Chapter 9: ¿Boda?

Lovino bajaba las escaleras aún algo cansado. Ese día habían llegado clientas nuevas. Clientas nuevas y madrugadoras. Y sí, el restaurante ofrecía servicio de desayuno, pero nunca nadie había venido. Así que cuando su abuela se puso a gritar como loca a todos para que se despertaran y fueran a la cocina o a hacer lo que les tocara no pudo más que pensar "Maldito y bastardo español"

El susodicho volvía a vestir de camarero y corría de una mesa a otra por pedidos. Feliciano y Lovino ayudaban, el primero aprovechaba de coquetear un poco con las señoritas, aunque estas sólo tenían ojos para el torero…y Lovino, bueno, el les mandaba miradas asesinas. Elizabetha había ido corriendo al mercado a buscar lo que les hacía falta para preparar el almuerzo. Y se las estaban arreglando bastante bien, la verdad, bueno…casi.

El mayor de los italianos estaba distraído. Tomaba mal las órdenes, entraba a la cocina a buscar los platos y salía sin nada y estuvo a punto de derramar el café sobre el vestido de una de las chicas.

Cosa que su Nonna no pasó por alto y luego de un rato amablemente le permitió tomarse un descanso hasta que "El bastardo ponga los pies en la tierra y empiece a trabajar como debe el hijo de –censored- " Okey, ya tienen una idea.

Tampoco el español pudo dejar de notar esa extraña actitud del castaño. Sobre todo porque lo llevaba observando toda la mañana tratando de ver si el italiano seguía enojado con él. Pero estaba demasiado ido el menor para siquiera notar su atenta mirada. Tan inmiscuido estaba en sus propios pensamientos que ni siquiera había insultado a nadie esa mañana. Empezaba a ser preocupante.

Cuando al final llegó Elizabetha de sus compras Lovino dejó su turno botado y salió a caminar por ahí aún pensando en que debería responderle a ese macho patatas ¡Maldición!

-¿Eh? ¿Dónde va Lovino?-preguntó Elizabetha tratando de amarrarse el delantal-

Justo en ese momento cierto alemán que Antonio ya había visto salió caminando tras Lovino. ¡Diablos! ¿Es que acaso ese tipo no podía dejar en paz a SU Lovi? ¡Qué va! Nadie molestaría a su Lovi-Love y menos ante sus narices. Olvidándolo todo fue tras el alemán dejando al menor de los italianos y a Elizabetha completamente confundidos.

-¿Por qué todos se van? No comprendo nada- murmuró Elizabetha terminando de hacer el lazo en su pulcro delantal de mesera y tomando su libreta de sobre la mesa junto a las olvidadas órdenes de Lovino y Antonio.

-Ve~ No podremos nosotros dos solos. Iré a buscarlos –dijo Feli saliendo tras ellos sin que la chica pudiera detenerlo-

-¡Feliciano, espera no mee… –Muy tarde, el chico ya se había marchado- abandones –termino la oración la castaña suspirando- ¿Y ahora que voy a hacer con ese ejercito de impacientes fanáticas? –Susurró Eli-

-Kesesese~ ¿Por qué una señorita que tiene la suerte de recibir mi visita se ve tan triste? –saludó el albino que con todo el atrevimiento del mundo entró sin permiso a la cocina.

-¿Eh? ¿Tú no eres el amigo de Antonio? –le preguntó sonriente-

-Por supuesto, el asombroso yo es inolvidable. No deberías ni dudarlo.- Vaya, esa visita sorpresa a la hermosa mesera estaba saliendo mejor de lo que había planeado, la chica parecía en serio muy feliz, aunque claro, era ÉL después de todo ¿Quién no se alegraría de verlo?

-¡Perfecto! Lo reemplazaras en su turno- dijo mientras le ataba el delantal que Lovino había dejado- Ten, lleva estos a la mesa de al fondo, rápido.

-¿Eh? ¿Qué? Pero yo venía…

-Rápido –lo amenazó con un sartén. Y Gilbert ya había visto lo que la joven podía hacer con uno de esos así que, sin que esto le quitara parte de su asombrosidad, por supuesto; corrió a dejar las órdenes que la joven le daba.


Lovino caminó hasta la plaza que estaba a unas cuadras del restaurante de su familia. A esas horas estaba vacía. Pareciese que ningún niño tenía ganas de hacer otra cosa que dormir hasta el almuerzo. Lentamente se dirigió al columpio más cercano, que era lo suficientemente grande para que un italiano flacucho apoyara su peso en él, atraído por los hermosos jazmines blancos que algún ocioso jardinero había enredado en sus cuerdas.

Sentado en él se sujetó con suavidad y cerró los ojos absorbiendo el aroma de las dulces flores, tratando de sacar las fuerzas necesarias para cuando tuviera que dar su respuesta. Porque aunque sentía que era lo correcto, le iba a doler mucho…demasiado…pero aún así…

-Lovino…-el italiano abrió desmesuradamente los ojos al oír al alemán llamándole-..vine por…

-Ya sé a qué vienes, Dannazione! –dijo apretando los ojos. No se sentía listo aún, pero el momento había llegado- Antes quiero hacerte unas preguntas –dijo escrutando con su mirada al más alto, el alemán asintió en silencio- ¿Estás consiente que toda mi familia va a pasar a ser tu familia, y todo lo que eso implica?

-Lo sé.

-¿Y sabes que no son como Feliciano, sino todo lo contrario… como yo?

-El alemán sonrió ante esa advertencia- Lo sé

-¿Sabes que un ejército de mafiosos te buscaría y torturaría hasta el final de tu miserable vida si le llegas a hacer algo a mi hermano?

-Nunca le haría daño.

-Sólo responde la maldita pregunta

-Supongo.

-Y las navidades te saldrán muy caras –agregó.

-Lovino, ya entendí tu punto.

-Bien –dijo suspirando lentamente- Entonces… no tengo razones para oponerme –y sin querer sonrió feliz por su hermano. Lovino vio como el más alto también sonreía de alegría y alivio - Trátalo bien ¿quieres? Y cuídalo mucho…y…-se sonrojó un poco al decir esto, desviando la mirada- si es posible…podrían venir a visitarme…no sé…quizás en…

-No lo creo- fue cortante el alemán-

-Ah…-eso le hirió hasta el alma, pero se mordió la lengua para no empezar a maldecir. Él sabía que era insoportable la mayoría del tiempo, y aún más con el alemán, pero aún así…

-Porque viviremos con ustedes.

-¿Qué? –Por un minuto creyó estar oyendo mal, pero al ver la sonrisa del alemán todos sus sentimientos afloraron- ¡NO PUDISTE DECIRLO ANTES MÁLDITO BASTARDO!-dijo dejando caer sus lágrimas sin ninguna vergüenza y sonriendo de felicidad.

Su hermanito, su idiota pero muy amado hermano seguiría a su lado. No era un adiós. Seguirían siendo felices juntos.

En medio de toda esa catarsis de sentimientos el italiano no pudo evitar lanzarse sobre el alemán y abrazarlo como de seguro haría su hermano cuando supiera la noticia. Pero es que era tan feliz, al final todo había salido mil veces mejor de lo que esperaba. ¿Y ya qué? nadie los estaba viendo y nadie lo sabría nunca o él mismo mataría al macho patatas.

El rubio por su parte se sorprendió al ver al italiano lanzarse sobre él pero cuando vio que era un abrazo (y no un intento de asesinato premeditado, como al principio pensó) decidió corresponderlo feliz de tener la aprobación del hermano mayor.

-¿Y? ¿No piensas mostrarme la sortija? ¿O es que acaso se te olvido comprarla, bastardo? –dijo soltándose mientras se limpiaba las lágrimas aún sonriente-

Correspondiendo a su alegría el alemán sacó de un bolsillo una pequeña pero elegante cajita azul enseñándole la hermosa joya que dentro aguardaba.


Ya era mucho. ¿Quién se creía que era ese tipo para andar hablando con su Lovi a solas cuando se le diera la gana? ¡Si tan sólo hubiese traído su hacha consigo! Como pensamiento aparte, Lovino se veía muy lindo rodeado de flores blancas. Es que Lovi era tan hermoso. Con su cara de muñeca y su suave cabello…

¡Concéntrate Antonio! Si al menos supiera de qué estaban hablando. ¿Eh? ¿Por qué Lovino desviaba la mirada sonrojado? ¿Por qué ahora estaba triste? ¿Qué le había dicho ese…?...¿P-por qué Lovino abrazaba a ese sujeto… ¿Y eso era...un anillo de bodas?

-Ve~ Antonio, tienes que volver al restauran...

-ESPEREN USTEDES DOS! –dijo haciendo notar su presencia- NO PERMITIRÉ QUE LOVINO SE CASE CONTIGO –Anuncio señalando al alemán- Si es necesario me batiré en duelo por su mano, pero no lo permitiré de ningún modo… Así que, prepárate –dijo dispuesto a darle el golpe de su vida a ese idiota que intentaba robarle a su Lovi. El otro logró dejar la preciada cajita con la joya en las palmas de Lovino y girarse para detener su ataque. Antonio retrocedió herido en el orgullo, pero no se daría por vencido tan rápido, Ahora tomó impulso antes de lanzarse con todas sus fuerzas hacia el alemán para darle un puñetazo que no olvidaría en su vid…

-DETENTE IDIOTA! –Lovino se interpuso en medio cerrando los ojos. No supo cómo pero logro detenerse a tiempo-

-Lovino…-susurró dolido al ver este gesto del italiano-

-N-no es lo que crees… ¡Idiota!-murmuró sonrojado-

-Fratello…-Feliciano, a quien nadie vio aparecer, miraba lloroso la escena- ¿T-te ibas a casar con Ludwid? P-pero –miró al sorprendido alemán y al italiano buscando alguna respuesta hasta que sus ojos se posaron en la cajita azul que su hermano sostenía con delicadeza. No lo soportó más. Salió corriendo, escapando del dolor y la pena.

-F-feliciano, DANNAZIONE! Vuelve acá –salió corriendo tras él. Los otros dos hombres intentaron seguirles el paso, pero, para qué decirlo. Los italianos pueden llegar a ser muy rápidos si se lo proponen. Al final ambos quedaron solos y jadeantes. En una situación bastante incómoda.


-Feliciano, detente de una vez! –grito logrando por fin alcanzar el brazo de su hermano y detenerlo. El menor intentó soltarse y al no poder terminó por resignarse y siguió llorando a más no poder mientras escuchaba lo que su hermano tenía por decir.

-Primero...que todo...-empezó Lovino entre jadeos- no…tengo idea… como se te puede…ocurrir- tomó una larga bocanada de aire- que me casaría con ese machopatatas. Feliciano se calmó un poco y miró a su hermano a los ojos. Lovino le sonrió con calidez. -Más aún sabiendo cuanto le quieres.

-E-entonces...-los labios le temblaban al hablar- ¿Lud no se va a casar?

-No. En eso te equivocas

-...¿Eh?

-Bueno. No quiero arruinar la sorpresa, pero... Digamos que pronto tendré que llamarlo cuñado. –suspiró exasperado- Dios, como voy a odiar eso….

Los ojos de Feliciano volvieron a humedecerse.

-F-fratello!-el menor lo abrazo sonriente- Grazie! Grazie! Grazie!

La risa se escapo dulce y sencilla de los dos italianos. Ninguno de los dos podía creerse más feliz.

-Bueno, ya. Mucho amor para mí. Ahora vamos a buscar al bastardo ese. –dijo pasando su pulgar por el camino de lágrimas para secar el rostro del menor- Desde ahora sólo sonrisas ¿Bien?- El menor asintió como respuesta.


Luego de la noticia del compromiso del pequeño Feliciano Vargas, la familia se revolucionó. Cerraron el restaurante temprano y empezó el jaleo de la celebración misma. No todos los días alguien se casa…excepto el tío Ángelo, él se divorcia cada dos años en promedio, e inmediatamente vuelve a encontrar al "amor de su vida"…pero eso no viene al caso.

Al final de todo Lovino y Antonio terminaron limpiando la cocina. Ambos embutidos en sus pensamientos lavaban los platos, cuando por un descuido terminó el mayor por salpicar al italiano, y como este andaba de buen humor, y un poco alentado por el vino, le devolvió el "ataque". Y así, siguieron divirtiéndose salpicándose el uno al otro en una guerra de agua, espuma y risas, que terminó por hacerlos resbalar en el empapado suelo, uno encima del otro, muertos de la risa ambos.

Y como siempre suele suceder o al menos siempre pasa en esta casa, en ese justo instante entraban a la cocina Francesca, Elizabetha y Pamela, encontrándose con el peculiar espectáculo.

Entre risas su prima Francesca se puso a cantar:

-"Yo tengo un primo que se llama Lovino"

-"Y este tiene un novio, que se llama Antonio" –la secundó Pamela, sonriente. Y como Elizabetha no se podía quedar atrás las siguió en las rimas que juntas habían inventado apenas unas horas antes.

-"Y cuando su novio le viene a visitar, comienza el problema cuando le quiere abrazar"

-Wuh!

Apoyando sus manos en las caderas Pamela se soltó del abrazo de Francesca, con un grácil movimiento hacia un costado y cantando -"Saca la mano Antonio, que Nonna está en la cocina"

Francesca riendo, la siguió tratando de volver a atraparla entre sus brazos -"Dame un beso Lovino, que tu Nonna no nos mira"

-"Saca la mano Antonio que me puedo entusiasmar, y si Nonna nos viera nos tendremos que casar" Terminaron las chicas inclinándose la una tomando la mano de la otra, atrás Elizabeth poniendo una cara de sorpresa tan graciosa que a pesar de que Lovino ya estaba a punto de saltar sobre las chicas para darles su merecido no pudo alcanzarlas ahogado por la risa, a pesar de que salió corriendo tras ellas, después de unos minutos. El español siguió todo el espectáculo, feliz de poder oír la risa de su Lovi y de saber que no había nadie más en su corazón por el momento, caminando en la dirección en la que había se habían marchado los italianos, tarareando para sus adentros…

-"Y si acaso nos vieran nos tendríamos que casar"


Holaa a todos!

En medio de mi resfriado vengo a dejarles el antepenúltimo capítulo con unos cuantos meses de retraso!

Empezaré la sección de "No me asesinen ni me golpeen porque no fue mi culpa"

Lo que sucede es que he estado aún más ocupada de lo que pensé que estaría, ¿Por qué? Porque se me ocurrió la gran idea de tirarme para ser la Presidenta de mi Curso Y GANE! ¬¬ y desde entonces ya no tengo paz y tranquilidad entre pruebas, ensayos PSU, Preuniversitario, Problemas del curso, cosas que organizar –tic en el ojo- SOY UNA PECADORA Y ME ARREPIENTO!

Peeeeeeeeeeeero, hoy estuve libre y terminé el capitulo con todo el amor del mundo, aunque no sé si quedó bien. –Además ya tenía la mitad lista, hecha con esfuerzo en mis escasos ratos de paz- Espero que les haya gustado y que me perdonen, soy de lo peor, me siento muy mal u.u –en ambos sentidos, creo que tengo fiebre-

Y eeeeeso! De nuevo perdón por la tardanza. Perdón, perdón perdóoooon!

Espero que les guste, besos y dejen reviews, aunque sean para retarme XD

Bye~