Inuyasha y sus personajes no me pertenecen.
Aprendiendo a recordar
Mis ojos me pesan…
Todo estaba obscuro…
¿Dónde estoy?
Lo último que recuerdo fue…llamas…gritos…
Mi cabeza me duele mucho…
— ¡Kagome! — En la cabeza de Kagome desfilaban imágenes rápidamente. Su entorno giraba y desaparecía en una densa bruma, mezclando el pasado con el presente. Se sentía mareada y con vértigo. — Kagome por favor despierta— La suplica llegaba una y otra vez.
Inuyasha no sabía qué hacer, de un momento a otro se había desvanecido frente a sus ojos. Se reprendía una y otra vez lo tonto que era por haber coaccionado la memoria de Kagome. —Kagome por favor abre los ojos— La angustia se reflejaba en su voz.
¿De quién es esa voz?
…me recuerda a alguien…
— Kagome reacciona— Ya estaba desesperado, levanto a Kagome y la deposito junto a un árbol, mientras miraba su rostro.
Esa voz…quiero ver quién es…
Por favor…necesito verte…
Soy un completo imbécil…
Inuyasha busco su teléfono móvil y llamó a su hermano, Sesshomaru podría contactar con Lin. —De haber sabido que mi nombre le afectaría de ese modo hubiera preferido no decir nada. — Al no recibir respuesta Inuyasha murmuró una maldición para sí mismo, mientras abrazaba a la chica. Siguió reprochándose y tomó en brazos a la chica inconsciente y la llevo hasta su automóvil, depositándola en el haciendo del copiloto del carro para ponerse en marcha a su departamento…en el transcurso no pudo evitar recordar la última vez que habían estado juntos.
Esa dolorosa despedida, cuando la dejo para irse a Londres.
Flash back
—No madre por favor— Un pequeño de ojos dorados se encontraba con su ceño fruncido y sus brazos cruzados frente a una mujer de cabello negro y un hombre de cabello plateado y coleta alta. Estaba furioso y triste, no quería marcharse.
—Hijo…entiende que esto es por el trabajo de tu padre— Izayoi trataba de convencer a Inuyasha, le partía el corazón ver a su pequeño sufrir.
—Padre te lo suplico déjame con el señor Myoga—Inuyasha miró a su padre suplicante. Inu-no se levantó de su escritorio.
—¿Por qué no quieres irte hijo?...Es por esa pequeña niña llamada Kagome? — Inu-no, se había percatado de los sentimientos que se comenzaban a evidenciar entre los pequeños. Estaba claro que Inuyasha sentía que era su deber quedarse para cuidar a la niña.
El pequeño Inuyasha se sonrojo levemente pero no dijo nada, era por Kagome que no se quería ir, pero se negaba a decirle a su padre. Tenia que haber otra manera de quedarse. Inu- no esperó a que Inuyasha hablar. Después de unos minutos de silencio del pequeño tomó otra táctica.
—Izayoi será mejor que vayas a terminar de empacar, yo me encargare de que Inuyasha se despida de la pequeña— La mujer asintió dirigiéndose a su esposo, el cual la beso fugazmente en los labios, al desaparecer la mujer por el corredor de la habitación miro a su hijo menor —Inuyasha… ¿De verdad quieres tanto a esa niña? — El niño bajo su mirada tratando de encontrar una respuesta adecuada para sus sentimientos, ahora que no estaba su madre se sentía menos nervioso.
—Yo solo…— Guardó silencio nuevamente.
—Hijo habla conmigo— Esperó pacientemente.
—Kagome es mi amiga padre…me gusta jugar con ella, no quiero irme. — El padre del chico no se sorprendió de que su hijo le evadiera la pregunta.
— ¿Has pensado en tu madre Inuyasha? — El pequeño no entendía la pregunta, ¿Que tenía que ver su madre con quedarse? Y así se lo hizo saber.
— ¿Qué pasa con mi madre? —
—En el caso de que te dejara quedarte, Izayoi vendría conmigo a Londres, respóndeme esto ¿Cómo se sentiría tu madre sin su pequeño Inuyasha? — Al pequeño le brotaron las lágrimas, su madre se tendría que ir.
— ¿No puede quedarse mi madre conmigo? — Susurro el pequeño con el corazón roto. Inu-no se levantó a abrazar a Inuyasha.
—Sabes que no puedo dejar a tu madre hijo, ella es la mitad de mi corazón—
—Kagome también es la mitad de mi corazón padre— dijo Inuyasha entre lágrimas—
—Aun eres pequeño para comprender esas cosas hijo—
—Soy grande padre, pronto tendré diez años—
—Lo se hijo, te diré un secreto—Secó las lágrimas de Inuyasha y lo hizo mirarlo a los ojos —Si Kagome es realmente la mitad de tu corazón se encontraran cuando regresemos de Londres—
— ¿Es cierto eso padre? — Preguntó Inuyasha esperanzado.
—Te lo prometo Inuyasha—
—Está bien padre, iré con ustedes a Londres, pero dame permiso de despedirme— Inu-no sabía que si se despedía Inuyasha de Kagome ambos pequeños sufrirían innecesariamente, pero accedió a que se despidiera de la niña y así el pequeño Inuyasha salió corriendo del despacho de su padre, con el propósito de ver por última vez a su Kagome.
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—Guitzi guitzi araña, tejió su telaraña vino la lluvia y se la llevo…salió el sol y guitzi guitzi araña de nuevo se subió— Una pequeña Kagome se encontraba sentada junto a el árbol sagrado que daba a la ventana de su habitación. Cruzando sus dedos al cantar la linda melodía que le enseño su madre, sus orbes chocolate destellaban de inocencia y felicidad.
A lo lejos escucho que alguien la llamaba…busco con la mirada para ver a quien tanto quería y a fin pudo divisar a su querido Inuyasha, rápidamente se levantó del suelo y se sacudió un poco su vestido que se había llenado de tierra y corrió hacia él, a unos metros salto a sus brazos, siendo cogida por éste al instante.
—Yayasha hoy tardaste en venir— Inflo los cachetes e hizo pucheros a modo de disgusto —Siempre eres olvidadizo, vamos a mi casa te enseñare la canción que me enseño mi mamá— La niña había tomado la mano de Inuyasha comenzando a caminar, al ver que no avanzaban al fin Kagome vio su rostro serio.
Kagome confundida soltó la mano de Inuyasha y comenzó a caminar a su alrededor pero éste no se movió, ella extrañada de detuvo de su inspección para preguntarle qué era lo que pasaba pero se quedó muda al ver a su Inu llorando.
— ¿Qué te pasa Inu? — su cuerpo se estremeció por el dolor que sentía al ver a Inu llorar. —¿ Por qué lloras?…si es por yayasha ya no lo vuelvo a hacer.— La niña al querer mucho a Inu le daba tristeza verlo llorar, por lo que ella también comenzó a llorar junto con el pequeño, se abrazaron e Inuyasha le susurró al oído.
—kag…me tengo que ir muy lejos— La niña aún con lagrimas en los ojos tiernamente le contestó.
—¿Pero regresaras por la noche? — El ojidorado negó lentamente mientras la abrazaba más fuerte y derramaba lágrimas.
— ¿Llegaras dentro de unos días verdad? — El estómago de Inuyasha se hizo un nudo al tener que romperle la ilusión.
—No podré, porque viviré en otro país muy lejos de aquí…por mucho tiempo—Kagome en su inocencia no dejaba paso a la cruda realidad de las palabras de su amigo, el niño solo la abrazo más fuerte. La pequeña comenzó a llorar más fuerte empapando la camisa del ojidorado
—No quiero que te vayas Inuyasha ¡no quiero! — El niño se sentía morir al ver a su Kagome sufrir pero él no podía hacer nada más.
—Kagome no quiero que llores, por favor te quiero mucho y no soporto verte así— Le pedía el niño acariciándole la cabeza, la pequeña se separó de ella lentamente y aún con los ojos llorosos le tomó las manos y unió sus frentes.
—Prométeme que regresara a mi lado y que seremos felices juntos y nadie nos va a separar jamás— El niño le limpio las lágrimas a la pequeña Kagome y deposito un inocente beso en la mejilla.
—Lo prometo…—
Fin del flash back
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De eso ya tanto tiempo atrás, Inuyasha había cumplido la promesa…había regresado pero aún faltaba que fueran felices juntos y eso implicaba que Kagome lo recordara. Llegando al apartamento, se apresuró a estacionar su carro y fue a la puerta del copiloto donde estaba la joven inconsciente, rápidamente la llevo al ascensor para ir a su piso correspondiente, como pudo logro entrar al mencionado lugar agradeciendo que su hermano…espera…¿Desde cuándo le decía hermano?, Le restó importancia y se dirigió directamente a su habitación, lentamente la puso sobre las sabanas de su mullida cama y la observo por un largo rato.
—Kagome…—Poco a poco Kagome comenzó a recobrar la conciencia, sintiéndose débil. Comenzó a abrir los ojos mareada en un principio, sus ojos no enfocaban bien, se logró incorporar en una cama, en un cuarto extraño los muebles no le eran familiares. Un escalofrió la atravesó.
Había vuelto a perder la memoria.
Inuyasha se levantó de un salto del sillón donde se encontraba y sentó en la cama junto a Kagome, su cuerpo estaba tenso en espera de que ella dijera algo.
—Inuyasha…— Su nombre salió en un suspiro de Kagome, y la forma en la que lo había dicho era un sedante, jamás en toda su vida había escuchado su nombre con una voz tan sensual e inocente al tiempo…hipnotizado la miro por un largo tiempo. Kagome estaba conmocionada por todos los recuerdos que tenía, recuerdos que había creído que jamás regresarían y en la mayoría están juntos.
—Te recuerdo— Kagome sentía que todas las piezas de su vida estaban unidas.
—Kagome siento tanto haberte — Inuyasha no termino de hablar porque Kagome lo abrazo con tal entusiasmo que terminaron ambos recostados.
—Qué alegría que estés aquí Inuyasha— Kagome reía y lloraba de emoción.
—No sabes cuánto tiempo espere para verte Kagome— Inuyasha estaba conmovido por el recibimiento de Kagome después de todo su padre tenía razón. Ella era la mitad de su corazón.
Hay momentos en los que las palabras sobran. Cuando estas con esa persona especial el simple contacto dice mil palabras. Inuyasha y Kagome se miraron largo rato, ambos habían cambiado mucho. Kagome había cambiado pensaba Inuyasha, pero aún conservaba la imagen de la pequeña Kagome que él recordaba, su mirada se detuvo en sus labios y en un instintivo impulso se fue acercando lentamente hasta rozarlos para luego besarlos lentamente, unos segundos después el beso estaba siendo correspondido y se alejó ruborizado viendo a una Kagome en el mismo estado que él y con su mirada brillando de emoción…
—Lo lamento Inuyasha— dijo ruborizada Kagome, no sentía que fuera correcto besarlo aunque se hubieran conocido de pequeños—Creo que deberíamos empezar a conocernos un poco más antes de…— Inuyasha la silencio con un dedo en sus labios.
—Lo que hay entre nosotros es más que un amor de niños Kagome— tomo su mano y la puso en su corazón. — Esto es mutuo Kagome, nacimos para estar juntos. — El rostro de Kagome se sonrojo, el corazón de Inuyasha latía al mismo ritmo acelerado que el suyo.
—Sé que hay algo entre nosotros Inuyasha, pero quiero conocerte ahora que eres un hombre, no solo por mis recuerdos. Quiero que esto sea algo real y palpable. Quiero nuevos recuerdos contigo. — Kagome acaricio el rostro de Inuyasha mientras se levantaba. —Vamos Inuyasha quiero conocerte. —
Que endemoniadamente bien se escucha su nombre en sus labios, Inuyasha pensaba mientras miraba las manos entrelazadas. Los ojos de Inuyasha comenzaron a picarle, y unas ligeras lágrimas resbalaron por sus ojos y beso la cabeza de la chica para ocultarlas, su corazón se hincho de felicidad.
—Kagome hay algo que te dije hace mucho pero te lo repetiré una vez más, yo…te quiero mucho…no eso fue hace tiempo y era cosa de niños, en realidad ahora que soy un hombre…yo…yo siento que te amo Kagome—
La joven levanto la mirada encontrándose con esos ojos ámbar que tanto había extrañado —No puedo creer que después de tanto tiempo regreses a mi Inuyasha, esto es muy confuso, siento que jamás te olvide— Se recargo en el pecho del joven dejando caer lentamente lágrimas de alegría — ¿Sabes?...ahora que me pongo a pensar, aún que no te recordara, sentía que algo me faltaba, tus palabras aun inconscientemente seguían en mí y tu recuerdo seguía en mi piel. — Inuyasha también te quiero pero el sentimiento que siento por ti es demasiado nuevo y no quiero confundirlo, necesito tiempo.
—Kagome…— El chico lentamente tomó su mentón haciendo que ella lo mirara fijamente, al acariciar su mentón hacia el cuello y pasar a su clavícula ella inconscientemente cerro sus ojos al no saber lo que vendría, un suave roce en su frente, una respiración en su oído, sus labios pronto sintieron una calidez.
Al pronunciar otra vez su nombre entre un suspiro ahogado Inuyasha unió nuevamente sus labios, primero lentamente para pasar a un frenesí. Al separarse abrazo a la Kagome efusivamente, ella cansada aún por el estrés que llevaba y el regreso de su memoria sin contar que había estado inconsciente, no sentía muchas fuerzas y se recargo en el ojidorado que estaba semi acostado recargado en la cabecera, mientras ella escuchaba el corazón de Inuyasha.
—Después de que te marchaste…—
—Kagome si no te sientes con fuerza para hablar de ello—
—Me siento un poco cansada pero estoy bien Inu—
— ¿Que paso al marcharme? —El ojidorado le prestó atención a cada una de las palabras de Kagome.
—Me sentía muy triste, incluso quise olvidarte pero cada vez que jugaba en el árbol sagrado te recordaba en innumerables veces y lloraba un poco al pensar que no regresarías— El chico la abrazo y le acaricio la espalda. — Hubo un tiempo en el que solía ir a tu casa esperando a que salieras y me dijeras que había sido una mala jugada de tu parte pero… — Inuyasha respiro profundamente, él también había sufrido lo suyo.
—No te preocupes, yo me quedare por siempre a tu lado— Besando su cabeza sellando la nueva promesa.
—Te amo Kagome… te amé desde que éramos niños y te amo ahora aún más— Dijo en un murmullo que la joven claramente escucho…la primera vez no había reaccionado bien pero ahora ya estaba plenamente segura de lo que quería.
Quería estar con Inuyasha.
—Yo no sé qué siento ahora, sé que te quería mucho de niños pero no pensé que mi cariño fuera amor, solo sé que no quiero que te alejes otra vez de mí de eso si estoy segura— La chica se acercó a besar al ojidorado y este lentamente la fue acomodando en la cama quedando sobre ella, el beso se intensifico a medida que las manos de ella cobraban vida y recorrían el pecho del ojidorado hasta la espalda, acariciando su cuello y enredando sus dedos entre el cabello oscuro como la noche, una ola de deseo invadió al chico…si esto seguía en este rumbo…no podría detenerse…
Continuara…
Estuve pensando mucho en el rumbo que tomaría la historia a partir de aquí, sé que quizá el momento de terminar el capítulo no es el más oportuno pero, ¿De qué sirve una historia que te suelta todo de un golpe? Espero que entiendan por que tanto recuerdo dentro de los capítulos, estarán de acuerdo conmigo en que es necesario entender el pasado antes que el presente.
Sé que a más de uno le molesta dejar reviews, pero una palabra de ánimo estaría bien de vez en cuando, sin más les agradezco su tiempo por leer.
