Inuyasha y el resto de personajes no me pertenecen, lo hago sin ánimo de lucro.
Disfruten
Castigo divino
¿Quién dijo que todo es fácil?
Que patético se sentía Inuyasha, él y Kagome ya estaban a punto de dar un gran paso, cuando unas voces inesperadas llegaron desde la puerta principal, dejándoles fríos a ambos. Qué sentido de la oportunidad tenía su hermano Sesshomaru para llegar. Kagome por otro lado se sentía afortunada por la interrupción, una cosa era que se dejara llevar por el momento y otra muy distinta dar el gran paso, no se sentía emocionalmente capaz de afrontar tal decisión.
Después de mascullar algunos improperios dirigidos hacia su hermano mayor, Inuyasha se levantó dejando a una sonrojada y nerviosa Kagome. —Sesshomaru tienes idea de…—Se quedó en una pieza al ver a su hermano y a su madre en la sala de estar. — ¿Madre? — Izayoi miro a Inuyasha y lo envolvió en un abrazo.
— ¿Esa es la forma de saludar a tu madre? — Reprocho la mujer a su hijo.
—Solo va una semana que dejé Londres madre no es para tanto— Inuyasha de pronto se sentía incómodo y no sabía a donde mirar para no sonrojarse, una cosa era que su hermano lo encontrara con una chica en su habitación, su madre por otro lado…—Lo siento madre, me alegra verte— Le dio un beso a su madre y se apartó — Sobre eso, Sesshomaru ¿Me das unos minutos?— Sesshomaru lo miró con desagrado y estuvo a punto de ignorarlo, pero un sutil movimiento en el dormitorio de Inuyasha lo detuvo, aquí había gato encerrado.
— Discúlpanos madre volvemos enseguida— Se dirigieron a la habitación de Sesshomaru, y mientras pasaban por la de Inuyasha, Sessho opto cerrar la puerta para que su madre no llegase a ver nada. —Dime Inuyasha quién diablos esta en tu habitación— Susurró.
—Es una larga historia, pero en resumen Kagome está ahí y por motivos que entenderás no quiero que madre la vea, hasta que sea correcto. — Casi se escuchó la súplica implícita.
—Tienes que sacarla cuanto antes Inuyasha ella no puede estar aquí, invite a nuestra madre a cenar. — Sesshomaru se apretó el puente de la nariz, ya sentía venir la migraña y todo por culpa de su tonto hermano.
—Saca a madre de aquí para poder llevar a Kagome a su casa— Ya se las ingeniaría para estar nuevamente con Kagome a solas.
—Acabamos de llegar Inuyasha por si tu libido no te dio tiempo a procesarlo— Sesshomaru ocuparía más que un analgésico para soportar las tonterías de su hermano, pero por ser Kagome la mejor amiga de Lin cooperaría. —Tienes quince minutos para sacarla de aquí y por lo más sagrado cuida que no vea nuestra madre nada— Inuyasha ya emprendía retirada cuando Sesshomaru lo detuvo. —Me debes una y pienso cobrármela—
—Tenlo por seguro— Inuyasha fue a su habitación mientras que Sesshomaru le decía a su madre que prefería cenar fuera, con el pretexto de que Izayoi tenía tiempo lejos de Japón.
—Inu ¿Que está pasando?— Kagome estaba hecha un nido de nervios, había escuchado a Sesshomaru y a una mujer asumió que era Izayoi ya que ambos hermanos la habían llamado madre.
—No sabía que mi madre vendría tan pondo a vernos Kag— Inuyasha tomo su cartera y las llaves para después ver a Kagome sentada aun en su cama. —Lamento este mal rato que te hecho pasar, te prometo que te lo compensaré. — Le presto una chaqueta pues el día había comenzado a ponerse frío y tal vez nevara.
—No ha sido tan malo pero si, es mejor que me vaya— Kagome hasta ese momento cayo en la cuenta de algo importante— A todo esto, ¿Dónde estamos Inu?—Inuyasha salió de la habitación con Kagome de la mano.
—En el departamento de Sesshomaru, me quedo aquí por un tiempo— Salieron del apartamento rumbo al estacionamiento donde Inuyasha había dejado el carro. —Tengo una semana que regresé de Londres. — Anuncio mirando la reacción de Kagome. Ella por su parte estaba conmocionada. —Fue una suerte que Lin fuera novia de Sesshomaru, de lo contrario creo que hubiera tardado más tiempo en encontrarte.
—Ya decía yo que Lin estaba muy insistente con el hermano de Sesshomaru— Kagome tendría una larga charla con Lin acerca de omitir detalles importantes a la descripción de las personas y su relación.—¿Por qué cuando conocí a Sesshomaru no te recordé? —. Inuyasha se detuvo unos momentos a pensar en la respuesta mientras abría el coche para que entrara.
—Sesshomaru no estuvo mucho tiempo con nosotros kag, él tenía una beca en la mejor escuela que era parte internado, solo salía los fines de semana y los usaba con mis padres y amigos. — Dijo entornando los ojos —No soy su persona favorita aun ahora—
—Pero te ayudó ahora— Kagome sabía que había más en Sesshomaru, Lin se había encargado de decirle cuan romántico y tierno era.
—Lo hizo por ti, o mejor dicho por Lin— Inuyasha sonrió irónicamente, lo hacía por la novia y de igual forma lo pagaría él.
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Sesshomaru se encontraba con su madre a unas cuadras del apartamento esperando su turno en un restaurante de prestigio.
— ¿Qué era? — Izayoi dejó caer la pregunta sin ningún preámbulo. Sesshomaru sabía que su madre era muy perspicaz, pero aun así no quería llegar a discutir la cuestión.
—De que hablas madre—
—De lo que Inuyasha ocultaba en la habitación—
—Te diste cuenta—
—Inuyasha es demasiado obvio cuando trata de ocultarme algo Sessho, todavía no olvido la vez que ocultó un cocodrilo pequeño dentro de su armario— Izayoi se estremeció al recordar el terror que le había dado cuando, al querer guardar la ropa de Inuyasha se encontró con el reptil. —Inuyasha quería que fuera con él al parque, pero jamás me miro a los ojos, es un mal hábito de su parte cuando miente y está nervioso. —
—Era un conejo que quería de mascota— Sesshomaru improvisó— Él sabe que no permiten animales en el edificio así que le dije que lo sacara antes de que regresáramos, de lo contrario te haríamos pasar un momento incomodo discutiendo— Izayoi tenía dudas en cuanto a la versión de Sesshomaru pero dejó pasar de momento el tema.
—Espero que Inuyasha se esté comportando bien contigo— Izayoi no quería que sus hijos se pelearan, era Sesshomaru quien daba alojamiento a Inuyasha por ella —No quiero que te incomode su presencia en tu departamento— Sesshomaru pensó que llega muy tarde ese comentario, no le habían dado opción cuando se planteó el tema originalmente, aun así no quiso herir los sentimientos de su madre.
—No te preocupes madre, Inuyasha es casi invisible en mi vida— De eso se encargaba Sesshomaru.
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Kagome e Inuyasha iban en silencio en el carro. Se había desatado una tormenta poco después de dejar el departamento. El repiqueo de las gotas en el parabrisas interrumpía el silencio a intervalos.
A intervalos miraba a Inuyasha, su mente aún estaba un poco sensible por tantos recuerdos, se sentía identificada con una película llamada Efecto mariposa, solo faltaba que le sangrara la nariz. No podía creer como había reaccionado en la habitación de Inuyasha, ella no concebía la idea de estar con alguien tan pronto. Koga había dejado un hueco en su corazón.
Flash back
Estaban en una fuente de sodas, cerca del instituto. Kagome había citado a Koga para aclarar las cosas. Otros chicos disfrutaban el ambiente bebiendo malteadas y comiendo helados, ajenos al ambiente tenso que emanaba la pareja. Una camarera había dejado los helados que ya estaban derritiéndose. Koga no vea como alejarse de la situación para evitar más confrontaciones.
— ¿Cuál es tu problema?— Kagome estaba furiosa con Koga, le había dicho por carta que terminaban y ella no podía creer que no tuviera el valor de mirarla a la cara y decirle el motivo.
—Déjalo estar Kagome simplemente tenemos que dejar de vernos— Estaba harto del rollo de las mil preguntas y ya estaba entrando al punto sin retorno.
—Al menos merezco una explicación por tu parte ¿No crees? O acaso no tengo el derecho a saber, creía que la relación era de dos personas.
—Mi problema eres tú de acuerdo— Ya no podía más si ella quería respuestas se las daría con gusto. Un hombre podía llegar hasta cierto límite.
— ¿Entonces yo tengo la culpa? —Kagome estaba asombrada, esto ya pasaba del descaro ¿Cómo se atrevía a echarle la culpa a ella?, siempre había sido buena en la relación inclusive no había sido celosa. —No tienes motivos Koga, jamás te eh dado motivos. —
—No es lo que hiciste Kagome, si no lo que no llegaste a hacer— Kagome se quedó perpleja pensando en las cripticas palabras de Koga, él por su parte desvió la mirada avergonzado —Te deseo Kagome, deseo más de ti de lo que tú me ofreces. — Kagome se quedó sin palabras.
Esta situación era la que Koga quería evitar, le dio señales sutiles de que quería llevar la relación a otro nivel y ella nunca comprendía. Su sistema nervioso estaba a un paso de fusión de tanto querer a la chica y su mente estaba a un paso del colapso. Era mejor buscar otra chica que satisficiera sus necesidades.
—Te desconozco Koga, tú no eres el chico que creí que eras— Decepcionada trato de marcharse, siendo detenida por él. —Quisiera poder hacerlo Koga, pero no puedo no estoy preparada, me falta la mitad de mi vida y sin ella no puedo entiéndeme. —
—Es que no lo entiendes Kagome— dijo desesperado— Eres una tentación andante, no puedes esperar que yo…—Lo último lo dijo gritando llamando la atención de todos alrededor. —olvídalo. — La soltó y se alejó de ahí.
El corazón de Kagome se rompió en mil pedazos cuando le vio marcharse. ¿Por qué el deseo era el culpable de su rompimiento? No podía encontrar la respuesta, se supone que el amor es más fuerte que eso. El sexo no es amor. Si tenía que entregar una parte de sí misma para demostrar el amor, no quería nada.
Su corazón le decía que fuera tras Koga y le dijera que se quedara con ella, los abrazos y los besos habían parecido tan reales, pero su mente se negaba en su rabia.
— ¿Estás bien? — Kagome regreso de sus recuerdos al escuchar la voz de Inuyasha, habían llegado ya a su departamento y la tormenta no parecía que fuera a detenerse pronto. Él sostenía un pañuelo en su dirección y ella quedo confundida por un momento dudando en tomarlo — Estas llorando Kag— Ella tocó su mejilla sorprendida, sintiendo la humedad.
— Lo siento— Tomó el pañuelo y se enjugó las lágrimas que caían una y tras otra — Debo de estar alterada — mientras se reclinaba en el asiento —Me siento abrumada, eso es todo. — Inuyasha la miró en silencio debatiéndose en la culpa, no sabía si sería correcto abrazarla.
— ¿Puedo hacerte sentir mejor de alguna manera? — Kagome soltó un sollozo parte risa, porque de pronto se sentía tan infeliz, tal parece que su estado de ánimo estaba igual de caótico que el clima. Nuevamente sentía como su toda su vida se hubiera resquebrajado en mil pedazos y ella no tenía idea de cómo hacer para unir nuevamente las piezas.
— Estoy bien de verdad Inuyasha solo necesito estar sola— Salió sin previo aviso del coche empapándose al instante. Comenzó a correr para buscar refugio en el departamento, pero fue alcanzada por Inuyasha. Ambos estaban calados hasta los huesos y no parecían notarlo.
— ¿Me odias por lo que pasó en el departamento? — Inquirió serio.
—No es por eso Inuyasha— Kagome trato de alejarse, sollozando nuevamente.
—Dime que puedo hacer por ti, me duele verte así —
—Esta noche— Murmuró Kagome.
— ¿Esta noche? — Estaba confundido.
—No estoy bien Inuyasha — dijo Kagome mirando esos ojos dorados. —Quédate esta noche conmigo—
—No sé si sea correcto Kagome tu madre puede llegar y yo…—
—Ella no llega a dormir Inuyasha y no quiero estar sola esta noche…por favor—
—Está bien—
Subieron al departamento que Kagome compartía con su madre. El corazón de Kagome latía afanoso, sentía que la sangre circulaba por su sistema. Sujetó la mano de Inuyasha para dirigirlo al departamento y entraron a oscuras.
Inuyasha sentía el nerviosismo de Kagome, sabía lo que tramaba o al menos lo que esperaba que sucediera, y aunque admitía para sus adentros que quería lo mismo, entendía que era un momento muy delicado para ella. Todos los sentimientos estaban a flor de piel y seria aprovecharse de su vulnerabilidad.
—Inuyasha… — Kagome de pronto se giró para besar a Inuyasha, tratando de demostrarse que era real lo que sentía. Quería saber si era por el sentimiento que guardaba por Inuyasha que inconscientemente que había rechazado a Koga.
Inuyasha respondió instintivamente a los besos de Kagome, todo su ser anhelaba ese momento, se glorifico en el sabor de sus labios y se permitió abrazarla para sentir cada molécula de su cálido cuerpo. Lentamente Kagome lo empujo contra la pared, siendo cambiada por Inuyasha para que él la atrapara mientras sujetaba sus manos a los lados. El beso se hizo ardoroso mientras sus respiraciones se mesclaban y el aliento de pronto se volvió superfluo. Una a una sus prendas fueron cayendo, dejando tras de sí un charco de agua.
Inuyasha aún conservaba el pantalón, aunque estaba desabrochado, Kagome por su parte había perdido la chaqueta de Inuyasha y su blusa, dejando su ropa interior expuesta a los ojos dorados. Inuyasha cerró los ojos tratando de hacer acopio de todo su auto control y unió sus frentes tratando de serenarse. Kagome sentía que Inuyasha estaba debatiéndose entre seguir o no, ella acariciaba la espalda de Inuyasha lentamente, sintiéndolo estremecerse.
—Tenemos que detenernos Kagome — la miró a los ojos para después besarla lentamente, aun con todo el deseo que hacia a su cuerpo estremecerse, pero era para calmar sus ansias. —No es el momento ahora— Arrepintiéndose en cuanto había terminado de decirlo. —Te amo lo suficiente como para esperar a que sea el momento adecuado para nosotros. Kagome sabía que Inuyasha tenía razón y eso le demostró que había más entre ellos que simples recuerdos y un deseo ávido. Aun así su cuerpo no opinaba lo mismo, ella ahora quería continuar lo que estaban haciendo y así se lo quiso dejar saber, intento quitarle el pantalón a Inuyasha pero él la contuvo, volviéndola a besar. —Prometo no tocarte esta noche kag, solo déjame abrazarte. —
—Inuyasha me gustaría que nosotros…— Él la silencio nuevamente, no podía escucharlo de sus labios o no habría nada que le impidiera tomarla aquí y ahora.
—Lo sé, solo…— apretó las mandíbulas esforzándose por controlarse— No hoy Kagome, no tengo protección — Kagome al fin comprendió por que necesitaban detenerse ahora.
—Está bien, iré a ducharme…estamos mojados y…—Vio el rostro de Inuyasha tenso por controlarse.
— ¿Te gustaría acompañarme?—
— Por Dios Kagome no seas cruel— Gimió audiblemente, que clase de castigo divino era ese que no podía creer que esto estuviera pasando. Si ese ofrecimiento hubiera sido en el departamento de Sesshomaru tendrían una situación diferente. —Vete a duchar antes de que me arrepienta de habernos ido de mi casa— Kagome tuvo que zafarse de entre los brazos de Inuyasha, él ya ni podía moverse de tan engarrotado que estaba por controlar su deseo. Rápidamente Kagome aferró su toalla y su ropa para dormir.
Flash back
—Ya te dije que no dormiré en mi casa— Decía un niño de orbes doradas, a una pequeña de cabello azabache.
—Inu, no puedes dormir en el árbol, baja de ahí— la pequeña trataba de hacer entender al ojidorado que era peligroso pasar la noche afuera de su casa —Tengo una idea, dormirás en mi cuarto por la noche, te sales de tu casa y te subirás por el árbol sagrado a mi cuarto, yo dejare la ventana abierta—
El niño lo pensó un poco y bajo del árbol —Está bien… —
Esa noche como lo acordado, Inuyasha se salió de su casa y trepo hasta el cuarto de Kagome, durmieron abrazados y por la mañana el regreso a su casa, nadie los descubrió y así durmieron siempre, hasta el día en que él se tuvo que ir a Londres…
Inuyasha recordó cuando durmió con Kagome hace mucho tiempo atrás, algo dentro de sus pantalones le decía que no sería lo mismo esta vez. Que haría él con sus instintos animales bajo el mismo techo que ella…tenía que encontrar una manera de estar tranquilo para no hacerla suya en ese lugar…
—Inuyasha hay en el cuarto de baño ropa para que te cambies y una toalla— Grito Kagome cuando salió a su habitación antes de que la viera Inuyasha. Él por su parte se dirigió ahí, mojar enjabonar, tallar enjuagar. Repetir. Salió y se puso un pantalón deportivo que se ajustaba, al menos era negro pensó. Mecánicamente fue hacia donde había salido la voz de Kagome.
—Inuyasha….todo bien?— El ojidorado se vio interrumpido en sus pensamientos y volteo hacia la voz que lo llamaba… —es hora de dormir— vio a Kagome como nunca tenía que haberla visto…llevaba solo un camisón que le cubría hasta los muslos de color negro, nada transparente ni de encaje, pero el cabello húmedo y su expresión angelical trastornaron los sentidos de Inuyasha, se le obscurecieron los ojos y se acercó lentamente, ella retrocedió instintivamente, chocando contra la pared a su espalda, el chico la acorralo y tomo bruscamente sus labios en un ardoroso beso mientras la ceñía de la cintura. Su cerebro había sido desconectado en cuanto la vio.
Kagome al ser presa del arrebato de pasión le correspondió el beso y le dejo invadir su boca, la alzo e hizo que las piernas de la joven se enrollaran en su cadera, haciendo fricción en sus cuerpos.
—Inuyasha— Él gimió internamente — ¿Inuyasha estas bien?— Abrió los ojos confundido — ¿Inuyasha que te paso?—El aludido miró a su alrededor y ahí estaba ella con una camiseta larga negro cabello húmedo el mismo techo seria todo un martirio.
Su castigo divino.
No podían esperar algo diferente del título ¿No creen? Cuando diga "Hoy es el Día" quizá por fin Inuyasha logre lo que tanto anhela.
Por otro lado de aquí en adelante las actualizaciones tardarán alrededor de una semana ya que comenzare a escribir totalmente los capítulos.
Como compensación y por adelantado el capítulo siguiente se llamará "Juego perverso". Estará inspirado en la canción de Wicked Game-Chris Isaak por si no la conocen, y traten de adivinar el contenido. Espero sus teorías.
Saludos.
