Sólo es... una realidad.
Capítulo 2
"Tuve un sueño maravilloso...en el tu y yo vivíamos felices, juntos por una eternidad...te miraba a los ojos y encontraba un misterioso brillo que capturaba toda mi atención y mi alma olvidándome incluso de mi misma... estiraba mis manos hasta tocar tu rostro...todo era perfecto y nada podía marchar mal... pero me equivoqué nuevamente... abrí los ojos para descubrir que sólo era un sueño, mi realidad era estar separada de ti una vez más"
- Hikaru! HIKARU! - como si hubiera despertado de una pesadilla la chica volteó a ver a su compañera.
- Que sucede?! - respondió con miedo y sorpresa.
- Por fin me pones atención - dijo una de sus compañeras tranquilizándola con sus palabras.
- Lo siento Any no fue mi intención me distraje un momento, perdona. - Hikaru sonrió sacando la lengua al comprender que estaba en la escuela, en su primer día de clases.
- Como te decía, hoy van a ingresar tres nuevas alumnas.
- Eso que tiene de raro los primeros días de clase siempre ingresan nuevas alumnas.
- Sí, lo sé pero quería comentártelo ya que parece que las tres vienen de la misma escuela, creo que era una escuela particular.
- Qué raro, por que habrán cambiado tan radicalmente de escuela? - se preguntó Hikaru.
- Simple, por dinero.
- Qué?
- Crees que cualquiera deja una escuela particular para ingresar a una escuela pública. - Any apartó uno de sus cabellos castaños de su frente mirando a Hikaru con sus ojos grises era más alta que ella y pareció darse un aire de superioridad por unos segundos. - tal vez sus familias estén en banca rota.
- Te parece? - parpadeó Hikaru con un poco de incredulidad. - pero las tres?
- Bueno es una suposición, tal vez eran socios o...
- ANY! HIKARU! - una chica de cabello corto de color castaño oscuro y ojos cafés llegó corriendo al tiempo que saludaba a sus amigas.
- Sofía! - respondió Any con un poco de confusión. - se puede saber que es lo que te puso tan alegre.
- Volver a verlas, no las vi durante todas las vacaciones - sonrió la chica. - por cierto ya supieron que hay nuevas alumnas.
- Estabamos hablando de eso.
- Y sabías que las metieron en esta escuela por castigo.
- Castigo? - exclamaron las dos.
- Bueno sólo a una de ellas la metieron por castigo las otras dos vienen de consuelo y por voluntad propia.
- Y cómo se llaman?
- La chica que viene de consuelo se llama Karina y la que viene por voluntad propia se llama Mariana.
- Y la chica que viene por castigo? - preguntó Hikaru.
- Ah, ella se llama Cristal
- Cristal? Tendré que memorizar ese nombre - dijo Any.
Aparece una figura en la puerta del salón, era el profesor y seguido de él venían dos chicas, la primera tenía cabello corto de color castaño claro la mirada de sus ojos verdes era dulce y un tanto tierna, llevaba un morral colgado del hombro y un cuaderno abrazado, la siguiente era una chica de cabello negro ondulado no muy largo y sostenido con una diadema de color azul marino, sus ojos eran de color miel y llevaba un portafolio.
- Buenos días alumnas quisiera presentarles a dos de las nueva alumnas que estarán con ustedes ellas...
Sin embargo se detuvo al escuchar un gran estruendo fuera del salón, dos personas habían chocado y unos cuantos objetos habían caído en el pasillo provocando un gran alboroto, las dos nuevas alumnas se taparon la cara con una mano y sólo negaban con la cabeza.
El profesor abrió la puerta encontrando a una maestra tirada en el suelo apresurándose a socorrerla junto con una chica que no dejaba de pedir disculpas a la maestra.
- Disculpe maestra no fue mi intensión, no la vi. - se disculpaba la chica, quedando oculta tras la puerta de entrada. - por lo que sus compañeras no podían reconocerla.
- No hay cuidado - decía la maestra, mientras terminaba de recoger su material didáctico.
- Es usted la srita Cristal? - preguntó el maestro.
- Todo depende quien quiere saberlo - respondió la chica.
Dentro las demás alumnas se sorprendieron por la reacción de la nueva chica.
- Esa debe ser Cristal - murmuró Sofía a Hikaru.
- Srita, llega tarde lo sabía.
- Lo sé profesor, pero me quedé dormida, nunca sucede se lo puedo jurar, pero ayer estuve muy ocupada...
Las dos chicas de nuevo ingreso se cruzaron de brazos intercambiando miradas.
- Será mejor que entremos - el profesor disculpándose nuevamente con la profesora regresó al salón de clases.
- Cristal - susurró la segunda chica mientras negaba con la cabeza.
Cristal era una chica bastante alta pero nada fuera de lo común, sus ojos eran azul zafiro, su cabello era largo y ondulado le llegaba hasta media espalda, era de color azul marino.
- Quiero presentarles a las nuevas alumnas, ellas son Karina, - la primera chica hizo una reverencia - Mariana, - la siguiente chica asintió con la cabeza simplemente - y la srita Cristal.
- Hola mucho gusto en conocerlas a todas - saludó la chica con una gran sonrisa y levantando la mano, dejándolas extrañadas tanto como al profesor.
- Bueno veamos, Karina y Mariana pueden sentarse en estos dos asientos - señaló dos lugares vacíos junto a la mesa donde se encontraba Hikaru. - y usted señorita Cristal puede sentarse junto a la señorita Shidou.
- Claro - fueron a sus lugares y tomaron asiento. - Hola mucho gusto en conocerte - dijo Cristal extendiendo su mano hacia Hikaru.
- Igualmente - respondió con una gran sonrisa.
- Ahora todas saquen sus cuadernos para comenzar la clase, los libros que vamos a necesitar...
- Y como te trata la vida? - preguntó Cristal sacando a Hikaru de concentración.
- Disculpa? - preguntó Hikaru al ver a Cristal con una gran sonrisa.
- Sí, tu sabes, que hay de nuevo por este lugar, como soy nueva no conozco a nadie - sonrió - sólo a la tímida y a la madre superiora.
- A quienes?
- A Karina y a Mariana, fuimos amigas en la escuela pasada pero Mariana tenía que pasarse a esta escuela para tener acceso directo a la universidad en el futuro, es muy previsora - le guiñó el ojo. - Karina no quería quedarse sola en la escuela y a mi... - esperó unos segundos - bueno digamos que mis padres decidieron que era tiempo de cambiar de escuela. - sacó la lengua - estaban a punto de expulsarme.
- Por qué?
- A tu sabes cosas tontas...
- Señoritas tal vez les gustaría continuar su agradable conversación fuera del salón. - las interrumpió el profesor.
- ... como éstas - terminó Cristal volteando a ver al profesor, Hikaru río suavemente al tiempo que Cristal se levantaba. - disculpe mi indiferencia a su interesante clase querido profesor encargado de mi total y completa educación pero estaba tratando de conocer un poco mejor a mi compañera de asiento, es importante conocer a las personas que nos rodean uno nunca sabe cuando pueda ocupar una mano de más para resolver sus problemas...
- Señorita ahórrese el discurso, sólo guarden silencio y presten atención a la clase o tendré que sacarlas a ambas del salón para que puedan conocerse más afondo en otro lado entendido.
- Como usted diga profesor. - Asintió la chica sentándose nuevamente, colocó su dedo índice en sus labios volteando a ver a Hikaru - shhhhhh
Hikaru sonrió y no volvieron a conversar en toda la clase, el recreo llegó más rápido de lo esperado.
- Cristal! - Mariana fue la primera en levantarse una vez que el profesor hubiera salido del salón volteó a ver a la susodicha.
- Sí madre superiora - contestó la chica desde su asiento mirándola con carita de inocencia.
- No te hagas la loca, no te vimos en todas las vacaciones y para colmo te pintas el cabello de ese espantoso azul marino media noche arruinando tu cabello, ahora que fue lo que apostaste.
- No te gusta el color, bueno entonces tendré que pintármelo negro, cielos yo creí que te gustaría de hecho esa fue la apuesta.
- De cuanto fue esta vez?
- Hay una insignificancia no te alteres.
- Dime.
- Bueno le aposté una cita a Leonardo con una amiga que conocí en las vacaciones.
- A Leonardo! que tenías que estar haciendo apostando con él.
- Bueno es amigo de mi hermano, estuvimos platicando un día X acerca de mil cosas y se dio la apuesta que quieres que te diga.
- No me extraña.
- De acuerdo juro solemnemente no volver a apostarle a nadie, contenta madre superiora.
- Ya te dije que no me llames así.
- Por cierto Mariana, te presento a Hikaru Shidou - dijo Cristal ignorando las últimas palabras de su amiga.
- Mucho gusto. - dijo Mariana estirando una mano.
- Es un placer - respondió estrechándola Hikaru.
- Y ella es... - Cristal miró a Karina pero esta se entretenía con unas cartas. - Qué haces Karina? - Preguntó con curiosidad Cristal, Karina volteó a verla y sonrió.
- Estoy jugando a adivinar el futuro.
- Adivinar el futuro?
- Mi prima me lo enseñó durante las vacaciones.
- Es algo así como el tarot.
- Parecido, pero este juego no es tan exacto. - sonrió.
- Entonces prefiero ir con tu prima.
- Vamos confía en mi.
- No gracias - Las chicas se alejaron.
- Bueno, mi prima vendrá a visitarme mañana, la traeré a la escuela para que les lea las cartas.
- Si tu lo dices. - Hikaru se quedó mirándolas.
- Quieres que te lean las cartas. - le propuso Cristal a Hikaru.
- No gracias, no creo en esas cosas.
- Bien por ti. - dijo Mariana. - no es bueno querer saber el futuro, este puede cambiar si uno no sabe como reaccionar ante lo que te digan.
- Déjate de tonterías que tanto te pueden decir, lo de siempre, te casarás, tendrás un montón de hijos y tendrás una casa con alberca, claro eso si te ven cara de rica si no te dicen serás una solterona amargada que vivirá en un departamento alquilado que te quitarán tres meses después por no poder pagar la renta. - se burló Cristal.
Karina comenzó a reír.
- Mi prima es mucho mejor que eso.
- A sí - le dijo Cristal.
- Claro ella ve tu pasado, presente y futuro con lujo de detalles.
- Como lo del departamento que no podrás pagar.
- Algo así - respondió con una sonrisa amenazando con volver a reír.
- Entonces tal vez lo piense antes de permitir que me lean las cartas. - dudó Cristal.
Las clases se reanudaron y por fin llegó la hora de la salida.
Hikaru partió a su casa. Sintió curiosidad por saber su futuro repentinamente
- No - se dijo alejando ese pensamiento su semblante cambió a una cara de cansancio, no había dormido bien en la última semana, las pesadillas la despertaban todas las noches, diferentes una de la otra pero con un solo mensajes, Ella y Lantis estaban separados y no podían hacer nada para remediarlo, sus mundos eran diferentes y debían aceptar la realidad de estar separados.
Llegó a su casa y se fue a su habitación, se recostó un momento sobre su cama dejando su mochila en el suelo el cansancio la venció y durmió plácidamente sin soñar nada, el cansancio se lo impidió, al despertar la oscuridad bañaba su habitación, se sorprendió que nadie la hubiera despertado, fue al comedor y encontró a su familia reunida.
- Por qué no me despertaron?
- Últimamente no has dormido bien y pensamos que sería mejor dejarte descansar por un rato. - dijo Satoru.
- Pero tengo tarea que hacer - reclamó Hikaru.
- La noche es joven - sonrió Masaru burlándose de la situación de su hermanita.
- Pues no tengo otro remedio - se resignó la chica sentándose a la mesa para cenar.
- Y dime Hikaru como te fue en tu primer día de clases? - Preguntó su madre.
- Muy bien, conocí a muchas nuevas compañeras...
La conversación se alargó durante la cena hablando de muchos temas en general hasta que la chica se retiró para poder cumplir con su tarea escolar, pero antes tomaría un baño.
Cerró la regadera al terminar de bañarse, sacudiendo su largo cabello, tomó su bata y cubrió su cuerpo, la tina aun no estaba lista y caminó hacia el lavamanos, vio su reflejo en el espejo del baño, aun era una niña de 15 años pero su cuerpo comenzaba la transformación en una hermosa mujer, volteó hacia la tina al ver que el agua casi alcanzaba el borde, el vapor subía llenando el cuarto de una blanca neblina y lentamente el espejo comenzó a empañarse, dirigiéndose hacia la bañera cerró la llave y tocó el agua; ardía, pero su mano parecía soportar la temperatura, retiró la bata, entró lentamente en el agua tratando de acostumbrar su cuerpo a la temperatura del líquido una vez que hubiera sumergido su cuerpo relajó sus músculos, había descansado toda la tarde pero le dolían mucho los hombros como si hubiera cargado algún objeto pesado por mucho tiempo, respiró dejando salir el aire con un suspiro al tiempo que dejaba recostada su cabeza en el borde, movió un poco el agua con sus manos, la temperatura era tan agradable que su mente comenzó a vagar perdida en sus pensamientos.
Todo era oscuridad a su alrededor llevaba su uniforme escolar y su cabello recogido en una larga trenza pero por extraño que pareciera no tenía miedo le era familiar el lugar. Una brisa llegó de algún lugar agitando su cabello suavemente haciéndola estremecerse por el frío, la temperatura comenzó a descender rápidamente y su aliento comenzó a salir congelante de sus labios una fría niebla apareció amenazando con hacerla morir congelada, pero no tenía miedo, sabía que algo impediría su muerte, lo sabía pero no estaba segura de lo que era hasta que... algo la rodeó por la cintura, sintiendo el cálido contacto de un cuerpo tras el suyo, sabía quien era, sabía de quien se trataba pero no podía voltear a verlo, su capa la envolvió cubriéndola del frío, quería voltear a ver su rostro pero su cuerpo no le respondía, cerró los ojos por un segundo recargando su espalda contra la persona tras de si, quería verlo una vez más y abrió los ojos pero... nuevamente la oscuridad la rodeó, no había nadie más junto a ella, la neblina había desapareció y sólo estaba ella.
- Hikaru! - escuchó su nombre desde algún profundo lugar.
- Ahhh... cof, cof, cof, cof - despertó sorprendida dentro de la bañera y tragó un poco de agua, alguien tocaba la puerta - cof... quien?... Cof...
- Hikaru no te quedes dormida.
- Cof... No - sacó uno de sus brazos dejándolo colgado fuera de la tina recibiendo un golpe de aire frío en el brazo, colocando su cara sobre el borde de la tina miró el suelo. - cof... - respiró profundamente y dejó de toser, nuevamente otra pesadilla, cada vez más extrañas, en un principio podía ver a Lantis pero ahora solo sentía su presencia, le daba miedo soñar pues temía no volver a verlo con cada pesadilla, tal vez la distancia los estaba separando o quizás alguno de los dos comenzaba a olvidarse del otro. - No, no puede ser. - dejó rodar una lágrima pensando en la posibilidad que Lantis estuviera olvidándola. - No - cerró los ojos y los volvió a abrir, era tarde y aun tenía muchas cosas que hacer.
Salió de la tina, secó su cuerpo y su cabello, miró el empañado espejo, colocó una mano dispuesta a desempañarlo pero se detuvo mirando su imagen entre la bruma, tras su reflejo parecía haber dos figuras, volteó precipitadamente tras ella pero no encontró a nadie, miró nuevamente el reflejo del espejo y pareció reconocer a una de las figuras la más alta, era Lantis sin duda pero había alguien más junto a él, no pudo reconocerla pues ambas desaparecieron ante sus ojos.
- Qué? - asombrada trató de aclarar sus pensamientos, pero todo era confuso. - Qué fue eso? - se dijo a sí misma, miró su rostro en el espejo, una gota se deslizó desde donde Hikaru hubiera colocado su mano partiendo la imagen borrosa de la chica a la mitad. - Lantis que pasa?
No hubo respuesta a sus palabras y salió del lugar para ir a su habitación.
