¿Rosalie Hale engaña a Emmett Cullen?
Este es sin duda el último escándalo en Hollywood. La prestigiosa Top model, al parecer, le fue infiel a uno de los hombres más codiciados y ricos del mundo de la cocina.
Rosalie, Rosalie, se te está cayendo el reinado. Ahora sin duda las hermanas Cullen te echarán en la olla hirviendo.
POV Bella
Un grito de júbilo salió de mis cuerdas vocales. ¡Lo había conseguido! ¡Tenía un empleo! No era precisamente lo que esperaba, pero me bastaría para mantenerme. Sólo tenía que cambiar un poco mi aspecto (cosa con la que no estaba de acuerdo) y listo. Estaría perfecta. Sonreí y me monté en mi camioneta color naranja. Pronto tendría suficiente dinero para comprarle un nuevo motor y unos nuevos asientos; los otros estaban llenos de cerveza y de mordeduras de algún animal.
Aún no me hacía la idea de vivir en una ciudad tan grande como New York. Toda mi vida había vivido en Forks y lo máximo que había llegado a una gran ciudad era Washington y algunos sitios cerca de Forks. Pero mudarme a New York había sido lo mejor que pude haber hecho a pesar que tenía toda mi vida en Forks. Ahora era casi perfecta, pues los acontecimientos del pasado la habían hecho insoportable. Era hora de un cambio de ambiente, de empezar de cero, sólo yo: Bella Swan.
Extrañaría Forks, todo aquí era diferente, demasiado para mi gusto. Extrañaría la lluvia, el olor a grama de mi casa, el ambiente cálido de mi antigua oficina… Extrañaría a mis padres; ellos me harían una falta enorme, pero sobretodo añoraría a Tyler. Una lágrima solitaria se deslizó por mi mejilla, así que la sequé rápidamente. Tenía que dejar atrás el pasado.
Llegué a mi nuevo departamento, ubicado en un viejo edificio pero aún así agradable. Abrí la puerta dándole unos leves golpes. Necesitaría una reparación. Unos ladridos me sacaron de mi ensoñación trayéndome a la realidad de nuevo.
—Papi —le dije con voz dulce y con un sonrisa. Papi era un perrito chihuahua al que había encontrado en la calle unos meses antes de mudarme a New York. Lo habían dejado abandonado, y un carro lo atropelló dejándolo casi muerto y con parte de la cara deforme. Al verlo se me conmovió el corazón y lo llevé al veterinario. Se salvó de milagro, y desde ese momento me hice cargo de él. Lo nombré Papi debido a que me recordaba al perro de Una chihuahua de Beverly Hills. A pesar de que no había quedado muy lindo después de la operación, a mí parecía el perro más bello del mundo. Era mi amigo y mi compañero. —Adivina, ¡conseguí trabajo! Pronto te compraré muchos juguetes, una cama nueva y ropa para que andes como un perrito decente. Además, podré pagar tu segunda operación —le dije, emocionada, abrazándolo. Él ladró y me lamió la cara con su pequeña lengua. —Te traje algo, espero que te guste —le conté, y saqué de mi bolso unas galletas. —Toma ve a comértelas —le dije. Él agarró unas cuantas y se fue.
Suspiré y me levanté del piso. Había mucho por hacer con este departamento, pues tenía que reparar algunas cosas, pintar un poco y fumigar. No me sorprendería que hubiera alguna que otra alimaña.
Limpié un poco el lugar y desempaqué algunas de mis cajas. Aún no me animaba a ordenarlo todo, y tendría que pintar un poco, así que decidí que saldría a hacer unas compras. Dejé las cajas a un lado, consiguiendo que algunas cayeran al suelo. En una de ellas se encontraban las fotografías.
No puede evitar romper en llanto al ver una foto que me trajo muchos recuerdos. En ella salíamos Tyler, Anthony y yo entre ellos, riéndonos. Ese día había sido unos de los mejores de mi vida, pero todo había quedado en recuerdos guardados en mi memoria para siempre.
Salí de mi departamento en dirección a la tienda. Preferí que era mejor caminar, así conocería el lugar. Por suerte que llevaba un mapa. Encontré un supermercado y compré lo que necesitaba: comida y algunas cosas para reparar la casa.
New York era una ciudad muy a la moda, la mayoría de la gente parecía modelo de pasarela y vestida a la última moda con las mejores marcas. Ya entendía por qué en mi nuevo empleo eran tan estrictos con la vestimenta. Tal vez debería comprarme algo de ropa.
Iría una tienda económica, pues no podía darme el lujo de pagar ninguna prenda de marca; posiblemente después podría, pero tenía otros intereses primero. Regresé a la casa. Papi aún seguía jugando con su galleta, y sonreí. Al menos lo había hecho feliz. Ordené las cosas, aproveché y llamé a la fumigadora para que viniera mañana; por suerte nada se salía de mi presupuesto.
El ruido de mi celular me sacó de mis pensamientos y sonreí al ver el identificador de llamadas: era justo la persona que necesitaba en este momento.
—Hola Rebeca —la saludé en tono alegre, consiguiendo que riera.
—Hola Bella. ¿Cómo estas, qué tal New York City? —me preguntó con su peculiar acento italiano.
Rebeca era mi mejor amiga y nos conocíamos desde que éramos pequeñas. Sus padres eran italianos y se habían mudado a Forks cuando yo era una niña. Rebeca era cosmetóloga de una revista muy famosa en Italia, aunque originalmente quería trabajar en un laboratorio de medicina como química, pero decidió que la cosmetología era lo suyo.
—Bien, la ciudad es realmente grande y tiene mucho estilo —le respondí torciendo los ojos. —He conseguido empleo en una revista.
— ¡Eso es genial, amiga! ¡Me alegro por ti! Todo va a mejorar, ya verás que sí —me dijo en tono alentador. Yo sabía a lo que se refería. —Ahora tendrás que empezar a cambiar tu estilo y dejar tu aversión a la moda. New York es una de las capitales del mundo de la moda —me dijo en tono serio, y yo reí entre dientes. Rebeca nunca cambaría.
—Lo sé, en el trabajo me lo han dejado muy claro, pero ahora la ropa no está en mis prioridades —le dije mientras comenzaba a preparar la cena. Ella bufó.
—Bella, vas a comenzar a trabajar en una revista, debes vestirte como una ejecutiva. Conozco todas las revista de New York, ¿en cuál empezaras a trabajar? Puede que trabajes en la misma que yo —me preguntó con curiosidad.
Rebeca vivía en Milán, una de las ciudades de Europa más a la moda que existía, estaba incluso más volcada en la moda que New York. Todo ahí era sumamente costoso, y yo aún no entendía cómo se las arreglaba para sobrevivir.
—No recuerdo el nombre, sé que el dueño es uno de los empresarios más ricos o algo así. La verdad es que no me emociona mucho la idea de trabajar en una revista de moda, sabes que lo mío es el diseño de ambientes —le dije soltando un suspiro.
—Lo sé, eres muy buena en lo que haces, pero tómalo como una nueva oportunidad para ampliar tu currículo —me aconsejó. —Te enviaré un poco de ropa para que tengas algo a la moda que ponerte.
—No, Rebeca es muy generoso de tu parte, pero en Milán la ropa es muy cara y no quiero que gastes dinero en mí —le dije rápidamente.
—Por favor, Bella, el dinero no es un problema para mí. Gano más de lo normal y mi adorado esposo tiene para regalar, además él no se molestará. Sabes que te adora por el trabajo que hiciste con su oficina —me dijo en tono convincente.
Rebeca estaba casada con un empresario que también era roquero. Él era un hombre mayor para ella, pero se amaban mucho. Se habían conocido en uno de sus conciertos; según ella fue como amor a primera vista.
—Es muy amable de tu parte y de la de Lestat, pero no puedo aceptarlo. Compraré mi propia ropa. Sabes que no me gusta depender de los demás—le dije en tono firme.
—Eres tan cabeza dura… Pero igual tendremos una salida de compras, y avísame cuando sepas para quién trabajas, sería bueno que lo hicieras para la misma revista que yo. Así podría ayudarte a adaptarte un poco —me ofreció con voz amable. —Hablamos luego, Lestat llegó y tenemos que ir a una reunión.
—Saludos —le dije y colgué. Terminé de preparar la cena y le puse un poco de comida a Papi. Más tarde debería darle su medicina para los dolores.
Limpié la cocina y le di el medicamento a Papi, que se quedó dormido al instante. Acomodé unas cosas y luego fui directo a desempacar mi ropa.
Tenía que ver qué me ponía, pues no tenía mucha ropa formal a pesar de que mi antiguo trabajo era también en una revista. Allí podía ir informal, ya que la mayor parte del tiempo me la pasaba en construcciones, pintando o decorando cuartos.
Me acosté a dormir en mi bolsa de dormir, ya mañana compraría una cama. No creía que fuera a aguantar mucho más durmiendo en esa pequeña bolsa.
POV Alice
Miré a Anne con detenimiento. Ella se encontraba leyendo cómodamente una de sus revistas preferidas: "Cosmopolita". Parecía sumamente concentrada, a diferencia de mí, que no había ni ojeado mi nuevo libro.
—Alice, deja de mirarme como la perfecta obra de museo que soy, haces que me incomode —me dijo Anne frunciendo el ceño y quitando sus ojos de la revista. Yo, por mi parte, solté una risita nerviosa consiguiendo que enarcara una ceja. — ¿Te ocurre algo hermanita?
—No, en realidad… Sólo pues… —dije sin terminar la frase. Ella abrió sus ojos como platos y dio un salto de forma repentina.
—Lo sabía, ¡estás embarazada! Eso explica todo. ¡Voy a ser tía! ¡Qué felicidad! ¡Oh, por Dios, tiene que ser niña! Tengo que comprarle tantas cosas: lazos, vestidos, muñecas. ¿Seré la madrina? —decía Anne con emoción sin dejar de hablar. Yo me reí, pues realmente no entendía su reacción.
—Anne, no estoy embarazada, Jasper y yo queremos, pero aún no —le dije dulcemente. Ella me miró y puso su cara de perrito abandonado.
—Está bien, yo solo pensé —dijo y soltó un sollozo… ¿Qué demonios le pasaba? Anne no solía deprimirse fácilmente.
—Hermanita, ¿puedo saber qué cosas te dieron la idea de que estaba embarazada?—le pregunté, confusa.
—Pues el hecho de que pidieras un helado de fruta. Tú nunca comes helado de fruta, de hecho los odias… Y además, dijiste que ya no deberías usar tacones tan altos. ¡Ah! Y lo más preocupante: contrataste a Bella —me dijo como si estuviera haciendo un análisis para la NASA.
—Claro… hermana, primero: comí helado de fruta por ti, ya que sé que tú odias la lactosa, y desde que éramos niñas nunca lo intenté probar —le expliqué. Ella me sonrió. —Lo de los tacones es porque últimamente me canso mucho… y en cuanto a Bella, es de lo que quería hablarte.
—Reflexionaste y te diste cuenta de tu error, ¿cierto, mi dulce hermana? —me preguntó moviendo sus pestañas, a lo que negué rápidamente.
—No, lo que sucede es que quiero que le pidas disculpas por tu mal comportamiento el día de la entrevista —le dije rápidamente, y agarré uno de los cojines de mi sofá como si fuera un escudo.
La mirada de Anne se oscureció, podía incluso ver el aura negra con fuego en tono rojos y verdes.
—Querida Alice… tú has dicho… ¿Qué cosa? —me preguntó mirándome de forma asesina. Yo y mi gran bocota, definitivamente no había aprendido nada con Edward en estos últimos años.
—Hermanita, que creo que le debes una disculpa a Bella —dije sonriendo, y Anne sólo enarcó una ceja.
— ¡Ni hermanita ni qué nada, Alice! —me chilló. —No pienso pedirle disculpa a Isabella por decirle la verdad, así soy, y si no puede tolerar uno de mis simples comentarios, entonces morirá en cuanto Edward la mire.
—Ya, ya, Anne cálmate, no tienes por qué molestarte —le dije haciendo un gesto de paz.
—Admito que fui un poco insensible con la pobre chica, pero, ¡Dios! Es que me dio dolor de cabeza con sólo verla —se excusó y soltó un bufido. —Además, no me digas que a ti te pareció bien su ropa.
—Es verdad, su ropa es horrible —le dije resignada, y ella me lanzó una mirada inquisidora. —Está bien, su ropa es fea, espantosa y la chica no tiene ningún sentido de la moda.
— ¿Ves? Yo al menos fui sincera —dijo alzando su rostro. —Entiende, Alice, yo no pido disculpas por ser como soy, sino no sería Anne, la Reina de todo París —me dijo con voz dulce. En ese momento su aura era de luces y miles de fuegos artificiales. — ¿Comprendes el asunto?
—Sí, Anne… No quería que te molestaras, lo que sucede es que esta chica tiene algo que… No sé, ¿nunca has sentido cuando esa persona es importante para algo y aún no la conoces? —le expliqué, y ella me miró como si estuviera loca.
—Pues no, pero creo que siento las mismas conexiones cuando veo algo en la vitrina de una tienda que me dice: "Annecómprame"—me dijo en tono burlón y yo le di un codazo.
—Eres una perdición, Anne —le dije riendo, consiguiendo que ella también riera.
— ¿Oye, qué es eso? —me preguntó mirando con interés la agenda de Edward que estaba sobre mi mesita de estar.
—La agenda personal de Edward. Es más bien como su diario, ya que ésta es de su uso privado ¿por? —le pregunté. Sin decir nada, Anne la tomó y la abrió, comenzándola a leer.
—Es la letra de mi hermanito —comentó, y yo asentí. —Oh, por Dios, ¡mira esto! Sabía que Marcelo no mentía.
— ¿Qué? —pregunté arrancándole el libro.
—Edward tiene novia, y no es Victoria ya que aquí dice claramente: Cena privada para hacer planes de matrimonio. Y: Ver su experiencia en el campo maternal —leyó.
— ¡No puede ser! ¿Cómo sabes eso? —le pregunté, confusa.
—Marcelo me dijo que Edward le había dicho que estaba saliendo formalmente con una empresaria, pero que ni muerto le diría el nombre. Lo vio anotar algo en su agenda, así que supuso que si era cierto, tenía que estar anotado ahí —me contó mientras buscaba más información. —Me muero por ver su cara cuando se lo diga.
—No, no, espera, Anne. No debemos, ¿me oyes? Decirle a Marcelo ni a nadie. Primero, por respeto a la privacidad de nuestro hermano, y segundo, por las niñas —le dije. Ella sólo me miraba, atónita. —Y tercero, porque si se entera de que nosotras le dijimos, y lo peor, que estábamos husmeando su agenda, nos matará de forma dolorosa.
—Buen punto, mejor dejémoslo así —dijo nerviosa, y cerró la agenda colocándola de nuevo en su sitio. —Ya nos enteraremos por E! News.
—Exacto. Ahora, ¿qué te parece si buscamos en Google empresarias famosas actuales? —le propuse, sonriéndole de forma cómplice.
—Me parece perfecto… buscaré flips —me dijo guiñándome el ojo.
Sin duda, extrañaba a mi hermana.
¡Hola! a todas… espero que les haya gustado el capitulo.
Gracias por sus comentarios y a las lectoras silenciosas muchas gracias igual.
El próximo capítulo aparecerá Edward veremos la reacción de ambos… Bella tiene un pasado algo complicado.
Tratare de actualizar lo más pronto posible tengo unos días libres así que espero subirlo antes.
NOTA: AHÍ UNAS FOTOS DE LAS NIÑAS EN MI BLOG IRE SUBIENDO LA ROPA Y LAS COSAS DE ELLAS POCO A POCO. ME GUSTARIA SABER SU OPINION.
Gracias a beta Rommy…. Eres un sol :)
Nos leemos
Aquí les dejo un Adelanto:
—Oh se me olvidaba ven Bella pasa —me llamo Alice, yo pase con temor y me volví a encontrar con eso hermosos ojos verdes —Este es su currículo es muy bueno —le dijo el tomo la carpeta y la leyó con fastidio.
—Definitivamente Internet hace maravillas —dijo en tono tajante y rio de forma cínica.
—Puedo mostrarle los diplomas y las fotos de graduación si lo desea—le dije molesta el me miro sorprendido.
—Alice, Anne déjenos solos esto será interesante—dijo y sonrió de forma torcida que hermosa sonrisa.
