal…-

Lo doblé, y corrí rauda a llevárselo a Black*Star.

-Aquí tienes bello "princeso".-Se lo tendí sonriente, mientras seguía con la cabeza en el borde de la puerta. Extendió el brazo para cogerlo dejando a la vista un torso desnudo bastante trabajado, por supuesto me quedé un rato mirándolo, no puedo negarlo, faltaría más.-

-¡Oh! ¡Gracias viril "principesa"!-Me lo devolvió sarcástico, mientras recogía la ropa y cerraba la puerta con cuidado.-¡Se te han olvidado los tacones de cristal!-Me gritaba carcajeándose desde dentro del baño.-

"Ya decía yo que se me olvidaba algo…"

-Oh, lo siento, es una lástima, de esos no me quedan.-Me reí de nuevo, apoyando la espalda en la puerta, cruzándome de brazos.-

-Jo… Yo que me había hecho ilusiones…-Rió.-

-La vida de las princesas es dura. Para estar guapo hay que sufrir…-Me llevé las manos a la nuca, posando la planta del pie en la puerta. Recordé esa última frase, esa que siempre me repetía mi madre hace mucho tiempo… No quería pensar en ello, no en mi madre. Me entristecía.-¡Oh!-De repente la puerta se abrió de golpe y me caí de espaldas, siendo sujetada por los brazos de Black*Star, cayendo ambos al suelo de bruces.-

-¿Qué haces?-Preguntaba en voz baja, posando el cuello en mi hombro, abrazándome.-Ahí…

-¡N-nada…!-Me levanté deprisa, deshaciendo el abrazo fortuito.-Nada de nada…-¿Por qué me arde la cara? Para, para, para, para… Calma.-Anda baja, que yo cojo tu ropa.-Me giré, cogiendo una pequeña toalla para que se secar el pelo, y se la lancé a la cara. Así tampoco vería la mía.-

-Vale…-Alzó los hombros, soltó un suspiro, cerrando los ojos.-

Black*Star salió por la puerta y yo le seguí con su montaña de ropa en los brazos, la ventana y los espejos del baño estaban totalmente cubiertos por esa neblina blanca de agua caliente. Al llegar a las escaleras, Black*Star decidió ayudarme con la limpieza, de algún modo. Se ve que le gusta saltar, pegó un brinco y dejo caer el trasero sobre el pasamanos de la escalera. Bajando ágil y veloz a la par que cómodo. Acabando su gran destreza deportiva, finalizándola con un salto de ángel, clavando los pies de manera melodiosa en el suelo.

-Gracias por quitar el polvo de la barandilla con el culo, eres un amor.-Me reí llevando su uniforme escolar sucio y mojado a la lavadora. Lavadora, que venía con la casa.-Te doy un diez.

Nunca se me pasaría por la cabeza hacer lo que acaba de hacer. Resumiendo, no quiero acabar en el hospital con fractura de cráneo y varias extremidades o costillas rotas. Me gusta tener mis huesos en su sitio.

-Te dije que te iba a ayudar en algo.-Alzó los brazos, airoso.-Para eso estamos. Me encanta ayudar.-Sonrió.-

Le indiqué que fuera al salón a sentarse con la mano, mientras yo recogía su ropa. La sala de estar era de color verde, verde pistacho. En el centro, al lado de la chimenea tenía un Kotatsu, una de esas mesas bajitas con futón y estufa incorporadas que habíamos traído de Japón. Especial para personas frioleras como yo o como mi padre que sufre de una enfermedad incurable desde que era pequeño: "La conocida Enfermedad de los pies como cubitos de hielo."

-Que chulo…-Black*Star levantó uno de los futones para ver como era por dentro.-No sabía que eras japonesa…-Me miró dubitativo, rascándose la cabeza.-¿Lo eres?

-No te culpo por dudarlo...-Reí, claramente mi pelo rubio y mis ojos verdes no son la última tendencia en los niños de Japón a la hora de nacer.-Nací allí, pero mis padres no.

-Yo también lo soy… Más o menos…-Se sentó con las piernas cruzadas, cubriéndose con el futón.-Mis padres son de allí, pero yo nací aquí.-Igual que yo, pero al revés. Creo.-

Puse la ropa dentro de la lavadora de edad incalculable y la encendí. Sonaba como estar matando un gato. Sólo espero no inundar la casa.

-No sé donde está el secador de pelo, lo siento.-Me coloqué detrás de él, de su espalda.-Déjame la toalla.-Me la pasó y con ella froté su cabeza con cuidado, causándole risa. El ataque de las cosquillas venideras.-

-No pasa nada.-Dejé la toalla a un lado y el flequillo caído le tapaba los ojos completamente.-¿Tienes una goma de pelo?-¿Un coletero?-

-Si, toma…-Me deshice una de las coletas, él cogió la goma negra que le di y se la puso en la boca, mordiéndola, mientras se sujetaba el cabello, haciéndole forma.-Tienes el pelo largo…-Muy ocurrente Maka…-

-Listo.-Sonrió, moldeando su pequeña coleta alta azul.-Así vamos iguales.-Me hizo reír. Cogí mi pelo y me la hice a un lado. "Estamos hechos el uno para el otro".-Estoy maravilloso.-Le brillaban los ojos.-

-Arrebatador…-Sonriente, me levanté y fui a la cocina por el chocolate, y unas mandarinas. Típico.-

Al traerlo en la bandeja, a Black se le hizo la boca agua, emocionado. Tomándose uno detrás de otro, ni que fuera alcohol o agua bendita… Aparte de ser indestructible tampoco tiene fondo en el estómago por lo que parece… No quedará para Spirit, pero me gusta que la gente aprecie mis creaciones. Que le den a Spirit.

Sentado el uno al lado del otro y con el sonido del traqueteo de la madera rompiéndose de fondo, comenzamos a hablar sobre trivialidades mundanas y gilipolleces varias en susodicho.

"Espero que pronto me traigan la Tele. Dios… Echo de menos la Tele."

-Ha estado bien…-Susurré mientras soplaba el vapor de la taza de chocolate.-

-¿Qué?

-Lo que has hecho antes, ha estado muy bien.

-Oye, que yo me ducho todos los martes, ¡aunque no haga falta!-Gritó ligeramente enfurecido. Es un cerdo… Un cerdo azul.-

Dejé caer mi cabeza sobre la mesa de madera.

-¡Eso no!-Él rió. Me vacila como le viene en gana. Yo también lo hago…-Lo… Del río y todo eso… Eres genial.

-Lo sé.-Volví a repetir el gesto de "tocar madera con la cabeza" de golpe y porrazo. Él reía de nuevo.-

-Eres muy… Humilde.-Ironicé. Poniéndome derecha.-

-Pero…-Cambió de tema rápidamente.-No te creas.-Se llevó la taza a los labios y sorbió de ella.-

-¿Eh?-Le miré. Miré su semblante triste.-

-Yo soy mala persona.-Se me atragantó el chocolate en la garganta del susto. Estaría bromeando, porque se desternillo de la risa. De mí…-

-¿Por qué?-Hice un sonido rudo dejando al taza sobre la mesa. Rompiendo las carcajadas.-A mí no me lo pareces. Has de tener la misma maldad que un Hamster…-Eso no debería haberlo dicho en voz alta. Se rió igualmente.-

-No lo haría por cualquiera.-Le escuché, muy callada.-Pero da igual porque haga lo que haga no va a cambiar nada.-Habló muy deprisa, con la voz ronca y seca. Con la vista fija en la chimenea.-Nunca cambia nada. Siempre es igual.

Fruncí el ceño.

-¿Qué quieres de-

-Hay… Muchos periódicos…-Me interrumpió, cambiando de tema drásticamente. Lo ignoré, sino quiere hablar de ello, no debería meter las narices.-

-Si… Son todos de mi padre, es periodista.-¿Síndrome de Diógenes? ¿Dónde?-Le gusta guardarlos, por trabajo y eso…

-Oh… A ver…-Empezó a inspeccionar en un montón de papeles a su lado. ¿Por qué él puede ser un cotilla y yo no? No hay derecho.-¿Y esto?-Alzó una revista con dos de sus dedos, con mucho cuidado, mostrando una sonrisa maliciosa, riendo. Me alarmé.-

Se lo quité de las manos rápidamente, antes de que le diera tiempo a mirar ni una hoja más. Asombrándole.

-E-eso…. Eso es…-Trastabillé con mi mente. Poniéndome realmente como un tomate de roja. El rojo intenso cubrió mi cara por completo.-Es de… ¡Mi padre!-Mentí.-

-Ah…-Se rascó la cabeza, dudoso. Sin saber que decir.-No sabía que le gustaban esas… Cosas…-De todas las malditas revistas y periódicos que hay por toda la maldita casa, ¿tenía que coger justamente esa?-

Tiré "la prueba del delito" lejos de su alcance.

-Él es así…-Apoyé los codos en la mesa, sujetando la cabeza con ambas manos. Sudando y sonriendo.-

-Tienes… Chocolate en la cara.-Me señaló con el dedo, divertido. Espero no tener un bigote. Que vergüenza.-

-¿Ya?-Le pregunté, lamiéndome con la punta de la lengua en las comisuras de los labios.-

-Espera… Ah…-Me imitó, posando su cara muy cerca, y cada vez más cerca, y más cerca… Acariciándome con sigilo y entonces… ¿Se oyó un fuerte portazo?-

Mierda.


Maka.

-¡Maka! ¡Papá ya está en casa!

No, no, y mil veces no. Estúpido Spirit. Siempre arruinándome la vida.

Me separé con destreza de Black, echándome hacia atrás del susto. Sujetando con los dedos el borde de la mesa para no caer al suelo. Asustándole un poco.

-Tienes que irte.-Miré a Black*Star de manera robótica desde mi posición para nada normal. Hablando seriamente, compungida por el miedo.-

-¿Eh, Por qué?-Levantó una ceja, cruzando las manos, apoyándolas en el suelo. Posando el mentón sobre las rodillas.-

-Porqué viene mi padre.-Estaba a punto de gritarle en la histeria, pero si lo hacía Spirit nos oiría, le descubriría y me haría Monja en un convento-Cárcel, perdido en el fin del mundo y sin televisión.-

-¿Y qué?-¿Qué hay que entender? Me entraron ganas de golpearlo. Cuando me pongo nerviosa me suele pasar.-No estoy haciendo nada malo.-Dijo con desinterés, con la boca pequeña, levantando los hombros.-

"¿Nada malo? Porque no te ha dado tiempo."

-No es eso, es mi padre. ¡Si te ve te matará!-Es muy mal pensado. No me deja traer ningún chico a casa. Bajo, ninguna, excepción. Y si lo incumplo. Muerte y destrucción.-¡Vete!

-¿¡Por dónde!?-Me preguntó irónico, ladeando la cabeza. Mi padre está en la entrada…-

¿Le escondo? No. Mejor.

-Por la ventana.-Dije seria, y recta. No segura, pero recta.-

-¿¡Qué!?- No grites, por favor, no grites. Estoy muerta.-Ni de coña.-Me respondió negándose. Se nota que no conoce al hombre que se hace pasar por mi padre.-No voy a huir como un vulgar ladrón.-Bufó, altanero.-

-Tú no lo entiendes…-Oí a mi padre dejando el abrigo en el perchero, mientras silbaba en la entrada. Me mordí las uñas.-Tienes que irte, ahora.-Zarandeé mis manos rápidamente hacia él.-

-¿Y qué si no quiero?-Se cruzó de brazos.-

-Muy bien.-Sonreí cínicamente. Le cogí de los hombros con la misma fuerza que sujeto Enciclopedias para golpear a los malhechores. Abrí la ventana y le empujé por ella sin tiempo para anticiparse, quedándose pasmado de cara en la fría nieve que decoraba esta noche mi jardín.-

-¡Estás loca!-Me dispuse a cerrar la ventana, pero volvió a subir al marco con cara de pocos amigos. Pensaba cerrar la ventana igualmente y pillarle los dedos.-¡Espera! ¡¿Y mis cosas?! ¡Mis zapatos!-Maldición, es cierto.-No pienso irme descalzo a casa.-Antes no te importaba ir mojado.-¿Has visto el frío que hace?

-Vale, vale, no grites, de acuerdo.-Le tapé la boca con la mano. Me mordió.-Escucha, vete a la entrada, yo le distraigo, y cuando se haya ido entras y los coges.-Apretó con fuerza los labios, como un niño. Oprimido.-¿Estamos?-Asintió con pesadez. Y se marchó corriendo. Cerré la ventana, posándome de espaldas a ella, exhalando aire, dentro fuera, dentro fuera.-

Mi padre me miraba extrañado desde el pasillo de la entrada, mientras se quitaba la corbata y la tiraba sin cuidado. Más debería recogerlas yo.

-Hola cielo, anda, ¡Has recogido el salón!-Me reí falsamente. Pero si siempre lo limpio yo todo…-

-¡Hola papá! ¿Qué tal te ha ido? ¿Un día duro? ¿Mucho trabajo? ¿Estás cansado? ¿Necesitas un masaje?-Corrí hacia él, atrayendo su atención, nerviosa, viendo como Black*Star abría la puerta del vestíbulo con cautela, a espaldas de mi padre.-¿Quieres que te haga la renta otra vez?

-¿Qué te pasa Maka? Estás muy roja, ¿no tendrás fiebre verdad?-Se acercó a mí, preocupado, juntando su frente con la mía. Mientras le miraba.-Pues no tienes fiebre…-Se rascó la cabeza, separándose.-

Mientras mi padre entraba en shock post-traumático por mi gran muestra de amabilidad hacia él, yo le hacía señas a Black de que se marchase pronto, y éste se reía a lo lejos, con una risa sorda, cogiendo sigilosamente los zapatos, uno en cada mano. Sinceramente, un poco de música de los 80 e igualito a la pantera rosa.

-Ah espera, me he dejado una sorpresa para ti en la chaqueta.-Spirit se giró alegremente. ¿Sorpresa? Él si que se llevará una sorpresa.-

-¡No!-Grité con fuerza, atrayéndole, agarrándole de la chaqueta con desdén. ¿Me pongo a llorar?-No… Papá yo… Iré a por ello, tú siéntate en el salón. Habrás tenido un día duro.-Dejé de esconder mi cabeza en su pecho.-

-Ah, no. No te preocupes.

-¡Que te vayas!-Le grité señalando la sala de estar.-¡Márchate!-Alcé la cabeza, con los ojos cerrados. Chillaba a Spirit, pero en realidad mis gritos los merecía Black*Star.-Por favor…

-Si señora…-Murmuraba mi padre. Asustado. Fue hacia el salón.-

"¡Salvados!"

Una vez me deshice de mi padre, hui al vestíbulo a despedirme. No creo que él quiera volver nunca.

-Lo siento…-Me disculpaba avergonzada, con la cabeza agachada.-Yo… No…

-Déjalo.-Se reía. Inexplicablemente se reía. Desde luego el Show que acabo de montar es de Circo…-Ha sido divertido.-Me guiñó un ojo, llevaba todas sus cosas en ambos brazos. La ropa se la devolvería mañana.-Mientras duró.-Sonrió y se marchó con los zapatos puestos. Desapareciendo entre la nieve y la oscuridad que brinda el Invierno.-

-Hasta… Luego…-Dije en voz baja. Él llegó a oírme, diciéndome adiós con la mano de espaldas.-

Cerré la puerta. Y volví al salón, olvidándome de coger el regalo de mi padre. Ya he tenido suficientes sorpresas por hoy.

Por fin se ha acabado.

-¿Maka, has abierto tú la puerta? He oído un portazo.

-¿Yo? No que va. Imaginaciones tuyas…-Desvié la mirada, entrando en el salón.-

-¿Estás segura? ¿Por qué yo creo que si-

-No, no. No…-Negué velozmente con la cabeza.-No la has cerrado bien…

-Ah, bueno, si tú lo dices…

-Yo lo digo. Si.-Me reí como una estúpida. No importa, a los ojos de mi padre siempre seré amada a pesar de ser idiota.-Me ha encantado tu regalo.-Me emocioné. Ni lo he mirado.-

-Ah, que bien.-Sonrió. Mientras le haga feliz.-¿Has estado tú sola?

-Sí… ¿Por qué lo dices?-Me entró un calor intenso por dentro.-

-¿Por qué tienes dos tazas de chocolate sobre la mesa?-¿Y tú por qué preguntas tanto?-

-Vale, me has pillado.-Ni de broma voy a contarte la verdad…-Había hecho chocolate para los dos pero, tardabas mucho y al final me lo he terminado yo todo.-Así, que piense que soy inocente.-Me encanta el chocolate.

Te entiendo, no pasa nada. He hecho bien al comprarte esa tableta entonces. Ha sido verla y pensar: ¡para mi hija!-Ahora si que quiero mi regalo.-

-Iré a hacer más…-Le dije, dejándole ordenar sus cosas del trabajo. Ahora tendré que volver a prepararlo todo otra vez…-

-¡Maka! No me gusta que dejes las cosas por ahí tiradas.-Me llamó Spirit desde el salón. Asomé mi gran cabezón, mientras me ponía el delantal.-Y menos si son… Estás revistas tuyas de chicos… Semidesnudos… Depravados. Y eso…-Se me había olvidado por completo la maldita revista… Era mía…-

-Claro, ahora mismo la recojo.-Sonreí por última vez. Aunque es cierto que me ha dado muy buenos momentos…-

"Esta noche misma, quemaré esa cosa."


Espacio Beru*:

HAPPY DECEMBER "BEIBIS"!

¡Huola a todos! en efecto, se me ha colado una "U" puñetera en medio. Soy muy inconformista con los saludos, así que deberéis perdonarme (y amarme) por la entrada de este (nuestro ) capítulo. Mi Halloween, (Hace tiempo que tenía que haber subido este capítulo. Sep…) estuvo muy bien. (Maka tocaba las castañuelas sin nada de garbo y Soul la guitarra española… Desastroso.) Nah, me lo pase en grande. Lo de la Sevillana Zombie es lo único que está basado en hechos reales. (Así aprovecho también el vestido de Carnaval y de la feria de Sevilla.) La Crisis, sí.

A partir de ahora, quiero centrarme en este (nuestro) Fic, me lo estoy trabajando mucho, me estoy informando bien de todo. (Ya veréis porque, tened paciencia, o panceta, lo que queráis.) Y entre tanto, voy a intentar, (Me huele a promesa rota…)quiero intentar alternar un poco y seguir con las locuras de "V.E.M.A" (Vive en mi armario) y el misterio de "Revenge". A partir del día 10 (Ya podía acabarse el mundo ese día, ¡maldición!) comienzo los Globales… (Ahora vuelvo, me voy un ratito a llorar al rincón de Chrona. A ver si… Me hacen sitio.) En efecto, muchos estáis ya de vacaciones y yo mientras tanto, aquí, me divierto pudriéndome en mi existencia. Nah, ¡enhorabuena por haber acabado los exámenes! Seguro que se os ha dado bien. (Yeah.)

De todas formas, soy una persona muy pasotista, (¡Floja!) así que seguiré escribiendo, no os preocupéis por "na' de na'". (En serio, preocupaos…) (Subconsciente, eres un Fucker.)

Nos vemos "hamijos" míos, en el próximo capítulo de:

Sweet Dreams.

Capitulo Cuarto.

A sangre fría. El Lobo y la Cerbatana.