SOLO ES... UNA REALIDAD
Capítulo 4
- Hikaru... holaaaaa - Cristal agitó su mano frente a ella haciéndola reaccionar.
- Ah? Sí.
Habían pasado dos días desde que Rubí les hubiera leído las cartas, nadie se animaba a preguntarle nada a Cristal al respecto y mucho menos del papel que tenía guardo en su agenda, incluso sus amigas tenían miedo de lastimarla con alguna palabra, no era normal que rompiera a llorar, nunca antes lo había hecho quien sería el príncipe azul de esa chica.
- Estás distraída, no me digas que estás enamorada - sonrió Cristal, parecía como si no hubiera pasado nada.
- Pues... yo... - Hikaru se sonrojó, extrañamente no había soñado nada en esos dos últimos días, eso parecía preocuparla más que las pesadillas.
- Karina dice que su prima regresará mañana - Cristal desvió el tema un poco.
- En serio?
- Sí, Rubí dice que tiene un trabajo importante que hacer antes de regresar a su casa.
- Un trabajo?
- Hm? - Cristal se encogió de hombros ante la pregunta de Hikaru.
La tarde cayó lentamente sobre la ciudad, Hikaru descansaba en las escaleras del patio de su casa mientras cepillaba el pelo de Hikari, el animal recostado sobre uno de los escalones no oponía resistencia mientras su dueña hacía su trabajo, los ojos de la chica no mostraban ninguna expresión así como su rostro, parecía un poco meditabunda no sabía si tendría que preocuparse o alegrarse por que las pesadillas hubieran desaparecido.
- Hikaru! - Masaru apareció haciendo voltear a la chica.
- Sí.
- Habló tu amiga Umi.
- UMI! - por primera vez en toda el día Hikaru se mostró realmente feliz, se levantó de un salto asombrando no sólo a su hermano sino también a su perrito quien se sobresaltó al ver el rápido movimiento de la chica. - Qué fue lo que dijo! - Lo apresuró la chica.
- Tranquilízate, lo único que dijo era que había regresado del viaje que hizo y que esperaba verlas a ti y a Fuu en la torre de Tokyo este Sábado.
- En serio, eso es estupendo! No lo crees Hikari - La chica abrazó a su mascota. - Volveré a ver a Umi y a Fuu este Sábado - sonrió.
- Tómalo con calma Hikaru. - Le pidió su hermano.
- Descuida estaré bien - sonrió la chica incorporándose - volveré a ver a mis amigas, Viva! - saltando de alegría la chica entró en la casa.
- Qué chica - Masaru volteó a ver a Hikari, el animalito había quedado a mitad de su sesión de belleza. - Lo siento Hikari me temo que Hikaru se olvidó de ti por el momento.
El perrito bajó la cabeza con un lloriqueo, Masaru le tocó la cabeza y recogió el cepillo.
- No te preocupes yo terminaré de cepillarte. - dijo el chico haciendo que el animal comenzara a mover la cola, mientras levantaba la cara con la lengua de fuera.- después de todo no tengo tarea. - terminó el muchacho.
Rubí volvió a presentarse al día siguiente.
- Creí que habías dicho que vendrías a leer las cartas nuevamente - dijo con duda Karina.
- Claro que no, no quiero ganarme alguna enemiga ya tengo bastantes en mi casa - sonrió Rubí.
- Enemigas?
- No creo haberle caído muy bien a tu amiga Cristal, no me dirigió la palabra en todo el resto del día - cruzando sus brazos Rubí miró el cielo a través de la ventana. - No leeré las cartas por hoy estoy muy cansada.
- Cansada? Pero si no hiciste nada en estos dos días.
- Eso es lo que te dijo mi tía pero en realidad estuve más ocupada de lo que crees.
- Rubí esa es una cicatriz - Karina preguntó al ver una herida en la muñeca de su prima.
- Hm? Te refieres a esta? - la chica tenía una pequeña cicatriz extraña, parecía cortar en forma vertical una de las venas de la chica. - Me corté tontamente con un cuchillo.
- No eres una bruja o sí? - preguntó Karina.
- Claro que no, las brujas se cortan las dos muñecas y yo sólo tengo una tonta cicatriz de cocina, hace algunos meses le ayudé a mi mamá a cortar unas verduras mientras platicábamos y en un descuido me corté.
- Nunca me dijiste nada.
- No me llevaron al hospital fue sólo una pequeña cortada insignificante, que tendría que contarte.
- En serio Rubí? por que recuerdo que le dijiste a Cristal algo acerca de sangre.
- Recuerda que yo no tengo nada que ver con la vida de tu amiga Karina, entiendes. - recargándose contra la ventana Rubí miró a Karina, Hikaru entró al salón en ese momento.
- Hola buenos días!
- Hikaru estás muy alegre el día de hoy. - dijo Karina.
- Sí - sonrió la pelirroja - voy a ver a unas amigas el Sábado, hace mucho que no las veo.
- Me alegra - dijo Rubí - como has dormido estos días?
- Eh? Bien gracias.
- Las pesadillas se fueron verdad - afirmó Rubí.
- Sí... tuviste algo que ver en eso? - preguntó indecisa Hikaru.
- Tal vez - dijo Rubí - "espero haber hecho lo correcto." - pensó, Karina se quedó mirándolas sin saber lo que ocurría.
- De qué hablas Rubí? - terminó por preguntar llevada por la curiosidad.
- Nada importante primita
La puerta se abrió, Cristal entró, su cabello ahora era negro y no azul.
- Qué les parece?! - sonrió Cristal - Mucho mejor o qué? Dónde está la madre superiora?
- No ha llegado - dijo Karina.
- Lastima, quería que fuera la primera en darme su opinión.
- Pues no me parece que fuera buena idea que te pintaras el cabello en primer lugar- Escucharon la voz de Mariana a espaldas de Cristal.
- Nunca te doy gusto en nada, es que acaso ya no me quieres - comenzó a dramatizar Cristal, levantó un brazo y se llevó la otra mano al rostro cubriendo sus ojos como si fuera a llorar - has encontrado un novio y por eso ya no me amas verdad.
- Aayhhh, ya cállate escandalosa - Mariana la quitó de la entrada, entró al salón sin prestarle atención a la representación de la chica, Cristal sacó la lengua al verla y comenzó a decirle con voz de niña mimada.
- Mami, aun shoy tu ñiña pequeña veda? - dijo Cristal colocando una mano en su boca y la otra en su espalda mientras se contoneba frente a Mariana.
- Eres odiosa Cristal.
- Lo sé - dijo Cristal sentándose junto a Hikaru - por eso casi me expulsan de la escuela, pero que barbaridad el mundo no resiste las bromas.
- Cristal por que estuvieron apunto de expulsarte? - preguntó Hikaru.
- Por que me fui de pinta un día con unas compañeras y a la única que atraparon fue a mi pero como me rehusé a dar nombres comenzaron a acosarme los maestros como si fuera una pequeña presa atrapada entre un montón de lobos hambrientos.
- No dramatices tanto Cristal - dijo Mariana - pero creo que fue lo mejor que pudieron hacer tus padres, si hubieras confesado quienes fueron las chicas que te acompañaron te habrías vuelto una rata traicionera, una soplona y habrías rebajado tu dignidad.
- Creo que la exagera ahora eres tu Mariana - le dijo Karina.
- Claro que no, nunca viste la película de "Perfume de Mujer" - todas se quedaron con cara de What?
- Otra de tus películas raras Mariana. - dijo Karina.
- Tal vez, pero es una de las mejores películas que he visto y tu situación fue parecida, claro a ti no te hicieron un juicio pero hubiera pasado lo mismo.
- A sí claro - se burló Cristal - y habría terminado como toda una heroína de película, oye tal vez me hubieran dado el Oscar por mi actuación no te parece.
- No te burles Cristal - le reclamó Mariana.
- No es cierto, sí vi la película sé de qué me estás hablando, yo debí tener un abogado parecido a Al pachino para defenderme no te parece.
- Bueno tienes a tu hermano y a tu padre para defenderte no es verdad.
- Sí - sonrió Cristal.
- Tienes un hermano? - preguntó Hikaru.
- No te lo dije Hikaru, eso si no me lo perdono - sacó su agenda y la abrió en donde estaban una fotografía de ella con su hermano y unos amigos.
- Quienes son? - preguntó la pelirroja al ver a cinco chicos junto a Cristal.
- Esta soy yo - dijo señalándose estaba en un extremo de la foto - mi hermano es sumamente celoso y no les permitió a sus amigos colocarse junto a mi.
- Entonces este chico es tu hermano? - dijo Hikaru señalando al chico parado junto a Cristal, era alto de cabello negro y ojos grises.
- Sí.
- Aquí tienes el cabello de color azul - dijo Karina.
- Esta foto es reciente, el que está parado junto a Adrián es Leonardo. - Leonardo era un chico alto de cabello castaño claro y ojos marrón, adornados con un par de anteojos. - es el intelectual de su grupo de amigos. - sonrió Cristal, después está Demon. - el chico era alto, fornido de tez cobriza con cabello café oscuro y ojos azules.
- Demon! - suspiró Karina.
- Animo primita tal vez si algún día se te quita esa timidez y le hablas él salga contigo.
- Tu crees?! - dijo Karina con una sonrisa.
- No pierdes nada con intentarlo en lugar de sólo suspirar por él.
- Después de Demon está Rafael - dijo Cristal señalando un chico alto de cabello Lila y ojos azul claro casí grises.
" Me recuerda un poco a Clef" - pensó Hikaru. - "No, Clef no tiene ojos grices" - sonrió.
- Y por último Cristóbal - señaló a un chico alto, rubio de ojos verdes. - él es el mejor amigo de mi hermano y también es mi mejor amigo, lo conozco desde que tenía tres años, aunque es un año más joven que los demás, tiene carita de ángel no lo crees, es su mejor coartada cuando lo castigan.
- Es muy guapo no les parece. - dijo Rubí, Cristal cerró la agenda de golpe, ante el asombro de las chicas.
- Esa es la pandilla de mi hermano - sonrió, Rubí la miró a los ojos con una sonrisa misma que correspondió Cristal. - Pensé que te irías ayer Rubí?
- Te equivocas, creo que me quedaré una temporada por aquí, espero que no te moleste.
- A mi por qué?
- Podría darse el caso no te parece.
Las clases comenzaron poco después, Hikaru se había olvidado de las pesadillas y comenzó a pensar en lo que platicaría con sus amigas cuando las viera en la Torre de Tokyo, había pasado algo de tiempo desde la última vez que se vieran y seguramente tendrían muchas cosas que contarse.
- Cristal tengo una duda?
- Hm? - Cristal volteó a ver a Mariana.
- Michel es el chico que llena toda una página de fotografías de tu agenda.
- Sí - Cristal bajó la cabeza - rompimos ayer.
- Qué?
- No congeniamos eso es todo.
- Hikaru! - La chica caminaba por uno de los pasillos del colegio, escuchó su nombre y volteó a ver quien la llamaba.
- Sofía, hola qué pasa?
- Nada, últimamente parece que nos has olvidado. - dijo y Any asintió.
- No, para nada es que he estado en otro mundo en estos últimos días.
- Queríamos saber si quisieras ir con nosotras el sábado a ver una película.
- No puedo, voy a ver a unas viejas amigas en la Torre de Tokyo ese mismo día.
- En serio, que lástima, bueno que diviertas entonces.
- Podemos hacer algo el próximo fin de semana. - se apresuró a salvar la situación Hikaru.
- Claro. - respondieron con una sonrisa, Sofía y Any se alejaron dejando a Hikaru sola, era Miércoles por la tarde, las nubes negras se asomaban en el cielo hacía frío y la chica se dirigió a su casa apresurándose para no ser alcanzada por la tormenta que amenazaba con caer.
- Hikaru! - Rubí corrió tras la chica hasta alcanzarla. - Oye quería pedirte algo.
- Sí.
- Podrías quedarte a dormir el viernes en casa de Karina.
- El viernes?
- Sí, tengo que regresar a mi casa el sábado en la tarde y me gustaría ayudarte.
- Ayudarme?
- No sé nada de ti, pero tu vida no ha sido tan común y corriente como parece o me equivoco - Comenzó a hablar Rubí.
- Pues no, ahora que lo dices no lo ha sido.
- Entonces que dices vienes a la casa de mi prima.
- De acuerdo.
- Bien, nos vemos el viernes - Rubí comenzó a alejarse y Hikaru continuó su camino.
Hikaru
18 Octubre 2000
