Hola a todos de nuevo!
Como prometí, aquí estoy actualizando rápido para compensar estas semanas ausencia!
Y muchas gracias a los que comentan la historia. Me encanta leer vuestras opiniones.
Espero que os guste!
Capítulo 9.
Lucy se encontraba ante sus ojos, con piernas y completamente desnuda.
Lo primero que se le pasó por la cabeza a Natsu cuando se dio cuenta de aquel importante detalle fue darle un puñetazo a Gray. Sin embargo, su cuerpo respondió antes de que acabara de formarse ese pensamiento en su mente y se vio catapultado hacia delante. Y en un visto y no visto la empujó bruscamente devuelta al agua. Lo único que vio de Lucy fue como se le habían abierto los ojos de la sorpresa, pero antes de que pudiera reaccionar se encontraba de nuevo bajo el agua, después de haber sido tirada al agua con una estrepitosa zambullida.
Por un momento todos se quedaron en silencio mirando a Natsu. Lucy aún seguía sumergida en el agua. Natsu se quedó paralizado mirando con horror hacia la mancha amarilla que se apreciaba desde la superficie. ¿Cómo demonios iba a explicar su reacción? Y, lo más importante para él: ¿por qué había reaccionado de aquella manera, alterándose tanto?
Echó una ojeada a Gray que lo miraba atónito, intentando a duras penas contener una sonrisa en esa cara de estúpido que tenía. Iba a estar recordándole aquello toda su vida, podía verlo perfectamente.
Se atrevió a echarle una mirada a Juvia también. Ésta se encogió de hombros al mirarle y su frente se arrugó con preocupación mientras le lanzaba una mirada que Natsu interpretó como compasiva.
Pero, no pasaba nada. Lucy respiraba debajo del agua, no se había ahogado. Saldría en cualquier momento y le explicaría la situación. Quizás en Hargeon pasearse desnudo era algo normal, puesto que tenían escamas en lugar de ropa, pero en Crocus y en el resto del reino no lo era. Y era demasiado ver a una chica como Lucy con todo su cuerpo completamente a la vista. Lucy era una chica dulce, lo entendería y aceptaría el malentendido y no pasaría nada. Pero, si estaba tan seguro de ello, ¿por qué se sentía tan nervioso y culpable? Vio cómo la masa de cabello rubio de Lucy se aproximaba a la superficie y tragó saliva. La había empujado de malas maneras. Cierto. No debería haberlo hecho. Cierto también. Bien, decidido. Se disculparía con Lucy y caso cerrado.
Cuando la cabeza de Lucy emergió a la superficie, notó por el rabillo del ojo como Juvia se alejaba disimuladamente. Miró a Lucy y su expresión era indescifrable. Salvo por los ojos, esos ojos podrían ser llamas tranquilamente. Se apresuró a explicarse antes de que Lucy dijera o hiciera nada.
- Esto, Lucy, verás. Déjame que te lo explique. No era mi intención, pero me salió solo antes de que pudiese pararlo y bue… - Un chorro de agua le impacto en plena cara mientras se explicaba. Miró boquiabierto a Lucy, que no se había movido ni un ápice y su expresión tampoco había cambiado. Sacudió la cabeza y probó de nuevo.
-Es que es Crocus no es normal que alguien vaya así sin vestir y cuando te vi me asuste y mi cuerpo reaccionó sol… - Otro chorro de agua le impacto en la cara antes de que pudiese terminar de hablar. Solo era agua, pero lo que estaba haciendo Lucy era realmente molesto. Intentó calmarse mientras se pasaba una mano por la cara para quitarse la mayor parte del agua y empezó de nuevo.
-Sé que fui muy brusco y poco cuidadoso, pero ya te dije que reaccioné sin pensarlo y lo que quiero decir es qu… -Otra vez un chorro de agua le impactó en plena cara. Vale, esto ya se estaba pasando. Quería disculparse, pero no lo dejaba y encima lo estaba empapando. Se estaba cabreando.
-Oye, ya vale. Estoy intentando pedirte perdón, pero es imposible. Y eso del chorrito de agua es muy molesto. Ya estamos en paz: yo te tiré al agua y tú me mojaste. Se acabó el asunto. – Y se cruzó de brazos mirándola con dureza. O eso cría él, porque Lucy parecía estar aguantándole la mirada sin ningún problema. No solo eso, parecía que lo desafiaba. Lo cual le quedó comprobado al oír su voz. Era aterciopelada. Avecinaba peligro. Pero era igual de hipnotizadora que su voz normal.
-Así que, crees que estamos en paz. -Empezó diciendo Lucy sin quitarle la mirada de encima. Juvia se alejó un poco más y esta vez Gray, por instinto supuso Natsu, dio un par de pasos hacia atrás. -Pongo mi confianza en ti al aceptar irme de viaje contigo, que, por si lo has olvidado, eres un desconocido. De Crocus nada menos. Sigo confiando en ti enseñándote mi control. O al menos una parte de él. Te enseño parte de mi mundo. Y, además, pongo aún más confianza en ti y revelo el secreto de que puedo tener piernas, si quiero. Y, ¿cómo respondes tú? ¿Agradeciéndome la confianza depositada en ti? ¡No! Me lanzas al gua de mala manera, rechazando mi regalo. –
Llegados a ese punto, Natsu no se había movido de su sitio, pero su posición había perdido firmeza y empezaba a dudar ligeramente de cómo iba a acabar aquello. Además, había notado como cada palabra dicha por Lucy con énfasis, su amigo Gray se había encogido ligeramente. Pero él era el blanco del enfado de Lucy. Sin embargo, en el fondo se lo tenía merecido, pensó. Puesto que, aunque había escuchado todas y cada una de las palabras que había dicho, Su mirada estuvo fija en la boca de ella. No podía despegarla de aquellos pequeños labios carnosos mientras pronunciaba las palabras. Le parecía que lo hacía de una forma bastante peculiar. Aunque no sabía por qué. Pero Lucy no acabó ahí, si no que siguió para rematar su discurso.
-A pesar de todo, y por el bien de nuestro viaje, he decido que tienes razón. -Hizo una pausa antes de continuar. -Deberíamos estar en paz. Y lo estaremos. Ahora mismo.
Al mismo tiempo que sus labios soltaban la última sílaba y antes de que nadie pudiera parpadear, Natsu se vio estampado contra la pared rocosa del fondo por un gran chorro de agua que, esta vez, lo empapó por completo. Se cayó al suelo y se quedó allí sentado, bastante desorientado. Hasta que escuchó las carcajadas que Gray y Juvia empezaron a soltar. Su amigo se estaba riendo tanto que se le saltaban las lágrimas y se doblaba por la mitad, dando fuertes golpes con su garra en su pierna mientras se sujetaba el estómago. Juvia también se carcajeaba igual que él, pero de forma menos llamativa.
Con la furia de la vergüenza consumiéndole por dentro, se levantó de un salto y se empezó a sacudir para librarse del agua mientras esperaba que aquellas odiosas risas remitieran. Pero entonces, se giró hacia Lucy y se dio cuenta de algo. Ella no se estaba riendo de él. Le miraba con una tierna sonrisa y se encogió de hombros cuando sus ojos se cruzaron. Su burbuja de enfado se desinfló de repente y ya no se sentía tan molesto. Aunque, por supuesto que le daría una paliza a Gray nada más que llegasen a su tierra.
Cuando por fin dejaron de reírse de él, se acercó de nuevo a la orilla, todavía empapado y se sentó.
-Bueno, ahora creo que es momento de planear nuestro viaje en condiciones. -Soltó Natsu con bastante ironía. Pero el resto le ignoró y todos se acercaron formando un pequeño círculo.
-Ahora que el problema principal está resuelto, lo importante es decidir cuándo nos iremos. -Dijo Gray mientras se repantingaba tranquilamente en el prado.
-En realidad, no está del todo solucionado. No aguantamos indefinidamente con nuestras… esto… piernas. - Puntualizó Juvia carraspeando ligeramente. -Es peligroso para nosotras pasar demasiado tiempo fuera del agua. Aguantamos un mes perfectamente, a partir de ahí. Empieza a costar más trabajo.
Lucy asintió confirmando las palabras de su amiga. -No sabemos exactamente cuánto tiempo es posible, pero a partir de ahí se nos empieza a secar la piel y podemos… bueno… morir si eso pasa.
Un silencio sepulcral cayó sobre los cuatro antes las últimas palabras de la rubia. Pero Natsu se negaba a dejar que el ánimo decayera.
-Bueno, entonces contamos con un mes y… no sé, ¿una semana de margen en caso de imprevistos? – Ambas chicas asintieron ante sus palabras. -Bueno, es tiempo de sobra para visitar lo principal, ¿verdad Gray?
-Si, por supuesto. No hay ningún problema. -Sonrió a las chicas antes de añadir. -Además, nos conocemos todas las rutas como la palma de nuestra mano, todo controlado. Aunque sigue siendo una locura.
Juvia y Lucy se miraron y al instante se sonrieron la una a la otra. Esto parecía que marchaba bien.
-También podemos encargarnos de conseguirles algo de ropa. No pueden ir, esto, sin ropa por todo Fiore. -Gray les dirigió una mirada de disculpa mientras decía aquellas palabras.
-El mejor lugar para salir de aquí en dirección apuesta a Crocus es Akane Resort. Está cerca de la frontera con Oak. Si cruzáis la ciudad hacia al este, al final hay un lago bastante grande. A partir de media tarde está completamente desierto. -Apuntó Lucy.
Natsu y Gray asintieron con la cabeza. Conocían perfectamente el lugar. Aunque lo habían visto a rebosar de gente, si ella decía que estaría vacío. Lo estaría.
-Esto, una cosa que se me acaba de venir a la cabeza… -Natsu se rascó la nuca ligeramente nervioso y miró al suelo cuando lo dijo. -Vosotras… ¿coméis? ¿seguís una dieta especial o como…?
-Tío, tu siempre pensando en comer. -Gray negó con la cabeza divertido ante la ocurrencia de su amigo.
-Bueno, es importante. ¿Qué hacemos si no comen lo mismo que nosotros? ¡O peor! Si solo comen cosas que se encuentras en el agua.
- ¡Hey, hey! -Juvia llamó al orden a los dos muchachos antes de que empezaran a divagan de nuevo y se metieran en otra pelea absurda. – Tenemos una dieta perfectamente normal. Bueno, hay algunas cosas que vosotros quizá no podríais comer. Pero eso no viene al caso.
Natsu respiró aliviado y le dirigió una mirada de suficiencia a Gray. Éste por su parte lo ignoro y continuó ultimando detalles del viaje.
- Bueno y ¿cuándo queréis partir entonces? – Lucy y Juvia se miraron entre sí y volvieron a sonreírse, como si pudiera comunicarse de alguna forma privada no-verbal que ellos no entendían.
- Podemos estar listas en cuatro días. -Anunció Lucy radiante. Sus ganas de iniciar el viaje eran casi tangibles. Natsu pensó que, de ser posible, Lucy se iría en aquel mismo instante. Iba a estar un mes en su compañía. Sonrió ante aquel pensamiento.
- Perfecto. Pero nosotros no. Tenemos que volver a Crocus y después volver a atravesar todo Hargeon. Pero, si nos damos prisa, estaremos allí en una semana. -Se volvió hacia Gray esperando confirmación y, tras pensarlo un poco, este le dio la razón. Ya habían atravesado Hargeon en pocos días anteriormente.
-Bien pues, allí nos vemos. No perdamos más tiempo. -Dijo Juvia alegremente y se sumergió en el agua. Al mismo tiempo, Natsu y Gray se giraron para marcharse, pero, entonces, Lucy lo llamó.
- ¡Natsu! ¿podrías esperar un momento? -Natsu se volvió hacia ella extrañado. -Por favor. -Asintió mientras se daba la vuelta para volver a acercarse a ella.
- ¡Te esperaré fuera! – Le gritó Gray mientras salía del lugar dejándolos solos. Natsu se agachó para quedar más cerca de Lucy y la miró con ojos interrogantes.
Lucy dudó unos segundos, pero cogió aire y le posó ambas manos en la cara, cada una en una mejilla y cerró los ojos.
Natsu se quedó de piedra. Nunca antes había estado tan quiero en toda su vida. Ahora mismo, podría ser una estatua perfectamente. Entonces, contempló estupefacto como se secaba y su ropa empapada por el agua que ella le había lanzado antes desaparecía completamente. Cuando estuvo completamente seco, Lucy retiró las manos de su cara y le sonrió. Por alguna razón, tuvo que reprimirse para con retenerla para que seguir sintiendo su tacto.
-Estoy deseando verte de nuevo. Nos vemos en una semana. -Y con una sonrisa brillante desapareció en las profundidades del agua dejando a un Natsu paralizado de la impresión.
Sacudió la cabeza para espabilarse y se dio media vuelta. Iba a ser un viaje que nunca olvidaría.
Y lo dejamos aquí!
Con los protagonistas de la historia a punto de comenzar su aventura!
Espero que os haya gustado y perdonad los errores que pueda haber. A veces el corrector los corrige por si solos y no me doy cuenta!
Nos vemos en la próxima actualización! :3
