Los pequeños ángeles pronto asistirán a la escuela. Phoebe y Sophie de seis años comenzarán la escuela en menos de tres meses.

Nuestro famoso padre nos confirmó que sus dulces niñas irán a un instituto privado en New York… Lo mejor para mis princesas, nos dijo Edward Cullen.

Una nueva etapa les espera a estas adorables niñas, quienes sin duda no usarán lápices del número dos, sino unos personalizados cubiertos de diamantes.


POV Edward

Era hoy. Aún no podía creerlo. Era hoy su primer día en la escuela. Quería llorar, aunque sabía que eso era muy poco masculino. Me sentía extrañamente sentimental por dejar a mis niñas solas. En toda su vida ellas siempre habían estado cerca de mí, y hoy dejarían de estarlo. Tal vez estaba exagerando, pero ellas eran mis princesas, mi mundo, la razón por la que yo respiraba. Sentía que cada día crecían más rápido y que muy pronto las perdería.

Con pesar bajé las escaleras. Las niñas ya se encontraban listas, y ambas estaban desayunando. Se veían hermosas con sus uniformes. Escoger una escuela no había sido fácil, pues por una parte, quería que mis hijas se educaran como todos los niños y una escuela pública sería lo mejor, pero por otra parte, estaba su seguridad. Una escuela privada me garantizaba una mejor seguridad, así que había decidido que cursarían primaria en una escuela privada, y posiblemente la secundaria en una pública.

—Papi, estamos listas —me dijo mi Phoebe sacándome de mis pensamientos. Asentí viendo lo emocionada que estaba. Tomé sus bolsos y sus loncheras: Anne y Alice les habían comprado su equipo escolar, por así decirlo.

Todo trataba de princesitas bebés: sus cuadernos, el forro de sus libros e incluso sus lápices eran de ellas. Las niñas habían estado de acuerdo, ya que mis hijas amaban a las princesas en todas sus formas.

El camino al colegio estuvo en silencio. Miré a mis niñas, se veían asustadas pero no dejaban de ser tiernas. Cuando llegamos, las ayudé a bajar del auto. Ambas miraban con curiosidad el nuevo ambiente. Les coloqué sus bolsos y ellas se tomaron mis manos. Llevé a las niñas a su respectivo salón, en el que había muchos niños, por lo que esperaba que mis gemelas hicieran amigos.

—Buenos días, soy Edward Cullen, el padre de Phoebe y Sophie —le dije a la maestra. Era una linda chica de cabellos castaños, piel blanca y ojos color azul. Ella me sonrió y miró a las niñas con emoción.

—Un placer conocerlo, señor Cullen. Soy Helen, y seré la maestra de las niñas. Espero que nos llevemos bien —le dijo a las gemelas. Yo asentí mientras rezaba interiormente porque así fuera. Mis hijas no eran nada fáciles cuando se lo proponían. —Las niñas ya pueden entrar, así conocerán a sus compañeros.

—Claro, muchas gracias —le respondí. Mis hijas me miraban con miedo, sobretodo Sophie, que se había escondido detrás de mí y parecía estar a punto de llorar. —Amor, vendré por ustedes a las doce, se lo prometo.

—No quiero, quiero estar en casa con nana Sue y Claire, esperándote —dijo Sophie llorando. Yo la abracé y sequé sus lágrimas. Dios, esto no era fácil.

Phoebe, por su parte, se había calmado y miraba con curiosidad el salón. Ella me abrazó y me susurró unas palabras: "Te amo, papi, no tardes en venir a buscarnos. Te amo mucho", me dijo, y me sonrió. A continuación tomó la mano de su hermana, pero ésta se negó, consiguiendo que Phoebe se sintiera mal. Acto seguido me miró y yo le di una mirada de aprobación.

Mi niña entró al salón y la maestra le dio la bienvenida, al igual que otros de los niños que estaban dentro. Era increíble lo independiente y decidida que era Phoebe para su edad. Siempre quería demostrar que era la más fuerte y que podía cuidarse a sí misma y a su hermana.

—Sophie, sé que quieres estar con nana y Claire, pero tienes que ir a la escuela. Es por tu bien, aquí aprenderás y harás amigos, y si no mira a tu hermana —le expliqué de forma dulce. En cambio, ella negó y rompió en llanto de nuevo.

La cargué, la abracé y ella escondió su rostro en mi hombro, mientras yo pasaba las manos por su cabello, tratando de calmarla, y le susurraba que todo estaría bien. Ella se fue calmando un poco, así que la senté a mi lado en una de las bancas del patio y limpié su rostro.

—Papi, ¿no me vas abandonar aquí, verdad? —me preguntó con temor, a lo que yo negué. Ella no entendía lo mucho que las amaba. —Me da miedo, no conozco a nadie, y tú siempre me cuidas, pero ahora no estarás.

Las palabras de mi hija me conmovieron, así que le sonreí y acaricié su mejilla suavemente. A continuación, mi niña sonrió y me abrazó. Siempre las cuidaría a ella y a su hermana, daría todo mi ser con tal de verlas felices.

—Sophie, nunca, escúchame bien, dejaré de cuidarte. Tu hermana y tú son mi mundo, así que jamás pienses que os abandonaría —le dije en tono paternal, consiguiendo que ella me abrazara más fuerte. — ¿Te sientes lista para ir? —le pregunté. Ella sólo suspiró, nerviosa, y soltó unas lágrimas.

La llevé cargada hasta el salón, una vez allí la bajé con delicadeza y limpié su rostro nuevamente. Luego besé su frente. Sophie tocó la puerta de su salón, la maestra abrió y le sonrió. Entonces tomó su mano y la llevó dentro.

Respiré hondo, pues sentía que iba a explotar. Mis bebés estaban creciendo. Salí de la escuela algo abatido, ya que habían sido demasiadas emociones en un día, aunque lo único que me importaba es que ellas estuvieran bien.

.

.

.

Me sentía ansioso. Miraba el reloj de mi muñeca constantemente. Faltaban sólo cinco minutos para las doce, y ya quería ver a mis hijas.

— ¿Ansioso, Cullen? —Me preguntó Marcelo con cierto humor, mientras ambos veíamos unos diseños. —Estarán bien, papá. Son unas niñas muy inteligentes y encantadoras.

—Sé que no les pasará nada, pero me pone nervioso y a la vez entusiasmado saber qué les estará pasando —le dije sonriendo, y el negó con diversión.

—Míralo por el lado positivo: pronto conocerás a tus futuros yernos —dijo, divertido. Enarqué una ceja. "Yerno",palabra no escrita en el diccionario de un padre.

—No lo creo… Marcelo —dije, serio.

—Siento lástima por los futuros prospectos, tú serás un maldito —dijo riendo.

—Nadie es lo suficientemente bueno para mis hijas —dije tajante, y él negó nuevo.

Lo ignoré, pues no quería hablar del tema de los enamoramientos infantiles. No ahora. Mis hijas eran mías hasta los veintiuno luego, podría ceder un poco con ciertas reglas y las consecuencias si no eran cumplidas.

.

.

.

Suspiré cuando sonó el timbre del colegio, y corrí hasta su salón. La maestra estaba despidiendo a los niños, entre ellos mis gemelas.

—Buenas tardes, señor Cullen. Phoebe y Sophie su padre llegó —dijo la maestra Helen. Mis hijas salieron y las abracé. Las había extrañado más de lo normal.

— ¿Cómo se portaron? —le pregunté a Helen, pues quería saberlo todo. La maestra me sonrió.

—Son unas niñas hermosas y muy inteligentes. Espero verlas mañana —me respondió, y luego se despidió dulcemente de las niñas.

—Adiós, maestra Helen, adiós —dijeron ambas, felices. Tomé a mis niñas de las manos. Ellas no paraban de contarme todo lo habían hecho, y para mí estos eran los mejores momentos, porque ni todo el dinero del mundo los podía comprar. Eran míos, la dicha de estar con mis gemelas no se comparaba con nada.

—Papi… —dijo Phoebe con picardía. Yo la miré, divertido, y ella me regaló mi misma sonrisa pícara. —Tengo un nuevo amigo, se llama Lucas y es muy lindo —me explicó con un ligero rubor.

Frené de golpe y miré a mi pequeña con incredulidad. Ella sólo se encogió de hombros y me miró de forma desafiante. Esta niña iba lograr sacarme canas antes de los cuarenta.

Sophie, por su parte, nos miraba con diversión. De mientras, abrí su libro de cuentos en francés; al menos tendría paz mental con una de ellas.

Maldito Marcelo…


Hola… si soy mala con respecto a lo del adelanto muchas creían que era Bella pero recuerden chicas en esta historia no todo es lo que parece.

Gracias a todas por sus maravillosos comentarios, nuevas lectoras bienvenidas, ah las lectoras silenciosas muchas gracias igual.

Un millón de gracias a mi nueva beta Romy92 :)

Les diré cuantos capítulos faltan para que nuestra Bella aparezca: 1 capitulo es decir el próximo que subiré y el siguiente ah ese aparecerá.

Pero… puede que suba los dos seguidos ;) si hay muchos REVIEWS

Nos leemos pronto.

Adelanto:

Una visión repentina llego a mi cabeza y sonreí con emoción estaba aquí, levante mi vista y estaba mi dulce hermanita.

¡Alice! Grito llena de alegría con su nuevo acento en francés, y se lanzo a mis brazos Mi hermana te extrañe.

Anne yo también…hermana yo también dije y la abrace más fuerte, una pequeña lagrima cayo por mi mejilla había vuelto mi hermanita.