Hola de nuevo! Aquí les dejo la continuación!
Me alegro mucho de que os esté gustando.
Aquí va!
Capítulo 6.
¿Qué si quería verlo? Que lo matasen allí mismo si mentía. Por supuesto que quería verlo. ¿Quién sería tan estúpido como para negarse? Aquello iba a ser simplemente increíble. Sería el primero en años que vería algo como aquello. Se estaba haciendo demasiadas expectativas y esperaba no decepcionarse. Aunque, por otro lado, esperaba que ella fuese realmente buena y él no acabase en el agua. No sabía nadar.
- ¿Qué si quiero verlo? ¡Por supuesto! Tienes toda mi atención. -Acto seguido le guiñó un ojo y le sonrió. No podía evitarlo. Era preciosa. Y sonrió aún más cuando apreció un pequeño sonrojo en sus pálidas mejillas.
-Muy bien entonces. -Y nada más decir eso desapareció debajo del agua y todo quedó en un absoluto silencio. Solamente podía oír su propia respiración. Lucy no aparecía y se estaba impacientando. Si quería darle emoción lo estaba consiguiendo.
Estaba a punto de saltar él mismo a buscarla cuando de repente apareció una enorme columna de agua a unos pocos metros de donde él se encontraba. Se quedó con la boca abierta. Sentada en lo alto se encontraba Lucy mirando hacia él con una enorme sonrisa pintada en su rostro. Entonces, con un ligero movimientos de manos, pequeñas columnas de agua empezaron a aparecer por todo el lugar. Ella seguía moviendo las muñecas ligeramente y las columnas de agua se despegaban de la superficie, elevándose y flotando por todo el lugar mientras su lugar era ocupado por otras. En pocos segundos, todo el aire estaba inundado de pequeñas burbujas de agua con diferentes formas mientras ella seguía tranquilamente sentada en aquella especie de inmensa cascada. De repente, todo se detuvo y el agua desapareció. Solo quedaba ella allí tranquilamente sentada mirándole. La verdad era que, a pesar de todo aquello, no sabía ni dónde mirar. Habían sido tantas cosas que sentía que no había podido captarlas todas. Pero quería más, aquello había jodidamente increíble. Estaba a punto de pedirle que lo hiciera de nuevo cuando se fijó en su cara, estaba seria. ¿A caso pasaba algo? Ella le miraba y, entonces, ladeó la cabeza a un lado y le sonrió de nuevo. Pero esta sonrisa tenía algo que no podía descifrar del todo. Antes de que pudiese preguntarle se dio cuenta de que el agua de aquella laguna había empezado a moverse, en círculos. Estaba controlando el estanque entero. Natsu se sentó hacia atrás cuando el agua empezó a girar a una velocidad vertiginosa. Se notaba los ojos abiertísimos, parecía que aquello estaba a punto de desbordarse. Pero lo que ocurrió fue que comenzó a formarse un remolino con Lucy en su centro. ¡Santo Dios! Si se caía ahí moriría ahogado seguro. No pudo evitarlo y se echó aún más atrás. En ese momento la dulce risa de ella le sacó de aquel trance en el que había entrado y todo se detuvo. De un momento a otro Lucy estaba de nuevo junto a él y le miraba con una tímida sonrisa.
Sacudió la cabeza para espabilarse antes de decirle nada. -Ha sido lo mejor que he visto en toda mi vida. ¿Puedes hacerlo de nuevo? – Ella se rio y se regocijó una vez más en ese sonido.
- ¿Te gustaría ver algo que nadie fuera de Hargeon ha visto jamás? -Lo sorprendió de repente con esa pregunta. ¡Vaya que si quería! Pero, ¿qué podría ser? Algo que nadie había visto jamás... Su control del agua ya lo había visto, y aunque hacía muchos años que nadie más lo hacía, antiguamente muchos lo habían disfrutado.
- ¡Si! No me importa lo que sea, quiero verlo. – Se escuchó a sí mismo diciendo antes de que se diese cuenta. Pero era verdad. 'Nadie antes ha visto jamás' habían sido las palabras clave. Desde entonces lo había tenido. Si algo le gustaba más que descubrir algo increíble, era ser el primero en conseguirlo. Y, si dependía de él, el único.
Ella pareció dudar un poco antes de hablar de nuevo. -Voy a tener tu vida en mis manos. Podría matarte si quisiera. ¿Confiarás en mí? -Se la veía ligeramente avergonzada. Aunque, dudaba que aquella dulce criatura pudiera matar a nadie. Y menos a él. Aunque lo que había visto era francamente imposible, dudaba seriamente que el agua pudiera acabar con el fuego. Sin embargo, era evidente que no iba decir eso.
-No importa, confío en que no lo hagas. -En realidad no le estaba mintiendo. Por alguna razón, dudaba que quisiera matarlo. Entonces ella asintió antes de darle una serie de instrucciones.
-Bien, entonces apoya las manos en los bordes y agárrate fuerte. Cuando te lo diga, vas a tener que meter la cabeza en el agua. -Siguió sus instrucciones al pie de la letra, pero cuando dijo lo de meter la cabeza debajo del agua no pudo evitar gruñir. ¡Mierda! Al menos era solo la cabeza, si no ni muerto se habría metido allí. -Acerca la cabeza un poco al agua y relájate. – Hizo lo que ella le pedía sin decir ni una palabra, pero no pudo evitar gruñir de nuevo, esta vez más alto. -Merece la pena, te lo prometo. -Rodó los ojos ante sus palabras. ¡más le valía que aquello de verdad mereciera la pena! -Yo no respiro debajo del agua, me puedo ahogar. -Le recordó entre dientes. Aquello le ponía tenso, muy tenso. No iba a poder relajarse. Mantenía sus garras fuertemente clavadas en el borde. Y ella no le ayudó en absoluto cuando lo único que hizo fue sonreírle por toda respuesta. Estaba a punto de gruñir de nuevo cuando ella movió sus manos y el agua a sus lados empezó suavemente a moverse y a rodearle la cabeza. ¡Dios! No sabía si iba a poder soportar aquello sin moverse. Se sentía malditamente indefenso. Pero, entonces, el agua le cubrió la cabeza por completó y cerró los ojos fuertemente. Pero, no sucedió nada. Notaba algo húmedo en el cuello, pero eso era todo. Cuando los abrió poco a poco, se quedó asombrado. El agua le rodeaba, pero podía respirar. Había aire. Estaba todavía recuperándose de la impresión cuando sintió sus pequeñas manos en sus hombros. Lo empujaban ligeramente hacia abajo, pero sin forzarlo. Cuando estaba rozando el agua levantó sus ojos hacia ella para asegurarse una última vez y, cuando ella le asintió y se sumergió, no le quedó más remedio que coger aire para darse fuerzas y sumergir la cabeza él también.
Por inercia, cuando atravesó el agua cerró los ojos, pero cuando las manos de ella lo detuvieron, los abrió. Y si creyó que lo de antes había sido espectacular, se había equivocado. Para lo que estaba presenciando no creía que existieran palabras para describirlo. Ante sus ojos tenía un fondo marino. Podía ver perfectamente el fondo de aquella laguna. Sus rocas alrededor, decoradas con planas marinas y corales de todos los colores y algunos pequeños peces que nadabas alrededor. Antes de darse cuenta, ya se había olvidado de lo increíble que era poder respirar bajo el agua. Estaba alucinando con todo lo que veía. Y el agua era clara, muchísimo más clara de lo que había pensado desde arriba. Entonces Lucy le tocó el hombro y le hizo señas para que prestara atención. ¡Cómo si no lo hubiera estado haciendo hasta ahora! Estaba grabando todo aquello en su retina.
Y, aunque parecía imposible, lo mejor estaba aún por llegar. Lucy se separó de él y se sumergió más. Si pensaba que era preciosa, ahora preciosa se quedaba corto. Verla en todo su esplendor bajo el agua era hipnotizante. Poder ver como se ondulaba todo su cuerpo cuando nadaba, su pelo flotando detrás. No podía apartar los ojos de ella. Cuando llegó a su destino, se quedó flotando y se dio la vuelta para mirarlo. No podía apartar los ojos de ella. Entonces, Lucy extendió los brazos con las palmas hacia arriba y cerró los ojos, todavía sonriendo. Su pelo se movió y, entonces, todo ocurrió demasiado deprisa. En un abrir y cerrar de ojos empezaron a entrar una cantidad de peces increíble. Nunca había visto tantos y de tantos colores. Eran todos bonitos, aunque también le parecían apetitosos. Los peces empezaros a girar en torno a Lucy formando una especie de túnel por unos instantes antes de esparcirse de nuevo por todo el lugar para, finalmente, irse por donde quiera que hubiesen llegado.
No podía moverse. Estaba tan sorprendido que no le respondían los músculos. Anonadado, solo pudo observar como Lucy se acercaba a él con una enorme sonrisa antes de indicarle con uno de sus dedos hacia arriba. Eso le sacó de su estupor y por fin sacó la cabeza y volvió a la superficie. Se sentó hacia atrás, completamente agotado mentalmente. La burbuja que se había formado a su alrededor desapareció y él la miro. La miró como nunca la había mirado hasta ahora.
-Esto es todo lo que puedo enseñarte. Como nadie puede saber que estás aquí y todo eso pues… -Se encogió de hombros mientras se mordía ligeramente el labio. ¿A caso se estaba disculpando? Había sido la mejor experiencia de su vida. Si había más que esto no podía ni imaginar cómo sería.
-Ha sido increíble. Nunca había visto nada igual. Ni siquiera podría haber imaginado algo como esto. Es… Es… Simplemente no puede describirse. -Se pasó una mano por la cara para espabilarse, parecía que su cerebro seguía bajo el agua. -Gracias, muchas gracias. Ha sido increíble. Ojalá pudiera hacer yo lo mismo por ti.
Ella le dedicó la sonrisa más amplia y sincera que le había visto hasta entonces, le brillaban los ojos de la emoción. Y, entonces, se dio cuenta. Ella había estado nerviosa. Quería que le gustase. Quería que le gustase lo que hacía, donde ella vivía. Se sentía tremendamente bien el haber descubierto eso. Estaba a punto de decir algo al respecto cuando vio como ella miraba hacia arriba. Al seguir su mirada se fijó en que el cielo empezaba a oscurecerse. La miró de nuevo y tenía una expresión triste. Entonces lo supo. No quería, pero tenía que marcharse. La verdad es que no tenía ni idea de cuánto tiempo llevaban allí, pero había pasado gran parte del día. Sintió como el malestar empezaba a llenar su cuerpo. No quería irse, No había sido suficiente. Necesitaba más de ella y de todo lo que pudiera enseñarle. Y, ¡todo lo que podría enseñarle él! Pero lo sabía, él también tenía que volver.
-Tienes que irte, ¿verdad? -Ella levantó la mirada, su expresión era triste, pero asintió. - ¿Alguna vez has salido de aquí? ¿Has visto algo más que esto?
-Hay bastantes lugares en los que puedes salir a la superficie de Hargeon. Pero, aparte de eso, no. Siempre he estado aquí. -Natsu asintió en respuesta. Pero era una pena, él había recorrido Fiore y había descubierto cosas que valía la pena ver. Entonces ella le sonrió y se sumergió para aparecer unos metros más allá. -Hoy ha sido genial gracias a ti. Ha sido la mejor experiencia que voy a tener. Nunca voy a olvidarlo. -Se quedó en silencio mirándole, pero Natsu no fue capaz de decir ni una sola palabra. No era justo. Quería volver a verla, lo necesitaba. No podría seguir como si nada, el recuerdo lo iba a perseguir cada día. Estúpidas leyes. Simplemente no quería aceptarlo. Nunca se había preocupado demasiado de la prohibición hasta ahora. No puso hacer más que quedarse mirándola. Entonces ella volvió a hablar antes de desaparecer. -Jamás.
Natsu se quedó allí sentado un tiempo más. No podía concebir la idea de irse y no volver. No supo cuánto tiempo más estuvo allí pasmado, mirando a la nada y con la mente en blanco. Pero, de repente, se puso en pie de un salto y giró para marcharse. Estaba decidido.
Tenía un plan. Y necesitaba a Gray.
Y hasta aquí el capítulo de hoy!
Nos vemos en el siguiente capítulo!
