Hola a todos! Esta vez he tardo algo más en actualizar. Ha sido una semana algo movidita.
Pero ya estoy aquí y traigo el nuevo capítulo conmigo!
Espero que lo disfruten!
Capítulo 7.
- ¡Vamos Juvia, date prisa! –
- ¡Dios mío, Lucy! Contigo siempre hay que ir deprisa a todas partes. –Dijo Juvia mientras seguía a su amiga a toda velocidad por el océano. Lucy había estado ansiosa desde hacía un par de días, pero no habían tenido la oportunidad para hablar de ello hasta aquella misma mañana.
- Deja de quejarte, ya casi llegamos. –
Lucy se lo había contado todo con pelos y señales. Al principio no había dado crédito. Sabía que Lucy era muy impulsiva y no se paraba a pensar dos veces las cosas. Pero nunca había esperado que llegase a tal extremo. Sin embargo, cuando Juvia había conseguido calmarse y se había mostrado dispuesta a escuchar su historia, había quedado fascinada. No sabía de qué forma habría reaccionado ella si se hubiera encontrado en el lugar de Lucy, pero sintió una ligera envidia hacia su amiga. En el fondo, a pesar de su casi ataque de pánico, también le habría gustado poder verlo con sus propios ojos. Un habitante de Crocus. Habría sido fantástico. Y por lo que Lucy le describía, estaba segura de que así era.
Sin embargo, lo que más le había sorprendido y llamado la atención había sido la forma en que su amiga le describió. Le había calificado de atractivo. Y era la primera vez que oía a Lucy referirse a cualquiera de género masculino de esa manera. Debía ser increíblemente apuesto para que Lucy se hubiese fijado. Eso también la intrigó. No había pasado por alto el brillo en los ojos de ella cada vez que hablaba de él. Había quedado fascinada. Y tampoco había pasado por alto el tono melancólico de su voz al narrarle su despedida, aunque intentase ocultarlo. Por desgracia, las cosas estaban como estaban y no se podían cambiar. Por una parte, envidiaba a su amiga por haberlo visto con sus propios ojos. Pero, por otra, pensaba que era mejor así. Ahora Lucy, inevitablemente, se pasaría las noches soñando con un reino y una gente con la que nunca iba a poder relacionarse. Y con un muchacho al que nunca más iba a volver a ver.
En ese momento se dirigían al lugar secreto de Lucy que nadie conocía. Como aquel chico lo había descubierto, Juvia, que era su mejor amiga, no iba a ser menos y había decidido por fin enseñárselo.
- Es por aquí. – Y Lucy se escabulló entra las rocas, apartando las algas marinas que la cubrían, atravesando aquel pequeño recoveco entre las rocas que tantas veces había cruzado. Le hizo un gesto a Juvia para que la siguiera y nadó a la superficie.
Para su desgracia, a medida que nadaba se daba cuenta como la expectación crecía en su interior y se llenaba de esperanza anta la posibilidad de que estuviera allí de nuevo. Aunque se llevaba diciendo a sí misma que debía asumirlo, que no iba a suceder de nuevo y que aquel chico no iba a volver, no podía evitarlo cada vez que iba a ese lugar. Ya habían pasado cuatro días desde entonces y, como había hecho todos esos años, todos y cada uno de los días se dirigía a su lugar favorito a entrenarse y a relajarse. Y todos y cada uno de aquellos días le había sido imposible concentrarse. Siempre a la espera de algún sonido, a la espera de que apareciese. Pero eso simplemente nunca ocurrió. Y no iba a ocurrir.
Con un suspiro dejó que sus ojos vagaran por los alrededores y, se cercionó de que no había nada. Intentó reprimir el sentimiento de decepción que la invadió, exactamente igual que los días anteriores. Y, de igual forma, le fui imposible. Dejó escapar otro suspiró y se giró para encarar a Juvia. Estaba deseosa de ver qué opinaba se su lugar predilecto. Se esperaba una Juvia atónita mirando todo el lugar con ojos ávidos. Sin embargo, se encontró a una Juvia que la miraba fijamente, con el ceño ligeramente fruncido. Lucy hizo caso omiso a su expresión y le sonrió.
-¿Y bien? –Dijo abarcando todo el lugar con sus brazos extendidos. -¿Qué te parece?
Ante aquello juvia no pudo hacer otra cosa que reír. La expresión de Lucy era exultante. – ¡Es uno de los mejores lugares que había visto jamás! ¡Y se puede ver el cielo!
Las dos amigas se rieron y se dedicaron a disfrutar del lugar. Lucy estaba encantada de haber compartido su lugar con ella. Y Juvia estaba encantada de que lo hubiera hecho. Después de un rato en el que Juvia se dedicó a inspeccionar el lugar de cabo a rabo, tanto bajo el agua como en la superficie. Decidieron que era un buen momento y lugar para comparar sus fuerzas como tantas veces habían hecho. Sin embargo, nunca era una pelea de verdad. En el fondo, ninguna de ellas lanzaba un ataque directo a la otra. Pero, de todas formas, era bueno para ellas. Luchar de forma relajada les permitía experimentas con cosas nuevas que luego podrían emplear de verdad. Ninguna de las dos supo cuánto tiempo llevaban allí, ni les importó. Lo dejaron cuando ambas estaban ya exhaustas y ambas se tumbaron en la roca disfrutando de la claridad que se colaba por el agujero del techo.
-Esperabas que viniera, ¿verdad? – Preguntó Juvia una vez recuperaron fuerzas. Llevaba todo el tiempo conteniendo esa pregunta y por fin le había parecido un buen momento para hacerlo. Después de un momento de silencio Lucy contestó.
-Sí. Lo he esperado todos los días que han pasado desde entonces. Sé que debo hacerme a la idea, pero fue tan fantástico… Nunca había visto nada igual. Y me parece tan injusto…- La voz de Lucy se fue apago poco a poco hasta que solo hubo silencio.
Juvia posó una mano en el hombre de Lucy para darle ánimos y le sonrió. Lucy le devolvió la sonrisa y se incorporó para desentumecerse. Iba a volver a hablar cuando se produjo un estrépito en la laguna y ambas se sumergieron sin dudarlo. Juvia iba a abandonar directamente aquel lugar, pero, ya bajo el agua, Lucy le agarró el brazo para detenerla y con un gesto le indicó que se situasen detrás de la roca. Al principio juvia la miró con extrañeza, pero luego la sorpresa y el entendimiento brilló en su cara y, con un asentimiento, ambas se quedaron muy quieras detrás de la roca. Y esperaron. Entonces, una voz retumbó en el lugar y Lucy pensó que se le saldría el corazón del pecho.
-¡Vamos! ¿cómo puedes ser tan lento? Y eso que he apartado yo la roca. –Natsu. Era Natsu. Era la voz de Natsu. Lucy no se lo podía creer. Miró a Juvia con los ojos desorbitados y se giró para salir a la superficie. Sin embargo, antes de que pudiera moverse, una segunda voz la dejó petrificada.
-¡Estás loco!- Dijo la segunda voz. Lucy miro a Juvia que la miraba sin entender nada y ella se encogió de hombros. No tenía una explicación para aquello. -¡Tanto fuego te ha derretido el cerebro si es que alguna vez tuviste alguno! ¡Cómo nos pillen aquí nos cuelgan!
-¡Deja de quejarte! Vas a alucinar. Y a ella seguro que le encanta. – La voz de Natsu volvió a retumbar en la laguna. A Lucy el corazón le martilleaba tanto que parecía que no iba a poder aguantar aquel ritmo frenético. Y un rápido vistazo a Juvia le indicó que ella estaba igual o peor.
-Ella, ella. Llevas diciendo eso todo el viaje. Pero, ¿quién es ella? ¿Y si nos delata? ¿¡Y si ya nos ha delatado y están esperándonos bajo el agua!? –La voz desconocida se había elevado un par de tonos. Sin embargo, aquellas palabras consiguieron calmar a Lucy. No iban a por ella. Y ellos tampoco iban a delatarla. Intercambió otra mirada con Juvia. Pensaba lo mismo que ella. Ambas se sonrieron la una a la otra. Sin embargo, mantuvieron sus posiciones. Nunca estaba de más ser precavidas.
-¿Quieres dejar de quejarte? ¿Desde cuándo te has vuelto una histérica como tu hermana Ultear? Ahora cállate, voy a llamarla. –Después de un momento de silencio se oyó la voz de Natsu, esta vez aún más fuerte. - ¡Lucy! ¡Lucy Heartfilia! Soy yo, Natsu. Natsu Dragneel. Nos conocimos el otro día. Esta vez he venido con un amigo. Ya lo había mencionado antes. Aunque parezca un imbécil es inofensivo, te doy mi palabra.
Entonces se oyó un quejido proveniente de Natsu. Probablemente aquella segunda voz le había pegado por insultarlo. Una gran sonrisa apareció en el rostro de Lucy cuando se dirigió a Juvia.
-Saldré yo primero para que me vea. Después ven. Vas a verlo con tus propios ojos. – Y a pesar de que Juvia parecía ligeramente asustada, asintió. Era una ventaja que desde la superficie no pudieran oírlas a ellas. Lucy subir lentamente a la superficie cuando la voz del desconocido se escuchó de nuevo.
-Claro, y crees que va a aparecer por arte de magia exclusivamente porque su majestad Natsu Dragneel la ha llamado. ¿¡Eres bobo o que!? ¿No ves que aquí no hay nadie? – Y en ese mismo instante Lucy sacó la cabeza a la superficie y se quedó mirándolos. Natsu acababa de girarse con un gruñido hacia su acompañante, pero, antes de que pudiera contestarle, el desconocido pegó un alarido cuando la vio provocó que Natsu se girara hacia ella.
En cuanto la vio y sus ojos se cruzaron, una gran sonrisa se extendió en la cara de Natsu. Pero, entonces, Juvia apareció a su lado.
Y ambos muchachos se quedaron boquiabiertos.
Y hasta aquí el capítulo de hoy!
Espero que las espera les mereciera la pena!
Muchas gracias a todos los comentarios de apoyo! No los respondo pero que sepáis que los leo todos!
Nos vemos en el próximo capítulo. :3
