Anuncio importate al final del capítulo...
Disclaimer: Naruto no me pertenece. Es de Kishimoto y Kiyoshi & Kazuki son míos.
Sentía su cabeza dar vueltas. Aturdido, descentrado y sobre el frío suelo. Años que sentía la sensación de estar apresado. Abrió con pesas sus párpados y lo único que vio fue oscuridad. Tenía los ojos vendados, las manos atadas a una distancia prudente que le impedía realizar sellos o siquiera tocar la punta de sus dedos. Su chakra estaba siendo suprimido, no podía liberarse por fuerza o sus poderes innatos.
El Kyuubi, el bijuu más poderoso, había sido reducido a un simple prisionero y marioneta de gente desconocida.
- Ya despertó – Una voz cerca de él, una mujer.
Iba a replicar, quería insultar y tratar de conseguir información. Todo su sistema nervioso estaba entumecido. Sus fuerzas le abandonaban con cada segundo, le estaban drenando la poca fuerza vital que tenía. Él subsistía en base al odio de las personas. Pero ni eso podía sentir.
- El bijuu de nueve colas, un gusto conocerte en esa apariencia – la voz socarrona y llena de hipocresía le alzó el rostro – Eres tan apetecible cuando no puedes usar tus poderes, zorrito – deletreó cada letra de ese apodo que en sus labios sonaba y olía a mierda.
- No lo cabrees, bastante trabajo tenemos con mantenerlo suprimido – otra voz más seria le daba esperanza de poder soltarse tarde o temprano. Sus captores no podrían estar mucho tiempo reteniéndole.
- Podemos tenerlo aquí por diez años si nos turnamos, no me arruines la diversión – Bien, eso le desanimaba. Tendría que buscar otro plan.
- Voy a… matarte – logró articular en un tono lo suficientemente lastimero para provocar las risas de sus secuestradores.
- En tu estado una cucaracha me da mejor batalla que tú, Kyuubi – la misma voz que le llamó zorrito le propinaba lo que sentía ligeramente como una patada en sus costillas. Gracias a su entumecimiento no sintió el golpe, pero estaba seguro que tendría alguno de sus huesos rotos, ya que rodó unas cuatro veces – No eres ni la sombra de lo que fuiste. Sellaron la mitad de tu poder. Lo que te quedó fue dividido en dos. Y ahora, con esa abominación de hijo que tienes ya no llegas ni a un octavo de lo que fuiste –
Su hijo no era una abominación. Y eso era suficiente motivación para intentar moverse y levantarse.
- Te mataré, bastardo – sintió como recuperó sus fuerzas por escasos segundos, logrando que una de sus colas se materializara y rompiera lo que pudo haber sido un trozo de madera que separaba sus manos.
Se abalanzaron contra él. Sus muñecas fueron apresadas contra el suelo y su cabeza se golpeó contra una dura superficie. Trató de mover su cola, pero también fue detenida.
- ¿De dónde sacas fuerzas? – La voz de la mujer le indicaba que ella le apresaba sus muñecas – No deberías tener una gota de chakra, ni tampoco la capacidad de invocar tus colas. Eres realmente un espécimen muy valioso – Kyuubi se imaginó una sonrisa torcida. Y lejos no estaba de la realidad.
- Suéltame… O vas a morir – sentenció, logrando liberar dos colas más. Ni él mismo lograba saber cómo obtenía más de sus poderes demoniacos, pero pronto podría soltarse.
En vano, porque sus colas fueron apresadas.
- ¡Fuuin! – Escuchó en voz alta. Su esperanza se agotaba, ya que tres colas habían desaparecido. No se rendiría, pero necesitaba descansar y recuperar la movilidad de su sistema nervioso – No nos des más problemas, bestia – le amenazó otra voz, al parecer el único con la capacidad de contenerle.
Debían ser ninjas muy buenos para hacer todo eso. Pero su objetivo aún no lograba descifrarlo. Ellos mismos admitieron que ya no era ni la sombra de lo que fue, sus poderes estaban mermados y prefería que siguiera siendo así. Pero conociendo a Naruto, no tardaría mucho en salir a buscarle.
"Naruto…" el débil susurro en su mente trataba de conectarse con su esposo. Quería advertirle, era demasiado peligroso para él.
Y ahí les escuchó. Naruto charlaba con su hermano Shukaku. Querían ir a buscarle. Su hijo le alimentaba, por eso sabían dónde se encontraba. Kazuki tenía la capacidad de unirse con su chakra demoniaco porque era el Kyuubi de la nueva generación de bijuu.
Y su hijo decía que iría a buscarle.
- Así que ese mocoso te mantiene. Qué vergüenza, tu hijo debe alimentarte – soltó.
Y así logró entender. Eran sus hermanos, los otros bijuu con forma humana. Habían revivido y él se había olvidado de ellos. Podían escuchar toda la conversación, se preparaban para atraer a su esposo y a su hijo.
"No usen esta conexión, ellos pueden escucharlos" Les dijo con toda su fuerza mental "Kazuki, no vengas, hijo…" suplicó, con voz muy débil. Y la risa de sus captores no se hizo esperar.
- Eres patético – Se burló uno – Ya sabes quienes somos. Hola, hermanito –
- Tú debes ser Gobi – enumeró el pelirrojo – Siempre fuiste un bruto desgraciado, imbécil –
- ¡Muy bien, Kyuubi! – Sintió un puño en su mejilla, haciéndole escupir sangre – Ese fue mi cordial bienvenida –
Sintió que le quitaban la venda de un tirón, arrancándole algunos cabellos de paso. Trató de acostumbrarse a la luz, parpadeando varias veces. Les vio, a cuatro de ellos.
- Nibi, Yonbi, Gobi y Shichibi – logró contabilizar.
Se encontraban en una cueva con una apertura en la altura que permitía entrar la luz solar. Shichibi y Yonbi estaban sentados sobre lo que parecía un sello aplicado a toda la cueva. Es por eso que se sentía tan reducido. Habían aprendido técnicas de sellado y barreras.
- Todo gracias a ti, hermano mayor – soltó el bruto de Gobi – Gracias a ti pudimos entrar en la bóveda de pergaminos de tu querido esposo y robar un sinfín de técnicas muy útiles. Aunque hay algunas bien ridículas. ¿Qué es eso de Sexy no Jutsu? ¡Es una estupidez! –
"Kazuki, ¿Logras escucharme?" Llamó a su hijo. Si sus cálculos no le fallaban, su pequeño rubio no era parte de la conexión mental de ellos.
"Sí, papá Kyuu. ¿Estás bien?" Aguardó un poco para responderle. No vio cambio alguno en el semblante de sus captores. Decidió desplomarse en el suelo, simulando cansancio extremo.
- ¡Ya se durmió! – Escuchó decir a Gobi. Sus sospechas y cálculos eran ciertos.
"Sólo puedo comunicarme contigo. Dile a tu padre que tenga cuidado, hay cuatro bijuu en esta cueva. Y tengo la sensación que hay ninjas ayudándoles"
Al cabo de unos segundos, mientras escuchaba el debate de qué hacer con él, escuchó nuevamente a su hijo.
"Vamos con tío Sasuke, el tipo con cara de perro, la chica tímida y el loco de los bichos. También vamos con tía Sakura, papá liberó todo tu sello" Le explicó el menor "Dijo papá que no te preocupes"
"No me preocupo por mí, son ellos los peligrosos" admitió con gran pesar "Hijo, cuando estén por llegar, toma mi cola con las nueve tuyas. Y absorbe el chakra de tu papá lo que más puedas, serás nuestro nexo. Yo trataré de conseguir un poco de tiempo"
"¡Papá! ¡Cúbrete!" Le gritó el niño en su cabeza. Instintivamente llevó sus brazos a su cara y sacó seis colas para envolverse en una esfera de chakra sólida.
- ¡Fuuton: Chou Oodama Rasen-Shuriken Tarengan! –
Naruto, confiando en la conexión de su esposo con su hijo, lanzó un bombardeo a distancia de su técnica más destructiva. La explosión provocada por el impacto de un centenar de esferas de chakra tipo viento destruyó la cueva y la montaña completa donde se ocultaban los captores de su querido Kyuubi.
Sin detenerse, siguió avanzando en la cortina de polvo - ¡Esfera de chakra a las tres en punto! – Le avisó su amiga Hinata. Él no podía sentir ninguna presencia, al parecer habían desaparecido tras su bombardeo. Y esperaba así fuera, porque no quería mostrarle a su hijo una carnicería.
- ¡Kyuubi! – Cuando llegó hasta la gran esfera de chakra rojo, vio que estaba resquebrajada y casi traslúcida. Normalmente era oscura y daba el aspecto de ser sólido. Al menos había resistido el feroz impacto – Soy yo, Kyuubi. Vamos, sal de ahí – dijo su voz cargada de dulzura.
"Hijo, suelta mi cola, no puedo deshacer la barrera" le pidió el pelirrojo. El menor asintió y sus colas dejaron de sujetar con fuerza a su padre. La esfera de chakra se desvaneció y el cuerpo del pelirrojo cayó al suelo, de bruces y sonoramente.
- Tu jinchuuriki casi nos revienta a todos, Kyuubi – La voz de Gobi resonó en los oídos del pelirrojo y puso a todos en alerta. El corpulento hombre tenía polvo y algunos rasguños por todo el rostro y cuerpo, además de rasgaduras en sus ropas.
Quien se había llevado la peor parte había sido Nibi, quien no tenía suficientes colas ni poder para soportar el bombardeo de Naruto. Estaba mal herida, su condición parecía crítica y no tenía mucho chakra por lo que pudo acotar la Hyuuga en una rápida inspección.
El cuatro colas también parecía exhausto, pero no tan mal herido. Había gastado muchas de sus reservas para sellar a Kyuubi y no permitirle usar sus poderes, pero ahora tenían más problemas que solo el zorro de nueve colas. Tenía a tres zorros y un escuadrón de ninjas que parecían ser la guardia de élite del rubio.
Shichibi y Gobi eran los menos afectados. Lograron darse cuenta a tiempo de la defensa del pelirrojo y le imitaron, pero no pudieron cubrir a sus compañeros. El siete colas analizó sus posibilidades y eran realmente escasas. Tendrían que usar el plan b que habían trazado, aunque costaría un poco más considerando la circunstancia actual.
Naruto los observaba detenidamente, con rabia y furia mal contenida. En un parpadeo demasiado rápido para los bijuu pero totalmente visible para los portadores de sharingan, el rubio había cogido al dos colas y le dejó frente a Sakura – Muerto no nos sirve. Lo interrogaremos en la villa – explicó. La pelirosa comprendió que debería estabilizarle para llevarlo de vuelta.
- Eres muy rápido, jinchuuriki – acotó Gobi.
- Será mejor que te calles – le amenazó Shichibi – Ese mocoso tiene chakra suficiente para darnos tres bombardeos más – entrecerró sus ojos y los dirigió al rubio, a Kyuubi y al pequeño niño envuelto en las colas, tras el grupo de ninjas – Ya está, ahora vámonos – dio un salto hacia atrás y una de sus colas arrastró a Yonbi. Gobi le siguió de cerca.
- ¿Los seguimos? – Preguntó Kiba, pero Naruto no reaccionaba.
- Están en un genjutsu – admitió el Uchiha – No es cualquier genjutsu, si no los libero pronto tendrán secuelas graves – se acercó al pequeño Kazuki y le tocó la frente. Tardaría al menos una hora en poder removerlo sin dañar al menor – Kakashi, intenta liberar a Naruto. Esta ilusión acelera el paso del tiempo –
En efecto, si Kazuki ya crecía a un ritmo acelerado más rápido que el de un niño normal, su cabello comenzaba a crecer rápidamente. Sus extremidades crujían y su piel se estiraba.
- Naruto no crece a un ritmo tan acelerado – informó el peliblanco – Pero Kyuubi está… Rejuveneciendo –
Eso alarmó al Uchiha. Pensó rápido, y la única conclusión válida era que Kyuubi había protegido a Naruto del efecto de la ilusión, por eso sufría los embistes fuertes. Y sabía que él ayudaría a Kazuki, por eso no se preocupó en gran medida por su hijo.
- No tengo tiempo para esto – farfulló con enojo. Volvió a tocar la frente del menor y despertó en el acto. Sus ojos se abrieron y le mostraron lo que temía. Pero volvieron a su color y forma habitual con el primer parpadeo – Perdóname, Kazuki. Ahora pareces de ocho años – sonrió, obsequiándole un beso en la frente. No solo se disculpaba por eso, pero sería un pequeño secreto hasta que despertara totalmente.
- Kiba, Shino – les llamó a ambos – Traten de seguir a esos tipos, lo mejor será saber dónde se encuentran y vigilarlos –
- ¡A la orden! – Exclamó el Inuzuka, seguido de un fuerte ladrido de Akamaru. Shino, en silencio, asintió. Ambos se marcharon con rapidez
– Hinata, avísame si el flujo de chakra de Naruto o de Kyuubi se altera demasiado – se acercó al pelirrojo y activó su sharingan – Tsukuyomi – murmuró, poniendo otra ilusión en la mente de Kyuubi.
Su intención era modificar el tiempo de la misma manera. Ya tenía unos tres años menos. Si seguía, volvería al estado de un zorro y olvidaría sus memorias con su familia.
Estuvo una hora hasta que finalmente pudo romper el mundo paralelo del Shichibi, pero a un costo que no quería. Tres años y medio perdidos para el zorro, sus memorias estaban seriamente dañadas. Trató de proyectar la mayor cantidad de imágenes posibles para recrear sus memorias, pero no contaba con suficientes recuerdos de Naruto y Kyuubi para crear nuevamente el mundo que tenían.
El pelirrojo se desplomó, siendo sujetado a duras penas por el Uchiha. Aun se podía ver la cola de Kyuubi protegiendo a Naruto.
- Sasuke-kun, una masa negra se está colando por esa cola hacia Naruto. Se rompió el sello del odio de Kyuubi –
Mierda. Fue lo único que su mente pudo pensar. Cuando la masa de odio tocó al Hokage, éste reaccionó por inercia, rompiendo su trance y gritando profusamente. Kakashi le retuvo y lo hizo entrar en razón.
Logró detener la invasión del odio, devolviéndola a su esposo. Cortó el nexo de ambos y evitó que volviera a propagarse, pero no lograba entender qué había sucedido. SU mente y su cuerpo se congelaron, como si hubiese estado dormido por un tiempo.
- ¡Suéltame, maldito mocoso! – La voz ronca y agresiva del pelirrojo asustó a todos. Con un empujón de liberó de los brazos del pelinegro y cayó al suelo - ¡Naruto! ¡Mocoso! ¿Qué has hecho conmigo? ¿¡Qué mierda hago en un cuerpo humano? – Le recriminó.
El corazón de Naruto se contrajo. Sin duda alguna ese era su esposo, el padre de su precioso hijo. Pero no le reconocía como tal. Miró a Sasuke, pidiéndole una explicación.
- Destruyeron sus recuerdos, no pude recuperarlos. Solo recuerda hasta cuando tu madre te ayudó a controlarlo – resumió lo que pudo.
El rubio asintió. Se acercó con cuidado al bijuu, hasta quedar frente a él. Se arrodilló y las colas que sujetaban a su hijo bajaron hasta el suelo, para luego desaparecer – Kyuubi, tu mano izquierda – señaló con su índice derecho, esperando que no reaccionara violentamente contra él.
El pelirrojo miró su mano. Ahí estaba, un anillo con zafiros. Iguales al color de los ojos de Naruto, según distinguió. La mano izquierda de Naruto se posó sobre la suya, ahí estaba otra argolla idéntica a la suya, pero con rubíes.
- ¿Qué significa…? – Preguntó, mientras su cabeza era una maraña de imágenes que iban y venían, difusas y descontroladas.
- Estamos casados. Tenemos un hijo, Kyuubi – murmuró entre ellos – Su nombre es Kazuki, se parece a mí. Pero tiene el color de tus ojos – sonrió melancólico, mientras el hombre frente a él agitaba su cabeza en un vago intento por detener el flujo de recuerdos sin sentido ni orden aparente.
- ¡Imposible! ¡Soy el Kyuubi, el bijuu más poderoso! – Rebatió, rechazando la mano de Naruto - ¡Yo soy el odio reencarnado! – Trató de convencerse, pero un recuerdo nítido estaba en su mente.
Su matrimonio. Un hombre moreno, con un bebé en brazos. Su hijo, su boda, los invitados, la fiesta.
- Kazuki… - susurró, mirando hacia el lugar donde su hijo dormía en el suelo.
- Kyuubi – le llamó suavemente el rubio – Voy a sellar tu chakra, pero no te devolveré a tu encierro. Quizás no me recuerdes, pero te di la libertad. Te di mi corazón – explicó con calma, mientras unas lágrimas se agolpaban en sus ojos – Volveremos a Konoha, ¿Nos acompañas? – estiró su mano para ayudar a levantarlo.
- Necesito respuestas. Iré contigo, pero si intentas algo te mataré – le amenazó.
Naruto asintió. Tenía que probar algo antes de continuar, porque era doloroso para su cuerpo, para su alma – Kyuubi, eres un imbécil – le dijo.
El zorro lanzó un puñetazo. Pero el golpe a su rostro no llegó. El puño le temblaba, la cara del Kyuubi observaba su propia mano. Intentó estirar y acercarla al rubio para golpearle, pero no le obedecía. Al contrario, su palma se extendió y sus dedos le rozaron la mejilla, con cariño, con miedo a lastimarle.
- Te amo, Kyuubi – sonrió Naruto, acercándose al pelirrojo para robarle un beso corto y tierno en los labios. Se separó, poniéndose de pie y extendiéndole su mano. El zorro la rechazó y se puso de pie por sí solo.
"Kyuubi perdió sus memorias, Shukaku. Su mente es un desastre" le informó al moreno, que estaba seguro esperaba noticias.
"Sólo Nanabi, el Shichibi, podría haberlo hecho. ¿Me equivoco?" Le preguntó el moreno.
"Así es. Tengo miedo, Shukaku…" Admitió
"Él aún te ama. Lo puedo sentir. Pero está confundido, siente algo por alguien más, pero desde acá no puedo saberlo" comentó Shukaku "¿Cómo está Kazuki?"
"Creció, parece tener unos ocho años. Tiene mi pelo, mi rostro. Pero su contextura, sus rasgos son todos idénticos a Kyuubi" le detalló el rubio, mientras recogía y cargaba en brazos a su hijo "Tiene tres años. Cuando tenga cinco vividos parecerá de quince casi. Nuestro hijo sacó la peor parte…"
"Kazuki crecerá fuerte y sano si ustedes siguen criándolo bien, Naruto" Interrumpió Hachibi en esa conversación, aoyándole "Con Killer Bee buscaremos a Shichibi y los otros"
"El gato de dos colas está inconsciente y malherido. Lo llevaré a Konoha y le interrogaremos"
"¿Gaara?" Le llamó Shukaku.
"Iremos a Konoha con Kiyoshi. Son los exámenes Chuunin y son organizados por el país del fuego" La voz calmada del Sabaku no parecía preocupado del todo "Ten mucho cuidado, Naruto"
"Lo tendré. Muchas gracias, a todos" El silencio reinó nuevamente en su cabeza.
Tan concentrado estaba que no se había percatado que habían iniciado el viaje de vuelta a la villa. Kakashi cargaba al dos colas, Sasuke intentaba ayudar a Kyuubi pero el pelirrojo se molestaba cada vez. Él cargaba a su hijo y las dos kunoichis vigilaban la retaguardia. Aprovechando la habilidad de Hinata, podían estar pendientes al mismo tiempo de la avanzada. Naruto no se consideraba en condiciones de lidiar con más personas.
Llegaba el atardecer y ellos arribaban a la aldea, por la zona del monumento de los Hokages. Sintió la irritación de Kyuubi al ver el rostro del cuarto. Bajaron de un salto y cayeron sobre el techo de la torre del Hokage.
Naruto se acercó a Kakashi y tocó la cabeza de la mujer – No podrá usar sus colas, ni su chakra. Llévenla con Ibiki y procuren que no muera – sus órdenes fueron inmediatamente obedecidas – Sasuke, ve a buscar a Ino y a Neji, irás en busca de Kiba y Shino, han tardado demasiado – el pelinegro dudaba en dejar sólo a Naruto con su familia. Que ya no era tan familia – Kyuubi, tú vienes conmigo – caminó hacia la escalera que le llevaba al interior de la torre, hasta su oficina, siendo seguida de cerca por el zorro.
Dejó a su hijo descansar sobre el sofá de su oficina una vez entraron. El silencio entre ambos era evidente, ninguno se atrevía a pronunciar alguna palabra.
- Tú… - Naruto iba a hablar, pero el zorro le sujetó por la espalda, rodeándole con un brazo a la altura del abdomen.
- No preguntes, ni yo lo entiendo – le murmuró con voz sensual en la oreja derecha – Este cuerpo te necesita demasiado y no puedo negárselo – pasó su lengua por el cuello descubierto del rubio, robándole un ligero gemido que era un coro de ángeles para el zorro.
- Ya te dije… Mi cuerpo y… - Su voz entrecortada intentaba mantenerse clara, pero era imposible cuando una mano le apretaba su entrepierna, a un ritmo y vaivén que le enloquecía – mi corazón… son tuyos –
A ninguno les importó que su hijo estuviera unos metros más allá. No les importó que tocaran la puerta y el gruñido de ambos hayan ahuyentado a quien fuera que les interrumpía. Sólo estaban ellos, el deseo de satisfacerse y sentirse uno. Aunque fuera en el suelo, sobre el escritorio o contra la muralla, era la única forma en que ambos se recordaban, pese a todo lo que pasara por la cabeza de ambos.
La ropa estorbaba. Las caricias sobraban, los rasguños en la espalda del otro dejarían llagas. El fuego de sus corazones ardía y amenazaba con explotarles el pecho a ambos. Se devoraban la boca, mordían sus labios, jugaban con sus lenguas. Por un minuto Naruto reconoció a su esposo en todo ese ritual, porque no le lastimaba. Quería demostrar que seguía ahí, en algún lugar de su mente, gritaba por ayuda, una señal de auxilio que el rubio pretendía y quería alcanzar.
Frotaban sus caderas desnudas sobre la del otro, aumentando el placer de sus cuerpos. El volumen de sus voces aumentaba y amenazaban con despertar a los muertos. Quizás profanaban esa pulcra oficina, donde otros Hokage habían tratado como un serio lugar de trabajo. Pero esa era una misión donde Naruto arriesgaba todo por recuperar a la persona más importante en su vida, además de su propio hijo.
- Lo siento – murmuró el pelirrojo al segundo en que amenazaba la entrada del rubio.
Intentaba controlarse, sabía que le haría daño. Su cuerpo le decía que se detuviera, que debía prepararlo. Sin embargo, su cordura se fue a la basura, le penetró con fuerza y abrazó con fuerza la cintura del rubio, mientras le besaba y ahogaba un grito de dolor profundo. Y sentía caer esas lágrimas en su cuerpo, cálidas. Él las había provocado. Todo ese odio y resentimiento que tenía se volcó en su contra. Le atacó el cerebro, le fundía las neuronas.
- Lo siento, Naru – le soltó los labios y con una mano le secó las lágrimas – Tuve que hacerlo, tenía que hacerlo… - se disculpó una y mil veces.
El rubio siguió llorando. Pero con una sonrisa – Mejor muévete, ya sé que eres mi amor… No te disculpes y termina, estoy caliente – su lenguaje se fue al retrete.
Había recuperado a su Kyuubi. Luego le preguntaría qué le había sucedido, pero en ese momento quería seguir disfrutando de las embestidas llenas de amor y ternura que le regalaban, además de infinitos besos y mimos en su rostro.
Muy bien. Aclaraciones básicas:
Fuuton: Chou Oodama Rasen-Shuriken Tarengan - Elemento viento: Bombardeo de Rasen-Shuriken gigante
Pasado ese punto, debo admitir algo: Este es el fin de Crónicas de un Tormento...
Claro, el primer arco argumental. Hastga aquí, pueden considerar que he finalizado y lo que escriba es una "segunda historia". No quería terminar todo sin describir medianamente la fogosidad de la crack-pair que he escrito (Por primera vez...), así que me siento satisfecho y realizado.
Siguiente y para aquellos y aquellas que les ha gustado mi narrativa... Continuaré escribiendo. En esta misma historia. Sin embargo, tratará un poco más la vida de Kazuki, algunos personajes nuevos y el cómo llevan las relaciones los personajes originales de Naruto. El mundo ninja tiene tantas variables, es tan amplio y lleno de posibilidades que me agrada la idea de explotarlo y crear nuevas situaciones. Un nuevo "Orochimaru", un loco pervertido estilo Jiraiya y quién sabe cuántas cosas más pueden hacerse si uno se lo propone.
Mi meta es hacer algo grande, agradable y que logre enganchar a más y más personas. Pero no olviden que esto tiene el elemtno fuera de lo común y es que Naruto y Kyuubi se aman, se adoran y tienden a superar sus problemas. Excepto por Sasuke que siempre será el amor platónico del rubio. *risas*
¿Review? ¡Un saludo y felices fiestas!
