Chapter 5: Intentos fallidos y nuevos aliados
-También vine aquí por otra cosa –dijo tomándolo del mentón para poder mirarlo a los ojos- Vine a darte un aviso.
-¿De qué? –pregunto Lovino frunciendo el ceño, aun colorado.
-Vine a avisarte que de ahora en adelante, pase lo que pase, no me daré por vencido. Voy a enamorarte completamente, hare todo lo que pueda para que tu, Lovino Vargas, me ames tanto como te amo a ti –dijo sonriéndole seductoramente- Lo juro.
Y Lovino no supo que decir, esas palabras lo guiaban a seguir un camino que el mismo se había prohibido. No, él no lo haría, lo había prometido, y no estaba en sus planes romper su promesa. Así que aunque no sabía que replicar si sabía que hacer….
-Tu… -dijo bajando la cabeza avergonzado- Tu…. –apretó con fuerza el mango de la escoba y luego alzo la cabeza con los ojos resplandeciendo malignamente- VETE DE MI CASA AHORA MISMO –Amenazó levantando la escoba y dándole escobazos al español que no tuvo tiempo ni de cubrirse y solo atinó a escapar de allí antes de que Lovino empezase a usar el mango de la misma para atacarlo -Y NO VUELVAS MALDITO BASTARDO! -grito enfurecido, observando como el español corría hasta desaparecer de su vista- Al menos pude darle unos bueno golpes, seguro se lo pensará dos veces antes de volver aquí –se dijo a si mismo sonriendo con satisfacción-
Al darse la vuelta vio que los vecinos se habían asomado por las ventanas y lo miraban entre asustados y preocupados.
-¿Y USTEDES QUE ME MIRAN? –grito entrando a su casa y cerrando la puerta de un portazo.
-¿Y te pegó por decirle eso? –le preguntó su rubio amigo observando fijamente el chichón sobre el chichón más grande que claramente sobresalía de su cabeza. Como respuesta el español sólo asintió, aún dolido por la escena- Mon Dieu, ¿estás seguro de que quieres hacer esto? Ese chico no es… bueno, para ti, Antonio.
-¿QUÉ DICES? LOVINO Y YO SOMOS ALMAS GEMELAS! –dijo exaltado, los chichones desaparecieron de su cabeza místicamente- Haré hasta lo imposible para que me ame –agregó con decisión-
-Kesesese~ -la risa del albino se hiso oír- Bueno, no hay alternativa. Pase lo que pase, te apoyaremos, ¿No es así? –dijo mirando al rubio-
-¿Qué otra cosa podríamos hacer? –Respondió este encogiéndose de hombros-
-Además, a mi no me importaría pasar un rato con esa linda mesera del otro día. Así que –dijo dándole una palmada amistosa en la espalda- dinos, ¿qué piensas hacer?
-¿Qué pienso hacer? –medito en voz alta mirando al vació con una dulce sonrisa. Luego giro la vista hacia sus amigos y se rasco la mejilla mientras sonreía tontamente- La verdad no tengo idea jeje~
-Esto va a ser más difícil de lo que parece –le comentó en voz baja el rubio al albino mientras el moreno seguía con su boba expresión-
-OLE!
Antonio se movía con una elegancia adquirida con la práctica constante y el esfuerzo de años.
-OLE!
Pero además de eso había algo que le daba elegancia a sus lances. Algo que le hacía seguir adelante. Mirar a los ojos al toro sin temblar ni acelerar sus pulsaciones.
-OLE!
Y ese algo era el no tener miedo. Porque el torero de verdad debe superar el miedo a la muerte.
-OLE!
Y lo que más ansiaba Antonio era recuperar el miedo.
-OLE!
"Y sólo Lovino puede volver a hacerme amar la vida" pensó mientras daba la estocada final- "Estoy seguro, él es lo que he estado buscando"
La plaza se llenó de aplausos y vítores, y en medio de las celebraciones Antonio ya tenía un par de ideas para seducir a su Lovino.
Antonio estaba en la puerta del restaurante donde Lovino trabajaba. Iba vestido con su más elegante traje y llevaba un espectacular ramo de rosas en las manos. Y cuando digo espectacular me refiero a que era un ramo de 100 rosas, todas perfectas, suaves y olorosas de un apasionado rojo, un leve rocío sobre sus delicados pétalos las vestía de perlas y las engalanaba aún más. Tomo aire por enésima vez y entro.
En cuanto entró todos callaron repentinamente. ¿Qué hacía el gran Antonio, el fantástico toreador, con ese ramo en las manos? ¿Sería el escándalo del siglo? Lovino no podía verlo, estaba de espaldas a él sirviendo vino en una mesa. Antonio aprovechó eso para acercarse y después de que Lovino dejara la botella sobre la mesa lo llamo suavemente.
-Lovino – Rayos! sentía la garganta seca y un nudo en el estomago le impedía concentrarse.
El italiano giró su rostro con la guardia baja. En serio esperaba que con lo de esa mañana el matador se rindiera y no volviera a aparecer. ¿Qué hacía ahí? ¿Eso…era un ramo de rosas? No pudo evitar mirarlo con sorpresa. Rápidamente cambio su expresión a una de enojo. Ese tipo sí que era molesto.
-Lovino- repitió, y la palabra le supo más dulce que ninguna otra- Yo… No me he dado por vencido. Si me dejas entregarte mis sentimientos… -trago saliva antes de seguir- prometo amarte todos los días de mi vida como lo he hecho desde que te conocí. Me hace falta tu presencia... necesito ver tus ojos... te necesito a ti Lovino. –dijo ofreciéndole el ramo de rosas-
-… - Lovino lo miro seriamente, miró el ramo de rosas, miró a la gente del restaurante, a su hermano, que le devolvió una mirada sonriente. Sí, una mirada sonriente, y eso era raro. Feli casi nunca habría los ojos. Elizabetha también le sonreía, emocionada. Por último miro a Antonio nuevamente.
-No lo quiero- se limitó a decir- Ya vete de aquí. Estoy ocupado y no me interesa nada de lo que me ofrezcas.-se dio la vuelta y entró en la cocina a por unas ordenes- La gente a su alrededor comenzó a cuchichear y a señalarlo. Pero Antonio no se daría por vencido tan fácilmente. Él iba a luchar por Lovino, y la pelea aún ni comenzaba.
Era de noche, el silencio reinaba en todas partes y el susurro de los sueños era lo único que podía hacerle de lado, al menos por ahora. Antonio había estado observando a Lovino todo el día… Bueeeno, no TODO el día. Había ido después de las dos –tenía que almorzar y hacer su entrada en la plaza de toros primero- y íi, un par de veces había tenido que ir al baño… y se había quedado dormido a la hora de la siesta y.. BUENO PERO ESO NO IMPORTA! Lo había vigilado gran parte del día y había descubierto, gracias a sus grandes habilidades de espía, que su habitación era la del segundo piso, a la derecha, la del pequeño balcón… Okey, había terminado preguntándoselo al otro mesero. Pero el punto es que lo había averiguado.
-Muy bien, ya estoy aquí así que….
Para esa ocasión se había puesto su traje de torero y llevaba una guitarra que había estado afinando todo ese rato mientras esperaba que fuera media noche. Ya la luna llena se cernía sobre lo alto del cielo, expectante. Así que saco un par de acordes de su vieja guitarra y empezó a tocar la melodía de su canción. De su serenata. Con voz clara cantó bajo el balcón de Lovino.
La letra se ajustaba perfectamente a lo que sentía, cuando ya iba por el primer coro vio como la luz de unas velas se encendía en su dormitorio. Algunos vecinos ya habían salido a mirar que rayos pasaba. La sombra de Lovino apareció detrás de las cortinas. Abrió la puerta que le daba conexión con su balcón y asomo su torso, mirando al español que empezó a cantar con más energía, maravillado con la vista que le ofrecía la esbelta figura de su Lovi-love con ese camisón de algodón. Su bello rostro iluminado por la luz de la Luna. Se miraron a los ojos mientras Antonio cantaba para él.
Te dicen que ya me vieron solitario en un callejón
que ya no duermo y desvarío
que el humor ya me cambió
¿Y tú por dónde estás?
Que mi presión ya no me da,
te buscaré, vuelve conmigo,
porque tú no sabes,
Que yo te necesito como el perro al amo
que si tu no respondes aquí todo es caos,
Me viste así de frente, que tremendo impacto,
para unir me a tu mirada, dime
si hay que ser...
Torero,
poner el alma en el ruedo
no importa lo que se venga
pa´que sepas que te quiero
como un buen torero...
Lovino lo miraba sin mostrar expresión en el rostro. Se separó del balcón y se metió dentro de su habitación
"Oh, no. No te irás tan fácil" pensó Antonio tocando aún con más ganas. Parecía que había funcionado. Lovino había aparecido de nuevo, luego de un rato. Y LO MIRABA SONRIENTE!
El rostro de Lovino parecía aún más hermoso con esa sonrisa adornándolo. Rengueó las últimas notas y miró a Lovino sonriéndole encantadoramente. El otro le sonrió también y le hizo señas con las manos que se acercara más al balcón. El español obedeció hasta quedar justo bajo este, mirando a Lovino desde abajo. Este le lanzó una última sonrisa, le hizo un gesto con la mano de que se esperara y desapareció dentro. Antonio creyó que iba a bajar a verlo, pero en vez de eso, apareció luego de unos instantes con algo en las manos.
El moreno sintió como el agua caía sobre él y lo empapaba entero. Lovino con el ceño fruncido a más no poder lo miraba con odio. En sus manos tenía una olla cuyo contenido había vaciado sobre el español, la verdad solo era agua, en los minutos que había desaparecido había bajado a la cocina, tomado la olla más grande que encontró y la había llenado de agua. Luego subió con su carga de vuelta y espero el momento para poder ocuparla.
-Te dije que me dejaras en paz. –le dijo fríamente- Deja de hacer ruido y vete de aquí, ¿quieres? -Luego de eso volvió a meterse dentro de su habitación y apago las velas.
Antonio lo había intentado toda la semana. Le había bailado flamenco frente de la multitud que recorría el mercado a donde había seguido a Lovino, pero este le lanzó tomates, y vaya que Lovino tenía buen brazo. Le había enviado chocolates, pero le habían devuelto la caja pisoteada y sin abrir. Incluso se había tirado a sus pies suplicando. Ahora que lo pensaba eso había sido bastante patético…
Ahora estaba apoyado en la pared de la casa frente al restaurante, lo observaba ir y venir con platos de comida y nuevas órdenes. Lo que más le gustaba de observarlo atender a sus clientes es que entonces podía ver una sonrisa cortés escurrirse por su rostro. Y no importaba cuán forzada fuera esa sonrisa, se había vuelto adicta a ella. Suspiró cansado. Se le estaban agotando las ideas. ¿Qué más podía hacer?
-Bueno –se dijo a sí mismo- al menos sé que no le gustan las cosas tradicionales –cerró los ojos tratando de creer que todavía tenía esperanzas. Entonces escuchó una voz femenina
-Hola, eres Antonio ¿cierto? –Abrió los ojos, la mesera que le gustaba a Gilbert le miraba- Tengo que hablar contigo-La miro unos segundos más antes de responder
-Está bien, dime.
-Pero no aquí –se apresuro en decir- n quiero que Lovino nos vea confabulando o subirá aún más sus defensas, si es que entiendes. –dijo mirando hacia el restaurante- Ven, sígueme. Lo guio unas cuadras más abajo, a una pequeña placita hecha para que los niños jugaran. La risa de los infantes alegraba el lugar. Se giró para mirarlo a los ojos.-Sólo quiero que me digas una cosa antes –su mirada parecía escrutarle el alma tratando de buscar la respuesta antes de formular la pregunta- ¿Amas de verdad a Lovino?
-Por supuesto –dijo sin siquiera pararse a meditarlo. Ya le había dado muchas vueltas al asunto y estaba muy seguro de lo que sentía hacia el huraño italiano.
-Muy bien –dijo la chica sonriendo satisfecha- Pues entonces no hay más que decir, mi nombre es Elizabetha pero todos me dicen Eli. Y voy ayudarte a conquistarlo –dijo sonriéndole calurosamente- Escucha tengo un plan.
Pobre Toño, las cosas no le han salido muy bien, pero quizás ahora que tiene una nueva aliada su romance siga un mejor rumbo ¿Ustedes que creen?
He tenido que escribir que otro toro muere y casi me dan ganas de tirar el computador a la basura ;A; toritos, lo siento muchos –hablándole a los fantasmas de los toros asesinados por Toño- prometo vengarlos (?)
Ah! casi me olvido, la canción de Toño no es de mi propiedad. Es de Chayanne -OOOOOH, NO ME DIIIGAS- y se llama torero (tienen derecho a darse un facepalm por esta prácticamente inútil aclaración lol)
Una última cosa, les presento la letra de la canción según yo y mis amigas:
Las manecillas giran
yo voy al contrario,
bebiéndome la vida
a sorbos y a tragos,
Me viste así de espaldas
que tremendo impacto...
para unirme a tu mirada
dime si hay que ser...
Torero,
poner el alma en el ruedo
no importa lo que se venga
pa que sepas que te espero
como mi buen Trasero... OLE!
me juego la vida por tí...
Bueno ahora si ya me voy, no leemos~
Review?
