Bueno, he aquí la cuarta entrega. Este capítulo salió un poco más largo debido a que hay un poco más de acción. Además, empiezo ya a dar luces de las líneas generales de la historia y mis intenciones con el transcurso de "Crónicas de un Tormento". No todo puede ser color de rosa, y los humanos desconfiamos de todo aquello que nos ha dañado. Unos más que otros, cabe destacar.

Si el texto aparece así: - Acá en cursiva y entre guiones - es porque son conversaciones mentales gracias al nexo que crea Kyuubi con Naruto.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son de exclusiva autoría de Kishimoto y agradezco que así sea. O de lo contrario, me demoraría años en avanzar un capítulo.


Dos semanas habían pasado desde el pequeño incidente del señor feudal en su oficina. Naruto se encontraba leyendo algunos reportes en su escritorio, con Kyuubi sentado en un sofá que obligó a traer para estar ahí, acompañándole. Y su pequeño desconcierto al leer el último informe no pasó desapercibido para el zorro, que leía algunos pergaminos de técnicas ninjas.

- ¿Sucede algo, Naruto? – Preguntó, dejando de lado su lectura.

- Tendré que reunirme con Gaara – Soltó sin más, suspirando – Hay reportes de problemas en nuestras fronteras y parecen ser ninjas con el símbolo de Konoha en sus protectores – guardó el reporte en su escritorio - ¡ANBU! – Llamó, y un ninja enmascarado de su guardia apareció casi al instante – Llama a Sasuke y Sakura. Que se alisten para una misión, saldremos en una hora – Dada su orden, el ninja se retiró en una voluta de humo.

Naruto se puso de pie, quitándose el estrés al estirar sus brazos, haciendo crujir sus huesos del hombro y codo.

- Podemos hacer la misión los dos, Naruto. No es necesario que llames a todo el grupo – Justificó el pelirrojo, dejando de lado sus cosas para acercarse al rubio.

- Prefiero ir con ellos – Le miró con desconfianza – Tenemos una misión, tu querrás violarme – admitió con una risa de por medio – Además, son ellos o la guardia ANBU del Hokage. Ya sabes, esto de la orden del consejo hará que al más mínimo problema quieran encarcelarte – suspiró, abrazando al pelirrojo.

- Aunque no lo creas, tengo un ligero mal presentimiento de esta misión – Dijo el colorín, abrazando de vuelta al rubio - ¿Tienes un escuadrón de sellado? – Preguntó.

- ¿Yo? – Alzó una ceja – Conseguí los jutsus de sellado de mi clan, serán suficientes supongo – le miró con preocupación, recibiendo un corto beso en los labios.

- Más que suficiente – sonrió - ¿Nos vamos? –

No recibió respuesta, pero fue transportado de inmediato a la casa que compartía con el rubio. Aprender la técnica del Yondaime le fue muy útil a su rubio. Y a él le traían vagos recuerdos de la última vez que estuvo frente al padre del otro. Ahora se arrepentía de haberle arrebatado su familia, porque con gusto lucharía de nuevo con el rubio mayor si no le permitía acercarse a Naruto.

Tardaron media hora en recolectar todo lo que necesitaban, incluyendo algunas provisiones. Naruto iría en calidad de ninja durante el viaje, así que usaría un uniforme de batalla. Una camiseta negra ajustada, sobre la gabardina blanca con diseño de fuego en el borde inferior. Unos pantalones cómodos, ajustados y una pequeña katana que aprendió a usar con el tiempo, gracias a las clases que le pidió a Sasuke para aprender a usarla. El cabello amarrado en una coleta a la altura de su cuello, unos protectores en los brazos y al otro lado de la katana el gorro de Hokage al cinto.

Kyuubi, por su parte, prefería ir más cómodo. Sin una playera, solo usaba una chaqueta negra abierta, dejando al descubierto sus abdominales y pecho ligeramente trabajado. El cabello suelto y medianamente largo caía por su cuello. Un pantalón negro y el cinturón con el símbolo de la aldea en el centro. Usaría un bolsito para guardar sus kunais y shurikens, aunque no era amigo de utilizarlos, siempre podían ser útiles para distraer. Y dado su mal presentimiento, usaría unos guantes con sellos en el dorso.

Saltaron por los techos con rapidez y elegancia, tratando de no llamar mucho la atención. Unos cuantos pudieron divisarles, y al pasar cerca de una transitada calle, uno de los niños de la academia les reconoció.

- ¡Mucha suerte Hokage-sama! ¡Kyuubi-oniisan! – Les gritó, sonrientes, alzando su mano y agitándola. Los dos aludidos sonrieron y le devolvieron el saludo alzando sus manos.

Al llegar a la puerta, el Uchiha les esperaba recargado en un pilar, con su traje de ninja élite. No se molestó en saludarles, nadie más se acercaría a la puerta sabiendo que el zorro iría en una misión con ellos.

- ¡Hola! – Saludó la pelirosa al llegar corriendo – Disculpen mi atraso, debí dejar alguien cubriendo mi turno en el hospital – Se excusó, calmando su respiración luego de correr por todos lados buscando las cosas necesarias.

- No te preocupes, Sakura-chan – Sonrió el rubio – Bueno, la misión es de reconocimiento y limpieza. Nos encontraremos con Gaara posiblemente –

- ¿Con el Kazekage? – Preguntó la mujer ahí presente - ¿Tan importante es? –

- No del todo, pero aprovechando que debemos entregar los cuerpos, no es mala idea reunirme con él después de tanto tiempo – rió el oji azul, llevando sus brazos despreocupadamente atrás de su cabeza – Hora de irnos, el Kazekage nos pidió tardar lo menos posible – se pusieron en marcha luego de eso.

Iban saltando de un árbol a otro, en una velocidad que fácilmente les permitiría llegar antes del anochecer a la frontera de ambos países. El viaje era silencioso, excepto por la pareja que conversaba amenamente sobre los quehaceres de la casa de ambos.

- Y tu clon casi rompe toda la vajilla cuando lo abracé – rió Kyuubi.

- Cuando deshice al clon, pude ver que tenía ganas de hacerse desaparecer para no tener que lidiar con otro susto de esos – sonrió el rubio.

Sakura y Sasuke les escuchaban con calma. Ambos, a su manera de expresarse, estaban felices de que esos dos pudieran sobrellevar toda la carga que significaba estar junto al otro.

Ya casi al atardecer llegaron a un claro, no muy lejos de la frontera. Se establecerían ahí para descansar y preparar un pequeño campamento. Kyuubi sería el sensor del grupo, con un alcance de cien metros a la redonda, para darles tiempo suficiente de reaccionar. El Uchiha se encargaría de asegurar el perímetro y encontrar leña para la fogata. Sakura haría las tiendas de dormir, junto con Naruto.

La noche llegó y todos se encontraban comiendo alrededor del fuego, cortesía de una pequeña bola de fuego de Sasuke. Era la forma más rápida de encender una fogata cuando sólo encuentras leña húmeda.

- Sasuke, Sakura – les llamó el rubio – Vamos a hacer guardia en parejas, pero quiero que ustedes dos tengan una cola de Kyuubi pegada a ustedes, cada uno – les comentó.

- No somos ninjas sin experiencia, dobe – le rebatió el azabache, notoriamente molesto.

- Aumentará su velocidad de curación y si ocurre algo, Kyuubi nos podrá alertar a todos, además de reagruparnos si lo necesitamos – explicó – No es algo que quiera, teme – le rebatió, frunciendo el ceño.

El Uchiha bufó molesto. Finalmente accedió. Dos colas del Kyuubi se materializaron y envolvieron a ambos, para luego desaparecer. Ahora estaban todos ligados al zorro, de tal forma que contaban con él como centro del grupo.

La primera guardia la harían el azabache y la pelirosa, permitiéndole al Hokage y su acompañante dormir por algunas horas. Al llegar el cambio de guardia, Sakura fue a despertar a ambos, que dormían plácidamente abrazados. Por un minuto pensó en dejarlos descansar, pero Kyuubi la sintió cerca.

- Ya nos levantamos – le avisó el pelirrojo, asustándola ligeramente – Naruto, despierta – lo soltó del abrazo, haciendo que el frío se encargara de despertar al rubio.

El menor se acercó más al pelirrojo, buscando su calor. Finalmente se rindió, ante la insistencia del mayor porque se despertara.

- Ya voy – se talló sus ojos, bostezando.

Cuando salió de la pequeña tienda que compartía con el pelirrojo, Sasuke y Sakura ya estaban cada uno en sus respectivas tiendas descansando. Se acercó a la fogata, donde estaba el pelirrojo con una mirada pensativa, muy poco usual en Kyuubi.

- ¿Qué pasa por tu cabeza? – Le abrazó por la espalda, dejando caer su peso en él.

- Nosotros, los bijuu – dijo – No podemos morir como ustedes – cerró sus ojos.

- Entonces tratemos de ser felices la mayor cantidad de tiempo, juntos – Rodeó la distancia, para sentarse delante del pelirrojo y apoyarse en el pecho del mayor, mientras el otro le abrazaba. Una cola los envolvió, infundiéndoles un poco de calor mientras disfrutaban el uno del otro, en silencio mutuo – Te quiero, Kyuubi – murmuró el rubio, demasiado cómodo entre los brazos del zorro.

- Yo también, Naruto – le respondió, besándole el cuello.

Estuvieron pendientes del sector, sin descuidarse el uno al otro. Llegó la mañana y los primeros rayos del sol. Ambos miraban el amanecer, como si fuera la primera vez que lo hacían. Y decidieron despertar a sus compañeros, para iniciar el camino hacia la frontera y acabar con esa misión.

Pero el sentimiento de Kyuubi no se desvanecía.

Cuando terminaron de recoger todo y dejar todo en condiciones de que no pudieran rastrearles con facilidad, emprendieron camino a su misión. Tardaron menos de media hora en llegar y un grupo de ninjas de Sunagakure les esperaban, en compañía del Kazegake.

- ¡Gaara! – El rubio le reconoció de inmediato, saludándole y sonriéndole – No has cambiado – comentó, extendiéndole la mano.

- Tú tampoco, Naruto – le estrechó la mano, recibiendo una mirada asesina de parte del Kyuubi, cosa que puso en alerta a sus guardias y hermanos – Así que tú debes ser Kyuubi – dijo el de ojos agua marina.

- Y tú el Jinchuuriki de Shukaku – respondió el zorro.

- No lo es hace varios años – replicó Kankuro, siseando su respuesta.

- Un Jinchuuriki jamás deja de serlo, aunque estemos fuera de nuestros contenedores – le explicó al hermano del Kazekage – Él siempre será un contenedor, porque es compatible con Shukaku –

El tenso ambiente creado por Kyuubi era incómodo tanto para Naruto y sus amigos como para los acompañantes de Gaara. El rubio decidió romper el silencio.

- Bueno… La misión – se aclaró la garganta, atrayendo la atención de su amigo.

Gaara comenzó a explicar la situación, alejándose un poco con su amigo rubio, dejando en claro que sería una conversación de Kage a Kage. Estaban en la entrada del desierto, cuando Kyuubi sintió y entendió su mal presentimiento sobre aquella misión.

- ¡Reúnanse todos! – Vociferó, atrayendo la atención de todos, que no reaccionaban a su orden. Chasqueó la lengua y materializó las colas que tenían sus compañeros, empujándolos en contra de su voluntad hacia él. Naruto alcanzó a reaccionar y arrastró a Gaara por el aire, hasta llegar donde Kyuubi.

- ¡¿Qué te sucede? – Le recriminó el Uchiha, molesto por verse como un muñeco.

Un gruñido y la filosa mirada del zorro hacia un punto del desierto obligaron a todos a seguir el punto que tenía en la mira el pelirrojo. Gaara sintió como la arena del desierto parecía cobrar vida. Algo nada usual según recordaba.

- Naruto – le llamó su novio – Los bijuu no morimos, sólo reencarnamos en algún minuto – Soltó, tratando de explicarle la situación – No fueron ninjas de Konoha, es Shukaku –

Eso dejó en desconcierto a los ninjas de Suna, incluyendo al rubio y a Sakura con Sasuke. ¿Volverían a enfrentarse al bijuu de una cola? ¿Tendrían que sellarle nuevamente?

Gaara, sin duda alguna, era el más afectado. El motivo de su soledad, de su infancia, estaba frente a él nuevamente.

Una enorme montaña de arena se erguía a metros de ellos, creando una dantesca escena a los ojos del pequeño grupo de ninjas. Una cola, ese rostro y las marcas azules les decían claramente que se encontraban frente a la bestia con cola. No tenían oportunidad alguna, fue el pensamiento de la guardia del Kazekage.

- Naruto – le llamó Gaara – Necesitaremos refuerzos –

- No dejaré que vuelva a la villa solo – le replicó el zorro – Yo puedo detenerlo, Naruto puede sellarlo. Pero tendrás que ser su Jinchuuriki de nuevo –

Un rugido del Shukaku sacudió el ambiente, levantando una cortina de arena que impedía ver con claridad. Cerraron sus ojos para evitar quedar ciegos por culpa de la arena, cosa que aprovechó la bestia para abalanzarse sobre ellos.

Kyuubi liberó sus otras seis colas, poniéndolas como escudo para absorber el impacto que de seguro mataría a la mitad de ellos. En esa forma era consciente que le sería imposible darle batalla a un Shukaku sin dueño. Tendría que transformarse nuevamente en el zorro para enfrentarle en igualdad de condiciones.

- ¡Cuando se decidan a moverse espero hagan algo bueno! – Les gritó, quitándose sus guantes para lanzárselos al rubio - ¡Los necesitarás para devolverme a la normalidad! – Explicó, mientras su cuerpo se rodeaba con el manto del zorro.

En menos de un minuto, el Kyuubi de gran tamaño se enfrentaba al Shukaku en una batalla de bestias con cola. Al encontrarse en el desierto, el zorro tenía una desventaja de terreno sin precedentes, dificultándole el movimiento. Debía sacar al Shukaku de ahí para tener la posibilidad de enfrentarle y detenerle el tiempo suficiente mientras decidían qué hacer con él.

Sasuke, sin esperar orden alguna, liberó su Susano'o para ayudar en la batalla del zorro. Como ninja de Konoha debía proteger a su rubio amigo por muy torpe que fuera. Además, el torpe del novio de Naruto peleaba para defenderle a él y eso hería el orgullo de cualquier Uchiha.

- ¿Por qué Kyuubi tiene solo 3 colas? – Temari alertaba a Naruto de la peor de las situaciones que podría contemplar en esa situación.

El rubio formó tres sellos y obligó a la materialización de las colas del Kyuubi. Estaban unidas a Kankuro, Temari, Gaara, Sakura, Sasuke y a él. El poder del zorro estaba seis veces disminuido con tal de protegerles del Shukaku. Obviamente, las colas enroscadas al cuerpo de los Sabaku les asustaron, tratando de liberarse de ellas.

- No podrán soltarse, nos está protegiendo – Explicó raudo el oji azul – Gaara, jamás te obligaría a volver a ser el jinchuuriki de esa cosa, te daré tiempo para que lo pienses e intentaremos destruirlo, pero volverá y podrá ser más peligroso que ahora – La mirada fija y decidida del rubio le indicaba seriedad y madurez en esa atolondrada cabeza que normalmente tenía.

Ese era el Hokage de Konoha.

El Kazekage tendría que pensar rápido, o su mejor amigo saldría lastimado.

- ¡Llévame con Sasuke! – ordenó el rubio a todo pulmón, siendo jalado hacia la cabeza del zorro junto con el Uchiha y su Susano'o.

- ¿Algún plan? – Alzó una ceja el azabache.

- Viento y fuego, vamos a fundirlo. Ponle el Amateratsu también, deshace el Susano'o, Kyuubi se encarga de la defensa – Explicó el rubio, formando sellos con sus manos e inhalando aire fuertemente hacia sus pulmones, al igual que el azabache.

Kyuubi saltó y agarró con sus garras el cuerpo del Shukaku, aplastándolo contra la arena.

- Fuuton: ¡Eolo Shisoku-tachi no Odori!– (*)

- Katon: ¡Hikui Oka! – (*)

Aire y fuego se mezclaron, potenciándose uno al otro. La arena sobre el Shukaku y bajo él se fundía y ardía fuertemente. El fuego negro le alcanzó la cabeza, haciendo que se sacudiera con fuerza y vehemencia. El movimiento fue tan brusco que obligó a Kyuubi a soltarle, también por el calor que laceraba la piel de sus patas.

- ¡Golpéenlo! – Exclamó el zorro, para conseguir asestarle un golpe que le derribara. Sakura entendió que sería su misión, por lo que saltó y gracias al impulso de la cola de Kyuubi, la dureza de la arena fundida y la fuerza sobre humana de la pelirosa, el puñetazo al cuerpo del Shukaku le quitó el aire lo suficiente para mandarlo a un estado de semi inconsciencia.

La furia del Shukaku dispersó en un rugido las llamas del Amateratsu en su cabeza, pero los golpes y la intensidad del daño era demasiado para recuperarse tan rápido. Se desplomó jadeante sobre la arena, mirando con rabia a sus adversarios.

- Eres el más fuerte entre nosotros – soltó el bijuu – Fuiste dominado, me das pena – fueron sus palabras.

- Fui comprendido – respondió ante tal acusación – Y correspondido en un amor que Rikudou nos negó desde un principio. Eres el Shukaku, la bestia de los amores no correspondidos y los celos acumulados de la humanidad. Deberías entenderlo –

El Shukaku no respondió. Intentó levantarse, pero las tres colas del Kyuubi le apresaron y le lanzaron contra el duro terreno de la frontera de Konoha, para sacarlo del terreno arenoso que era su ventaja. El azote le hizo gemir de dolor nuevamente.

- Y sigo siendo el bijuu más poderoso, incluso con tres colas – añadió – Porque tengo a mi jinchuuriki y a sus amigos. Somos un equipo –

- ¡Mi jinchuuriki era un niño estúpido y egoísta! – Le rebatió con desdén, azotando su cola contra el suelo.

Algo en el pecho de Gaara se contrajo, sintiendo el dolor que tenía el Shukaku en ese minuto. Ahí comprendió que debía volver a ser el contenedor de esa bestia. Él era fuerte, había crecido y madurado lo suficiente para no volver a ser dominado por esa bestia. La arena de su calabaza salió del recipiente y le elevó por los aires, hasta quedar cerca de Naruto y sus amigos.

- Séllalo – fue su orden, directa y sin vacilación.

- ¡No lo hagas, Gaara! – Temari fue detrás de ellos, pero nada detendría al de ojos agua marina de cambiar su decisión.

Naruto respetó la decisión de Gaara. Formó con gran habilidad y destreza una serie de sellos, para finalizarlos con un susurro: "Hakke no Fūin Shiki"

- Naruto- le llamó el zorro directamente a su mente.

- Sellaré el chakra del Shukaku en ti, Gaara – le explicó – Pero le daré forma humana, porque no quiero que vuelvan a señalarte como un monstruo – puntualizó.

El pelirrojo asintió. Se acercó a Naruto y permitió que éste posara una mano sobre su abdomen, formando el sello del círculo celestial, idéntico al del Uzumaki. El rubio saltó y posó su mano sobre un aprisionado Ichibi, gracias a las colas de su bijuu. La transferencia de chakra fue rápida e indolora. El cuerpo del Shukaku se fue reduciendo hasta quedar del tamaño de un humano de altura media.

- Usa mis guantes, podrás sellar su forma humana – explicó Kyuubi, siendo obedecido por Naruto. Se puso los guantes y sus manos sobre el bijuu. Un joven de tez morena con las marcas azules del Shukaku en su rostro, desnudo, inconsciente y en posición fetal estaba en el suelo. Naruto se quitó su gabardina para arroparlo y levantarlo de la superficie.

Kankuro y los ninjas de Suna se acercaron, viendo la escena. Más de uno quiso lanzarse sobre Naruto y quitarle al bijuu para matarle sin compasión. Pero la cola del Kyuubi que rodeaba a Naruto ahora se expandía y protegía al Shukaku de igual manera. Les sería imposible poder siquiera acercarse.

- Naruto, llevémoslo a Konoha – por el enlace mental, Kyuubi trataba de convencer al rubio – Debemos enseñarle a vivir

- Le corresponde a Gaara y su aldea hacer eso – Contestó con tristeza – Lo odiarán, como lo hicieron contigo

- Soy la reencarnación del odio. Pero no me odias, y la villa poco a poco me ha aceptado gracias a ti, Naruto – el Kyuubi, aún en su forma de zorro, se echó sobre la tierra, levantando un poco de polvo con su movimiento – Shukaku personifica al amor, tenemos que enseñarle a vivir con el cariño de una familia. Fuimos creados de la misma bestia, somos hermanos aunque no quiera admitirlo

- Entiendo… - murmuró el rubio – Nos llevaremos a Shukaku a Konoha, Kazekage – anunció con voz neutra y autoritaria, infringiendo una orden sobre su amigo.

- ¿Estás seguro? Podemos manejarlo en nuestra villa – Gaara, en vano, trataba de convencer a su amigo.

- Kyuubi y yo nos encargaremos de apaciguarlo. Le tiene mucho resentimiento a tu villa, y tu gente no lo aceptará –

- Muy bien… Pero iré a visitarlo una vez por mes – condicionó el pelirrojo.

- Que no sea un domingo – agregó el zorro, frunciendo el enorme ceño de su frente.

Naruto rió, recordando que ese día era sagrado para ambos. Nada de trabajo ni misiones, tampoco guardias cerca de ellos. Sólo eran ellos dos, y algunas veces los niños de la academia quiénes les visitaban y hacían una tarde de juegos y mucha comida.

- Kyuubi, ¿Puedes volver a tu forma? – Preguntó el rubio, saltando con fuerza para quedar nuevamente sobre la cabeza de éste, junto a Sasuke y Sakura.

- Dejé un par de guantes en casa, no puedo volver de otra manera – soltó casi en un gruñido, ofuscado por no traerlos consigo.

- Entonces nos vamos a la aldea – sonrió - ¡Gaara, te encargo el tema de los ninjas! – Le gritó con una radiante sonrisa en su rostro – Préstame un poco de chakra – le murmuró al zorro, con un tono cargado de dulzura.

- Todo el que necesites, mi querido Naruto – materializó las cosas que rodeaban a los ninjas de Suna y las removió, alzándolas para rodear al rubio.

En un parpadeo, todos ellos habían desaparecido, dejando al pelirrojo Kazekage tocándose el abdomen, sintiendo ese nuevo y conocido flujo de chakra en su interior. Era frío, tal como recordaba.

Naruto les transportó hacia el bosque cercano a la academia, a un costado de la aldea. Dado el tamaño del Kyuubi, muchos se sorprendieron de verle nuevamente, corriendo hacia el lugar para enfrentarle si era necesario. El zorro, al percatarse, volvió a echarse sobre el suelo, cruzando sus patas delanteras y dejando sus colas quietas, desperdigadas por el terreno.

- Sakura, cura a Shukaku de sus heridas, por favor. Iré a casa a buscar los guantes lo más rápido posible – posó al moreno sobre el suelo, envuelto en su gabardina. La pelirosa se acercó en silencio para empezar a infundir su chakra sobre el bijuu y curarle las heridas, aunque varias ya estaban del todo sanadas.

Naruto desató su gorro de Hokage y se lo entregó a Sasuke – Cuida que no toquen a Kyuubi, por favor – pidió.

El azabache asintió, recibiendo el gorro de Naruto. Le entregaba el mando de la villa por escasos minutos al que fue considerado el vengador y traidor más grande de los últimos años de la aldea de Konoha.

En el acto, Naruto volvió a desaparecer. Llegó a su casa y revolvió los cajones y el armario, buscando unos guantes con las mismas marcas que le había dado el Kyuubi en la misión. Dio vuelta los cajones sobre el suelo, aun cuando eso significaría ordenar todo de nuevo, pero no tenía mucho tiempo.

- Naruto, son los guantes blancos que me regalaste hace un mes – Kyuubi, por su contacto mental, le indicaba como buscarlos – Están en la caja en que venían, debajo de la cama – Naruto pudo jurar sentir el suspiro de resignación del pelirrojo, mientras sus mejillas se encendían al pensar la cara que pondría Kyuubi al ver el desastre que provocó.

- ¡Los tengo! – Exclamó alegre y aliviado, retirando la tapa de la caja de madera. Esos guantes se los había regalado antes de terminar la temporada de frío a su pelirrojo, aun sabiendo que no los necesitaba pues era un zorro por dentro.

Volvió a usar la técnica de su padre, regresando al bosque de la academia. Un grupo de ninjas estaba muy cerca de ellos, listos para atacar a su novio. Pero se detenían al ver a Sasuke con el gorro de Hokage sobre su cabeza frente a ellos, con los brazos cruzados. El color blanco no combinaba bien con el azabache y sus ropas.

- Muchas gracias, Sasuke – se acercó y le quitó el sombrero para ponerlo sobre su cabeza – Definitivamente darías más miedo que Orochimaru de Hokage – se burló, poniéndose los guantes con cuidado para posar sus manos sobre Kyuubi.

- No menciones a esa serpiente… - entre dientes, el Uchiha se enojó y se esfumó del lugar en una voluta de humo. Cada vez que alguien mencionaba a Orochimaru una furia le invadía y ganas de matar a quien lo invocaba con solo decir su nombre. Pero a Naruto y Sakura eran los únicos que le permitían hablar de eso, porque siempre estuvieron ahí para él.

En menos de los que creía Naruto el Kyuubi volvió a su forma humana. Se encontraba en el suelo cuando logró introducir todo su chakra en su interior y almacenarlo correctamente. Se levantó del suelo y acomodó los huesos de sus manos, haciendo tronar sus articulaciones.

- ¡Estoy bien, gracias por preocuparse! – Les gritó el pelirrojo a todos los ninjas esperando para darle un golpe. Los vio alejarse enfurruñados – Tsk… Trato de hacer una broma y se lo toman así – se ajustó la chaqueta y se quitó el polvo de sus ropas – Ya perdí un poco la costumbre de tener garras y hocico – se miró las manos y sus uñas, las cuales estaban un poco más crecidas que lo normal.

- ¡Aléjate de mí! – La voz algo aguda y molesta del Shukaku les distrajo, acercándose a él. Intentaba alejar a Sakura. Recuperó la conciencia y se asustó de verse como humano - ¿¡Qué mierda me hiciste, Kyuubi? – Reclamó con furia, tomando la gabardina para cubrirse - ¿Dónde se metió ese zorro? ¡Te encuentro y te mato, desgraciado! – Vociferó a todo pulmón.

Una risilla escapó de la boca de Naruto, cubriéndose para no ser descubierto. Aunque en vano, ya que la mirada de Sakura y Kyuubi estaban en su nuca. Decidió acercarse al Ichibi – Me debes recordar, Shukaku. Soy Naruto y estás en la aldea de Konoha, bajo mi protección – le extendió su mano, arrodillándose para quedar a la altura del moreno.

El Shukaku miró desconfiado la mano del rubio, así que decidió mirarle a los ojos. No encontró rastro de maldad, incluso podía sentir que le estaba entregando un poco de cariño y compasión por su situación.

- Puedes confiar en mí, estás a salvo aquí. Igual que Kyuubi, ambos serán bijuus con forma humana en esta aldea – agregó el rubio, señalando al pelirrojo – Él es Kyuubi, mi novio – sonrió nuevamente, guiñándole un ojo al oji rubí, haciendo que tanto él como Sakura se sonrojaran por esa faceta tan despreocupada del rubio.

- ¡No le digas esas cosas a Kaku! – Le rebatió con evidente sonrojo en sus mejillas.

- ¿Qué…? – La cara de Shukaku era de completo desconcierto - ¿Me llamaste Kaku, zorro bastardo? – Frunció el ceño, apretando sus manos en la gabardina que le cubría, levantándola ligeramente.

- Disculpen, creo que me retiro… - dijo Sakura, ya suficientemente sonrojada y avergonzada. Seguía siendo mujer y el cuerpo de Shukaku no estaba para nada fuera de forma, igual que el Kyuubi mostrando su pecho y abdomen marcado. Emprendió camino al hospital, donde de seguro sería más útil que en ese lugar.

- Sí, te he llamado Kaku, hermanito… - sonrió torcido el zorro, hincándose frente al Ichibi – Ahora serás mi hermano menor, te guste o no, nacimos del mismo monstruo – hizo referencia al Juubi – Escucha bien, Shukaku – se puso serio, haciendo que se le erizara la piel al moreno – Hemos sellado tu chakra en tu antiguo recipiente, el Kazegake, de Sunagakure. Contigo sólo quedará el chakra suficiente para invocar tu cola, regenerarte y hacer al menos dos clones – levantó su dedo índice y medio, para indicarle cuántos – Naruto es el Hokage de Konoha, yo soy su novio y vivimos juntos. Y para que sigas vivo, vivirás con nosotros y aprenderás a vivir. Si yo cambié, tú también puedes – le sonrió con calidez, llevando su mano al cabello dorado oscuro del Shukaku. Una fina línea de arena le rodeó la muñeca, jalándole sin fuerza lejos de la cabeza del moreno – No te haré daño, Shukaku. Controla tu fuerza, controla tus emociones. La arena te obedece, te protege, pero date cuenta quiénes quieren lastimarte y quiénes no – Suspiró resignado. La arena se dispersó de su brazo, permitiéndole finalmente acariciar al moreno.

- Te daré una oportunidad de enseñarme, Kyuubi. Si fallas, iré a matar a ese mocoso y recuperaré mi chakra, te lo aseguro – le agarró la mano con firmeza, le mantuvo la mirada por unos segundos y luego la bajó avergonzada – Ahora, necesito ropa, no pretendo pasearme desnudo – se sonrojó.

El reencuentro entre dos bijuus, entre dos amigos. Y próximamente, entre el Ichibi y su jinchuuriki. Tarde o temprano, Shukaku se daría cuenta que su destino actual es permanecer cerca de Sabaku no Gaara.


¿Qué hará Gaara? ¿Logrará comprender a Shukaku? ¿El Ichibi podrá soportar vivir con esos dos, aún cuando son más ruidosos que un aserradero en faena cuando tienen relaciones sexuales?

Todo eso y mucho más, en los siguientes capítulos. ¡Cambiaré la clasificación a K+! Ya empecé a utilizar un poco de lenguaje más pesado. Dejaré algunas aclaraciones:

Fuuton: Eolo Shisoku-tachi no Odori. Es una técnica de viento, se traduce como "Elemento viento: Danza de los hijos de Eolo". Técnica nivel Kage, Naruto debió aprenderla junto con casi todas las técnicas de tipo viento conocidas. Temari le ayudó en el entrenamiento y muchas técnicas que requieren un arma son solventadas por la katana que porta.

Katon: Hikui Oka. Técnica de fuego, se traduce como "Elemento Fuego: Llamarada descendente". Es una técnica de nivel Jounin, pero dado que es Sasuke, la eficacia y potencia es tanta como la de un Kage.

¿Review? ¡Me harán feliz, yay!