¿Alice Cullen planea su segundo divorcio?

Después de una trágica separación en su primer matrimonio, la famosa diseñadora decidió mantenerse al margen y no publicar su relación con su nuevo esposo, pero según nuestras fuentes su matrimonio está pasando por una época gris, ya que la pareja no se ha visto junta en varios eventos.

Otra teoría es que Alice planea volver con su ex esposo. ¿Será cierto?


POV Bella

Los días que había pasado en Florida habían sido geniales y muy relajantes; nunca me había divertido tanto y reído en toda mi vida. Los chicos, o las chicas, como ellas preferían ser llamadas, eran fantásticas. Todos los momentos junto a ellas terminaban llenos de risas y bromas. Por otra parte, las señoritas y yo nos habíamos hecho más cercanas, ahora había más confianza entre nosotras a pesar del horrible incidente con la señorita Anne, del cual agradecí haber salido viva, ya que yo conocía perfectamente a Anne cuando se molestaba, y esta vez tenía buenos motivos.

—Aún no lo creo, Bella —dijo Tina con incredulidad. —Pantalones de abuela y zapatos ortopédicos, ¡por Dios! —chilló.

—Era un desastre —la siguió Anne haciendo un gesto de afirmación con la cabeza.

—En mi defensa tengo que decir que mis zapatos eran muy cómodos —dije riendo, a lo que ellas bufaron.

—Gracias a Dios que cambiaste ese horrible look, si no imagínate —intervino Albert haciendo una mueca de desagrado.

Extrañaría este lugar, sinceramente. Ir a la playa por las mañanas junto a las niñas y durante la noche ver espectáculos y bailar en compañía de Edward o cualquier otro de los chicos que se ofreciera, además de las largas conversaciones hasta la madrugada con las chicas.

—Es muy tarde, y Bella y yo nos debemos ir a dormir. Mañana nos vamos a New York —les recordó Anne y las demás chicas hicieron un tierno puchero. —Pueden venir cuando quieran, y además volveremos en vacaciones —las intentó animar Anne.

—Me encantaría volver, y que sepan que en mi casa son bienvenidas —les dije dulcemente.

—Eres un amor, Bella. Todas te deseamos la mayor felicidad del mundo —me deseó Oscar a lo que yo le sonreí. Definitivamente extrañaría mucho este lugar.

Mientras miraba por la ventanilla del avión me puse a pensar en lo mucho que había cambiado mi vida: hacía un año vivía en la casa de mis padres en Forks, en un estado de coma depresivo. Ahora me encontraba trabajando para una de las revistas más famosas del mundo de la moda, viajando por todo el mundo, conociendo gente famosa y usando ropa de marca. Me reí entre dientes. Yo siempre me había burlado de estas cosas, incluso solía considerar ridículas a mi madre y a Rebeca por matarse tanto por arreglarse y vestirse bien, y ahora yo era la que se combinaba hasta su ropa interior. Obvio habían cosas que aún no podían cambiar, como mi aversión a los tacones; todavía no podía caminar con ellos, así que los zapatos bajos bonitos eran los únicos que funcionaban para mí. Al igual que no todo el tiempo me preocupaba por verme bien o estar delgada, solo era para cuando tenía que trabajar, no me iba a convertir en una modelo de la noche a la mañana.

—Después de este descanso New York no parece tan divertido —me dijo Alice. Todavía no se veía muy feliz ya que Jasper había decidido quedarse en Florida para mantener una cierta distancia por un tiempo y dejar que las cosas se calmaran. Me sentía un poco mal por ella, pues no debía de ser fácil estar en su situación. Amar a dos personas era realmente complicado, si a veces amar a una sola era un reto que podía convertirse en una felicidad increíble o en un horrible tormento.

—Al menos estaremos más relajados —le dije, animándola, y ella asintió.

—Yo creo que estos serán los días más estresantes de mi vida después de los del divorcio, ya que Jasper no me dio las llaves de nuestro departamento, y aunque él sabe que yo tengo unas copias, no las usaré —dijo Alice, molesta, mientras apretaba la revista que tenía en sus manos.

— ¿Y dónde te quedarás? —le preguntó Anne con interés. —Supongo que conmigo —dijo como si fuera obvio.

—Creo que será lo mejor planeaba quedarme en mi otro departamento pero sé que Jasper podría pensar que ahí me veo con mi ex esposo ya que esa fue en un regalo de el —dijo suspirando con molestia.

—Pienso que Jasper exagera tú no eres la que lo busca él te busca a ti —dijo Anne.

—Olvidemos el tema, en fin tengo algo de trabajo así que iré a mi habitación área —dijo levantándose.

—Isabella tomate un descanso yo haré lo mismo iré a dormir—me aconsejo Anne, mientras también se iba.

Decidí que lo mejor era volver a poner mi atención en mi libro hacia algún tiempo que no podía leer mis novelas favoritas, y mientras pasaba las paginas me di cuenta de lo que había querido decir Edward: en un mundo diferente él y yo seríamos la pareja perfecta, pero yo no era su tipo de mujer, no me gustaba su mundo de moda y glamour, pero él se había convertido en mi tipo de hombre. Desgraciadamente, las cosas no eran perfectas, yo no iba a cambiar por él, no quería arriesgarme pues ya había salido lastimada una vez y no creía poder soportar otra. Era mejor dejar las cosas como estaban.

Tal vez existía una pequeña posibilidad de que todo cambiara... Podía permitirme soñar un momento otra vez.

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—Isabella, será mejor que vayas a tu apartamento, debes desempacar —me dijo Edward al bajar del avión. En aquel momento volvía a ser mi jefe frío al que le gustaba mandar.

Asentí lentamente sin decir nada. Tenía mucha ganas de ver a mi mascota, así que me despedí de las niñas, pues aunque no quería dejarlas, debía volver un poco a mi realidad. Al llegar a mi casa vi que tenía casi veinte mensajes de mi madre. Suspiré. Era peor que yo, y debía llamarla antes de que mi padre pusiera una foto mía en todos los periódicos con una nota de "Se busca".

Papi estaba muy feliz de verme y yo había extrañado mucho a mi pequeño amigo. Por suerte le había comprado algunas cosas y así no se sentiría tan triste por no haberme visto esto días. Mientras desempacaba, me fijé en que dentro de unas de mis valijas había una pequeña bolsa la cual contenía un muy atrevido y sexy vestido de color rojo que, obviamente, no era mío.

Bella, usa esta arma mortal cuando quieras atrapar a tu príncipe.

Te quieren, las chicas de la jaula.

Me reí. Después les enviaría un mensaje para agradecerles el detalle, y aunque el vestido era hermoso, dudaba que tuviera la oportunidad de ponérmelo. Además, era muy sexy para mí, nunca podría usarlo... o tal vez sí.

Al día siguiente todo pareció volver a la normalidad: por la mañana acomodar papeles y ordenar los compromisos del señor Cullen, y por la tarde cuidar a mis preciosas gemelas. Al parecer esta sería mi nueva rutina, por alguna extraña razón tanto Jessica como Ángela me habían ignorado todo el día y no entendía el motivo no era que Jessica me tomara mucho en cuenta pero normalmente ambas eran más amables.

—Supongo que estas felices —me dijo Jessica de repente, yo la mire confusa.

—No entiendo a qué te refieres —le dije, encogiéndome de hombros. Me sorprendió que a nuestro alrededor estuvieran Ángela y otras asistentes.

—Te renovaron el contrato, el cual se suponía que duraba hasta el próximo mes así que oficialmente eres la asistente de Edward Cullen el puesto por el que cada una de nosotras ha trabajado por años —me reclamo, con molestia —Además de ello solo escogen dos asistentes para la semana de la moda y tú eres una de ellas, lo cual es un error porque tú no eres buena en esto Bella no sabes nada de moda o diseño solo has durado porque le caes bien a Alice y eres la niñera de las gemelas—siguió diciendo.

—Tienes razón no sé nada de moda o de diseño y la verdad es que este trabajo no es para mí pero yo no soy la que decide, lo hace Edward así que si quieres le digo que quieres hablar con él y le expones tus quejas de seguro tiene tiempo de sobra para oírte —le dije, con cinismo. Ella abrió sus ojos como platos y luego me dedico una mirada de odio—Si me disculpa me retiro tengo trabajo que hacer al igual que ustedes.

Suspire ahora sabía que empezarían los verdaderos problemas de los que Alice me había hablado cuando me contrato, no debía confiar en nadie todos eran enemigos, si quería seguir con mi trabajo debía convertirme en una bruja para que respectaran y eso era lo que planeaba hacer.

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Semana tras semana todo había sido un completo infierno, no había momento en el que alguna de las chicas me pusiera una trampa para hacerme quedar mal con el señor Cullen, hacerme tropezar para que se me callera el café, esconderme papeles o documentos importantes, desconectarme el teléfono cualquier tontería que se les ocurriera.

—Día duro ¿cierto? —Me pregunto Anne al verme suspirar, en mi escritorio asentí —La semana de la moda es muy importante, para nosotros de hecho lo es para cualquier revista de moda, puede que ahora se vuelva importante para ti —insinuó, sonriendo entre dientes.

— ¿Ah qué te refieres? —le pregunte sin entender.

—Este es el momento en que debes decidir si te vas o elegancia o huyes como una cobarde —me respondió, con voz dura y se fue sonriendo. Rodé mis ojos esto era horrible debía ¿renunciar? o ¿quedarme? No era una decisión facial, pues si me iba no volvería a ver más a las gemelas y eso me dolería más que perder mi empleo.

Deje esos pensamientos a un lado, dentro de poco llegarían las modelos de Victoria Secrets para una sección de fotos y entrevista, todo debía estar organizado o el señor Cullen me mataría. Al final del día solo que quería regresar a mi casa y dormir estaba muerta en vida, era agotador mi trabajo como asistente a diferencia de mi trabajo como niñera me encantaba cuidar a las niñas.

—Isabella —me dijo el señor Cullen, cuando estábamos en su oficina —¿Quieres mudarte conmigo? —preguntó de manera natural.

—Un momento ¿Qué? — dije algo confusa —No entiendo señor.

—Soy consciente que este trabajo es bastante pesado y cuidar a mis hijas también lo es por eso te digo que te mudes conmigo, cuidarías a mi hijas y cuando estés cansada te podrías quedar en mi casa y ahí tengo otra oficina lo cual sería lo mismo como si estuvieras aquí—me propuso. Yo lo mire sorprendida esto era una locura.

—Señor debo pensarlo… yo no vivo sola pero tengo un perro y no puedo dejarlo solo—dije sabiendo que era una pobre escusa ya que podía dejarle a Papi a Rachel.

—Las niñas tienen perros así que puedes traerlo —dijo encogiéndose de hombros.

—Creo le daré mi respuesta luego—le dije aun sin poder creerlo —Señor tiene una reunión con su prometida y luego debe supervisar una sesión de fotos —dije desviando el tema.

—Perfecto, Isabella puedes irte por cierto debes llevar hoy a las niñas a casa de mis padres —me informo, asentí y tome mis cosas para irme a buscar a las niñas.

Mi cabeza aun daba vueltas con las palabras de Edward múdate conmigo no era propuesta romántica o algo parecido era algo que facilitaba las cosas para ambos sobre todo para él, ya que si lo veíamos de un lado cruel al estar yo en casa junto a las gemelas él podría pasar más tiempo, con Samantha o hacer lo que quisiera tal vez volver a su días de soltería. Pero si lo veíamos del lado positivo o paternal Edward lo estaba haciendo por sus hijas y por facilitarme las cosas así él tendría menos problemas en la oficina.

—Bella ¡viniste! —dijo Phoebe al verme, y tanto ella como su hermana corrieron a mis brazos.

—Claro, de ahora en adelante las buscare cuando salga de la escuela —les comente ellas sonrieron —Ahora vámonos tenemos una tarde muy ocupada —dije. Cuidar a las gemelas no era una tarea complicada ya que ambas eran muy tranquilas además contaba con la ayuda de Claire y las otras empleadas. Por otra parte las niñas tenían actividades extracurriculares tres días a la semana, mientras ella estabas en las actividades yo podía adelantar algo de trabajo.

—La maestra dijo que mi hermana tiene el mejor ensayo de la clase y …—decía Phoebe emocionada, pero Sophie la callo apenada. Reí estas dos niñas eran dos polos opuestos —Sophie pero es cierto hasta te dieron esos folletos con mucha información de concursos.

—Amor eso es una estupenda noticia ¿puedo verlos? —le pregunté a Sophie ella asintió y busco en su bolso. Su ensayo era excelente Sophie había escrito sobre su pasión por el baile y su talento para la música la verdad era fantástico. —Te felicito tu ensayo esta excelente, merecías ganar no debes avergonzarte.

—Bella quiero participar en esa competencia y volver a escribir otro ensayo pero no lo sé —dijo Sophie con temor en su voz.

—Yo te apoyo en todo lo que quieras hacer pero recuerda que tienes la competencia de baile, tu recital de piano y violín no te presiones—le dije mientras la abrazaba.

—Hermana eres muy lista —exclamo Phoebe riendo.

—Tú también lo eres, solo debes esforzarte —la anime.

—Yo iré al concurso de belleza con mi tía Anne y luego hare mi propia pasarela—dijo emociona —Luego yo seré la jefe de la revista cuando papi este viejo.

— ¡Oh! Amor no digas eso aun tu padre no le gustaría—le dije tratando no reírme —Suficiente charla, ya terminaron de comer y ahora vallan a darse un baño debemos ir a casa de sus abuelos.

—Está bien igual, la casa de mis abuelos es muy aburrida —dijo Phoebe haciendo énfasis en la palabra aburrida, yo le di una mirada reprobatoria —Bella mi abuela, no es una dulce abuelita que hornea galletas y te da comida deliciosa no sabe cocinar y siempre quiere que usemos su ropa con mucha lentejuelas y pieles que según tía Anne es sacada de una venta de descuento —dijo ella con cinismo, yo la mire sorprendida esta niña era demasiado sarcástica y cínica para su edad.

—Además no podemos decirle abuela, solo meme o Esme—acoto Sophie frunciendo el ceño—El abuelo es más divertido.

—Cuando no tiene un periódico cerca —le recordó Phoebe, yo reí.

—Niñas dejen de hablar así de sus abuelos es malo —las regañe. Ellas rieron. —Es en serio, vallan a bañarse o nos dará tiempo para ir al parque.

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Una de las ventajas de cuidar a las niñas era que no tenía que escoger su ropa ya que sus tías les dejaban una serie de atuendos, eso era un alivio ya que estaba segura que si las vestía de una manera incorrecta eso sería peor que las perdiera por unas horas o se enfermaran en mi cuidado.

Estuvimos un rato en el parque las niñas necesitaban distraerse sobretodo Sophie además estos eran uno de los pocos momentos en el que las gemelas era casi unas niñas normales, ya que siempre estaban en espectáculos o eventos infantiles exclusivos donde no podían equivocarse y siempre debía estar de ciertos modo perfectas.

—Bella —me llamo Sophie, yo fui hasta donde estaban ellas de un momento a otro me sentí observada y no eran los guardaespaldas por primera vez agradecí tenerlos cerca —Practicare mi saltos obsérvame —dijo riendo, yo asentí tratando de ocultar mi incomodidad.

—Yo practico mi caminar debe ser perfecto —decía Phoebe con seguridad.

—Hermosas niñas —dijo una mujer de repente, al verla mi instinto me dijo que algo no estaba bien tome a las niñas de las manos ellas me miraron confusas por mi reacción — ¿Cómo se llaman? —pregunto, comencé a detallarla era una mujer bastante alta y llamativa a pensar que usaba unos enormes lentes de sol que no me dejaban ver sus ojos y parte de su rosto pero su cabello era muy largo de un tono rubio fresa parecido casualmente al de las gemelas y su piel era muy pálida.

—Yo soy Phoebe y ella mi hermanita Sophie —dijo ella, sonriendo. La extraña mujer intento a acercarse pero me aleje junto con las niñas.

—Gracias señora pero debemos irnos —dije rápidamente, la sonrisa desapareció de su rostro y asintió.

—Está bien adiós hermosas —dijo con algo de molestia en su voz.

—Bella ¿Quién era? —preguntó Sophie con curiosidad.

—No se amor pero olvidémonos —les dije. Luego del incidente en el parque las niñas y yo fuimos a casa de los señores Cullen para cenar y terminar de pasar el resto de la tarde. No conocía mucho a los padres de Edward pero lo que si estaba segura es que la señora Cullen tenía una personalidad bastante particular.

—Por fin llegan—dijo Esme, con alegría al verla intente ocultar mi sorpresa ella le daba un nuevo significado a las lentejuelas y a los escotes era como una versión del personaje de Fran en la serie The Nanny.

— ¡Meme!—dijeron amabas con emoción.

—Bien ya están aprendiendo que a una hermosa dama como yo menor de cincuenta cinco no se le puede decir abuela —dijo sonriendo, yo enarque una ceja —Isabella ¿cierto? —dijo yo asentí —Disculpa mi comportamiento de la otra vez sé que debía haber parecido pedante pero es que todas la asistente que ha tenido mi hijo son unas víboras pero según Anne tu eres como una rata de laboratorio por lo inteligente —comento. No sabía si era un sarcasmo o un alago.

—Gracias señora Cullen —dije confusa.

—De nada cielo, por cierto me caes mucho mejor que la otra asistente la de horribles lente y ropa de abuela creo que ella tenía un nombre con Bel —comento.

—Era yo —le dije con tratando de ocultar el hecho de que me sentía ofendida.

— ¡Oh! bueno ahora te vez genial—dijo riendo algo apenada —Sino te importa voy a ver a mis niñas, siéntete como en tu casa y come algunos bocadillos los hizo Emmett ese hijo mío es un genio culinario, eso se debe a durante el tiempo que estuve embaraza de él comía mucho en restaurantes caros aunque luego las cuentas era horribles pero con los demás mis embarazos fueron…. —comenzó a decir. Pero Anne y Alice aparecieron de la nada tapándole la boca.

—Madre otro día le cuentas —dijo Alice rápidamente ella tenía una expresión de preocupación en su rostro.

—Niñas no tienen que ser así es de mala educación cualquiera pensaría que esas escuelas caras que les pago su padre no sirvieron —les dijo ella —Lo cual pienso cuando que las dos tienen más de veinticinco y no están casadas.

—Madre yo estoy casada y divorciada tengo dos matrimonios, Anne es la que no lo está mi esposo actual Jasper ¿lo recuerdas? —le dijo Alice como si fuera obvio.

—El hecho de que estés casada con Jasper es igual a que no lo estés —dijo encogiéndose de hombros —Bueno queridas, las dejo voy a ver a mis niñas no todo el tiempo Edward las trae lo cual me parece raro ya que yo puedo ser una maravillosa influencia.

—Si claro…—dijo entre dientes Anne.

—Eso fue algo extraño —le dije a las señoritas —Su madre es muy diferente a ustedes.

—Todos tenemos algo de ella —dijo Alice suspirando.

—Por desgracia pero ni modo… ahora Isabella siéntate y no veas la fotos madre tiene ciertos problemas como lo abras notado—me dijo Anne.

— ¡Ah! —grite cuando me senté y una bola de pelos apareció de la nada.

— ¡Fuera Kiara! —grito la voz de Anne, ahuyentando a lo que parecía a un gato—típico le gusta asustar a la gente, lo siento Bella es uno de los mil gatos de mamá espero que no seas alérgica.

—No lo soy, pero debo admitir que no se me dan muy bien—dije intentando ocultar mi incomodidad, al ver que otro de los gatos se pasaba por mis piernas era un siamés sino me equivocaba.

—Sherezade—la regaño Anne—Debo advertirte ahí más y no puedo hacer mucho ellos en realidad son los verdaderos hijos de mi madre—admitió con cierto sarcasmo.

— ¿Cuántos? —pregunté con curiosidad.

—Seis antes eran ocho dos murieron el año pasado fue algo trágicamente patético —dijo rodando los ojos—Ven es mejor que no te quedes sentada sino vendrán todos a ti, te mostrare la casa—me dijo tomando mi mano.

—Tiene muchas fotos —comente, ella asintió una de ellas en particular llamo mi atención—Es ¿la portada de una revista playboy? —Pregunté —Es ¿Esme? —dije sorprendida pero en parte no lo estaba.

—Si fue unos años después del concurso mama fue modelo de Playboy durante casi diez años —me respondió Alice—Aun no ha perdido su estilo. Por eso Anne te dijo que no vieras a los lados y menos las fotos.

—Entiendo y ¿esta es usted y Anne supongo? —dije al ver una foto de dos adolescentes usando una toga con birretes de lentejuelas y pedrería.

—Pues si es en nuestra graduación de secundaria —me contesto —Mamá los diseños para nosotras eran eso o los sobres estilo rusos con muchas pieles.

—Bella es mejor que nos sigas así te mostraremos el resto de la casa —dijo Anne, tomando mi mano—Este es mi padre y aunque no lo creas él no sabe que estamos aquí. —dijo señalándome al señor Cullen el cual estaba concentrado en su periódico y su pipa.

—Carlisle no seas mal educado tenemos visitas no queremos que se dé cuenta que eres un aburrido británico —dijo Esme quien venía con una bandeja de galletas seguida por las niñas.

—Amor pero soy un aburrido británico —dijo este bajando su periódico.

—Papá esta Isabella la asiste y niñera de las gemelas ya ustedes se habían visto —dijo Alice, Dulcemente.

—Señor Cullen un gusto verlo de nuevo —dije amablemente, asintió y me devolvió en saludo de manera cordial.

—Discúlpeme señorita Isabella pero debo volver a mi periódico —me dijo en tono cordial, asentí la verdad no tenía muchas ganas de hablar con el señor Cullen. — ¿Cómo está todo con Jasper? —le dije Alice, mientras conversamos. Ella suspiro sin ánimos.

—Mañana regresa y hablaremos las cosas están mejor pero no tanto —me contesto con cierta tristeza—Dicen que el primer año es dura, pero este no es mi primer año de casada… y no está bien.

—Sabes tal vez estoy siendo algo entrometida pero no debería comparar su primer matrimonio con este, según lo que me has dicho a ambos son muy distintos por eso las cosas nunca serán iguales—le aconseje con timidez no quería que se ofendiera.

—Tienes razón —dijo en tono suave. Decidí que lo mejor era cambiar la conversación. Me retire un momento para poder saludar a Emmett él se encontraba en la cocina conversando con otro cocinero.

—Me alegra verte Bella te ves muy bien —me dijo el, en tono alegre.

—A mi igual —le correspondí. El resto de la noche trascurrió de manera tranquila la verdad es que la familia Cullen era bastante particular, pero tenía cierto encantando que parecían una comedia familiar Americana.

—Nos vemos Meme y abuelo—dijeron las gemelas, cuando nos estábamos yendo.

—Adiós mis muñecas vengan más seguido las extraño mucho —les dijo abrazándolas. Deje que las niñas se despidieran de sus abuelos y luego nos fuimos a la mansión al parecer el Señor Cullen no había llegado. Prepare a las niñas para dormir ya era un poco tarde y aunque ellas no estaban muy felices de irse a dormir sin ver a su padre mañana tenían escuela.

—Buenas noches princesas —les dije con voz dulce, y le di un beso en la frente a cada una. Me quede un rato con ella hasta que se durmieron ya eran casi las diez y Edward no llegaba. Revise mi teléfono no había mensajes o alguna llamada perdida.

Me fui a mi habitación, Edward me la había dado cuando había empezado a cuidar a las niñas tenía algo de ropa y varias cosas, de uso personal en ella. Era una suerte que Rachel cuidara a Papi en la tarde y ahora en estas circunstancias durante la noche.

—Señorita Isabella —dijo Edward en tono suave, ya había llegado.

—Buenas noches señor Cullen—le dije, era una suerte que me había traído una de mis pijamas más lindas y nada vergonzosas.

—Nos vemos mañana estoy algo cansado —dijo y se fue, yo asentí no quería hablar con el ahora porque algo me decía que había estado con Samantha y por más que quería ignorar mis sentimientos ellos seguían ahí. Suspire y cerré mis ojos mi trabajo era lo único que me distraía estos días habían sido muy confusos para mí, lo mejor era ponerle un fin a la situación, ignoraba lo que sentía por Edward o me iba de su vida y la de las gemelas y eso no estaba en mis planes no tenía la voluntad para hacerlo.


Sé que no tengo palabras por el retraso pero la verdad había tenido un momento en blanco y escribí este capítulo muchas veces y ninguna me gustaba.

Espero que le guste y nos leemos pronto… Gracias por todos sus comentarios y apoyos.

NOTA: NO TENGO BETA POR AHORA Y LA VERDAD ES AHORA QUIERO TERMINAR LA HISTORIA Y PONERME DE ACUERDO CON UNA BETA TARDARA ASÍ QUE SI VEN ALGÚN ERROR LO PERDONEN.