Bueno y como la introducción ( osea el capitulo anterior) no dice mucho de como va a ser la historia, os dejo aquí ya mismos también la continuación. Cualquier idea, sugerencia o lo que sea será bienvenida!

Espero que os guste! :)


CAPITULO 2.

En la parte oeste del reino de Hargeon, en el fondo de una pequeña sima, ahí se encontraba su lugar favorito. Un lugar oculto, por su puesto. Ese lugar prácticamente se había convertido en su hogar. Y era, simplemente, precioso. Hargeon, en la superficie, daba la imagen de un pantano, oscuro, con neblina. A excepción de los pocos lugares como aquel en el que se encontraba. Pero, bajo el agua, la belleza era impresionante, podría dejar sin palabras a cualquier. Pero únicamente sus habitantes y unos pocos privilegiados conocían ese secreto o eran capaces de disfrutarlo con sus propios ojos.

Pero para Lucy, no había lugar para ella más preciado que aquel en el que se encontraba. Lo había encontrado cuando era pequeña, una de las tantas veces que había escapado de sus entrenamientos porque no era capaz de controlar sus poderes. Normalmente, comenzaban a desarrollar sus habilidades a los tres años. Sin embargo, ella no había sido capaz hasta los cinco, por lo que cuando empezaron las clases de control del agua, ella era la más débil de todas. Layla, Su madre le decía que no pasaba nada, que ya llegaría el momento. Pero su profesora no opinaba lo mismo y se encargaba de regañarla todas y cada una de las veces que fallaba. Por eso escapaba cuando no podía más. Y en una de sus escapadas, cuando nadaba todo lo rápido que su cola le permitía, no tenía la mente puesta en nadar y chocó contra una de las paredes rocosas. Sin embargo, su sorpresa no podía ser mayor cuando, en lugar de darse un golpe espantoso, atravesó la roca y se encontró por casualidad en ese lugar. Era una especie de laguna circular, no demasiado grande que daba a la superficie. En medio de esta se encontraba una roca que sobresalía en el centro de aquella laguna, la cual estaba rodeada por un ligero borde de vegetación con un par de árboles situados al fondo. Y, por último, y lo que más le gustaba, era que, si miraba hacia arriba, por un agujero en el techo se podía ver la verdadera superficie, se podía ver el cielo.

Desde entonces, había ido allí todos los días a practicar su magia, con cuidado de que nadie la viera. Entraba por un hueco que se encontraba tapado por algas, por lo que no se podía ver si no sabías que estaba allí. No había faltado ni un solo día hasta que había conseguido dominarlo por completo. Ahora, sobre todo, además de su lugar privado de entrenamiento, se había convertido en su lugar para estar a solas.

Y allí era donde se encontraba en aquel preciso momento, descansando sobre aquella roca y disfrutando de los rayos del sol que se filtraban por el hueco del techo. Lucy era una criatura marina, en concreto una Síren. Tenía un cabello rubio y abundante que le llegaba ligeramente por debajo de la cintura. Su cola era de un color rosa palo a la altura de su cintura, pero el color de sus escamas se iba oscureciendo cada vez más hasta que, sus aletas, anchas curvas, acababan en un tono púrpura oscuro. Las escamas que subían desde su cintura, cubriendo desde sus costados hasta sus pechos seguían el mismo proceso, pero a le inversa. Sus codos también estaban recubiertos de escamas moradas, pero, el resto de su piel, era blanca como la porcelana. Sus dedos largos y esbeltos, unidos por una membrana y sus uñas eran afiladas. Por último, sus ojos eran de un marrón chocolate que, a la luz del sol, se volvían como la miel.

En aquel momento, se encontraba relajada tumbada boca abajo, jugando con el agua, haciendo que subiera y que bajara, formando una gran burbuja de agua y manteniéndola flotando en el aire. Fue entonces cuando escuchó algo que nunca había llegado a sus oídos antes: el crujir de las plantas. Parecía como si algo pasase sobre los arbustos sin descanso. Miró hacia todos lados, pero seguía estando sola y la única entrada que ella conocía era bajo el agua. Entonces se dio cuenta y miró hacia el cielo. Ese sonido provenía de la superficie. Se zambulló en el agua tan pronto como sus ojos captaron un movimiento cerca del agujero del techo. Se escondió en el agua y se pegó a la parte de la roca donde no llegaba la luz del sol. Y esperó. Pero ella no era de las que esperaban, la curiosidad la mataba. Y a los pocos segundos de haberse sumergido, lentamente sacó la cabeza del agua lo suficiente para que sus ojos quedaran en la superficie.

Y, entonces, miró hacia arriba. Y, entonces, se quedó petrificada. Aterrada y fascinada al mismo tiempo. Aquel, era un ser de Crocus.

- ¡Natsu! Tenemos que volver. No podemos entretenernos, hemos estado fuera demasiado tiempo. ¡Y menos podemos estar aquí! – Una voz profunda gritó y le indicó que aquel ser no estaba solo. Había más como él. - ¡Si nos pillan aquí nos matan!

Pero no podía existir nadie más como aquella criatura. Sus manos, eran como garras y estaban cubiertas por escamas de un rojo intenso que se extendían hasta sus codos. Exactamente igual que sus pies. El resto del cuerpo lo llevaba cubierto por unas extrañas telas, pero dejaban parte de su pecho al descubierto, en el cual se podían apreciar una especie de marcas rojas que subían por su cuerpo y enmarcaban su cara. Sus orejas, puntiagudas. Su pelo, un extraño rosa del cual salían unos cuernos imponentes. Pero sus ojos, eran de un verde jade. Intenso, tan intenso que jamás había visto ese color antes. Y esos ojos estaban mirando hacia abajo, hacia donde ella estaba. No sabía si podría verla o no. Estaba tan fascinada que no podía ni moverse. Aunque debería irse de allí. Habitantes de Hargeon y Crocus no podía relacionarse. Agua y fuego, no podían encontrarse.

- ¡Natsu venga! ¿Qué cojones estás haciendo? -la voz volvió a gritar, sonaba cada vez más apremiante. -Ya volveremos a buscarlo en otro momento. No creo que nadie lo encuentre.

-Oye, Gray. ¿Sabes cómo bajar ahí abajo? Sin contar saltar directamente, claro. -La criatura habló. Con una voz grave y profunda. Sonaba mucho más tranquila que la anterior, pero Lucy sintió como aquella voz le hacía vibrar todos los huesos.

- ¿¡Es qué se te ha ido la cabeza o que te pasa!? ¡Ni siquiera tendríamos que estar aquí, sabes que está prohibido y a ti lo que se te ocurre es que quieres bajar a un pozo a echar un vistazo!?- La segunda voz se fue haciendo más fuerte a medida que hablaba, casi parecía que iba a soltar un rugido de un momento a otro. Y Lucy inconscientemente se encogió, aunque nadie sabía que estaba ahí. - ¡Mueve el culo!

-Vale, vale. Tranquilo que ya nos vamos. -Sin embargo, se quedó mirando hacia abajo unos segundos más que a Lucy se le hicieron eternos, como si supiera que había alguien mirándole. Después, dio la vuelta y se alejó de allí. Lucy esperó un tiempo más que prudencial para salir de allí, por si acaso volvían. Y entonces miró de nuevo hacia el lugar donde, por primera vez en trece años, alguien había aparecido.

- Así que Natsu.


Y ahora si que de verdad, hasta aquí por ahora!

Nos vemos en la siguiente actualización! Que no creo que tarde mucho!

Un saludo!