Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de propiedad de Hajime Isayama.

Inspirado en el corto/película Eu Não Quero Voltar Sozinho, dirigido por Daniel Ribeiro.

Advertencias: AU, OoC, yaoi, lenguaje vulgar, FAREN.

Este fic participa de la convocatoria de material de ship crack de la página Attack on Homosexuality :3

Gracias a Ninko Mitorinbo por la idea dada para el principio. Me encantó *corazón*

Dedicado a Dayechelon. Acá está tu ansiado final (?) Algún día te traeré un AngEren, ya veremos :v

¡Y unas enormes gracias a mi prima que me dibujó la portada en papel y la pintó con amor!


El cielo está hecho de mí, las estrellas están hechas de ti.

El amor está en el aire, no hay nada qué podamos hacer...

Ve más lento… Te estás moviendo demasiado rápido.

Desgraciadamente, caíste sobre algunos vidrios rotos.

Te cavaste a ti mismo un hoyo, lo escalaste desde el fondo.

Aprender de las caídas es el objetivo de volar.

Vamos rápido a ningún lugar, los niños nos alcanzarán,

No sabemos cómo actuar.

Estamos teniendo mucha diversión, y esto solo ha comenzado,

Así que no te rindas…

~Hazel Eyes, NeverShoutNever~


No era la primera vez que Eren deseaba ver para poder golpear a alguien. Pero si era la primera vez que lo deseaba con tanta intensidad que estaba dispuesto a vender su alma para lograrlo.

Pudo sentir unas suaves manos bajo sus ojos, limpiando sus lágrimas, y escuchó el murmullo de Levi, por lo que se acurrucó más a su lado, como si de alguna forma el azabache pudiera ser la única persona capaz de sostenerlo, de aliviar ese dolor en su cuerpo.

Luego, las manos de su amigo se deslizaron hasta llegar a su cabello, acariciándoselo suavemente, permitiendo que él lo estrechara más en sus brazos, a pesar de que era imposible que lo pudiera seguir apretando. No cuando los dos estaban ahora debajo de las sábanas de su cama, abrazados el uno al otro mientras se suponía que estaban durmiendo.

Levi había dicho que se quedaría con él esa noche para hacerle compañía, y Eren no pudo decirle que no. No cuando lo necesitaba desesperadamente en ese momento. Así que el azabache le había dicho a la mamá de Eren vagamente lo que pasó, la mujer accediendo a que se quedara haciéndole compañía a su hijo pero regañándolo también para que llamara a su madre.

El azabache, por supuesto, resopló asintiendo, yendo donde Eren mientras marcaba el número de su mamá, y el castaño escuchó acostado en su cama la discusión de Levi con su madre. Por supuesto, solo oía las frías palabras de su amigo, pero por sus respuestas podía hacerse una idea de lo que estaba ocurriendo.

Mientras sentía a Levi acariciando ahora su espalda, tratando de tranquilizarlo, Eren no pudo evitar recordar cómo había iniciado esa extraña amistad con el más bajito.

Como, mientras almorzaba a solas en una mesa en el comedor, escuchando las burlas de Jean, la voz helada y brutal de Levi lo había callado de golpe. Como Levi le dijo a Jean que era un idiota por reírse de alguien como Eren, y luego fue a sentarse al lado de él, sin decir absolutamente nada al principio. Y había sido incómodo, raro tenerlo allí, a su lado.

En especial cuando volvieron a clases, y Levi le preguntó sobre un ejercicio de matemáticas, Eren contestándole con suavidad. De allí en adelante, las cosas cambiaron por completo, Levi siempre estoico, convirtiéndose al principio en una constante compañía, hasta que un día llegó a clases con un moretón en su mejilla, y Eren no pudo evitar preguntar qué había pasado luego de oír a Jean reírse de su compañero.

Y Levi no le iba a decir nada, porque esos problemas eran solo suyos, de nadie más, y Eren, balbuceante, le dijo que si quería contarle lo que había ocurrido, podía hacerlo. Podía confiar en él.

Ese había sido el primer paso para que su amistad se fortaleciera por completo.

—Te estoy dejando… lleno de mocos… —murmuró Eren contra la camisa que le prestó a Levi para que utilizara como pijama.

—No importa, mocoso de mierda —contestó Levi girándose un poco, quedando boca arriba.

Eren, silenciosamente, se movió dejando su cabeza sobre el pecho del azabache, oyendo sus latidos.

—No quiero ir mañana al colegio —dijo el castaño de pronto.

Levi suspiró, acariciando la nuca de su amigo.

—Eren–

—No quiero ir —volvió a decir presionando su rostro contra el pecho de Levi, su voz saliendo ahogada.

—Estás siendo inmaduro.

Levi no había querido sonar tan duro, pero no pudo evitarlo. Y sabía que quizás sonó un poco cruel, en especial al ver como Eren, en la oscuridad de la noche, se enderezaba, los vacíos ojos sin mostrar algo.

Antes de que pudiera decir algo, Eren se giró y le dio la espalda.

Hubo un silencio tenso entre ellos.

—¿Estás enojado? —preguntó Levi de pronto, girándose para ver como Eren le daba la espalda.

—Púdrete, Ackerman —contestó el castaño.

Levi suspiró.

—Mierda, mocoso —se quejó Levi—, sé que no quieres ver al idiota de Farlan, pero tendrás que hacerlo.

Otro silencio y el azabache frotó el puente de su nariz.

—Esa fue una pésima broma —dijo Eren lentamente.

Cuidadosamente, Levi se giró también, deslizando sus manos por la cintura del castaño, pegando su espalda a su pecho, y suspirando contra su cuello.

—La peor broma que he hecho —concedió Levi—, pero te saqué una sonrisa.

—Mentiroso —gruñó Eren, sin embargo, el azabache podía sentir la sonrisa en su voz. Acurrucó más al castaño contra su cuerpo y escuchó como soltaba aire—. ¿Por qué no pude enamorarme de ti, Levi? Eres mi mejor amigo.

—Es porque eres un idiota —contestó Levi—. Habríamos sido un desastre como pareja, mocoso de mierda —agregó con cariño.

—Sí, por supuesto —Eren cerró sus ojos—, pero aun así… Eres el único que me conoce bien.

—Y tú, por supuesto, el único que sabe todo de mí.

En el silencio, solo se escucharon las respiraciones de ambos chicos, la cálida oscuridad parecía ser suficiente para que los dos se tranquilizaran.

—Me quedaré mañana contigo —dijo Levi de pronto.

—No es necesario… —comenzó a decir el muchacho con somnolencia.

—De seguro si te dejo a solas, terminarás matándote —agregó el azabache.

Eren resopló.

—Quiero matar a Farlan —masculló.

Levi le acarició el cabello, revolviéndoselo con suavidad.

—Eso lo veremos más adelante. Ahora, duerme. Ya es tarde.

El muchacho ciego solo soltó un bufido, acurrucándose contra el caliente, cálido cuerpo de su mejor amigo, y dejó que la bruma del sueño se lo llevara por completo.


Farlan tenía la rara impresión de que alguien lo estaba matando con la mirada.

Tragó saliva, esforzándose en oír lo que el profesor de ciencias estaba diciendo, pero cuando desvió la vista levemente, observando la nuca de Eren, se encontró con la furiosa, iracunda mirada de Levi, y tomó una respiración profunda, sintiendo una desagradable sensación en el estómago.

Sensación que había sentido los últimos días, luego de haberle mentido a Jean. Luego de no haber visto a Eren ir al colegio. Luego de notar como el chico lo evitaba y Levi parecía querer sacarle la cabeza de un tirón.

Quería hablar desesperadamente con Eren. Quería ir y hablar sobre lo que había ocurrido esa noche en la casa de Mikasa. Quería ir y pedirle que… que fueran algo más que amigos. Quería volver a besarlo.

Lejos de todas esas miradas horribles. Solo los dos, sin nadie más, ni siquiera Levi.

El timbre anunció el fin de la clase y el término diario de la preparatoria, por lo que todos comenzaron a hablar, ordenando sus cosas.

Eren también se puso de pie, junto con Levi, y sin siquiera esperarlo, salieron de la sala de clases en silencio, el azabache tomándole la mano.

Los celos ardieron en el estómago de Farlan. Bien, suficiente. Necesitaba hablar con el castaño.

Terminó de guardar sus cosas para luego salir del lugar, notando la cabellera castaña saliendo por las puertas del colegio con Levi a su lado, y se apuró en alcanzarlo, sin entender un poco porque el chico lo estaba evitando.

¿Acaso era por qué se arrepintió de lo que ocurrió en la fiesta de Mikasa? ¿Por qué no quería… no quería acaso…?

Y aunque Eren no quisiera, ¿no le debía acaso una explicación luego de haber correspondido los besos y ahora ignorarlo?

Salió del edificio, viendo como Eren y Levi se alejaban, y caminó más rápido.

Cuando los chicos iban a cruzar la calle, atrapó el brazo de Eren.

—¿Qué–?

—Eren, ¿por qué me estás evitando?

Notó enseguida como el castaño se tensaba al reconocer su voz. Levi lo miró por sobre su hombro, fulminándolo con los ojos, y tiró del castaño.

—Vete a la mierda, cabeza de pollo —gruñó el azabache.

Eren no dijo nada.

—Quiero hablar con Eren —contestó duramente Farlan, sin sentirse un poco intimidado por las frías palabras de Levi.

—Y yo quisiera ser más alto, imbécil, pero no todo es posible en esta vida —replicó Levi.

Apretó un poco más el brazo de Eren, que todavía no se volteaba a verlo.

—Por favor, Eren —rogó con la voz como un hilillo.

Levi abrió la boca, pero entonces–

—Está bien —murmuró el castaño girándose—. Levi, ¿podrías…?

El azabache resopló, sin embargo, soltó a Eren.

—Iré a comprar algo al negocio en la esquina del otro lado —dijo lentamente—. Cuando vuelva, nos vamos, mocoso de mierda.

—Sí.

Farlan casi suspiró del alivio, sin embargo, no duró mucho al ver como Levi volvía a matarlo con la mirada para luego girarse, yéndose sin añadir mucho más.

Hubo un pequeño silencio entre los dos muchachos, oyendo las conversaciones, gritos y risas de los estudiantes que se marchaban.

—Eren–

—Farlan, ¿qué quieres?

Se estremeció al notar la helada voz del castaño. Eren nunca le había hablado de esa forma, tan fríamente, el desprecio latente en todo su tono. Su rostro estaba apretado, tenso, y su expresión no revelaba nada más que indiferencia mostrada con esfuerzo.

—Conversar —balbuceó Farlan—, sobre… sobre lo que ocurrió en la casa de Mikasa.

Estuvo a punto de romper a reír histéricamente por el uso de sus palabras, sin embargo, se contuvo al notar el ceño fruncido de Eren.

Luego, el muchacho solo suspiró, negando con la cabeza.

—Está bien —Farlan no dijo nada, expectante—. Farlan, no es necesario que sigas aparentando, ¿entendido? —el rubio lo observó, atónito—. No estoy para tus juegos.

—¿Qué? —su voz salió, confundida—. ¿Un juego…? Eren, no entiendo. Tú nunca fuiste un juego —notó como apretaba sus labios, como sus manos temblaban—. Cuando te besé…

—Si querías hacerme daño, no debiste hacerlo así —espetó Eren interrumpiéndolo—. Jugar con los sentimientos… Eso es cruel, Farlan.

Farlan lució más confundido que antes, sin entender un poco lo que estaba ocurriendo. Por qué Eren decía eso, por qué parecía como si–

—No estaba jugando con tus sentimientos —susurró Farlan—. Eren, realmente me gustas. Me gustas, y te quiero.

Para Eren fue como si lo bofeteara.

Se soltó del agarre de Farlan repentinamente, retrocediendo unos pasos, sintiendo como su estómago se encogía, como algo parecía doler en su pecho ante las palabras del rubio. Porque si hubiera dicho eso si realmente lo sintiera… para Eren habría sido lo mejor del mundo. Pero ahora que sabía que todo era nada más que un cruel juego…

—No seas mentiroso —dijo, su voz tiritando, su garganta apretada, doliendo, raspando—. No seas un maldito mentiroso, Farlan —sollozó.

El rubio trató de volver a agarrarlo de la muñeca, pero Eren siguió alejándose, sintiendo sus mejillas húmedas.

No, mierda.

Limpió sus ojos con rapidez, no queriendo lucir débil, no queriendo llorar frente a Farlan.

—Eren, no estoy mintiendo —dijo Farlan, su corazón rompiéndose al ver a Eren retrocediendo, no queriendo que lo tocara—. Te quiero.

—No lo sigas diciendo —ordenó Eren—. No lo digas así, tan fácil, cuando es mentira —el rubio abrió su boca para replicarle, sin embargo, Eren siguió hablando—. Te oí. Te oí… hablar con Jean. Fui una broma. Fue… fue divertido reírte de mí, ¿no, Farlan?

Farlan se tensó totalmente, mirando el rostro herido, destrozado de Eren.

No era posible que el muchacho hubiera oído toda la mierda que dijo con ese encontronazo que tuvo con Jean. Que, de todos los lugares posibles, él hubiera escuchado esas mentiras.

¿Mentiras?, murmuró su conciencia, no seas hipócrita, por favor. Te gusta Eren, pero… pero te incomoda lo que sientes. Quieres pedirle que sean novios, pero solo cuando estén a solas, porque te aterra que sepan que sales con un hombre. Que sales con alguien de tu mismo sexo.

Ahogó la voz, hizo caso omiso de ella.

—Eren, deja que te explique–

Se interrumpió al sentir risas escandalosas detrás de él.

—Oh, pero miren a quién tenemos aquí.

Eren igual se tensó al reconocer la voz de Jean, y soltó un resoplido bajo.

—¿Molestando a Farlan, marica? —preguntó Jean con una sonrisa burlesca, pasando un brazo por los hombros del rubio mientras Connie, Jean y Berthold detrás de él se reía.

—Vete al diablo, Jean —espetó Eren.

—Chúpame la polla, marica —contestó Jean—. ¿Acaso no puedes aceptar que no fuiste más que un juego para Farlan?

Eren hizo una mueca para luego apretar su boca, volviendo a sentir esa incómoda y humillante sensación en su garganta.

Pero recordó que Farlan iba a decir algo antes de que fueran interrumpidos.

¿Y si quizás…?

—Farlan —dijo con la voz temblando—, si quieres explicarte, más te vale hacerlo ahora.

Por favor. Por favor, quiso agregar, sin embargo, no pudo decirlo en voz alta. No cuando se sentía como si pudiera volver a romperse otra vez.

—¿Qué hay que explicar? —dijo Reiner—. Fuiste un juego, marica de mierda, ¿quién podría enamorarse de ti? Un inútil ciego, hombre además. Qué asco, de verdad que das asco. ¿No, Farlan?

El rubio sintió que podía morirse en ese momento, en especial al ver la expresión de Eren por las palabras de Jean.

Asco. Asqueroso. Dos hombres no pueden amarse.

Tragó saliva, nervioso, alterado.

Maldito cobarde de mierda.

¿Por qué las cosas tenían que ser siempre tan difíciles?

—Por supuesto que sí —dijo Farlan monótonamente—. Claro… claro que estaba jugando.

Eren jadeó.

Mierda, ¿qué había hecho? ¿Por qué no podía simplemente asumir sus sentimientos y mandar a todo el mundo al diablo?

Farlan quería tomarlo en brazos y nunca, nunca más soltarlo.

Quería abrazarlo y curar todo el daño que él mismo le había hecho.

Eren comenzó a llorar en silencio. Esos vacíos ojos verdeazulados –esos preciosos, bonitos ojos que tanto quería– no mostraban nada, pero aun así le hacían daño a Farlan.

—Se nota que eres marica, los hombres de verdad no lloran —espetó Jean.

—Bi-bien… —sollozó Eren—, yo… no te… te mo-molestaré más…

Eren se giró, sin dejar de sollozar, e iba a cruzar la calle.

Farlan se percató de que el semáforo para las personas estaba en rojo. Los autos estaban andando. Y Eren iba a cruzar.

Dio dos pasos en el momento en que Eren se bajó de la acera.

No, casi podía ver–

—¡Mierda, mocoso!

Eren retrocedió, tambaleándose, Levi empujándolo hacia la acera, abrazándolo por la cintura, y el corazón de Farlan pareció recuperarse un poco.

—¿L-Levi? —murmuró Eren asustado, atónito, confuso.

Levi se alejó un poco, y Farlan percibió el miedo, el terror en los normalmente tranquilos ojos del azabache. Velozmente, Levi acarició el rostro de Eren.

—¿Estás bien? —dijo el azabache, el chico solo asintiendo—. ¡Mierda, casi me das un infarto! ¡¿Pensabas acaso cruzar la calle solo?! ¡Ni siquiera te detuviste a oír algo, mocoso de mierda!

—L-lo si-siento, Levi… —susurró Eren.

—¡¿Y si algo te pasaba?! —Levi sacudió a Eren con suavidad—. ¡¿Qué habría hecho yo–?!

—Realmente dan asco.

El azabache se quedó en silencio de forma brusca, sus ojos llenándose con odio mientras se giraba a ver al grupo, posándose especialmente en Farlan. En silencio, Eren ocultó su rostro en el cuello de Levi.

—¿Qué acabas de decir, pedazo de mierda? —le dijo Levi a Jean con la voz extrañamente calmada.

—¿Cómo ustedes dos pueden tener siquiera esa cercanía? —espetó Connie con repulsión.

Levi no dijo nada, pero siguió mirando a Farlan, como esperando algo. Algo que no encontró, y por un breve segundo, al rubio le pareció ver la decepción allí, pero fue tan rápido que no pudo estar seguro de si fue así.

—¿Cómo puedo tenerla? —preguntó Levi con calma, acariciando la nuca de Eren—. Yo te diré como —hizo una pausa, separando el rostro de Eren de su cuello, mirándolo.

Y ante la atónita mirada de los chicos, empujó la cara del chico hacia abajo, juntando los labios con los suyos en un dulce, tierno beso lento, sorprendiendo también a Eren.

Farlan sintió que podía vomitar.

En especial cuando Eren pareció corresponder el beso.

Más aún cuando Levi desvió los ojos, sin separarse un poco, abrazando a Eren por la cintura, pegando ambos cuerpos. Y esos ojos lo miraron con desafío, casi con burla.

El estómago se le revolvió una vez más al notar la mano de Levi deslizándose por el trasero de Eren, dándole un suave apretón.

Y Eren gimoteó, estupefacto, asombrado, y Levi aprovechó el momento para meter su lengua dentro de la boca del castaño, convirtiendo el beso ahora en algo apasionado, fogoso.

Los celos parecieron carcomerlo por dentro.

Levi se alejó, tranquilo, ocultando el rostro de Eren –que jadeaba, su rostro ruborizado, sin entender un poco lo que pasaba– y miró al grupo con los ojos entrecerrados.

—Si se acercan a mi novio de nuevo —dijo tranquilo—, los mataré.

Sin decir nada más, Eren sin girarse o agregar algo, se marcharon en silencio, dejando a todo el mundo en un silencio sepulcral.


—Levi, ¿por qué hiciste eso?

La voz de Eren sonaba bastante tranquila, por lo que lo miró de reojo mientras esa mañana caminaban hacia la preparatoria.

El chico estaba sacando el tema luego de que el día de ayer no pudiera hacerlo, demasiado sorprendido y atónito como para reaccionar. Pero ahora que logró analizar lo suficiente lo que había pasado, necesitaba saber una respuesta.

No porque sus sentimientos estuvieran confundidos. Sino porque Levi siempre había dicho que era asexual, entonces que de pronto lo besara–

—¿Te incomodó acaso? —preguntó tranquilamente el azabache mientras seguían caminando.

Eren no dijo nada al principio, siguió caminando mientras se sujetaba del brazo de su amigo.

—No —Eren se encogió de hombros—. Eres mi mejor amigo.

—Sí —concedió Levi—. Por eso lo hice. Porque esos idiotas te estaban haciendo sentir mal y quería darles una lección. A ellos y a Farlan —frunció el ceño—. Mocoso, si vuelves a cruzar la calle de esa forma–

—Está bien —le interrumpió Eren—, fue esa vez, era porque estaba demasiado triste y no sabía qué hacer, pero prometo que no volverá a ocurrir.

—Más te vale, o te mataré —contestó el azabache, causando que Eren riera.

—Pero, ¿no te dio asco? —siguió preguntando el muchacho ciego, curioso—. Me dijiste la otra vez que eres asexual, Levi.

Escuchó su resoplido, por lo que sonrió de lado.

—No me atrae nadie, mocoso de mierda —respondió Levi mientras entraban a la preparatoria—, pero el beso no me dio asco. No me hizo sentir nada —Levi soltó un bufido—. Bueno, sentí tus babas.

El castaño se ruborizó por completo mientras se sentaba, cubriendo su rostro con ambas manos.

—¡Levi, Eren!

Ambos se giraron al lugar de donde venía la voz.

Detrás de ellos, Nanaba estaba inclinada sobre su escritorio, con expresión soñadora.

—Entonces, ¿ahora son novios?

Eren enmudeció por completo mientras Mina se sentaba al lado de Nanaba, mirándolos con expectación.

—¿Quién te dijo…? —comenzó a decir el castaño.

—¡Los vi ayer besándose! —contestó Mina—. ¡Pusiste en su lugar a Jean y su grupo, Levi! ¡Fue taaaaaaaaaan romááááááántico!

Hubo un pequeño silencio, y entonces Eren abrió la boca.

Levi vio a Farlan entrar al salón.

—Somos novios —concedió lo suficientemente alto para que el rubio escuchara.

Farlan se quedó quieto en la entrada, observándolos y apretando su boca con furia.

Eren arrugó el ceño.

—Levi–

—Confía en mí —gruñó Levi lo suficientemente bajo para los dos.

El castaño no dijo nada por varios segundos, relajando su expresión, aunque Levi pudo notar sus manos tensas.

—¡Yo sabía que iban a tener algo! —dijo Mina con una mirada fantasiosa—. ¡Son tan lindos juntos! —hizo una pausa para luego entrecerrar los ojos en actitud socarrona—. Supongo que Levi es el seme, ¿no es así?

Eren se atragantó con su saliva mientras Levi sonreía de lado, Farlan apretando sus manos en puños mientras entraba al salón tratando de no mirar, de no oír, lo que estaba ocurriendo.

Tratando de no observar la cercanía de los dos chicos.

Tratando de ignorar las manos tomadas de Levi y Eren.

Tratando de no ir a reclamar algo.

Porque él no podía reclamarle eso. No podía ir y… y decir que dejara de tocar a Eren, que dejara de mirarlo, que no lo besara nunca más. Porque él había perdido todo derecho sobre el castaño por lo que le dijo ayer.

Por haberle roto el corazón de esa forma.

Y aun así…

El profesor entró y todos se quedaron en silencio.

Aun así, Farlan quería que, de alguna manera, Eren fuera capaz de perdonarlo.

Quería ser más valiente de lo que había sido en ese tiempo.


Eren se sentía demasiado raro, si era honesto.

Porque no sabía, exactamente, que debía estar sintiendo.

Tenía el corazón roto en miles de pedacitos. Se sentía confundido con la repentina actuación de Levi, que solo se limitaba a tomarle la mano y darle de vez en cuando algún beso fugaz en la mejilla. Podía sentir la mirada puesta en él de forma insistente, y eso que era ciego, pero podía sentirla.

Sabía, sin necesidad de preguntar, que era Farlan quien lo estaba mirando de esa forma.

Y no sabía cómo reaccionar, cómo comportarse en ese caso.

Quería odiar a Farlan. Quería detestarlo, decirle un montón de cosas hirientes y crueles, hacer que se ahogara en su propia sangre.

Bueno, eso no.

Pero si quería odiarlo.

Y no podía hacerlo, lo que lo frustraba a más no poder.

—¿Ocurre algo, mocoso de mierda? —preguntó Levi a su lado, a la hora de almuerzo.

Había pasado una semana. Los dos seguían fingiendo ser novios, y, para su sorpresa, las burlas de Jean habían disminuido por algún extraño motivo.

—Me siento raro —contestó Eren en voz baja.

—¿No quieres que sigamos siendo novios? —preguntó dramáticamente Levi.

El castaño se rió, negando con la cabeza.

—Eres mi mejor amigo, así que se supone que eres como mi novio.

—Mierda, eso sí sonó bastante gay, mocoso.

Eren volvió a reírse, dándole la mano.

Todavía se sentía herido por lo que había ocurrido con Farlan, sin embargo… Sin embargo, sabía que debía seguir adelante. Que no debía echarse a morir, porque un corazón roto podía volver a curarse. Aunque tardara semanas, meses o años.

—Eres el mejor amigo del mundo, ¿lo sabes? —dijo de pronto Eren.

—Merezco un premio —resopló Levi.

—Me gustaría conversar con Farlan.

Levi no contestó enseguida, solo se giró con el ceño fruncido, observando al rubio que almorzaba solitariamente en ese momento.

—¿Y para qué quieres conversar con ese cabeza de pollo? —preguntó Levi sin perder el ceño fruncido.

—Porque me gustaría saber… —Eren mordió su labio inferior—, por qué me besó. Si quería enamorarme… no era necesario besarme.

—Eren–

—Es tonto, lo sé, pero… —el chico hizo un puchero—. No sé, solo es un deseo vago.

Levi volvió a mirar de reojo a Farlan, que parecía bastante deprimido y triste en ese momento, como si una enorme nube negra estuviera sobre su cabeza.

—Me niego —respondió Levi juguetonamente—. Como tu novio–

Eren soltó una risa suave, moviéndose y recostando su cabeza contra el costado de Levi, causando que escalofríos recorrieran la espalda del azabache.

—Basta —reprochó Levi tratando de alejarlo.

—Eres mi novio —contestó Eren con torpeza—, esto debería gustarte.

—Dios, eres el peor novio del mundo, mocoso de mierda —observó el puchero que hacía el castaño y le revolvió el cabello—. ¿Ves? Te dije que seríamos un desastre.

Eren le sacó la lengua, a lo que Levi solo rodó los ojos para luego estirarle la mejilla en actitud fraternal, ignorando que los estaban mirando en ese momento.


Farlan podía sentir como se desangraba cada día un poquito más.

En especial cuando entraba al salón de clases y veía a Eren recostado contra Levi y éste le acariciaba la nuca de forma distraída.

Se veían bien. Y eso lo empeoraba todo a más no poder.

Giró en su cama, suspirando, tratando de dormir.

Pero no podía conciliar el sueño. No cuando cerraba sus ojos y veía a un enano gruñón besando a Eren.

La había cagado. Lo había arruinado todo, como siempre.

Deseaba ir donde Eren y decirle todo lo que estaba sintiendo, todo lo que pasaba por su corazón en ese momento, pero no podía hacerlo, porque de seguro el castaño lo odiaba, tanto como él se odiaba a sí mismo.

¿Por qué tuvo que decir aquellas crueles palabras? ¿Por qué no podía ser un poco más valiente?

Eren no había temido mostrar sus sentimientos. No había temido ignorar los comentarios con tal de estar con él. Y le había pagado con un puñal en la espalda.

Y Levi…

Levi supo bastante bien como dañarle justo donde más le doliera. Demostrando que él siempre estaría al lado de Eren y no permitiría que jugaran con su mejor amigo.

Farlan no era idiota: podía ver que todo ese noviazgo, ese comportamiento de enamorados, era una farsa para dañarlo. Y estaba sirviendo bastante, bastante bien, lo que era peor. Porque debía soportar el comportamiento, no romántico, pero si empalagoso de Eren y Levi, que se tomaban de la mano, se acariciaban las mejillas y, de vez en cuando, se besaban. Casi siempre cuando él estaba viendo.

Y temía, por completo, que toda esa falsa relación terminara siendo real en algún punto. Que Eren mirara a Levi con otros ojos –un chiste bastante cruel– e iniciaran una relación como tal.

Farlan sabía que no debía reclamar nada, pero aun así–

Si fuera más valiente, iría donde Eren y lo besaría frente a todos, pensó.

Pero, ¿qué pensarían sus papás si llegaba diciendo que tenía un novio? ¿Y si sus papás lo rechazaban?

Nunca se había planteado aquella perspectiva. Nunca había creído que pudiera ser homosexual.

Sin embargo, Eren apareció en su vida de golpe, con esa preciosa sonrisa que tenía, con esos ojos bonitos que hacían que lo mirara solo a él, y no pudo resistirse.

Quería ser lo que estaba siendo Levi en ese momento para Eren.

Abrazó a la almohada, ocultando su rostro y tratando de relajarse para dormir algo.

Eren lo recibió con los brazos abiertos, convirtiéndose en su amigo, sin pedir nada a cambio, y lo quiso completamente. Había correspondido a su beso, había incluso bailado torpemente con él, y permitió que lo besara, permitió que lo abrazara.

Farlan quería abrazarlo por siempre, no quería soltarlo nunca más.

Deja de ser tan cobarde, se reprochó. Te gusta Eren. Te encanta. Y mira lo que estás haciendo.

Pero Farlan tenía tanto miedo…

Tenía miedo de lo que diría el resto.

De que le hicieran daño a Eren por su relación.

De perder a Eren por sus decisiones estúpidas y sin sentido.

Lo quería tanto, tanto…

Y lo estaba perdiendo solo por su culpa.

¿Qué debía hacer? ¿Mandar al diablo todo y declararle su amor eterno al castaño?

Sonaba más fácil decirlo que hacerlo.

Soltó un suspiro, ahogando su rostro contra la almohada.

Quizás, y solo quizás, debería preguntarle algo de las relaciones superficialmente a su mamá. Y, de paso, decirle que se había enamorado de un chico.

¿Eso te haría gay?, preguntaría su mamá de seguro.

No. No, porque solo quería a Eren.

Sería algo así como Erensexual.

Mierda, estaba pensando estupideces en ese momento.

Debería pensar esas cosas en la mañana, no cuando se suponía que debía dormir.

Bufó, acurrucándose bajo las mantas, y tratando de conciliar el sueño.

Sin embargo, como todas esas últimas noches, trató y trató, fallando miserablemente.


Levi, como siempre, se había vuelto a meter en una pelea.

Maldita sea, era la tercera del año.

Eren suspiró, apoyando su mentón en la mesa, sin saber qué hacer exactamente en ese momento.

Su mejor amigo estuvo furioso todo el día, buscando el momento exacto para descargarse sobre alguien, momento que llegó cuando Reiner le hizo una zancadilla.

El matón había terminado yendo a enfermería para tratar su nariz rota mientras Levi iba a parar donde el director a recibir una nueva amonestación.

Levi estaba molesto e irritable porque tuvo una nueva pelea con su mamá, según lo que le había contado el azabache, y la mujer, como siempre, le había gritado un montón de cosas horribles que enloquecían a su mejor amigo. Eren trató de calmarlo, trató de hacerle ver que no debía reaccionar de esa forma, que debía soportar hasta que se fueran a la universidad, pero cuando Reiner le hizo aquella zancadilla… bueno, Levi simplemente quería descargarse y lo hizo.

Aunque eso significara que su mamá fuera a buscarlo y tratarlo peor que antes.

Eren no podía entenderlo, no realmente, el comportamiento de la mujer.

¿Cómo podía tratar así a su propio hijo? ¿Cómo podía echarle la culpa de que gracias a él su papá lo había abandonado?

El timbre marcó el término de clases, por lo que recogió sus cosas, esperando a que todos salieran para poder sacar su bastón y así salir del salón sin molestar a nadie. Además, esperaba evitar también de esa forma a Jean y su grupo, que siempre solían aprovecharse cuando Levi no estaba para hacerle alguna jugarreta pesada.

Tranquilamente caminó por los pasillos, oyendo las risas de los estudiantes, las conversaciones, guiándose como siempre por su buena memoria y los pasos que daba. Contaba siempre sus pasos para calcular más o menos lo que faltaba para llegar a su destino, acostumbrado varias veces a irse solo en los días que Levi no estaba.

Cuando llegó a la salida, tomó la barra de la escalera, bajando con cuidado.

—Marica, ¿no está tu novio para protegerte?

Soltó un suspiro, ignorando la voz de Jean, caminando en silencio.

Habían pasado dos semanas desde que Levi lo había besado.

—Uy, ahora te crees superior a nosotros porque te la meten por el culo —se burló Connie detrás también.

Ignoró la clara provocación, teniendo claro que si se giraba, les daría lo que querían: demostrar que sus palabras le afectaban.

—¿Y se siente bien, eh, Eren–?

—Déjenlo en paz.

Eren se quedó quieto.

Jean y Connie también enmudecieron de golpe cuando Farlan habló fría, furiosamente.

Eren no se volteó hacia dónde provenía la voz, demasiado sorprendido por lo que había ocurrido recién.

Su corazón estaba latiendo desbocadamente y se reprochó por ello. De seguro Farlan lo único que quería era reírse de él, ilusionarlo para luego unirse a las burlas.

—¿Qué ocurre, Farlan? —preguntó Jean sin broma en su voz—. ¿Es que acaso te diste cuenta de que eres un marica?

Farlan levantó la barbilla con desafío.

Bueno, cariño, si te gusta un chico, procura que sea un buen chico.

Su mamá le había dicho eso en la mañana cuando le preguntó, lleno de terror, qué opinaba sobre las relaciones homosexuales.

Y aunque había sido una pregunta general, su mamá parecía haber adivinado lo que ocurría inmediatamente.

¡No me gustan los chicos, mamá!

Sí, como digas. Solo preocúpate del condón, por favor.

Había sido demasiado humillante para su gusto. Porque su mamá solo había sonreído, negando con la cabeza, para luego abrazarlo y darle un beso en la frente para luego murmurarle que no importaba, que siempre lo había sospechado.

Bueno, se suponía que eso debía hacerlo sentir mejor, pero no era así considerando que se estuvo persiguiendo semanas sobre la reacción de su mamá, y al parecer ella supo todo el tiempo que terminaría enamorándose de un chico.

Mierda, ahora sí que se sentía como un idiota.

—Sabes algo, Jean —dijo Farlan con tono aburrido—, he oído que los que molestan tanto a los homosexuales son porque en realidad son homos reprimidos.

Jean se atragantó con su saliva mientras Eren cubría su boca para reprimir su risa baja.

—¡¿Qué mierda te pasa, imbécil?! —gritó Jean sintiendo sus mejillas rojas.

—Me pasa que estoy harto de que molestes a Eren —espetó Farlan—. ¿Por qué lo molestas tanto? ¿Es que acaso te gusta? ¿Acaso no puedes soportar que su mejor amigo sea Levi y pase tanto tiempo con él?

Hubo una pausa, ninguno de los chicos dijo algo.

Eren seguía dado vuelta, dándole la espalda a los tres.

—Voy a matarte, Church —gruñó Jean.

—Ni siquiera eres capaz de negarlo —Farlan sacudió la cabeza—. Entonces, ¿realmente te gusta–?

—Farlan, basta.

El rubio enmudeció cuando Eren habló con suavidad.

—Oh, ahora defendiendo a tu novio–

—Jean, cierra el pico, por favor.

El castaño claro también se quedó callado ante las palabras de Eren, que lucía bastante cansado en ese momento.

—Realmente no entiendo tu problema, Jean —prosiguió Eren duramente—. Lo que yo haga con mi vida no debería interesarte, después de todo, no nos llevamos bien y me importa una mierda lo que ocurra con la tuya. Y Farlan —la voz del castaño tembló ligeramente—. Si esto lo haces como una broma–

—Eren…

—No es graciosa —Eren se giró, sin decir nada más, y continuó caminando en silencio.

Farlan quiso alcanzarlo, quiso decirle más cosas, sin embargo, solo se quedó quieto, contemplando como Eren desaparecía, y pensando en alguna forma de solucionar lo que había hecho.


La confusión todavía estaba haciendo estragos en Eren, y Levi podía notarlo.

Cualquiera notaría su estado con solo dirigirle una mirada, al verlo distraído y recostado en la mesa de clases, pareciendo pensar en otras cosas.

Levi había regresado de clases tres días después, con una advertencia de que si se seguía metiendo en problemas terminaría expulsado de la preparatoria, por lo que debía evitar pelear otra vez o contestarle a algún profesor. Algo difícil, como lo veía Eren.

Levi le acarició la nuca, llamando su atención.

—Estás raro —comentó Levi.

Eren mordió su labio inferior, asintiendo, pero no dijo algo. No sabía cómo decirle a Levi… que Farlan lo había defendido días atrás.

No sabía cómo decirle que había recuperado un poco la esperanza.

¿Era eso malo? ¿Seguir teniendo un poco de esperanza luego de que Farlan le rompiera el corazón de tan cruel manera?

—¿Seguimos siendo novios a estas alturas? —bromeó Eren, con su rostro siempre hacia delante.

—Oh, ¿quieres terminar conmigo? —podía sentir el dramatismo en la voz de su mejor amigo, y sonrió con pereza—. Bueno, no importa. Como novio dejas mucho que desear. No me diste nunca la pasada, mocoso de mierda.

Eren comenzó a reírse, negando con la cabeza, y se recostó contra el azabache, que volvió a acariciar su nuca mientras el timbre sonaba, anunciando el inicio de clases.

—No tenías condón —señaló Eren sin perder el tono de broma.

—Me han dicho que al natural se siente mejor —respondió Levi indiferente.

—Eres terrible, Levi —regañó el castaño riéndose entre dientes.

El azabache soltó un bufido, observando la puerta y chocando con los ojos avellanados de Farlan, quien contemplaba la escena en silencio.

El rubio no se había acercado a Eren desde esa tarde. Temía ir donde Eren, tratar de explicarse y no ser escuchado.

Pasó de largo, yendo a sentarse a su puesto, sintiendo los ojos del azabache puestos sobre él, y cuando lo miró, Levi enarcó una ceja, contemplándolo con burla.

Burla que estaba siempre que abrazaba o besaba a Eren.

Farlan no podía soportarlo más. No cuando Levi podía tocar al castaño de esa forma, cuando podía hacer todo lo que él quería hacer con el muchacho.

Todavía tenía miedo, un terrible miedo que parecía corroerlo por dentro, que hacía que su estómago doliera como si estuviera enfermo, que lo sumía en una profunda y dolorosa ansiedad incapaz de controlar, sin embargo…

A la mierda el miedo, si podía ver a Eren sonriendo a su lado.

Podía hacerlo, podía dejar de ser un maldito cobarde si con ello lograba que Eren le perdonara.

Hizo amago para ponerse de pie, pero entonces la profesora de biología entró al salón y tuvo que volver a su puesto, enfurruñado y maldiciendo por lo bajo.

Bien, entonces, más tarde.

Pero, al parecer justo ese día todo pareció confabularse en su contra.

Porque cuando tocó el timbre para el primer recreo, la profesora le pidió que cargara con todos los informes entregados hasta su oficina. Luego, tuvo que volver a clases, y entonces era la hora de almuerzo, y al buscar a los dos chicos no los encontró en ninguna parte. Y después, en el recreo de la tarde, debió quedarse guardando los balones de la clase de deporte.

El mundo estaba en su contra ese día, definitivamente.

Estaba murmurando por lo bajo mientras salía del salón de clases, pasando a llevar a Jean quien había procurado mantenerse alejado tanto de Farlan como de Eren, y vio a lo lejos a Levi marchándose con el castaño, conversando entre ellos.

Tal vez debería esperar para el día siguiente–

Cobaaaaaaaaaarde.

Apretó sus manos en puños, vacilando todavía un momento, pero cuando notó que estaba a punto de perder de vista a Eren, comenzó a correr empujando a todo el mundo.

Podía escuchar las quejas de sus compañeros, sin embargo, le dio lo mismo.

Seguía teniendo miedo, seguía aterrado por lo que estaba sintiendo, pero Eren había sido valiente por él, había aceptado lo que sentía por él, y él… lo mínimo que podía hacer por Eren, era lo mismo.

—¡Eren! —gritó cuando los vio.

Ambos chicos se detuvieron.

Levi fue el primero en girarse, con el ceño fruncido, luciendo irritado a más no poder.

—¿Qué quieres ahora, cabeza de pollo? —espetó el azabache antes de que Farlan se detuviera.

Bien, es ahora o nunca.

Apenas alcanzó a Levi, lo empujó a un lado, pasando directamente donde Eren, agarrándolo de los hombros y estampando sus labios contra los del chico.

Pudo sentir el jadeo atrapado en la garganta del castaño, sin embargo, no lo soltó, solo acarició su boca con suavidad, abrazándolo por la cintura, pegando ambos cuerpos, enviando al diablo que estaban fuera de la escuela y que todos los estaban viendo y que–

A la mierda todos. Todos podían morirse en ese momento, porque Eren le estaba correspondiendo el beso.

El mundo podía acabarse. Valía la pena si se acababa cuando besaba a Eren.

Se alejó porque necesitaba respirar –de otra manera, no lo habría hecho– pero volvió a besarlo con suavidad, solo tocando sus labios superficialmente, mirando esos preciosos, intensos ojos bonitos.

—Lo siento —susurró Farlan—. Te quiero, Eren —volvió a besarlo, contemplando la atónita expresión del castaño—. Te quiero, te quiero…

—¿Farlan? —murmuró Eren tomando su mano.

—Te quiero —repitió—. Quiero estar contigo. Quiero que seas mi novio. Quiero besarte todos los días, y abrazarte, y decirte lo mucho que te quiero.

—Dios, me están haciendo vomitar.

Ambos chicos se ruborizaron y Farlan observó a Levi, quien seguía frunciendo el ceño mientras se limpiaba motas de polvo invisibles de su ropa. Sin embargo, sus ojos parecían suaves e incluso resignado a lo que estaba ocurriendo.

—Levi… —comenzó a decir Eren.

—Solo procuren no besarse frente a mí —prosiguió el azabache, su voz ahora socarrona para molestar a su amigo. Iba a añadir algo más, pero entonces Farlan volvió a agarrar a Eren y lo besó una vez más, profundamente—. ¿Qué mierda te pasa, enfermo?

Cuando Farlan se alejó, Eren parecía a punto de desmayarse, demasiado pasmado por la repentina acción del rubio.

—Le estoy quitando tus babas a Eren —respondió Farlan.

Eren se puso más colorado de lo que ya estaba.

Levi solo soltó un resoplido, enseñándole el dedo corazón al rubio, quién le sacó la lengua abrazando posesivamente a Eren.

—Pero no te he perdonado —señaló Eren de pronto.

Los dos chicos mirando al castaño con lentitud.

—No voy a perdonarte con facilidad —agregó Eren con voz digna.

—Haré lo que sea —respondió Farlan seriamente—, para que me perdones. Incluso si debo declararte mi amor frente a todos.

Toda dignidad pareció desaparecer del rostro del muchacho ciego con las palabras del rubio, y lo golpeó en el pecho.

—Eres un idiota —murmuró Eren con la voz ahogada.

Farlan solo sonrió, frotando su mejilla contra el cabello desordenado del chico, sintiendo su corazón latiendo aceleradamente. Pero, por primera vez en días, no parecía ahogarse con esos latidos, sino todo lo contrario: se sentía mejor que nunca antes.


—Tienes una nariz pequeña —susurró Eren—, y unos grandes ojos —pudo ver cómo mordía su labio inferior—. Eres delgado de rostro… —Farlan sonrió y Eren deslizó sus dedos más abajo, acariciando los bordes de su boca—, y tienes una sonrisa muy linda.

Farlan soltó una risa suave, acariciando también las mejillas de Eren.

—¿Soy bonito, Farlan? —preguntó de pronto el castaño con curiosidad.

—No —Farlan se inclinó, sus labios acariciando superficialmente los labios de Eren—, eres precioso.

Antes de que el muchacho pudiera contestar, Farlan se inclinó para darle otro beso, pero Eren pareció adivinar su movimiento y ladeó la cabeza.

—Te estás aprovechando —se quejó Eren sonriendo.

—Oh, ¿y de qué? —Farlan resopló.

—De que somos novios.

Novios. Farlan sonrió ante la palabra. Eren la había estado utilizando más de lo que una persona lo haría, y sabía que quizás era porque el chico todavía no terminaba de creérselo. A Farlan todavía le costaba hacerlo luego de haberle hecho tanto daño, luego de haberlo tratado tan mal.

Farlan jamás volvería a tratarlo así. Primero muerto a volver renegar de Eren.

—Pero me gusta tocarte —protestó Farlan.

—¡Levi no me tocaba!

—¡Ustedes no fueron novios! ¡Y no vuelvas a decir eso, que me pongo celoso!

Eren se rió de forma escandalosa, recostándose sobre su cama, y Farlan se arrastró hasta subirse sobre el cuerpo del castaño, besando la punta de su nariz con suavidad.

—Te quiero, Farlan —murmuró Eren acariciando otra vez el rostro del rubio.

Farlan respondió con un beso, sintiendo que las cosas, por primera vez desde que había conocido a Eren, estaban en perfecto orden.


Esto me quedó lleno de fluff. Qué me está pasando, yo no soy así, onta mi pinshe angst pa irme :'v

Bueno, aquí está el final *corazón* Había pensado en lemon, pero luego dije "ño, está lindo así como está" xD Ya les traeré un Faren con lemon en Colecciones :v Por ahora quería hacer algo bonito y tierno, espero que me haya resultado :3 Farlan necesitaba el empujón de los celos para actuar, ay nene, así no se hace, más te vale que ahora llenes de amor a mi bebu precioso.

¡Gracias a todas las bellas personas que comentaron o siguieron la historia! Me sorprendió ver a tantas personas diciendo que les gustaba el Faren (?) Voy a fundar mi propio fans club Faren con juegos de azar y mujerzuelas :v

Ahora, contestando reviews:

NoName: ¡Gracias por comentar! JAJAJA, que bueno que te haya gustado, siempre quiero traerles lo mejor a ustedes, mis bellas lectoras *corazón* ¡Besos!

Mr bum: ¡ahora te traje cosas cursis igual! Levi estuvo a punto de dejar sin descendencia a Farlan, pero luego pensó en Eren, ay, siempre pensando en su mejor amigo :3 ¡Saludos!

Miri-Anath97: JAJAJAJAJAJAJAJAJA, LO SÉ, QUÉ TE APUESTO QUE TE ILUSIONASTE CON EL RIREN XDDD Ya verás, en Colecciones tengo muchas potenciales parejas que poner, quizás te traiga un trío 7u7 Ay, quizás y quizás te traiga algún fic hetero ErwinxHanji, no sé, quién sabe xD ¡Abrazos!

callmxdaddy: un mes después traigo actualización, JAJAJAJA, soy terrible ;_; Ay lo sé, el Levi de aquí me encanta, es tan asdfghjklñ, pronto traeré más Levi sobreprotector en un Riren que estoy trabajando con potencial ZekEren (?) Todavía lo estoy pensando, lol :v ¡Pero al menos mis dos bebitos ya están bien! Dándose mucho amor entre ellos, si son tan lindos *fangirlea* Bebu, yo sigo esperando el día en que actualices Lágrimas de Infidelidad :'c Si en algún momento lo actualizas, me harás llorar y te dejaré un largo review, pero por favor, actUALIZA PRONTO, TE LO RUEGO, SERÉ TUYA SI LO HACES *llora*

Angel2012Negro: ¡yo necesito más Faren! Este mundo sería un lugar más lindo si ellos tuvieran más historias y arte también (?) ¡Gracias por comentar! JAJAJAJ, a mí igual me encanta el corto, es tan lindo *u* y espero que hayas querido golpear más al cara de caballo :v ¡Saludos!

Lis Gonzlez: yo ya lo dije, hacer sufrir es divertido (?) Como lectora no lo entiendes, pero sé que algún día te tocará a ti hacer sufrir, y lo gozarás xD ¡Pero al menos ya tienen fluff! JAJAJA, espero que me haya quedando tierno, nunca sé cómo me sale el fluff :v ¡Besos!

dayechelon: Day, eres la peor xD ¡TE ESCRIBO Y DEDICO UN FIC Y SE TE OLVIDA SIEMPRE COMENTAR! Mis esfuerzos te valen verga :'v ¡PERO AHORA PUEDES SER FELIZ! Farlan se atrevió a besar otra vez a Eren por celos, mira ve, el niño no podía decidirse :'v La idea es que amen el Riren y el Faren, bueno, que amen a Eren pasiva, mira que nos encanta como todos sodomizan a nuestro niño :v xD TE SUBIRÉ ALGÚN DÍA TU MALDITO ANGEREN XD DEJA DE JODER, EN UP NO HABRÁ MÁS ANGEREN, ESO SOLO ARRUINARÍA TODO XDD Y ya sabes la maravillosa idea que tengo con una futura historia omegaverse, sé que la vas a gozar 7u7

¡Eso sería todo por ahora! ¡Muchas gracias por seguir esta historia, de verdad!

Cotota~