Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de propiedad de Hajime Isayama.

Inspirado en el corto/película Eu Não Quero Voltar Sozinho, dirigido por Daniel Ribeiro.

Advertencias: AU, OoC, yaoi, lenguaje vulgar, FAREN.

Este fic participa de la convocatoria de material de ship crack de la página Attack on Homosexuality :3

Dedicado a Dayechelon. Deja de sacarle esto en cara a Oda, algún día te pasará la cuenta xD

¡Y unas enormes gracias a mi prima que me dibujó la portada en papel y la pintó con amor!


Recuerda esa noche, el calor y las risas…

Velas que ardían aun estando la iglesia desierta

Al atardecer bajamos por calles vacías hasta el puerto.

Los soñadores se pueden marchar,

pero seguirán presentes para siempre.

Deja que la noche te rodee,

Estamos a mitad de camino de las estrellas

Deja pasar el flujo, y el reflujo

Siente el calor a tu lado.

~On an Island, David Gilmour~


—Vas atrasado para la escuela, cariño.

Carla vio cómo su hijo fruncía el ceño, terminando de masticar el pedazo de tostada con mantequilla lo más rápido posible, y sonriendo con ternura le limpió la comisura de la boca a pesar de las claras protestas del moreno.

—Puedo yo solo, mamá… —se quejó Eren haciendo un puchero.

—Claro que sí, bebé, pero deja que tu mamá te mime un poco —contestó Carla dándole un beso en la frente, oyendo el suspiro de su hijo.

Por un momento, la mujer recordó al pequeño castaño de cinco años, dando tumbos por el suelo, golpeándose con todo, llorando porque no podía ver y debía andar con las manos delante, pidiendo siempre ayuda para bajar o subir las escaleras, o ir al baño. Los primeros años habían sido terribles para Eren, y fue muy, muy difícil que el chico pudiera resignarse a ello. En especial cuando comenzó a asistir al colegio, y al principio no tenía amigos; entonces llegó Levi…

Carla no había visto sonrisas más sinceras y enormes en el rostro de su hijo desde que Levi se volvió su amigo.

Bueno, últimamente el chico parecía sonreír sin motivo alguno.

—Eren, ¿estás saliendo con Levi? —preguntó Carla tratando de peinarle el cabello.

—¡¿Qué?! —gritó Eren poniendo una expresión de horror—. ¡Mamá!

—Carla, ¿qué te he dicho de no inmiscuirte en la vida de Eren? —Grisha entró, acomodándose la corbata y dándole un beso a su esposa—. Si está saliendo con Levi, él nos lo debe decir sin presiones.

—¡Papá!

La mujer se rió, viendo el entrecejo arrugado de su hijo mientras el papá de Eren comenzaba a beber el café que su esposa le había preparado.

—No estoy saliendo con Levi —dijo—, ¡es mi mejor amigo!

—Harían una linda pareja —señaló Carla tranquila.

—¡Mejor amigo! —insistió Eren haciendo una mueca.

—Imagina la boda, con Levi llevándote en brazos.

—¡Mejor amigo! —repitió el castaño exasperado.

—Levi sería el activo, ¿cierto? —preguntó Grisha untando su pan en mermelada.

—¡Papá! —chilló Eren.

—Eren, si Levi te dice que no dolerá, no debes creerle, ¿entendido? —prosiguió el hombre con lentes como si nada.

—¡¿Por qué demonios estamos conversando de esto?! —el rostro del ciego se coloreó de color rojo debido a la vergüenza en tanto su mamá comenzaba a reír por la expresión de su hijo—. ¡Me gusta otra persona, no Levi!

—¿Oh? ¿Es así?

—¡Levi!

Eren no podía estar más avergonzado con la situación.

El azabache, apoyado en el marco de la puerta de la cocina, solo resopló, yendo a saludar a los padres del castaño como si nada. Carla y Grisha, por supuesto, confiaban plenamente en Levi, por lo que le habían entregado las llaves de la casa y el portón para casos de emergencia, y el adolescente las utilizaba para cuando iba a ver o buscar a su amigo al colegio.

—Me has roto el corazón, mocoso de mierda —dijo Levi mientras Carla le tendía el almuerzo de Eren—. Voy a tener que echar a la basura nuestros planes de luna de miel.

—Idiota —masculló el castaño sin perder el rubor.

—Aunque podría ofrecerle el plan de luna de miel a Farlan, quizás con él te guste más —agregó Levi maliciosamente.

—¿Farlan? —Carla parpadeó—. ¿El chico rubio que te venía a dejar hasta acá?

—¡Levi Ackerman! —chilló Eren—. ¡¿Qué te hice?!

—Te estás tardando, vamos atrasados para el colegio —dijo el azabache con calma.

—¿Y por eso me estás avergonzando frente a mis padres?

—Claro que no, eso lo hago por gusto.

Grisha soltó una risa, divertido, en tanto Carla miraba desde la expresión indignada de su hijo hasta el rostro burlón de Levi, tratando de no romper a reír también.

Cuando le habían comunicado que su pequeño bebé carecía de vista, había sentido como el mundo pareció írsele encima con solo esas palabras. En ese momento, pensó tantas cosas horribles y desastrosas que hasta el día de hoy se avergonzaba de aquello, porque ahora veía la sonrisa de su hijo y todo parecía iluminarse solo con ello. Pensó, durante mucho tiempo, que su pobre niño nunca podría llevar una vida normal, que se vería siempre obligado a depender de los otros para vivir, sin embargo, el mismo Eren le había demostrado cuán equivocadas estaban sus palabras. Sí, al principio fue difícil, pero una vez que Eren aprendió a vivir plenamente con su discapacidad, las cosas se volvieron más fáciles que antes.

—Venga, vayan al colegio —dijo Carla llamando la atención de los amigos, observando como su hijo se ponía de pie—. Y Eren, por favor, invita un día a Farlan, me gustaría conocerlo —agregó, viendo el rubor más fuerte en las mejillas del castaño.

—Vámonos —dijo Eren con rapidez, dejando que Levi le tomara de la mano para arrastrarlo fuera de casa.

—Nos vemos, tía Carla, tío Grisha —se despidió Levi tratando de borrar la minúscula sonrisa en su rostro.

—Adiós Levi, adiós Eren —dijo el doctor sonriendo con burla.

—Eres un pesado, Levi —murmuró el castaño mientras salían de casa—. ¡Ahora mamá se la pasará molestando!

—Oh, vaya, no se me había ocurrido eso —contestó Levi con la voz rezumando sarcasmo.

—¿Me puedes recordar por qué sigo siendo amigo tuyo? —preguntó exasperado Eren mientras Levi le tomaba del brazo.

—Porque soy el único amigo que tienes en el colegio —le dijo Levi calmado.

—Tengo a Farlan —dijo Eren arrugando los labios.

—Farlan te ha estado evitando —respondió el azabache, sintiendo como se tensaba.

—¿Cómo lo sabes? Quizás ha estado un poco ocupado y…

—Porque —le interrumpió Levi duramente—, le hablé por Facebook y le pregunté al idiota si pasaría a buscarte conmigo para esperarlo, y ni siquiera fue capaz de contestarme, solo me dejó el visto —la voz de su amigo era fría—. Lo mejor que puedes hacer, mocoso de mierda, es olvidarlo.

Eren soltó un suspiro, y Levi miró al frente, dejando salir un chasquido de irritación al notar que el castaño giraba la cabeza para mirarlo con un puchero infantil en su rostro. Sus enormes ojos verde-azulados, inexpresivos, de alguna manera parecían decirle de alguna forma que cediera ante él.

—¡Bien, carajo! —gruñó pateando una pequeña piedra—. ¿Qué mierda quieres?

El castaño le dio un abrazo, sonriendo, para luego besarle sonoramente la mejilla.

—¿Puedes hablar con él? —preguntó tímido.

—¿Quieres que hable o lo amenace?

—Uh… Lo que mejor te parezca —Eren no borró su sonrisa, diciendo lo último con un tono malicioso en la voz. Lentamente, Levi enarcó una ceja.

—Creo que estoy siendo una mala influencia para ti, mocoso de mierda —dijo sonriendo de lado.

—Siempre has sido una mala influencia, Levi —contestó el ciego también sonriendo mientras ambos seguían caminando, uno al lado del otro, sosteniéndose entre ellos como siempre lo habían hecho.


El cuerpo de Farlan golpeó fuertemente la pared e hizo una mueca cuando su cabeza chocó contra el concreto, soltando un gemido bajo de dolor. Mierda.

Levi, a pesar de ser más bajito y delgado que él, lo levantó unos milímetros, entrecerrando los ojos en actitud amenazante, y frunció el ceño, sin alejarse ni un poco. Farlan soltó otro gemido bajo, tratando de no llamar la atención en ese momento. Era el horario de almuerzo, por lo que aquel rincón en donde el azabache lo había atrapado estaba vacío.

—¿Qué mierda te pasa, idiota? —susurró Farlan con molestia.

—Mira, pendejo —murmuró Levi con la voz fría y dura—, si no fuera porque Eren me pidió hacer esto, no estaría aquí, ¿entendido? Esto lo hago por él y no por decisión propia.

—¿Qué? —Farlan tosió—. ¿Acaso él pidió que me golpearas?

—Por supuesto que sí —replicó Levi, y el rubio ceniza lo miró con incredulidad—. Bueno, no lo pidió con palabras, pero la intención es lo que cuenta —Levi esbozó una sonrisa escalofriante—. Veamos, imbécil… ¿Te hiciste amigo de mi mocoso para burlarte de él? Porque si fue así, no te importaría si te corto las piernas y los brazos, ¿cierto?

—¿Tu mocoso? —Farlan soltó una risotada burlona—. Por favor, no es tuyo…

—Oh, ¿te noto celoso? —Levi lo presionó con más fuerza, sin borrar su sonrisa.

—No seas idiota —escupió Farlan con rabia mal disimulada.

—Entonces si puedo referirme a él como mío —gruñó Levi—. ¿Sabes quién fue el primer beso de Eren, cabeza de pollo? Por supuesto, fui yo. ¿Y quién tomó su virginidad? Claramente, también fui–

—¡No quiero oírlo! —chilló el rubio retorciéndose—. ¡No quiero oírlo! —repitió tragando saliva—. Ahora suéltame, maldito pitufo gruñón.

Levi soltó un chasquido de fastidio, dejando libre la camisa de Farlan y alejándose para esquivar el manotazo que le lanzó el rubio, enarcando una ceja con burla.

—Eren está dolido por tu culpa —soltó Levi apoyándose en la pared—, y quiere saber qué mierda te pasa. Si no deseas juntarte más con él, ve y díselo a la cara, pero no andes evitándolo o ignorándolo.

Farlan lo observó un momento, olvidando la rabia por lo ocurrido segundos antes, y dejó caer sus hombros con cansancio, recordando los ojos bonitos de Eren sobre él, recordando su voz suave contándole algunas cosas, explicándole las clases, sus amables manos recorriendo su rostro con ternura.

Se tensó al recordar los sueños raros que había estado teniendo con el chico los últimos días y su despertar con una erección dolorosa que tenía que atender en la ducha.

—No quiero decírselo —mintió con la voz temblando.

Quiero seguir siendo su amigo. Quiero que siga a mí lado. Pero lo que estoy sintiendo por él… lo que me está haciendo… No puedo hacerle eso a Eren.

Tragó saliva.

—Se lo vas a decir —los ojos de Levi se oscurecieron—, y si tengo que arrastrarte–

—Tú… —le interrumpió Farlan, vacilante—, ¿realmente fuiste su primer beso? —su voz se convirtió en un hilillo apenas audible—. ¿Realmente fuiste su primera vez?

Levi ladeó la cabeza, poniendo una expresión pensativa, para luego sonreír de forma guasona, llegando hasta el punto de mostrar todos sus dientes.

—¿Te molestaría si lo hubiera hecho? —dijo con mofa, su tono provocándolo claramente.

—Claro que no —contestó Farlan apretando sus manos en puños.

—¿En serio? —Levi se cruzó de brazos—. No te molestará que te diga que es delicioso, ¿cierto? —el rubio apretó su mandíbula—. Sus pezones son bastante sensibles y la expresión cuando lo penetro… —Farlan sentía el odio corriendo por sus venas, la rabia, la ira, la cólera—. Grabé un vídeo, sabes, ni siquiera lo notó, como es ciego…

—¡Maldito hijo de puta!

De pronto, Levi estaba en el suelo, con Farlan sobre él, tratando de darle un golpe con su mano hecha puño mientras el azabache luchaba por quitárselo de encima. Afortunadamente, el pelinegro había estado en varias peleas antes para poder hacerlo con facilidad, y en un santiamén logró empujar al rubio al suelo, ganándose sobre él y reteniendo sus manos contra el suelo, evitando así que lo siguiera golpeando. Farlan se retorció unos segundos más, esforzándose en no soltar todos los gritos y maldiciones que pujaban en su boca, porque sabía que sus gritos llamarían la atención y lo que menos deseaba era eso en ese momento.

—Escúchame, idiota —murmuró Levi—, tu clara y estúpida reacción de hace un momento me da a entender que Eren no te es tan indiferente como quieres hacerme creer —Farlan dejó de moverse, sus ojos llenándose por el pavor—. Así que vas a acompañarme a la fiesta que mi estúpida y loca prima va a hacer, y allá le declararás tu amor eterno y toda esa mierda cursi que no soporto —Levi se inclinó un poco más—. Si no vas a esa puta fiesta de mierda, entonces le diré a Eren que dijiste que solo querías ser su amigo para burlarte de él y haré que te odie como no había odiado a nadie en esta vida, ¿entendido, cabeza de pollo?

Farlan volvió a tragar saliva, sintiendo su cuerpo temblar por el terror, para luego parpadear con extrañeza al reparar en las palabras del azabache.

—¿A ti… a ti no te da asco que…? —Farlan no terminó la frase.

—¿Asco? ¿Qué cosa? ¿Qué quieras a Eren? —Levi hizo una mueca—. Me da asco que se haya fijado en un imbécil como tú, pero no que sean dos hombres —soltó un resoplido, liberando sus manos para luego ponerse de pie—. ¿Quién soy yo para meterme en sus sentimientos llenos de homosexualidad? —el azabache arregló su camisa, girándose—. Ya estás advertido, Church. Y si te mandas un cagazo… —Levi lo miró por sobre el hombro—, te descuartizaré, ¿queda claro?

Farlan esbozó una sonrisa temblorosa, asintiendo con la cabeza, y el azabache se marchó mascullando maldiciones groseras sobre ser el maldito cupido de dos idiotas que no querían decirse las cosas a la cara.

El rubio se quedó ahí, en el suelo, tratando de recuperar la respiración luego de todos los movimientos agitados que hizo en el suelo, para luego enterrar su rostro entre sus rodillas, ocultando la expresión que tenía en su cara.

Una expresión de absoluta –y estúpida, diría Levi– felicidad en su rostro.


Por supuesto, esa felicidad no duró mucho.

Apenas llegó el fin de semana y el momento para ir a la casa de la prima de Levi se acercaba, el estómago pareció encogérsele por la ansiedad y el nerviosismo.

¿Qué le diría a Eren? ¿Qué le podía decir? Había pasado las últimas dos semanas evitándolo debido a aquel tormentoso cúmulo de sensaciones que se asentaba en todo su cuerpo –y por supuesto, en su entrepierna–, y que lo hacía sentir enfermo de los nervios.

Había llegado tres meses atrás a ese colegio donde conoció a Eren. Y en ese preciso instante estaba enloqueciendo por ello. Maldijo el momento en que lo sentaron al lado del castaño.

Cubrió su rostro, avergonzado de tales pensamientos. Eren no tenía la culpa de nada, excepto de ser tan tierno e inocente.

Mierda. Mierda.

Estaba actuando como una estúpida colegiala enamorada. Pero, ¿qué otra cosa podía hacer? De alguna extraña forma, el chico se había colado en sus pensamientos más de lo que hubiera creído posible. Más de lo que cualquier persona lo hubiera hecho antes.

Recordó las palabras de Levi, como lo había hecho enfurecer en un santiamén diciendo que fue el primero de Eren en todo. Se sintió no solo celoso, sino también traicionado de alguna rara manera, y herido hasta lo más profundo de su alma. Él quería ser el primero en la vida de Eren. El único.

Pero ese puesto, de alguna manera, ya lo tenía Levi. Ese estúpido gato amargado de Levi, a quien Eren le sonreía ampliamente, a quien le acariciaba el rostro como si no fuera un acto tan íntimo y privado entre dos amantes.

Imaginarse a Eren besando a Levi, debajo de él, lo hacía sentir total y absolutamente desgraciado.

Suspiró, girando en la cama, y miró la hora. Las siete de la tarde. La fiesta era a las ocho.

¿Y si le decía de sus sentimientos a Eren? ¿Y si le decía que se había alejado por aquellos sentimientos que a muchas personas les parecían asquerosos? Eren no le diría nada hiriente, a lo mucho, solo diría que no era correspondido. Pero, ¿y si le decía que era repugnante? Farlan no podría soportarlo.

Sin embargo… sin embargo, debía hacerlo porque Eren se lo merecía. Si le estaba haciendo daño con su lejanía, entonces lo mejor era decirle que no había querido estar cerca por temor a que aquel amor que estaba sintiendo se hiciera más fuerte y terminara dañándolo. Eren lo comprendería porque… porque era amable, dulce y cariñoso.

Bueno, no tan cariñoso considerando que mandó a Levi a que lo golpeara.

Volvió a soltar un suspiro, poniéndose de pie para buscar en el armario algo que ponerse esa noche. Luego, quiso soltar una risa idiota al darse cuenta de que daría lo mismo como fuera vestido, porque Eren era, bueno, ciego. Y después tuvo la tentación de golpearse por el pensamiento cruel que tuvo. Aunque, si era sincero, estaba seguro de que hasta el castaño se habría reído con aquello. Levi, probablemente, no.

De todas formas, buscó alguna prenda decente para ponerse, y luego de arreglarse para la fiesta de esa noche, le avisó a sus papás que saldría y llegaría cerca de las doce. Su mamá hasta parecía aliviada de que tuviera algún panorama esa noche, ya estaba bastante preocupada sobre las pocas relaciones que tenía su pobre hijo en el colegio.

Lo que no esperaba, era que Levi estuviera esperándolo en la esquina de la cuadra de su casa, mirando la hora mientras se apoyaba en el farol, frunciendo su ceño con irritación.

—Más valía que te aparecieras —gruñó el azabache para luego girarse e irse caminando, con Farlan detrás tratando de ocultar la mueca de molestia en su rostro.

—¿Acaso si no me aparecía ibas a buscarme a mi casa? —dijo Farlan resoplando.

—Claro que sí, y te habría arrastrado hasta la casa de mi prima aunque hubieras estado en pijama —Levi hizo un mohín—, pero siendo sincero, eso daría lo mismo ya que Eren no puede verte —estuvo a punto de decirle que tuvo el mismo pensamiento hasta que el pelinegro lo miró por sobre su hombro e hizo una expresión de burla—. Estoy seguro de que si Eren pudiera ver, no le habrías gustado para nada.

Farlan se quedó en silencio, atónito, y su cuerpo se detuvo. Levi se dio cuenta de aquello cuando no lo sintió detrás, por lo que se giró tratando de ocultar –fallando miserablemente– su rostro lleno de hastío y molestia.

—¿Qué bicho te picó ahora, Church? —escupió—. ¿Acaso ya no quieres ir? Mierda, voy a matarte–

—¿Eren… me quiere? —farfulló Farlan, sus labios temblando por las palabras mientras una cálida sensación se asentó en su estómago.

Levi apretó sus labios en una línea fina, frotando su frente con una expresión de total fastidio.

—Mierda —Levi miró el cielo con exasperación—. Dios, ¿por qué me rodeas de idiotas?

—¡Oye, es una pregunta bastante seria!

—Rodeado de idiotas que no pueden comprender sus estúpidos sentimientos por el otro —terminó de decir Levi antes de mirar a Farlan con una expresión en blanco—. ¿Acaso tú crees, maldito cabeza de pollo, que yo permitiría que tú, , tocaras a mi Eren si no hubiera sido porque el maldito ciego que tengo como mejor amigo, no sintiera algo por ti?

Farlan lo observó sin decir nada por unos segundos, mordiendo su labio inferior, para luego, lentamente, esbozar una enorme sonrisa de alivio, sus ojos brillando por el cúmulo de sentimientos en su interior. Sentimientos de felicidad, más ansiedad y nerviosismo, de alegría por las palabras del azabache.

—Eres un buen cupido, hobbit —se burló Farlan, jocoso.

—Te cortaré las bolas —masculló Levi volteándose para seguir caminando, el rubio detrás casi bailando por la esperanza.

—Eren te odiaría —contestó Farlan.

—Oh, Eren me lo perdonaría —Levi, desinteresado, se encogió de hombros.

Bruscamente, entonces, el rubio lo tomó del brazo, girándolo para que lo mirara, y Levi notó su ceño fruncido, por lo que solo enarcó una ceja.

—Fue mentira, ¿cierto? —el azabache lo observó con inquisición, sin entender su pregunta—. Que tú… y Eren…

—Por supuesto que lo era —le interrumpió Levi con una mirada de incredulidad—. Es mi mejor amigo, imbécil. Bueno, sí, sus pezones son sensibles…

—No quiero saber cómo estás enterado de ello —murmuró Farlan.

—… pero —prosiguió Levi como si nada—, Eren es más virgen que monja en convento. Apenas le hablo de sexo y se sonroja como una colegiala tonta.

El alivio se instauró en todo el cuerpo de Farlan, e incluso tuvo el descaro de pasar un brazo por los hombros de Levi, atrayéndolo para revolverle el cabello mientras sonreía casi con placer.

—Hoy es un gran día, ¿no, enano? —dijo el rubio como si nada.

—Te doy cinco segundos para soltarme si no quieres que te ahorque —escupió Levi entrecerrando los ojos con una mirada de muerte.

Por supuesto, Farlan hizo caso inmediatamente.

Varios minutos después Levi se detuvo fuera de una casa de dos pisos, de donde salía música, y con un resoplido de fastidio abrió el portón, Farlan entrando detrás de él. La puerta de la casa se abrió, y una pelinegra pálida se asomó con el ceño tan fruncido como el de Levi.

—Enano —dijo la chica fríamente.

—Mocosa —contestó Levi impasible—, este es Farlan, el amigo estúpido de Eren —la chica le dirigió una mirada crítica al rubio—. ¿El mocoso llegó?

—No —Farlan sintió un escalofrío ya que Mikasa no alejaba sus helados ojos grises de él—, dijo que estaba en unos minutos —la pelinegra se hizo a un lado—. Pasen, Armin y Annie ya están aquí.

Levi soltó un chasquido, obedeciendo con Farlan detrás, Mikasa sin dejar de mirarlo con los ojos entrecerrados.

—Si tu creías que yo soy obsesivo con Eren —murmuró Levi con malicia—, es porque no has conocido a mi prima.

Farlan sentía que se adentró en la cueva del lobo.

Unos minutos después, Levi ya le había presentado estoicamente a los conocidos del lugar. Así, conoció a Annie, la novia de Mikasa, comprendiendo inmediatamente el por qué Levi no parecía encontrar extraño que Eren gustara de un chico. Levi también le presentó a Hanji, una histriónica muchacha que, al parecer, gozaba de burlarse del azabache, por lo que supo que se llevaría bien con ella; a su lado, había dos enormes rubios, y Levi se veía bastante gracioso en medio de ellos: el primero era Erwin, ojiazul y con una sonrisa suave, y el segundo se llamaba Mike, a quien al parecer le gustaba oler a las personas. A un lado se hallaba Connie, a quien solo saludó con un asentamiento de cabeza, tenso, recordando la conversación que escuchó en el baño. Se preguntó por un momento qué estaba haciendo el chico allí, pero entonces Mikasa le presentó a Sasha, una amiga suya, que estaba saliendo con el muchacho calvo.

—Él es Armin —dijo Levi llamando la atención de un rubio, que se volteó con una sonrisa amable—, y la de al lado, es su hermana gemela, Historia —Levi hizo una pausa para luego bajar la voz—. Ella es ciega, así es como Eren conoció a Armin —luego, levantó su tono—. Ambos se parecen bastante, así que no te sientas mal si confundes a Armin con Historia.

—Tan encantador como siempre, Levi —dijo el rubio sarcástico, tendiéndole la mano a Farlan. Tímidamente, su gemela sonrió.

—Ho-hola —tartamudeó levantando sus manos, ansiosa.

Farlan supo que era lo que quería hacer, y amablemente se inclinó, dejando que las manos de la chica le acariciaran el rostro para luego darle un beso suave en la mejilla.

Al alejarse, supo que se había ganado la aprobación de Armin.

—No toques a mi Historia —dijo una fuerte voz detrás de él y Levi lo hizo a un lado, dejando que una alta morena pasara para abrazar a la rubia, ahogándola en el abrazo—. ¿Te contaminó sus gérmenes, mi linda Historia?

Armin rodó los ojos, soltando un resoplido.

—N-no, Ymir… —balbuceó Historia, sus mejillas ruborizándose.

—Su novia —explicó Armin fastidiado, Ymir sacándole la lengua a Farlan mientras seguía abrazando –asfixiando– a la pobre rubia—. Tú eres Farlan, ¿cierto? El chico que tiene loco a Eren.

Farlan se atragantó con su saliva mientras Levi sonreía burlonamente.

—Todavía lo está aceptando —dijo con mofa el azabache.

—Oh —Armin asintió, sonriendo—. Bueno, más te vale aceptarlo pronto, ya sabes, Eren está entrando por la puerta.

—¡¿Qué?! —Farlan se giró porque, efectivamente, el castaño estaba siendo abrazado posesivamente en ese momento por Mikasa—. Voy al baño, permiso.

—No se te ocurra–

No alcanzó a oír lo que dijo Levi, porque en ese momento se libró de sus garras y se adentró en el pasillo de la casa, buscando a tientas el baño hasta dar con él y encerrarse en el cuarto, prácticamente hiperventilando.

Se apoyó en la puerta del baño, mirando su reflejo en el espejo, y soltó el aire, tratando de controlar su respiración.

Mierda, acababa de correr como un niño pequeño huyendo de algo que le horrorizaba.

Vio sus mejillas coloradas, y supo que eso sería más complicado de lo que pensaba.

¿Y si huía?

Espantó el pensamiento antes de que comenzara a concretarse. No. Definitivamente no. ¿Cómo lo haría, en primer lugar? Esa casa estaba llena de amigos de Eren que, seguramente, lo iban a descuartizar apenas dijera que se marchaba. Y, en segundo lugar, Levi no dejaría que se fuera. Y por no decir que le rompería el corazón por completo a Eren si se iba sin dirigirle palabra alguna.

Tal vez había llegado el momento de enfrentar sus emociones como un adulto maduro: ocultándolas y viviendo con ellas por el resto de su triste vida.

A punto estuvo de soltar una carcajada ácida y sarcástica. Bien, ahora estaba dando paso a la histeria.

Mojó su rostro con el agua, ya más tranquilo, y lo limpió con la toalla, mirando su reflejo.

Bien, Farlan, tienes dos opciones. O le dices a Eren que lo quieres más que un amigo, o le dices que no quieres verlo más, lo que sería bastante gracioso porque… Mierda, realmente eres un idiota.

Abrió la puerta con la mano temblando, y pudo escuchar las risas viniendo del comedor.

—Mike, deja de olisquear a Eren —pudo escuchar la escandalosa voz de Hanji—, mira que Levi pone esa expresión de celoso y Mikasa parece a punto de tirarte el vaso.

—No me molesta —contestó entre risas Eren—, yo también me guio por el olf–

—Sí, pero Eren, disculpa que lo diga, pero Mike puede ver —dijo Erwin.

Hubo una pequeña pausa.

—¿Debería golpearlo, mocoso? —preguntó Levi desinteresado.

—No sé, ¿Erwin se sigue sintiendo tan enorme como la última vez? —respondió el castaño como si nada.

Otra pausa, y entonces…

Hanji rompió a reír y Farlan podía sentir sus mejillas calientes.

—¿Sabes lo mal que acaba de sonar eso, mocoso de mierda? —dijo Levi irritado.

—Mira la expresión de celos de Armin —señaló Hanji entre carcajadas.

—¿Por qué…? Oh —casi podía ver la sonrisa de disculpa del castaño—. No me refería a eso, sucios.

—Eren es tan lindo e inocente —murmuró Mikasa.

—Mierda, ya comenzó la loca —se burló Levi.

—Te mataré, enano.

Con timidez, volvió al comedor, pensando pasar desapercibido, pero todas las conversaciones callaron apenas entró.

Gracias, karma, pensó atormentado al notar la furiosa mirada de Levi sobre él. A su lado, Mikasa lucía igual de amenazante que su primo.

—Chicos, ¿por qué se quedaron callados? —preguntó Historia al lado de Ymir, que, para horror de Farlan, lo miraba con los ojos entrecerrados.

—¿Están planeando hacer una estúpida broma aprovechándose de nosotros, como siempre? —dijo Eren exasperado.

Annie se aclaró la garganta.

—¿Esa broma incluye al amor de tu vida? —preguntó irónicamente.

Eren escupió la bebida que estaba tomando. Afortunadamente, no había nadie frente a él.

—Mierda, no cubrí a nadie con mis babas, ¿cierto? —dijo el castaño limpiando su boca—. Díganme que Levi no estaba delante de mí, por favor.

—Estaba Farlan, no sé si eso te hace sentir mejor —dijo Armin tranquilo.

El castaño palideció sorpresivamente y su expresión cambió por completo a una de perrito apaleado, bajando la vista como si hubiera sido regañado.

El corazón de Farlan dio un vuelco.

—Fue una broma, Eren —se apresuró a decir el rubio antes de que Mikasa lo matara por hacer que su amigo reaccionara de esa forma.

—¡Te odio, Armin! —chilló Eren antes de extender una mano y tratar de golpearlo, fallando miserablemente.

—Eso es mentira, no puedes odiar a este angelito —replicó Armin—, pero Farlan si te está mirando, en este preciso momento, y tiene una expresión de colegiala enamor–

El rubio no pudo seguir hablando porque en ese momento Erwin le tapó la boca, negando con la cabeza.

—Los más pequeños siempre son los más malvados, sino, mira a Levi —comentó Erwin con cariño.

—¿Qué dijiste, cejotas? —escupió el azabache, y con eso, el ambiente pareció relajarse por completo.

Farlan dejó de morder su ya maltratado labio inferior para acercarse a Eren, con el objetivo de entablar alguna conversación amistosa, o eso planeaba hasta que el chico levantó la vista, sus bonitos ojos vacíos posándose en su rostro, y antes de poder hacer algo, recibió un pisotón en el pie de parte del castaño.

—¡Mierda! —gritó Farlan.

—Ah, bueno, si eras tú —dijo Eren antes de sonreír.

—¿Y si hubiera sido otra persona? —dijo el rubio entre dientes debido al dolor.

—Bueno, siempre puedo decir que es culpa de mi ceguera —contestó el castaño encogiéndose de hombros. Luego, bajó la voz—. Pensé que no vendrías.

Farlan notó, entonces, que el resto de las personas se habían alejado para darles su espacio, y silenciosamente les dio un agradecimiento por ello.

—Sí, digamos que… mi conciencia finalmente me dijo que debía venir —dijo con un pequeño tono de sarcasmo.

—Uh —Eren asintió, ignorando el tono de su voz.

—Eren, con respecto a las últimas semanas…

—Vale, lo entiendo —Eren se echó atrás tratando de mantener la sonrisa aunque ésta comenzó a vacilar—, sé que es difícil ser mi amigo y quizás no querías serlo, entonces…

—No, no es eso —se apresuró a decir para luego, bruscamente, tomarle las manos—. Esto… no sé cómo decirlo…

Su voz se fue desvaneciendo de a poco, y tragó saliva, viendo el rostro intranquilo y claramente nervioso del castaño.

¿Le digo la verdad? ¿Le miento? ¿Qué hago?

—¿Farlan? —susurró Eren ansioso, su rostro ruborizándose cuando el rubio le dio un suave apretón de manos.

—Vamos a bailar —murmuró Farlan perdiéndose en el color de sus ojos que, sin mostrar expresión alguna, parecían decir un montón de cosas.

Eren puso una mueca de confusión y Farlan lo aprovechó para pasar su brazo por la cintura del castaño, notando su sorpresa, y aprovechando que Mikasa había puesto una música suave, comenzó a mecerlo tratando de ignorar todas las miradas puestas sobre él.

Afortunadamente, Ymir fue colaborativa, y atrajo a Historia contra su cuerpo, también aprovechando la música para bailar con su pareja.

Notó los ojos de Levi sobre él, y cuando sus miradas chocaron, vio aprobación allí.

Luego volvió su vista a Eren.

—¿Ocurre algo, Farlan? —masculló Eren sin perder el color en sus mejillas.

Es ahora o nunca.

Suavemente, le dio un pequeño beso en la nariz, apegándolo más a su cuerpo, los brazos del castaño moviéndose para rodear su cuello.

—Eren —dijo en voz baja—, tú…

Su voz volvió a desvanecerse.

Se estaba perdiendo en los bonitos ojos de Eren.

—¿Farlan? —repitió el castaño, y Farlan supo que siempre le iba a contestar cuando lo llamara de esa forma, con total ternura y necesidad.

Y supo, también, cuál era la forma correcta de hacerle saber lo que sentía.

Echando al tacho de basura sus nervios, su ansiedad, bajó su rostro y sus labios atraparon los labios de Eren en un suave, dulce beso lento que fue correspondido casi con timidez y sorpresa.

Fue torpe al principio, por supuesto. Torpe, lleno de vergüenza y pusilanimidad, pero de alguna forma también fue perfecto. Con ambos chicos besándose con todas las ganas del mundo, sin saber hacerlo realmente, pero contentos con que el primer beso de ambos haya sido con la persona que, en ese momento, querían como a nadie en el mundo.

Los labios de Farlan acariciaron los del castaño nuevamente, escuchando su suave jadeo, viendo sus mejillas llenas de rubor, sus ojos entrecerrados, y supo que podía quedarse allí toda la noche, viendo esa expresión en el rostro de Eren, y eso sería suficiente para hacerlo feliz una eternidad.

Se alejó unos milímetros, cuando el aire se hizo necesario, y vio la amplia sonrisa del ciego, iluminando toda la habitación solo con ello.

—Te quiero… —susurró Eren, y Farlan lo volvió a besar.

No quitó sus ojos de los entrecerrados párpados de Eren, y no los quitó por el resto de noche que quedaba.


—Eren, quita esa estúpida sonrisa en tu rostro, de verdad, me llega a dar jaqueca de solo verla.

—Es porque eres un amargado, Levi.

—No soy amargado, mocoso de mierda, solo soy realista.

—Un lindo pero amargado gato estreñido.

—Irradias tanto amor que podrías vomitar un arcoíris —Levi hizo una pausa—. Levanta la cabeza, estás volviendo a sangrar —esbozó una mueca de irritación—. Mataré a Braun por el golpe con la pelota.

—Fue un accidente, Levi.

—Accidente mis pelotas, lo hizo a propósito.

Eren soltó un chasquido, dejando que el azabache le pusiera otro papel higiénico en la nariz para cortar el sangrado. Durante el almuerzo, ambos fueron al patio para conversar entre ellos y comer algo, pero no contaban con que algunos chicos se pusieran a jugar un partido de baby fútbol y Eren terminó yendo al baño para atender un pelotazo en el rostro. Si no hubiera sido porque el castaño arrastró a su amigo, Levi se habría lanzado sobre Reiner para sacarle la mierda.

—¿Y qué pasó con el idiota cabeza de pollo que no vino en la mañana? —preguntó el azabache haciendo una mueca de asco al notar la camisa blanca de Eren manchada con sangre.

—Debía hacer unos trámites con su mamá —contestó Eren—, pero dijo que vendría en la tarde —luego, sonrió—. Mencionó que quería conversar algo importante conmigo. ¿Crees que me pedirá–?

—No —le interrumpió Levi—, antes de que ustedes sean siquiera novios, debe pedirme permiso a mí, ¿entendido?

—Eres peor que Mikasa —se quejó el castaño.

—¿Qué dijiste, escoria?

—Que eres mejor que Mikasa.

Levi resopló, negando con la cabeza, y bajó la vista chocando con el rostro levantado de Eren. Se había sentado en el inodoro para que Levi pudiera atenderlo, y el papel higiénico se acabó segundos antes.

Eren estaba más alegre desde el sábado en la noche. Casi pareciera que se hallaba flotando sobre una nube de algodón de azúcar, y eso, de alguna manera, alegraba enormemente a Levi, porque su amigo se merecía la felicidad más que a nadie en la vida.

Mordió su labio inferior, tratando de ahogar la sensación desagradable en su estómago con la que despertó esa mañana.

—Iré a secretaría para buscar más papel —dijo suspirando—, espera aquí, ¿está bien?

—Sí, mamá oso.

—Mocoso de mierda…

Levi se marchó cerrando la puerta del cubículo sin dejar de murmurar por lo bajo, y Eren simplemente siguió con el rostro levantado hacia el techo, subiendo sus piernas sobre la tapa del inodoro mientras suspiraba por el relajo y la felicidad.

Todavía podía recordar los labios suaves de Farlan sobre su boca esa noche, como se habían mecido uno al lado del otro, sosteniéndose en silencio, dejando que fueran sus cuerpos los que actuaran en ese momento. Como Farlan no se alejó de él en ningún momento, y pareció dejarlo ir a regañadientes cuando su papá pasó a buscarlo, despidiéndose con otro beso dulce que lo llevaba hasta las nubes.

Levi lo llamó a la mañana siguiente y le dijo que ambos habían dado tanto asco esa noche que Mikasa casi se puso a llorar de la emoción.

Eren estaba un poco avergonzado por ello, y no le alivió el hecho de que Armin también lo llamó para decirle que le debía contar su primera vez con Farlan.

Armin era como Lucifer más pequeño, eso estaba claro ya para todos.

Quitó el papel higiénico de su nariz, notando que ya no sangraba más, y estuvo a punto de bajar del inodoro para salir y buscar a Levi, pero entonces la puerta del baño se abrió bruscamente y pudo escuchar un revuelo.

—Mierda, pendejo, suéltame.

Se quedó quieto al percatarse de que era Farlan quien estaba hablando.

Frunció el ceño, confundido.

—Vaya, parece que el mariquita no es tan valiente como creíamos.

Hizo un mohín cuando se dio cuenta de que Jean fue la persona que le respondió.

—¿De qué mierda estás hablando, idiota? —escupió Farlan.

Por algún motivo, Eren siguió sin reaccionar, solo tratando de no respirar con mucha fuerza para saber qué demonios estaba pasando.

—Oh, entonces, ¿no es cierto que te besuqueaste con el bastardo suicida ciego?

Farlan no contestó.

Eren apretó sus labios, repentinamente ansioso.

—¿Connie nos mintió? Dijo que vio como lo besabas en la fiesta de Mikasa —el timbre para entrar a clases sonó—. ¿Acaso te gustan los hombres, Church? Qué asco, pedazo de mierda —Farlan siguió sin decir nada—. ¿Te estás acostando con Eren? ¿Es cierto que también se acuesta con Levi? ¿Le dan los dos a esa pequeña zorra?

Tensó su cuerpo.

Ni siquiera sabía por qué Jean y su grupo pensaban que tenía una relación más allá de la amistad con el pelinegro. ¿Tan raro era creer que ellos dos solo eran buenos amigos?

Defiéndeme, pensó tragando saliva, por favor, Farlan, diles algo…

—No me estoy acostando con Eren —gruñó Farlan—, eso es asqueroso.

El castaño cubrió su boca para no soltar un grito de sorpresa.

—¿Y lo besaste?

Pudo sentir sus mejillas húmedas por algún motivo.

—Sí —masculló Farlan—, pero era todo un juego.

Eren se apresuró en limpiar sus mejillas, juntando sus labios con fuerza para no delatarse.

—¿Un juego? —el tono de Jean sonaba incrédulo.

—Ya sabes —Farlan soltó un resoplido—, pensé que sería divertido ilusionarlo para luego romperle el corazón.

No. No, por favor, Farlan.

—¿Cómo me va a gustar alguien como Eren? —siguió diciendo el rubio—. Aparte de marica es ciego, me daría asco estar con él.

Eren sentía que podía vomitar su almuerzo.

Apretó sus dientes, las palabras quemando en la punta de su lengua.

Casi podía escuchar el sonido que hacía su corazón al romperse en miles de pedacitos.

—Suena como una buena broma —concedió Jean burlón—. ¿Acaso pretendías también acostarte con él?

Quería salir y gritarle a Farlan que era un maldito mentiroso, un cretino, un hijo de puta sin sentimientos, pero su cuerpo no reaccionaba. Solo podía quedarse quieto, escuchando las palabras que lo estaban haciendo caer por un agujero de interminable dolor.

—Si se abría de piernas —soltó Farlan—, pensaba grabarlo.

Eren desconectó su cerebro y ocultó su rostro entre sus piernas, negándose a seguir escuchando lo que fuera a decir Jean o Farlan.

Pudo oír, vagamente, como Jean felicitaba a Farlan por la broma para luego marcharse. Hubo un pequeño silencio, se oyó la maldición del rubio, y también salió del baño, con toda probabilidad yendo a clases. Clase que compartía con él.

Tambaleante, se puso de pie recogiendo a tientas su mochila, saliendo a tropezones de la cabina del baño y tratando de orientarse, saliendo del cuarto casi a golpes. Podía sentir el pasillo vacío, y no sabía para dónde caminar. Estaba total y absolutamente desorientado.

Dio unos pasos vacilantes, su mano derecha buscando la pared para poder guiarse por ella, y cuando la sintió, siguió caminando apoyándose en ella, respirando a bocanadas de aire.

Sus pies se enredaron, tropezó, y chocó contra un cálido pecho.

—¿Mocoso?

Sus manos se aferraron inmediatamente a Levi, enterrando su rostro en su pecho, parpadeando con desespero.

—V-vámonos… —jadeó con la voz débil, entrecortada—, L-Levi… —las manos del azabache apretaron sus brazos, confundido—, sácame de… de aquí, por favor…

—Sí —murmuró Levi—, enseguida. Vamos a secretaría, yo me las arreglaré.

De ahí en adelante, Eren sintió como si estuviera en un sueño. No, más bien, en una horrible pesadilla.

Apenas oyó a Levi decir que su amigo sufrió un accidente y lo llevaría a casa, la secretaria comprendiendo enseguida al ver la camisa del castaño manchada con sangre. Los dejó marchar, y Levi se apresuró en tomarle del brazo para hacerlo caminar, casi a la fuerza, y llevarlo a casa.

Su amigo no dijo nada en todo el camino, solo se dedicó a tomarlo del brazo y murmurarle que estaban por llegar, que no se preocupara, que él lo iba a guiar.

—Estamos fuera, Eren —susurró Levi a su lado, y Eren rebuscó en su bolsillo, encontrando la llave del portón.

—Toma —masculló el castaño con la mano temblando. Al notarlo, el azabache confirmó por completo que algo iba mal, muy mal, para Eren. Nunca lo había visto así antes, tan entumecido e ido.

Levi abrió el portón, notando que la mamá del chico no estaba. De seguro fue a la feria para comprar algunas cosas. Siguió arrastrando a Eren adentro.

Apenas Eren sintió que estaban en el interior de su casa, tomó la mano de Levi y a tropezones lo llevó a su habitación, cerrando la puerta detrás de él.

—Mocoso, ¿qué ocurre? —murmuró Levi girándose para ser empujado por el chico a la cama en un abrazo demandante, Eren volviendo a enterrar su rostro en el pecho de su amigo y sintiendo los ojos llenos de lágrimas.

—Fui un… un tonto… —gimió el castaño—, él… él no me quiere…

—¿Cómo? —Levi le acarició el cabello suavemente, sintiéndose de piedra al oír aquello—. Eren, ¿qué fue lo que pasó?

El chico se acurrucó más contra el cuerpo de Levi, sollozando.

—Fue… fue una bro-broma —lloró saboreando las dulces lágrimas—, Farlan, él… Fue un juego. Un juego —se quebró totalmente, comenzando a llorar ahora con gemidos y jadeos—. No me quiere. Fui una broma. No me quiere.

Levi no dijo nada, solo acariciando la cabeza de su mejor amigo, dándole un beso suave en la frente, sus brazos apretándolo, dejando que Eren se desahogara en su pecho, sin importarle si su camisa quedaba empapada en lágrimas, comprendiendo sin necesidad de palabras lo que acababa de pasar con Eren y Farlan.

Prometió, silenciosamente, hacerle tanto daño a Farlan por lo que le hizo a su mejor amigo que el rubio se arrepentiría de su actuar.

Estrechó a Eren, sintiendo sus hombros sacudirse por el llanto, y le besó la coronilla sin alejarse ni un poco.

Por un breve momento, Levi lo abrazó con tanta fuerza que Eren pensó que las partes rotas en su cuerpo volverían a unirse otra vez y todo iba a estar bien.

Pero eso no fue así, y lo único que podía hacer era seguir llorando en el hombro de Levi, tratando de sacar todo el dolor que había en su interior.

Ese triste, cruel dolor que rompió su corazón en pedazos.


El segundo capítulo de tres :') Ay, no saben cómo me divertí escribiendo esto (? xD Fue tan lindo escribir el momento en que se besaron, la inspiración me golpeó y salió algo lleno de fluff, la wea bonita xD

¡Gracias a las bonitas personas que dejaron review! Me sorprendió que aceptaran la pareja siendo que es tan crack, ay, me duele el corazón por ello :v Con respecto al lemon, todavía no sé si poner algo, no sé qué opinan ustedes, lo dejaré a decisión del lector c:

Darling: JAJAJAJA, hace tanto quería escribir un Faren, ya era momento asdfghjklñ Tengo planeado otro Faren para más adelante, ya veremos qué sale con ello *u*

Girl Anywhere: ¡acá está la segunda parte! Ya era momento de traerla *corazón gay* No te preocupes, traeré otro Faren en unos meses, ¡lo prometo! Aw, me encantan ellos dos :3

dayechelon: mi amor, me encanta ser una perra contigo, JAJAJA, sabes que te amo xD igual te puse celos y un Levi posesivo con Eren, aw, que el enano ama a su mejor amigo *suspira* Y TOMA TU PINCHE ANGEREN, TÚ ERES COMO LA REINA DE LOS SHIPS CRACK, LAS COSAS QUE ME HACES ESCRIBIR xDDD Traeré algún día tu pinche omegaverse Faren que me pediste, ese si tendrá un triángulo amoroso todo bello y lleno de dolor, IMAGINA SUS BEBÉS, AY, ME MUERO XDDD

ChrisNovx: ya te traje el siguiente bebé, espero haberte alegrado el día igual *corazones llenos de brillitos* Y wey, me querías pedir un favor, pídelo no más, yo estoy para cumplir tus más locos deseos(? ahrre xD

Ola-chan: tú mismo lo dijiste, aguante el Faren :v Sí, para la convocatoria, fue mi oportunidad para animarme a escribirlo :3

Nacha2005: JAJAJA, haré que ames el Faren aunque tenga que obligarte a ello :D Okno xD

Miri-Anath97: JAJAJAJAJA, chócala hermana, a mí igual me hace dudar :'v Deberían haber más fics Faren, el mundo sería más hermoso con ellos *u* Yo igual te quiero más con cada review *corazón*

.Akatsuki: estoy para hacer realidad las fantasías de todas las personas xD :v yo me los imagino y me sale el lado fangirl :3 Sí, tendrá un capítulo más que será el final :3

Y eso sería todo :D No sé cuándo voy a actualizar, mi pobre muñeca izquierda (soy zurda) se está resintiendo un poco con tantas cosas escritas y ya veo que la pierdo por seguir así :v Pero espero tenerlo pronto, lo prometo :3

¡Nos vemos!

~Cotota