Rosalie Hale regresa a New York.
La famosa modelo fue vista en el aeropuerto, junto a su actual novio, Emmett Cullen, quien vino a recogerla acompañado de un ramo de rosas. Sin duda este chico es todo un príncipe azul.
Se rumorea que esta pareja tendrá campanas de boda para el próximo año, ¿cómo tomará esto la familia Cullen?, pues se sabe que las relaciones de la modelo con los hermanos de su novio, no son las mejores.
Pero al parecer, la rubia no le da importancia, ya que en sus últimas declaraciones dijo: "Amo a Emmett y voy a casarme con él, no con su familia".
Esta chica tiene su propio estilo, y no perderá tiempo para convertirse en la señora Cullen. Aunque, no te adelantes Rosalie, todavía no tienes el anillo.
Capítulo beteado por: Melina Aragón.
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Muchas gracias
POV Bella
¡Voy a llegar tarde!, ¡voy a llegar tarde!, esas eran las únicas palabras que pasaban por mi cabeza, me había quedado dormida y ya eran más de las siete de la mañana, Edward iba a matarme. Definitivamente el mundo me odiaba. No sólo me quedé dormida, sino que también me había caído en el subterráneo partiendo mis lentes, tuve que repararlos de manera improvisada con cinta adhesiva, ya podía imaginar los horribles comentarios de Jacob y Marcelo.
Apenas estuve dentro del ascensor pude respirar, mientras el tiempo se me hacía eterno. Miré mi reloj: las ocho de la mañana, era mujer muerta, Edward me arrancaría la cabeza, literalmente.
—Lo siento mucho, señor Cullen, por favor perdóneme —dije al abrir la puerta de la oficina, pero no había nadie, no había gritos, no había nada. ¿Dónde estaba?
—Bella, cálmate, mi hermano se fue de viaje ayer a último momento —aclaró Alice y me dio unas palmaditas—. Dame eso, repartiré los cafés, ve a sentarte en tu escritorio que tienes trabajo. —Me sonrió y tomó los desayunos para repartirlos. Ella siempre era tan dulce, no entendía cómo podía ser hermana de Edward, Alice era como una especie de ángel, siempre trataba de ayudarme.
Suspiré sacándome un peso de encima, me acomodé en mi sillón y me puse a organizar la agenda del señor Cullen.
—¡Isabella! —gritó de repente Anne, quien se encontraba frente a mí, con los brazos en forma de jarra y una mirada asesina. ¿Qué mierda hice ahora?, no le había tirado el café, accidentalmente, de nuevo.
—Señorita Anne, ¿se le ofrece algo? —pregunté tímidamente, ella me miró y su expresión cambió de ira a horror.
—¡Mi Dios! ¿Qué diablos te ocurrió?, ¿acaso te pasó un auto por encima?, te ves destruida, tus lentes están rotos y se ven patéticos —exclamó con incredulidad y me quitó los anteojos, me sentí indefensa al instante.
—Por favor, señorita Anne, devuélvamelos, no veo nada —susurré nerviosa, ella asintió y sacó su teléfono, era un precioso iPhone animal print.
—Hola Emma, habla Anne Smith, por favor necesito dos pares de lentes antes de las cuatro, mandaré la fórmula con mi asistente, dile que los traigan a la revista por favor, envíame la factura y cárgala a mi cuenta, que sean Carolina Herrera o Dior, uno en color negro y el otro en marrón, pero que tenga algo en dorado. Muchas gracias. —Sonrió conforme y trancó.
Ella me había comprado lentes, aún estaba en shock, no podía creerlo. La señorita Anne, quien se suponía que me odiaba con todo su ser, me había regalado unos nuevos lentes, mi cerebro aún no podía procesar la información, era algo increíble.
—Yo… señorita Anne, no sé qué decir —reconocí sorprendida, ella sonrió satisfecha.
—Gracias estaría bien —contestó amable—. ¿Tienes por casualidad algún informe con tu fórmula médica? —me preguntó seria, asentí siempre llevaba copias de mis cosas personales en el bolso—. Perfecto, los tendrás luego de las tres, y otra cosa Isabella, ¿Edward no dejó algo para mí? —interrogó impaciente.
—Sí, dejó un mensaje y esto para usted —le dije dándole el sobre, junto con las carpetas, ella asintió y se fue caminando como una bailarina de ballet.
—Hola Bella —me saludó Ángela, ella era muy amable—. ¿Cómo estás?
—Algo cansada, pero bien, gracias, y ¿tú? —Le devolví el saludo de manera cariñosa, ella me sonrió.
—Muy bien, ¿quieres almorzar conmigo hoy? —preguntó, asentí entusiasmada y ella volvió a sonreír. Aclaró que luego pasaría por mí y se retiró.
Continué con mi trabajo, la verdad tenía mucho que hacer. Edward me había dejado muchos documentos, debía organizarlos y transcribirlos, aunque no se me daba muy bien porque siempre lo tenía que estar revisando, al ser tan despistada me olvidaba las palabras o colocaba demás.
Unos ruidos en la puerta me distrajeron, subí la mirada, ¡demonios! Jacob, como lo odiaba, era un simio con exceso de esteroides, anabólicos, creído y egocéntrico. Lo único que sabía hacer era mirarse al espejo, pero no lo culpaba, nadie tenía la culpa de ser un idiota.
—Feíta, ¿cómo estás? —cuestionó en tono burlón y sonriente, rodé los ojos.
—Jacob. —Enarqué una ceja, él me miró desafiante.
—Señor Jacob Black, para ti, no puedes hablarme así, no somos de la misma clase —dijo el muy idiota, sonreí, Edward me había dado permiso para insultarlo.
—Tiene usted razón, yo tengo cerebro y usted no, eso nos convierte en personas de clases diferentes —afirmé de forma vengativa, él me miró mal y bufó.
—No me afectan tus comentarios, fea, no tengo tiempo para esto. —Agitó su mano, restándole importancia—. Toma, esto es lo que me pidió Edward, me voy, no quiero tener problemas de visión por seguir observándote. —Se carcajeó burlón.
Jacob era un idiota, una de esas personas vacías, no me importaba que me llamara fea, sabía que no lo era, no era una modelo, pero tampoco estaba mal.
Terminé mi trabajo justo a tiempo para ir a almorzar con Ángela, que ya me estaba esperando. Ella era una de las pocas personas, de mis compañeros, que me caía bien. Almorzamos en un lindo cafetín, no muy lejos de la oficina.
—Ángela, ¿cuánto tiempo llevas trabajando en la revista? —curioseé con inquietud.
—Cuatro años, comencé como recepcionista y luego Marcelo me escogió como su asistente, es un buen jefe, sólo tienes que acostumbrarte a sus repentinos ataques de diva —contestó, con voz dulce.
—Qué suerte, te envidio, Edward no es nada fácil —le comenté, ella sonrió.
—Lo sé, un día me tocó ser su asistente, casi me suicido, es realmente exigente y pedante —me dijo, y rió nuevamente, asentí. No me había dado cuenta que llevaba un anillo de casada o prometida.
—¿Eres casada? —le pregunté con curiosidad, ella se sonrojó.
—No, estoy comprometida, se llama Ben, es corredor de bolsa. Lo conocí hace dos años, y pues hace medio mes se me declaró, lo amo mucho —respondió risueña, bajé la mirada, alguna vez supe lo que era estar así, completamente enamorada.
—Felicidades, espero que sean muy felices —expresé de forma sincera. Me agradeció.
—Es increíble que el señor Cullen y la señorita Alice sean hermanos, son tan opuestos en el carácter, claro —acotó, cambiando el tema.
—Sí, supongo que sabes mucho de ellos, llevas bastante tiempo trabajando con la revista, aunque la señorita Anne es bastante parecida al señor Cullen, en su temperamento —comenté, ella rió. La verdad sentía algo de curiosidad por conocer la famosa vida de mis jefes.
—No son hermanos de sangre, el señor Cullen tiene dos hermanos, Emmett y Alice, Anne es como su hermana adoptiva o algo así, por ello no se parecen en nada —me contó emocionada.
—Siempre pensé que era algo así como su media hermana o hermanastra, ya que no llevan el mismo apellido. —Me dirigí a ella sorprendida.
—No sé muy bien la historia, pero sé que ella era su vecina y se hizo amiga de Alice, o algo por el estilo —mencionó con interés—. Ellas se adoran. El vestido de novia de la señorita Alice fue hermoso, Anne trabajó en él durante un año.
—Fue muy dulce de su parte, no sabía que estaba casada, es muy joven —dije extrañada.
—Es su segundo matrimonio, según tengo entendido su primer esposo era uno de los hombres más ricos del mundo, llevaban casados creo que tres años o algo así, y luego se divorciaron. Fue todo un escándalo —detalló sumida en los recuerdos. No podía negar que esto era muy interesante—. Pero, tanto él como ella, supieron manejarlo, para que la prensa no interfiriera.
—¿Por qué se divorciaron?, la señorita Alice es muy amorosa —le pregunté con interés.
—La razón exacta no la sé, pero te puedo decir que Alice fue la que pidió el divorcio, creo que fue porque estaba enamorada de quien es su actual esposo, Jasper, un economista italiano, exitoso, con mucho dinero pero nada parecido al anterior, muchos dicen que fue una locura lo que ella hizo —susurraba, como si temiera que nos oyeran.
—Nunca me lo imaginé de la señorita Alice, eso explica por qué lleva dos anillos —hablé más para mí que para Ángela, recordando el primer día que la vi, eso había captado mi atención.
—Su ex esposo aún la ama, y bueno ella dice que está enamorada de Jasper, pero entonces, ¿por qué no se quita el otro anillo? —acotó con voz maliciosa—. Una vez escuché una conversación de mi jefe y Anne, en donde hablaban de que Alice seguía enamorada de su ex esposo, pero ella aún no se decidía.
—No debe ser fácil su situación —expliqué algo incómoda, no me gustaba hablar de más, y menos de las personas que se habían portado bien conmigo—. Y la señorita Anne, ¿tiene novio? —le pregunté, cambiando el tema.
—Pues su vida personal es como la de Edward, un misterio, ellos son muy cuidadosos con la prensa, hace unos meses estaba saliendo con un corredor de autos de la fórmula uno, creo que era italiano, pero lo único más resaltante es un artículo que salió luego del divorcio de la señorita Alice —me respondió en tono chillón, mientras buscaba en su teléfono móvil, para enseñármelo.
"Las hermanas Cullen. Una ruega por matrimonio, mientras que la otra deja plantado al novio", rezaba el título del reportaje.
—Te lo mandaré a tu teléfono para que lo leas, yo lo saqué de la computadora de Marcelo, ya que el ex esposo de Alice los mandó a eliminar. Él la protege mucho, según tengo entendido —confesó, asentí ante su declaración. No negaba que me estaba matando la curiosidad, pero no me gustaba hablar de los demás a sus espaldas—. Lo que sí te puedo contar, es que se decía que el novio de la señorita Anne la engañaba, pero nunca se confirmó.
—No creo que lo haya hecho, es decir, el carácter de la señorita Anne da miedo —dije, el tipo debía ser un idiota si se atrevía a engañarla.
—Puede que tenga carácter, pero su novio es un pecado mortal y a él le gusta siempre ser el centro de atención, y antes de salir con ella, tenía miles de amantes y escándalos, así que no sería nada raro que la engañara —comentó, en tono cínico.
—Supongo que puedes tener razón —aclaré tratando de terminar la conversación.
—Créeme la vida amorosa de los Cullen es lo menos resaltante de sus vidas privadas, aún no has visto a Emmett, el otro hermano, él es el actual novio de la modelo oficial de la revista, Rosalie Hale, es una auténtica perra —dijo rodando los ojos—. Te pasaré todos los artículos que tengo.
—No creo que sea necesario, igual muchas gracias —agradecí acaloradamente, me sentía muy apenada. Mis jefes eran algo malos, pero no merecían que hablaran mal de ellos.
—Siempre que quieras, me sé todos los chimes de Twins Models, y si supieras el gran secreto del señor Cullen... —comenzó a decir, pero la corté, ya se había hecho tarde y estaba harta de escuchar chismes.
Terminamos de comer y nos fuimos de regreso al trabajo, la verdad no me habían quedado ganas de comer con Ángela de nuevo, era muy agradable pero no me gustaba que se involucrara tanto en la vida de los demás. Me preocupaba que a la larga empezara a hablar de mí, como si fuera una novedad.
Al volver a la oficina, aproveché a adelantar unas cosas, la mayoría de trabajo lo había terminado y tendría todo el fin de semana libre.
Ordené algunos documentos, tenía que llevarle uno de ellos a Alice. Salí de la oficina algo distraída y sólo sentí cuando todos los papeles saltaron por los aires y me vi en el suelo.
—¡Ten más cuidado, torpe! —gritó una voz femenina. Me paré como pude y recogí los papeles, levanté la mirada encontrándome con unos peculiares ojos violetas.
Me quedé mirando por un instante a la mujer que tenía frente a mí, decir que era hermosa era quedarse corta, parecía una escultura femenina. Poseía un largo cabello rubio en rizos, tenía una piel muy blanca que parecía de porcelana, además de unos enormes ojos color violeta muy expresivos. Mi autoestima bajó considerablemente, ella se veía genial luciendo un vestido color rojo.
—Lo siento —dije y acomodé mis gafas, que de nuevo estaban rotas, ella rodó los ojos.
—Tú debes ser Isabella, de la que todo el mundo habla —señaló, mirándome y enarcando una ceja, bueno al parecer tenía fama en la revista—. Te imaginé más llamativa, pero sin duda los demás se dejan impresionar fácilmente, por mi parte lo sencillo no me emociona —declaró en tono chocante, y agitó su cabello.
—Isabella Swan, ¿se le ofrece algo señorita? —pregunté sin pensar, no tenía idea qué debía decir. Ella sonrió maliciosamente, esta mujer podía ser hermosa pero aún daba miedo, tenía una expresión en su rostro de maldad y asesinato.
—Rosalie Hale, por lo visto no sabes quién soy, pero así es mejor, porque la gente suele hablar mal de mí, por envidia —indicó en tono afligido—. Isabella te doy un consejo, cosa que no hago a menudo, si quieres sobrevivir aquí es preferible que seas mi amiga, a que seas mi enemiga o haré de tu vida un infierno, ¿entiendes? —sugirió en tono frío. ¿Por qué demonios todo el mundo se empeñaba en hacerme la vida miserable?
—Rosalie, aún no has aprendido nada, ¿cierto? Si vas a jugar tus cartas, juégalas callada —opinó la señorita Anne, en tono sarcástico.
—No querrás perder —prosiguió la señorita Alice, era la primera vez que la veía tan seria, me recordaba a Edward, tenía la misma expresión de "querer destruirte con la mirada"—. Rosalie, pasa a mi oficina —le dijo, ella la miró y bufó. Las tres no dijeron nada, y se encerraron en la oficina.
—Al menos no se han matado —comentó Jessica, dando un suspiro de alivio, la miré confusa, ¿a qué se refería?—. Rosalie es insoportable, odio cada vez que viene, siempre hace un drama o algo por el estilo.
—Se ve bastante atemorizante —reconocí turbada, sentándome de nuevo en mi escritorio, ella asintió.
—¿Quieres un verdadero consejo? Mantente al margen con ella, no le hables a menos que sea necesario pero tampoco la ignores, ella ama ser el centro de atención —me aconsejó, le agradecí. Jessica podía ser antipática, pero era una de las pocas personas que me había ayudado desde que había llegado, sólo que lo hacía a su manera.
Al poco tiempo salió Rosalie, con una expresión en su rostro bastante molesta, no quería imaginar lo que había ocurrido allí dentro. Ninguna de las tres se veía dispuesta a ser amable una con la otra.
—Isabella, ven un momento por favor —me llamó Anne, se veía un tanto cansada—. Tus lentes llegaron, espero que sean de tu agrado —comentó dándomelos.
—Son preciosos, muchas gracias señorita —dije con emoción, mientras me los ponía, ella me miró con cierta curiosidad y asombro—. ¿Se le ofrece algo?
—Una taza de té no estaría mal, con unas galletas y para mi hermana un capuchino —me pidió de manera amable, asentí—. Isabella, deberías considerar usar lentes de contacto en un futuro, tu rostro se vería mejor…
Le sonreí de manera cortés, creo que Anne no era tan mala como aparentaba, me estaba empezando a gustar mi trabajo.
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NARRADOR POV
No podía contar la cantidad de veces que había visto la revista, pero de algo estaba segura, no podía dejar de verla. Había detallado cada foto de sus preciosas hijas en donde estaban solas o acompañadas, eran hermosas, tan parecidas a ella, tan parecidas a él.
—¿Otra vez leyendo? —le dijo, ella asintió y apretó con fuerza su revista, no quería que se la quitara—. Tranquila no te la quitaré, es más, te traje otro obsequio. —Sonrió extendiéndole otra revista.
—Hermosas —aseguró mirando la portada de sus niñas, se veían más pequeñas.
—Es cuando cumplieron cinco años, ahora ellas tienen siete —susurró suavemente, y luego desapareció. Ella suspiró cuando estuvo sola y abrió la revista ansiosa, faltaba poco para ver a sus niñas, para poder tocarlas, abrazarlas, oírlas llamándola mamá… faltaba poco.
Hola nuevo capítulo ya Bella comienza a cambiar su imagen, su estilo ira cambiando poco a poco a lo largo de la historia. Sé que muchas quieren ver más interacción entre ambos pero el romance será lento ya que Bella tiene un pasado muy triste….
Para las que quieren saber cuándo Bella conocerá a las niñas en 2 capítulos sucederá, y en cuanto a la parte final ¿ideas?
En vista que llegamos a los 505 reviews MUCHAS GRACIAS ahí un adelanto en Facebook "Beca Masen" de ahora en adelante las informaciones de fic estarán ahí: imágenes, adelantos y cosas de interés. Me gustaría que comentaran las publicaciones para ver que opinan con respecto a la historia.
Muchas gracias a mi beta Melina el capítulo quedo genial.
Nos leemos pronto.
Reviews
