Capítulo 14
-Esto.. C-Chicos... ¡Creo que tengo un problema!
Lucy les contestó desde el baño. -¿Podéis venir un momento?
Juvia abrió la puerta del baño y los tres se quedaron en la puerta mirando hacia dentro. Ninguno se esperaba la estampa que tenían delante. Lucy se encontraba dentro de la bañera, la cual estaba llena de agua, con su preciosa cola color rosa colgando por fuera de la bañera. Volvía a tener su aspecto normal con las escamas recorriendo su cuerpo de nuevo. Tenía una sonrisa avergonzada pintada en el rostro.
-No sabía que podía pasar esto. -Dijo Lucy para romper el silencio. Los tres la miraban con la boca abierta.
-Está claro que es algo a tener en cuenta. -Contestó Gray cruzando los brazos y asintiendo con la cabeza.
Después de ese incidente y una vez Lucy hubo salido del baño de nuevo con piernas, todos acordaron que ya era hora de retirarse a sus respectivas habitaciones e irse a dormir. Si se iban temprano no se encontrarían con la taberna llena y podrían salir sin demasiados obstáculos.
Pero Lucy no podía dormirse tan fácilmente. No era solo por estar durmiendo en la superficie, que también. Tenía demasiadas cosas en las que pensar, demasiadas cosas que debería reflexionar, y no conseguía dejar la mente en blanco. Lucy cerró sus ojos y se concentró. Tumbada boca arriba en la cama, con los brazos extendidos uno a cada lado de su cuerpo, giró las palmas de sus manos y respiró profundamente. Y buscó. Necesitaba saber donde se encontraba el lago más cercano. Ya se preocuparía después de que sus amigos lo supieran sin que se dieran cuenta de que había sido ella. Podía sentirlo, si se concentraba lo suficiente sabía que podría sentirlo. La piel de la palma de sus manos comenzó a vibrar provocándole hormigueos que se extendían por sus brazos. Lo primero que sintió fue agua fluyendo en grandes cantidades y a gran velocidad. Un río. No estaba demasiado lejos. Siguió la corriente del río hacia el sur hasta se dio cuenta de que al sur estaría Hargeon. Cambió de sentido y se propuso sentir la sensación del río hacia el norte, contracorriente. Y, antes de lo que esperaba, sintió como la sensación del agua fluyendo se terminó y todo lo que podía sentir era una gran masa. Bingo. Probablemente les llevaría un día entero de camino, quizás dos. No controlaba muy bien los tiempo caminando. Pero había un lago en el que podrían detenerse. No tenía ni idea de donde estaba, pero había que ir hacia el norte. Cuando se acercasen podría ubicarlo mejor. Después de eso se quedó más tranquila y sabia que Juvia también lo estaría al día siguiente.
Lucy suspiró y se giró hacia la pared. Nunca se había preguntado el porqué de aquella prohibición. Desde que tenía uso de razón y mucho antes era así y nunca se lo había cuestionado. Pero ahora la situación había cambiado, Natsu había hecho que se lo replantease. No era como que en Hargeon estuvieran indefensos, sabían defenderse. Algunos eran más poderosos que otros, pero como en todos los reinos. Le gustaría haber prestado más atención o, al menos, haber mostrado alguna vez curiosidad al respecto y preguntar. Había muchas cosas sobre las que debería haberse informado y no lo había hecho, dando por sentado que se enteraría antes o después. Pero, su situación era complicada, no era como la de cualquier otra Síren. Tenía buena relación con su familia, en especial con su madre Layla . Pero, con su padre, Jude Heartfilia, era harina de otro costal. No es que su relación fuera mala, era su padre y le quería pero su relación siempre había estado rodeada de mucha tensión. Tenía un carácter muy rígido y tanto con su educación como con sus entrenamientos siempre se había mostrado muy estricto. Ahora las cosas habían dado un giro enorme y se le formaba un nudo en el pecho cada vez que pensaba en el final de aquel viaje. ¿Volvería a verlos? Ella esperaba que sí, sobre todo a Natsu. No se hacía a la idea de no volver a verlo. Quizás él estuviera dispuesto a visitarla de vez en cuando tal y como había hecho en esas dos ocasiones. Sin embargo, para él podría ser suficiente. Saciaría su curiosidad y, una vez terminado el viaje, se despediría y ella pasaría a formar parte de un bonito recuerdo. Eso era lo que más la atormentaba. No podría hacer nada para evitarlo. Ni siquiera podría ir a buscarlo si él no volvía. Le frustraba sentirse tan inútil. Todo eso sin contar que, en realidad, ni siquiera deberían haberse conocido nunca. Tenía que encontrar la manera de evitarlo.
Y, con aquel pensamiento, al final acabo por dormirse.
A la mañana siguiente los chicos se sorprendieron de verlas en el salón cuando se despertaron. La verdad era que, no estaban acostumbradas a la luz del sol y, en cuanto salía por la mañana, se despertaban. En cuanto estuvieron listos, se pusieron en marcha. Salir de la posada había sido fácil. Apenas había un par de personas cuando la atravesaron. Los chicos se morían de hambre pero eran conscientes de que había prioridades. Necesitaban que ellas se cambiaran de atuendo. Tenían las orejas puntiagudas, casi como los habitantes de Oak. Por lo que, llegaron a la conclusión de que, si alguien las veía de lejos y, por mala suerte, sus orejas quedaban a la vista, no podrían distinguirlas bien.
Entraron a la primera tienda que vieron. No estaban como para ponerse exquisitos, primero que se cambiaran y, después, desayunarían y harían algo de turismo por la zona ya con más tranquilidad. Una campanita sonó cuando abrieron la puerta. Natsu y Gray se hicieron a un lado mientras ellas miraban sorprendidas el lugar. En Hargeon también existían las tiendas pero eran muy diferentes a aquello. Podría decirse que eran más de accesorios, ellos no necesitaban ropa. Les llevó un buen rato decidirse por algo para probarse. No tenían muy claro si tenían que buscar alguna característica en concreto o si algunas eran más útiles que otras. Natsu y Gray les gritaron que debían cambiarse las ropa en los probadores y salir cuando estuvieran cambiadas en cuanto empezaron a desvestirse en medio de la tienda. No se acababan de acostumbrar a que tenían que esconder sus cuerpos.
Cuando salieron, Lucy y Juvia se miraron entre ellas, primero sorprendidas y después sonrientes.
Juvia llevaba puesto un vestido largo de manga larga de color azul con un par de rayas blancas casi hasta el suelo con una abertura en un lado. Estaba ajustado con cinturón marrón y llevaba una botas altas también marrones. Lo que más le sorprendió a Lucy fue el gorro que se había puesto, del mismo azul que el vestido y con una reborde en blanco. Era una muy buena idea, le taparía las orejas.
Lucy por su parte se había puesto una chaleco azul de cuello alto decorado con rayas doradados, acabado en dos picos por delante y otros dos por la parte de atrás, una falda de volantes de azul oscuro y unas botas del mismo azul que el chaleco que le cubrían un poco por encima de la rodilla. También llevaba un par de muñequeras a juego.
Ambas levantaros sus manos y chocaron los cinco antes de girarse hacia sus compañeros de viaje.
-¿Así está mejor? -Preguntó Lucy. Esperaba que si, así podrían empezar a explorar. Sin embargo, los chicos no respondieron, ni siquiera un ruido afirmativo. Tan solo se quedaron ahí quietos, mirándolas sin decir nada. Lucy miró a Natsu y, cuando se encontró con sus ojos, se quedó petrificada. La estaba mirando con tanta intensidad que se sintió estremecer.
-¿Chicos? - Juvia movió la mano frente a su cara para llamar su atención. Colocó una mano en su cadera, ligeramente molesta, antes de volver a preguntar. -¿Está bien así o buscamos otra cosa?
Está vez si reaccionaron. O, al menos, Gray si lo hizo. Asintió con la cabeza dando el visto bueno. -Podríais pasar por alguien de aquí, así que está bien.
Aunque algo en su tono la hizo dudar, Juvia se giró para pagar la ropa y poder marcharse de aquel lugar. Natsu seguía sin apartar los ojos de Lucy. Si no hubiera sido por la mano de Juvia, cogiéndola para salir de aquella tienda, no estaba segura de haber podido moverse. Sentía que incluso se le habían secado los ojos de pasar tanto tiempo sin parpadear.
Sin embargo, una vez salieron de la tienda, sus planes cambiaron completamente.
-¡GRAY! ¡NATSU!
Todos se giraron en la dirección de aquella voz e, inmediatamente, Natsu maldijo apretando los dientes.
-Mierda.
Hola de nuevo!
Aquí está la continuación!
Muchas gracias por dejar su opinión en los comentarios.
Hasta la próxima! Prometo que será pronto!
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