Capítulo 12
Lucy miró significativamente hacia sus brazos y, con lentitud, posó su mano en su brazo después de darle permiso con un movimiento afirmativo de cabeza. La mano de de Lucy estaba fría pero era suave. Ella acarició suavemente su brazo y vio como abría los ojos. Natsu no podía respirar. En el momento en que su mano entró en contacto con su piel, sintió algo, no sabía el qué, no podía ponerle nombre, pero le recorrió el cuerpo entero. No podía mover ni un solo músculo. Ella podría sacar una daga en aquel momento y apuñalarlo y Natsu dudaba si podría moverse para evitarlo. No sabía que clase de magia era aquella pero estaba como petrificado.
-Pensaba que me quemaría. - Murmuró Lucy mientras miraba su mano. En algún momento había retirado su mano y estaba mirando su palma.
Natsu parpadeó varias veces saliendo de aquella especie de trance en el que había entrado y la miró sin entender.
-Nuestra piel no es caliente. Nunca había sentido ese tacto. Y, nuestras escamas son suaves y quizás, para el resto sean viscosas, pero las tuyas son ásperas y calientes. -Lucy se rio y miró a Natsu de frente. Un brillo se escapaba de lo más profundo de sus ojos.
Sabía que ella esperaba que dijera algo pero, no le salían las palabras. Sinceramente, él quería volver a sentir tu tacto, aunque no pensaba decírselo de ninguna manera. Así que simplemente sonrió y empezó a levantarse para que Lucy no notara nada extraño.
Anda vamos, tenemos tiempo de sobra para experimentos. -Una vez de pie miró hacia abajo y extendió su mano hacia ella para ayudarla a levantarse. -Volvamos con el resto.
Ella le dedicó la sonrisa más amplia que había visto hasta ahora y cogió su mano.
-Si.. -Le contestó. - Esto acaba de empezar.
Todavía resonaban en su cabeza las ultimas palabras de Lucy y el rato a solas que pasó con ella. Habían vuelto con los demás y todos habían decidido que lo mejor era intentar dormir y descansar para levantarse temprano. Todos estaban ya durmiendo menos él. No podía dejar su mente en blanco. Cada vez que cerraba los ojos sentía sus manos sobre él. Lo había tocado en dos ocasiones: aquella vez cuando había agarrado sus cuernos en aquella laguna y esta noche, tocando su brazo. Ella era diferente, la sentía diferente y le provocaba reacciones diferente. Le había demostrado las maneras en las que podría matarlo si se despistaba. Era consciente de que en una pelea probablemente no pudiera hacerle aquello. Y, mucho menos ahora que sabía que podía hacerlo. Pero, le había demostrado que podría acabar con él en cualquier momento que lo pillara despistado. Y, a pesar de todo, no le preocupaba en absoluto. En su cabeza estaba su mano, la suavidad de su piel, sus ojos, su sonrisa, su emoción, su timidez.
Natsu nunca fue una persona que le diera muchas vueltas a las cosas, todo lo contrario. Reconocía que era muy impulsivo, no solía pensar en las consecuencias y me lanzaba al vacío sin miedo. Pero, desde que la había conocido, pensar era lo único que hacía. Incluso cuando estaba pensando en otra cosa siempre la tenía presente. Ella era una de esas personas especiales, una de esas personas que simplemente con estar cerca lo cambian todo. No podía dejar de pensar en lo injusto que era que ella perteneciera a otro reino. Y no solo a otro reino, sino justo a ese. Aunque quizás por ese mismo motivo estaba tan intrigado, era completamente diferente a él. Quizás, si la hubiera conocido en su hogar y fuera como él habría pasado de largo sin darse la vuelta. O eso quería pensar. Estaba fascinado por la novedad, porque lo que estaban haciendo estaba prohibido, era emocionante. Y ella, en ese aspecto al menos, era igual que él. Quizás algo más precavida, no se había lanzado a hablarle según se lo había pedido, había tenido la prudencia de esconderse, pero igual de curiosa. Lo había visto en sus ojos, se fijaban en cada detalle mientras le brillaban de emoción.
Sien embargo, no le pasaba con Juvia. Eso era algo que lo desconcertaba pero no quería pensarlo demasiado. Seguramente porque Lucy había sido a la primera que había visto y la primera con la que había hablado.
Natsu dirigió sus ojos hacia ella. Estaba dormida en ele suelo, sobre una de las esterillas que habían traído. Era tan menuda, tan pequeña. Se fijo en que estaba encogida y con un solo pensamiento avivó las llamas que aún crepitaban en la hoguera. Deberían haber traído con ellos algo más de abrigo.. ¡Tendrían que haber tenido en cuenta muchas cosas antes de empezar ese viaje! Pero le habían podido las ganas y la emoción. Ellos no tenían que preocuparse por el frío, no lo habían tenido en ningún momento. Volvió a girar sus ojos hacia ella, le pareció ver su puesto más relajado. Sonrió y antes de que se diera cuenta su cuerpo se estaba levantando para sentarse a su lado. Su calor corporal la mantendría a buena temperatura una vez se durmiera y las llamas se apagasen. Al menos, eso se dijo. Con ese pensamiento en mente se recostó boca arriba, colocó un brazo en la cabeza para apoyarse y el otro sobre el pecho. Sonrió de nuevo al acordarse de la cara que había puesto cuando les habían servido la comida y de como cambió cuando lo probaron. Iba a ser un viaje interesante.
Y, con ese pensamiento, se quedó dormido.
Hola de nuevo a todos!
Casi ni me puedo creer que esté de vuelta.. Y esta vez de verdad!
Esta será la historia principal que actualice aunque, la idea es continuar las tres que tengo empezadas desde el principio de los tiempos!
Espero que todavía estén por aquí! También he decidido publicarlas en Wattpad.
Nos vamos leyendo! y nos vemos la próxima semana! :)
