SÓLO ES... UNA REALIDAD

Capítulo 5

El cielo oscuro daba un panorama deprimente, hacía frío y pronto comenzaría a llover pero la chica parecía ignorar lo que ocurría a su alrededor, Hikaru caminaba por las calles con la vista clavada en el cielo veía las hojas formando remolinos y dando giros mientras el viento las transportaba como viajeras sin rumbo fijo algo que carecía de importancia pues tarde o temprano terminarían en el suelo dispuestas a emprender un nuevo viaje con otra ráfaga de aire.

Deteniéndose por unos segundos Hikaru bajó la cara clavando la vista en un punto perdido como si reflexionara, volteó al escuchar el rechino de un columpio en un parque, desde la entrada pudo divisar la figura de una pequeña niña en el juego, reía como si nada le preocupara y sonrió recordando su niñez, cuando corría con Hikari por todos lados sin que le preocupara otra cosa más que divertirse y hacer feliz a quienes la rodeaban.

La pequeña reía mientras su padre detenía el juego, la lluvia amenazaba con caer en cualquier momento y debían irse, logró divisar las dos figura mientras se alejaban y sintió un poco de nostalgia al recordar a su padre.

El sonido de una gota cayendo en una gran extensión de agua hizo eco en su cabeza sacándola de concentración, levantó la cara tratando de saber el lugar de donde procedía el sonido pero no lo encontró.

Su casa estaba aun demasiado lejos y comenzó a correr para no ser atrapada por la tormenta.

- Me las pagarás niña - apareció una figura dentro del parque sentada sobre el columpio - Lantis es mío y de nadie más, te creías muy lista no, creíste que podrías bloquear mi hechizo verdad, ahora será peor - la chica comenzó a reír suavemente viendo la figura de Hikaru alejándose.

- Ya llegué! - dijo Hikaru al entrar a su casa las primeras gotas de agua la alcanzaron antes que pudiera llegar a su casa y ahora su uniforme se encontraba empapado.

- Hikaru! - su madre salió a su encuentro - estaba apunto de mandar a Masaru por ti.

- Estoy bien mamá sólo es un poco de agua.

- Pero puedes enfermarte, ve a cambiarte y prepárate para la cena, llegaste muy tarde.

- Sí, lo siento, mamá puedo quedarme a dormir el Viernes en casa de una amiga.

- A dormir? Pero no dijiste que irías el sábado con tus amigas.

- Es otra amiga, su prima se va el sábado y me invitaron a quedarme el viernes.

- Pues... de acuerdo pero quiero el teléfono, la dirección y todos los datos de la chica entendido.

- Sí.

Hikaru se dirigió a su cuarto, entró en su habitación, la ventana estaba abierta y el aire cargado de agua entraba en su habitación mojando el cobertor de su cama, se apresuró a cerrarla, qué raro, su madre siempre se preocupaba por mantener las ventanas cerradas mientras llovía, como fue posible que la suya estuviera abierta de par en par.

- Mamá, dejaste abierta la ventana? - preguntó Hikaru desde su cuarto.

- No, fue la primera que cerré hija por qué?

- No por nada. - sentada sobre su cama se extrañó un poco, prendió la luz de su escritorio no era mucha la iluminación que daba a la habitación pues toda la luz se clavaba en la mesa donde muchas veces se había quedado estudiando. - que habrá pasado? Tal vez el aire sopló muy fuerte y el seguro estaba mal puesto, sí eso debe ser. - dijo meditativa mientras recargaba la frente contra sus rodillas que mantenía abrazabas.

- Hikaru - La voz de alguien provino de la oscuridad de un rincón haciéndola bajar de la cama y ponerse en guardia.

- Quién eres? - preguntó manteniendo la guardia en alto.

- Hikaru - La figura pareció hacerse más visible a cada minuto, los ojos de la chica se abrieron en toda su extensión al reconocer a la figura.

- Lantis? Qué haces aquí? - dijo viendo la figura del espadachín frente a ella.

- Hikaru

- LANTIS - corrió hacia él y lo abrazó - te he extrañado tanto Lantis no tienes idea de cuanto quería volver a verte.

El silencio reinó mientras Hikaru abrazaba a Lantis.

- No es cierto - escuchó las palabras del muchacho, abrió los ojos levantando la cara pero...

Se encontraba abrazando sus rodillas sentada sobre su cama, la luz del escritorio iluminaba la mesa mientras el resto de la alcoba quedaba sumergida en la oscuridad.

- Fue un sueño? - parpadeó confundida

- Hikaru, ya estás lista hija, ven a cenar.

- Enseguida voy mamá - se levantó aun más confundida todo había sido un sueño. No. Era tan real, pudo sentir a Lantis frente a ella lo vio y... le había dicho que mentía, sintió una opresión en su pecho, las palabras del chico la habían atravesado como si se trataran de un cuchillo filoso. - Lantis, todo lo que te dije era verdad por que lo dudas? - Hikaru se levantó y se quitó el uniforme del colegio en su lugar se colocó una camisa blanca holgada y unos pans, se dirigió hacia la lampara para apagarla, un lápiz rodó por el escritorio y cayó dentro del cajón, Hikaru abrió el cajón inconscientemente, para su sorpresa el medallón de Lantis se encontraba ahí.

- Pero qué hace esto aquí? Siempre lo traigo conmigo - recordó la noche en la que estuvo haciendo la tarea hasta el amanecer probablemente se lo había quitado y por error lo había olvidado - Qué tonta como pude olvidar recogerlo antes de irme a dormir - se molestó consigo misma, colgó el medallón en su cuello y se fue a cenar.

- Lantis por que la protegiste? - dijo una figura desde la oscuridad ardiendo de rabia cuando Hikaru saliera de la habitación. - por qué hiciste eso?

- La cena estuvo deliciosa gracias mamá - dijo Hikaru levantándose. - Estaré en mi habitación haciendo mi tarea por si algo se les ofrece.

- Buenas noche hija, que descanses.

- Sí, buenas noches.

Entró nuevamente en su cuarto, la lluvia había cesado, Hikaru abrió la ventana, el cielo se encontraba despejado y las estrellas brillaban haciéndole compañía a la luna menguante, sonrió con los ojos cerrados el aire frío golpeo su rostro, la chica levantó la cara aspirando el aire frío manteniendo los ojos cerrados.

- Es una linda noche - dejó la ventana abierta para mantenerse despierta, prendió la luz del escritorio y comenzó a trabajar, terminó pronto y se recostó en su cama apagando las luces de su alcoba con los brazos tras la nuca veía la noche a través de su ventana se sintió transportada hacia un lugar lejano le pareció imaginar unas enormes montañas mientras ella descansaba en un lugar al aire libre rodeada de abundante vegetación y miles de árboles cobijándola de los peligros de la noche, nunca había vivido una aventura así, cuando estuvieron en Céfiro siempre durmieron dentro del lugar que Mokona les proporcionara y nunca habían dormido bajo el resguardo de las estrellas. - Tal vez algún día - susurró Hikaru juntó sus brazos del lado y dejó descansar su cabeza sobre ellos, cayó profundamente dormida al instante, algo que podía asombrar de esa chica era que nunca padecía de insomnio.

- Ahora es mi oportunidad - Primavera apareció su figura ahora tenía la estatura de cualquier ser humano común parecía fantasmal entre las sombras, era transparente y flotaba sobre el aire sin tocar el suelo, se acercó con lentitud hacia Hikaru portando en su mano un cuchillo. - debes desaparecer, Lantis no deja de pensar en ti y nunca me presta atención por tu culpa.

Hikaru descansaba sobre su cama sin enterarse siquiera del peligro que corría.

- No entiendo que sucedió hace rato, parecías estar aquí y de pronto desapareciste - murmuraba el Hada como si entablara una conversación con su víctima. - quería tener ese medallón para mi, pero no me lo permitiste entraste sin avisar y cerraste la ventana antes que pudiera tocarlo, no pude hacer otra cosa que esconderme y tu lo tomaste sin mi permiso - movió la cabeza negando - esto te costará caro pequeña

La contempló unos segundos con odio y después con indiferencia, acercó el filo del arma al rostro de la chica.

- Podría matarte en este momento y nadie sabría que te sucedió - le tembló la mano mientras sostenía el arma - pero lo único que quiero en este momento es esto.

Estiró su mano para tomar el medallón que descansaba sobre el pecho de Hikaru, pero no pudo tocarlo, un resplandor salió del medallón y la golpeó.

- AAAHHHH! - cayó de espaldas y desapareció.

- Hmmmm... - Hikaru abrió los ojos - qué... qué pasó? - dijo adormilada, sin saber que ocurría.

- Hikaru! - Kakeru entró corriendo en la habitación - estás bien?

- Sí, por que no habría de estarlo - respondió la chica frotando uno de sus ojos, y bostezando - estaaaaaba durmiendo muy bien

- Me pareció escuchar un grito.

- Tal vez fue tu imaginación - Hikaru se metió bajo las mantas de su cama - buenas noches.

- Buenas noches Hikaru. - Kakeru se acercó y le besó la frente - que duermas bien.

- Ya lo creo que lo haré. - dijo la chica y cerró los ojos volviendo a caer en un profundo sueño, Kakeru se incorporó y levantó una ceja confundido.

- Habrá sido mi imaginación? - cerró la ventana por si la lluvia volviera a aparecer y salió del cuarto dando un último vistazo a su hermana, la chica descansando como un bebé, su rostro mostraba felicidad y una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios. - Buenas noches Hikaru.

El día amaneció despejado, las nubes de lluvia se habían retirado y el sol brillaba saludando a la ciudad con sus deslumbrantes rayos dorados.

- Haaaaa! - Hikaru se estiró mientras bostezaba, había dormido muy bien, se levantó, se cambió, antes de salir rumbo al colegio comprobó que el uniforme se hubiera secado y lo sacó para que le diera el sol.

Llegó a la escuela.

- Hikaru te quedarás a dormir mañana en mi casa? - le preguntó Karina.

- Sí.

- Rubí me dijo que te preguntara, tu sabes para estar segura - sonrió la chica.

- Con gusto iré a tu casa. - Hikaru correspondió a la sonrisa.

- Emergencia! emergencia! - llegó corriendo Mariana. - Nadie se atraviese en el camino de Cristal está fúrica.

- Por qué? - preguntaron las dos chicas.

- Cuando aparezca se lo preguntan ustedes les parece - dijo Mariana como si no quisiera meter las manos en el fuego que despedía Cristal, conocía a su amiga lo suficiente como para mantenerse alejada de ella.

Cristal apareció con cara de pocos amigos tenía la cara y los brazos arañados como si se hubiera enfrentado cuerpo a cuerpo con un gato o algún animal parecido.

- Cristal qué te pasó? - preguntó Karina con los ojos abiertos por el asombro.

- No es más que obvio tuve un mal día, primero me levantó tarde, después me encuentro con un gato y por último me caí de un árbol y me lastimé la cara con las ramas.

- Qué hacías en un árbol? - preguntó Karina.

- Eso no es de tu incumbencia, alguien tiene un poco de alcohol.

- Cristal no te pondrás a beber tu no tienes esos hábitos.

- EH? De qué hablas Mariana quiero alcohol para desinfectarme esta herida, Oh por Dios! es más grande de lo que pensé, creo que mejor iré a la enfermería. - respondió saliendo del salón.

- Qué estaría haciendo en un árbol? - volvió a preguntar Karina, ambas chicas se encogieron de hombros, las primeras clases Cristal las pasó en la enfermería y cuando regresó estaba llena de parches.

- Cristal! - dijo Mariana al verla aparecer por la puerta del salón a la hora del recreo y las chicas comían el almuerzo que les habían preparado.

- Ya regresé - dijo la chica.

Karina no pudo evitar comenzar a reírse al ver como había quedado Cristal.

- De qué te ríes Karina - dijo Cristal un poco molesta.

- Lo siento

- Parezco momia no? - dijo levantando los brazos.

- No dejes que tus padres te vean así o se preocuparan.

- La enfermera ya le habló a mi papá, al menos no les caerá de sorpresa.

- Pero no me explico que hacías sobre un árbol estás loca.

- Tal vez, pero tenía muchas cosas en qué pensar recibí una noticia demasiado impactante en la mañana.

- Y puede saberse de qué se trata.

- No, es algo que tal vez sepan después pero por el momento es muy pronto para decirlo.

- Como quieras. - terminó Mariana.

- AH! - gritó la maestra al entrar y ver a Cristal - Se encuentra bien señorita debería ir a la enfermería.

- Vengo de ahí maestra, tuve un pequeño accidente pero ya estoy bien.

- Pero está toda vendada como puede decir que fue pequeño.

- Lo fue, pero la enfermera exageró demasiado. - dijo mirando su brazo entablillado y vendado. - en serio no fue nada grave. - Comenzó a quitarse el vendaje.

- Qué hace?

- Este vendaje me está cortando la circulación, es nueva la enfermera verdad?

- Creo que sí.

- Pediré una segunda opinión - dijo la chica.

- La maestra de deportes sabe primeros auxilios por qué no vas con ella. - comentó una de sus compañeras.

- Gracias.

Cristal salió del salón, transcurrieron veinte minutos cuando por fin regresó, le habían quitado los vendajes y sólo mantuvo una pequeña cinta en la mejilla derecha y una venda en el brazo.

- Me permite pasar? - dijo respetuosamente lo que asombró a la maestra.

- Adelante.

- Cristal que cambio - se burló Mariana.

- Mucho mejor no te parece al menos así no espantaré a nadie.

- Recuperaste tu buen humor por lo visto.

- Puede ser - se sentó y sacó un cuaderno de su mochila comenzando a anotar lo que estaba en el pizarrón.

Vemos a Hikaru en su recamara vestida con una pijama que le llega a las rodillas de color roja pastel, sentada sobre su cama con los pies en el suelo, la ventana cerrada y la luz del escritorio encendida, la chica estudia el amuleto de Lantis con detenimiento, no pronuncia ninguna palabra, su expresión no refleja ningún sentimiento sin embargo su mente se encontraba inundada de pensamientos, levantó la mirada escrutando la oscuridad del cuarto esperando encontrar lo que no se encontraba ahí, todo era tranquilidad y el silencio reinaba, cerrando los ojos abrazó el amuleto contra su pecho, deslizó las cobijas de su cama apartándolas, se recostó con los ojos abiertos mirando el techo.

- Mañana - fue lo único que dijo y cerró los ojos por el cansancio del día.

Notas de autora:

Hola espero que les esté gustando este fic, a todos los que me pidieron el capítulo de Cristal prometo mandárselos cuando mande el capítulo 7 ^-^ así que paciencia.

Bueno nos veremos en el próximo capítulo.

Hikaru

19 de Octubre del 2000.