Nuestro padre soltero preferido ¿ha vuelto a la acción? Desde hace casi unos nueve meses Edward Cullen no era visto públicamente excepto en su ambiente laboral.
Pero recientemente este extraordinario padre apareció en diversos eventos sociales acompañado de varias mujeres hermosas. Su primera aperción reciente fue en la fiesta de inauguración de la nueva Discoteca de Los Ángeles exclusiva para famosos, este se vio acompañado de la famosa modelo Victoria.
Luego de esto el magnate no perdió el tiempo ya que dos días después se encontraba cenando en el reconocido restaurante "Masa" con una chica de la cual aún se desconoce su identidad ¿será ella la madre de las gemelas Cullen?
Más tarde se le vio saliendo de un bar con la cantante del pop Katy Perry la cual cuando la entrevistamos sobre su relación con Edward nos dijo: "Es un excelente amigo". Bien Katy tal vez sea la madrina de alguna de las gemelas.
Mujeres tras mujeres son los encuentros "casuales" de este hombre pero aún seguimos con la duda, ¿habrá sido un encuentro no tan casual? ¿La madre de las gemelas? Por ahora lo mejor será preocuparnos sobre cuál será la futura madrasta de estas niñas ya que al parecer el Magnate tiene una lista bastante larga.
Capitulo Beteado Por: Konnyxa , beta de FFAD.
Muchas gracias.
POV Edward
No llevaba la cuenta de cuantos diseños había visto pero todos eran sin duda horrorosos. La falta de creatividad era tan común en estos días, sin contar el mal gusto para combinar los colores creyendo que crearían una tendencia, lo más cerca que estaban de imponer una moda sería vestir a un circo con ropa de marca.
—Marcelo, me voy. No necesito ver más tonterías. Tengo una reunión con uno de los diseñadores de Bulgari —le dije, el rio y me hizo un gesto que me fuera con tranquilidad.
Revisé mi teléfono para ver si había alguna llamada de Sue, al parecer todo estaba tranquilo. Confirmé mi asistencia al restaurante y me monté en mi hermoso Aston Martin, era uno de mis autos preferidos. Coleccionar autos se había vuelto un hobby para mí desde hace algún tiempo, tenía aproximadamente 20 autos de todas las marcas y todos los años… era un maldito derrochador de dinero, pero algo tenía que hacer para divertirme.
Llegué al restaurante, tenía que hacer negociosos no solo para mi revista sino también para mi cadena de hoteles, ya que planeaba expandirla a Grecia en forma de un crucero mediterráneo.
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Después de una satisfactoria reunión tenía una cita con Vera Wang, una de las diseñadoras más famosas del país. No era la primera vez que me veía con Vera en forma de trabajo ya que ella había mostrado algunos diseños de su nueva colección en mi revista.
—Hola Edward, tan puntual como siempre —me dijo, dándome un beso en la mejilla.
Vera tenía una mirada agradable pero algo curiosa, sus rasgos asiáticos hacían que se viera de cierta manera interesante.
—La puntualidad es una de mis cualidades —le respondí de forma pícara, ella rio.
—Entonces, Edward ¿piensas casarte? —me preguntó de forma sarcástica—. Porque no veo el motivo que hayas tenido para citarme aquí.
—No planeo casarme, estoy muy feliz siendo padre —le respondí—. Pero no creo que ignores por qué te he llamado.
—Eres muy listo, pues tienes una hora para convencerme que tu oferta es mejor que la de Vogue y firmaré el contrato —me dijo, sonriendo de manera cínica.
—Creo que una hora es demasiado tiempo —le dije con autosuficiencia. Como lo predije una hora había sido mucho tiempo ya que en menos de 20 minutos Vera ya estaba firmando el contrato y dándome un regalo para mis hermosas niñas.
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Llegué a la mansión casi a las cinco de la tarde, probablemente las gemelas ya estaban dormidas. Saludé a Sue y a Agatha, luego de eso tomé una ducha y me recosté en mi cama para descansar.
Cerré mis ojos por unos segundos hasta que un llanto me sacó de mi descanso, me levanté y me dirigí a la habitación de Sophie. Con el tiempo había aprendido a reconocer sus llantos.
Mis hijas tenían nueve meses, ya habían comenzando a gatear y a dar indicios de de caminar. Decían alguno que otro balbuceo, yo quería que hablaran pero la pediatra me había dicho que algunos niños se tardaban más que otros.
—Mi hermosa modelo se despertó —le dije en tono dulce a Sophie, ella estaba parada en su cunita y tenía sus hermosas mejillas bañadas de lágrimas. Con el tiempo mis hijas habían cambiado su aspecto, su cabello había dejado de ser rojo, ahora era más bien una combinación entre cobrizo y un rubio color fresa, su rostro era idéntico al mío a excepción de sus mejillas que debían ser de su madre.
—Ah… ah —gritaba mi nena. Estaba desesperada, me acerqué a la cuna y la tomé en brazos, ella se aferró a mi cuello como si su vida dependiera de ello.
—Sophie, estoy aquí —le susurré contra sus hermosos cabellos, ella puso sus pequeñas manos en mi rostro y abrió su boca como si estuviera tratando de decir algo.
—Pa…pa —dijo con su hermosa voz. Papá mi hija había dicho papá—. Papá.
—Amor, dijiste papá. ¡Dios mío! Me dijiste papá hija —grité emocionada, la levanté por los aires, ella comenzó a reír y seguía diciéndome papá.
Estos eran los momentos que deseaba repetir por siempre. Amaba a mi hija, amaba el hecho que me había llamando papá de una forma tan tierna y dulce como era ella, me sentía como el hombre más feliz de la tierra. Abracé a Sophie contra mi pecho con adoración y ella recostó su pequeña cabeza en mi cuello.
—Papá, papi —seguía diciendo mi niña.
—Te amo mi vida —le dije en tono paternal.
Ahora solo faltaba que la otra razón de mi existencia dijera sus primeras palabras o diera sus primeros pasos.
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Habían pasado casi dos semanas desde que Sophie había dicho sus primeras palabras, ahora decía: agua, tía, tío, nana, papi y papá. Era realmente hermoso verla hablar, me sentía el hombre más dichoso de la tierra. Cuando estiraba sus pequeños brazos hacia a mí y llamarme papá. Anhelaba que Phoebe comenzara a hablar, quería oír la dulce voz de mi otra modelo.
—Amor, papá tiene que atender una llamada, quédate quieta por favor —le dije con dulzura a mi pequeña Sophie, mientras la tenía en mis brazos ella intentaba agarrar mis cabellos y el teléfono.
—Papá —chilló con molestia ella cuando la bajé de mis brazos y la puse en el suelo de mi oficina junto a su hermana, Sophie me miraba con enojo e hizo un tierno puchero.
Normalmente las niñas no entraban a mi oficina en la casa ya que había muchas cosas de valor, papeles importantes de la revista que podían romper y otras cosas más, pero esta tarde estaba solo con ellas y tenía que trabajar ya que dentro de una semana más sería La Semana de la Moda en New York.
—Quiero los diseños esta semana Marcelo, no me importa que tengas que matar a alguien para conseguirlos, despide al que sea pero tráeme los malditos diseños —le dije en tono amenazador y colgué, me molestaba la ineficiencia de la personas—. Mis princesas, papi tiene que trabajar. Pórtese bien —les dije a mis nenas.
Comencé a revisar unos bosquejos de los diseñadores, realmente el trabajo era excelente. De reojo miraba a mis dulces niñas, Sophie estaba jugando con una de sus muñecas y Phoebe…. ¿Dónde estaba mi pequeña?
Me levanté rápidamente de mi escritorio y busqué a Phoebe, no podía haber salido porque la puerta estaba cerrada y ella apenas gateaba. Tomé a Sophie en brazos y comencé a buscar a su hermana. La oficina no era grade pero sí era lo suficientemente grande para perder a una bebé.
—Papi, agua —dijo Sophie y jaló mis cabellos. Diablos, tenía que quitarle esa manía.
Oí un ruido que provenía de los estantes de mi biblioteca. Era Phoebe quien estaba apoyada a una mesa, estaba de pie mi, nena se había parado, ella al verme sonrió, se soltó de la mesa y caminó hacia a mí riendo.
¡Mi Phoebe caminó, mi hermosa gemela caminó! Me agaché hasta quedar a su altura junto con su hermana y la tomé en brazos.
—Mi amor, caminaste —le dije lleno de emoción mientras ella reía. Sophie nos miraba sin entender y seguía jalando mis cabellos—. Te amo mi bebé, las amo mis preciosas gemelas —les dije a amabas y besé sus frentes.
Con cuidado bajé a Phoebe de mis brazos y tomé su mano para que caminara a mi lado mientras llevaba a su hermana en brazos. Aún caminaba con dificultad, pero se veía tan tierna.
Mis gemelas eran únicas, ambas se complementaban a su propia manera de una forma encantadora y dulce, era un padre afortunadado por tener dos hijas tan hermosas como ellas.
¡Hola! a todas siento la demora no había tenido internet :(
GRACIAS por sus hermosos comentarios.
Aun seguimos sin saber de quién es la madre de nuestras lindas gemelas, muchas ideas pero pocos son correctas…
Mil gracias de nuevo a todas tratare de actualizar lo más pronto posible.
Les dejo un adelanto:
—Torres de oro, un castillo, tigres, elefantes, cantantes… lo que sea quieren a las princesas las tendrán no me importa tener que comprar Disney —les dije a mis hermanas con todo de autosuficiencia—Destrocen la maldita tarjeta de crédito quiero que mis gemelas tenga la mejor fiesta….
