Inuyasha y sus amigos no me pertenecen.


Plan de acercamiento

Después de una incómoda cena, Sesshomaru comenzó a retirar los platos de la mesa, mientras que Lin se apartaba con Inuyasha, no quería que siguiera el ambiente tenso entre los hermanos. —Inuyasha tienes que relajarte un poco, tienes que entender que es difícil para mí causarle pesar a Kagome y créeme que ella podría sentirse abrumada por darle tanta información. — Inuyasha se sentó en la silla más próxima debatiéndose entre la desesperación y el sentimiento de culpa. —Sé que ella te importa mucho y no quieres hacerle daño pero tienes que ser paciente en cuanto a que te recuerde. —Lin tomo asiento junto a Inuyasha mientras veía como Sesshomaru le hacía una seña de retirarse para dejarlos hablar a solas, lo que agradeció.

—No sabes lo difícil que se me hace verla de lejos y no poder estar ahí con ella, es una sensación de vacío, me arrepiento tanto de haberme marchado. — Inuyasha se tomó la cabeza entre las manos abatido. — Quizá suene un poco tonto, pero tengo celos de ti y mi hermano, también tengo miedo de que Kagome me aleje aun antes de reconocerme. — Mirando tristemente a Lin. —Era extraño que Inuyasha reconociera sus sentimientos e inseguridades y más aún frente a otras personas.

Lin no encontraba la manera de infundirle animo a su amigo, Inuyasha tenía ese carácter tan bipolar que no sabía manejar adecuadamente la situación. —Ella podría enamorarse de ti aun sin recordarte, ¿No lo has pensado así? — Inuyasha movido por un nuevo ímpetu se levantó de la silla.

—Tienes razón, el amor lo puede todo. —

—Pero ten paciencia de igual forma por favor—

—No te preocupes Lin—

—Está bien, si te sientes mejor ahora y más tranquilo— Dijo Lin mientras se alejaba de Inuyasha — Tengo que dedicarle un tiempo a Sesshomaru también— Guiñando un ojo se fue tras Sesshomaru dejando solo a Inuyasha.

Inuyasha fue a su habitación y se recargo en el barandal del balcón, soltó un suspiro mirando el vacío callejón que quedaba a sus pies, él no era conocido por dejarse amedrentar por cosas del pasado ni mucho menos se le conocía como alguien débil, todos tienen un momento de debilidad y ese fue el suyo, no volvería a sentirse perdido antes de intentarlo. Levantó la mirada pero esta vez lleno de un fuego abrazador —No me daré por vencido— Miro a lo lejos la ciudad y prometió para sí mismo volver a recuperar a su amada —Es una promesa más que te hago Kagome — murmuró al viento. —Esas no fueron solo palabras…Kag serás mía, todo será como en los viejos tiempos— Se lanzó a su mullida cama y se durmió pensando y tramando su maravilloso, infalible e inquebrantable plan para acercarse a su amada, ya no más Lin entre ellos, ahora era un reto, acercarse a su Kagome,

No como su amigo de la infancia, no eso ya era pasado, ahora sería diferente sería como el hombre que ahora era.

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—Veo que a tu hermano le gusta mucho Kag ¿No es así? — Lin se acomodó en la cama junto a Sesshomaru. —Me extraña que tú no quieras participar en el rencuentro de ellos, tú debiste haber conocido a Kagome de pequeña.

Sesshomaru la miró por un largo rato.—Lo que pasa es que ellos ya se conocían desde pequeños, incluso se enamoraron, un amor de niños claro está…pero fueron separados por nuestros padres, ya que nos teníamos que mudar a Londres, ese pequeño terco se negó rotundamente a dejarla y ella le hizo prometer que regresaría por ella y que serían felices para toda su vida juntos, claro nadie pensó que esa promesa siguiera en la mente de Inuyasha, pero al parecer tu amiga ya la olvidó, eso no impide que Inuyasha siga manteniendo su promesa, él hará lo que sea para ayudarla a recordar—

Lin lo miro unos segundos con ganas de estrangularlo ante tal falta de empatía antes de mirar al techo esperando una iluminación divina —Soy su mejor amiga, y jamás me ha mencionado el nombre de Inuyasha, ni siquiera cuando te conoció, ¿Debió recordarlo no? — La mente de Kagome quizá era todo un lío, Lin no comprendía nada, sintió una respiración en su cuello seguida por besos húmedos haciendo que se le erizara la piel, miró cómplice a su novio y puso una carita muy melosa — ¿Mi amor, acaso me quieres distraer del tema?— Sesshomaru la miró inquisitoriamente, el hecho de que le hablara así solo significaba que se metería en problemas si seguía besándola y ella no quería, pero ¿Desde cuándo no aceptaba un reto implícito?, ella lo alejó.

—Acaso no está funcionando? —Sesshomaru comenzó a acecharla lentamente por la habitación.

Lin comenzó a dar vueltas evitando que Sesshomaru la alcanzara—Por favor cariño quiero ver que trama Inuyasha, no puedo dejar que todo pase sin al menos saber que no lo estropeará con su impulsividad. — Le dijo con voz seria y por un momento Sesshomaru le permitió que creyera que estaba ganando.

—Lin no hagas esto, si es destino de ellos estar juntos lo lograrán— Lin comenzó a dirigirse hacia la puerta, Sesshomaru llego a la conclusión de que si no ayudaba a Lin solo conseguiría baños de agua helada, podría soportarlo, pero eso no haría que ella se quedara esa noche.—Odio eso de ti— Dijo reprobatoriamente, la chica no se dio ni por aludida solo atino a besar fervientemente a su novio, estaba dispuesta a ayudarle a su Inuyasha cueste lo que cueste, todo por la felicidad de él y de Kagome.

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Al día siguiente Kagome estaba recostada aún en la cama, se sentía inquieta y su corazón palpitaba furiosamente, como una opresión en el estómago antes de hacer algo que te da temor. Era como si sus sentidos le advirtieran que algo iba a sucederle. Todo había comenzado con su sueño, siempre era igual. Desde que había salido del hospital cada cierto tiempo regresaban pequeños fragmentos del accidente. —Pero por más que intento recordar no lo consigo— Pensaba tristemente, de haber estado en cualquier lugar no tendría ahora el problema con su memoria. —Mi padre murió en ese accidente y mi madre tuvo que hacerse cargo de mi ella sola quizá eso trabaja todo el día y casi nunca la veo. — Una lágrima rodó por su mejilla, no comprendía bien que había pasado, sólo la versión de los bomberos.

Un hombre promedio fue encontrado en la sala carbonizado…

Una casa repleta en llamas…

Un accidente de chimenea…

Una niña que no respira…

Una madre desconsolada…

¿Quién soy?...

—…Lo siento señora, ha perdido la memoria…—

—Ese día es el primer recuerdo que tengo— Suspiró cansinamente — El último de mi pasado— No. No tengo pasado.

Flash back

— ¿Mamá? ¿Papá? ¿Dónde están? El fuego de la chimenea había dejado brotar una chispa incendiando primero la sala, siguiendo al resto del primer piso de la que era su casa. Una niña de cabello azabache estaba rodeada por una columna de humo que lentamente la asfixiaba, el fuego comenzó a trepar por las escaleras y paralizada del miedo llamaba frenéticamente a sus padres en busca de auxilio. Por lo que sabía su padre estaba en la sala y su madre estaba en la cocina. Kagome que se encontraba en el segundo piso regreso corriendo a su recamara encerrándose queriendo evitar las llamas. El humo entró en sus pulmones haciéndola toser, sus ojos se enrojecieron y las llamas ya estaban en la puerta cerrando todo el paso a cualquiera.

Se apresuró corriendo a la ventana para ver el viejo árbol del patio, seguramente podría brincar y salvarse. Como pudo salió de su ya inexistente y calcinado cuarto y por el tejado corrió hacia las grandes ramas el árbol, pero una teja suelta hizo que perdiera el equilibrio a medio camino, cayendo a la piscina que al ser de poca profundidad no detuvo todo el impacto haciendo que se golpeara la cabeza y quedara inconsciente dentro del agua.

Oscuridad

Frío

Temor

Nada

¡Kagome! ¡Kagome! ¿Hija dónde estás?Una señora se encontraba en los brazos de un bombero que había entrado a salvarla, había preguntado por su hija pero le dijeron que ya no había nadie más dentro de la casa, también le dijeron que su esposo se había carbonizado por estar en la zona de mayor alcance de las llamas, unos bomberos que estaban inspeccionado la zona encontraron a la niña en la piscina pero no respiraba.

Aplicándole la técnica de resucitación los bomberos trataron de reanimar a la niña sin darle esperanzas a la madre ya que ignoraban cuanto tiempo llevaba sumergida.

A la madre le pareció toda una eternidad el tiempo que tardaba en reaccionar su hija, un bombero le daba ánimos aun cuando presentía lo peor. Abruptamente Kagome comenzó a expulsar agua y a toser dificultosamente. Los paramédicos se apresuraron a atender sus heridas y después de que estaba en condiciones la llevaron con su madre, quien elevaba una plegaria a su Dios por ser misericordioso con su hija. Oh…gracias Dios…Gracias, gracias… Murmuro la señora una vez que diviso a su hija en brazos de un paramédico. — ¿Kagome estas bien?…La pequeña aún mojada envuelta en una frazada y con las mejillas llenas de hollín la miro en silencio unos minutos.

¿Tú quién eres? ¿Quién es Kagome? — Confundida la niña se removió incómoda por la ropa mojada, se sentía extraña y desorientada La señora abrió los ojos con desconcierto. ¿Qué le pasaba a su pequeña?…

Señora su hija ha perdido la memoria…sufrió una contusión en el hemisferio izquierdo de su cabeza junto al lóbulo frontal y es probable que no recuerde nada anterior a este accidente, será mejor que la lleve al hospital para ver qué tan grave es…

¿Quién soy?...

Fin del flash back

Era difícil recordar solo una parte de tu vida e ignorar la otra, toda su personalidad se basaba en lo que había sido de pequeña, o al menos eso pensaba Kagome, era frustrante solo recordar los últimos diez años de tu vida y saber que no recuerdas los primeros nueve años. Ni el incendio que hizo que su vida estuviera incompleta. Sus cosas y recuerdos se hicieron cenizas al igual que su pasado.

Se espabiló y se levantó de la cama, saldría a correr para alejar esos pensamientos, la inquietud y la tristeza que rodeaba su corazón.

Iba corriendo distraídamente, era sábado por la mañana y solía caminar para despejar su mente después de una semana entera de estrés eso era lo único que podía hacer sin que algún maestro amigo o cualquiera le dijera que estaba bien o mal hasta que un trozo de piedra se interpuso en su camino haciéndola tropezar y como la joven estaba en un mar de pensamientos cumplió el objetivo de la maquiavélica piedra.

Kagome soltó un pequeño grito y cerró los ojos esperando el duro impacto del pavimento en su cuerpo. ¿Desde cuándo el pavimento es tan cómodo y cálido?

Ese aroma tan familiar.

Genial… ¿Se estaba volviendo loca?...

— ¿Te encuentras bien?— Bueno eso era anormal, definitivamente el pavimento no te pregunta si estás bien, levantó la mirada y se encontró con unos ojos ámbar, un rostro perfilado, mandíbula varonil y labios apetecibles. —Kagome.— Su corazón dio un vuelco, esa forma de llamarla, le era tan cálida, familiar y nostálgica, sin mencionar que el tono era uno sumamente enronquecido y en lugar de haber solo pronunciado su nombre parecía haberle contado algo sumamente íntimo y sensual.

Trato de guardar la calma pero un traidor sonrojo invadió su rostro en toda su extensión —Yo estoy bien— Trato de retirarse del sujeto encantador pero solo cayó aún más sobre él —Lo siento, gracias ¿De dónde saliste?— Si hubiera sido una pregunta de "Dime lo primero y más tonto o estúpido que se te venga a la mente" seguramente…tampoco hubiera ganado con tal respuesta, su garganta estaba más que seca si no que se estaba quedando tonta o su caída pasada le había afectado más que su memoria también su sentido de ligue estaba fuera de combate.

Un movimiento de sus piernas hizo que se diera cuenta de un insignificante pero que muy pequeñito detalle, el extremadamente súper guapo y sexy sujeto que ahora se parecía al adonis de su vida, la tenía en un abrazo muy íntimo y posesivo. —Kagome por favor di que me recuerdas— La joven se separó de él bruscamente con una mirada interrogante en sus ojos.

— ¿Quién eres y por qué sabes mi nombre? — demandó saliendo de su ensoñación, él era un extraño, un extraño bien parecido debió añadir, pero un extraño a fin de cuentas, se levantó por completo y se alejó unos pasos. Inuyasha le dio una mirada dolida y su semblante demostró todo el sufrimiento y el temor que le dio no ser reconocido por Kagome, ella al darse cuenta de cómo interpreto su pregunta y se apresuró a corregirse —La verdad, no te ofendas pero yo, no sé quien seas, si me pudiera decir donde nos conocimos seria de mucha ayuda. —

—Kagome, soy yo, vivía al lado de tu casa cuando niños, era tu mejor amigo— Inuyasha trato de mantenerse en su posición, no quería incomodar más a Kagome de lo necesario, si la bombardeaba de información quizá sería contraproducente.

— Lo siento, perdí la memoria hace 10 años en un accidente y si te conocí antes es lógico que no lo recuerde…así que dime ¿De verdad nos conocemos?— Inuyasha levanto la mirada aliviado y preocupado a la vez. — Supe lo de tu accidente, pero tenía la esperanza de que aun así pudieras reconocerme. Kagome teniendo una posible fuente de información comenzó a preguntarle cosas básicas, si la conocía ¿Sabría cosas de ella no?

—Antes que nada…dime ¿desde cuando me conoces?—

—Te conocí cuando tenías cinco años. —

— ¿Mi comida favorita?—

—Pizza en ese entonces—

—Aún me gusta y ¿el nombre del que fue mi gato?—

—Tu gato es buyo, pero sospecho murió—

— ¿Mi nombre completo es…?—

—Kagome Higurashi—

— ¿A que le tengo miedo?

—Le tienes miedo a la oscuridad y también a Chuki— A la joven se le crisparon los nervios tan solo de escuchar mencionar a semejante muñeco infernal. A Kagome se le hacía imposible que no se muriera el muñeco por más que lo mataran.

— De acuerdo, sabes casi incluso lo que yo ignoraba un tiempo. Y lo más importante ¿Cómo te llamas? — Inuyasha sonrió de una forma tan encantadora que la joven sintió las piernas gelatinosas… ¿En verdad lo conocía?

—Me decías yayasha para hacerme enojar. —

—…yayasha no, yo quiero ir al parque solita no quiero que veas lo que te daré—Kagome se desoriento por ese súbito recuerdo, no sabía de donde había llegado pero quizá este joven tenía la llave a sus recuerdos infantiles.

—…También decías que era tu esposo pero bueno, eso era de pequeños y fue porque te gustaba jugar al papá y a la mamá.— Kagome se sonrojo aún más, no podía ser posible que ella dijera algo así de pequeña. ¿Dios mío me proyectaba incluso de pequeña?

—Yo no sabría decirte de eso— Susurro con el rostro sonrojado.

Inuyasha se embeleso un momento con el lindo sonrojo de Kagome y su sonrisa se ensancho un poco más —No te preocupes kag…no me molestaba ni me molesta ahora…pero me atrevo a decirte que tú eras mi pequeña kag, así te llamaba en respuesta— Kagome se sentía desfallecer de tanto sonrojo y pena al saber lo que ella hacía de pequeña, solo podía reírse nerviosamente casi histérica… —Me llamo Inuyasha Taisho—

Un árbol…Una casa…Muchas risas…Manos entrelazadas…

Yayasha por eso te quiero mucho— dijo la niña riendo.

Una despedida…Lagrimas…Soledad…Amor…

Prométeme que regresaras y seremos felices para siempre— Le pidió llorando.

Su mirada se perdió en los recuerdos, cayendo inconsciente en brazos de Inuyasha —Promételo…— susurro en la inconsciencia.

Operación: Acercamiento

Con fallas imprevistas.

Finalizado.

Continuara…


Aquí el capítulo número dos editado, esperando que les guste y sigan leyendo.

Saludos.