Inuyasha y sus personajes no me pertenecen.
Juego perverso
Poco a poco comenzó a relajarse, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que Kagome por fin se había dormido, Dios era su testigo que él estaba más casado que nadie en el mundo, pero el cálido cuerpo junto a él seguía haciendo estragos en su cuerpo, al acostarse Kagome se había girado dándole la espalda y casi en el acto se quedó profundamente dormida, pero al hacerlo comenzó a moverse y así termino abrazada a Inuyasha de tal forma que la camisa que se había puesto para dormir se había alzado hasta la cintura y su pierna estaba sobre Inuyasha.
Vencido por tanto esfuerzo por evitar sobre pasarse con Kagome quedo fuera de combate antes de saberlo.
Casi siempre los sueños de Kagome eran empañados y si ella sentía que se caía por un precipicio sentía una ligera caída. Después de todo ese era el propósito de los sueños, toman lo que piensas durante el día lo mezclan con experiencias vividas y sacan los pensamientos más oscuros de tu mente.
Pocas veces tenemos el lujo de darnos cuenta cuando soñamos, y si ese ha sido tu caso comprenderás el poder que tienes entre tus manos, ya que al ser un sueño puedes hacer lo que deseas sin consecuencias.
Kagome vio todo oscuro y sentía esa bruma que invade la vista cuando sueñas, sintió besos en su cuello e instintivamente dejó que siguieran su curso, lentamente unas cálidas manos comenzaron a subir por sus piernas.
Ya había tenido ese sueño más de una vez, era su fantasía sexual más erótica que había pensado. Tener a un amante desconocido en medio de una noche de tormenta, donde la el choque del frio en la habitación con el calor del cuerpo que la dominaba en la cama sobre las sabanas de seda.
Inuyasha pensó, era su Inuyasha, ahora sabía quién era la persona que quería que le hiciera el amor. Sus labios fueron reclamados en un beso sensual siendo y sintió que las manos de Inuyasha levantaban su camisa hasta que entendió que quería quitársela y ella le ayudó, no quería obstáculos entre ellos y ella metió sus manos dentro del pantalón de Inuyasha acariciando su firme trasero.
Entre besos y jadeos se desnudaron dejando que sus cuerpos se tocaran al fin completamente, sentía a Inuyasha firme entre sus piernas tímidamente guio sus manos para tocarlo, se sentía cálido y duro, como si desplegase una suave tela sombre roca, lo sintió estremecerse y su respiración se volvió densa en su cuello, Inuyasha la mordisqueaba mientras se movía al ritmo que Kagome marcaba con su mano.
Lentamente Inuyasha sintió como su cuerpo pedía más y más. Su cuerpo obtuvo absoluto control sobre sí mismo. Dejo un rastro de besos del cuello a los pechos de Kagome acariciando lentamente un pezón mientras besaba el otro, su cadera seguía el vaivén que marcaban las manos de Kagome mientras suspiraba en su oído su nombre. Sintió como la piel se le erizaba a Kagome cada vez que su mano bajaba por su estómago hacia su triangulo de risos, sin dejar de besar sus pechos.
Kagome sentía que todo su cuerpo era un instrumento e Inuyasha era el artista que la hacía vibrar de emoción. Lentamente la mano de Inuyasha toco su intimidad y cálidos estremecimientos envolvieron su cuerpo.
Inuyasha despertó cuando sintió la humedad de Kagome en su mano y se apartó de ella lo que también la hizo reaccionar y se despertó sobresaltada, ambos estaban desnudos y esta demás decir que bien dispuestos a hacer el amor, pero había un problema.
Habían comenzado a hacer el amor, dormidos.
Un relámpago alumbró la habitación en ese momento y pudieron verse a los ojos.
Y comenzaron de nuevo.
Inuyasha se recostó sobre ella nuevamente y regreso a besarla esta vez sin vacilaciones, Kagome envolvió sus piernas alrededor de Inuyasha para evitar que se alejara nuevamente, mientras volvían a besarse.
Entre risas y caricias Inuyasha fue reconociendo el cuerpo de su amada mientras ella dejaba huella bajo su piel, cada beso se queda marcado a fuego. Su miembro estaba palpitante de anhelo y su cuerpo estaba perlado de sudor.
—Kagome— dijo entrecortadamente— no sé si pueda esperar más. Kagome por su parte mordió la clavícula de Inuyasha y susurro en su oído.
—Hazlo entonces—
—No quiero lastimarte—
—Shhh…—
Kagome lo guió para que pudiera colocarse en la entrada de su centro femenino, el miembro de Inuyasha palpito al entrar en contacto con la humedad. Lentamente Inuyasha entró, sintiendo el terciopelo abrazándolo cálidamente, poco a poco entraba y se retiraba, siempre despacio para que Kagome se fuera amoldando a él. Ella por su parte se sentía llena en una forma que jamás había experimentado, era una sensación entre incomoda y placentera, había una cierta parte de ella que quería alejarlo y otra parte de ella no quería que se detuviera. En un momento su cuerpo se tensó e Inuyasha se percató de ello, había llegado a la barrera de su virginidad.
—Bésame Inuyasha— Comenzó besando los labios de Kagome, sin retroceder de su intimidad, poco a poco fue bajando por su cuello, mordisqueando a su paso dejando leves marcas de colmillos, llegando hasta sus pechos y nuevamente le comenzó a dar ligeros toques con su lengua, soplando levemente hasta que los pezones se erguían, trazaba círculos en ellos, los mordisqueaba y repetía una y otra vez la acción hasta que sintió que Kagome se empezaba a mover bajo su cuerpo, Inuyasha la encontró a media embestida llevándose su virginidad y su grito de dolor en un beso ardoroso, la beso tanto tiempo como ella necesito hasta que la sintió relajarse.
Nuevamente comenzó a moverse esta vez salía de su cuerpo casi del todo y lentamente regresaba, embestía lentamente hasta que Kagome encontró el ritmo con él, la sujeto de la cintura y cambio de lugar dejándola a ella arriba, dejando que marcara el ritmo que necesitara para su propia liberación.
Kagome con ayuda de Inuyasha lo cabalgó hasta que comenzó a sentir los estremecimientos de su orgasmo, poco a poco fue como si miles de fuegos artificiales comenzaran a recorrer su cuerpo culminando en la parte que estaba unida a Inuyasha.
Sintiendo los estremecimientos de Kagome Inuyasha comenzó a penetrarla más duro y rápido sintiendo como la piel de ella se erizaba en cada acometida, Inuyasha soltó un gemido cuando llegó a la cúspide de su placer, sintiéndose por primera vez en años completo. Kagome aun débil por su propio orgasmo se recostó sobre Inuyasha bostezando. Inuyasha acariciaba la espalda de Kagome aun cuando ella se había quedado dormida aun sobre él, ya había pasado un tiempo que había salido lentamente de ella, y le hubiera gustado limpiarla un poco pero cuando se quedó dormida, la dejo estar ahí.
—Podría estar la vida entera en este momento— susurró a la nada quedándose dormido también.
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— ¿Kagome ya es hora de…?—
Kagome se incorporó apresuradamente en su cama cubriéndose con la sabana, Inuyasha semidormido se levantó también, afortunadamente la sabana también lo cubría estratégicamente. Lin se quedó muda al ver a sus dos amigos en la cama, tanto que se quedó un par de largos minutos viéndolos en silencio. Por su parte Kagome estaba que se moría de la pena, no podía ser posible que ella se encontrara en esta situación.
—Maldición Lin por lo más sagrado regresa tu trasero a la otra habitación y cierra la puerta. — Inuyasha había aclarado la vista lo suficiente como para ver que Kagome no hablaría en un buen rato. Cuando la puerta se hubo cerrado se levantó para buscar su ropa que ya se había secado, percatándose de las manchas de virginidad de Kagome.
Después de pasar el bochorno siguió con la mirada a Inuyasha, no podía quejarse de la vista, se sonrojo al recordar cómo había acariciado ese suculento trasero hasta que cayó en la cuenta de que no habían usado preservativo, justo en ese momento Inuyasha también pensó en ese detalle.
— Kagome yo…—
—Déjalo estar Inuyasha pienses en eso. — pero Kagome estaba calculando mentalmente haciendo cuentas de cuando había sido su último periodo. —Será mejor que nos vistamos para ir a hablar con Lin antes de que piense otra cosa. — No había terminado la frase cuando se dio cuenta de lo tonto que había sonado, no tenías que ser un genio para saber que habían tenido relaciones íntimas. Al menos agradeció en su fuero interno que hubiera sido Lin y no su madre.
Se turnaron la ducha para evitar más contratiempos.
Antes de que salieran Inuyasha le hizo saber a Kagome que se iría para darle intimidar a las chicas a que conversaran, estaba implícito que hablarían sobre lo que habían hecho ellos y quería ahorrarse los detalles separados quirúrgicamente por Lin, besó a Kagome y antes de irse le prometió que regresaría por la noche y despidiéndose de Lin al salir.
Lin por su parte no podía creer dos cosas. La primera era, como habían llegado a ser tan íntimos si se supone que Kagome aún no lo conocían/recordaba. Y lo segundo y más importante, Kagome había perdido la virginidad primero que ella. Tenía que hacer algunas cosas respecto a eso, ella tendría que amarrar a Sesshomaru si era necesario…sonrió para sí misma…unas cuerdas bien valdrían la pena, Kagome llegó en ese momento lo que obligó a dejar pendientes sus fantasías.
— Oh Lin no sé por dónde comenzar, es todo tan confuso y tan profundo que no encuentro las palabras para decirte lo que Inuyasha era y es para mí. — Kagome continuo su monólogo— Es como si toda mi vida lo hubiera esperado a él, y no lo digo solo figurativamente, literalmente lo estaba esperando desde que se marchó a Londres hace años— Comenzó a caminar por toda la habitación— El sentimiento que tengo ahora tiene sentido, siempre había sentido que algo me faltaba, yo le echaba la culpa a mi falta de memoria pero no Lin— Kagome se detuvo frente a Lin sin dejar de hablar— Inuyasha era lo que me faltaba, ahora entiendo eso. Por eso no quise tener relaciones con Koga, Lin. — Kagome miro expectante a Lin esperando su veredicto.
—Si estás pensando que te voy a juzgar por haber tenido sexo con Inuyasha estas mal Kagome, sinceramente esperaba ser yo la primera en tenerlo con Sessho pero es todo lo que tengo que decir — Lin la tomo de las manos e hizo que Kagome se sentara a su lado— Cuando el corazón lo sabe, lo sabe— rozó su mejilla tiernamente— Eres mi mejor amiga y si tú eres feliz yo también lo seré. —
—Siempre lo amé Lin— dijo Kagome sintiendo una euforia inexplicable. —No sabes lo triste que estaba cuando él se marchó. Por una parte siento que mi pérdida de memoria me ayudó a seguir sin Inuyasha, mirándolo en retrospectiva. —
—Solo tengo una pregunta y quiero que me seas sincera— dijo de pronto Lin seria— ¿No estas confundida por los sentimientos que tuviste antes? Si no me quieres responder lo entiendo— dijo apresuradamente — pero quiero que seas consiente de que si bien lo conociste de pequeña, quizá no sea el mismo Inuyasha, no tengo nada contra él me parece buen chico y eso, pero quisiera que aguardaras un poco más a conocerlo nuevamente antes de volver a tener relaciones kag, es sólo mi punto de vista, pero yo lo digo porque te quiero—No queriendo interferir tampoco en sus decisiones.
Kagome pensó en las palabras que había dicho su amiga, recordando también en que había omitido decirle a Lin que no habían usado protección, se sentía un poco culpable por no decírselo pero quería pensar en ello a solas.
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Inuyasha manejaba sin rumbo fijo por la ciudad, no comprendía aun como había llegado tan lejos con Kagome en solo un día, había esperado que Kagome tardara en recordarlo y más aún en aceptarlo y ahora estaba en alguna parte de la friend-zone y el noviazgo propiamente dicho. Como para complicarlo más aun habían tenido relaciones sin protección, no podía creer lo estúpido que era. Con ese pensamiento en mente buscó una farmacia, no quería complicar aún más la situación en caso de que la hubiera dejado embarazada.
Con su compra en mano, fue al departamento que compartía con Sesshomaru, tenía muchas cosas que platicar con él también.
Sesshomaru estaba leyendo un libro sobre química molecular cuando Inuyasha atravesó el umbral de la puerta.
—Llegas un poco tarde para diez minutos Inuyasha— dijo Sesshomaru al cerrar el libro. — Sabes que madre quería pasar tiempo contigo, te imaginaras su desilusión cuando no llegaste anoche. — Esperó la energética respuesta altanera de Inuyasha. Y siguió esperando. Al ver fijamente a su hermano Sesshomaru llegó a la conclusión más obvia. —Te acostaste con ella— no era una pregunta, se le notaba lo perturbado semblante a Inuyasha. —Si es así por que no te veo brincando y vitoreándote— dijo aburrido Sesshomaru.
—No use protección— murmuró Inuyasha.
Sesshomaru observo como se sentaba su hermano en el sillón abatido.
— Fue la mejor noche de mi vida—dijo mirando a los ojos de su hermano mayor— y siento como si la hubiera obligado a ello. —
Sesshomaru casi sintió pena por su hermano. Casi.
—Eres un estúpido Inuyasha, hay mil formas de evitar un embarazo no deseado— Sesshomaru se sentó junto a Inuyasha — incluyendo tener tu flacidez en tus calzoncillos — dándole una palmada en el hombro — no tienes que hacer el papel de idiota, ambos sabemos que me haría ver mal a mí, como tu ejemplo a seguir. —
—Serás no seas tan egocéntrico Sesshomaru, bien sabe Dios que lo último que quiero es ser como un bloque de hielo— Inuyasha sonrió regresándole el golpe a su hermano.
Inuyasha sabía que a su modo, Sesshomaru trataba de levantarle el ánimo pero no pudo evitarlo. Era natural en ellos ser un par de idiotas.
— ¿Debo asumir que Lin los encontró? — Por un momento Inuyasha sintió escalofríos.
— ¿Cómo lo sabes? — Sesshomaru pensó que Inuyasha debía ser más idiota de lo que pensaba.
—Lin es mi novia recuerdas, parte de su rol es contarme sus planes cuando no va a pasarlo conmigo. —
—Nos vio, si—
—Decentemente espero—
—Es relativo, que tan decente es para ti estar desnudo junto a una chica en el mismo estado—
— ¿Cómo puedo ser tu hermano? Juro que padre te recogió de la basura—
—Nos habrá encontrado donde mismo, recuerdas aquella chica en Londres que…—
—Fingiré no haber escuchado eso— Sesshomaru desistió, más le valía a Inuyasha no mencionar ese evento enfrente de Lin.
Ninguno quiso arriesgar al ajuste de cuentas.
Ser buenos hermanos no era lo de ellos.
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Kagome había pasado el día con Lin, habían quedado en salir de compras, pero terminaron viendo un maratón de películas de hombres dame el mejor sexo de mi vida. Comieron chocolate, dulces, refrescos directo a la celulitis y posiblemente diabetes. Rieron y lloraron con las protagonistas y después de mal parar a los hombres en general llegaron a la conclusión de que ellas hacían buenos hombres, de ejemplo tenían a Sesshomaru e Inuyasha. Si no fuera por ellas serian un par de idiotas.
Kagome aún se debatía entre decirle a Lin sobre su descuido pero decidió esperar a hablar con Inuyasha. Si pensó más convencida, tenía que aclarar su situación con Inuyasha.
El tiempo paso volando para las chicas y pronto se despidieron, Lin le había comentado que ya era hora de hacer rechinar la cama de Sesshomaru, a lo que ambas rieron. Kagome por su parte no se imaginaba y no quería, a Sesshomaru perdiendo el control de sus emociones como lo había hecho Inuyasha, pero decidió que era mejor guardar silencio, esperaría a escuchar los detalles cuando sucediera.
Al caer la noche Lin se despidió advirtiéndole que llevaría a cabo el plan que habían ideado para llevar a Sesshomaru a la cama. Kagome aun sonriendo cerró la puerta de su casa y comenzó a limpiar todo el desastre que habían hecho durante el día, su madre le había llamado que no llegaría a dormir esa noche tampoco así que dejo todo limpio antes de que le diera pereza.
Una hora más tarde justo cuando terminaba de limpiar sonó el timbre.
Había llegado la hora.
Tadá!
¿Qué les pareció? Lo sé, actualice rápidamente.
Que les puedo decir.
Encontré la inspiración antes de lo que esperaba.
Me encantaría que me dijeras si te gusta el rumbo que va pegando la historia.
Saludos!.
