Hola a todos! Dios ya se que ha pasado muchisimo tiempo! Unos dos meses creo.

Pero después de todo este tiempo quiero que sepáis que no me he olvidado de esta historia y aquí estoy dispuesta a continuarla!

Sin más os dejo el capítulo!


Capítulo 11

Emprendieron el camino a través del bosque, hacia el este, en dirección al reino de Oak. Ellas no tenían ni idea de hacia donde se estaban dirigiendo. Una vez se adentraron en el bosque todo les parecía igual y lo único que podían hacer era confiar en aquellos dos chicos y seguirles. Viajaban en silencio por temor a ser descubiertos. Justo cuando anocheció, Gray les informó de que habían alcanzado la frontera con Oak, lo cual les quitaba un peso de encima. Seguían sin que pudieran verlos juntos, pero al menos Natsu y Gray podían ser vistos sin ningún problema. Estuvieron avanzando un tiempo a oscuras, a ellas se les hizo eterno, pero en realidad no fue mucho más de una hora. Por fin ellos dijeron que harían noche en ese lugar. Juvia y Lucy se miraron y sonrieron de alivio, no habían querido decir nada, pero estabas agotadas, ellas no estaban acostumbradas a caminar en absoluto.

El lugar era bastante denso en cuanto a vegetación, pero había un ligero huevo entre unos árboles que estaba rodeado de arbustos donde podrían descansar estando más o menos protegidos. Era mejor que nada.

-Bueno, yo iré a recoger algo de leña y Natsu intentará cazar algo para comer. Además, hemos traído algo de fruta para esta noche. Está aquí. -Dijo Gray mientras depositaba una pequeña bolsa de cuero en el suelo junto a ellas. -Mientras tanto vosotras podéis investigar si hay algún riachuelo cerca, pero no os alejéis demasiado, podríais perderos.

-Sí que lo hay. -Contestó Lucy de inmediato. Se produjo un momento de silencio en el que los dos muchachos la miraron sin saber que decir.

- ¿Ya habías estado aquí? Creía que nunca habías salido de Hargeon. -Reaccionó Natsu tras la pausa.

-Nunca había estado. Es… difícil de explicar. Nosotras podemos sentirlo. -Se encogió de hombros ligeramente incómoda. No estaba muy segura de cómo explicarles aquello sin delatarse demasiado.

Gray y Natsu se miraron antes de sonreír y menear sus cabezas asombrados. -Bueno, pues una tarea hecha. Volveremos enseguida. -Y después de eso se internaron en el bosque hasta que desaparecieron de su vista.

Una vez solas Lucy y Juvia se miraron preocupadas durante un momento, pero se encogieron de hombros y decidieron intentar ponerse cómodas. Sin embargo, no eran capaces de conseguirlo. Podían utilizar sus cuerpos perfectamente, pero no estaban acostumbrados a ellos, la sensación era de lo más extraña. Acabaron sentadas, apoyando sus espaldas cada una en un tronco y decidieron esperar y mirar cómo hacían ellos.

Cuando volvieron comenzó la actividad. El primero en llegar fue Gray, que después de amontonar aquellos palos sin ton ni son les prendió fuego con un movimiento de su mano y se sentó en el suelo satisfecho. Al poco regresó Natsu con la cena. Las chicas los miraban atónitas mientras ellos limpiaban esos animales y los cocinaban al fuego. Nunca habían visto cosa igual. De hecho, estaban boquiabiertas.

Natsu se sentó al lado de Lucy y le ofreció su parte. Ella cogió aquella carne ensartada en un palo y se quedó mirándola. No sabía muy bien que hacer. Miró a Juvia disimuladamente y vio que estaba igual que ella. Estaba caliente. ¿Se quemarían?

-Lucy, ¿qué pasa? -Le preguntó Natsu sobresaltándole. Cuando ésta le miró él ya iba por la mitad de su parte. - ¿No te gusta?

-Yo… bueno… verás. No lo sé. -Confesó con timidez.

-Bueno, solo tienes que probarlo. Si no te gusta te daré mi parte de fruta y eso me lo comeré yo. No te preocupes. -Después siguió comiendo, pero se dio cuenta de que Lucy no lo había probado y estaba mirando la carne sin saber qué hacer. - ¿Lucy?

-Es que, no sé si puedo. -Lucy odiaba sentirse así, no quería ser una molestia nada más empezar. Levantó la vista hacia Natsu que la miraba sin entender mientras daba cuenta de su parte, ya casi inexistente. -Nunca he comido nada caliente, ¿me quemará?

Natsu la miró con los ojos como platos antes de estallar en carcajadas. De hecho, casi se atraganta. Lucy desvió la vista roja como un tomate, se estaba riendo de ella. -No te va a pasar nada, ni te vas a quemar ni nada. Confía en mí, dale un mordisco.

Lucy entrecerró los ojos sin estar segura de sí debería hacerle caso o no. Decidió tocarlo primero con un dedo, para asegurarse. Lo sintió caliente, pero no pasó nada. Entonces se armó de valor y lo mordió, y empezó a masticarlo. No se quemó. Y estaba delicioso. Le dio otro mordisco y cerró los ojos para saborearlo. Como había podido vivir sin esto toda su vida. Miró a Natsu con los ojos abiertos y este le asintió sonriendo.

Natsu no podía apartar los ojos de ella mientras comía. Observó atentamente todo el proceso que siguió su mente hasta que se decidió a probar un bocado. Su expresión de sorpresa, como degustaba la carne, incluso la forma en que lo cogía con las manos, todo. Estaba atontado. Cuando se dio cuenta de que casi había acabado se metió su último trozo en la boca y desvió la mirada de ella. Le parecía increíble ese todo de piel, y esos ojos. Parecía que veían a través de uno. Miró a Gray y le vio manteniendo una animada conversación con Juvia al otro lado del fuego. Habían hablado mucho de cómo hacer las cosas por ellas. Las chicas de Hargeon no sabían nada del mundo real, no conocían que necesidades podrían llegar a tener. El fuego era para ellas. Tenían que acordarse todas las noches pues ellos no lo necesitaban. Estaba perdido en sus pensamientos cuando sintió una mano tocándole tímidamente el codo. El contacto era tibio. Acostumbrado a un calor constante aquello era refrescante. Miró a Lucy y, cuando ella vio que tenía su atención, se acercó a él. Por un momento Natsu se quedó de piedra, no sabía que iba a hacer. Y no podía dejar de mirarla. Cuando Lucy estuvo a menos de un palmo de su cara se detuvo y le habló.

-Quiero enseñarte algo. -Susurró Lucy para que nadie pudiera oírlos.

- ¿El qué? - Le preguntó él también en susurros. No sabía muy bien porque susurraban, si solo estaban Gray y Juvia a parte de ellos, pero no le dio mucha importancia.

-Confía en mí. -Fue todo lo que dijo Lucy en respuesta antes de sonreír y levantarse.

Natsu no perdió ni un segundo y también se levantó para seguirla cuando estaba empezó a andar. Antes de alejarse le hizo una seña a Gray de que todo estaba bien y se internó en el bosque siguiendo a Lucy. Ella iba en silencio y no decía nada. Y, pese a aparentar tranquilidad, Natsu se sentía nervioso. No le gustaba ir a ciegas, quería saber a dónde iba, controlar la situación. En ese momento Lucy se detuvo y le señaló detrás de unos arbustos. Natsu se adelantó para apartarlos y travesarlos y cuando pasó al otro lado se quedó ligeramente sorprendido.

Había un pequeño claro que estaba atravesado por un río pequeño. Se giró hacia Lucy que se había quedado a sus espaldas y la miró interrogante.

-Te dije que podíamos sentirlo, sabía que había agua por aquí. -Ella se encogió de hombros y se sentó en el suelo. Natsu la imitó sin saber muy bien que decir asique decidió esperar a que ella hablase. – Juvia y yo decidimos que deberíamos compartir con vosotros ciertas cosas que desconocéis y que deberíais saber sobre nosotras.

En cuanto pronunció esas palabras Natsu se puso alerta y concentró toda su atención en las palabras que decía.

-He notado que habéis estado muy pendientes de nosotras durante el trayecto. -Natsu enrojeció visiblemente con esas palabras. Maldición. Se había dado cuenta. La verdad es que solo había estado preocupado por ella, por muy cruel que eso fuera. -Y la verdad es que no queremos ser una carga. Por eso quiero enseñarte algo. Quiero mostrarte que somos más fuertes de lo que aparentamos y que podemos apañárnoslas. No sé si pasaremos por alguna situación de peligro, pero no queremos que os pase nada por tener que estar pendientes de nosotras.

-Lucy no es necesario, nosotros no os subestimamos, quiero decir qu… -Lucy levantó una mano para hacerlo callar y cerró el pico.

-Es algo que tienes que ver. -Sentenció sin dejar lugar a discusión y a él no le quedó más remedio que asentir. Después de todo, que demonios, quería ver que era lo que iba a enseñarle fuera lo que fuera. – ¿Puedes crear una llama?, por favor.

Natsu inmediatamente hizo lo que le pedía. Le dio la vuelta a su mano y creó una pequeña llama suspendida en la palma de su mano. En menos de un segundo una burbuja la envolvió y la apagó. -Más grande. – Le dijo Lucy entonces y volvió a obedecer creando una llama del tamaño de su cabeza. Volvió a pasar exactamente lo mismo. Natsu la miró extrañado y Lucy se encogió de hombros.

-Ahora… ¿podrías esforzarte por mantener el fuego encendido a toda costa? – Natsu asintió de inmediato y creó la llama de nuevo, no entendía a donde quería llegar. -¿Estás preparado? -Natsu se concentró y asintió. En un segundo la llama desapareció de nuevo.

-¿Pero qué demonios…? -Natsu se miró la palma de la mano asombrado antes de mirarla a ella boquiabierto.

-En Hargeon nos enseñan a controlar los componentes de los elementos a la perfección. Como potenciar o como bloquearlos. -Lucy se encogió de hombros y se apresuró a añadir más cosas ante la cara de Natsu. – Esto no significa gran cosa. Probablemente si me atacaras con una de esas enormes lenguas de fuego que me mostraste no sería capaz de apagarlas así de rápido. Es algo que necesita mucha concentración y, cuanto más grande, más tiempo.

Lucy se quedó callada, mirándole mientras Natsu asimilaba la información. Sin embargo, después de un tiempo en silencio y sin ningún tipo de respuesta por su parte decidió explicárselo.

-El fuego necesita oxígeno, si no se ahoga. -Natsu finalmente pudo reaccionar y asintió con la cabeza. Eso él también lo sabía. -Pues, bueno… como decirlo… Yo controlo el agua, con todo lo que eso implica. También puedo hacer desaparecer el oxígeno del agua. Pero es algo complicado y requiere práctica y concentración y bueno…

-Vaya. Esto es increíble. - Natsu se echó hacia atrás, dejándose caer en el suelo. Aquello era algo que nunca hubiera imaginado.

-¿Estás enfadado? -Le oyó preguntar a Lucy, lo cual hizo que se incorporara de inmediato para mirarla.

-¿Por qué iba a estar enfadado? Eso puedo ser muy útil si algo sucede. -Natsu estaba desconcertado. Estaba sombrado, cierto. Pero para bien. Aquello era genial. Sin embargo, Lucy lo estaba mirando con temor y se la veía ligeramente angustiada.

-Tengo que enseñártelo. Lo siento Natsu, pero no lo estás entendiendo y tengo que mostrártelo. Aunque lo parezca no te haré daño, te lo juro. Por favor no te enfades. Y, sobre todo, no te vayas.

Natsu iba a decirle que no estaba enfadado, que no iba a irse, que la idea del viaje había sido suya, había sido él mismo quien lo había propuesto. Lo que estaba diciendo no tenía sentido. ¿Hacerle daño? Pero solo pudo despegar sus labios. No le dio tiempo a emitir un solo sonido cuando una enorme burbuja le cubrió la cabeza y, de un momento a otro, y antes de que pudiera hacer nada, se quedó sin aire. No podía respirar. Aspiraba con fuerza para llenar los pulmones, pero no le entraba nada. Se estaba ahogando.

Entonces, tan pronto como había desaparecido, el aire entró de nuevo a sus pulmones y pudo respirar. Se levantó como un resorte y se alejó de Lucy mientras recobraba el aliento.

Eso sí que no lo había esperado. Aunque podía haberlo supuesto el mismo no se le había pasado por la cabeza. Lucy seguía sentada en el suelo con las piernas cruzadas mirándole con ojos suplicantes. Parecía mentira que aquella chica tan menuda y delicada pudiera matarlo tan fácilmente. Aunque, pensándolo bien, no tenía ningún sentido preocuparse. Durmiendo todos juntos cualquiera de ellos podría matar al resto mientras estos dormían. Además, si ellas hubieran querido hacerles daño lo habrían hecho ya. Natsu no estaba muy seguro de si de verdad confiaba en ella o simplemente quería confiar en ella, pero no le importó. Se acercó de nuevo a Lucy y le cogió la mano con cuidado.

-Bueno, esto es una sorpresa. Pero no cambia nada. Todos podemos matarnos los unos a los otros usando nuestro elemento. -Natsu le sonrió antes de soltar su mano y sentarse de nuevo enfrente de ella. -Eso sí, no quiero más demostraciones de este tipo. Son escalofriantes.

Lucy sonrió con miedo y se relajó visiblemente. -Hay algo más que voy a contarte, es nuestra principal debilidad. Aunque supongo que se puede adivinar. Necesitamos agua cerca para controlarlo. Si no, no podemos hacer nada.

Natsu asintió ante sus palabras, ya se lo había imaginado. En Crocus pasaba lo mismo. Únicamente algunos como Gray y él mismo podían hacer aparecer el fuego a su antojo. Se quedaron en silencio unos segundos, cada uno perdido es sus propias cavilaciones hasta que Lucy levantó la vista hasta Natsu. Él ya no podía apartar los ojos de ella. No entendía por qué, pero no era la primera vez que le pasaba, se quedaba atontado mirándola. La protegería. La protegería durante este viaje, y después también. En ese momento ella habló con esa dulce voz que tenía.

-Natsu, ¿puedo tocarte? – Natsu abrió los ojos desmesuradamente y se quedó con la boca abierta.

¿Qué demonios quería decir con aquello?


Bueno y hasta aquí el capítulo de hoy.

Ya no os voy a prometer nada porque cuando prometo al final no publico cuando digo.

Así que publicaré cuando pueda. Lo que si so digo es que antes de subir este capítulo he adelantado otros dos para tener la seguridad de poder publicar pronto!

Un beso para todos! Nos vemos en la siguiente actualización! :3