SWEET DREAMS.

BY BELL*STAR.

Hola buena gente, no me llamo Bell. Tampoco soy Atsushi Ohkubo. Si fuera él, Bell no estaría muriendo entre la inmundicia. (Véase exámenes del averno y suspensos de categoría abismal.) Yo soy una petarda. (¡Yolere hi hu, hi hu!)

Por eso no tengo mucho que deciros ahora, mi cerebro pronto hará Capúm. ("Requeteflautis") Para subir este capítulo he tenido que pluriemplearme. Me han fastidiado por completo un puente maravilloso chachi-pandi que tenía para no hacer absolutamente nada, (Profesores. ¡Hijos de Bli-Bla! Bubblegum Princess Style.) salvo hacer el chorra, escribir y sobar entre otras muchas delicadas fruslerías.

Dejemos de lado mi locura para nada aparente, ¡vamos al lío!


Espero que os guste.

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Fireflies

"Tus ojos no lo creerían"

"si diez millones de luciérnagas"

"iluminaran el mundo mientras caigo dormido."

"Porque ellas cubren el inmenso cielo"

"y dejan lágrimas por todas partes."

"Pensaras que soy un idiota,"

"Pero yo podría pararlo todo"

"y esperar…"

"Deja mi puerta entreabierta"

(Por favor, llévame lejos de aquí…)

"porque hoy me siento con un poco de Insomnio…"

(Por favor, llévame lejos de aquí…)

"¿Por qué intento contar ovejas?"

(Por favor, llévame lejos de aquí…)

"Cuando no estoy cansado para dormir…"

"A diez millones de luciérnagas…"

"Soy raro porque odio las despedidas."

"Se me nubla la vista mientras ellos se despiden."

"Pero yo se donde encontrarlos"

"si mis sueños se vuelven borrosos."

"Porque yo guarde un par"

"y los puse en un tarro."

"A mi me gusta sentir, que el planeta Tierra gira"

"lentamente…"

"Es difícil de decir"

"Pero prefiero permanecer despierto, cuando estoy dormido"

"porque todo lo que veo es…"

"Como nunca me lo había imaginado."

(Owl City)


.Capítulo Cuarto.

(Parte I)

A sangre fría.

"Un lugar lejos de aquí, un sentimiento que se oculta por miedo a que dirán de mí."

(Nach)

El Lobo y la Cerbatana


9 de Enero.

(¿?)

"¿Acaso, ya no me quieres? Sé que te doy miedo."

Estáis todos juntos desayunando en el salón. Papá siempre hace los desayunos más grasientos. Fácilmente podría comerse una barra de mantequilla entre dos lonchas de beicon sin olvidar rebozarla en azúcar. Lo raro es que el Colesterol no le haya pasado factura hace mucho tiempo. Él hoy no trabaja. Estaría mejor muerto.

Wes siempre le regaña, a todas horas. Él es siempre tan recatado… Le haces estar confuso. Wes. Qué personaje, ¿verdad? ¿Quién es Wes? Es tu hermano.

Wes se acerca a ti, extrañado de que hayas bajado a desayunar, porque nunca lo haces. Él te ve distraído, gira su cabeza, se estira en la silla y la planta frente a tu cara. Te pregunta.

-Soul… Comprendo que los cereales sean preciosos. Son muy atractivos, ¿pero podrías intentar comértelos?-¿Le ves? Se está burlando de tí.-Por favor.

No los comas. No comas nada. Pueden estar envenenados.

-No tengo hambre…-Respondes, alejando el tazón de tí. Suspirando. No te gustan estos momentos, y aun así no sabes porque has bajado. Te dije que no lo hicieras.-

No mientas. Tienes hambre, ¿verdad?

-Soul, comételo.-Te dice Wes muy serio, con el ceño fruncido acerca de nuevo el tazón hacia tí. Te he dicho que no comas.-Ayer no bajaste a comer nada. Al menos prueba el desayuno.-¿A quién vas a hacer caso? ¿Al que te quiere hacer daño, o a mí?-

Te está engañando.

-No quiero. No me apetece…-Apoyas el codo sobre la mesa haciendo saltar la cuchara, te llevas la mano a la frente y miras hacia otro lado.-

¿Te duele? Son ellos. Te lo dije. Te lo dije…

-¡Papá!-Grita Wes a vuestro padre. Él nunca os hará caso, a tí menos. Está ahí parado, evitándote detrás de la barrera que ha formado con el periódico y el café que le mantiene despierto.-Dile algo.-A tu lado, Wes te señala con la mano. Y te encoges de hombros.-

Tu padre cierra el periódico bruscamente, cansado busca alguna excusa para zafarse de mirarte. Coge la taza de café y le da un pequeño sorbo.

-Soul haz caso a tu hermano.-Te habla, sin mirarte apenas, de reojo. Niegas con la cabeza en rotundo. Muy bien. Él suspira. No le gustas.-Bueno, hagamos una cosa. No te comas el desayuno, pero la comida y la cena no te las puedes saltar. ¿De acuerdo?

Oh, por favor, miéntele.

-Vale…-Asientes. Perfecto.-

-¡Ah muy bien! ¡Bien hecho!-Grita tu hermano. Siempre metiéndose de por medio…-¿¡Esa es tu solución papá!?-Chilla, enfadado. Violento. Wes es violento. ¿Verdad?-

-Wes, basta. No pasa nada.-Le tranquiliza tu padre, intentando sonreír. Poniendo una sonrisa falsa que ya conoces.-

Les miras atónito. Ya están discutiendo otra vez. ¿Y sabes de quién es la culpa?

-¿Qué nunca pasa nada?-Frustrado, Wes se levanta. Riéndose en voz baja. ¿Desesperado?-No papá.-Te critica por no comer, pero él se marcha dejando el desayuno a medias. No tiene juicio. Tropieza con la silla, dando tumbos se detiene posando el brazo en el marco de la puerta.-Te equivocas. Tú nunca haces nada.

La culpa es tuya.

-¡Wes!-Grita tu padre, pero no se levanta de la silla. Sólo se queda ahí, como siempre. Regocijándose de sí mismo. Haciéndose la víctima. Haciéndote sufrir.-

Da un bufido y se lleva las manos a la cabeza, se apoya en la mesa del comedor. Triste.

¿Y en cuanto a ti? Tú sólo miras. Miras, observas, escuchas. Y callas.

"En el fondo lo sabes. No sois diferentes."

Blair se pasea por la cocina sin pudor alguno. Bebe de su tazón de leche que le has dejado esta mañana, para luego lamerse todo el cuerpo. Más tarde te lamerá a tí la cara. Es asquerosa.

-Miau.

¿Qué sabrá ese estúpido gato? Ella no tiene problemas. Vive sin preocupaciones. No me gusta. Deberías deshacerte de ella.

-¿Qué vas a hacer hoy Soul?-Pregunta tu padre. Vuelves la vista hacia él. ¿Asombrado? No, asustado.-¿Soul?-Él sigue en la misma posición. Con la cabeza agachada. Es vergonzoso. Nunca quiere mirarte. ¿Verdad?-

-Voy a… Voy a ir clase.-¿Cómo? No. ¿Qué dices? No puedes.-

¿Me estás escuchando? No.

-Oh…-Le has dejado perplejo. Y a mí también. No puedes ir. Te lo prohíbo. ¿A qué viene esto?-Bueno… Si te apetece… Pero, no vayas si no quieres. No voy a obligarte.-¿Has visto? Él tampoco quiere que vayas. No quiere que te mezcles con la gente normal. No vayas.-

No puedes irte. Eres mío.

-Quiero ir.-No me gusta que me ignores. Te he dicho que no. Y no significa no. No querrás que me enfade, ¿verdad?-Quiero ir…

¿Por qué me haces esto? ¿Acaso ya no me quieres?

-Soul yo… Preferiría que te quedarás en casa…-No quiere que nadie te vea, le das asco. Eres penoso. ¿Me oyes?-Además no tienes buena cara.-Estás enfermo, y eres un inútil.-Deberías descansar.-Te sonríe de nuevo. ¿Ves sus ojos? Tiene miedo… Me has enfadado. Y no me gusta. Debes hacerme caso. Siempre.-¿Vale?

-No…-Escondes la cabeza entre los hombros. ¿A quién se lo has dicho? A él, ¿verdad?-No…-Repites. ¿Vas a llorar? Sabes que sólo intento ayudarte, no quiero hacerte daño, pero a veces, te lo mereces. Eres malo.-Cállate.-Miras a todos lados. Me buscas. Pero no estaré ahí. ¿Sabes dónde estoy? No lo sabes.-¡Cállate!

-¿Soul? ¿Qué te pasa?-Se levanta tu padre velozmente, tirando el café sin cuidado. Se dirige hacia ti. Pero tú le apartas. Tiras el tazón, lo desparramas por la mesa. ¿A lo mejor soy tu padre? No.-¿Qué pasa?-Te esquiva, zarandeándote de los hombros, alarmado. Siempre preocupando a los demás, ¿verdad Soul?-

Wes ha hecho bien en marcharse, ¿verdad? Él te golpearía otra vez. ¿A lo mejor soy Wes? No.

-No… ¡Déjame en paz!-No quiero. No voy a marcharme. ¿Sabes quién soy? No lo sabes.-Vete…-Lloriqueas. Eso no es para nada genial. Tú no lo eres.-

Me rio en tu cara.

-¡Dímelo Soul, ¿Qué te pasa?!-Mira lo que has conseguido. Ahora tu padre está aterrorizado. Enhorabuena.-¿Es la voz? ¿Está aquí? ¿Es la voz otra vez?-Mierda. Me ha descubierto.-¿Te está hablando la voz?-Le evitas. Echas la cabeza hacia atrás, en una posición incómoda. Y lloras.-

Ni se te ocurra decírselo. ¿Quieres que desaparezca, verdad? No eres nada sin mí. Estás sólo.

-No…-Dejas de llorar por un segundo, y miras hacia arriba. Hacia el fluorescente que parpadea. Eso es. No me defraudes. Ríete ahora, conmigo. Fantástico.-

-Soul no te muevas…-Te deja apoyado en la pared, desconsolado, y se marcha. ¿Sabes adónde? Al botiquín.-Tranquilo.-Ojalá se fuera para siempre, ¿verdad?-

Escúchame.

¿Sabes lo que va a hacer ahora? Te va a drogar. Nos quiere ver muertos. Me quiere matar. Pero si yo muero, tú vienes conmigo. Tú eres yo. Y yo soy tú. Eso es lo que soy. Quiere acabar con nosotros. Librarse de ti.

Tienes que irte, huye lejos. Donde no puedan encontrarnos. Ni él, ni tu hermano, ni esa estúpida gata, ni nadie.

Oyes sus pasos, vuelven hacia a ti. Llevará una pastilla en la mano. Una de las malas. Quiere que desaparezca. ¿Pero tú aún me quieres, verdad? Tú no dejarías que me pasase nada malo.

-No…-Exacto. Ahora levántate y vete. Me da igual si tus piernas no reaccionan. No vuelvas hasta que yo te lo diga. No pares hasta que yo te lo diga. No me dejes morir.-No…

-¡Soul espera!-Apóyate en la pared y corre. Deprisa. Ya viene.-¡¿A dónde vas?! ¡Quieto!-¡Muévete!-

Y entonces corres, intentas huir. Él te persigue. Es más rápido que tú. Todo el mundo es más rápido que tú.

-¡Para Soul!-Antes de que llegues a abrir la puerta de casa, él te atrapa por detrás. Te asfixia con sus brazos. Es brusco contigo. Te abraza como un oso por la cintura y te alza al hombro. Opones resistencia pero sabes que no funcionará. Nunca funciona.-

-Te vas a hacer daño hijo… Por favor…-Te suplica temeroso. Teme que le hagas daño. No quiere que le toques. Blair os observa con esos grandes ojos amarillos. Corretea, os sigue con cautela y araña furiosa el tobillo de tu padre. Quiere salvarte la muy ingenua. Pero él la aparta con cuidado. Es una estúpida.-

Parece ser que hoy no vamos a estar mucho tiempo juntos… ¿Verdad?

Tú gritas, y le golpeas. A tu propio padre. Eso está mal. Muy mal.

Él te tumba en el sofá, te sujeta con mucha fuerza. Te hace daño. Pero no te estás quieto. Te revuelves en ti mismo. ¿Qué sientes ahora?

-Cálmate Soul…-Ves que tiene una pastilla en la mano. Una de las malas. Como te dije. Yo siempre llevo razón. No le escuches. Sólo escúchame a mí.-

No quieres tomarla, le muerdes, cierras la boca con fiereza. Pero da igual lo que hagas. Él te la mete a presión. A la fuerza. No es un buen padre. Quieres vomitar pero te tapa la boca con la mano, no te deja. Te ahogas. Sientes mucho miedo. Y al final te la acabas tragando como un buen chico. Tú no eres un buen chico, sólo eres débil.

Ya has conseguido lo que querías. ¿Verdad? Me marcho. Me has matado. ¿Te gusta matar Soul?

Te quedas quieto. La droga es mala, hace efecto. No sientes nada. No oyes a tu padre. Y pronto no me oirás a mí.

-Ya está… Ya ha pasado…-Tu padre te abraza. Ahora intenta meterte en la cabeza que es bueno. No como yo. Yo siempre digo la verdad.-Se acabó…

Ni por asomo. Volveré. Sabes que volveré. No pienso irme nunca. Seguiré aquí, escondido, vigilándote sigiloso, hasta el día en que mueras. Hablándote en voz baja, mi voz es ronca como siempre. ¿Lo recuerdas? Soy tú.

Y ahora vuelves a llorar. Siempre estás llorando. Siempre.

Apoyado en el pecho de tu padre. Él te sostiene.

No sirves para nada. No eres nada.

Hasta pronto.

Soul…

"Sé que te doy miedo."


10 de Enero.

Maka.

-¿Has arreglado los cascos? ¿Y el reproductor? ¡Pero si se mojaron enteros!-Pedía explicaciones, caminando a su lado para ir al instituto.-No es posible…-Le miré de cerca como un anciano con la retina seca.-

-¿Por qué pones esa cara?-Black me dio pequeños golpes con el dedo en la frente.-Ya te he dicho que los he arreglado yo.-Me repetía orgulloso.-Soy un ejemplar de Friki reparador de cosas. Friki-Mecánico suena mejor…-Se llevó el dedo al mentón.-

-Te creo… Pero te habrá costado un montón… ¿No es mejor comprarse unos nuevos?-Yo soy el tipo de persona que tira cualquier cosa que no esté usando o no vaya a usar nunca. Es un gran don que Dios me dio cuando nací, para así controlar el desorden de mi padre.-

Soy una especie de vacuna anti-trastos inútiles.

-No tengo dinero.-Buen punto.-Además, son muy importantes para mí...-Miró para otro lado, evitándome. ¿Ruborizado?-No los tiraría por nada del mundo. Son míos.-Recalcó, alzando la cabeza.-¿Entendido?

-Sí mi señor…-Tampoco iba a robárselos ni nada por el estilo…-

Me estaba empezando a hacer de esta ciudad, poco a poco y con la ayuda de Black, iba aprendiendo las calles y los atajos varios, me estoy haciendo toda una señora paleta de pueblo… No está tan mal.

Black*Star vino hoy a buscarme temprano. Ya que tenía su uniforme en mi casa, ayer aún se estaba secando y tuvo que venir a clase con ropa de diario, le castigaron… Planchado y todo que se lo tenía hoy preparado. Por suerte mi padre ya se había marchado a trabajar. No hubo heridos.

A medio camino cruzamos por el puente del otro día, el río había descendido notablemente. Me trae muy malos recuerdos… Al pasar por el descampado vislumbramos algo curioso. ¿Una bola negra entre tanta nieve blanca? Será de suciedad, pensé. Más no fue así.

-¡Oh mira que cosita!-Antes de que me diera tiempo a cerciorarme de lo que era esa cosa, Black*Star corrió raudo hacia ello llevándome a mí por delante.-¿Quién te quiere a tí? ¿Quién te quiere a tí?-La bola de pelo negra le lamió la cara. Black me miró.-

-Ehm… ¿Tú?-Él sonrío, volviendo la vista al perro.-

-Pobrecito… ¿Te han abandonado? ¿Cómo puede haber tanta gente en este mundo sin corazón? Hay que tener el corazón de piedra para dejar sola a esta criaturita…-Habló melancólico. Rozando hocicos con el animal…-Pueden dejar un bebé, a la prima fea o incluso un viejo, ¡¿pero un perro?! Que maldad…-Me llevé una mano a la frente.-

-Claro…-Me agaché a su lado. Acariciando al manso cachorrito.-Parece un Husky…-Me percaté por la forma.-Es precioso…

-¿¡Qué pasa, que por ser medio lobo no tiene derecho a vivir!?-Gritó Black*Star al aire, a grito pelado. Puse una mueca…-

-No creo que haya sido por eso… No lo sabemos.-Aunque había cierto indicio del porqué en la cara del perrito, que no hacía más que lamer a Black*Star y mover las orejas…-Tiene un ojito mal…-Es común en los Huskys tener los ojos de colores diferentes. Sin embargo, uno de ellos es blanco. Su iris es completamente blanco, mientras que el otro ojo es amarillo.-

-¿¡Qué pasa, que por ser ciego ya no tiene derecho a vivir!?-Repitió de nuevo… Suspiré, rascando al perrito, mientras éste se tumbaba en su pequeña caja de cartón, húmeda por la lluvia.-

-Pobrecito…-Murmuré. Black*Star me miró por un buen rato y saltó.-

-Maka, vamos a quedárnoslo.-Me cogió de la mano serio, mientras con la otra sujetaba al perrito aullador.-

-¿Qué?-Fruncí el ceño, sorprendida.-Yo no puedo quedármelo…-No es que no quiera tenerlo. Siempre he querido un perro. Pero…-Mi padre no me dejaría…-Esbocé una cara de tristeza, dando resoplidos.-

-No importa. A mí tampoco.-Buena solución quieres plantear…-Nos lo turnaremos. Será nuestra hija predilecta. Y la llamaremos Missy.-Me informaba, con un semblante deseoso, decidido a más no poder. Se lo está tomando demasiado en serio…-

-¿Hija? Black*Star es un perro. ¡Y además eso es nombre de gato!-Ataqué. Él levantó los hombros. Mirando fijamente al cachorro.-

-Es chica… Está clarísimo.-Me señaló. Cogí al pobre perrito. Enseñándoselo bien a Black.-

-Black*Star, tiene pene. No puedes luchar contra eso…-Le dejé bien claro. A no ser que él decida cortárselo… Esperemos que no se le ocurra.-

-Oh… Yo quería una perrita…-Se desilusionó. Deprimido.-Habrá que quererle igual.

-¡Black*Star!-Grité mientras seguía acariciando al cachorro. A este paso me encariñaré con él.-

-Vale, vale… ¡Elige tu el nombre si te apetece!

-Ya te he dicho que no podemos quedárnoslo.-Aunque reticente, volví a dejar al cachorro en su cajita.-

-Pero mami…-Black*Star volvió a cogerlo, y juntos me miraron con la misma cara de súplica.-

-Que… Bueno… ¡No! Si no se puede, no se puede…-Volví la vista, de reojo, al cachorrito.-Eres un embaucador…

-Venga… Mira como derrite tu corazón… ¡Mírale!-Me puso el morro del perro en toda la cara, y éste me la lamió entera. Unos escalofríos me recorrieron por dentro. Le quité el perro a Black*Star de las manos.-Si esto no derrite tu corazón no sé que lo hará…

-Tenemos que irnos o llegaremos tarde…-Puse fin a la discusión, volviendo a dejar al cachorrito en su caja de cartón mojado…-

Me levanté, dispuesta a marcharme.

-Tranquilo, Maka es una arpía, pero yo te quiero…-Jugó con la nariz del perrito. Resoplé.-Toma, para ti. Mastícalo bien, eh.-Abrió su mochila, dándole al perro su almuerzo. Y éste lo degusto con ganas.-¡Hala, que bruto!-Lloriqueaba Black.-Me ha dejado sin nada…

-Tú si que eres bruto.-Me agaché de nuevo, traicionándome a mí misma. El perro es más poderoso que yo, y mi estúpido orgullo.-¿Cómo le vas a dar eso de comer? ¡No tiene dientes!

-Pues para no tenerlos, ¡se lo ha comido entero!-Rió.-

-Tienes que darle cosas ligeras…-Saqué el termo de mi mochila, dándole un poco de sopa. Para ser tan pequeño come como un león. Me preguntó cuanto tiempo llevará sin comer…-Si vas a ser padre, tienes que saber como tratar a nuestro hijo.-Le encaré, bromeando.-

-Soy un hombre de viejas costumbres…-Se llevó la mano al corazón, en forma de puño.-¿Y qué hacemos con ella? Con él, con él… ¿Nos lo llevamos, no?-Más que preguntar, afirmaba. Ni que fuera el menú especial de comida rápida.-

-No podemos llevarle al colegio.-Ya imagino la cara que pondrá Medusa al verlo… Le dará un paro cardíaco y nos acusarán de homicidio. No aguanteré en la cárcel sin tele. Además, ella ama los gatos.-Ni por asomo pasará desapercibido…

-¿Entonces qué hacemos? ¿Quieres volver a abandonarle?-Me juzgó, lloroso.-

-No… Pero…-Hice un pequeño mohín de tristeza junto a él.-Y si…-Una pequeña y lúcida bombilla se encendió sobre mi cabeza.-Tengo una idea.

-Habla Einstein, ¡habla!-Gritó emocionado alzando los puños.-

Le tiré de la oreja.

-Calla bobo…-Deshice la bufanda que rodeaba mi cuello. Era larga y blanca, de punto. Mi madre me la hizo como regalo de cumpleaños el año pasado.-Dejaré esto aquí…-Acomodé al cachorro con mi bufanda, al lado de la comida que Black le había dejado, abrigándolo para que no pasase frío.-Espera aquí hasta que volvamos.-Le acaricié la cabeza con suavidad y el cerró los ojos. Black me observaba sonriente, sin enseñar los dientes.-

-¿Le parece bien al señor?

-Le parece bien, plebeya.-Sonrió de nuevo, dándome golpecitos en la cabeza con la palma de la mano. Aguanté un puñetazo, cerrando el puño. Se me ocurrió algo mejor.-

-¿Black*Star?

-¿Si?-Me agaché, abrí mi mochila de marca confusa, saqué un libro, el más robusto que había, le golpeé en la cabeza, y finalmente lo maté. Perfecto.-Que fuerza…-Se sobó la cabeza adolorido.-Tú si que eres un animal, Maka…

-Pues eso.

Quizá debería estar yo en esa caja…


Maka.

-¿Lo estoy haciendo bien?-Pregunto de manera incómoda.-

-Si, perfecto. Sujétalo fuerte. Mantenlo recto.

-¿Así?

-No, un poco más a la derecha.

-Black, no sé como ponerlo.

-Venga, si es muy fácil. Échale ganas.

-Espera… Ya casi.

-¡Ahí, muy bien! ¡Ahí!

-¡Sí!

-Lo tienes. ¡Ahora sopla Maka!

-¡Allá va, eh!

-¿Preparada? ¡Con fuerza! ¡Sopla bien!

Y soplé con fuerza la bolita de papel en el tubo de un bolígrafo vacío. Me habré manchado los labios de tinta. Pero ha valido la pena.

He dado en el blanco.

-¡Eh, vosotros!-Gritó Ox en la lejanía de la clase.-

-¡Perdón!-Gritamos al unísono, Black y yo desde el pupitre, fingiendo culpa. Estaba sentada en la silla de Black, con él detrás, enseñándome a disparar con una cerbatana improvisada. Las clases de filosofía son mortales. Tiendo a ser una buena alumna, pero esto no lo soporta nadie.-

-¡En toda la cocorota! ¡Muy bien!-Choqué ambas manos con Black Star. Él estaba en mi espalda, abrazándome el cuello junto a los hombros. Está cogiendo muchas confianzas conmigo, pero realmente no es algo que me molesta. Quizá, me gusta así. Quizá…-

Menos aún si la clase te la da Medusa, la bruja… Profesora más coñazo de la historia escolar del país. Es como si te diera clase una anciana senil que sabe más que Einstein y Stephen Hawking juntos en sus años mozos, y a su vez, conserva la frívola, pero perspicacia maldad de Atila el Huno. "Por donde pasa su caballo, no vuelve a crecer la hierba".

-¡Mara! ¡Black*Star!-Una tiza voló a grandes velocidades sobre nuestras cabezas. Añadamos a la lista que tiene ojos de lince. Es una súper-villana en toda regla.-¡Dejad de hacer tonterías! ¡Fuera de mi clase!-Y con ésta ya van tres… Mi expediente…-

Las risas no tardaron mucho en llegar. Y las quejas de Black*Star tampoco.

-¡Pero si no hemos hecho nada!-Mintió.-

-¡Y una mierda! ¡Me estabais tirando bolitas de papel!-Chillaba Ox enfurecido. Tampoco es para tanto, no tenían saliva. No soy tan cruel.-

-¡Bolitas dice! ¡Eso es caspa!-Saltó Black*Star ocurrente. Y más risas.-Deberías mirártelo.

-¡Ya basta! ¡Fuera los dos, ahora!-Gritaba Medusa. ¿Cuándo no grita Medusa?-

-Oh, venga ya…-Black echó el cuello hacia atrás.-Pues no quiero irme. Punto.-Se cruzó de brazos, mirándome.-Con lo bien que estoy ahora…-Susurró.-

Rodé los ojos mientras Medusa seguía gritándonos a pleno pulmón. Esperé hasta que terminasen para poder salir por la puerta con lo poco que me queda de dignidad.

Mirando hacia la ventana, podías contemplar un bello campo cubierto de nieve blanca, pura y cristalina… Ah no, espera, es el pelo de Soul.

Ayer no vino a clase y hoy estaba como el primer día. Enfurruñado con el mundo. Empiezo a pensar que realmente es así siempre.

-Oh…

Él se dio cuenta de que me había quedado mirándole. Más que nada, porque cuando pienso tiendo a quedarme en modo embobada-activado y hasta que vuelvo puede pasar un largo tiempo. Nos miró con rencor, levantando la cabeza, dejando de esconderla entre sus brazos entrelazados. Frío. No parecía muy contento…

-Como me toquéis con eso os juro que os mataré a los dos.-Nos dijo con voz de asesino en serie, mientras un aura maligna brotaba a su espalda. Además, hoy tenía la voz más… Ronca.-

Un fuerte escalofrío me recorrió de pies a cabeza. Estaba viendo mi vida pasar por delante de mis ojos una y otra vez.

-Eh…-Black*Star dejó de balancearse en la silla, dejó de hablar. Él observaba a Soul, y Soul le observaba a él. Pero esta vez Black parecía temeroso, al igual que yo.-Casi que mejor Maka, nos vamos yendo, no quiero ir en contra del sistema educativo… Quizá otro día.-Se levantó con rapidez. Yo le seguí afligida, pensando en mi muerte y el porqué de mi existencia mientras seguía sintiendo calambres por todo el cuerpo. Él nos miraba. Es peor que Medusa.-Vamos, corre.-Rectifico, está cagado de miedo.-

La profesora siguió con la clase, alegre como las princesas de cuento que cantan sin cesar. Las risas que yo esperaba no llegaron. Incluso el insulto que esperaba de Ox, bastante merecido. Puede que sólo sean imaginaciones mías pero… Cuando Soul habla, nadie habla.

Una vez salimos los dos, me giré para cerrar la puerta detrás nuestra, Soul volvió a tumbar su cabeza sobre la mesa, envolviéndola entre sus brazos. Y al cerrar la puerta, el ruido en la clase volvió.


Maka.

-Medusa nunca se sabrá mi nombre…-Susurré apoyada en la pared, jugando con los pies mientras miraba al frente. Black*Star siempre está a mi lado.-

-No te preocupes… ¿Qué importa lo qué diga?-Acarició mi cabeza… Creando un leve sonrojo en mis mejillas.-A mí al principio me llamaba Bart.

-¿Cómo el de los Simpson?

-Él mismo.

Reímos juntos.

-Llevo aquí desde el parvulario. Yo era muy revoltoso. Me creía Dios. Me gané ese nombre entre los profesores.-No sé si lo decía orgulloso, o sólo bromeaba. Me hizo sonreír igualmente.-Puede decirse que he madurado un poco. Sólo… Un poco.-Gesticuló con los dedos el "poco."-

-Me hubiera gustado conocerte en ese tiempo…

-Eh, ¡que aún soy todo un rebelde!-Se llevó las manos a la nuca, con su típica media sonrisa en la cara.-Voy contra natura, soy un rebelde de la sociedad.

-Que tema la sociedad…-Sonreí, rodando los ojos.-

-Ayer mismo, le dije a mi madre que no aceptaría más Broccoli para cenar.-Estuve apunto de caerme al suelo de bruces, arrastrándome en la pared.-Ni nada que fuese verde.-Cuentacuentos…-Pero tuve que tomármelo igualmente.

Esta vez si me caí al suelo.

-¿Qué haces?-Black*Star me ayudó a levantarme en menos de un segundo. Que fuerte es…-

-Estás como una cabra.

-Bah. Eso ya me lo has dicho antes.

-¿Con qué rebelde?

-¡Eh!-Repitió. Se cree que la cabra soy yo y me llama como tal.-Tú no conoces a mi madre. Tiene unas miradas que matan.-No me gusta hablar de madres, pero supongo que con Black*Star ya es algo especial.-Es como… Yo que sé. El némesis de Terminator.-Di que sí…-¡Es un cyborg Maka!

Me sujeté el estómago de tanto reír.

-Me gustaría conocerla…-Deseé sin parecerlo demasiado. Black*Star se quedó pensativo, observándome con ese par de ojos verdes.-

-Vente.

-¿A dónde?

-A mi casa. Vente a mi casa. Así te la presento... Y demás… Cosas…-Rodó los ojos con sorpresa, jugando con los dedos índices.-

-¿En serio?-Me toqué el pelo. ¿Por qué me toco el pelo? Tengo que parar. No me lo esperaba así de pronto…-

-Claro. Y nos traemos a la perrita. Perro, perro…-No aceptará nunca que es un perro.-¿Quieres o no?-Estiró mi mejilla con los dedos.-

-Por supuesto que quiero.-Respondí hablando mientras Black seguía tirando de mi blancuzca cara.-

-¡Genial!-Gritó eufórico. Demasiado. Levanté una ceja, poniendo morritos. Mirándole.-Digo… Bien… Está… Bien. Guay.-Bajó los brazos, un poco cortado.-

Pasaron los minutos, cubiertos por el silencio. Esos silencios extraños, no incómodos del todo, pero tampoco afables del todo. Interrumpidos por nuestras leves respiraciones, mis pies al ponerlos de puntillas, y volver a bajar, una y otra vez, Black*Star rascándose la cabeza, tosiendo, y como no, no podría olvidarme del goteo del radiador. Me perturba.

¿Por qué suena sino está puesto? Hacia un frío horrendo. Feo.

-¿No sabía que te gustaban tanto los animales?-Rompí ese silencio incómodo y petulante. Atrayendo su atención.-

-¿Por? No hablan, no critican, y sólo piensan en comer y jugar. Son perfectos.-Reí tapándome la boca con la mano.-¿Quién no los ama?

Preguntó al aire.

-Hmm… Quizá a Soul…-Dije con la boca pequeña, agachando la cabeza. Se me escapó.-

-¿Eh?-Frunció el ceño. Confundido.-¿Por?-Volteé a verle, encarándole.-

Y ahora es cuando demuestro lo bien que se me da estropear momentos.

-Soul da miedo…-Murmuré entre suspiros. Pero algo me sorprendió.-

-No.-Dijo Black*Star en alto. Severo, con el mismo tono con el que casi se lío a mamporros con Soul el primer día.-No digas eso…-Su ceño cambió de enfadado a dolido en un abrir y cerrar de ojos. Mordiéndose el labio, apartó la vista, mirando hacia otro lado.-No lo digas…

-Pero yo…-Hice un intento de tocarle el brazo, hablando en voz baja. Quería explicarme, estaba confusa.-

-Sólo no lo digas…-Cerró los ojos. Sin mirarme apenas.-

Como él me ordenó, no hablé más sobre el tema. No hablé de nada en particular. Hasta que volvimos a entrar a clase, no me dirigió la palabra y yo prefería no hurgar más en la herida. Menos aún si parecía estar enfadado conmigo. Sin motivo. ¿Acaso he hecho algo malo? ¿Tan horrible ha sido?

¿Por qué se pone así conmigo? No… No lo entiendo.


Maka.

Después de varias riñas por parte de la encantadora Bruja Medusa, ya que no habíamos parado de hablar durante su supuesto castigo, el tiempo fue pasando poco a poco.

Pronto iríamos a comer, sólo quedaba una clase… Una que odio.

-Hola chicos, soy Sid y a partir de hoy seré vuestro profesor de Biología.-Anda, si viene con frase de serie. Parece más bien el profesor de Gimnasia…-Y por ser el primer día, daremos algo especial.-Que no diga diseccionar, que no diga diseccionar, que no lo diga…-Hoy, ¡vamos a diseccionar!-Gritó eufórico. Mierda. Mal Karma.-

Todos, yo incluida, dimos un quejido de disgusto a compás. Todos juntos. Como si lo hubiéramos entrenado antes.

-Oh, vamos… No es para tanto…-Se rascó la cabeza.-¡Vamos al laboratorio!-Si le quitas dos metros de altura y le tiñes de pelirrojo, es igualito que Dexter… ¿Yo sería Dee Dee?-

Fuimos todos al trote, al trote lento. Algunos pararon a ir al baño. Pensaba que Soul Evans no se levantaría de su silla. No lo ha hecho en todo el día, y cuando dieron el descanso desapareció el primero. Pero el Karma siempre me traiciona y mis predicciones fueron erróneas, él despertó de su siesta divina.

Me encaminé al laboratorio mientras hablaba con una compañera que tenía al lado… Tsubaki… No me acuerdo muy bien.

-¿¡Tú también eres japonesa!?-Mascullé mientras caminábamos.-

-Eh… Sí…-Sonrió tímidamente.-No sabía que tú también lo eras…

-No te culpo…

Toda mi vida asistiendo a colegios de pago porque mi madre me obligaba, y nunca me había encontrado con un japonés. Me mudo a un pueblo de mala muerte, cochambroso, con mi padre, no ha pasado una semana y ya conozco a dos… Esto es alucinante.

-Si quieres luego podemos comer juntas.-Sonreí efusivamente. Ella se asustó ligeramente. Es un poco vergonzosa. Va lista con alguien tan ridículo como yo…-

-¡Me encantaría!-La cogí de las manos, mientras me brillaban los ojos. Ni que hubiera aceptado una proposición de matrimonio.-

-Ah… Bueno, vale…-Se rió sin saber que hacer. Pero no importaba lo que pensase por ahora, tengo una amiga. ¡Tengo una amiga! Sólo que ella aún no lo sabe. Pronto. Hay que darle tiempo.-

No creo que a Black*Star le importe que vaya a comer en ella, de todas formas no me quiere hablar… Ya lo solucionaré después. Como sea, lo haré.

Llegamos al laboratorio, para ser público este colegio es enorme. Yo me perdería una y otra vez.

-Bueno chicos, os traigo una sorpresa.-Que enérgico este profesor… Todos los son si los comparas con Medusa.-Observad.-Trajo un montón de cajas de vidrio entre los brazos, y las fue dejando una en cada mesa.-Por cortesía de un buen amigo mío… ¡Hoy diseccionaremos ranas!-Rió contento… ¿Ranas? ¡Ranas!-

¿Qué clase de buenos amigos les regalan a sus otros amigos ranas muertas? ¿En qué cabeza cabe? No.

Pero lo peor no acababa aquí. Oh no, aún quedaba mucho más por sufrir…

-Por supuesto os tendréis que poner por parejas. Yo las elegiré.-Parece interesante.-Por orden alfabético.-¿Eh?-

El profesor sacó la lista de los estudiantes, aquella que contenía todos nuestros nombres y empezó a sortear, no sin antes lamer su preciado bolígrafo azul, dejando su gran lengua completamente azul. Como la de un muerto, un Zombie.

-Muy bien. Primero, primero… Eh, Albarn.-¿Tan rápido? Me agarró del brazo, arrastrándome hasta encontrarme con mi debida pareja de laboratorio.-A ver, Albarn… A… B… ¿Y cuál más?-Me miró confundido.-

-Esto… ¿C?

-¡Ah sí! C…-¿No se sabe el abecedario? ¿De donde han sacado a este tío? Sólo sabe lamer bolígrafos…-D… Perfecto. Diehl. Con Kim Diehl…

Sid me arrastró hasta llegar a ella. Casi me tira al frío suelo. Al mirar hacia arriba, la observé. Era guapísima. Destacaba entre los demás, más aún que eso, brillaba. Su pelo era de color rosa…

-Oh…-Me observó, escudriñándome con la mirada. Como si fuera poca cosa en comparación a ella. No se dignó a saludarme siquiera. Un poco maleducada sí.-

-Hola…-Algo tendría que decir. Más mi hermoso tiempo con Kim no duró demasiado…-

-No.-Murmuró Sid, mirándonos.-

-¿Qué?-Pregunté.-

-No… Así no….-Me volvió a coger del brazo, y de nuevo fui arrastrada por mi amado profesor chupa-bolígrafos. Es un vampiro de tinta. Miró de nuevo en su flamante lista.-Quiero que sean parejas de chico y chica, sino no tiene gracia.-Me explicó.-Así es como ser mi antiguo yo…-¿Qué dice?-

Señor, esto es el colegio, nada es divertido aquí. Las clases no lo son. Usted tampoco y las ranas no.

-Mmm… A… B… C… D…-Vuelta a empezar…-E… Evans.-¿Cómo?-Perfecto, Evans es perfecto. Hala.-Intenté zafarme disimuladamente de su agarre. Quería ir en dirección contraria, pero él no me dejaba. Marqué los pies fuertemente en el suelo intentando parar en seco, no funcionó.-

No… Con Evans no… Todo menos eso. Me matará. Prefiero a Kim, a la de antes, aunque sea una remilgada de narices, por favor. ¡Con Evans no!

Estoy perdida. Arrinconada.

-Muy bien, empezad.-Decía el profesor sonriente. Maldito seas Sid.-Kim tu te pones con… F… Oxford. Perfecto

¿Qué entiende exactamente por "Perfecto"?

-Genial…-Kim se cruzó de brazos, rodando los ojos. Yo sentía lo mismo. Se lo cambio. ¡Ahora!-

La clase, o lo que sea que daba este hombre de boca azul, comenzó. Nos explicó lo que debíamos de hacer y se fue a la sala de profesores. Decía que tenía cosas que hacer, que volvería cuando terminase la clase. Nos abandonó. Como el padre que va a por tabaco y no vuelve jamás.

Evans no era diferente de un espacio a otro, echó la cabeza de lado sobre la mesa y la escondió entre sus brazos, al lado de los utensilios del laboratorio. Por lo menos no molestaba. Pero era bastante incómodo. Otro momento de incomodidad... A mí que me fastidien, él no pensaba hacer nada.

Black*Star no hacía otra cosa que mirarnos sin parar, como si estuviese vigilándonos… Además estaba montando un pollo enorme sobre "¿por qué las ranas no tenían derecho a vivir?"… Tuve un dèjá vu... Espero que se le haya pasado el enfado.

En cuanto a Soul… Estaba realmente… Rojo. La cara, toda roja…

-Oye…-No me gustan los silencios, menos de este tipo. Intenté romperlo, aún con miedo en el cuerpo, temblorosa.-

-No.

-Pero sino te he dicho nada…

-¿Y qué?-Cargante…-

-Podrías ayudarme a hacer algo, ¿no?-Me puse los guantes, observando la rana muerta. No quiero tocar eso. ¿No puede hacerlo él? Me da pena.-

-¿Por qué?-Susurraba frío. Sin moverse.-

-Porque… Es un… Trabajo en equipo. Hay que hacerlo juntos, de eso trata.

-¿Y qué?-Tiene suerte de que no haya libros cerca de esta aula. Mucha suerte.-

Estoy empezando a perder ese miedo…

-¿Diga lo que diga vas a seguir igual? ¿No me vas a ayudar en nada, no?

-No.-Bufé.-

-Eres encantador.

-Tú no.-Apreté los dedos en forma de puño. Es insoportable.-

-Pues muy bien. No me ayudes.-Volteé la cabeza, con enfado.-

-No pensaba hacerlo.-Hinché los mofletes sin que él me mirará.-

-¡Puedo hacerlo yo sola!-Grité.-

Me dispuse a coger el bisturí y así comenzar con la operación, rajando a la pobre rana muerta que hace poco estaría danzando libre por su charca, llena de pececitos y moscas, con sus demás hermanas ranas, su mamá y papá ranas…

-Mierda…

No podía hacerlo. Me daba mucha lástima. ¿Por qué he de matar a la rana Gustavo? Era un bodrio de personaje, ¡pero se hacía querer! No sirvo para esto. No sirvo. Y nunca serviré.

-Ah…-Solté un gemido, entre varios suspiros. Pasé media hora frente a frente con la rana crucificada como Jesucristo en la cruz. Empuñando mi fiel espada, mi bisturí, no era capaz de tocarla siquiera. Era imposible. El tiempo pasaba muy lento para mí, mientras las voces de mis compañeros se oían, el sudor caía de mi frente y Soul no paraba de mirarme de reojo.-¡No puedo con esto! Es demasiado para mí…-Hundí mi puñal, mi bisturí en la mesa de madera, asustando un poco a Soul. Que triste es esto.-

La campana sonó, dando paso a la hora de comer. Los estudiantes se fueron marchando, se largaron. Incluso Black se marchó sin decirme nada. Sid estaría muy ocupado, o es muy vago, porque no apareció. En ningún momento. Más yo no tenía otra obcecación que sufrir por esa rana.

-¿Qué coño haces?-Me preguntó Soul, a mi lado. Es el único que no se había ido. Se había quedado. Lo cual es muy raro, él suele esfumarse el primero.-

-¿Por qué no te has ido?-Tuve curiosidad.-

-No has terminado.-¿Desde cuándo le importa lo que haga o deje de hacer?-Te pondrán un cero.

-No puedo hacerlo. ¿No te da pena?-Señalé a nuestra rana.-

-Hmm…-Él puso una mueca de disgusto, mirándola con repelús.-

-A ti también te pondrán un cero. ¿Acaso te da igual?

-Meh.-Se encogió de hombros.-Me trae sin cuidado.

Los colecciona.

-Soy inútil.-Bajé la cabeza. Observé el bisturí, y volví la vista a la rana, mirándola de cerca. Muy de cerca. Viendo como se movía… ¿Eh?-

Las ranas muertas no se mueven… Pero esta se mueve… Se mueve.

Mi cara cambió de repente a un tono azul claro.

-¿Qué te pasa?-Soul levantado, arqueó una ceja.-

-¡Está viva!-Grité de terror a pleno pulmón. Subiendo a los brazos de Soul. Como si eso fuera a salvarme.-¡Que asco!

-¿¡Qué haces!?-Apreté con fuerza los hombros de Soul. Tenía un ataque de histeria. Me dan fobia los bichos pequeños que dejan verrugas si los tocas.-¡No veo, bájate!-Gritaba tambaleándose por el peso extra.-

-¡No! ¡No! ¡Mátala! ¡Mátala!-Toda la bondad que tenía dentro había escapado de mi ser, como si pincharás un globo.-¡Mátala!-Suerte que no es un ratón. Sino ahora ya estaría fuera del país. En la Antártida quizá, con los pingüinos, ellos me entenderán.-¡Soul!

-¿¡Qué!? ¡Haz el favor de bajarte! ¡No me toques!-Intentaba bajarme, nervioso, pero yo me había adherido a él como el papel de moscas.-¡Por favor!

Con mucho miedo, abrí los ojos, viendo como la rana se movía más y más, el simple hecho de verla me era insoportable, ¡encima estaba agonizando! Sufriendo. Por una vez en la vida mostré algo de valor, y estupidez a la vez. "Todo gran poder conlleva una gran estupidez…" Yo creo que el tío Ben de Spiderman lo decía así… Seguro que sí.

Busqué y rebusqué entre la mesa el bisturí, mientras seguía agarrada a Soul con fuerza, impidiéndole ver espantado, no me atrevía a tocar el suelo. A tientas cogí el bisturí, y temerosa lo lancé contra el pobre animal como si de un dardo se tratase.

-¡Ya basta!-Soul se giró bruscamente, y yo giré la cabeza en su pecho, mientras soltaba el escalpelo en dirección rana-Jesucristo agonizante a las doce en punto. Lo último que oí fue la sangre. El corte del cuchillo contra sus tripas… Espero que me perdone en el cielo de los sapos. No puedo contra mi miedo, me es superior.-

Pasaban los segundos, y nada se movía. Soul no se movía. Poco a poco, abrí los ojos, sacando la cabeza de entre sus brazos. Mirándole, se había quedado paralizado.

-Ah…-Aún un poco sobresaltada, posé los pies sobre la tierra. Primero las puntillas, y luego la planta. Soul sostenía con fuerza mis brazos. No movía un sólo músculo. Apenas respiraba. Duele.-¿E-estás bien?

Al oír mi voz, volvió de su embrujo, mirándome a la cara. Empezó a respirar muy deprisa. Apretó aún más fuerte mis brazos, miraba un punto fijo de mi cara con los ojos bien abiertos. Los cerró con fuerza.

-¿¡Pero de qué cojones vas!?-Me empujó con fiereza al suelo, separándose de mí, caí de bruces, asustándome.-

Me alejé rápidamente, arrastrándome en el suelo, hacia atrás. Me miraba con un gran odio contenido en esos ojos rojos que un día quise pintar.

Rojos… Rojos como la sangre que le había caído encima, al estar yo entre sus brazos.

Sangre por todas partes, la cara, el cabello, los brazos, las manos…

-Joder…-Le temblaba la voz, le temblaba el cuerpo. Totalmente aterrorizado. Mirándose las manos mientras respiraba increíblemente deprisa, como si fuera a ahogarse de un momento a otro. A caerse.-

-Lo… Lo siento… Ahora mismo, te-te limpio…-Intenté acercarme a él, estirando el brazo. Pero él la rechazó de un manotazo. Me hizo… Daño…-Lo siento.

-¡Déjame!-Gritó con fuerza. No hacía más que mirarse las manos, mientras éstas, manchadas de sangre, temblaban sin cesar.-¡No me toques!-Decía con voz llorosa. En verdad me estaba empezando a acojonar.-

Soul se puso de cuclillas, sin moverse del sitio, se abrazó a sí mismo.

-Déjalo ya… No-No tiene gracia, ¿vale?-Aunque estaba realmente asustada, comenzaba a preocuparme, acercándome a Soul, toqué su hombro. No sé alejó de mí, pero podía notar como temblaba. Como ahogaba sollozos contra sí mismo- ¿Qué he hecho…?

Soul se echó hacia atrás con espanto, apoyado en la pata de la mesa, zarandeándose él , zarandeando la mesa, haciendo que los utensilios cayeran al suelo, poniéndose más nervioso, asustándome a mí.

Llevándose las manos a la cabeza, agarrándosela con fuerza, capaz era de clavarse las uñas. Y no para de respirar por la boca, y con más fuerza, y cada vez más y más rápido. Mirando un punto fijo de la habitación, con un tic en el ojo. Los cerraba con fuerza.

Haciéndole caso omiso, le agarré con fuerza de los hombros, bajando hacia los brazos con suavidad, intentando calmarle. Sujete sus manos manchadas de sangre fría, no me importaba ensuciarme. No debía amedrentarme viendo a Soul tiritar.

Le estaba dando un ataque de pánico.

¿Qué hago ahora? ¿¡Qué puedo hacer ahora!? Estoy sola…


Maka.

-Maka, ¿estás aquí? Tsubaki te está buscando. Y… Oye, quería pedirte perdón por lo de an…-Oí un portazo detrás nuestra, me giré un segundo para ver quien era. Me alegré de que fuera él…-tes…

Mi salvación llamó a la puerta.

-Ayúdame…-Le supliqué sentada al lado de Soul, asustada,-

-¿¡Qué ha pasado!?-Se acercó a ambos con rapidez. Raudamente, echó un leve vistazo a la sangre, frunciendo el ceño, entrecerrando los ojos.-

Se agachó. Él estaba alarmado, aterrado.

-¡Yo! ¡Él! ¡La rana! ¡Bisturí! ¡Sangre! ¡Y entonces…!-Empecé a chillar como una loca, tropezando con cada palabra como un enfermo de Parkinson.-

Siempre había algo en Black*Star que le hacía ser un héroe, quizá no era uno como esos de los tebeos con poderes y archienemigos. Pero si sabía que hacer en cada momento, sólo él sabia como.

-¡Quédate aquí con él! Voy a buscar a Sid…-Gritó con decisión, saliendo disparado por la puerta como alma que lleva el diablo. Bendito sea.-

-Lo siento mucho…


Espacio Beru*:

¿Qué pasará con estos dos? ¿O tres? Sólo os diré una cosa, el fic va para largo y a mí no me gusta acabar con triángulos amorosos. Os vais a sorprender cuando se sepa la verdad de todo este embrollo. (Me sorprendí hasta yo cuando lo creé… I don't know why.) ¿Tú también tienes a una Medusa en clase? ¿La matarías si pudieras o en su defecto la harías la vida imposible? ¿Acogerías a un perrito de la calle? ¿Acogerías a Bell en tu casa para que no tuviera que hacer exámenes-truño? (Di que sí, anda… Porfi…)

Thank's Section: en especial a Ai-chan Wayland, (Que hace poco me hizo un dibujo del Fic chulísimo, mi hermana de otra madre.) evangeline 17, (Viva Wakfu, tú molas más que la Evangeline que sale ahí.) Kuroneko evans, (Siempre apoyándome, una mi compi-gata twittera maravillosa.) a esos dos Guest que me han hecho ruborizar, (me gustaría saber quienes sois :3) candelaa-97, (A la que espero que la vaya muy bien en los estudios. Ella puede con todo, lo sé.) Saeko Evans, (Entrad en su Tumblr es magnífico. Me alegro de que le gustara mi gif…) y por último pero no menos importante a Cata-Chan1, (Mi pupila adorada, que pronto sacará un manga que estaré deseando cotillear.) Es muy importante para mí que gastéis un poco de vuestro valioso tiempo en dejarme un Reviewcillo. Muchísimas gracias, es lo único que me anima continuar el Fic. (Sin vosotros no sería posible.) Gracias también a esas personillas buenecillas que me añaden en sus Favorites o Follows. Arigatou. Gracias por leer a todos.

Dato importante: Dejarme un Review hace a Santa Claus Feliz, tener a Santa Claus Feliz hace que tengas más regalos, tener más regalos te hace Feliz a ti... Por esa regla de 3, si me dejas un Review obtendrás regalo. ¡Todos son ventajas! (LOL.)

Como ya tengo la segunda parte de este doble capítulo casi terminada, el próximo Fic que actualizaré será Vive en mi armario. (V.E.M.A) Adelante, podéis matarme.


Nos vemos, en el próximo capítulo de Sweet Dreams:

Capítulo Quinto.

A sangre fría. Cara o Cruz.

(Ninguna rana, gata o perro ha sufrido daño alguno durante el escrito de este episodio. Los únicos que han sufrido terriblemente con el desdén de la autora han sido los personajes. Gracias.)

¡Suerte con los exámenes!