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Capítulo beteado por: Melina Aragón BETAS FFAD:

Muchas gracias

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¿Edward Cullen tiene nueva novia?

La hermosa joven que lo acompañó a la cena aniversario de Tiffany causó qué hablar, al ver el acercamiento entre ambos, a la llegada de ésta al evento.

Según dicen los rumores, esta chica es sólo su asistente, pero ¿será su nuevo romance? Como bien se sabe, a nuestro empresario le gusta jugar al jefe y a la secretaria.

Sólo queda esperar y ver cómo se desenvuelve este nuevo romance… o relación ¿profesional?


POV Bella

Llegué temprano a la revista, por fin había logrado adaptarme a la rutina de New York, sólo tenía que salir una hora antes de lo acostumbrado, para poder sobrevivir al metro y no hacer tanta cola en el cafetín. Me fijé que Jessica aún no había llegado y el lugar estaba desierto.

—¿Bella? —dijo una voz a mis espaldas, haciendo que me asustara, era Alice—. ¿Qué haces aquí?, es algo temprano.

—Ahora salgo más temprano para llegar viva hasta aquí, estoy harta de ser aplastada en el metro —le expliqué, ella asintió y me sonrió.

—Entiendo, yo nunca he usado el metro, siempre voy en auto —me aclaró. Suspiré esa era la buena vida de los ricos y famosos—. En fin relájate, Edward no llega hasta después de las nueve, si necesitas algo Anne y yo estamos en mi oficina, hay mucho trabajo con Rosalie aquí —me dijo con tono de fastidio—. Por cierto, te quedan muy bien los anteojos.

—Gracias, la señorita Anne fue muy amable —afirmé avergonzada. Ella asintió y me miró por un momento, detallándome.

—Bella, ¿tienes algún plan luego, al salir de aquí? —me preguntó con curiosidad, negué nerviosa—. ¿Te gustaría ir conmigo y con Anne al salón de belleza? —me invitó emocionada.

—Yo… no lo sé —tartamudeé incómoda, era muy difícil decirle que no a la señorita Alice.

—Por favor, será divertido, además no puedo dejar que Anne se me adelante en las buenas acciones, soy yo la que siempre recibe más regalos en navidad que ella —acotó en tono bromista. Me reí mientras me imaginaba a Anne recibiendo carbón en una caja color rosa.

—Está bien —acepté no muy convencida, ella dio unos brinquitos de alegría y se retiró.

Suspiré mientras la veía marchar. No tenía muchas ganas de ir al salón de belleza, no había cortado mi cabello desde que tenía veinte años, es decir hace siete años, normalmente siempre lo llevaba recogido en un moño o me ponía una gorra cuando salía a la calle. Creo que un cambio de imagen no me haría daño, mi madre y Rebeca estarían felices, ellas siempre habían tratado de cambiar mi estilo, pero nunca tuvieron éxito, y mucho menos luego de lo de Tony.

—Buenos días, Isabella —saludó Jessica al verme—. ¿Llegó la arpía? —me preguntó entre dientes.

—Buenos días Jessica, no llegó pero… ¿por qué lo preguntas? —dije confundida. Todos estos días Rosalie había sido una verdadera perdición. No me molestaría si la señorita Anne la tiraba por las escaleras, yo personalmente la ayudaría a esconder el cuerpo.

—Hoy vienen Reneesme Milford y Mikhaila Rocha, son unas de las mejores top model del mundo, son hermosas tanto como Rosalie, pero son mucho más agradables —me explicó. La miré confusa, no sabía quiénes eran, para variar—. Esos son sus nombres reales, quizás te suenen por sus nombres artísticos Lady Milford y Coco Rocha.

—¿Por qué el "Lady"? —curioseé.

—Reneesme se dio a conocer en un comercial de perfume de época victoriana, luego de eso todo el mundo la apodó Lady Milford, porque ella parece sacada de una novela de época —me respondió—. Espero que lleguen pronto, muero por ver a Jacob babeando por Lady, él está loco por ella.

Esto sería interesante, no tenía muy buena opinión sobre las modelos, todas habían sido unas auténticas perras conmigo, así que no me hacía mucha idea sobre la amabilidad de estas nuevas modelos. Aunque, si podía ver a Jacob más idiota de lo normal, me alegraría el día considerablemente.

El señor Cullen llegó, no parecía tan amargado como de costumbre, le llevé su café junto con los nuevos proyectos de la revista.

—Gracias —dijo. Me miró con inquietud, para luego enarcar una ceja—. Lindos anteojos, se te ven muy bien Isabella, no me había dado cuenta de que tienes unos ojos muy expresivos.

Me congelé unos segundos, el señor Cullen me había hecho un halago a mí, era como una especie de revelación, incluso me hizo sonrojar, me sentía muy feliz y algo confusa.

—Gracias señor, su hermana Anne fue la de la idea —confesé sin ni siquiera mirarlo.

—Lo supuse, en fin puedes retirarte, y Bella, si alguna vez consideras operarte avísame, la revista puede cubrir todo, unos ojos como los tuyos no deberían estar ocultos —ordenó, sin ningún tipo de emoción en su voz, le agradecí algo apenada. Nunca me había importado ningún halago, desde hace mucho tiempo, pero por primera vez, luego de tanto tiempo, me sentía feliz de haberlo recibido y, extrañamente, quería que llegara la hora de ir al salón de belleza.

Deja de hacerte ilusiones Bella, ¿qué pasó la última vez?, ¿lo has olvidado?, dijo una voz en mi cabeza, haciéndome volver a la realidad. Edward era sólo mi jefe que salía con súper modelos, él nunca se fijaría en alguien como yo, no era su estilo, no era rubia o pelirroja, con cuerpo perfecto y tampoco estaba en mis veinte años. Ignoré mis emociones y seguí trabajando, ya habían llegado Rosalie y Jacob, el día había vuelto a ser gris.

—Buenos días, ¿está Edward? —dijo una voz femenina en tono suave, alcé mi vista encontrándome con una escultura de mujer, al lado de otra—. Tenemos una cita con él, dile que Lady Milford y Coco Rocha llegaron —me pidió en tono amable—. Disculpa, que grosera, soy Reneesme, ¿tú eres la nueve asistente? —me dijo apenada, asentí sin poder emitir una palabra.

Reneesme tenía la piel tan blanca como la porcelana, su cabello era largo y rizado de color cobrizo, tenía unos hermosos ojos color chocolate, pero lo que más destacaba eran sus labios, muy sensuales.

—Mucho gusto, y felicidades por el puesto, soy Mikhaila Rocha —se presentó la otra muchacha, también era muy bella, tenía unos ojos azules preciosos y un rostro muy perfilado.

—Gracias, un placer conocerlas, soy Isabella, le diré al señor Cullen que están aquí, disculpen un momento —les respondí en tono amable, dirigiéndome a la oficina del señor Cullen, quien me indicó que las hiciera pasar—. Pueden pasar.

Ellas me sonrieron y luego entraron a la oficina, Jessica tenía razón parecían muy amables, muy distintas a la perra de Rosalie.

—¿Está aquí, verdad? —dijo Jacob gritando—. ¡Dímelo! —chilló, desesperado.

—Cálmate, Jacob —le contestó Jessica, quien ya había regresado—. Ya llegó y no preguntó por ti, antes que lo preguntes —se burló ella, él le lanzó una mirada asesina.

—Anne, Alice, déjenme entrar, por favor —les rogó casi llorando, ellas rieron.

—Es una junta privada Jacob, lo siento, tendrás que esperar afuera, chucho —sentenció Anne en tono burlón, él bufó al ver que ambas entraban a la oficina cerrando la puerta rápidamente sin darle tiempo de ver.

Me reí para mis adentros, Jacob se veía como un perro regañado, esperando que la puerta se abriera para mover la cola a sus amos, se miró en el espejo como diez veces y se roció perfume unas tres. Era algo patético, incluso para alguien como él, por algo Reneesme no le prestaba atención.

La puerta se abrió y Jacob saltó al instante, haciendo que Jessica y yo nos riéramos en tono bajo.

—Hola —dijo en tono cordial. Reneesme lo miró enarcando una ceja, mientras que Coco Rocha sonreía divertida—. ¿Cómo estás, Reneesme? —le preguntó dándole una sonrisa pícara.

—Hola Jacob, muy bien, gracias por preguntar —saludó en tono neutral—. Vi el comercial del reloj, me encantó, te veías muy bien —acotó, su voz se notaba forzada, Coco estaba a punto de morir de la risa.

—Gracias, me encantaría que trabajáramos juntos, amo como modelas, eres la princesa de las pasarelas —devolvió el halago en tono coqueto, ella enarcó una ceja nuevamente y sonrió cortésmente.

—Eres muy amable, me gustaría seguir conversando pero estoy algo apurada, debo reunirme con mi novio, fue agradable verte —le dijo rápidamente, la sonrisa de Jacob murió.

—Igualmente, fue un gusto verlas… a ambas, Coco te ves increíble —halagó en tono amable, ella le sonrió y se fue junto a Reneesme.

—Eso fue lo más patético que he visto en mi vida —dijo Edward riendo, junto con Anne y Alice—. Jacob trata de parecer menos desesperado, ella quería salir corriendo al verte.

—La amo, es tan bella, no puedo evitarlo —contestó en tono decaído.

—Siento decírtelo Jacob, pero vete olvidando de ella, en un año anunciará su compromiso con su novio —le comentó Alice tratando de no lastimarlo.

—En un año pueden pasar muchas cosas, no me rendiré tan fácil —argumentó, intentando no sonar afectado.

—Pobre idiota —susurró Anne, cuando Jacob se fue—. Si la conquista, tendrá la misma suerte que tuvo Jasper contigo, hermanita.

—Tienes razón, tuvo mucha suerte —le respondió Alice, riendo. Los tres se fueron a almorzar, mientras seguían riéndose del pobre Jacob. No podía negar que me divertía un poco la situación.

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Las horas se pasaron volando y las cinco de la tarde llegaron, tomé mi bolso, ya el señor Cullen se había ido así que no tenía problemas en retirarme, ya que mi horario terminaba cuando mi jefe se iba. Estaba algo nerviosa, me daba miedo salir con Anne a pesar de que ya había descubierto que no era tan mala, sólo era algo fría y mandona.

—¿Lista, Bella? —preguntó Alice en tono de emoción, asentí sin poder responder con palabras—. Te divertirás mucho, ¿verdad, hermanita?

—Claro —dijo riendo entre dientes. Bajamos al estacionamiento, donde un Porche color amarillo nos esperaba, era un auto precioso. El camino estuvo en silencio por mi parte, las que hablaban eran ellas, sobre la nueva campaña del perfume.

Llegamos al salón de belleza, parecía una especie de palacio combinado con un templo griego.

—Dile a David y a Jean Pierre, que Anne y Alice llegaron —ordenó Alice a la chica del mostrador, ella sólo asintió.

—¡Mis ángeles de Armani! —gritó un hombre, moreno y alto, vestido de negro, obviamente gay. Mi incomodidad aumentó, creo que me estaba volviendo homofóbica—. Se ven más fabulosas de lo que son.

—Gracias David, tú también estás divina —le dijo Anne riendo, él le guiñó el ojo, "acostúmbrate Bella" me dijo la voz en mi cabeza—. David esta es Isabella, la nueva asistente de mi hermanito —me presentó Anne, él me miró y abrió los ojos como platos, no otra vez, por favor.

—¿Edward está bien? —interrogó en tono preocupado, ellas rieron y asintieron—. Mi Marcelo no bromeaba, ella es diferente.

¿Su Marcelo?, Marcelo era su novio… o novia, contrólate Bella, estamos en un país que respeta la libertad de condición sexual. En estos momentos culpaba a Charlie por haberme criado tan conservadora.

—Por eso estamos aquí, queremos que la dejes hermosa —le dijo Alice—. Un cambio total.

—Será un placer, no la reconocerán —sentenció decidido —. El patito feo se convertirá en un cisne, en pocas horas —susurró mientras me miraba estudiándome, supongo que estaba imaginando que iba a hacer conmigo. En ese momento, un hombre blanco, de cabellos negros, se acercó a nosotros, se veía un poco más serio, a pesar de que usaba una boina francesa.

—Jean Pierre, esta es Isabella, la chica de la que te platiqué ayer —me presentó Anne, él enarcó una ceja.

—Solucionaremos esto, en un abrir y cerrar de ojos —contestó en tono frío—. Bien comencemos, ustedes vengan conmigo, David ella es toda tuya, sólo avísame cuando la lleves a la estética, quiero supervisar el trabajo de Almendra —le ordenó, él asintió.

David me llevó hacía adentro del salón. El lugar era una belleza, muy elegante, me sentó en una de las sillas y ordenó a una de las chicas que lavaran mi cabello y pusieran una mascarilla en mi rostro. Incluso me ofrecieron aperitivos y un aparato de música, ya entendía por qué los precios eran tan altos.

—No te preocupes Bella, quedarás preciosa, tanto que mi Marcelo no te reconocerá —me dijo sonriendo, mientras tocaba mi cabello—. Lo tienes muy largo, me encanta, se ve muy natural, puedo ver que no te lo has teñido, eso facilitará las cosas, tienes alguna idea de lo que quieres —me preguntó, negué intimidada.

—Sólo quiero que no quede tan corto —indiqué.

—Perfecto, te lo dejaré a la altura de los pechos y te haré unos reflejos en color rojo para resaltar los tuyos, no te preocupes serán con tinte sin amoniaco, así que tu cabello no quedará reseco —me explicó, y comenzó su trabajo. Decidí relajarme y dejar que hicieran su trabajo, sólo esperaba quedar aceptable para mí misma.

Cuando David terminó con mi cabello me pasaron a la estética, donde Almendra y Jean Pierre acomodaron mi rostro, depilaron mis cejas, limpiaron mi cutis y me dieron unas clases de maquillaje básico. Aún no me había visto, querían que fuera una sorpresa. Para terminar me hicieron la manicura, pedicura y me llevaron en donde estaban Anne y Alice, ellas estaban listas, al verme ambas abrieron sus ojos como platos y se miraron entre sí.

—¡Son geniales, quedó perfecta! —gritó Alice de emoción.

—Tengo que admitirlo, se ve muy bien —concordó Anne, David me dio un espejo para que me viera. La mujer que estaba frente a mí era otra persona, una persona que yo misma había olvidado, me veía muy hermosa, me sentía por primera vez en mucho tiempo bien conmigo misma.

—Muchas gracias, me encanta todo lo que me han hecho —les dije sonriendo, David me abrazó era el único gay que me caía bien, Jean Pierre se limitó a sonreírme.

—Ven cuando quieras, los empleados de Twins Models tienen un veinte por ciento de descuento —me dijo Jean Pierre, asentí, tal vez volvería. Les agradecí a las señoritas, ellas se veían muy contentas por mi cambio de imagen.

Luego, al salir del salón, fuimos a cenar, según ellas aún quedaba mucho por hacer conmigo.

—¿Cómo te sientes, Bella? —me preguntó Alice con curiosidad.

—Muy bien, la verdad es que me siento como otra persona —admití sonrojándome.

—Eres otra persona y esto es sólo el principio. Ahora falta la ropa, tenemos que cambiar tu estilo, ya que pronto tu vida se pondrá de cabeza —me dijo Anne.

—No comprendo —susurré confusa.

—En un mes comenzará tu verdadero trabajo como asistente de Edward, viajarás a Londres, Milán, Paris, Brasil, entre otros países para las pasarelas y eventos. Por ello debes lucir bien por ti misma y por la revista —me explicó Alice con voz dulce, y me entregó una carpeta—. Es todo lo que debes saber, además hay algunas películas, programas y series que deberías ver para familiarizarte.

Miré la lista de películas: El diablo viste a la moda, Sex and City uno y dos, Coco antes de Chanel y muchas más.

—Será divertido, conocerás nuevos lugares, y además siempre tienes uno o dos días libres para hacer turismo —me animó Anne.

—En parte me emociona… pero no puedo evitar sentirme incómoda con esto —les confesé suspirando.

—Te acostumbrarás, luego verás lo divertido que puede ser —me consoló Alice—. Muy bien, aún hay tiempo, podemos pasar por La Quinta Avenida y comprar unas cosas, la pasarela es en una semana y ella debe estar lista —aseguró Alice mirando su reloj y Anne asintió. Fuimos para allí y me di cuenta que era el lugar del sueño de toda mujer, no podía negar que la ropa era preciosa, al igual que los zapatos y accesorios.

Las señoritas hicieron que me probara alrededor de veinte atuendos por tienda, al igual que zapatos y bolsos, incluso habían mandado a hacer lentes de sol con mi fórmula para ver. Al final terminé con cinco bolsas de Carolina Herrera, tres de Dior, cuatro de Armani, dos de Chanel, una de Tiffanys y tres de Louis Vuitton.

—Hacemos magia, hermana —le dijo Anne a Alice—. Mañana iremos a Victoria Secrets.

—Estoy de acuerdo, Bella hemos llamado a un chófer para que te lleve a tu casa, nosotras tenemos una cena de gala en tres horas, y debemos arreglarnos. Posiblemente te lleguen unas bolsas con maquillaje y por favor no te preocupes por el dinero, todo corre por cuenta de la revista —aseguró Alice.

—Muchas gracias a las dos —agradecí intentando no llorar, y las abracé. Ellas me sonrieron y se fueron.

Llegué a mi departamento muerta del cansancio, quería que fuera mañana para ver la cara de todos en la revista. Le mandé unas fotos a Rebeca y a mi madre de todo lo que había comprado y de mi nuevo estilo, seguro mañana pegarían el grito en el cielo.

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Por la mañana me levanté temprano, aún no me sentía muy cómoda con la ropa y las cosas que había comprado, esta no era yo y por mucho que me gustaba la nueva onda que adquiriría, no me visualizaba en ella.

¿Qué diría el señor Cullen al verme?, pero, ¿por qué me importaba tanto lo que pensara él?, no tenía ningún sentido. La única relación que podía existir entre Edward y yo era totalmente profesional, ambos éramos demasiado opuestos y además de ello no me recuperaba de lo de Tony.

Suspiré y tomé un conjunto de falda color negro y blanco, me sentaba realmente bien, incluso me podía acostumbrar a esto. Tomé unos tacones no tan altos, no quería matarme con ellos.

Llegué a la revista con los nervios de punta, sentía todas las miradas puestas en mí como si estuvieran viendo una nueva especie, o algún alíen. Me senté en mi escritorio y agradecí que Jessica aún no hubiera llegado.

—Buenos días Bella, te ves muy bien hoy —me saludó la señorita Alice, ella lucía un precioso conjunto blanco con azul marino.

—Gracias, todo esto se lo debo a usted y a la señorita Anne —reconocí sonrojada, ella negó.

—Es nuestro trabajo, además de ello, créeme hoy más que nunca lo necesitarás —me confesó, como una especie de advertencia, y se fue. A veces la señorita Alice podía ser algo misteriosa cuando se lo proponía. Jessica llegó, al verme se quedó sorprendida y sentí su mirada detallarme de arriba abajo.

—Linda ropa —se limitó a decir, le agradecí con la mirada. El señor Cullen llegó, hablando por su teléfono móvil, se veía algo estresado, más de lo normal.

—Señor, buenos días, estos son los informes que me pidió y aquí están las reservaciones del vuelo que ordenó —le informé, mientras ponía el café en el escritorio y su desayuno.

—Isabella, te queda bien esa combinación de colores —fue su escueto saludo, enarcando una ceja y haciendo una seña para que me retirara. Al menos había obtenido un halago del gran Edward Cullen, me debía sentir afortunada, era un idiota. Continué con mi trabajo, todo estaba muy tranquilo hasta que llegó Anne, que se veía con cara de pocos amigos, ella llevaba un traje color crema con diseños de animal print.

—Disculpa, te estoy hablando —dijo una voz, sacándome de mis pensamientos. Fruncí el ceño, era la primera vez que la veía.

Era una mujer, de estatura pequeña, tenía un largo cabello color caramelo y unos ojos color verde. Pero lo que más me llamó la atención era su "atuendo", no era una experta, pero tampoco era una idiota. Ella usaba un pantalón color negro, totalmente pegado a su cuerpo, con una camisa, si así se podía llamar al pedazo de tela que llevaba, tenía un escote que dejaba ver sus pechos, era algo perturbador.

—Lo siento, ¿en qué la puedo ayudar? —pregunté, en tono profesional.

—En nada, entraré a esa oficina y no me detengas —contestó y se encaminó, como si fuera una pasarela.

—Isabella, ¿esa era la señora Cullen? —curioseó Jessica al verla entrar a la oficina, la miré confundida—. ¡Dios, cierto que no sabes quién es!

—Esa mujer, ¿es la esposa del señor Edward? —interrogué impresionada, ella negó y soltó una carcajada.

—No, es su madre —afirmó riendo. ¿Su madre?, esa mujer no podía ser su madre, no aparentaba más de treinta y cinco años, y se vestía como una joven de veintiocho, además de ello tenía el cuerpo de una modelo—. Su nombre es Esme Cullen y es la madre de Edward, Alice, Anne y Emmett.

—Parece muy joven —declaré atónita—. Se parece bastante al señor Edward —acepté dándome cuenta del parecido entre ellos.

—Sí, Alice y Emmett son más parecidos al señor Cullen, él es bastante diferente a su esposa e hijos —me comentó. Alice y Anne entraron a la oficina, no parecían muy contentas de ver a su madre. Terminé de acomodar unas cosas, y revisé el sobre de invitación que me había dado el señor Cullen. Al parecer era una cena de gala para mañana en la noche y yo debía ir como su acompañante-asistente.

Supongo, que debía usar algunos de los vestidos que había comprado ayer, sólo esperaba que al menos estuviera alguna de las señoritas, no creía que me podría llegar a sentir cómoda en una cena a solas con Edward.

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POV Edward

Estar solo en una oficina con mi madre y hermanas, podía considerarse un suicidio, sus temperamentos indomables eran demasiado para mi gusto. Además de ello se podía sumar las hormonas femeninas y una batalla de egos. Aún no lograba entender cómo mis padres seguían casados, mi madre era una persona bastante insoportable, terca y malcriada, y no tenía ningún sentido del pudor, ella siempre había preferido la ropa "corta".

—¡Silencio las tres! —grité, ellas me lanzaron una mirada asesina—. Madre, deja de hacer un drama sin sentido.

—Mi príncipe, no es un drama sin sentido, es que no entiendo por qué tus hermanas me ignoran sólo por ser amable con Rose. Ella es un amor, no como mis otros yernos, que no sirven para nada —me explicó mi madre en tono dulce.

Su príncipe, ese era yo. Mi madre podía ser cruel con todos mis hermanos, menos conmigo, claro. Siempre había sido su hijo preferido, no sólo porque era el que más me parecía a ella, sino porque de todos sus hijos, yo era el más listo para ganar su cariño.

—Mamá, no te estamos ignorando, sólo que no nos gusta salir con Rosalie, y si tú la incluyes cada vez que vayamos a salir las tres, te diremos que no —sentenció Alice, tratando de calmarse.

—Están siendo injustas conmigo —se quejó mi madre, esto me estaba hartando.

—No voy a comer con la bruja esa que se viste como zorra —siseó Anne molesta, la miré serio insinuando que se controlara, la indirecta estaba más que clara.

—¿Algo que quieras decir, Anne? —le dijo mi madre, usando su mismo tono amenazante.

—Nada, mami —respondió Anne, un poco más calmada. Mi madre enarcó una ceja y suspiró mirándonos a los tres.

—¡Ustedes harán que me salgan arrugas! —gritó mi madre en un chillido.

—Fin del tema mamá, no puedes obligar a mis hermanas a tratar a Rosalie, yo no lo hago, así que ellas tampoco tienen que hacerlo, y ahora iremos a comer con papá como una perfecta familia feliz, en la noche llevaré a tus nietas —ordené dando por finalizado el ridículo asunto.

—Está bien, mi príncipe, vámonos, pero antes voy a saludar a Rose, mañana acordé salir con ella de compras —dijo con voz dulce, obviamente tratando de darle celos a Anne y Alice. Tanto mis hermanas como yo ignoramos su comentario, no era bueno seguirle el juego a Esme, todo volvería a la normalidad cuando mi padre estuviera presente, él sabía manejar la situación.

—¿Llevarás a Bella a la cena de mañana? —me preguntó Anne más relajada, asentí.

—Deben arreglarla, hoy me parece haberla visto diferente —les dije a ambas—. ¿Tu adorado Franchesco irá? —interrogué en tono sarcástico.

—No ha regresado de Dubai —me contestó en tono cortante—. Iré con Marcelo como pareja, ya que tú llevarás a Isabella y Alice irá con Jasper.

Mamá llegó de nuevo hablando maravillas de Rosalie, suspiré y la tomé del brazo para que sintiera mi atención, ella adoraba eso. Todos los empleados la miraban extraño, sobre todo Isabella, no la culpaba, no era normal escuchar hablar a la madre de tus jefes maravillas de su peor enemiga.

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El día de la cena llegó, había dejado a las gemelas con Sue porque mis padres también asistirían. Me preocupaba mucho la actitud de Isabella esta noche, ella debía estar muy atenta a todo y recordar las cosas más importantes, no me sentía muy seguro con la idea. Pero esta era su primera cena de gala y estaba a prueba, algún error y no la llevaría de viaje conmigo.

—Hola hermanito —saludó Anne al verme llegar, ella estaba junto a Marcelo—. No sabía que Tiffany prestaría las joyas esta noche, tal vez compré algunas —dijo emocionada. La gala era organizada por Tiffany, para celebrar su aniversario, junto con su nueva colección.

—Buenas noches Marcelo, Anne te ves hermosa, hermana —saludé sonriendo, ella me dio un dulce beso en la mejilla—. Isabella debería estar por llegar, odio esperar —rezongué mirando el reloj.

—No es por nada pero Alice y yo hicimos magia, quedó hermosa, sólo espero que no se vaya a matar con los tacones —declaró Anne, quien sonreía a las cámaras, yo hacía lo mismo—. Ya llegó, iré entrando, debo ver esos diamantes y comprar el más caro con la tarjeta de Franchesco —susurró cerca de mi oído y se fue junto a Marcelo.

—Siento la demora, señor —habló una voz a mi espalda, giré lentamente para encontrarme con la imagen más hermosa que había visto en este último tiempo, era Isabella, se veía preciosa, el vestido color azul eléctrico resaltaba su color de piel y su cabello en rizos le daba un aire más juvenil—. ¿Pasé la prueba? —me preguntó sonrojada, yo le sonreí pícaramente.

—Con honores, ahora sonría a las cámaras —le dije y ofrecí mi brazo, ella me miró asustada—. Lo divertido está adentro.

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POV Bella

Estaba temblando por dentro, luego de cinco horas de tortura por parte de las señoritas, Marcelo y David, me sentía como una princesa y esto "sólo era el comienzo" habían dicho. Nunca en toda mi vida pensé estar en un evento de moda, y menos ser fotografiada, era algo realmente nuevo para mí.

—Isabella, escucha con atención, tu trabajo es manejar mi teléfono móvil, anotar todo lo que te diga en él y además recordarme el nombre de una que otra persona —ordenó Edward en tono bajo, asentí, había estudiado la lista que Alice me había facilitado.

Edward estaba amable esta noche, se veía muy atractivo con su traje color negro, no podía negar que me había alegrado al ver que le había gustado mi aspecto, eso había subido mi autoestima.

—¡Bella! —chilló Alice al verme, ella se veía fabulosa con su vestido color rojo, me preguntaba dónde estaba Anne—. Te ves muy bien, ¿qué te parece todo? —me preguntó, dándome una copa de champagne.

—Mucho brillo. —Fue todo lo que me limité a decir—. Luce realmente hermosa, señorita Alice —la halagué en tono cortés, ella me sonrió.

—Es normal, Tiffany es una joyería —me explicó—. Ven te voy a presentar a alguien, además así saludarás a Anne y a Marcelo, mi hermano está por allí, no te preocupes, tú sólo está pendiente de su móvil, mientras él charla con los empresarios —dijo tranquilizándome, asentí.

Anne y Marcelo estaban sentados en una mesa, junto con un hombre rubio y Esme, ella se veía provocativa, aún no podía creer que fuera la madre de mis jefes.

—Bella, esta es mi madre Esme Cullen, ya la conoces, y este es mi padre, Carlisle Cullen —presentó en tono dulce, asentí y los saludé cortésmente—. Ella es la asistente de Edward.

—Un placer, tienes el trabajo más difícil, pero a la vez el más deseado —acotó Carlisle en tono amable, le sonreí. Esme sólo se limitó a mirarme de arriba hacia abajo sin decir nada, ya entendía de dónde habían sacado Edward y Anne esa mirada. Saludé a la señorita Anne, ella también se veía muy deslumbrante con su vestido color negro.

Me retiré al ver que Edward me estaba llamando, todo el resto de la noche la pasé a su lado, hasta que al final me indicó que podía retirarme si lo deseaba, la verdad es que los tacones me estaban matando y no había vuelto a ver a Anne ni a Alice.

—Señor me voy —le indiqué a Edward, él asintió. Salí de la recepción, estaba realmente agotada—. Lo siento señor, no lo vi —le dije apenada, al hombre con el que había tropezado.

—Tranquila, admiro a cualquier mujer que camine con esas armas mortales —comentó sonriendo, parecía un oso alegre.

—Tiene razón, son muy peligrosos —reconocí riendo.

—Permítame presentarme, soy Emmett Cullen —se presentó, reí y él me miró confuso—. ¿Qué es divertido? —preguntó.

—Soy la asistente de su hermano, Isabella Swan —me presenté.

—Te imaginaba diferente, mis hermanos hablan mucho de ti —comentó, me sonrojé.

—Espero que sean cosas buenas —dije, él me guiñó un ojo—. Fue un placer conocerlo, señor Cullen, pero me debo ir.

—Yo también me retiraba, mi novia planea quedarse, pero no soy habitué de estos eventos, ¿te parece si te llevo? —interrogó, no sabía si aceptar o no, no porque él era el hermano de mis jefes, sino por la bruja de su novia.

—Está bien —le dije, no muy segura. Al parecer ya conocía a todos los miembros de la familia Cullen. O eso creía.

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POV Narrador

Su cabello había vuelto a crecer como antes, sólo debía esperar un poco y todo volvería a ser como antes y podría ver a sus hijas.

Deben saber quién es su madre —dijo, y tomó el teléfono marcando el número de la casa de sus hijas, había sido difícil obtenerlo, pero sus influencias la habían ayudado.

Buenas noches, habla Phoebe —saludó la voz al otro lado del teléfono, era su niña ¿qué debía decirle?—. ¿Hay alguien ahí? —preguntó, ella iba a hablar pero el teléfono le fue arrebatado.

¿Qué haces?, ¿te has vuelto loca? —le preguntó él molesto—. Podías haber arruinado todo.

No me grites o regañes, yo hago lo que quiero, ellas son mis hijas y si quiero puedo hablarles con o sin tu permiso —le contestó y se fue dejándolo sólo.

Tiempo… ella deseaba que pasara rápido para verlas.


¡Hola a todas! Siento la demora de verdad estos días eh estado muy ocupada con los estudios pero ya la semana que viene estaré más ligera.

Gracias a todas por sus comentarios, a las nuevas lectoras bienvenidas.

¿Qué les pareció el cambio de Bella? Comentarios…

Importante: cree un grupo en Facebook, agréguenme en Facebook Beca Masen y las agrego en el grupo, en él se pondrá toda la información de la historia, adelantos e imágenes.

Otro detalle, ya están apareciendo más personajes y con ellos más secretos así que se me ha ocurrido una idea hare unos outake especiales de los personajes solo deben votar en mi perfil o en facebook por cual quieran.

Gracias.

Comentarios.